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La música ante todo...

Felizmente nos corresponde acudir a la inauguración de las II Jornadas para el Profesorado de Música de Bizkaia (musikairakasleak.blogspot.com). Es un honor encontrar una organización perfecta, con Begoña Garamendi al frente, y un placer reunirnos con un profesorado, con personas como Nerea Astoreka Erdoiza y tantos otros coordinadores, tan motivados por su materia, con la que establecen un vínculo tan especial como lo es la música para todos los seres humanos.

"Sin música... la vida sería un error", señaló Friedrich Wilhelm Nietzsche. Y el gran estadista Giuseppe Mazzini componía un mosaico apuntando que "La música es la fe de un mundo cuya suprema filosofía es la poesía". Quizá por todo ello, el proverbio popular concluye que, afortunadamente, "De músico, poeta y loco,... todos tenemos un poco".

Con origen en Pitágoras, desde la Edad Media la música forma parte esencial de los currículos escolares. Adicional al trivium que recogía las enseñanzas escolásticas (gramática, retórica y dialéctica), las otras "cuatro vías" o cuadrivium reunía lo relacionado con la matemática: aritmética, geometría, astronomía y música. Wikipedia recoge que "se consideraba que la aritmética era el estudio del número en estado puro, que la Geometría era el estudio del espacio en estado puro, que la astronomía era el estudio del espacio en movimiento y que la música era el estudio del número en movimiento.

Se ha afirmado que en la naturaleza no existe la música, como tampoco la melodía, ni la armonía. La música es, por tanto, una creación íntimamente humana, pero con sones de trascendencia. Es el único arte que permite escaparse por completo de la vida, como la expresión misma del ensueño, según Émile Faguet.

Es preciso un tiempo y un espacio para adquirir una cultura musical universalizada. El fruto debe ser aquel que Carlos Santana propone con la metáfora de la música como en un menú: "No podemos comer lo mismo todos los días". No es fácil el aprendizaje musical. Más aún, entre todas las cosas horribles, la más horrible de todas es la música,... cuando comienza a expresarse.



La sabiduría china cree, desde tiempo inmemorial, que la educación empieza con la poesía, se refuerza con un conducta correcta y se manifiesta, por último, a través de la música. Es considerada la música como el único placer sensual, que nunca alcanza la categoría de vicio, aunque manifieste toda la voluptuosidad de la imaginación más profunda y ardiente. Porque la música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía.

Hasta el extremo que Emile M. Ciorán se cuestionaba: ¿Será Dios algo distinto a un intento de satisfacer mi infinita necesidad de Música? Otros filósofos, como Thomas Carlyle, han comparado la música como la lengua de los ángeles, entendiendo que es un lenguaje que nos permite comunicarnos con el más allá.

La música nace en el límite mismo del fracaso de la palabra. Las palabras mienten; la música sólo dice la verdad. Necesitamos más "esperanto sonoro" (o música) en nuestras escuelas, en nuestra sociedad. Música no para amansar las fieras, sino música para acompasar nuestras vidas. Quien oye música siente que su soledad se puebla de repente, como glosó el poeta Robert Browning. Más cercano en el tiempo, en plena tragedia en el centro de Europa, Vedran Smajlovie, conocido como el "Chelista de Sarajevo", lanzó su proclama que hacemos nuestra: "Mi arma es el violonchelo; mi nacionalidad, la música".

Uno de los proyectos musicales más contemporáneos y solidarios, desde la simplicidad de su idea, es la propuesta de Where the Hell is Matt Harding?, tras recorrer 42 países y pedir la colaboración en su baile de miles de personas. Adjuntamos las versiones más cercanas de "Dancing in the Basque Country" y la de 'Bizkaia Dubidubi'. También han generado variantes escolares como la del IES Uribe Kosta. Necesitamos más lipdubs o lip dubs ("doblaje de labios"), como el reciente del voluntariado en el BEC.

Donde hay música no puede haber cosa mala, ya avanzó Cervantes. Cuando no nos ve nadie, como ahora, gustamos de imaginar, a veces, si no será... la música... la única respuesta posible para algunas preguntas,... La música es lo que aproxima a las personas, y el mejor modo de invitar a la acción. Concluyamos: La música ante todo, suscribiendo a Paul Verlaine (De la Musique avant toute chose, comme dirait Verlaine).


I Jornadas para el Profesorado de Música de Bizkaia.
Otras entradas sobre música y nuestra selección musical.

Nada de nada... Amaral /Cecilia

La nada de la vida es una inmensidad comparada con el todo de la muerte, decía Ciorán. Pero Víctor Hugo hubiese replicado que la nada no existe, el cero no existe, todo es algo, nada es nada. Anatole France avanzó más señalando que la nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá volveremos, porque la nada es un absurdo y una certeza, algo que no se puede concebir, y, sin embargo, es. La síntesis es de Leopardi: "Los niños hallan el todo en la nada; los adultos, la nada en el todo". Y mientras cae la noche, el vacío existencial se llena con el sonido de Amaral / Cecilia.

¡El eterno Ahora de la soledad!

No es la soledad lo que espanta, sino las voces que la pueblan. Víctor Hugo
La soledad es una exasperación ontológica de nuestro ser. Se es más de lo necesario. Y el mundo, menos. Emile M. Ciorán
La soledad no significa estar solo. Noël Pierce Coward
Es en la soledad cuando estamos menos solos. Lord Byron
No encontré jamás un compañero más sociable que la soledad. H. D. Thoreau
El secreto de la soledad es que no existe soledad. Joseph Cook
El valiente no conoce la soledad. Proverbio ruso
La soledad es la suerte de todos los espíritus extraordinarios. Schopenhauer
Puede adquirirse todo en la soledad, excepto el carácter. Stendhal
La soledad es tan necesaria a la imaginación, como la sociedad es saludable para la educación del carácter. James Russell Lowell
La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo. Gustavo Adolfo Bécquer

Luz azul

Todos los terrícolas deberíamos elegir dos colores preferidos: el azul y otro.

El cielo es azul por la interacción de la luz del sol con la atmósfera. La luz solar se dispersa por las partículas de aire como Newton comprobó mediante un prisma de vidrio, según el fenómeno físico de la refracción. Podemos ver toda la gama de colores, al igual que las gotas de agua producen el arco iris: Desde el violeta y azul, hasta el amarillo y rojo. La desviación es máxima para los rayos de longitud de onda corta (violeta y azul), y mínima para los de longitud de onda larga (rojo y amarillo), que casi no se desvían. La luz violeta y azul son las que más se separan o difunden de la dirección del blanco, por lo que son más visibles en el cielo, llenándolo y tiñéndolo de su color por las continuas difusiones.

La luz cuando llega a nuestros ojos no proviene directamente del Sol, sino de toda la bóveda celeste. De ahí que el cielo nos parezca azul, mientras el Sol aparece amarillo, pues los rayos amarillos son menos desviados y van casi directamente en línea recta desde el Sol hasta nuestros ojos. El color del cielo, debería ser más violeta que azul, por ser su longitud de onda más corta. Pero la luz solar contiene más color azul que violeta y, además, el ojo humano (que es quien capta las imágenes), es más sensible al azul que al violeta. Si la Tierra no dispusiese de atmósfera, la luz del Sol alcanzaría nuestros ojos directamente desde el disco solar y no recibiríamos luz difundida. El cielo aparecería tan negro como por la noche, como los astronautas observan las estrellas, la luna y los planetas durante el día debido a que están en el exterior de la atmósfera.

Lo más grandioso es que el cielo visto desde la Tierra cambia frecuentemente de color. De noche es negro, debido a que apenas llega luz y no se produce suficiente difusión. Las salidas y puestas de sol brindan casi a diario los más bellos espectáculos que nuestra vista puede disfrutar. Al amanecer y al anochecer, el camino que la luz solar recorre dentro de la atmósfera es más largo, de modo que por rebotes sucesivos los colores más abiertos desaparecen, y sólo los más direccionales rayos rojos se salvan siguiendo un camino casi rectilíneo. De ahí el color rojo del sol naciente o poniente. También algunos atardeceres, cuando las altas presiones atmosféricas concentran por las corrientes del anticiclón una mayor cantidad de partículas de polvo en el aire, se produce el cielo rojizo por efecto de esos aerosoles (polvo en suspensión) que anuncia buen tiempo para el día próximo.

¡Ah, y el mar! ¿Por qué es azul? Simplemente porque el agua, incolora en pequeñas cantidades, refleja el color del cielo. Aunque a veces, el mar se presenta verdoso, debido a minúsculas algas que componen el fitoplancton, que necesariamente son verdes por la clorofila de todas las plantas que realizan la fotosíntesis. Pero el océano también adopta otros colores, y no sólo por el cambio constante de paso de nubes o de variación del firmamento. La corriente del Golfo, que en la costa oriental americana es de un profundo azul, en Japón es tan oscura que ha sido llamada Kuroshio (corriente negra). El color verde de las aguas más comunes en cercanías de la costa, se debe a pigmentos amarillos que se mezclan con el agua azul procedentes de plantas microscópicas del fitoplancton. Otras plantas microscópicas o residuos en suspensión también pueden dar tono café al mar.

Los poetas notan que, como el mar, la vida y la muerte también son azules. Dicen que antes del impresionismo no había sombras azules. Escriben que los ojos más inocentes tienen la pupila azul. Aseguran que para ser feliz basta un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas. Rubén Darío dio comienzo al modernismo proclamando que el Arte es Azul. Baudelaire describía el Paraíso como un lugar bajo un cielo de limpio azul donde todo es amor y alegría, donde todo lo que se ama es digno, de ser amado. El último verso escrito por Antonio Machado concluyó: “Estos días azules y este sol de la infancia”. El contrapunto lo pusieron Emile M. Ciorán cuando adivinó que “el azul, sea cual sea su matiz, es la negación de la inmanencia”, y Argensola al descubrir que “ese cielo azul que todos vemos, ni el cielo, ni es azul; ¡lástima que no sea verdad tanta belleza!”. Muchos seguiremos anhelando que nuestro “planeta azul” sea un universo multicolor de libres irisaciones, pero donde todos los uniformes militares sean con cascos azules (de la ONU).

Además, a los educadores especialmente, siempre nos quedará musitar la cita del maestro Vasili Sujomlinsky, promotor de la “escuela de la alegría” donde el azul es esencial: “Nuestra escuela estará bajo el cielo azul, sobre la hierba verde, bajo el peral frondoso, en el viñedo, en el prado. Y mañana venid descalzos, en nuestra escuela será mejor”.

Lastre de sangre

Hechos políticos de gravedad han sucedido…

Temas de la máxima trascendencia social son esgrimidos como tácticas electoralistas baratas, como saldos en rebajas ante el día de las urnas, insultando la inteligencia de un sumiso electorado que va aprendiendo a discernir. También ha habido solemnes declaraciones institucionales, donde gobernantes con visión de Estado (especialmente en Euskadi y Catalunya) rechazan el nauseabundo y repugnante comercio sectario de la sangre y se comprometen en el único pacto posible, con diálogo entre todos los demócratas, para la definitiva desaparición del terrorismo sin esperar misérrimas ventajas partidistas.

Los violentos, sin formación política alguna que les respalde, deben saber que toda el agua de los ríos no basta para lavar la mano ensangrentada del homicida; que la única salida viable es dejar de matar a sangre fría; y que su lastre de sangre no es negociable.

Pero también ya basta de instrumentalizar la sangría. Machado aseguró que “Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden. El pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre” y Byron señaló que “La sangre sirve solamente para lavar las manos de la ambición”. No pueden hacerse cuentas con la sagrada sangre, ni deben manipularse votos con la sangre humana derramada.

Ojalá la ciudadanía ignore a cruentos encapuchados y a quienes se alimentan de la misma bazofia de sangre y cieno. Toda lucidez es una pausa de la sangre, dijo Ciorán. La cordura exige abandonar como canje el lastre y el parche de la sangre.

Publicado en EL MUNDO (19-2-2004, con recortes y modificaciones), CyberEuskadi (Columna diaria, 18-2-2004), Kaos en la Red (18-2-2004), El Debate (IblNews, 18-2-2003), Foro Republicano (18-2-2004), Sr. Director (18-2-2004), Vistazo a la Prensa (18-2-2004), Portal Miami (18-2-2004), Foros EITB (18-2-2004), Uribe Kosta Digitala (18-2-2004), Revista Hasten + Cultura (18-2-2004), El Confidencial Digital (19-2-2004), PP Nunca Más (19-2-2004), Estrella Digital (19-2-2004), Info-TK (22-2-2004), Página Digital (Argentina, 23-2-2004), Sin Columna (Columnista, 23-2-2004), DIARIO VASCO (23-2-2004), Ávila Digital (7-3-2004),...