No es la primera vez que escribimos sobre Arthur C. Clarke, citando sus eslóganes como "El futuro no es ya lo que solía ser".
Las tres leyes de Arthur C. Clarke
No es la primera vez que escribimos sobre Arthur C. Clarke, citando sus eslóganes como "El futuro no es ya lo que solía ser".
Homenaje a Arthur C. Clarke (1917-2008)
Arthur C. Clarke ha fallecido hoy. Como obituario, recordemos algunas de sus mejores citas:- "El futuro no es ya lo que solía ser".
- "¡Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano!".
- "Puede que nuestro papel en este planeta no sea alabar a Dios sino crearlo".
- "Los microprocesadores se están metiendo en todo. En un futuro cercano no habrá ningún accesorio - salvo una escoba, acaso - que no tenga un procesador dentro".
- "Lo que hoy ha empezado como novela de ciencia ficción, mañana será terminado como reportaje".
- "Intelectual: alguien que ha sido educado más allá de su inteligencia".
- "Aún tiene que probarse que la inteligencia tenga algún valor para la supervivencia".
- "Ésta es la primera época que ha prestado mucha atención al futuro, lo que no debiera de resultar irónico, ya que tal vez no tengamos ninguno".
- Si un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto; si afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado.
- La única manera de descubrir los límites de lo posible consiste en aventurarse más allá de ellos, hacia lo imposible.
- Toda tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. [Vídeo de hoy]
Eclipses en la literatura desde Homero a Stephen King
El eclipse es, ante todo, una fractura: el instante en que el orden visible del cielo se rompe y el mundo, por unos minutos, deja de reconocerse a sí mismo. Desde que los primeros relatos humanos intentaron nombrar lo inexplicable, ese apagón repentino del sol o la luna se ha convertido en uno de los recursos narrativos más fecundos de la literatura universal: no como simple curiosidad astronómica, sino como bisagra dramática capaz de sellar destinos, revelar verdades y medir la distancia entre lo humano y lo cósmico.
Las primeras huellas de eclipses en las letras universales se confunden con el mito y la épica. En la Odisea de Homero (Canto XX), el adivino Teoclímeno profetiza la inminente caída de los pretendientes de Penélope exclamando: "¡El Sol se ha extinguido en el cielo y una penumbra infernal lo cubre todo!". Astrónomos y filólogos modernos sugieren que esta cita alude al eclipse total registrado en las islas jónicas el 16 de abril del 1178 a.C. Siglos más tarde, el poeta griego Arquíloco de Paros inmortalizó en verso el eclipse del 648 a.C.: "Nada hay en el mundo insospechado desde que Zeus hizo la noche en pleno mediodía". En este punto, el fenómeno astronómico trasciende la crónica histórica para convertirse en metáfora pura de la vulnerabilidad humana ante el cosmos.
Ya en la Odisea, Homero convierte la oscuridad repentina en presagio de la matanza de los pretendientes: el cielo se apaga justo antes de que Ulises ejecute su venganza, y los filólogos todavía debaten si el poeta describía un fenómeno real —algunos sitúan ese eclipse en el año 1178 antes de nuestra era— o si simplemente heredaba el lugar común que identificaba el sol apagado con la muerte inminente. Esa ecuación entre oscuridad y catástrofe atravesó los evangelios, donde la tiniebla que cubre la tierra en la crucifixión, según Lucas, fijó durante siglos la lectura teológica del fenómeno.
Resulta significativo que fuera Dante quien, a comienzos del siglo XIV, torciera esa tradición: en el canto XXIX del Paraíso hace que Beatriz se burle de los predicadores que fabulan explicaciones sobre los eclipses y zanje, con una frase que roza la física antes de tiempo, que la luz simplemente se ocultó por sí misma. El eclipse deja de ser sólo augurio y empieza a ser objeto de conocimiento.
Esa tensión entre saber y asombro reaparece siglos después con un giro pragmático en Mark Twain: en Un yanqui en la corte del rey Arturo, el protagonista salva la vida en la hoguera fingiendo controlar el sol gracias a que conoce de antemano la fecha exacta de un eclipse. La escena es también una sátira sobre la superstición y el poder de quien posee información que otros ignoran, un tema que la ciencia ficción retomaría décadas más tarde: en 2001: una odisea del espacio, Arthur C. Clarke convierte una alineación cósmica entre el sol, la luna y la tierra en el umbral de un salto evolutivo, actualizando el viejo lenguaje del presagio con vocabulario científico.
En El rey Lear de William Shakespeare, el conde de Gloucester vincula el colapso político de la obra con los eventos astronómicos: "Estos últimos eclipses de Sol y Luna no nos presagian nada bueno". H. Rider Haggard en Las minas del rey Salomón (1885), una alineación astronómica permite a los exploradores salvar sus vidas frente a una tribu hostil, emulando la estratagema histórica usada por Cristóbal Colón en Jamaica en 1504.
El siglo XX añadió una dimensión que antes apenas existía: la experiencia vivida en primera persona. Virginia Woolf dejó en su diario, y luego en el ensayo El sol y los peces (1928), el relato de un viaje nocturno hasta Yorkshire para presenciar el eclipse de 1927, convertido en una suerte de acontecimiento colectivo casi cinematográfico. Annie Dillard llevó ese impulso aún más lejos en su crónica Eclipse total (1982), escrita tras desplazarse hasta el valle de Yakima en 1979: su texto insiste en que ver un eclipse total es una experiencia radicalmente distinta de cualquier cosa que se pueda saber de antemano sobre él, una lección de fenomenología pura.
También la literatura latinoamericana encontró en el eclipse un símbolo político. En Los recuerdos del porvenir (1963), Elena Garro tiñe el cielo de Ixtepec, el pueblo ficticio devastado por la Guerra Cristera, con una luz mortecina que subraya el fatalismo y la opresión de sus habitantes, fundiendo realismo mágico y memoria histórica en una de las novelas fundacionales de la narrativa mexicana moderna. Stephen King, por su parte, devolvió el eclipse al terreno íntimo: en Dolores Claiborne y El juego de Gerald, ambas de 1992, la oscuridad de 1963 enmarca una liberación tan traumática como necesaria.
Revisitar los eclipses en los libros es celebrar la interdisciplinariedad entre la ciencia, la educación y la cultura. Comprobar cómo la humanidad ha leído el cielo a lo largo de los siglos nos invita a observar el firmamento con la precisión del físico y el asombro renovado del poeta.
🌑📚 ¿Qué ocurre cuando el cielo se oscurece y la literatura mira hacia arriba? Desde Homero hasta la narrativa contemporánea, los #eclipses han sido presagio, metáfora, símbolo de muerte y renacimiento, imagen del misterio y estímulo para la imaginación. https://t.co/mVNRd9M3qy… pic.twitter.com/7ynucHQcSX
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) August 12, 2026
Entrega del Tesla Model 3
- El Centro de Entrega de Getafe (Madrid) estaba saturado, a pesar de haber nuevos operarios (aparentemente en formación). Al ver que nuestras preguntas, nos aplicaron el proceso rápido: amables, pero en quince minutos a despejar el toldo de entrega. Lexus en sus entregas les da cien vueltas, y eso que el nuestro creemos que nuestro Model 3 es el 75º matriculado en España, pero habían llegado otros 50 el día anterior,...) y había prisa.
- Lo peor (y es genial que este sea el máximo defecto), el sucio entorno del Centro de Entrega de Getafe que ha llegado de polvo el coche, que por dentro no han limpiado (parabrisas sucio a un nivel inaceptable hasta en un coche de alquiler de low cost).
- La APP y cómo cambia de estado al llegar la hora de entrega parece magia pura (algo indistinguible de una tecnología suficientemente avanzada,... como diría Arthur C. Clarke).
- El volante y la pantalla (15") parecen pequeños al inicio, pero son perfectos para conducir.
- Adaptación a la falta de instrumental tras el volante en minutos. Se tarda un poco más en en moverse por la pantalla durante la conducción.
- No se ve el capó delantero desde el puesto del conductor (con 1,83 m. de altura), parece que estás al volante de en un Smart (eléctrico claro está).
- El AutoPilot necesita calibrarse durante unos 40-60 km. Luego funciona de modo "natural", parece que siempre lo has llevado. Lo único, algún retorno al carril derecho tras adelantar parece que no quiere hacerlo por motivos que aún desconocemos. Funciona el AP bien en carreteras secundarias, no en rotondas,...
- Silencio a cualquier velocidad, carga super-rápida en el SuC (SuperCargadores de Tesla) de Burgos, a casi 800 Km/h (ver foto),...
- Todavía estamos aprendiendo (cómo configurar nuestro Spotify porque la cuenta previa la tenemos desde Facebook), pero la adaptación a la conducción es muy fácil (hace años que conducimos automáticos).
- Mucha comunidad de Tesleros en el SuC de Getafe (ver algunos vídeos sobre la importancia del tamaño de las llantas en la autonomía de un nuevo amigo Jose @TeslaVlogs).
- Los cargadores CCS de los SuC están ya muy ocupados,... Urge adaptar todos los puestos,...
- Decepcionante el trato a quienes lo reservamos hace más de dos años y que lo configuramos el primer día posible (14-12-18) con solamente SEIS MESES de SuC gratuitos, sin haber probado ningún Tesla antes. ¿ Oído, admirado @ElonMusk ? Parece que habrá que llamar y lo corregirán,...
- HOY mismo se anuncia una bajada de precios de 3.000€ en Europa, que se nos compensará con el paso desde el AutoPilot mejorado al FSD (Full Self Driving)....
- También habrá una mejora del 5% en potencia/autonomía con la actualización del software prevista para el 15 de marzo.
- .... Seguiremos informando....
Tuits seleccionados de magia para mis nietos
La vida es maravillosa cuando hay #magia en ella. pic.twitter.com/FKW4UqWaQ1
— David Arráez (@UsuarioArraez) September 10, 2019
La Física también es pura magia,...La magia es solo ciencia que no entendemos aún (Arthur C. Clarke) pic.twitter.com/KTNzjfXSxj
— Becario en Hoth (@becarioenhoth) September 10, 2019
Y como bonus un doble tuit,... Del anuncio y de cómo se hizo.Concepto de #inercia para #nietos. #Física con #dinosaurios
— ⚡Mikel Agirregabiria💡 (@agirregabiria) September 13, 2019
El making off pic.twitter.com/tFQd9WJ1Bt
— Damien Thorn🎗🤘 (@calamordor) September 5, 2019
Ascensor al cielo
La ciencia y la tecnología parecen acercarnos a la utopía humana imaginada y al prometido paraíso divino. El olimpo de los dioses -o la gloria celestial- era la comunión de todos los santos, reunidos y hablando simultánea y paralelamente entre sí, es decir, algo más sofisticado pero similar a chatear y navegar por Internet. Pero quedaba llegar al nirvana, porque lo más difícil y laborioso era asegurarse un puesto en el edén… Ahora la NASA nos invita a subir plácidamente al cielo mediante un ascensor sin brusquedad ni incomodidad alguna, desde la atmósfera terrestre hasta una órbita geoestacionaria, posiblemente para surcar el espacio… hacia otro ascensor que nos descienda sobre cualquier otro satélite o planeta, siendo la Luna o Marte los primeras destinos previstos.
Lo que comenzó como un cuento, las habichuelas mágicas que crecían por encima de las nubes y por las que Juanito trepaba, pasó luego a ser el estribillo de la bamba: “Para subir al cielo, se necesita una escalera grande….”. Fue a finales de los años 70, cuando el escritor de ciencia ficción Sir Arthur C. Clarke imaginó y sentó las bases de los elevadores espaciales en su obra “Las fuentes del Paraíso”.
Estos días, en la 3ª Conferencia Internacional sobre el “Space Elevator” celebrada en Washington entre el 28 y el 30 de Junio de 2004, demuestra que el proyecto es factible, sin insalvables impedimentos físicos ni económicos. El ascensor se deslizará con motores de levitación magnética, asido a un cable fortísimo pero liviano, construido con nanotubos de carbono. Toda su masa, de apenas unas decenas de toneladas, quedaría sustentada por el giro de la Tierra si su longitud es justamente de 143.800 Km., por la aceleración centrífuga del tramo más allá de los 36.000 Km., la altura de las órbitas geoestacionarias (si dispone de tiempo suficiente, vea los cálculos en http://www.zadar.net/space-elevator/). El punto de anclaje deberá estar sobre cualquier punto del Ecuador terrestre, incluso partiendo de una plataforma en el mar.
Definitivamente resulta más viable subir a los cielos que descender a los infiernos, porque el viaje al centro de la Tierra aún no tiene fecha, ni técnica verosímil, ni se venden pasajes. Parece que, finalmente, los proverbios celestiales se cumplirán: El cielo es para aquellos que piensan en él, o el cielo ya está en la tierra, pero hay que saber encontrarlo. De todas las citas, destaca una de Ignacio de Loyola: ¡Qué pequeña me parece la Tierra cuando miro al Cielo! Tras esta noticia, algunos terrícolas sentimos aún más admiración por el espacio y más devoción por el cielo.
.jpg)
.jpg)