Pescueza, un pueblo amigable para las personas mayores


Pescueza, el pueblo extremeño que hace fácil la vida a sus mayores. El alcalde de este municipio de 168 habitantes, el teólogo y educador social José Vicente Granado Granado (en Twitter @pescueza1), ha creado un proyecto para que sus mayores no tengan que dejar su hogar cuando ya no se valen por sí mismos.

Manuela Pérez, una vecina, espera sentada bajo la sombra en la terraza del único bar que hay en Pescueza. Está al lado de su casa, ubicada en la plaza principal de este pequeño municipio de la provincia cacereña. A cinco metros de ella acaba de aparcar un pequeño coche eléctrico. Hasta él se desplaza lentamente con ayuda de su andador y se monta en el asiento del copiloto. Es su rutina diaria para trasladarse hasta el centro de día desde hace varios meses, cuando descubrió que a un vehículo no hace falta echarle gasolina para que funcione. El que le recoge a ella todas las mañanas se carga con electricidad cada 72 horas. «A mis 91 años, he descubierto este invento», comenta, con una tímida sonrisa, mientras deja atrás la plaza de este pueblo en el que hay censados 168 habitantes.

«He sufrido dos ictus pero desde que tengo cámaras estoy más segura» De ellos, más de la mitad superan los 65 años. Muchos rondan los 80 y la mujer más longeva se acerca a los 100. Sus días pasan en una localidad acostumbrada a vivir en el anonimato. Sin embargo, de vez en cuando alza la voz por ser escenario de iniciativas curiosas como el Festivalino, conocido como el festival musical 'más pequeño del mundo' que en primavera atrae a miles de jóvenes. La última idea que ha visto la luz y que ya ha conseguido resultados se llama 'Quédate con nosotros'. Es un proyecto que incluye diferentes actuaciones en materia de accesibilidad y servicios al ciudadano con el objetivo de fomentar que los vecinos no abandonen el lugar en el que siempre han vivido.

Conocido por iniciativas curiosas como el Festivalino, desarrolla desde 2011 el programa 'Quédate con nosotros'.  Este programa lo empezó a desarrollar hace siete años el alcalde de Pescueza, José Vicente Granado Granado. La mayoría de sus objetivos centrados en los mayores. «Queríamos romper con la forma tradicional de cuidar a nuestros ancianos y que su última etapa no la pasaran en una residencia alejada de su pueblo, sino en su propio hogar, en sus calles, en su plaza de toda la vida», explica tras matizar que la residencia de ancianos más cercana está en Portaje, a nueve kilómetros. Hay otras dos situadas a 20 y a 23, en Ceclavín y Coria respectivamente. 

Con esas premisas, el alcalde y la asociación 'Amigos de Pescueza' empezaron a buscar posibilidades que cubrieran las necesidades de los mayores sin que abandonaran su tierra. «Es un tema complicado de solucionar, hay personas que tienen 90 años y sus hijos viven en Cáceres, Madrid o Barcelona. Ellos no quieren irse de sus casas, pero tampoco tienen la capacidad física para valerse por sí mismos», añade José Vicente, que alude a 2011. 

En la localidad cacereña hay sistemas de televigilancia en casas, un coche eléctrico que transporta a ancianos y pasamanos en calles para evitar caídas Para él ese año 2011 fue crucial, ya que abrió las puertas el centro de día con la ayuda de la Junta de Extremadura. Pero eso no era suficiente. «Buscamos la manera de cambiar el modelo tradicional de centros asistenciales. No queríamos que los ancianos pasaran allí entre ocho y nueve horas sin moverse». Hoy pueden decir que lo han conseguido. Han convertido todo un pueblo en una residencia de mayores al aire libre. «En ningún momento nos planteamos hacer un centro que costara millones de euros como los que se han hecho en algunos pueblos», confiesa José Vicente Granado. De hecho, sus principales acciones se han centrado en la accesibilidad y las nuevas tecnologías.

Cada mañana, un coche eléctrico recoge a tres ancianos para trasladarlos hasta el centro de día. De color, blanco y negro, se le puede ver circulando por las calles del municipio. «Lo manejamos algunas de las auxiliares del centro residencial. Si tienen que ir al consultorio médico también les llevamos», apunta María Ángeles Santano mientras aparca en la puerta de la casa de una de las usuarias. El vehículo lo compró de segunda mano la asociación 'Amigos de Pescueza', una agrupación a la que pertenecen 110 socios y que se ha convertido en la 'empresa' más grande del pueblo. Tiene contratadas a diez personas y todas se dedican a la ayuda a domicilio y servicios de cuidado al mayor. 

Tras el coche eléctrico llegó a Pescueza el sistema de televigilancia avanzada, que está instalado en cinco casas del pueblo. En ellas hay cámaras cuyas imágenes se ven en un ordenador del centro de día. Cuando los ancianos activan la alarma, las auxiliares entran en acción. «Tardamos menos de un minuto en llegar a cualquier casa», destacan. 

La última novedad de Pescueza es la instalación de pasamanos en las calles por las que se llegan a los lugares más transitados: el consultorio médico, el centro de día y la iglesia. Además, también se pueden ver en las vías que presentan peor accesibilidad. 

«Queremos que nuestros abuelos pasen sus últimos días en su hogar, en sus calles, en su plaza de toda la vida». Para Apamex, se trata de una «buena práctica y modelo a seguir por muchos municipios de España en los que la orografía es compleja». Reivindican que «es preciso buscar soluciones para mejorar la accesibilidad en urbanizaciones que no cumplen toda la normativa». 

Jesús Gumiel, Presidente de Apamex, destaca la originalidad del proyecto. «No conozco a ningún alcalde que haya hecho esta solicitud en España para poner pasamanos en sus pueblos. Además, la accesibilidad es algo que se olvida. En Portugal sí lo he visto». De igual forma, defiende la importancia de este tipo de acciones para fijar población en el medio rural, algo en lo que también coincide José Vicente Granado. Él asegura que hay mayores que estaban en residencias tradicionales y han vuelto a su pueblo. «Gente que tenía pensado irse se ha quedado. Ya no tienen miedo a la soledad», añade. La iniciativa ha servido para dar oxígeno a un pueblo que se asomaba peligrosamente a la despoblación. Hasta 2007, las previsiones eran poco esperanzadoras. La localidad afrontó 17 años de sequía de nacimientos. Hoy hay varias familias que trabajan en el proyecto 'Quédate con nosotros' y en la última década han nacido 13 niños.

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