Mostrando las entradas para la consulta vacaciones ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta vacaciones ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

Enero, me temo

El enero verbenero que venero tiene un poco de lunes, algo de relevo y mucho veneno de los almaceneros.

Ha llegado enero con toda su corte de subidas generalizadas de los servicios públicos y privados. Todo sube, menos nuestros salarios que se siguen negociando y cuya subida, aunque sea retroactiva, se producirá de golpe con un nuevo efecto de “ilusión monetaria” que incitará al despilfarro. Los grandes almacenes están de acuerdo con el zar Nicolás I, cuando tras la derrota de Napoleón señaló que “Rusia tiene dos generales en los que puede confiar: Enero y Febrero”. Todos sabemos que la única poesía mágica en nuestras vidas la pone “El Corte Inglés”, que –además de felicitarnos indefectiblemente en los aniversarios- nos ofrece rebajas y abundantes “semanas fantásticas” a lo largo del año.

La “cuesta de enero” se produce por dos motivos concurrentes: 1º Las fuerzas que promueven el consumismo desbocado son mucho más poderosas que los esfuerzos por educar en el consumerismo. Nos adelantan la paga extra con el mensaje tácito de que se puede dilapidar, bajo el aluvión de anuncios para toda la familia. 2º Porque somos débiles seres sociales, demasiado influenciables por nuestros convecinos y, al alimón, caemos gozosos en el dispendio de los excesos navideños. Si no cometemos algún exceso, ¿qué tendríamos para presumir al final de las vacaciones?

Para nuestro consuelo, o desdicha, se nos ofrecen las rebajas de enero, teóricamente justificadas en la necesidad de dar salida a los artículos de fuera de temporada. Pero frecuentemente caeremos en otra trampa de consumo descontrolado, porque nos han habituado a gastar compulsivamente como fuente de placer, especialmente cuando nos fallan los verdaderos mecanismos de la felicidad, como amar y ser amados, como ayudar y ser ayudados, o compartir lo propio.

Por todo ello, el sentido de la “cuesta de enero” no es sólo de naturaleza económica, sino esencialmente de carácter psicológico. Tras la mala conciencia por el injustificado dispendio en gasto y en comilonas, lo que nos espera a la vuelta de enero es la rutina del trabajo cotidiano, sin esperanzas de vacaciones hasta la Semana Santa. Surge el síndrome post-navideño, esa depresión pesimista de la tarde del domingo amplificada quince veces. A la tercera semana de enero, cuando ya nos hemos reprogramado, el viento invernal ha arrumbado los utópicos objetivos que nos planteamos cuando tomábamos las uvas del 31 de diciembre, con el habitual propósito de ''año nuevo, vida nueva''.

¿Soluciones para escalar la cuesta de enero? Racionalizar todo el presupuestario personal y familiar, reservando una partida para el ahorro, Adicionalmente siempre cabe la anulación de gastos innecesarios, como el tabaco, el alcohol, el transporte privado o la automedicación, que además de insanos son sumamente caros en dinero, tiempo y vida. Con ello mejoraremos simultáneamente nuestra cartera y nuestra calidad de vida. También es sumamente importante preservar a los más pequeños de la casa para evitar su contagio de nuestra fiebre consumista.

Recordemos que John Kenneth Galbraith, el famoso economista, decía que "antiguamente, lo que distinguía al rico del pobre era cuánto dinero tenían en el bolsillo; mientras que ahora los distinguen las ideas que tienen en la cabeza". Quizá con su sabio consejo podamos ser un poco menos pobres, superar la cuesta de enero y esperar la primavera…

Doble revelación


Cuadro de Ubidea (Ubide). Plaza y parroquia.
Ella tenía 8 años y él 9. Ella vivía en un pequeño pueblo, Ubidea, y él era un veraneante. Se conocían de todas aquellas antiguas vacaciones estivales de tres meses. Él llegaba la víspera del día de la fiesta de San Juan para iniciar las vacaciones.

Eran vecinos en dos casonas anexas, junto a la fuente de agua de hierro. De familia numerosa, la niña se ocupaba permanentemente de una hermanita de 3 años. Él llegó en el autobús a mediodía. A la tarde, al salir a la calle, ella le esperaba con la pequeña. Ella le dijo varias veces cuánto se entusiasmaba su hermanita de que él hubiera venido. Jugaron toda la tarde, y él tuvo que escuchar continuamente aquella cantinela de ella: "Nenita, dile cuánto te alegras de que él esté aquí".

Aquella noche, antes de dormirse, él se preguntaba por qué aquella niñita, que apenas le conocía, se alegraba tanto de su venida. Finalmente adivinó el maravilloso descubrimiento: Comprendió que ellas siempre son más sutiles e inteligentes, porque hablan por boca de otros, y descubrió lo que es el Amor.

Ubide (Ubidea) Una foto de pocos años después (2003)... 
Al fondo, Aduana de Arbitrios entre Araba y Bizkaia, junto a nueva casa al lado de la fuente de hierro
  Otra con la casa nueva de 2008.

-------- Actualización a 1-7-2020 --------
Nueva redacción como un haibun, para el blog colectivo "Máquinas de escribir".

¡Pedimos vacaciones!

Se acabó el curso y los más pequeños disfrutan del descanso estival. Los adultos también hemos bregado lo nuestro y el cansancio se ha acumulado. En el trabajo nos permitirán un mes de ausencia, pero -para que la recuperación sea máxima y nos encontremos pletóricos en septiembre- podrían darnos vacaciones en otros aspectos. Para empezar sería una gran ayuda que “cierta organización” dejase sus bombas en reposo, y cesase de acosar a los perseguidos, quienes podrían pasearse tranquilamente con sus familias, y los escoltas harían lo propio. Podríamos seguir sin más “perturbaciones callejeras” que las derivadas del ruido producido por las numerosas fiestas locales encadenadas. Finalmente se agradecería una ausencia total de descalificaciones e insultos entre políticos, porque los más vociferantes ya se han desprestigiado bastante.

Este ambiente festivo podría aprovecharse para que se encontrasen en alguna playa y amistosamente charlasen entre sí los políticos de diferentes partidos, y ojalá que hasta los pertenecientes a sectores enfrentados del mismo partido, lo que siempre es más peliagudo. Comentarían como “personas en bañador y con la barriga al aire” lo difícil de que está que nuestros jóvenes encuentren trabajo fijo y vivienda pagable, o los problemas para educar a nuestros menores y cuidar a nuestros mayores, procurando que todos disfrutemos esta corta existencia terrenal. Con suerte, después de un mes en este plan, todos comprenderíamos que nos complicamos innecesaria y mutuamente la vida, que ya de por sí comporta demasiadas tristezas y penas. Volveríamos con las pilas cargadas para, en lugar de aporrearnos recíproca y nuevamente, aprestarnos a socorrer entre todos a los más desvalidos, dialogando y aunando criterios para resolver democrática y pacíficamente tantas necesidades humanas insatisfechas.

Ha llegado el verano: ¡Dennos un respiro, por favor! Todos lo agradeceríamos, incluidos los más empecinados peleones. Recuerden que Ortega decía que “los únicos que no descansan jamás, son los necios”.

¡Vuelven los de la ESO!

El verano es ese caluroso periodo en el que alumnos y profesores descansan unos de otros, mientras padres e hijos se sobrellevan mutuamente a jornada completa. Aquellos matrimonios con hijos en los que ambos cónyuges son docentes constituyen los parias de la sociedad: nunca disponen de vacaciones plenas. A medida que los hijos crecen en años, la amenaza del “descanso” estival en familia alcanza dimensiones pavorosas, llegando a todo su apogeo con la adolescencia de los retoños. Ésas son nuestras penosas circunstancias actuales.

Cuando los nenes eran pequeños, el veraneo era una rutina fatigosa pero llevadera, fichando las ocho horas reglamentarias en la playa, tras cargar todos los bártulos como porteadores sherpas y recorrer bajo un sol de justicia los sólo varios kilómetros que te separaban de la mayor aglomeración humana que imaginar se pueda. Esos arenales donde los niños aprenden lo grande y poblado que está el mundo, con toda la diversa humanidad que se puede hacinar en tan poco espacio. Al nene le comprabas un completo juego de obrero de la construcción con pala, cubo y rastrillo, a la nena otro con figuritas y gafas de sol, y tras excavar varias toneladas de arena y transportar hectolitros de agua salada, podías confiar en que necesitaran simultáneamente una siesta. Incluso te quedaban fuerzas al anochecer para repasar, por aquello de que “los críos vayan adelantados”, algunos de esos piadosos cuadernos de vacaciones, con el que las editoriales cubrían su estación negra. Según los niños ganaban en autonomía locomotora y digestiva, se llegaba a poder viajar sin baca king size y tras el regreso, en sólo once meses te recuperabas plenamente para afrontar el siguiente verano.

Pero llega el fatídico día en el que tus obedientes y enmadrados hijos son abducidos hacia un extraño estado denominado adolescencia, mientras sus padres deambulan hacia otra estación llamada desesperación. La pubertad comienza cuando se encierran en su cuarto con un portazo para escuchar música y salen transformados en miembros de una tribu en la que rigen unas vestimentas estrambóticas y unas normas grotescas. Estos especímenes púberes comparten características comunes de la juventud de todos los tiempos, aunque han desarrollado mutaciones propias.

Con pantalones hipercantinflados, pendientes de filibustero y pelambreras paleolíticas, en definitiva pura moda lumpen, se permiten llamarte antiguo por tu forma de vestir. Ocultan a sus padres ante sus amigos, como si éstos no tuvieran sus propios padres y hubiesen surgido como berzas o por generación espontánea. Esta generación PlayStation son la prole Nescafé, que reclaman el éxito instantáneo. Primero exigen el premio, y luego ya se lo merecerán. Se creen todos que son hijos únicos, incluso en familias numerosas: demandan toda la atención sólo para cada uno de ellos.

Esta estirpe la forman aquellos niños del llavín en el cuello, que cuando volvían del colegio abrían la puerta de casa, donde sus padres no habían llegado todavía. No saben qué fue la Guerra Fría, ni recuerdan cuando la Unión Soviética se desintegró, y solamente han conocido una Alemania, un único Papa,… Creen que el sida y ETA han existido toda la vida, como el CD, el Walkman, el ordenador y casi el teléfono móvil.

Tratados como principitos en casa y en Primaria, se transforman en déspotas domésticos y demonios escolares en Secundaria. Frecuentemente desmotivados para todo lo que sea el deber, se oponen sistemáticamente a recibir órdenes e incluso ­en casos minoritarios­ adoptan actitudes violentas.

Los padres nos plegamos a su dictadura consumista, en la que les embarcamos por ser demasiado complacientes y por ofrecerles todo lo que creímos no haber tenido. Y luego con fatalismo nos asombramos por la adopción fervorosa que hacen de marcas y modas. Perplejos, atribulados y desorientados, los padres, a veces, quisiéramos presentar la dimisión. Hemos pecado de exceso de permisividad y empleado exclusivamente estímulos positivos (demasiados premios). A la hora de exigir hemos sido cada vez menos exigentes: Sólo, y a veces ni eso, se les requiere el aprobado en los estudios.

Los profesores luchamos a brazo partido. El resultado es esperable si consideramos que la ESO reúne turbas de adolescentes asilvestrados e insoportables, a menudo incluso para ellos mismos por la insatisfacción con la que viven su transformación, por otro lado completamente necesaria para alcanzar su madurez. Los tutores, como los padres, debemos brindarles un apoyo incondicional y, desde la afectividad no exenta de autoridad, evitar que cometan errores irreversibles como elegir caminos de droga o violencia, o frustrar sus mejores opciones de futuro personal y profesional.

La sociedad, en su conjunto, y las instituciones, los medios de comunicación, los hábitos sociales no ayudan demasiado. Una ciudadanía “adolescéntrica”, que elige a prescriptores adolescentes como modelos de pensamiento y actuación, que idolatra a cantantes o deportistas de éxito temprano con mínimo esfuerzo, y que parece proclamar no ya que el modelo ideal es la juventud, sino que erige a la irresponsabilidad como pauta de actuación. Prima la cultura “teenager”, el País de Nunca Jamás donde todos seamos “Peter Pan” para divertirnos y ser felices.

Los adolescentes se enrocan y eligen convertirse en adultos cada vez más lentamente. La adolescencia se extiende, adelantándose y prorrogándose, incluso se transmuta: ya no es una estación de paso, sino un destino terminal. Parecemos una sociedad de “adultescentes”, y la mejor prueba son esos parques acuáticos o temáticos, donde los padres barrigones se convierten en “gamberros” con una felicidad vergonzosa para los pocos lúcidos.

¿Y cómo hemos llegado hasta aquí? Reconozcámoslo: Si los jóvenes y adolescentes han tomado el poder, es porque los adultos se lo hemos cedido, más que porque ellos lo desearan poseer. Del pater familias, se pasó a una equilibrada división de la autoridad entre padre y madre, que consultaba y escuchaba la opinión de los hijos. El autoritarismo de las aulas y los “educastradores” fueron completamente repudiados, por la insufrible experiencia vivida en el pasado. Pero el péndulo no quedó ahí.

Fuimos olvidando la “educación” y pasamos a la “seducción”. Teníamos que convencerles, cuando todavía apenas podían discernir, y creímos que nuestro error era no motivarles, cuando se trataba de enseñarles a asumir sus responsabilidades. Incluso los padres y madres tratamos de ganarnos el cariño de los hijos, aspirando a convertirnos en sus amigos o colegas más que el embrollo de ser sus padres. De la equilibrada igualdad entre padre y madre, y entre hijo e hija, pasamos al erróneo igualitarismo de padres e hijos. Perdimos la autoridad que nos correspondía, y no llegamos a ser la referencia que ellos necesitaban, aunque no la pidieran expresamente. Toleramos sus caprichos, y por negociar y evitar el conflicto, cedimos a sus demandas primarias que condujeron a la “cultura de la litrona”, llegando a un momento donde el peligro de drogas y el riesgo de suicidios es mayor que nunca.

El sistema social y el subsistema educativo se organizan democráticamente por estamentos. Pero ni la relación paterno-filial, ni docente-discente deben ser “democráticas”, porque las funciones de padres y profesores no son equiparables a las de hijos y alumnos. La ausencia de autoridad paternal y docente no libera al adolescente, por el contrario le sume en una tiranía más despiadada. Ellos consideran, mayoritariamente, que sus padres y profesores son poco severos, y ­en el fondo­ aprecian y respetan más a los más exigentes. A menudo ­con su comportamiento inaceptable­ sólo están demandando el cariño y la atención que los adultos dejamos de prestarles. Los jóvenes, realmente, esperan que nosotros, los adultos, les guiemos, y en caso extremo repudian más la indiferencia y el “laissez faire” que el rigor.

El diálogo se complementa con la disciplina, la libertad con la autoridad, y las madres y los padres, que estamos cada día más comprometidos con la educación de nuestros hijos e hijas, debemos prescribir y sancionar, positiva y negativamente. Nuestros hijos nos escuchan más de lo que creemos, y nos quieren tanto como nosotros a ellos.

¡Ah, pero el verano siempre es adolescente! Y es legítimo añorar la juventud, y recordar la sentencia de Horacio, válida para cualquier edad, Carpe Diem! (¡Vive intensamente cada instante!). Y como decían en el “Club de los Poetas Muertos”: “Examínate de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado tu capacidad de amar y dar vida”.

Versión original: mikel.agirregabiria.net/2002/elpais8.htm

Versión en PDF: mikel.agirregabiria.net/2002/vuelveeso.pdf

Ayuda técnica sobre un Audi A6

Avería en Arganda del Rey, Km 25,5 de la R-3
Pido ayuda técnica para el caso siguiente, que nos está arruinando las vacaciones veraniegas.

Domingo 18-7-2010. Hacia las 12:00 del mediodía se enciende el piloto (testigo) rojo de baja presión de aceite en nuestro Audi A6 1.8T Multitronic. Se enciende tras un viaje de 450 kilómetros, en la autopista R-3 en un trayecto casi plano en el municipio de Arganda del Rey. Sigue encendido durante 3-4 segundos y se apaga por sí mismo. Pasado un rato, se vuelve a encender y se apaga. Paramos en una gasolinera y comprobamos que el nivel de aceite está en el mínimo, no por debajo sino justo en el mínimo. Añadimos un litro, con aceite sintético VW5010 aunque el anterior, que se supone "long life" era VW5030. Al parar, y al arrancar, la centralita indica todo OK. Tras 3-4 kilómetros vuelve a encenderse el testigo rojo, y se apaga. Tras unos segundos, vuelve a encenderse y decidimos parar y llamar a la grúa. Tras la espera, todo aparece OK y subimos con su motor el coche a la grúa.

Ante la disyuntiva de pasarnos aquí el verano, y siendo las opciones más verosímiles fallo de la bomba de aceite, del sensor, de la centralita,... ¿qué podemos hacer? ¿Sugerimos que si la máquina de testeo de Audi no detecta nada, se proceda al cambio de la bomba de aceite, filtro de aceite y del aceite (obviamente, long life). ¿Hay alguna válvula de sobrepresión en este motor turbo 1.8T que pueda abrirse o quedar abierta por alguna viruta? ¿Cuánto cabe esperar un diagnóstico, en esta fechas pre-vacacionales? ¿Nos largamos con el coche como está? ¿Alguna idea más? Podéis escribir en los comentarios. Gracias... Seguiremos informando...

Lunes 19-7-2010. Decidimos mover el coche un breve recorrido de unos 4 km hasta el Concesionario MotorSan de Alcalá de Henares, viendo que desde la base de la grúa donde se llevaron el coche pueden tardar entre 24 y 72 horas en transportarlo. Todo OK en el recorrido, como el día anterior, sin alta temperatura de aceite (ni de agua de refrigeración), sin tirones ni fallos de motor, sin ruidos extraños, ni sonido de taqués,... ni piloto encendido. Tras aparcarlo y moverlo casi tres veces, en recorridos cortos, todo parece correcto.

Martes 20-7-2010. El Concesionario nos comunica que necesita más tiempo para observarlo, pero no fijan fecha alguna para dar un diagnóstico. Seguimos a la espera tras haber visitado todo lo interesante del Turismo por Alcalá de Henares, incluida su Universidad (UAH).
Actualización del día: Tras llamar por sexta vez (porque ellos no demuestran prisa alguna) hacia las 18:30, nos informan que el mecánico cree que puede ser la bomba o el filtro. Que hay que esperar dónde hay bomba de aceite (si en Madrid, Barcelona... o Alemania), no saben cuánto tardarán en traerlo (24 ó 48 horas) y cuándo procederán a su sustitución,... ¡Vaya servicio Audi!
Estamos barajando ir en taxi (luego descartado por demasiado caro, 1,15€/km o unos 540€ hasta Alicante) o un coche de alquiler (entre 300 y 400 € una semana) para ir... y volver cuando nos arreglen la avería o lo que sea...


Miércoles 21-7-2010. Amanece y estamos decidimos a no pernoctar más en este histórico Alcalá de Henares, no por falta de atención de sus habitantes (que son sorprendentemente simpáticos -los de Audi deben venir de fuera ;-), sino porque nos esperan en otros lugares. Queremos agradecer los ánimos recibidos por Twitter y de Facebook. Por medio de un amigo hemos tratado de conectar con la persona Manager Community de Audi, lo que nos ha sido imposible porque... ¡no existe! (a diferencia de marcas hermanas como lo borda Manuela Battaglini en Volkswagen). Desayunaremos y esperaremos la primera llamada, si algún día la hacen, de MotorSan. Si siguen si llamar, tomaremos alguna decisión a partir de las 10:00.
A las 11:00, transcurridas 50 horas desde la llegada al garaje nos ofrecen un diagnóstico y un presupuesto. Concluyen, como ya adelantamos desde el principio, en sustituir la bomba de aceite, el testigo,... por 545€ y con entrega el viernes 23-7-2010, a las 18:00. Ojalá sea cierto. Decidimos esperar en Alcalá de Henares y, quizá, escribir una guía turística sobre el interesante municipio.

Jueves 22-7-2010. Nos lo vamos a tomar con calma, agotando el turismo local, y confiando en que el Concesionario MotorSan de Alcalá de Henares nos devuelva el malhadado A6 el viernes lo antes posible para proseguir viaje... cinco días después.

Viernes 23-7-2010. A las 11:30 llamamos a MotorSan y parece que nos entregarán el coche a las 13:30 (ó a las 17:30). ¡Paciencia, no perder la calma, y más paciencia es lo que nos recomendamos! Tampoco será antes de comer. Seguimos esperando hasta... las 15:50. Al final, lo recogimos y esa noche comenzaron nuestras vacaciones...

¿Se puede vivir sin Internet?

VIZ086 by Mikel Agirregabiria

VIZ086
Hoy, domingo se publica esta entrevista Lucía Martínez Odriozola (periodista) y Luis Ángel Gómez (fotógrafo) nos hicieron a Iñaki González Gurpegui y a mí en Donostia el pasado viernes 2 de octubre de 2009. Aunque significó perderme el Taller de Mapping de Aprendices por el viaje de ida y vuelta, fue una experiencia interesante. 

Fue una buena inversión de una tarde la inmensa oportunidad de ver cómo trabajan estos dos profesionales, Lucía y Ángel, a quienes hemos reencontrado en Euskadi 5.0, así como conocer a Iñaki González Gurpegui, con quien comparto aficiones y pasiones en casi todo... excepto el uso de las TICs (Tecnologías de la Comunicación, que son instrumentos de aprendizaje omnipresentes y omnipotentes). 

Fue una ocasión en el Hotel María Cristina de Donostia para departir con esta profesora de la UPV-EHU y aprender que la entrevista es... "un género de ficción". En este caso, aunque muy resumido y desbrozado, la única licencia debido quizá a la transcripción es el párrafo que dice: "El equipo que tengo en casa es de software libre y me permite soñar, me permite volar, relacionarme de una forma distinta"… 

Creo que no dije que fuese de "software libre", sino que aporta otro grado de libertad de expresión y de libertad de reunión que se fusionan y expresan en el ciberespacio. Os dejo abajo las dos hojas de esta entrevista dominical. 

También hice dos fotografías de urgencia con los profesionales Lucía Martínez Odriozola y Luis Ángel Gómez (foto conjunta), y al colega entrevistado Iñaki González Gurpegui (foto, para ver mejorar rápidamente su presencia en el ciberespacio ;-).
VIZ087

VIZ087 by Mikel Agirregabiria

Transcripción completa: ¿Se puede vivir sin Internet?

Iñaki demuestra que se puede vivir al margen de la Red, mientras que Mikel disfruta a tope de las posibilidades que ofrece el ciberespacio LUCÍA MARTÍNEZ ODRIOZOLA. | SAN SEBASTIÁN Domingo, 11 octubre 2009, 05:13
Iñaki se resiste a los encantos del mundo tecnológico que tanto seduce a Mikel.

La conversación transcurre en los salones de un hotel donostiarra. Ya no quedan en él los ecos del glamour que lo inundaba hace pocas semanas. Está casi vacío. Iñaki González Gurpegui y Mikel Agirregabiria no se conocen. El primero, profesor en la UPV, renunció hace cinco años al uso de Internet, pero la expresión 'analfabeto digital' no le gusta. El segundo es un entusiasta de las nuevas tecnologías, tiene un blog propio -https://blog.agirregabiria.net/- y se ha inscrito en todas, o casi todas, las redes sociales. Solamente en Facebook tiene 2.314 amigos. Una búsqueda literal de su nombre en Google da como resultado un número superior a 56.100 páginas. Es un hombre digital. El mismo experimento con Iñaki da 496 resultados en Google.

-¿Cuándo nació?
- Iñaki Gonzalez Gurpegui: En 1956, con el rock, cuando merecía la pena: Estuve esperando ese acontecimiento.
-Ya. Da clases para extranjeros en la UPV.
- Iñaki: Empiezo la vigésima segunda asignatura. No creo que nadie haya impartido tantas. Es sobre el humor gráfico en España. Desde hace 29 años soy profesor de mis pasiones, porque no distingo entre ellas y el trabajo.
- Mikel Agirregabiria: Yo también comparto con Iñaki la pasión por el trabajo, siempre ligado a la educación aunque en distintos departamentos. Se deben buscar los puntos comunes, aunque aquí exacerbemos las diferencias.
-Usted, Iñaki, ¿Qué relación mantiene con los ordenadores?
- Iñaki: La mínima, aunque es inevitable. Los evito. Hace 5 años un compañero me retó, decía que no se puede trabajar en la UPV sin correo electrónico. Han pasado cinco años y creo que soy el único en los tres territorios que mantengo esa cualidad.
-¿Fue una cabezonada?
- Iñaki: ¡¡No!! Yo, que vengo del mundo del arte, lo planteo como una 'performance'. Es un rechazo a estas formas de manipulación.
-¿Manipulación?
- Iñaki: No puedo entender que una persona llegue a su casa, vaya al baño, se quite los zapatos y encienda el ordenador para ver el correo, entrar en blogs... Para seguir en la misma onda que en el trabajo. Se debe desconectar.
-¿Hace eso cuando llega a casa, Mikel?
- Mikel: La descripción que hace Iñaki puede ser correcta, pero después de haber estado en el mundo real, en el 1.0, llegas a casa.
-Perdone, ¿el mundo real es el 1.0?
- Mikel: Sí, porque luego hay el 2.0. Yo, como tengo los hijos ya crecidos, enciendo el ordenador para ampliar mi círculo de amistades. No es hacer lo mismo. El equipo que tengo en casa es de software libre y me permite soñar, me permite volar, relacionarme de una forma distinta.
- Iñaki: No soporto que prostituyan o tergiversen el lenguaje. ¡Soñar! Yo cuando llego a casa tengo lo que llamo 'el ejército de salvación': enfrente un ataque de películas, en los flancos la música y en la retaguardia tengo libros. Y ahí sí están todos los sueños, todo eso que dices tú. Yo tengo muchos defectos pero, para compensar, Dios me ha dado muchos amigos. Nos han metido la idea de que si queremos contactar, si queremos conocer a gente necesitamos eso. ¡Pero, qué dices, si vivimos en una sociedad urbana! Mientras esperaba me he encontrado con mi tío, he hecho un contacto más.
- Mikel: Yo comparto eso la afición por la música y los libros, pero hay un nuevo espacio, un lugar distinto, el ciberespacio, en el que los grupos de amigos para los que somos más 'geek' que 'nerd'.
-¿Cómo?
- Mikel: Los 'geeks' son gente que explota la tecnología, le gusta usar las posibilidades que brinda lo digital. Los 'nerd' son los empollones, esos que en Japón se encierran en su casa.
- Iñaki: Como el 'otaku'.
- Mikel: Los 'otaku' tienen más que ver con el manga y los videojuegos.
- Iñaki: Se encierran en su casa y se comunican a través de los ordenadores.
- Mikel: Esos son los 'hikikomori', jóvenes varones.
- Iñaki: Sí, y solo quedan para suicidarse.
- Mikel: Los 'geeks' somos gente extrovertida, no estamos hablando del empollón aislado. Quienes estamos en redes sociales somos gente a la que se le ha quedado corto el círculo de amistades. Las redes sociales se usan para lo que se quiera. Se habla de 'ciberdelitos' y no tanto de sus posibilidades. Nos ha permitido reencontrar a viejos amigos. Puedo estar en plenas vacaciones en Alicante y colaborar con unos amigos de aquí o charlar con otro que está en Silicon Valley. Eso no es renunciar a nada, pero es verdad que el tiempo no se extiende.
- Iñaki: Se pervierte el lenguaje. Las llamas 'redes sociales', pero son redes de usuarios de informática. Red social es lo que yo hice ayer a las 9 de la noche. Llamé a mi hermano, que es periodista, y le dije que me hablara de esta entrevista y me puso al corriente de lo que era; después, hablé con mi mujer, le dije que me juntaba con Agirregabiria. Y también te conocía porque habéis trabajado juntos.
- Mikel: Qué casualidad.
- Iñaki: Me dijo que usabas corbata. Eso son redes sociales; lo otro es red de usuarios de productos informáticos. Y porque no sabía el nombre del fotógrafo, porque si no, también habría preguntado por él.
- Mikel: Pero sí son redes sociales. Y puedes estar en un sitio aislado y tener relaciones distintas. Yo no reverencio ni adoro la tecnología simplemente creo que me ofrece la posibilidad de mantener las redes humanas, de calidez humana.
- Iñaki: No, no, no.
- Mikel: ¿Por qué no? Yo ayer a las nueve y media de la noche estaba hablando con unos amigos de Madrid.
- Iñaki: Pero no es lo mismo.
- Mikel: No es exactamente lo mismo, pero es mejor que la dificultad que tendría de no verlos durante varios meses.
- Iñaki: Ahora te cuento la película: este verano hemos estado en un pueblo de 47 habitantes a 7 kilómetros de Estella. Eso es la desconexión total, pero a mi mujer le llegó un mensaje de que había cambios en un congreso al que quiere asistir y, por la tarde, tuvo que bajar a arreglar los papeles. En otras circunstancias, habría llegado el 1 de septiembre a su despacho y se habría enterado entonces. Le metieron el trabajo en sus vacaciones. Es una manera de tener a la gente controlada.
- Mikel: Yo puedo saber quién me llama, o quién se dirige a mí en una red social y puedo atenderlo o no. Esto abre posibilidades. Evidentemente, se puede vivir perfectamente sin aprovechar todas las posibilidades. Hay tecnologías que tú, Iñaki, ya has asimilado. La bicicleta es un artilugio que tenemos totalmente naturalizado. Tú has hablado de tus películas y seguramente usas las tecnologías. 
- Iñaki:Pero eso no es estar conectado perennemente.
l.m.odriozola@diario-elcorreo.com

Esperando las vacaciones...


Ya estamos en verano, y dentro de un mes estaremos en Alicante,... ¡Qué bien sienta la AlicanTerapia, la mejor Geoterapia, o terapia por cambio geográfico!
Añorando las playas de Pilar de la Horadada (Alicante).
Remodelación del Parque Condesa Villar de Felices
O su cercana y polifacética provincia de Murcia, como en la imagen de Aitor Agirregabiria recogida en San Pedro del Pinatar.

Diez minutos diarios sin hacer nada

¿Cuándo fue la la última vez que hicieron absolutamente nada por 10 minutos completos? Sin enviar mensajes de texto, hablar o pensar siquiera? El verano, el veraneo en cualquier época que sea, o las vacaciones son un buen momento para aprender a meditar, a estar diez minutos sin hacer nada.

El experto en atención plena, Andy Puddicombe, describe el poder transformador de hacer precisamente eso: refrescar la mente durante 10 minutos al día, simplemente estando consciente y viviendo el momento presente. (Sin necesidad de incienso ni sentarse en posiciones extrañas.)

Post que estuvo en borrador desde el 7-1-2013.  
Recuperado retrospectivamente ocho años después.
Otra versión en español de la misma conferencia.

Felicidad, experiencias y el recuerdo que dejan,...

Daniel Kahneman, psicólogo y Premio Nobel en Economía en 2002, fundador de la economía conductual revela cómo nuestro "yo que tiene experiencias" y nuestro "yo que recuerda" perciben la felicidad de manera diferente. Esta nueva revelación tiene profundas implicaciones para la economía, las políticas públicas... y nuestra propia conciencia de nosotros mismos.

El factor tiempo, la duración, apenas tiene influencia en la historia que recordamos de lo que vivimos. Influye, sobre todo, el final que condiciona nuestro recuerdo. Nos descubre nuestros dos yos: el yo que experimenta el presente vivo y el yo que recuerda el pasado vivido. Ambas identidades mantienen muy diferentes nociones de lo que es la felicidad.

Daniel Kahneman también nos habla del Estudio sobre Felicidad de UP-TNS Gallup, de muy recomendable lectura. Y esa Encuesta Gallup da una cifra: 60.000 $/año (para los norteamericanos). Ese el salario de la felicidad. Por encima de esa cifra, ganar más dinero no aporta más felicidad,... al yo que vive la experiencias (aunque sí lo haya al yo que recrea, recuerda, su historia). Por eso, quizá sea cierto que el dinero no da la felicidad (siempre que se cuente con ese mínimo de 43.600€ al cambio). 

Obligado es realizar el experimento mental sobre las próximas vacaciones que nos propone Daniel Kahneman. En nuestro caso, nos ratifica que acudir a nuestra habitual AlicanTerapia en Pilar de la Horadada (Alicante) es una magnífica elección. Muy recomendable su libro «Pensar rápido, pensar despacio», que se puede leer íntegramente en este enlace de Google Books.

Muchas más con la etiqueta TED..

Premisas para un Paseo Perfecto

Premisas para un Paseo Perfecto 
Pasear es algo sumamente personal, como aprender, por lo que es muy subjetivo opinar sobre las mejores condiciones de lo que cada persona entiende como un paseo perfecto. Ello no obsta para compartir con quienes nos acompañan en este blog algunas creencias al respecto. 
Las condiciones del caminar por caminar pueden ser muy variables, con compañía -humana preferentemente- siempre es mejor, o con música, pero la esencia misma de pasear en nuestra particular perspectiva requiere estas seis condiciones:
  1. Paz interior, ese tesoro de saber muy íntimamente que se dispone de ese tiempo destinado exclusivamente a dar pasos por el simple (y profundo) placer de hacerlo.
  2. Agua, sí, el líquido elemento del planeta Tierra (aunque debiera llamarse agua). Para algunos el agua debe estar presente, mejor si es con Arena por la costa, o en su defecto en forma de lluvia,...
  3. Sentidos, sentimientos, sensaciones, sol,... Pasear es percibir a un ritmo natural (no como corriendo o en bicicleta) todo ese cúmulo de interacciones internas y externas,... una fórmula inmejorable para pensar sobre cualquier tema que nos interese.
  4. Entorno, escenario,... Cada paseo es un recorrido de lo esperado en búsqueda de lo inesperable,... por una ruta conocida que cada día desvela un secreto,... 
  5. Aire, armonía, amanecer, atardecer,... otro elemento esencial como el agua. La brisa en el rostro, en los brazos y piernas, la respiración óptima, la adecuación mimética a la naturaleza circundante.
  6. Ruta, reto, ritmo, respiración, relax, retazos de conversaciones al pasar, recuerdos en fotos,... ese conjunto de factores retroalimentados que se generan al pasear por un recorrido en un tiempo dado, con una atención dispersa pero plena.
Premisas para un Paseo Perfecto Las imágenes se corresponden a algunos de los paseos de lujo como el de hoy que permiten las vacaciones,... o cuando proceda el retiro jubiloso,...
Otros posts sobre paseos,...

Regalos sospechosos

Entre las primeras tareas al llegar al hogar tras unas vacaciones, además de comprobar cómo va Internet, toca leer el correo postal acumulado. Por cierto: ¿Cuándo se prohibirá gastar papel en esto? Calculamos, es nuestra predicción, que más de diez años, pero menos de veinte... Entre el spam de fibra extraída de árboles y junto a facturas de todo tipo, y quizá por ello mismo, nos encontramos tres obsequios de entidades que nos facturan regularmente:
  • El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de la facturación de Iberdrola y contra el planE (que terminarán de pagar nuestros nietos) en una campaña de IDAE, nos regala dos bombillas de bajo consumo que pasaremos a recoger a Correos en fechas próximas.
  • La Diputación Foral de Bizkaia, Territorio Histórico donde pagamos religiosamente nuestros impuestos, en una carta muy personalizada y mediante un 'servicio pionero' del proyecto BiscayTIK nos regala una cuenta de correo, que podemos personalizar como agirregabiria@bizkaia.eu mediante un fácil protocolo de apenas unos segundos. Se agradece "la intención de acercar la Administración Pública a la ciudadanía y convertir a Bizkaia en referente internacional", pero quienes nos leen sigan escribiendo con preferencia a agirregabiria@gmail.com.
  • Google nos envía el primer correo... ¡postal! con un regalo de 50€ para probar AdWords. El truco publicitario es demasiado evidente porque caduca mañana y para activarlo es preciso previamente facilitar los datos bancarios (véase en el recorte inferior). Gracias, pero seguiremos sin facturar nada...

De vuelta de vacaciones, ya en Getxo

El tiempo soleado, parecido. Concurso de pesca en el faro del Puerto Nuevo. Tomar un café o un batido cuesta el triple que en Alicante. Windsurf en la playa de Ereaga. Paseo por Arriluce con Carmen,...

Lo mejor y lo peor del paso del tiempo

Lo mejor y lo peor del paso del tiempo
The Risks In Life and the Invertiblity of Time Passing. Painting by Errol Jameson

"Los poetas jóvenes se lamentan del paso del amor; los viejos, del paso del tiempo. La diferencia es sorprendentemente pequeña", señaló el aforista Mason Cooley. Temas eternos para la literatura y la poesía son el amor, el tiempo, la edad, el discurrir de la vida,... 

Estas largas vacaciones de casi cinco meses, los paseos por la playa desde el final de la primavera y hasta el otoño, otorgan tiempo y espacio para algunas deducciones que seguramente serán comunes y compartidas. Hoy recogemos dos ideas sobre el paso del tiempo (the passing of time).

Lo peor del paso del tiempo es la gradualidad, esa leve erosión de nuestras capacidades y talentos, casi imperceptible en el día a día, pero que llega a advertirse a medida que los años van pasando. La naturaleza opera así, con infinitesimales cambios hacia el desorden, una ínfima pérdida que se va acumulando y nos termina alcanzando,... No es vano, Noah Chomsky nos advirtió que ese mecanismo humano de gradualidad es la tercera de las diez estrategias de manipulación mediática en la propaganda y la comunicación (véase en este otro post), imitando un fenómeno habitual de la vida.

Lo mejor del paso del tiempo es su carácter validador, porque nada mejor que el tiempo para verificar la calidad de lo más importante de la vida: El amor, la familia, el trabajo, el legado,... Una pareja puede ser para la eternidad en un día, pero la duración temporal de una relación amorosa o amistosa es un parámetro inmejorable. Lo mismo sucede con nuestras vocaciones o aficiones, con nuestras lealtades y compromisos, con el legado de nuestra vida en forma de personas que nos recordarán: el tiempo es el gran notario de nuestra existencia, del paso de generación en generación.
Lo mejor y lo peor del paso del tiempo

Explotando universos en cadena...

Para acabar las vacaciones, un juego de habilidad... con el ratón. Se ha de esperar a que se cargue, ignorar la publicidad y hacer clic en PLAY. Post programado con antelación.

Post-Navidad

Cuando termina la Navidad, queda el doble regusto del exceso de mazapán y el renovado deseo de cambiar.

Han sido días de vacaciones, reunidos en familia, con la sensación de que el nuevo año será distinto, exactamente igual que lo que pensamos hace un año, dos, o tres,… En fiestas hemos vuelto a brindar con los allegados habituales, los susodichos parabienes, con parecidas bajas expectativas de cambios reales. Pero el espíritu navideño todavía se impone, en alguna medida, y algunas novedades siempre promueve.

Un nuevo año es una inmejorable oportunidad de metamorfosis, que debemos aprovechar. Ante la locura de las rebajas, ¿por qué no reenfocar? Sería mejor rebajar… el consumismo mismo, olvidar la compra compulsiva, ganar la batalla de ir a adquirir sólo lo necesario, pasar con indiferencia ante lo superfluo. Acumular más trastos no nos aportará nada de bienestar. Es preferible que tras la navidad, sintamos sin ajetreos la rutinaria tranquilidad, esa imperceptible levedad que aporta felicidad.

En el fondo, sólo ansiamos la paz, la interna, la familiar, la laboral, la social y, por qué no, la gran Paz que nos niegan los acontecimientos que no controlamos, que nos desbordan, ante los que no sabemos cómo reaccionar. Quizá se pueda ofrecer una receta: No dejemos que nadie nos imponga su desquiciada ferocidad, su inducido terror, su destructivo odio… Más que la “técnica del avestruz”, se trata de adoptar la “técnica de la jirafa”: elevar la perspectiva sobre las negras excepciones aisladas, ver la grandeza de tanta buena gente que vive, trabaja y hace el bien cada día, sin salir jamás en portadas.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/postnavidad.doc

La banalidad del mal en cine: La zona de interés

El cine de Jonathan Glazer filma la indiferencia como el verdadero rostro del mal, cuando el horror suena pero no se ve en pantalla. Contrastes como una familia modelo junto al mayor crimen de la historia, con un jardín perfecto al lado del infierno de Auschwitz. 

La zona del silencio cómplice. En 1963, Hannah Arendt acuñó la expresión «banalidad del mal» (post dedicado) para describir a Adolf Eichmann: un burócrata sin fanatismo aparente que organizó el exterminio como si gestionara logística ferroviaria. Sesenta años después, Jonathan Glazer ha convertido esa tesis filosófica en la propuesta cinematográfica más perturbadora y rigurosa de la última década. The Zone of Interest (2023), basada libremente en la novela homónima de Martin Amis, no cuenta el Holocausto. Lo rodea.

Una elección formal que es ya un argumento moral. El comandante de Auschwitz, Rudolf Höss, y su esposa Hedwig se esfuerzan por construir una vida ideal para su familia en la casa con jardín adyacente al campo. Esta premisa, en manos de otro director, podría derivar en melodrama o denuncia explícita. Glazer opta por algo infinitamente más inquietante: la cámara nunca cruza el muro. La violencia y el horror se perciben principalmente a través del sonido, no de la imagen; los aterradores ruidos del campo se filtran constantemente en el hogar de los Höss. Ladridos, disparos, el rumor industrial de la muerte: todo suena mientras Hedwig poda rosas y los niños chapotean en la piscina.

Esta decisión estética no es esteticismo: es epistemología. Glazer nos coloca exactamente donde estaba la sociedad alemana —y, por extensión, cualquier sociedad cómplice—: sabiendo sin querer saber, oyendo sin escuchar.

La cotidianidad como forma de horror. Todo en su hogar es tan brutalmente normal, tan mediocre y pseudoidílico, que resultaría casi aburrido si no fuéramos conscientes del infierno del campo de concentración al otro lado del muro del jardín. Este efecto de disonancia es el verdadero mecanismo dramático del film. No hay villanos arquetípicos ni redenciones sentimentales. Hay una familia que discute sobre ascensos profesionales, que recibe visitas, que planea vacaciones. La monstruosidad no reside en el fuera de campo: reside en que ese fuera de campo no les importa.

Glazer explora la aterradora realidad de que el ser humano es capaz de construir cuando forma parte de una cadena carente de empatía en la que se siguen órdenes sin racionalizar sobre sus consecuencias: es una meditación sobre la «banalidad del mal». 

Un diálogo exigente con la tradición cinematográfica. El film se sitúa conscientemente en debate con sus predecesores. Frente a La lista de Schindler (Spielberg, 1993) —cuya retórica emocional ha sido cuestionada desde Godard hasta Lanzmann—, Glazer edifica una narración sobre la base del Holocausto a diferencia de lo que suele mostrarse en otras producciones habituales del género. La influencia de Claude Lanzmann y su Shoah es reconocible: la negativa a mostrar el horror directamente no lo atenúa, lo multiplica.

La película examina con frialdad la existencia ordinaria de personas cómplices en crímenes horrendos, forzándonos a contemplar la mundanidad que subyace a una brutalidad imperdonable. Esa mirada disociada, casi documental, es también una trampa pedagógica: el espectador, cómodo en su butaca, acaba ocupando el mismo lugar moral que los personajes en pantalla. 

Relevancia pedagógica y vigencia política. Las conductas, el lenguaje y la frialdad que exhiben los personajes resuenan de manera escalofriante cuando se analizan actitudes contemporáneas ante distintos conflictos y genocidios del presente. Esta es la dimensión más incómoda del film: su temporalidad no es histórica sino estructural. El mecanismo psicológico que describe —la normalización del exterminio mediante la distancia burocrática y la indiferencia doméstica— no pertenece al pasado.

Con un 93% en Rotten Tomatoes y ganadora de dos premios Óscar (mejor película internacional y mejor sonido, este último con plena justicia conceptual), The Zone of Interest es ya uno de esos films que reconfiguran el lenguaje posible para hablar de lo que no debería tener lenguaje suficiente.

Ver The Zone of Interest es una experiencia que opera con demora: la película no golpea durante su proyección, golpea después, cuando el espectador reconstruye lo que oyó sin ver y comprende que esa reconstrucción es exactamente lo que la Historia también hace con nosotros. Glazer ha fabricado no solo una obra maestra del cine contemporáneo, sino un dispositivo ético de primera magnitud: un espejo sin azogue en el que solo se refleja la conciencia de quien mira.

Mad Science: Actividades lúdicas de Ciencia

Mad Science es, según su web www.madscience.es, "un suministrador líder mundial de actividades de ocio educativo y aprendizaje innovador basadas en la ciencia y sus valores. Nos dirigimos a niños y jóvenes de 3 a a 18 años con un exclusivo e innovador Programa de Actividades que incluyen tanto Programas Educativos formados por Talleres Escolares, Talleres Extraescolares y Programas de Vacaciones como emocionantes Programas de Ocio Científico que incluyen Cumpleaños y Fiestas Privadas, Espectáculos Interactivos, Eventos de Empresa e Institucionales o Actividades Promocionales". Esta franquicia con veinte años de experiencia en otros países, está presente en nuestra realidad escolar en actividades extraescolares y conmemoraciones especiales como nuestra "Semana de la Ciencia".

Cuando el tiempo se desliza... es señal de felicidad

Tarde, muy tarde, he descubierto un infalible medidor de felicidad. Es válido sólo para quienes tenemos la manía de contarlo todo: los horas que faltan para el fin de semana, los días para irnos de vacaciones, o las tareas que nos quedan para concluir la jornada....
Feliz se es... cuando se deja de contar, de calcular, de aguardar,... Cuando aceptamos que las cosas se suceden con naturalidad, fruto de la semilla sembrada, conclusión lógica de lo inicial y de lo intermedio... Quien cultiva y cuida, recoge -en algún momento- la cosecha.
El tiempo bien se desliza,/A una velocidad perfecta,
/ Si no quieres que la vida,/ Vaya más rápida ni más lenta.
Trata sólo de sentirla, / Cuando se te viene y se te acerca,/
como el pudor que ansía,/ la única feliz existencia.