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"107 Days" de Kamala Harris explica cómo funciona el poder


107 Days: La crónica de una campaña imposible. Ciento siete días. Ese fue el margen temporal entre el retiro de Joe Biden de la carrera electoral y la jornada que llevaría a Donald Trump de regreso a la Casa Blanca. En 107 Days, publicado por Simon & Schuster en septiembre de 2025, la exvicepresidenta Kamala Harris ofrece su testimonio sobre una de las campañas presidenciales más breves e intensas de la historia política estadounidense, un periodo que transcurrió entre el 21 de julio y el 5 de noviembre de 2024.

Escrito en colaboración con la autora ganadora del Pulitzer Geraldine Brooks, el libro ha alcanzado un notable éxito comercial: más de 350.000 ejemplares vendidos, con proyecciones que superan el medio millón, y quince semanas consecutivas en la lista de bestsellers del New York Times hasta enero de 2026. El CEO de Simon & Schuster, Jonathan Karp, lo ha catalogado como una de las memorias más vendidas de la década. Sin embargo, este éxito de ventas contrasta con una recepción crítica marcadamente dividida.

Lo que distingue a 107 Days de otras memorias políticas es su estructura narrativa. Organizado como un diario con capítulos titulados en cuenta regresiva hacia el día electoral, el libro adopta, según Associated Press, el ritmo de "una bomba de tiempo", alejándose deliberadamente del formato reflexivo tradicional de las autobiografías políticas. Esta elección estructural refleja tanto la urgencia de aquellos meses como una aparente resistencia de Harris a la introspección profunda, algo que críticos como Fintan O'Toole en The New York Review of Books han señalado como una debilidad fundamental del texto.

El tono del libro ha generado considerable atención. Harris, conocida por su cautela pública, adopta aquí una voz directa y ocasionalmente áspera. Como observó The Atlantic, los mejores momentos ocurren cuando la autora "es abierta sobre lo que vio y clara sobre lo que realmente piensa". Esta franqueza se manifiesta especialmente en sus críticas al círculo íntimo del presidente Biden, particularmente a Jill Biden, a quien responsabiliza de presionar al presidente más allá de sus límites. Harris califica de "imprudente" haber dejado la decisión de retirarse exclusivamente en manos de los Biden, dada la magnitud de lo que estaba en juego.

El proceso de selección de compañero de fórmula ocupa un espacio revelador en la narrativa. Harris reconoce que su preferencia inicial era Pete Buttigieg, pero descarta esta opción por consideraciones de elegibilidad: "Ya estábamos pidiendo mucho a Estados Unidos: aceptar a una mujer, y a una mujer negra, casada con un hombre judío. Conociendo lo que estaba en juego, era un riesgo demasiado alto". La elección final de Tim Walz sobre Josh Shapiro —quien, según Harris, tenía la mirada puesta en el puesto principal— se presenta como una decisión pragmática tomada bajo presión extrema de tiempo.

La recepción del libro ilustra las divisiones actuales dentro del Partido Demócrata. Mientras figuras como Rachel Maddow elogiaron su naturaleza "bellamente impolítica", más de quince operativos demócratas entrevistados por diversos medios expresaron críticas severas. El estratega Michael Hardaway lo calificó de "inútil" y esencialmente "un conjunto de acusaciones y culpabilización de otros". Stephen A. Smith, antes de su publicación, cuestionó directamente su relevancia. The Guardian, aunque reconociendo la calidad de la escritura, criticó su tono negativo y su incapacidad para ofrecer perspectiva constructiva.

Un aspecto particularmente controvertido es la atribución de responsabilidad por la derrota. Kirkus Reviews señaló que Harris no persuade completamente al lector de que tuvo capacidad para contrarrestar el dominio de Trump, sugiriendo en cambio que su derrota se debió a la falta de tiempo. Críticos han interpretado esto como una evasión de responsabilidad personal, aunque el libro sí admite errores específicos, como su respuesta en The View cuando afirmó que no haría nada diferente a Biden.

Jennifer Szalai de The New York Times, en una reseña generalmente positiva, reconoció que la perspectiva de Harris está inevitablemente sesgada al defender su propio historial. Richard Fowler, escribiendo para Forbes, ofreció una lectura más favorable, argumentando que el relato de Harris "expuso las grietas en una infraestructura del Partido Demócrata mal preparada para apoyar a una candidata que representa uno de sus bloques de votantes más leales: las mujeres negras y las comunidades a su alrededor".

107 Days funciona simultáneamente como documento histórico de una campaña excepcional, como ejercicio de vindicación personal y como síntoma de los desafíos que enfrenta el partido en su búsqueda de identidad post-Biden. Su valor radica menos en las respuestas que ofrece que en las preguntas que, deliberadamente o no, deja abiertas sobre liderazgo, lealtad política y las posibilidades futuras de su autora en el panorama político estadounidense.

@kamalaharris

I’m answering a few questions to bring you behind the scenes of working on my new book — including my favorite chapter to write. 107 Days is out September 23. I can't wait for you to read it: kamalaharris.link/107Days

♬ original sound - Kamala Harris

Richard Henry y el fin del realismo: El cosmos es conciencia

En 2005, el físico y astrónomo Richard Conn Henry, profesor en la Universidad Johns Hopkins, publicó un breve pero provocador artículo titulado The Mental Universe (leer en PDFen la prestigiosa revista Nature: Cuando la física cuestiona la materia y la sustituye por conciencia,... En él formulaba una afirmación tan contundente como incómoda para el imaginario científico tradicional: el universo no es material en su esencia, sino mental. No se trataba de una concesión a la mística, sino de una conclusión derivada —según Henry— de los resultados más sólidos de la física moderna, especialmente de la mecánica cuántica.

Durante siglos, la ciencia occidental se ha construido sobre una premisa implícita: la realidad física existe independientemente del observador. La materia estaría “ahí fuera”, objetiva, sólida y gobernada por leyes deterministas. Sin embargo, la física del siglo XX erosionó profundamente esta imagen. Experimentos como el de la doble rendija mostraron que el comportamiento de las partículas subatómicas depende de si son observadas o no. El observador dejó de ser un mero espectador pasivo para convertirse en un actor relevante del fenómeno observado.

Richard Conn Henry recoge esta herencia y la lleva hasta sus últimas consecuencias. Para él, la mecánica cuántica no solo introduce incertidumbre o probabilidades, sino que obliga a replantear qué entendemos por realidad. Si los resultados experimentales dependen de actos de observación, entonces la conciencia no puede seguir siendo considerada un subproducto accidental de la materia. Más aún: la idea de una “materia objetiva” previa a toda experiencia resulta, cuando menos, filosóficamente insostenible.

En The Mental Universe, Henry se alinea con una tradición minoritaria pero influyente dentro de la física teórica. Cita, por ejemplo, a John Archibald Wheeler y su célebre afirmación it from bit(que merecerá un próximo post): lo físico (“it”) surge de la información (“bit”). Desde esta perspectiva, la realidad no está hecha primordialmente de partículas, sino de información y significado, conceptos que remiten inevitablemente a una mente que los interprete.

Conviene subrayar que Henry no defiende un idealismo ingenuo ni sugiere que “la mente humana crea el universo a voluntad”. Su tesis es más sutil y más radical a la vez: la conciencia es un elemento fundamental del cosmos, no un epifenómeno tardío producido por neuronas complejas. En este sentido, su postura se aproxima a ciertos desarrollos contemporáneos de la filosofía de la mente, como el panpsiquismo o el realismo informacional, aunque Henry se mantiene deliberadamente dentro del lenguaje de la física.

Las implicaciones educativas de esta visión son profundas. Durante décadas, la enseñanza científica ha transmitido una imagen mecanicista del mundo, en la que el sujeto cognoscente queda excluido del relato. El mental universe invita, en cambio, a reintegrar al observador en la explicación científica, fomentando un diálogo más honesto entre ciencia, filosofía y epistemología. No se trata de diluir el rigor, sino de reconocer los límites conceptuales de nuestros modelos.

Desde un punto de vista pedagógico, este enfoque puede ser especialmente fértil. Introducir a estudiantes avanzados en debates como el papel de la conciencia en la medición cuántica o la naturaleza ontológica de la información estimula el pensamiento crítico y evita una visión dogmática de la ciencia. La historia del conocimiento muestra que los grandes avances suelen surgir cuando se cuestionan supuestos que parecían intocables.

The Mental Universe no ofrece respuestas definitivas —Henry es explícito al respecto—, pero cumple una función esencial: recordar que la ciencia no es solo un conjunto de ecuaciones, sino una empresa humana que interroga el sentido último de la realidad. En un momento histórico marcado por la tecnificación del saber y la fragmentación disciplinar, esta llamada a pensar la conciencia como un problema central, y no marginal, resulta tan provocadora como necesaria.

@wakeupgenteconsciente El Universo es Conciencia: La Física Cuántica Revela la Verdad. Nos lo cuenta Jordi Pigem en el Documental “La humanidad en la Encrucijada de Álex Guerra #documental #conciencia #fisicacuantica ♬ sonido original - WakeUpPlatform

TV Garden: Mapamundi televisivo o "aldea global" de McLuhan

Resumen: Se presenta la plataforma TV Garden como la materialización tecnológica de la "aldea global" teorizada por Marshall McLuhan, ofreciendo un acceso directo y sin mediación algorítmica a emisiones televisivas de todo el planeta. Se destaca su valor como herramienta pedagógica y "laboratorio comparado" para el periodismo, permitiendo analizar sesgos, diversidad cultural y narrativas locales en tiempo real. Este mapamundi interactivo actúa de espejo social frente a la homogeneización de las grandes plataformas, aunque advierte de la necesidad de mantener una mirada crítica ante posibles contenidos propagandísticos.

TV Garden reúne de modo gratuito (casi) todas las televisiones de todo el mundo al alcance de un clic, en ordenador, móvil o tableta. En una época dominada por plataformas bajo demanda, algoritmos de recomendación y burbujas informativas, TV Garden irrumpe como una propuesta tan sencilla como reveladora: un mapa interactivo del planeta que permite acceder, en tiempo real, a emisiones de televisión de prácticamente cualquier país del mundo. Sin registros, sin muros de pago y sin personalización algorítmica. Solo geografía, emisiones en directo y curiosidad intelectual.

TV Garden no pretende competir con Netflix, YouTube o las grandes OTT. Su valor no reside en la producción propia ni en la acumulación de contenidos, sino en algo más elemental y, a la vez, profundamente periodístico: mostrar cómo se ve el mundo desde otros lugares.

Una televisión global sin intermediarios. La interfaz de TV Garden es deliberadamente austera. El usuario se encuentra con un globo terráqueo interactivo; al hacer clic sobre un país o una ciudad, aparecen canales de televisión locales y nacionales que emiten en directo. Informativos, programas culturales, retransmisiones religiosas, música, debates políticos o simple televisión generalista conviven sin jerarquías aparentes.

Esta ausencia de filtros es, paradójicamente, uno de sus mayores logros. Frente a la curaduría algorítmica —que decide qué debemos ver en función de perfiles comerciales—, TV Garden devuelve al espectador la responsabilidad de elegir. Y, con ella, la posibilidad de descubrir lenguas, ritmos narrativos y prioridades informativas radicalmente distintas a las propias.

Valor periodístico y alfabetización mediática. Desde una perspectiva periodística, TV Garden funciona como un laboratorio comparado de medios. Permite observar cómo un mismo acontecimiento internacional es tratado en distintas regiones del mundo: qué imágenes se seleccionan, qué palabras se emplean, qué tono domina y qué silencios se producen. Es una herramienta excelente para analizar sesgos, agendas y estilos informativos.

En el ámbito educativo, su potencial es notable. Profesores de secundaria, bachillerato o universidad pueden utilizarla para trabajar competencias clave como la alfabetización mediática, el pensamiento crítico o la educación intercultural. Ver un informativo en finés, un debate en árabe o una televisión comunitaria latinoamericana no exige comprender el idioma: basta observar la puesta en escena, la duración de las piezas o el protagonismo otorgado a determinadas voces.

Televisión como espejo cultural. La televisión sigue siendo, pese a su aparente declive, uno de los espejos culturales más fieles de una sociedad. TV Garden permite comprobarlo de manera empírica. En algunos países predominan los platós solemnes y los discursos institucionales; en otros, la televisión se mezcla con la calle, el humor o la música popular. La comparación revela no solo diferencias técnicas, sino también valores, miedos y aspiraciones colectivas.

Además, la plataforma TV Garden rescata televisiones locales y regionales que raramente cruzan fronteras digitales. Frente a la homogeneización global de formatos, TV Garden actúa como un pequeño archivo vivo de diversidad audiovisual.

Límites y precauciones. Conviene, no obstante, señalar sus límites. TV Garden no produce contenidos ni verifica la calidad informativa de los canales que enlaza. La presencia de televisiones estatales, propagandísticas o abiertamente desinformadoras exige una mirada crítica por parte del usuario. Precisamente por ello, su uso educativo debe ir acompañado de contexto y análisis, no de consumo acrítico.

Una herramienta para mirar mejor. En definitiva, TV Garden no es solo una curiosidad tecnológica. Es una invitación a salir del provincialismo mediático, a comparar, a relativizar certezas y a recordar que el mundo se cuenta de muchas maneras. En tiempos de sobreabundancia informativa y escasez de perspectiva, asomarse a televisiones de todo el mundo puede ser un ejercicio tan sencillo como profundamente formativo.

La fórmula matemática de la hidratación

Consulta - prompt a la IA: Dime la fórmula matemática de la hidratación para personas de toda edad,... Respuesta: No existe una única “fórmula matemática universal” de hidratación válida para todas las personas y edades, pero sí modelos cuantitativos ampliamente aceptados que permiten estimar las necesidades hídricas diarias con bastante precisión. A continuación presento las fórmulas de referencia, su fundamento fisiológico y cómo ajustarlas por edad y contexto.

Fórmula general basada en el peso corporal (la más usada). 

- Adultos sanos Agua diaria (ml) = 30-35 x peso (kg). Esta es la regla clínica estándar en nutrición, geriatría y medicina preventiva.

Fórmula pediátrica clásica (Holliday–Segar).

- Ajuste por edad (muy importante). Personas mayores (≥65–70 años). Se recomienda el rango bajo, pero constante, de 25 - 30 ml por kg. Motivos: Menor sensación de sed, menor masa muscular (el músculo contiene agua) y mayor riesgo de sobrehidratación si hay patología cardíaca o renal. 

- Fórmula con factores correctores (modelo completo). Donde: Actividad física moderada: +300–500 ml. Ejercicio intenso: +500–1000 ml. Clima caluroso: +500–1000 ml. Fiebre (>38 ºC): +10–15 % por grado. Diarrea/vómitos: incremento específico.

- Límite superior de seguridad. No suele expresarse como fórmula fija, pero clínicamente: Máximo por hora 0,8 - 1 litro. O, a lo largo del día: 40 – 45 ml/kg/día}. Superarlo de forma mantenida puede provocar hiponatremia.

Regla fisiológica de control (no matemática, pero clave). La orina es el mejor indicador: Color claro → hidratación adecuada, Oscura → déficit. Transparente constante + micción excesiva → posible exceso.


Caso concreto. Consulta - prompt a la IA:¿Cuánta agua tengo que beber al día siendo un hombre sano de 72 años, 187 cm de altura y 87 kg? Respuesta: Con los datos que aportas (hombre, 72 años, 183 cm, 87 kg), puede darse una recomendación orientativa, no clínica, válida para una persona sana.

Estimación general. Una referencia ampliamente utilizada es 30–35 ml de agua por kilo de peso corporal y día en adultos mayores. 87 kg × 30 ml ≈ 2,6 litros/día, 87 kg × 35 ml ≈ 3,0 litros/día. Rango razonable: entre 2,6 y 3,0 litros diarios de agua total.

Qué significa “agua total”. Incluye: Agua y otras bebidas (infusiones, caldos, café moderado). Agua contenida en los alimentos (frutas, verduras, sopas), que suele aportar 20–25 % del total. Por tanto, como pauta práctica: Agua/bebidas: alrededor de 2,0–2,3 litros de agua pura bebidaResto: procede de la alimentación. En mi caso, y suponiendo un aumento importante respecto a lo anterior, me he fijado 2,15 litros.

Ajustes importantes a tener en cuenta. Conviene aumentar la ingesta si: Hace calor o hay ambiente seco. Realizas actividad física regular. Hay fiebre, diarrea o sudoración elevada.

Conviene no forzar grandes volúmenes, evitar grandes cantidades de golpe y consultar con un profesional si: Padeces insuficiencia cardíaca, renal o si tienes antecedentes de hiponatremia (sodio bajo).

Señales prácticas de buena hidratación. Orina clara o ligeramente amarilla. Micciones regulares. Ausencia de sed persistente, sequedad bucal o fatiga injustificada.

Recomendación operativa. Para tu perfil: Vasos pequeños y repartidos a lo largo del día. Un vaso al levantarte, otro con cada comida y varios entre horas. Beber aunque no aparezca una sed intensa (la sensación de sed disminuye con la edad). Una buena estrategia es disponer de una botella inteligente (tipo HidrateSpark, post previo) o contar con botellines de 500 ml a mano y proponerte terminar 4 o 5 de esas al día, distribuidas desde la mañana hasta media tarde (para evitar levantarse muchas veces por la noche).

El éxito explicado a los nietos (y recordado a todos)


Con los años he aprendido que la vida no se gana como una carrera, ni se mide con trofeos. Por eso quiero dejaros estas ideas sencillas, como pequeñas luces para el camino. No son órdenes ni lecciones, sino fórmulas de abuelo, acompañados de ejemplos para cuando dudéis.

1.  El triunfo en la vida no reside en sacar siempre buenas notas, sino en aprender sin rendirseComo cuando un problema se resiste y, aun así, volvéis a intentarlo.

2.  El triunfo en la vida no reside en llegar el primero, sino en no abandonar el caminoComo cuando termináis un partido cansados, pero orgullosos de haberlo dado todo.

3.  El triunfo en la vida no reside en acertar siempre, sino en saber decir “me equivoqué”Como cuando pedís perdón y reparáis lo que se rompió.

4.  El triunfo en la vida no reside en tener muchas cosas, sino en querer bien todo lo que importaComo ese libro antiguo, ese juguete roto o esa amistad que cuidáis con cariño.

5.  El triunfo en la vida no reside en que os miren, sino en portaros bien cuando nadie os observaComo devolver algo que no es vuestro sin esperar aplausos.

6.  El triunfo en la vida no reside en hablar más, sino en escuchar mejorComo cuando atendéis de verdad a quien os cuenta algo importante, porque de todo el mundo se puede aprender algo.

7.  El triunfo en la vida no reside en evitar los días tristes, sino en aprender de ellosComo cuando un mal día no os quita las ganas de volver a empezar con más valor al siguiente.

8.  El triunfo en la vida no reside en no tener miedo, sino en avanzar con valentíaComo cuando os atrevéis a probar algo nuevo por primera vez. 

9.  El triunfo en la vida no reside en correr para llegar cuanto antes, sino en disfrutar de cada pasoComo nuestros paseos tranquilos, donde lo importante no es alcanzar la meta, sino conversar.

10.  El triunfo en la vida no reside en controlarlo todo, sino en confiar y ayudarComo cuando echáis una mano en casa o en el colegio sin que nadie os lo pida.

Guardad estas palabras sólo si os sirven. Los mayores ya hemos vivido lo suficiente para saber que lo mejor que puede dejar un abuelo o una abuela no son consejos perfectos, sino afecto, ejemplo y tiempo compartido.

Baliza V16 Conectada: Revolución IoT en Seguridad Vial

El fin de una era analógica: La Baliza V16 y la digitalización de la seguridad vial. Durante décadas, el triángulo de emergencia ha sido el tótem del conductor en apuros. Un objeto analógico, simple y, con el tiempo, trágicamente insuficiente. Sin embargo, estamos a escasos días de un cambio de paradigma. El 1 de enero de 2026 marcará el punto de no retorno: el triángulo será relegado a los museos de la automoción para dar paso a la baliza V16 conectada, un dispositivo que no solo emite luz, sino datos.

El imperativo de la seguridad: El fin del "paseo de la muerte"La transición de los triángulos a la baliza no responde a un capricho estético ni a una mera actualización tecnológica. Es una respuesta directa a una estadística sombría: según la DGT, aproximadamente el 23 % de los atropellos mortales en autopistas y autovías ocurren cuando el conductor desciende del vehículo para colocar la preseñalización manual.

El concepto de "seguridad pasiva" evoluciona. Con la baliza V16, el conductor ya no debe caminar 50 metros por el arcén en condiciones de baja visibilidad; basta con sacar el brazo por la ventanilla y adherir el dispositivo magnético al techo. La seguridad, por tanto, empieza por no abandonar el habitáculo, convirtiendo al coche en un búnker protegido mientras la tecnología hace el resto.

DGT 3.0: El el Internet de las Cosas (IoT) (ver en otros posts) llega al asfalto para salvar vidasLo que diferencia a las balizas que serán obligatorias en 2026 de los simples "destelladores" que hemos visto en años anteriores es la conectividad. No se trata solo de una luz ámbar; es un nodo del ecosistema DGT 3.0.

Al activarse, la baliza envía de forma automática su posición geográfica a la nube de la Dirección General de Tráfico mediante redes de baja potencia (NB-IoT o LTE-M). Esta información se procesa en tiempo real y se redistribuye a: 1º Paneles de mensaje variable en la carretera. 2º Sistemas de navegación y apps (como Waze o Google Maps). 3º Cuadros de instrumentos de los vehículos conectados que circulan por la zona.

De este modo, un conductor que se aproxime a un coche averiado recibirá un aviso en su pantalla kilómetros antes de tener contacto visual, eliminando el factor sorpresa y permitiendo una reducción de velocidad progresiva y segura.

Anatomía técnica de un dispositivo certificado. Para que una baliza sea legal a partir de 2026, no basta con que brille. Debe cumplir con el Real Decreto 1030/2022, que exige especificaciones técnicas rigurosas: Geolocalización: Debe integrar un sistema GNSS (GPS o similar) de alta precisión. Visibilidad: Un campo visual de 360 grados en el plano horizontal y ± 8 grados en el vertical, con una intensidad luminosa visible a más de 1 kilómetro de distancia. Autonomía y Resistencia: Debe funcionar al menos 30 minutos en modo activo y soportar condiciones climáticas extremas (IP54) y vientos de hasta 180 Pa. Conectividad prepagada: La normativa exige que el dispositivo incluya el coste de los datos durante al menos 12 años.

Es vital que el usuario verifique el código de homologación (emitido por laboratorios como LCOE o IDIADA) grabado en la tulipa del dispositivo. Sin este código, la baliza es poco más que un juguete a ojos de la ley.

La cuenta atrás y la flexibilidad administrativaA fecha de hoy, finales de diciembre de 2025, la transición es inminente. Aunque el uso de los triángulos ha ido desapareciendo gradualmente de las vías rápidas desde 2023, a partir del 1 de enero su uso será sancionable en todo tipo de vías interurbanas. No obstante, la DGT ha anunciado recientemente cierta flexibilidad pedagógica durante las primeras semanas de 2026, priorizando la información sobre la multa, entendiendo que el despliegue logístico de millones de dispositivos es un reto sin precedentes. 

Hacia el vehículo autónomo y colaborativoLa Baliza V16 es, en esencia, el primer paso hacia la comunicación V2X (Vehicle-to-Everything) obligatoria para el gran público. No es un accesorio más en la guantera; es la prueba de que el futuro de la automoción no reside solo en el motor o el combustible, sino en la capacidad de las infraestructuras y los vehículos para "hablar" entre sí en un lenguaje digital invisible que, en última instancia, tiene un único objetivo: que todos volvamos a casa.

Opinión personal: A pesar del considerable avance que supone la baliza V16, es recomendable complementarlo con el triángulo. Conducir  un vehículo es posiblemente el acto de mayor responsabilidad civil que la mayoría de personas hacemos cada día.

Bajarse del coche averiado para sacar los triángulos, andar muchos metros para ponerlos, es un momento que requiere un aprendizaje para hacerlo bien, con seguridad. Recordemos cómo hacerlo: 1º Parar el coche en el arcén y encender las luces de emergencia (warning). 2º Mirar por el retrovisor y asegurarse de que no viene nadie cerca, ponerse el chaleco reflectante (que debe estar en el interior).  Abrir la puerta, bajarse de prisa, cerrar la puerta. Abrir el maletero, sacar los triángulos, cerrar el maletero y situarse lo más lejos posible de la circulación. 5º Abrir los triángulos y, con la parte reflectante  mirando hacia los coches que se acercan (para que nos vean), ir andando lo más separado del tráfico que sea posible hasta poner el triángulo al menos a 50 metros, o sea 80 pasos, pero no cerca de la calzada para que el aire desplazado por los camiones lo tumbe. 6º Volver hacia el coche, llamar a la asistencia,  no quedarse dentro del coche , situarse fuera de la calzada.

El riesgo aumenta cuando las condiciones  meteorológicas son malas: de noche, con niebla o fuerte lluvia. En esta circunstancia, tener la baliza para disponerla en el techo del coche de manera inmediata es una buena idea, pero no sustituye a la obligatoriedad de encender las luces de emergencia del propio coche. En una recta, en una autopista, se ven esas luces a larga distancia, pero si se te estropea el coche en una carretera de curvas, podrían verse los triángulos bastante antes de la luz de la baliza. Por tu seguridad y la de los demás, utiliza los triángulos además de la baliza.