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Conferencia de César Bona en Bilbao

 
Diez minutos, los que César Bona nos permitió de su conferencia. CesarBona 
César Bona estará hoy, lunes 28 de septiembre de 2015, a las 20:00, en el Salón El Carmen, Plaza de Indautxu, Bilbao. Vía Facebook a través de buenas amistades. Su ponencia: "Los retos y desafíos de un profesor de hoy", según LA NUEVA EDUCACIÓN POR UNO DE LOS MEJORES MAESTROS DEL MUNDO. 

Sigue una actualización con crónica (pronto) e imágenes tras acudir a este motivadora charla, informal pero que llegó al tuétano de la abarrotada audiencia de progenitores, profesorado,... que -como indicó alguien de 71 años- nos llenó de nostalgia de volver a la infancia para disfrutar de maestros como César Bona

Lo obvio durante la exposición de César Bona fue que es un ejemplar de docente innato, que mantiene vivo al niño creativo, curioso que convierte su labor de guía en un reto de aprendizaje al que juega con todas sus capacidades, que son ingentes, movilizando y contagiando su entusiasmo a su alumnado. 

Creemos que, aunque algunas personas le plantearon cuestiones teóricas, su ejemplo de maestría es todo aquello que expuso de RESPETO y SERVICIO a sus escolares, su increíble competencia de conexión con familias, su adaptación a entornos cambiantes,... porque seguir aprendiendo es su pasión. Y César Bona sí ha descubierto que en los Centros de Aprendizaje que son las Escuelas quienes más saben, imaginan y crean son los alumnos y alumnas.
Conferencia de César Bona en Bilbao 
Álbum de 43 imágenes como la que está sobre estas líneas.

Hemos editado 10' de su conferencia para incluir arriba esa grabación. Mientras os invitamos el vídeo que sigue, con motivos para su nominación al GLOBAL TEACHER PRIZE.
 
Agradecemos a César Bona su autorización para publicar.

Abecedario de la Educación Digital (R)

Iniciamos un Alfabeto o Abecedario de la Educación (con etiqueta "abecedario") el pasado 7 de agosto de 2015. En torno a letras, agruparemos ideas y conceptos de innovación educativa. Hoy aportaremos conceptos o ideas en torno a la inicial "R". La nueva educación que necesitamos requiere:
  • Respeto, Reverencia,... Gran concepto a compartir en el aprendizaje, Proveniente del latím. "respectus", significa atención, consideración, deferencia, veneración,... hacia los demás y entre todos. Respeto a la identidad y singularidad de cada aprendiz, de cada persona,... No podemos estar más de acuerdo con esta "masa" básica educativa que César Bona propone, que siempre predicamos y que reconfirmamos con este gran maestro.
  • Reducación, educación en Red. Es otro paradigma mutado de nuestra sociedad y de nuestra educación en la era digital. Somos, en nuestra autonomía, nodos interrelacionados e interdependidentes, como personas y como comunidades de aprendizaje. 

El vídeo que ilustra el post con el seleccionado en el selecto Global Teacher Prizepremiado César Bona García (leer su FB) corresponde a un reciente TEDxBarcelona bajo el título de "Los nuevos retos de la educación".

Abecedario de la Educación Digital (E)

 
Proseguimos el Alfabeto o Abecedario de la Educación (con etiqueta "abecedario") iniciado el pasado 7 de agosto de 2015. Hoy aportaremos conceptos o ideas en torno a la inicial "E". La nueva educación que necesitamos requiere:
  • Empoderamiento. Gran concepto a compartir en el aprendizaje, Proveniente del latím. "respectus", significa atención, consideración, deferencia, veneración,... hacia los demás y entre todos. Respeto a la identidad y singularidad de cada aprendiz, de cada persona,... No podemos estar más de acuerdo con esta "masa" básica educativa que César Bona propone, que siempre predicamos y que reconfirmamos con este gran maestro.
  • Empatía. Es otro paradigma mutado de nuestra sociedad y de nuestra educación en la era digital. Somos, en nuestra autonomía, nodos interrelacionados e interdependidentes, como personas y como comunidades de aprendizaje. 
El vídeo que ilustra el post recoge una acertada reflexión de Manuel Castells sobre la obsolescencia de los sistemas educativos actuales que mantienen relaciones de "poder" verticales. 


Post que estuvo en borrador desde el 11-8-2015. 
Recuperado retrospectivamente cuatro años después.

El peligro de creer

El peligro de creer 
Acudiremos a la amable invitación que nos trasladó Luis Alfonso Gámez a la presentación de su libro 'El peligro de creer', prologado por José Antonio Pérez, el 28 de septiembre de 2015 en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta a partir de las 19.30.

Luis Alfonso Gámez y José Antonio Pérez, creador y director de ‘Escépticos' y 'Órbita Laika' (de donde extraemos el vídeo donde Luis Alfonso Gámez desmonta algunas falsedades largamente repetidas), hablarán desde su valiosa perspectiva escéptica de misterios paranormales, pseudomedicinas y pensamiento crítico.
El peligro de creer
El acto se abrirá a mantener un diálogo, con la participación directa del público, sobre los temas indicados y todo lo relacionado con ellos. ¿Nos encontramos por allí el próximo lunes?
Actualización, a 28-09-15 22:00: Al final no pudimos acompañar a Luis Alfonso Gámez por  acudir a la misma hora a la conferencia de César Bona en otro lugar de Bilbao.

Los nombres de los meses y la brevedad de febrero


El calendario es un sistema de medida de tiempo utilizado para largos periodos y basado principalmente en una sucesión de actividades relacionadas con las estaciones del año, como la época de cosecha de distintos alimentos. Los calendarios iniciales eran lunares, se estructuraban en torno a las fases de nuestro satélite, como en el calendario musulmán. Pero se ajustaban mejor a las estaciones los calendarios solares o en función del sol como hacían en el Antiguo Egipto. 

Se trata de una herramienta que ha acompañado al hombre desde hace mucho tiempo, siendo el calendario más antiguo encontrado uno que data del 8.000 a.C. y que medía el tiempo tanto por la luna como por el sol. 

El calendario que ha llegado hasta nuestros días, como casi todo, es herencia del poderosos Imperio Romano. Originariamente, el calendario primitivo de Roma se dividía solamente en diez meses y no coincidía con los ciclos astronómicos. Los nombres que los romanos utilizaban para designar los meses del año tienen su origen en dioses, emperadores o números, y estos se han conservado en las lenguas inglesa, española, francesa, italiana y portuguesa.

El año romano original de Romulus, de diez meses porque los siguientes enero y febrero no valían ni para sembrar y, por tanto, ni se contaban, comenzaba con la primavera, con marzo.

MARZO. Proviene de Marte, dios de la guerra, porque en este mes con la primavera y el calor se iniciaban las campañas bélicas de las legiones romanas. 
ABRIL. Procede del término griego afros, que significa espuma, de la que surgió Venus. Este mes se dedicó a la fertilidad. 
MAYO. Es un homenaje a los mayores, ancianos o protectores del pueblo, ya que deriva de la palabra latina majorum, que significa seniors. Otros atribuyen su nombre a la diosa Maya, esposa de Vulcano, conocida también por Bona Dea. Representa la fertilidad, la castidad y la salud;. Su festival se celebraba por los romanos en el mes Maius.
JUNIO. Representado como un segador de heno, supone un homenaje a los jóvenes, ya que proviene del término latino 'junior'. También se dice que proviene del latín (mensis) Iunius 'mes de Juno'. Juno era la hermana y esposa de Júpiter. Representaba la feminidad y reunía los atributos que se le asignaban a esta en la sociedad tradicional, sobre todo, los de esposa y madre.
JULIO, o quintilis (quinto mes). El general Julio César le dio su nombre, ya que él nació en este mes. Debido a que era la época en que se llevaba a cabo la recolección del trigo, se representaba con un segador practicando esta faena agrícola. En un principio, comprendía 36 días pero fue cambiado a 31 por el rey Rómulo y reducido a 30 por el segundo rey de Roma Numa Pompilio, señalándose finalmente los 31 que tiene ahora por el dictador Julio César.
AGOSTO, o sextilis (sexto mes). Rinde homenaje al primer Emperador Augusto, que eligió este mes para que llevara su nombre debido a que fue cuando derrotó a Cleopatra y Marco Antonio, sus mayores enemigos. Inicialmente sextilis contaba un día menos que quintilis, pero para que un emperador no fuese menos que un general, se igualaron y ahora hay dos meses seguidos con 31 días.
SEPTIEMBRE. Como al principio ocupaba el séptimo lugar (septem, en latín), conservó su originaria denominación a pesar de haber pasado al noveno puesto. Diferentes escenas de vendimia representan este mes, dedicado al dios Vulcano. 
OCTUBRE. En este caso, ha conservado también su nombre original de la época de Rómulo, del término latino october: octavo. Tanto la vendimia como la siembra, tareas de la época que marca, servían para simbolizarlo. 
NOVIEMBRE. Mientras que su denominación ha perdurado desde que ocupaba el noveno lugar (november), sus días sufrieron cambios hasta la llegada de Augusto, quien los dejó en 30. 
DICIEMBRE. A pesar de estar en el último puesto, se le sigue conociendo por la décima posición que ocupaba originalmente.

Fue Numa Pompilio, el segundo rey de Roma (715-672 a. de C.), quien adaptó el calendario al año solar según el modelo egipcio y le agregó los dos meses restantes al comienzo del año. Desde que Roma lo hiciera su calendario oficial, el modelo compuesto por doce meses se extendió por toda Europa y fue utilizado hasta el siglo XV, cuando hizo su entrada el calendario gregoriano. 

ENERO. Éste fue el primer mes que se tuvo que añadir. Su nombre antiguo era Ianuro, en honor al dios Iano, que era el protector de puertas y entradas. A esta divinidad se la representaba con una vara y una llave.  
FEBRERO. Incorporado en segundo lugar por Numa Pompilio, lo dedicó a Plutón o Februo, para que éste aplacara sus iras.  

Los romanos teniendo la necesidad de alinear su calendario con las lunas, acabaron estableciendo años de 355 días y 12 meses. Fue entonces cuando se añadió al listado enero y febrero y, por pura superstición, pues querían que los días del año fuesen impares, se dejó a febrero solo con 28 días.

Los emperadores, conscientes del desajuste de los 355 días que había en su calendario respecto al Sol, llegaron a añadir días a placer haciendo que unos meses tuviesen más días que otros según sus propias necesidades. Julio César, para superar esos cambios puntuales, en el año 45 a.C, pidió a Sosígenes de Alejandría, un calendario con 365 días y seis horas, la misma cifra que tenían los egipcios y que mejor se ajustaba al calendario solar. 

Los nuevos diez días que hubieron de añadirse fueron repartiéndose de forma ordenada a cada uno de los meses del año empezando por el primero, marzo, hasta llegar al penúltimo, enero. Así, todos los meses sumaron un día más y pasaron de tener 29 días a 30 o de 30 a 31. La excepción fue febrero, que, por ser el último, no se llevó día extra y se ratificó como el mes más corto del calendario. Además, se estableció también que, con el objetivo de evitar el desajuste que existía respecto al año solar, cada cuatro años habría un año bisiesto.