
Se puede completar este magnífico mapa con la red de FON y con un útil detector de wifi...
... ¡Pues no estoy de acuerdo con esta encuesta! Dicen de mi 'primer coche': "Popular ha sido pero, desde luego, su diseño no es ningún prodigio de la exquisitez. Introducido en el año 1962 desde Francia, donde Simca pretendía convertirlo en el coche de referencia, su diseño se debe a Mario Revelli de Beaumont". Para la anécdota queda, además, Simca 1000 es uno de los pocos coches que puede alardear de tener una canción propia, aunque no sea precismente elogiosa.

¡Gracias, Euskaltel, por subir un poco el promedio del ranking! Eres más caro, pero tus 3 MB por cable-módem son menos falsos que los de un ADSL de Telefónica. Se agradece al volver a casa...
¡Bienvenido el novísimo blog sobre Mil Palmeras existe! Nosotros hicimos una primera web hace 10 años, www.agirregabiria.net/mp y, ocasionalmente, hablamos de la zona...
,... En 1995, Txemi Del Olmo, que trabajaba por entonces como locutor de radio, grabó unas cuñas de la bebida ficticia para divertirse. Las guardó hasta que años más tarde Nacho Allende, más conocido como Torbe, se las pidió para colgarlas en su web. Del Olmo digitalizó los anuncios y se los envió. La gaseosa se hizo famosa. Los vascos se reían con las cuñas, en las que un supuesto aldeano vendía las propiedades de la bebida, que servía tanto para ponerse fuerte como para alegrar a la mujer. Los audios se enviaban por correo electrónico o por aquellos teléfonos móviles con mp3. Cruz de Gorbea se hizo viral.
La gaseosa Cruz de Gorbea queda como un ejemplo más del humor vasco. Su creador cree que los vascos saben reírse de sí mismos. No tiene constancia de que nadie se sintiera ofendido por el tono aldeano de la parodia. “Más bien al contrario”, afirma. “Sé que a personas comprometidas con la cultura y el folclore vasco, incluso a nivel político, les hizo gracia”. “El humor vasco es inteligente y socarrón, disparatado, basado en la caricatura y que esencialmente se ríe de sí mismo. Es el humor de Ocho apellidos vascos o de Vaya Semanita, o de los muchísimos chistes de vascos de los que no conozco uno solo que sea malo”. Es, en fin, el humor de una gaseosa que no existe pero que a uno le encantaría beber.