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Ciencias Físicas (Universidad de Bilbao, luego EHU-UPV), año 1974

Foto remitida por Tomás Sainz Angulo (¡GRACIAS!). Todos los nombres que recordamos y la foto ampliada.

Urbanidad: La olvidad de la Educación

Visto en esta colección y recogido de ¿Te acuerdas?

Libros Maravillosos... ¡y gratis!


Una loable iniciativa de Patricio Barros y Antonio Bravo que nos ofrece lectura y divulgación de ciencia, con autores como Yakov Perelman, Stephen Hawking (Historia del Tiempo),...

Canciones para viajar... hacia la nostalgia

Durante el viaje, una gran oportunidad para hablar con los hijos, hemos recordado las viejas cantinelas de nuestra infancia durante los viajes escolares.

1º Al ir: "¡Qué buenos son, los Padres Escolapios, qué buenos son, que nos llevan de excursión".

2º Al llegar: "Que no somos de aquí, que somos de Bilbao, por eso llevamos, txapela a medio la(d)o, txapela a medio la(d)o, txapela a medio la(d)o, que no somos de aquí, que somos de Bilbao". (Creo que era de Los Chimberos)

3º Al regresar: "¡Qué malos son, los Padres Escolapios, qué malos son, que nos traen de la excursión".

Mi tercer libro: Tecnología y Educación

Mi segundo libro: Taller de Sabios

Editorial Alhambra, Barcelona, 1987 (erróneamente, mi nombre figura como José María Aguirregabiria,... cosas de la época y de la comunicación sin Internet)

Mi primer libro... Logo, un lenguaje de programación

Editorial Urmo, Bilbao. 1984 (descarga WinLogo)

Vídeo visita Delegación Educativa de Japón

Índice y trayectoria del Testigo de la Educación Vasca

Una trayectoria discente y docente de medio siglo de un individuo concreto supone una perspectiva panorámica variada y testimonial de la que se pueden extraer conclusiones actuales.

Curso académico 58-59: Alumno de Párvulos A y B en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 59-60: Alumno de Párvulos C en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 60-61: Alumno de Elemental en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 61-62: Alumno de Medio en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 62-63: Alumno de Ingreso en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 63-64: Alumno de 1º de Bachillerato en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 64-65: Alumno de 2º de Bachillerato en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 65-66: Alumno de 3º de Bachillerato en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 66-67: Alumno de 4º de Bachillerato y Reválida Elemental en el Colegio Calasancio de Bilbao. Profesor de clases particulares en Ubidea.
Curso académico 67-68: Alumno de 5º de Bachillerato en el Colegio Calasancio de Bilbao. Profesor de clases particulares en Bilbao.
Curso académico 68-69: Alumno de 6º de Bachillerato y Reválida Superior en el Colegio Calasancio de Bilbao. Profesor de clases particulares en Bilbao.
Curso académico 69-70: Alumno de Preuniversitario en el Colegio Calasancio de Bilbao. Examen de Madurez. Profesor de clases particulares en Bilbao.
Curso académico 70-71: Alumno de 1º Selectivo de Ciencias en la Universidad de Bilbao, en Botica Vieja.
Curso académico 71-72: Alumno de 2º de Ciencias Físicas en la Universidad de Bilbao, en Leioa.
Curso académico 72-73: Alumno de 3º de Ciencias Físicas en la Universidad de Bilbao, en Leioa. Profesor de verano en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 73-74: Alumno de 4º de Ciencias Físicas, especialidad teórica de Física del Estado Sólido, en la Universidad de Bilbao, en Leioa. Profesor de verano en el Colegio Calasancio de Bilbao.
Curso académico 74-75: Alumno de 5º de Ciencias Físicas, especialidad teórica de Física del Estado Sólido,en la Universidad de Bilbao, en Leioa. Profesor de academias (Atenea,…) en Bilbao.
Curso académico 75-76: Profesor No Numerario (PNN) de Matemáticas en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad de Bilbao, en Deusto (c/ Ramón y Cajal). Profesor de Matemáticas de COU en la Academia Ízaro de Bilbao.
Curso académico 76-77: Profesor de reclutas durante el servicio militar obligatorio en el CIR nº 11 de Araca-Gamarra en Vitoria.
Curso académico 77-78: Profesor No Numerario (PNN) de Matemáticas en 1º de la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad de Bilbao, antecesora de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), en Deusto. Profesor-tutor de un grupo de 6º de EGB y profesor de Bachillerato (EATP y Física) en el Colegio Azkorri de Getxo.
Curso académico 78-79: Profesor No Numerario (PNN) de Matemáticas en 1º de la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad de Bilbao, en Deusto. Profesor-tutor de un grupo de 7º de EGB y profesor de Bachillerato (EATP y Física) en el Colegio Azkorri de Getxo.
Curso académico 79-80: Profesor No Numerario (PNN) de Matemáticas en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad de Bilbao, en Deusto. Profesor-tutor de un grupo de 8º de EGB y profesor de Bachillerato (EATP y Física) en el Colegio Azkorri de Getxo. Alumno de 2º (Selectivo) de Ingeniería Industrial en Electrónica y Automática en la UNED, centro asociado de Vitoria-Gasteiz.
Curso académico 80-81: Profesor No Numerario (PNN) de Matemáticas en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), en Deusto. Profesor de Bachillerato (EATP y Física) en el Colegio Azkorri de Getxo. Alumno de 3º de Ingeniería Industrial en Electrónica y Automática en la UNED, centro asociado de Vitoria-Gasteiz.
Curso académico 81-82: Profesor No Numerario (PNN) de Matemáticas en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), en Deusto. Profesor de Bachillerato (EATP y Física) en el Colegio Azkorri de Getxo. Alumno de 4º de Ingeniería Industrial en Electrónica y Automática en la UNED, centro asociado de Vitoria-Gasteiz, con prácticas en la Universidad Politécnica de Madrid.
Curso académico 82-83: Profesor Agregado de Física y Química (Numerario)en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), en Deusto. Profesor de Bachillerato (Informática, EATP y Física) en el Colegio Azkorri de Getxo. Alumno de 5º de Ingeniería Industrial en Electrónica y Automática en la UNED, centro asociado de Vitoria-Gasteiz, con prácticas en la Universidad Politécnica de Madrid..
Curso académico 83-84: Profesor Agregado de Física y Química (Numerario) de Física y Didáctica de las Ciencias en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), en Deusto.
Curso académico 84-85: Profesor Agregado de Física y Química (Numerario) de Física y Didáctica de las Ciencias en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), en Deusto. Responsable del ‘Proyecto Bizkaia’ de Informática Educativa en colaboración con elPrograma IMI (Introducción de la Microelectrónica en la Industria) con equipos Acorn BBC.
Curso académico 85-86: Jefe de Servicio de Tecnología y Educación en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Responsable técnico del Plan Vasco de Informática Educativa. Padre de una escolar.
Curso académico 86-87: Jefe de Servicio de Tecnología y Educación en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Responsable técnico del Plan Vasco de Informática Educativa. Padre de una escolar.
Curso académico 87-88: Jefe de Servicio de Tecnología y Educación en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Responsable técnico del Plan Vasco de Informática Educativa. Padre de una escolar.
Curso académico 88-89: Jefe de Servicio de Tecnología y Educación en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Responsable técnico del Plan Vasco de Informática Educativa. Padre de dos alumnos.
Curso académico 89-90: Asesor de Ciencia, Tecnología e Informática en el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno Vasco. Alumno de 1º del Master de Museología (UPV-EHU en Vitoria-Gasteiz). Padre de dos alumnos.
Curso académico 90-91: Asesor de Ciencia, Tecnología e Informática en el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno Vasco. Técnico responsable de documentación en la Secretaría para la Prevención de Drogodependencias, en el Departamento de Presidencia (Lehendakaritza) del Gobierno Vasco. Alumno de 2º del Master de Museología (UPV-EHU en Vitoria-Gasteiz). Padre de dos alumnos.
Curso académico 91-92: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Testigo del Pacto Escolar. Padre de dos alumnos.
Curso académico 92-93: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Testigo del Pacto Escolar. Padre de dos alumnos.
Curso académico 93-94: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Creador del proyecto kIDEAk. Padre de dos alumnos.
Curso académico 94-95: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Preparación del proyecto kIDEAk. Padre de dos alumnos.
Curso académico 95-96: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Promotor de la Academia kIDEAk. Padre de dos alumnos.
Curso académico 96-97: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Promotor de la Academia kIDEAk. Padre de dos alumnos.
Curso académico 97-98: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Promotor de la Academia kIDEAk. Padre de dos alumnos.
Curso académico 98-99: Director de Formación de EITB (Euskal Irrati Telebista - Radio Televisión Vasca). Promotor de la Academia kIDEAk. Padre de dos alumnos.
Curso académico 99-00: Jefe de Servicio de Renovación Pedagógica de Bizkaia en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Promotor de la Academia kIDEAk. Padre de dos alumnos.
Curso académico 00-01: Jefe de Servicio de Renovación Pedagógica de Bizkaia en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Padre de dos alumnos.
Curso académico 01-02: Responsable técnico de Euskadi en la Sociedad de la Información, en el Departamento de Industria, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco. Padre de dos alumnos.
Curso académico 02-03: Responsable técnico de Euskadi en la Sociedad de la Información, en el Departamento de Industria, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco. Padre de dos alumnos.
Curso académico 03-04: Responsable técnico de Euskadi en la Sociedad de la Información, en el Departamento de Industria, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco. Padre de dos alumnos.
Curso académico 04-05: Responsable técnico de Euskadi en la Sociedad de la Información, en el Departamento de Industria, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco. Padre de dos alumnos, universitarios ambos (Universidad de Deusto y Universidad de Navarra).
Curso académico 05-06: Jefe de Servicio de Renovación Pedagógica de Bizkaia en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Padre de dos alumnos, universitarios ambos, estudiando lejos (Universidad de Cork y Universidad de Navarra).
Curso académico 06-07: Jefe de Servicio de Renovación Pedagógica de Bizkaia en el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. Padre de dos alumnos, universitarios ambos.

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Mi primer año de colegio. Testigo de la Educación Vasca (II)

La antigua educación infantil, los párvulos en 1958.

Hace casi cincuenta años, en agosto de 1958 me matricularon en el colegio de los Padres Escolapios de Bilbao, así lo acredita mi primera ficha escolar. A primeros de octubre de aquel año fui a la clase de Párvulos A, con una ‘señorita’ que se llamaba Mari Tere. Recuerdo, nítidamente, que parecía la más guapa y joven de las tres únicas profesoras del centro. Ciertamente era cariñosa y amable. Todos sus alumnos, en aquella época no había chicas en clase, creo que siempre la llevaremos en nuestra memoria, como nuestra segunda mamá. Todavía rememoro que, años después, cuando supe que se había casado con un profesor del colegio, me llevé una decepción (infantil), porque de algún modo la consideraba una vestal consagrada exclusivamente a nuestra educación.

El colegio había distribuido, con buen criterio, los tres grupos de párvulos A, B y C en orden de cercanía a la puerta de entrada, en la planta baja de un ala del bloque junto al patio pequeño con un cuadrado de soportales cubiertos. Ingresábamos con cinco años y en tres niveles aprendíamos a socializarnos, básicamente a saber estar en grupo, y luego a leer (Párvulos B) y a escribir (Párvulos C). Por supuesto, en una sola lengua, el castellano. Sabíamos que luego nos quedarían tres cursos fuertes con más asignaturas: Elemental, Medio e Ingreso, antes de pasar a Bachillerato con diez años, pero sólo los más aplicados.

El primer día de clase fui con ilusión, porque ya había estado de visita con mi madre cuando llevábamos a mi hermano, un año mayor. Con todo, fue una gran sorpresa. Me impresionó comprobar cuántos niños había en el mundo, no sólo en aquella inmensa clase con cuarenta y siete compañeros, sino en todo el colegio, aunque los horarios de los recreos de los ‘mayores’ estaban separados de los nuestros. En el patio, todos admirábamos al más atrevido, Ricardo Ignacio Negrete, que no sólo buscaba y encontraba hormigas, sino que –aparentemente- se las comía.

Me queda una remembranza muy feliz de mi primera aula, con sus mesitas de madera recubiertas de mármol verde y blanco, donde mi compañero Javier Arana tamborileaba con sus dedos el redoblar de la marcha de los capuchones (cofrades) propios de la Semana Santa. Se lo pedíamos una y otra vez, y apoyando nuestras sienes sobre el mármol jaspeado nos evadíamos de la clase en momentos de asueto.

Alguna conclusión podemos extraer de tiempos tan lejanos. Quizá la ventaja de mantener grupos cohesionados de alumnos, al escoger un mismo centro escolar para tantos años, primero de escolarización y luego de aprecio. Muchos de aquellos primeros condiscípulos estudiamos juntos, durante doce años. Con varios mantuvimos el contacto, bastantes años después de salir del colegio. Algunos, todavía hoy, somos amigos.


(Testigo de la Educación Vasca II)

Testigo de la Educación Vasca (I)

Mikel Agirregabiria, con 5 años en 1958 (primera foto escolar)

Medio siglo de testimonio de la
Historia reciente del Sistema Educativo Vasco.


Por Joseba Mikel Agirregabiria Agirre

Preámbulo (1958-2008)


Todos hemos pasado por la escuela, hace pocos o muchos años. Muchos proseguimos estudios, a continuación del colegio o tiempo después. Quienes peinamos canas también como padres o madres hemos retomado el contacto con la educación. Algunos elegimos ser profesores y seguimos profesionalmente ligados a la enseñanza. Quizá hasta hemos participado en tareas de dirección o de administración educativa. Sólo unos pocos han permanecido atentos, de forma continuada, con la formación de su entorno.

El testigo de este relato ha vivido vinculado a la educación vasca de forma permanente, como un personaje secundario, pero con acceso a protagonistas y sucesos de primera fila, especialmente en las últimas décadas. Con vocación de obtener conclusiones para el presente y el futuro de nuestra sociedad, este relato por entregas recorre cinco décadas del devenir escolar en el País Vasco, desde sus sucesivas etapas como alumno, profesor, asesor, promotor y gestor educativo.

El formato inicial en esta bitácora busca superar la inevitable perspectiva sujetiva de una limitada memoria individual. Por la vía de comentarios, o a través de este correo (agirregabiria@gmail.com), se aspira a complementar este texto con aportaciones de lectores y lectoras que vivieron otros enfoques educativos y desean colaborar con este proyecto de recogida histórica de nuestro sistema educativo, que sigue en permanente evolución.

Tratamos de pasar nuestros recuerdos de memorias de neuronas a otras de silicio, para compartir análisis, propuestas y resoluciones. Sólo recuperando e indagando en nuestro pasado, podremos avanzar acertadamente hacia un futuro educativo mejor.


© Joseba Mikel Agirregabiria Agirre.
Todos los derechos reservados.

El primer y el último oficio

VIDEO DEL HOMENAJE¿Qué primer trabajo ejercimos? ¿Y cuál será nuestra última función?

El pasado 10 de junio se celebró en El Regato (Barakaldo) un emotivo homenaje dedicado a Julián Larrea. Es un personaje singular, polifacético y autodidacta, que desde su nacimiento en Trapagaran en 1929 ha ejercido numerosas profesiones y aficiones. En su juventud fue remero de trainera, y con 45 años (“cuando otros lo dejan”, según relata) se presentó con su hijo Amando a una competición como trontzalari (cortador de troncos con sierra). Ganó 11 campeonatos, actuando también como destacado aizkolari (con hacha). Su talento le permitió en 1969 ser el primer campeón de caza menor con perro, así como en otras 3 ocasiones.

Julián sobresale en agricultura, ganadería, caza, apicultura (aunque él prefiere llamarse médico de sus abejas que le pagan en miel), artesanía (talla de madera) o coleccionismo. Su espectacular baserri Monto en Gorostiza (un museo más que un caserío) reúne miles de piezas únicas en todos estos oficios y deportes autóctonos. Los anales recuerdan gestas antiguas y recientes, como el récord de cortar un tronco de 2,5 metros de desarrollo en 27 minutos… a los 75 años de edad. Pero muchos le reconocemos una proeza mayor: haber expuesto desinteresadamente todo su saber a 5.000 escolares que han pasado por su baserri en los últimos diez años con el programa “Ezagutu Barakaldo”.

Julián apenas pudo ir tres años a la escuela. Su recorrido vital y profesional nos recuerda los primeros oficios de la humanidad (agricultura, ganadería,…). Aprendiendo por sí mismo, forjado por el duro trabajo desde los 12 años, ha llegado a ser un consumado deportista, artista y museólogo. Pero su loable esfuerzo final está vinculado con la mejor clase de educación, la que nace desde la experiencia y la bondad con espíritu de seguir aprendiendo.

En el siglo XXI la primera labor que encomendamos a los más pequeños es el estudio y el aprendizaje. En consecuencia, la última función que todos podríamos desarrollar sería la enseñanza, con independencia de la trayectoria profesional que hayamos desempeñado. Primer y último oficio, único y para todos, también ejercido a tiempo parcial durante las etapas intermedias (como padres o como adultos): formarnos y educarnos colectivamente a lo largo de toda la vida.
Versión .DOC para imprimir
Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/oficio.htm


Fiesta de la cereza

Nuestras mejores fotos en Flickr

Primer día de clase de Aitor (centro), en clase de Itziar (hacia 1989)

Primer día de escuela (Escrito en 1986).

El primer gran acontecimiento vital de cada persona es el día en que inicia su escolarización.

Hoy he llevado a mi hija mayor, Leire, al colegio por primera vez. Ha ido muy emocionada, después de haber esperado impacientemente este día desde hace meses. Iba rodeada de dos amiguitos suyos, que también comenzaban hoy. Ya conoce a su maestra, porque vive en el barrio y desde hace algún tiempo sabían que se encontrarían en septiembre. Leire ha entrado con decisión en el "cole" y ha subido las escaleras alegremente, cogida de la mano a mi esposa y a mí.

Al llegar al aula, donde estaban algunos de sus compañeros -pocos, apenas una docena- la joven profesora la ha acompañado a una mesa circular junto con sus dos amigos. Entonces la maestra ha despedido a los padres que estábamos todavía allí y hemos sido los últimos en salir. Su madre le ha dicho adiós a Leire y yo también le he dirigido un gesto de despedida. He visto cómo nos miraba fijamente. Tras salir de la estancia, he vuelto a asomar la cabeza y todavía sus ojitos miraban a la puerta por la que habíamos desaparecido y al repetir la acción después de unos minutos, Leire todavía estaba mirando la puerta. Había algo patente en su mirada. Estaba embargada por la misma angustia que nosotros mismos sentíamos al dejarla. Era el pánico de comprender, de golpe, sin ningún proceso de acomodación, que "había sido escolarizada", lo que significaba en primer lugar que había abandonado el entorno familiar, el único escenario que conocía hasta ese momento, y que pasaba a otra etapa de su vida en la cual no contaría con la permanente presencia y ayuda de sus progenitores.

En pocos días, la maestra se había convertido en la figura más destacada de la vida de Leire. En la lista de los personajes más queridos de mi hija, nosotros -sus padres- habíamos perdido el primer puesto que quedaba asignado (esperamos que temporalmente) a su maestra Loli.

Por mi parte, no me acuerdo de mi primer día escolar. Recuerdo los primeros días de algunas cursos siguientes, cuando tras las vacaciones de verano había que retornar al colegio. Mantengo algunas difusas reminiscencias del primer curso, con cuatro años, en lo que se llamaba Elemental A. Al rememorar aquellas resonancias del pasado, he de reconocer que despiertan una sensación placentera. He intentando exhumar de la memoria algunos recuerdos y puedo mencionar que estábamos sentados en pequeñas mesas de cuatro, con minúsculos taburetes individuales y que pasábamos muchas horas con las manos sobre el mármol de la mesita, sin hacer aparentemente nada, excepto escuchar, recitar o cantar. Nos gustaba oír con la oreja pegada sobre el frío mármol, el tamborilear de los dedos de un condiscípulo que retumbaba como los tambres de Semana Santa.

La maestra de los pequeños era la más dulce y en los cursos siguientes Elemental B y Elemental C, las profesoras eran cada vez más exigentes, hasta el punto de que la de Elemental C tenía fama de ‘ogro’. No he grabado los nombres de mis tres maestras, -lo siento-. Ahora podría llegar a saber cómo se llamaban, pero así no serviría para nada. Para mí, las tres fueron excelentes y creo que en nuestro colegio de Escolapios de Bilbao, donde no había, en aquel momento, más profesorado femenino, casi todos los alumnos guardarán buen recuerdo de ellas. De la maestra de Elemental B, recuerdo las interminables construcciones silábicas - la b con la a, ba, que era condición necesaria superar para poder salir al recreo. Esta maestra, que nos enseñó a leer, quería tanto a todos sus alumnos que fuimos rotando todos los niños de la clase en la revista colegial que destacaba mensualmente a los tres "mejores" alumnos de cada clase, con nuestra foto rodeada de aureolas. Tal vez para algunos escolares, hombres maduros hoy, aquella fuera nuestra única oportunidad de destacar que tuvimos en esta competitiva sociedad.

Con la vocacional maestra de Elemental C aprendimos a escribir y poner la fecha. Todavía hoy al poner el año me surge el inolvidable 1959, que aprendí a poner con letra legible al comienzo de las cuartillas. Tengo mala memoria de mi etapa infantil anterior a los cinco años. Poco recuerdo de lo vivido, a pesar de que me han narrado muchas anécdotas familiares que luego creo rememorar por mí mismo. Sin embargo, las primeras remembranzas propias provienen de aquellos episodios escolares, que nadie ha podido relatarme posteriormente. Fue una época muy feliz. Tuve la gran suerte de disponer de una infancia que siempre aporta un gran sosiego al evocarse. Ojalá que como padres, educadores y como ciudadanos pudiésemos asegurar que todos nuestros hijos y nuestros escolares disfrutan de una niñez feliz. Ése es el primer deber de una sociedad humana, solidaria y justa.

Mi pantalón de la suerte

La historia verídica de una prenda que fue el talismán para estudiar una difícil carrera.

Aunque no soy supersticioso, he de reconocer que debo mi licenciatura a una prenda de vestir. En casa nunca nos faltó nada hasta la muerte prematura de nuestra madre. Luego la dura ausencia del cariño maternal, se compensó con los cuidados de nuestro padre y de una tía abuela. El dinero no sobraba, y entre mis agridulces recuerdos infantiles siempre destacarán unas indestructibles botas negras que calcé durante años, en invierno y en verano, y un abrigo azul demasiado grande, heredado de algún pariente y que siempre aborrecí con vehemencia.

Al llegar a la universidad con ayuda de las becas, debimos hacernos responsables de nuestro propio vestuario con pequeños trabajos de clases particulares. Recuerdo que durante casi los tres primeros años de carrera contaba únicamente con unos pantalones de color beige, que mensualmente lavaba, planchaba y secaba en domingo. Aquellos pantalones repetidos día a día me avergonzaban, y en mi aula prefería no pasearme, y menos aún salir hasta la cafetería universitaria que nunca visité.

Para que no se viesen mis viejos pantalones, me quedaba a repasar los apuntes entre clase y clase. Llegaba pronto, me sentaba en mi sitio y nunca me levantaba hasta concluir todo el horario. Descubrí que así era muy fácil superar las asignaturas, con aquella labor constante e inmediata. Bastó aquel hábito de ordenar y revisar los apuntes en los tiempos muertos para concluir con el mejor expediente de la promoción la licenciatura en física teórica, sin apenas estudiar fuera de la facultad. En casa me dedicaba a leer incansablemente novelas prestadas por la biblioteca municipal de Bidebarrieta, y mi única mesa de trabajo fue una liviana tabla de madera colocada entre los brazos de una anticuada e incómoda silla.

Nuestros hijos y muchos de los jóvenes de hoy disponen de amplios cuartos individuales, docenas de ropajes, libros y ordenadores por doquier. Pero me queda la duda de si hemos sabido transmitirles debidamente aquel afán por la lectura, aquella convicción presentida de que el único camino de progreso y felicidad es el trabajo y el estudio a lo largo de la vida. ¿Dónde pueden encontrarse pantalones como aquéllos, que no sientan bien, que te sientan al banco del esfuerzo, pero que te catapultan hacia el apasionante descubrimiento del sentido de una vida responsable, comprometida y dedicada a la vocación y a la cultura?

De cuando la informática educativa vasca era referente mundial...

Los 'nativos' autóctonos son Sebas Álvarez (de pie), José Mari Macías (sentado) y quien suscribe...
Posted by Picasa Nostalgia: Educadores japoneses en CERED-HEGAKA.

¡Vuelven los de la ESO!

El verano es ese caluroso periodo en el que alumnos y profesores descansan unos de otros, mientras padres e hijos se sobrellevan mutuamente a jornada completa. Aquellos matrimonios con hijos en los que ambos cónyuges son docentes constituyen los parias de la sociedad: nunca disponen de vacaciones plenas. A medida que los hijos crecen en años, la amenaza del “descanso” estival en familia alcanza dimensiones pavorosas, llegando a todo su apogeo con la adolescencia de los retoños. Ésas son nuestras penosas circunstancias actuales.

Cuando los nenes eran pequeños, el veraneo era una rutina fatigosa pero llevadera, fichando las ocho horas reglamentarias en la playa, tras cargar todos los bártulos como porteadores sherpas y recorrer bajo un sol de justicia los sólo varios kilómetros que te separaban de la mayor aglomeración humana que imaginar se pueda. Esos arenales donde los niños aprenden lo grande y poblado que está el mundo, con toda la diversa humanidad que se puede hacinar en tan poco espacio. Al nene le comprabas un completo juego de obrero de la construcción con pala, cubo y rastrillo, a la nena otro con figuritas y gafas de sol, y tras excavar varias toneladas de arena y transportar hectolitros de agua salada, podías confiar en que necesitaran simultáneamente una siesta. Incluso te quedaban fuerzas al anochecer para repasar, por aquello de que “los críos vayan adelantados”, algunos de esos piadosos cuadernos de vacaciones, con el que las editoriales cubrían su estación negra. Según los niños ganaban en autonomía locomotora y digestiva, se llegaba a poder viajar sin baca king size y tras el regreso, en sólo once meses te recuperabas plenamente para afrontar el siguiente verano.

Pero llega el fatídico día en el que tus obedientes y enmadrados hijos son abducidos hacia un extraño estado denominado adolescencia, mientras sus padres deambulan hacia otra estación llamada desesperación. La pubertad comienza cuando se encierran en su cuarto con un portazo para escuchar música y salen transformados en miembros de una tribu en la que rigen unas vestimentas estrambóticas y unas normas grotescas. Estos especímenes púberes comparten características comunes de la juventud de todos los tiempos, aunque han desarrollado mutaciones propias.

Con pantalones hipercantinflados, pendientes de filibustero y pelambreras paleolíticas, en definitiva pura moda lumpen, se permiten llamarte antiguo por tu forma de vestir. Ocultan a sus padres ante sus amigos, como si éstos no tuvieran sus propios padres y hubiesen surgido como berzas o por generación espontánea. Esta generación PlayStation son la prole Nescafé, que reclaman el éxito instantáneo. Primero exigen el premio, y luego ya se lo merecerán. Se creen todos que son hijos únicos, incluso en familias numerosas: demandan toda la atención sólo para cada uno de ellos.

Esta estirpe la forman aquellos niños del llavín en el cuello, que cuando volvían del colegio abrían la puerta de casa, donde sus padres no habían llegado todavía. No saben qué fue la Guerra Fría, ni recuerdan cuando la Unión Soviética se desintegró, y solamente han conocido una Alemania, un único Papa,… Creen que el sida y ETA han existido toda la vida, como el CD, el Walkman, el ordenador y casi el teléfono móvil.

Tratados como principitos en casa y en Primaria, se transforman en déspotas domésticos y demonios escolares en Secundaria. Frecuentemente desmotivados para todo lo que sea el deber, se oponen sistemáticamente a recibir órdenes e incluso ­en casos minoritarios­ adoptan actitudes violentas.

Los padres nos plegamos a su dictadura consumista, en la que les embarcamos por ser demasiado complacientes y por ofrecerles todo lo que creímos no haber tenido. Y luego con fatalismo nos asombramos por la adopción fervorosa que hacen de marcas y modas. Perplejos, atribulados y desorientados, los padres, a veces, quisiéramos presentar la dimisión. Hemos pecado de exceso de permisividad y empleado exclusivamente estímulos positivos (demasiados premios). A la hora de exigir hemos sido cada vez menos exigentes: Sólo, y a veces ni eso, se les requiere el aprobado en los estudios.

Los profesores luchamos a brazo partido. El resultado es esperable si consideramos que la ESO reúne turbas de adolescentes asilvestrados e insoportables, a menudo incluso para ellos mismos por la insatisfacción con la que viven su transformación, por otro lado completamente necesaria para alcanzar su madurez. Los tutores, como los padres, debemos brindarles un apoyo incondicional y, desde la afectividad no exenta de autoridad, evitar que cometan errores irreversibles como elegir caminos de droga o violencia, o frustrar sus mejores opciones de futuro personal y profesional.

La sociedad, en su conjunto, y las instituciones, los medios de comunicación, los hábitos sociales no ayudan demasiado. Una ciudadanía “adolescéntrica”, que elige a prescriptores adolescentes como modelos de pensamiento y actuación, que idolatra a cantantes o deportistas de éxito temprano con mínimo esfuerzo, y que parece proclamar no ya que el modelo ideal es la juventud, sino que erige a la irresponsabilidad como pauta de actuación. Prima la cultura “teenager”, el País de Nunca Jamás donde todos seamos “Peter Pan” para divertirnos y ser felices.

Los adolescentes se enrocan y eligen convertirse en adultos cada vez más lentamente. La adolescencia se extiende, adelantándose y prorrogándose, incluso se transmuta: ya no es una estación de paso, sino un destino terminal. Parecemos una sociedad de “adultescentes”, y la mejor prueba son esos parques acuáticos o temáticos, donde los padres barrigones se convierten en “gamberros” con una felicidad vergonzosa para los pocos lúcidos.

¿Y cómo hemos llegado hasta aquí? Reconozcámoslo: Si los jóvenes y adolescentes han tomado el poder, es porque los adultos se lo hemos cedido, más que porque ellos lo desearan poseer. Del pater familias, se pasó a una equilibrada división de la autoridad entre padre y madre, que consultaba y escuchaba la opinión de los hijos. El autoritarismo de las aulas y los “educastradores” fueron completamente repudiados, por la insufrible experiencia vivida en el pasado. Pero el péndulo no quedó ahí.

Fuimos olvidando la “educación” y pasamos a la “seducción”. Teníamos que convencerles, cuando todavía apenas podían discernir, y creímos que nuestro error era no motivarles, cuando se trataba de enseñarles a asumir sus responsabilidades. Incluso los padres y madres tratamos de ganarnos el cariño de los hijos, aspirando a convertirnos en sus amigos o colegas más que el embrollo de ser sus padres. De la equilibrada igualdad entre padre y madre, y entre hijo e hija, pasamos al erróneo igualitarismo de padres e hijos. Perdimos la autoridad que nos correspondía, y no llegamos a ser la referencia que ellos necesitaban, aunque no la pidieran expresamente. Toleramos sus caprichos, y por negociar y evitar el conflicto, cedimos a sus demandas primarias que condujeron a la “cultura de la litrona”, llegando a un momento donde el peligro de drogas y el riesgo de suicidios es mayor que nunca.

El sistema social y el subsistema educativo se organizan democráticamente por estamentos. Pero ni la relación paterno-filial, ni docente-discente deben ser “democráticas”, porque las funciones de padres y profesores no son equiparables a las de hijos y alumnos. La ausencia de autoridad paternal y docente no libera al adolescente, por el contrario le sume en una tiranía más despiadada. Ellos consideran, mayoritariamente, que sus padres y profesores son poco severos, y ­en el fondo­ aprecian y respetan más a los más exigentes. A menudo ­con su comportamiento inaceptable­ sólo están demandando el cariño y la atención que los adultos dejamos de prestarles. Los jóvenes, realmente, esperan que nosotros, los adultos, les guiemos, y en caso extremo repudian más la indiferencia y el “laissez faire” que el rigor.

El diálogo se complementa con la disciplina, la libertad con la autoridad, y las madres y los padres, que estamos cada día más comprometidos con la educación de nuestros hijos e hijas, debemos prescribir y sancionar, positiva y negativamente. Nuestros hijos nos escuchan más de lo que creemos, y nos quieren tanto como nosotros a ellos.

¡Ah, pero el verano siempre es adolescente! Y es legítimo añorar la juventud, y recordar la sentencia de Horacio, válida para cualquier edad, Carpe Diem! (¡Vive intensamente cada instante!). Y como decían en el “Club de los Poetas Muertos”: “Examínate de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado tu capacidad de amar y dar vida”.

Versión original en: http://mikel.agirregabiria.net/2002/elpais8.htm

Versión en PDF: http://mikel.agirregabiria.net/2002/vuelveeso.pdf

kIDEAk: ¿Qué significa?

Mi tercer ordenador: Olivetti M-24

Posted by Picasa Comprado hacia primeros de 1986, cuando bajó de 300.000 Ptas. (en enero del 85, el precio de un utilitario de entonces, como un Seat 127) hasta 'sólo' unas 175.000 Ptas. Este primer PC, con procesador Intel 8806 de 16 bits, incluía monitor monocromático (verde), 256 KB de memoria y doble unidad de discos flexibles (sin disco duro).

Mi segundo ordenador: Commodore 64

Posted by Picasa Comprado el equipo hacia 1984 (¿30.000 Ptas?). Luego la unidad de floppy de 5 1/4" (18.000 Ptas.), pero siempre con una televisión como monitor. Link.