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Estoicismo clásico como brújula ética en la modernidad líquida

Siempre sintonizamos con el estoicismo (varios posts), una filosofía de siempre que quizá ahora recobra más sentido que nunca. En una época marcada por la incertidumbre, la sobreestimulación informativa y la ansiedad colectiva, el estoicismo ha reaparecido con fuerza en el debate público. Libros superventas, cursos de “estoicismo práctico” y referencias constantes en el ámbito empresarial o deportivo parecen haber redescubierto una filosofía que, en realidad, nunca se fue. El estoicismo no es una moda intelectual, sino una tradición de pensamiento con más de dos mil años de historia que sigue ofreciendo herramientas conceptuales y éticas de notable vigencia.

El estoicismo nace en Atenas hacia el siglo III a. C., de la mano de Zenón de Citio, y se desarrolla plenamente en el mundo grecorromano. Sus figuras más conocidas — Epicteto, Séneca y Marco Aurelio— no fueron filósofos de gabinete, sino pensadores profundamente comprometidos con la vida práctica. Para ellos, la filosofía no consistía en acumular conocimientos, sino en aprender a vivir bien. Esta orientación vital explica buena parte de su atractivo contemporáneo.

Uno de los pilares del estoicismo es la distinción entre lo que depende de nosotros y lo que no. Nuestras opiniones, deseos y acciones están bajo nuestro control; la fortuna, la enfermedad, la fama o la opinión ajena, no. Esta idea, aparentemente sencilla, tiene profundas implicaciones éticas y psicológicas. Frente a una cultura que promueve el control total y la optimización permanente, el estoicismo invita a aceptar los límites y a concentrar la energía moral allí donde puede ser eficaz.

Lejos de promover la indiferencia o el desapego emocional absoluto, el estoicismo propone una disciplina del juicio. No son los hechos los que nos perturban —afirma Epicteto —, sino la interpretación que hacemos de ellos. Esta tesis, que resuena hoy en la psicología cognitiva y en la educación emocional, desplaza el foco desde el mundo exterior hacia la responsabilidad interior. Educar en clave estoica no es enseñar a evitar el conflicto, sino a responder a él con lucidez y templanza.

En el plano ético, el estoicismo sostiene que el bien supremo es la virtud: vivir conforme a la razón y a la naturaleza racional del ser humano. Esta virtud no es abstracta; se concreta en cualidades como la justicia, el autocontrol, la valentía y la sabiduría práctica. En un contexto social donde el éxito suele medirse en términos de visibilidad, rendimiento o acumulación, el estoicismo ofrece un criterio alternativo: la dignidad moral como valor intrínseco, independiente del reconocimiento externo.

La dimensión social del estoicismo suele ser menos conocida, pero resulta especialmente relevante hoy en plena modernidad líquida (posts). Los estoicos defendían una concepción cosmopolita del ser humano: todos formamos parte de una misma comunidad moral, más allá de fronteras políticas, culturales o económicas. Marco Aurelio, emperador del Imperio romano, insistía en la idea de cooperación y servicio mutuo como exigencias de la razón. Esta ética del cuidado del otro, basada en la interdependencia, dialoga de manera fértil con los debates actuales sobre ciudadanía global, educación en valores y responsabilidad social.

¿Por qué, entonces, el estoicismo vuelve a atraer en el siglo XXI? En parte, porque ofrece una respuesta sobria a problemas muy contemporáneos: la gestión de la frustración, el miedo al futuro, la hiperconexión digital o la sensación de pérdida de control. A diferencia de ciertos discursos motivacionales, el estoicismo no promete felicidad constante ni éxito garantizado. Promete algo más modesto y, quizá por ello, más sólido: coherencia interior y libertad frente a lo superfluo.

Sin embargo, esta recuperación no está exenta de riesgos. Una lectura superficial puede convertir el estoicismo en una ética del aguante pasivo o en una herramienta de adaptación acrítica a situaciones injustas. El estoicismo clásico no invitaba a resignarse ante el mal, sino a actuar con justicia sin depender emocionalmente del resultado. Recuperar esta dimensión crítica es esencial para integrarlo de forma honesta en la educación y en el debate ético contemporáneo.

Las mejores citas los pilares intelectuales del estoicismo: la percepción, el control, el tiempo y la integridad. Sobre la percepción (Epicteto): "No son las cosas las que nos perturban, sino nuestras opiniones sobre las cosas." Sobre la calidad mental (Marco Aurelio): "La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos; por lo tanto, vigila tus nociones para que no contengan nada inapropiado para la virtud y la naturaleza racional." Sobre la ansiedad (Séneca): "Sufrimos más a menudo en la imaginación que en la realidad." Sobre la integridad social (Marco Aurelio): "La mejor venganza es no ser como el que causó el daño." Sobre el uso del tiempo (Séneca): "No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho." Sobre la humildad intelectual (Epicteto): "Es imposible para un hombre aprender lo que cree que ya sabe."

En definitiva, el estoicismo sigue siendo una filosofía de siempre y de ahora porque aborda una pregunta permanente: cómo vivir bien en un mundo que no controlamos del todo. Su vigencia no reside en ofrecer recetas rápidas, sino en proponer un ejercicio exigente de reflexión, autodominio y responsabilidad moral. En tiempos convulsos, esta antigua escuela sigue recordándonos que la verdadera fortaleza no consiste en dominar el mundo, sino en gobernarse a uno mismo.

Nota: En el vídeo de inicio se cita una "ética de vida" y le dedicamos un post.

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Un instante eterno: filosofía de longevidad de Pascal Bruckner

Hoy un libro oportuno que cruza dos temáticas actuales: Un instante eterno (Une brève éternité, 2019) de Pascal BrucknerLas dos perspectivas se aprecian por el subtítulo sugerido: Filosofía de la longevidad. Mejor la traducción literal, Una breve eternidad. La obra ha sido recibida como un ensayo estimulante: lectores y críticos valoran su capacidad para abrir el debate sobre la longevidad sin caer en sentimentalismos. Su síntesis: El secreto de una vejez feliz es renunciar a la renuncia.

Este referencial libro ha llegado a nuestras manos por recomendación y préstamo de nuestro amigo Javier MarcosAlgunos medios lo elogian por ofrecer un enfoque práctico y filosófico a la vez; otras voces señalan la tonalidad a veces provocadora de Bruckner (propia de su trayectoria). En general, se considera un libro que invita a repensar la vejez como una etapa con posibilidades renovadas y problemáticas inéditas.

En Un instante eterno, Pascal Bruckner propone una reflexión lúcida y provocadora sobre la prolongación de la vida, la experiencia de la madurez y la forma en que la modernidad ha transformado lo que entendemos por vejez. No es un libro de autoayuda: es un ensayo intelectual que mezcla autobiografía, referencias filosóficas y observaciones culturales para pensar cómo vivir —y desear— cuando el tiempo se alarga. 

Pascal Bruckner (París, 1948) es filósofo, ensayista y novelista francés, vinculado a los llamados nouveaux philosophes. Doctor en letras, ha sido profesor y colaborador de medios y es autor de obras como Le Sanglot de l’homme blanc y La tentación de la inocencia. A lo largo de su carrera ha alternado la crítica cultural con la novela y el ensayo, y su obra ha suscitado tanto elogios como controversias por su tono polemista y su postura crítica frente a ciertos sentimentalismos contemporáneos. 

Tesis central: la prolongación de la vida cambia radicalmente la experiencia de la madurez y la vejez: ya no hablamos de un “final” inmediato sino de una larga etapa intermedia que exige replantear deseos, responsabilidades y sentido. Bruckner plantea que esta “longevidad” abre oportunidades —eróticas, creativas, políticas— pero también ambivalencias y miedos.  

El libro combina ensayo filosófico con rasgos de autobiografía intelectual; Bruckner recurre a autores clásicos, anécdotas personales y ejemplos culturales para sostener su reflexión. Capítulos/temas tratados (síntesis): 1º Cómo ha cambiado la percepción del tiempo vital. 2º Deseo y erotismo en la madurez. 3º Riesgos del narcisismo y la autocomplacencia prolongada. 4º Oportunidades para la reinvención personal y social en la longevidad. 5º Implicaciones éticas y políticas de una sociedad que envejece.  

Algunas ideas clave y pasajes interpretativos

La longevidad como nuevo paisaje existencial: Bruckner insiste en que vivir más años no es neutral, reconfigura nuestras expectativas, nuestras ambiciones y la forma en que se organiza una biografía. Algunas de esas transformaciones son gozosas (más tiempo para el deseo, el proyecto personal) y otras problemáticas (miedo a la decadencia, prolongación de situaciones infelices).  

Deseo activo vs. resignación: el autor valora la dinámica del deseo como antídoto contra la “deriva del conformismo” en la vejez: permanecer deseante es para él una forma de retrasar la decadencia psicológica. 

Autobiografía intelectual como recurso: Bruckner no oculta que el libro atraviesa su propia experiencia —es un ensayo con elementos personales— lo que lo hace a la vez cercano y polémico.  

Selección de reseñas: “Un instante eterno no es un libro de autoayuda, pero sí que ayuda muchísimo.” — (epígrafe de contraportada). “La madurez y la vejez duran cada vez más años; la pregunta es cómo sostener el deseo en ese tiempo prolongado.” — (síntesis de la tesis del ensayo; ver texto y reseñas). Solo hay una forma de retrasar el envejecimiento: permaneciendo en la dinámica del deseo.” — frase destacada en reseñas (y que resume un motivo recurrente en el libro). “Manifiesto: El libro trata un solo tema: el largo tiempo de vida.” — sinopsis editorial. 

Por qué leerlo y público objetivo: Lectores interesados en filosofía contemporánea y ensayo cultural. Profesores y estudiantes de humanidades que trabajan temas de biografía, tiempo vital y ética del cuidado. Profesionales de la salud pública y gerontología que quieran una perspectiva cultural/filosófica sobre el fenómeno de la longevidad.   

Sloterdijk: el filósofo de las esferas y el cinismo moderno

Proseguimos nuestro repaso de filósofos modernos con Peter SloterdijkNació el 26 de junio de 1947 en Karlsruhe, AlemaniaEstudió Filosofía, Historia y Filología Germánica en Múnich y Hamburgo. Fue profesor en la Universidad de Karlsruhe y más tarde rector de la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe (1992–2015).

Es reconocido como uno de los filósofos más influyentes y mediáticos de la filosofía contemporánea alemana. Su pensamiento bebe de Nietzsche, Heidegger, Foucault y la teoría de sistemas de Luhmann, pero con un estilo personal que combina filosofía, crítica cultural y ensayo literario. Aborda temáticas como la Antropotecnia, globalización, crítica de la modernidad, biopolítica, técnica, religión, ecología y filosofía de la esfera.

Peter Sloterdijk es un pensador prolífico. Entre sus contribuciones destacan:

Crítica de la razón cínica (1983). Obra que lo lanzó a la fama. Analiza el cinismo moderno como una forma de lucidez resignada, contrapuesta al “quinismo” antiguo.

Esferas (trilogía, 1998–2004). Burbujas, Globos, Espumas. Un ambicioso proyecto filosófico en el que describe la historia humana en términos de “espacios de convivencia”: desde lo íntimo hasta lo global según el filósofo de las esferas.

- Normas para el parque humano (1999). Ensayo polémico en el que reflexiona sobre la domesticación, la educación y el papel de la biotecnología en la evolución del ser humano.

- Has de cambiar tu vida (2009). Explora la idea de “antropotécnicas”: prácticas de transformación del ser humano, desde el ascetismo hasta el deporte o el arte. 

- En el mismo barco (1993)... o a la derivaSobre globalización, interdependencia y ecología con la filosofía espacial de Sloterdijk.

- Ira y tiempo (2006). Filosofía política y cultural en torno a la emoción de la ira como fuerza histórica.

- El desprecio de las masas (2000). Reflexiona sobre la sociedad de masas y el elitismo cultural.

Extraemos algunas citas destacadas, con el lema “Has de cambiar tu vida” o la filosofía como ejercicio:

- “La globalización no es un hecho, es una catástrofe administrada.”
- “Habitar significa siempre habitar juntos, en una esfera compartida.”
- “El hombre es el animal que necesita ejercitarse para llegar a ser lo que es.”
- “El cinismo moderno es una razón ilustrada que ha perdido la fuerza para transformar el mundo.”
- “La historia humana puede describirse como una producción continua de espacios inmunológicos.”

J. G. Ballard, autor de ciencia ficción, Crash y El imperio del sol

J. G. Ballard es uno de los escritores más singulares del siglo XX. Su obra oscila entre la memoria personal —marcada por su infancia en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial— y las visiones inquietantes de un futuro dominado por la tecnología, la violencia y la alienación. Desde la provocación radical de Crash hasta la crudeza autobiográfica de El imperio del Sol, Ballard exploró con lucidez y valentía cómo los entornos extremos moldean la mente humana.

James Graham Ballard nació el 15 de noviembre de 1930 en Shanghái (China), en el seno de una familia británica. Su infancia quedó marcada por la Segunda Guerra Mundial: tras la invasión japonesa, él y su familia fueron internados en un campo de prisioneros en Lunghua, experiencia que narraría más tarde en El imperio del Sol.

J. G. Ballard tras la guerra, se trasladó a Inglaterra. Estudió medicina y luego literatura en Cambridge, pero no terminó la carrera. Se formó como piloto en la Royal Air Force, aunque abandonó pronto la vida militar. Trabajó en revistas y se adentró en la escritura de ciencia ficción, primero dentro de la llamada New Wave, con relatos sobre paisajes postapocalípticos, distopías tecnológicas y la psicología humana en mundos extremos.

Ballard fue un escritor provocador y visionario, obsesionado con la relación entre tecnología, violencia, deseo y alienación moderna. Obras como Crash (1973) lo consolidaron como autor de culto, mientras que El imperio del Sol (1984) le dio un reconocimiento internacional más amplio. Murió en Londres en 2009 a causa de un cáncer de próstata.

Crash (1973). Novela polémica y experimental, donde Ballard explora la erotización de los accidentes automovilísticos. El protagonista (una versión ficticia de Ballard) entra en contacto con Vaughan, un personaje obsesionado con recrear accidentes de tráfico y sus connotaciones sexuales. La obra plantea cómo la modernidad, el consumo y la tecnología distorsionan la psicología humana, vinculando muerte, deseo y velocidad. Fue censurada en algunos lugares por su carácter perturbador, pero considerada un clásico del surrealismo tecnológico.

La película Crash, 1996, dirigida por David Cronenberg, es muy fiel al espíritu del libro: fría, clínica, sin concesiones. Muestra a un grupo de personajes que encuentran excitación sexual en los choques de coches. Fue recibida con controversia y censura (particularmente en el Reino Unido). Cronenberg enfatiza lo mecánico del sexo y lo metálico del cuerpo, creando una atmósfera inquietante y casi sin emociones.

El imperio del Sol (1984) es una novela semiautobiográfica, basada en la niñez de Ballard en Shanghái durante la ocupación japonesa. Protagonista: Jim, un niño inglés de once años que es separado de sus padres y termina en un campo de concentración en Lunghua. Relata la pérdida de la inocencia, el hambre, la brutalidad y el caos de la guerra, pero también la resistencia y la capacidad de adaptación de un niño. No es una narración sentimental, sino dura y lúcida, escrita con un estilo contenido. Supuso el gran éxito comercial de Ballard y fue finalista del Booker Prize. Merece escucharse en este audiolibro.

La película Empire of the Sun, 1987, fue dirigida por Steven SpielbergProtagonista: Christian Bale, en su primer papel importante en cine, interpreta a Jim. Spielberg suaviza algunos aspectos del libro para darle un tono más épico y emotivo, con su sello de espectáculo visual. Se centra en la pérdida de la infancia y la resiliencia del protagonista, con escenas memorables como el canto de Jim a los pilotos japoneses. Fue nominada a varios Oscar y consolidó a Bale como actor.


Como comparación e interrelación de ambas obras: Crash es provocación, frialdad y crítica de la modernidad tecnológica → su película también es oscura y extrema. El imperio del Sol es memoria, trauma de guerra y pérdida de inocencia → su película es más emotiva, con un aire de epopeya. Ambas muestran la obsesión de Ballard por cómo los entornos extremos (tecnológicos o bélicos) transforman la mente humana.

Todos los nombres: la obsesión poderosa y la memoria invisible

Hemos releído "Todos los nombres" (1997) de José Saramago (véase en otros muchos posts)La novela sigue a Don José, un modesto funcionario del Registro Civil de una ciudad sin nombre. Su vida es rutinaria, casi invisible: pasa los días archivando y consultando fichas de todas las personas vivas y muertas. Vive solo, en una casa adosada al Registro, y su única afición es recopilar recortes de prensa y datos sobre personas famosas.

Un día, mientras hace una incursión clandestina en el archivo central, por error toma la ficha de una mujer desconocida. Este accidente despierta en él una obsesión inexplicable por encontrarla. A partir de ahí, inicia una investigación que lo llevará a violar las normas del Registro, moverse entre cementerios, escuelas y calles olvidadas, y enfrentarse a sus propios miedos.

En la búsqueda, Don José se adentra en un viaje físico y existencial, donde la frontera entre los vivos y los muertos, lo real y lo imaginado, se vuelve difusa. La mujer —de la que apenas sabe su nombre y fecha de nacimiento— se convierte en símbolo de un anhelo más profundo: la necesidad de darle sentido a la propia vida.

Se barajan temas como la identidad → Cómo una simple ficha puede contener o perder la esencia de una persona; la soledad y rutina → La monotonía como prisión invisible; la obsesión → La búsqueda irracional como motor de cambio; la burocracia → El absurdo de sistemas impersonales que deciden lo que queda registrado y lo que se olvida; y la vida y la muerte → El archivo como lugar donde conviven las huellas de los vivos y los muertos.

José Saramago emplea su característico uso de largos párrafos, escasa puntuación convencional, diálogo sin guiones y un narrador que combina ironía, complicidad y reflexión filosófica. Esto crea una atmósfera de fábula oscura, cargada de simbolismo. "Todos los nombres" es una parábola sobre el valor de cada existencia, incluso la más anónima, y sobre cómo la curiosidad —o el amor, aunque sea imaginado— puede romper la inercia y dar sentido a una vida entera.

Algunas citas memorables de "Todos los nombres":

- “La libertad no se mendiga, se conquista” .

- “La ignorancia es la peor enfermedad del ser humano” .

“La vida es un enigma que solo podemos descifrar viviéndola”.

- “Dos debilidades no hacen una debilidad mayor, hacen una nueva fuerza” .

- “Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, ese algo es lo que somos”.

- “La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”. 

José Saramago (1922–2010) fue un destacado novelista portugués galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1998, siendo el primer escritor de lengua portuguesa en recibir ese reconocimiento. De origen humilde, nació en Azinhaga, en una familia de campesinos sin tierras; su nombre completo era José de Sousa Saramago, pero el apodo familiar “Saramago” (también una planta comestible) fue añadido accidentalmente al récord civil.

Trabajó como mecánico y metalúrgico, luego pasó al periodismo y la traducción. Se afilió al Partido Comunista Portugués en 1969 y fue editor de un periódico durante la Revolución de los Claveles, aunque perdió el cargo en represalia política. Su narrativa, caracterizada por parábolas imaginativas, compasión e ironía, le valió el Premio Nobel, cuyos motivos destacaban precisamente esa combinación distintiva . En 1998 fue reconocido anticipadamente como digno del galardón.

Algunas de sus novelas más prominentes, que cubren desde sátira histórica hasta alegorías críticas de la sociedad son Memorial do Convento (Baltasar y Blimunda, 1982), Ensaio sobre a cegueira (Ensayo sobre la ceguera, 1995), Ensaio sobre a lucidez (Ensayo sobre la lucidez, 2004) – una novela complementaria a la anterior, Todos os nomes (Todos los nombres, 1997) – explora identidad y soledad; sigue a un funcionario obsesionado por una mujer desconocida, O Evangelho Segundo Jesus Cristo (El Evangelio según Jesucristo, 1991) – una recreación provocadora de la vida de Jesús, La balsa de piedra (1986) – una fábula social sobre la península ibérica separándose del continente, La viuda (1947) – novela temprana redescubierta recientemente,... Otras obras relevantes: El año de la muerte de Ricardo Reis, Historia del cerco de Lisboa, Claraboya (publicada póstumamente), Caim (2009).


Joan Didion: cómo escribir cuando todo se desmorona

Como prometimos recientemente hoy escribimos un homenaje a Joan Didion (1934–2021). Fue una de las grandes maestras de la prosa norteamericana del siglo XX y comienzos del XXI. Nacida en Sacramento, California, creció en un ambiente marcado por las tradiciones pioneras y la luz implacable del Oeste americano, un paisaje moral y físico que impregnó gran parte de su obra.

Precoz escritora desde los cinco años, fue Licenciada en la Universidad de California, Berkeley. Joan Didion comenzó su carrera como redactora en Vogue en los años sesenta. Fue allí donde perfeccionó un estilo único, preciso como un bisturí, capaz de diseccionar con fría lucidez las tensiones y fracturas de la cultura estadounidense.

Periodista, ensayista, novelista y memorialista, Didion destacó como figura señera del nuevo periodismo, ese movimiento que rompió las fronteras entre el reportaje, la crónica y la literatura. Su escritura combina una mirada casi clínica con una sensibilidad doliente, revelando las grietas bajo la superficie del sueño americano.

Joan Didion fue también testigo lúcida y desgarrada de la dimensión más íntima del dolor. En sus libros de memorias, abordó sin concesiones la experiencia del duelo, el amor conyugal y la fragilidad de la vida, conquistando a nuevas generaciones de lectores con su honestidad brutal y su belleza implacable. Falleció en 2021 en Nueva York, dejando una obra que sigue iluminando las sombras de nuestra época.

Las Principales obras de Joan Didion según formatos de periodismo, memoria y ficción.

✒️ Ensayo y crónica. 

  • Slouching Towards Bethlehem (1968). Una colección seminal del nuevo periodismo: retratos implacables de la contracultura californiana y el desmoronamiento de los valores tradicionales.
  • The White Album (1979). Ensayos emblemáticos sobre el caos de finales de los años 60 y 70 en EE. UU., desde los asesinatos de Manson hasta las grietas en la psique colectiva.
  • After Henry (1992). Una colección que confirma su mirada crítica y melancólica sobre la cultura y la política americanas.
  • Political Fictions (2001). Análisis agudo de la política estadounidense, desnudando sus ficciones y rituales vacíos.
  • South and West (2017, póstumo en parte). Fragmentos de cuadernos que revelan su investigación sobre el Sur profundo y la California rural.

✍️ Memorias.

  • The Year of Magical Thinking (2005). Ganadora del National Book Award. Un relato inolvidable sobre el duelo tras la muerte súbita de su esposo, el escritor John Gregory Dunne. Una exploración sobre el dolor, la memoria y la obstinación de la esperanza. 
  • Blue Nights (2011). Un texto aún más íntimo y desgarrador, centrado en la muerte de su hija adoptiva, Quintana Roo. Reflexión sobre la maternidad, la pérdida y la fragilidad de la propia vejez.

📖 Novela.

  • Run River (1963). Su debut novelístico: un oscuro retrato del legado familiar y la violencia soterrada en el valle de Sacramento. 
  • Play It As It Lays (1970). Considerada su obra maestra de ficción: el vacío moral de Hollywood, el nihilismo elegante de una actriz rota, y la belleza mortal del desierto californiano. 
  • A Book of Common Prayer (1977). Una novela política y existencial ambientada en un país ficticio de Centroamérica, con mujeres atrapadas en el caos.
  • Democracy (1984). Ambiciosa y elusiva, explora la política internacional y las intrigas personales en el Pacífico.
  • The Last Thing He Wanted (1996). Thriller político que anticipa con fría ironía el escándalo Irán-Contra.

Joan Didion no fue solo una gran cronista de su tiempo. Fue, ante todo, una exploradora de la incertidumbre, de la fragilidad humana ante la muerte, el amor, la política y el mito del progreso. Su estilo —económico, luminoso y devastador— transformó el periodismo y la narrativa contemporánea. Su obra sigue siendo un espejo incómodo pero necesario, que nos obliga a mirar de frente el coste de nuestras ficciones colectivas y personales. ‘El agua estaba quieta y no sabíamos nadar’: el legado de Joan Didion, anatomista del colapso”

Marguerite Yourcenar: Escritura, memoria y eternidad

Ya anunciamos hace poco que teníamos a Memorias de Adriano en nuestro proceso de relecturas. Como homenaje a Marguerite Yourcenar y su relevancia en la literatura contemporánea, especialmente en relación con su enfoque histórico, filosófico y estilístico.

Marguerite Yourcenar (1903–1987) fue arquitecta del alma humana y de la historia y una de las figuras más singulares e influyentes de la literatura del siglo XX. Nacida en Bruselas con nacionalidad francesa y más tarde ciudadana estadounidense, Yourcenar fue mucho más que una novelista: fue una intelectual comprometida, una erudita de la antigüedad y la primera mujer en ingresar a la Academia Francesa en 1980, un hecho simbólico que reconocía la profundidad de su pensamiento en un mundo aún dominado por la voz masculina.

Marguerite Yourcenar es sobre todo recordada por su magistral novela Memorias de Adriano (1951), una obra que no solo revive la voz del emperador romano, sino que humaniza el poder y la fragilidad con una prosa serena, reflexiva y profundamente contemporánea. Esta novela marcó un punto de inflexión en la narrativa histórica, alejándose del espectáculo y acercándose a lo íntimo, lo filosófico.

En Opus nigrum (1968), otra de sus grandes obras, explora el conflicto entre el pensamiento mágico y el científico durante el Renacimiento, encarnado en el personaje de Zenón. Aquí, la autora plantea una meditación sobre la libertad, la herejía y la búsqueda de sentido, anticipando muchas de las tensiones del mundo moderno.

El estilo de Marguerite Yourcenar es sobrio pero profundamente lírico, cuidado hasta el extremo, sin artificios gratuitos. Su prosa transmite una lucidez casi estoica, y cada palabra parece elegida con el rigor de un escultor clásico.

Más que contar historias, Yourcenar interroga la condición humana a través del tiempo, y su literatura se convierte en una forma de meditación. Lo histórico en ella no es decorado, sino herramienta para pensar el presente desde una perspectiva dilatada y sapiencial.

En tiempos donde lo inmediato predomina, Marguerite Yourcenar sigue siendo una autora que invita a la pausa, al pensamiento y al diálogo entre épocas. Su obra representa una forma de resistencia cultural: la creencia en que la literatura aún puede ser sabia, hermosa y necesaria. Su legado no es solo literario, sino ético: nos recuerda que escribir es también un acto de responsabilidad frente al tiempo y la memoria.

Marguerite Yourcenar, cuya frase autobiográfica era “Escribir no cambia el mundo, pero puede evitar que el mundo nos cambie del todo”, nos regaló esta selección de citas destacadas con contexto breve y organizadas por libro, ideales para enriquecer una entrada de blog literario:

Cuentos orientales (1938): “La piedad no cambia el curso de las cosas, pero nos vuelve menos crueles.”

Memorias de Adriano (1951): “Traté de describiros no a un hombre perfecto, sino a un hombre”. “Lo que la filosofía ha buscado en vano, el arte lo ha conseguido: la suspensión del tiempo”. “El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se lanza una mirada inteligente sobre sí mismo.”

Opus nigrum (1968): “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”. “El amor a la verdad no impide la fe, pero la purifica.

El tiempo, ese gran escultor (1983): “Todo lo que ha sido pensado existe en alguna parte”. “La historia es el polvo de los siglos, pero también su luz.”