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Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer: Análisis tras 6 meses de uso

Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer: Análisis tras 6 meses de uso

Hoy que hacia las 4 h hemos alcanzado los 23 millones de visitas (posts), tras 9 días desde el anterior millón, nos detendremos en comentar pros y contras de las Ray-Ban Meta Gen 2. Tras un uso casi diario durante casi medio año, conviene hacerlo, así como ver lo que queda cuando pasa la novedad. Se trata de algo más que una cámara lo que se disfraza de Wayfarer (caminante, un nombre histórico bien elegido). 

Balance de las Ray-Ban Meta Gen 2 y la pregunta de la privacidad. Hay gadgets que triunfan por lo que enseñan y otros por lo que esconden. Las Ray-Ban Meta de segunda generación pertenecen a los segundos: bajo una silueta Wayfarer que lleva décadas en la cara de medio mundo hay una cámara ultra gran angular de 12 megapíxeles, altavoces abiertos y un asistente de inteligencia artificial. Las Google Glass fracasaron, entre otras razones, porque se notaban demasiado. Estas no se notan demasiado (o no demasiado pronto), y de esa diferencia nacen tanto sus virtudes como sus problemas. 

Lo que se gana: Sobre el papel, la segunda generación corrige lo más evidente de la primera. Meta promete cerca del doble de batería y una carga del 50 % en veinte minutos; las fichas técnicas hablan de unas ocho horas de uso mixto y vídeo en 3K, con precios que en Estados Unidos (donde las compramos) arrancan en 379 $. Las reseñas agregadas coinciden en lo esencial: la captura en primera persona cuando tienes las manos ocupadas y el audio de oído abierto, que te deja oír la calle, son lo que justifica el aparato. Un paseo, una receta, una visita a un museo: la cámara más útil es la que no hay que sacar del bolsillo.

Mi experiencia confirma que me ha sorprendido la autonomía de las gafas y de su estuche. Nunca me he quedado sin batería, pero tampoco sirven para grabar horas de seguido. Se registran vídeos verticales de un máximo de 3 minutos, perfecto para shorts de YouTube. Se puede grabar vídeo secuencialmente, pero al de 20 ó 30 minutos se calientan y es preciso cesar de grabar y esperar unos 5'. 

Lo que cansa: El asistente es el punto flojo más repetido: según las reseñas, resuelve bien lo sencillo y se atasca con lo complejo. La aplicación puede resultar torpe al sincronizar vídeo y los vídeos grabados no se sincronizan en el orden cronológico al pasar al móvil, lo que resulta molesto para secuencias. Quien necesita graduación lo tiene más difícil: un usuario que las llevó más de un año con lentes graduadas contó que un cambio de prescripción dejó sus lentes sin sitio dentro de la montura, porque la electrónica limita el grosor. 

Lo que no es solo del dueño: La pregunta más seria no está en la batería, sino en la acera. Meta defiende que el LED de grabación es su garantía de privacidad; los críticos replican que casi nadie lo mira y que casi nada distingue una Wayfarer inteligente de una corriente. En estos pocos meses de uso he comprobado que cada vez es más gente la que reconoce el dispositivo y que en segundos es obvio que estás grabando cuando se enciende la luz del LED. 

Valoración provisional: Seis meses es el tiempo en que el entusiasmo se asienta y quedan los hábitos. Las Ray-Ban Meta Gen 2 son, probablemente, unas gafas cómodas, que liberan de llevar un móvil en la mano, con una cámara muy buena y un asistente mediocre. Pero el verdadero problema es la falta de un acuerdo social que aún no existe: cuándo es aceptable grabar al otro sin que lo sepa. La tecnología avanza más deprisa que nuestras normas de protocolo y cortesía, y ese desfase es, quizá, lo único que no se puede actualizar por software. Mi criterio sobre privacidad es el siguiente: Solamente usar estas Ray-Ban Meta Gen 2 cuando por entorno y personas podrías estar usando una cámara o un móvil. 

Propuesta de acción: Leer. Dedica unas horas al año a la guía de la AEPD sobre imagen y protección de datos. Objetivo a 2 años: poder explicar a un adolescente qué se puede grabar y publicar. Evaluación: un resumen escrito de una página, revisado cada año. Escribir. Lleva una bitácora anual de qué dispositivos con cámara o micrófono usas y por qué. Objetivo a 5 años: decidir con criterio propio qué dejas de usar. Evaluación: comparar bitácoras y contar cuántos usos has eliminado. Activismo y voluntariado. Propón en tu centro educativo, asociación o grupo cultural una norma sencilla sobre dispositivos con cámara y ofrece un taller de alfabetización digital para mayores. Objetivo a 10 años: que la norma exista y se revise. Evaluación: número de talleres, participantes y revisiones de la norma.

Últimos cruceros en Getxo al inicio del otoño

Volvemos con uno de nuestros pasatiempos preferidos: Fotografiar cruceros en Getxo. Viviendo en Las Arenas es imposible no fijarse en el desfile de cruceros en Getxo. Siempre sorprende el silencio y la agilidad con las que maniobran a pesar de su inmensidad. Es un espectáculo majestuoso que, año tras año, transforma el paisaje cotidiano de nuestro municipio. Durante las últimas semanas, hemos paseado por el muelle de Arriluze y del faro contemplando a estos colosos del mar y nos preguntamos cómo esta afluencia incesante moldea nuestro entorno, en la economía, las políticas públicas y la educación cívica de nuestra comunidad.

En primer lugar, los datos precisos reflejan una realidad económica innegable. Esta temporada de 2026 proyectaba en sus inicios la llegada de más de cien (100) cruceros a las terminales del Puerto de Bilbao ubicadas en nuestro municipio de Getxo. De hecho, el pasado viernes 2 de octubre de 2026 vimos partir al imponente Marina, de la compañía Oceania Cruises, y apenas unas horas después, el sábado 3 de octubre, presenciamos la entrada y salida del majestuoso Viking Mira. También han estado en Getxo el Insignia, Norwegian Star, incluso simultáneamente tres cruceros Viking Saturn, Le Lapérouse y Silver Dawn (que también coincidió con Liberty of the Seas y World Voyager),... Es decir, miles de viajeros internacionales de alto poder adquisitivo desembarcan puntualmente en nuestra puerta. Los comerciantes locales, la hostelería y el tejido de servicios conexos recogen los frutos de un turismo que dinamiza fuertemente a Bizkaia. 

Tampoco podemos obviar el análisis político y medioambiental de esta actividad. Como veteranos defensores de la movilidad cero emisiones, nos ilusiona especialmente constatar los avances en la electrificación de los muelles. La implementación de la conexión eléctrica de los buques a la red terrestre (el llamado sistema Onshore Power Supply) es un acierto rotundo de nuestras instituciones. Significa que estos enormes hoteles flotantes pueden apagar sus motores de combustión mientras atracan en Getxo, eliminando la contaminación acústica y atmosférica. Constituye un caso de estudio perfecto sobre cómo la política económica puede y debe alinearse con la ecología; una lección práctica que recomendamos analizar a fondo en cualquier aula universitaria.

Hemos observado, cámara del iPhone en mano y las gafas Ray-Ban Meta durante nuestras habituales caminatas, cómo los visitantes se maravillan con la majestuosidad del Puente Colgante o las renovadas galerías de Punta Begoña. Hace apenas unas semanas, en el mes de septiembre, cuando este modesto blog alcanzaba la emotiva cifra de veinte (20) millones de visitas, reflexionábamos precisamente sobre nuestra posición en el mundo globalizado. Ver a ciudadanos de rincones remotos leyendo sobre nuestra historia local, o cruzando miradas amables con nuestros vecinos, nos demuestra que la educación trasciende ampliamente las aulas formales. Getxo se convierte en una escuela abierta de civismo, diversidad y hospitalidad.

Quizá el mayor reto a futuro resida en mantener un equilibrio inteligente. La convivencia pacífica con los residentes habituales exige una planificación rigurosa. También demanda que eduquemos a las nuevas generaciones —y pienso en nuestros queridos nietos— en el valor de un turismo respetuoso que enriquezca, en lugar de erosionar, nuestra identidad vasca.

A mis 73 años, contemplo el vaivén de estos barcos y me doy cuenta de que Euskal Herria sigue siendo un puerto de abrigo excepcional en un mundo demasiado acelerado. Aún nos quedan muchos paseos para documentar cómo evoluciona nuestra tierra. Recomendamos vivamente acercarse al puerto deportivo en los próximos días de atraque (que apenas quedan ya hasta la primavera próxima); sentarse, respirar la brisa marina y aprender de este mundo global que viene a visitarnos. 

Finalizamos con una cita de Grace Hopper: "A ship in port is safe, but that's not what ships are built for" ("Un barco en el puerto es seguro, pero no es para eso para lo que se construyen los barcos"). Eskerrik asko. ¡Gracias por acompañarnos en esta travesía compartida! 

Crucero Viking Saturn y otros de 2026 

Paseo por Portugalete: De los muelles al Museo Rialia

Paseo por Portugalete (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban Álbum de imágenes.

Hay paseos que sirven para caminar y otros que permiten entender un lugar. El recorrido por el muelle de Portugalete, junto a la ría de Bilbao, pertenece claramente a la segunda categoría. Partimos de Muelle de Hierro de Portugalete y avanzamos por la ribera hasta Rialia - Museo de la Industria. Entre ambos puntos aparece una historia que todavía puede leerse en el paisaje: la de una Bizkaia transformada por la minería, la siderurgia, los astilleros, el comercio y el intenso tráfico marítimo de la ría.

Y, dominándolo todo, está Puente de Bizkaia (Vizcaya). Inaugurado en 1893, diseñado por Alberto de Palacio y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2006, el Puente Bizkaia no es solamente uno de los grandes iconos turísticos de Bizkaia. Es también una extraordinaria lección de ingeniería y de historia industrial.

Al llegar a Rialia cambia la perspectiva. El museo conserva una importante colección vinculada a Altos Hornos de Vizcaya, con especial presencia de pintura de temática industrial, y utiliza sus fondos para explicar la transformación económica, social y paisajística de la margen izquierda. La visita resulta especialmente interesante después del paseo. Lo que acabamos de contemplar —la ría, las estructuras metálicas, los muelles, el puente, la arquitectura— adquiere dentro del museo un contexto histórico. El paisaje deja de ser solamente paisaje y se convierte en documento.

También hay aquí una interesante dimensión educativa. Rialia plantea programas con aprendizaje contextualizado, metodología participativa y pensamiento crítico, de modo que una visita familiar o escolar puede convertirse en una pequeña investigación sobre cómo una sociedad modifica su territorio y cómo, posteriormente, intenta conservar e interpretar esa transformación.

Para quien visite Portugalete, propondría por ello una secuencia sencilla: caminar junto a la ría, detenerse ante el Puente Bizkaia, observar el paisaje industrial y terminar en Rialia. No hace falta mucho más. Porque algunas de las mejores experiencias turísticas no consisten en acumular lugares visitados, sino en aprender a mirar de otra manera los lugares que ya creíamos conocer. Portugalete ofrece precisamente esa oportunidad: una ciudad para pasear, contemplar y, sobre todo, comprender.

@agirregabiria

Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete

♬ Velvet Fever - Miles Corvette
@agirregabiria

Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban
Álbum de imágenes.

Hemos ido al muelle de Gorliz, como hacíamos en nuestra infancia pescando panchitos. La playa de Gorliz, con sus 842 metros de arena dorada resguardados por la ría del Butrón y la punta de Astondo, es uno de esos litorales donde el paisaje y la historia comparten la misma orilla. Familias, surfistas y caminantes disfrutan hoy de un espacio certificado por su calidad turística, pero pocos reparan en que ese mismo enclave fue elegido, a comienzos del siglo XX, como remedio contra una de las plagas más silenciosas de la época: la tuberculosis ósea infantil.

En 1919, gracias al impulso de la Diputación de Bizkaia, abrió sus puertas el Sanatorio Marino de Gorliz, el cuarto de España y el primero construido íntegramente en hormigón armado. Sus amplias galerías, orientadas al mar, permitían sacar las camas de los niños enfermos para que el sol y la brisa marina hicieran su trabajo terapéutico. Detrás de esta empresa estuvo Enrique de Areilza (1860-1926), cirujano bilbaíno que había dedicado dos décadas a atender a los mineros de Triano y que supo trasladar esa misma vocación social a la infancia más desfavorecida.

En reconocimiento a su labor, en 1926 se inauguró en Astondo, frente a la bahía y al propio hospital, un monumento obra del escultor Moisés de Huerta. La estatua, sobria y vuelta hacia el mar que tanto contribuyó a sanar. Pasear hoy por el paseo marítimo de Gorliz es, así, un ejercicio doble: de ocio y de conocimiento. La playa invita al descanso; el monumento, a preguntarse cuántas historias de esfuerzo colectivo laten bajo cada rincón que damos por descontado.      

@agirregabiria

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

♬ Aurora Gust - Larry Pockets
@agirregabiria

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

♬ Drum Machine Heartbeat - Half Past Nine

Cata de sales artesanales en el Museo del Mar


Hemos asistido a una interesante Cata de sales artesanales en el
Museo del Mar de San Pedro del Pinatar. Ha sido a cargo de su Director, José Benito Pérez. Recogemos una grabación de la conferencia previo con apuntes históricos y algunas imágenes de la degustación (en este caso, con ayuda de unas gafas Ray-Ban Meta y en TikTok).  

El MUSEO DEL MAR está en la C/ Lorenzo Morales, 1 Edificio Hogar del Pescador - 1º derecha. SAN PEDRO DEL PINATAR. El Museo del Mar perteneciente a la Cofradía de Pescadores organiza una degustación de sal con  bebida incluida

Pronto álbum de imágenes adicionales y un mayor detalle de contenidos.  

@agirregabiria

Cata de sales artesanales 1/3

♬ Fine Line - Celeste Lewis Wave

Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer: IA en los ojos

La gorra interfiere con las Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer

Álbum creciente de imágenes.


Ver el mundo con inteligencia artificial integrada en la montura. Hay inventos que llegan demasiado pronto y fracasan por ello. Las Google Glass de 2013 fueron un prototipo brillante entregado a un mundo que aún no sabía qué hacer con él: cámaras apuntando a los interlocutores, interfaces torpes y el estigma social del «glasshole». Una década después, la lección parece aprendida. Las Ray-Ban Meta Gen 2 Wayfarer representan el intento más maduro hasta la fecha de fusionar tecnología ponible con diseño que no asusta a nadie. 


La herencia del icono. El modelo Wayfarer cumplió setenta años en 2022. Su silueta —trapezoidal, gruesa, inconfundible— ha sobrevivido a modas, generaciones y subgéneros culturales. Que Meta y Luxottica eligieran precisamente esa montura para incrustar micrófonos, altavoces y una cámara ultra gran angular de 12 megapíxeles no es un detalle menor: es una declaración de intenciones. El diseño mantiene el ADN clásico de Ray-Ban, con más de 150 combinaciones de montura y cristales disponibles para ajustarse a todo tipo de estilos. La tecnología se camufla; el objeto se desea por sí mismo antes de que el usuario sepa que lleva IA encima.


Qué puede hacer este wearable (posts). Las gafas permiten capturar fotos y vídeos, escuchar música, realizar llamadas manos libres y consultar al asistente Meta AI en movimiento, con traducción en vivo en seis idiomas y contando. La cámara ultra gran angular, ubicada en la esquina de la montura, permite capturar fotos y vídeos en calidad 3K de hasta tres minutos, gestionando los archivos directamente desde las gafas. Los comandos son del tipo «Hey Meta, haz una foto» o «¿Qué edificio es ese?», activando la visión artificial del sistema para identificar objetos en tiempo real. 


Respecto a la primera generación, la mejora es sustancial en los dos parámetros que más importan al usuario común: calidad de imagen y autonomía. La Gen 2 graba a 6,5 megapíxeles frente a los 2,6 de la generación anterior, y su batería alcanza las 8 horas de uso frente a las 4 horas previas, con hasta 19 horas en espera. El estuche de carga añade una reserva adicional considerable para el uso durante todo un día sin conexión a la corriente.

La dimensión educativa y social. Para quienes trabajan en educación o comunicación, este tipo de dispositivo plantea interrogantes que van más allá de la hoja de especificaciones. Una cámara integrada en las gafas, prácticamente invisible para el interlocutor, reconfigura los supuestos de privacidad en entornos presenciales: aulas, reuniones, consultas médicas. La IA embebida que identifica objetos, traduce conversaciones y responde preguntas en tiempo real amplía las posibilidades de accesibilidad —para personas con discapacidad visual o barreras lingüísticas— pero también multiplica los vectores de vigilancia pasiva.

En redes sociales, la fricción entre grabar y no grabar desaparece. El gesto de levantar el teléfono, que aún actúa como señal social de «voy a registrar esto», queda eliminado. Esa ausencia de señal es, precisamente, lo que más debate ha generado en foros especializados: ¿qué ocurre con el consentimiento cuando la cámara pesa menos que un par de cristales graduados?

El momento del mercado. Las Ray-Ban Meta Gen 2 se posicionan como la opción mainstream del segmento a 379 euros, integrando Meta AI vía LLaMA 4 con capacidad de responder preguntas, traducir e identificar objetos a través de la cámara. Por encima existen ya alternativas con pantalla incorporada en una lente, como las Ray-Ban Meta Display lanzadas en septiembre de 2025 a 799 euros, que abren el siguiente capítulo de esta historia.

El mercado de gafas inteligentes lleva años prometiendo un futuro que no terminaba de llegar. La segunda generación de Ray-Ban Meta no resuelve todos los dilemas éticos ni alcanza la sofisticación de la realidad aumentada plena. Pero sí logra algo que sus predecesores no consiguieron: que la gente las lleve puestas sin que nadie las mire raro. En tecnología de consumo, ese es, a menudo, el verdadero punto de inflexión.

@agirregabiria

Desayunando en AlicanTerapia

♬ původní zvuk - Jaro Kvarin