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Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"

Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"
Es reiterativa en este blog la presencia del "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos(Harvard Study of Adult Development) que se inició en 1938 y aún prosigue. Comenzaron a rastrear la salud de los 268 estudiantes de segundo año de Harvard aquel año durante la Gran Depresión, esperando que el estudio longitudinal durante décadas podría revelar pistas que llevan una vida sana y feliz

De la cohorte original de Harvard reclutada como parte del Estudio de Becas, solo 19 siguen con vida, todos en sus mediados de los noventa. Entre los reclutas originales se encontraban el eventual presidente John F. Kennedy y el veterano editor del Washington Post, Ben Bradlee. Las mujeres no estaban en el estudio original porque la universidad todavía era toda de hombres. 

Además, los científicos finalmente ampliaron su investigación para incluir la descendencia de los hombres, que ahora son 1.300 y tienen entre 50 y 60 años, para descubrir cómo las experiencias tempranas afectan la salud y el envejecimiento a lo largo del tiempo. Algunos participantes se convirtieron en empresarios, médicos, abogados de éxito y otros terminaron como esquizofrénicos o alcohólicos,...

Durante las décadas intermedias, los grupos de control se han expandido. En la década de 1970, 456 residentes del centro de la ciudad de Boston se alistaron como parte del Estudio Glueck, y 40 de ellos todavía están vivos. Hace más de una década, los investigadores comenzaron a incluir esposas en los estudios de Grant y Glueck. A lo largo de los años, los investigadores han estudiado las trayectorias de salud de los participantes y sus vidas en general, incluidos sus triunfos y fracasos en las carreras y el matrimonio, y el hallazgo ha producido lecciones sorprendentes, y no solo para los investigadores.

Algunas de las CONCLUSIONES:

"El hallazgo sorprendente es que nuestras relaciones y lo felices que somos en nuestras relaciones tiene una poderosa influencia en nuestra salud", asegura el Dr. Robert Waldinger (véase en un post anterior), profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard. 

“Cuidar tu cuerpo es importante, pero cuidar tus relaciones también es una forma de autocuidado. Eso, creo, es la revelación ". 

"Las personas que estaban más satisfechas en sus relaciones a los 50 años eran las más saludables a los 80". Las relaciones cercanas, más que el dinero o la fama, son las que mantienen felices a las personas durante toda su vida, reveló el estudio. Esos lazos protegen a las personas del descontento de la vida, ayudan a retrasar el deterioro mental y físico y son mejores predictores de vidas largas y felices que la clase social, el coeficiente intelectual o incluso los genes. Ese hallazgo resultó ser cierto en todos los ámbitos, tanto entre los hombres de Harvard como entre los participantes del centro de la ciudad.
Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"
Varios estudios encontraron que el nivel de satisfacción de las personas con sus relaciones a los 50 años era un mejor predictor de la salud física que sus niveles de colesterol. “Las buenas relaciones no solo protegen nuestros cuerpos; protegen nuestros cerebros ”, según Robert Waldinger.

Los investigadores también encontraron que la satisfacción conyugal tiene un efecto protector sobre la salud mental de las personas. Parte de un estudio encontró que las personas que tuvieron matrimonios felices a los 80 años informaron que su estado de ánimo no sufría ni siquiera en los días en que tenían más dolor físico. Aquellos que tuvieron matrimonios infelices sintieron más dolor emocional y físico. Aquellos que mantuvieron relaciones cálidas llegaron a vivir más y más felices, dijo Waldinger, y los solitarios a menudo morían antes. “La soledad mata”, dijo. "Es tan poderoso como fumar o el alcoholismo".

Según el estudio, quienes vivieron más y disfrutaron de una buena salud evitaron fumar y consumir alcohol en exceso. Los investigadores también encontraron que aquellos con un fuerte apoyo social experimentaron menos deterioro mental a medida que envejecían. 

Dado que el envejecimiento comienza al nacer, las personas deberían empezar a cuidarse a sí mismas en cada etapa de la vida, dicen los investigadores. “El envejecimiento es un proceso continuo”, dijo Waldinger. “Puede ver cómo las personas pueden comenzar a diferir en su trayectoria de salud a los 30 años, de modo que si se cuida bien a una edad temprana, puede establecer un mejor rumbo para el envejecimiento. El mejor consejo que puedo darte es 'Cuida tu cuerpo como si lo fuera a necesitar durante 100 años', porque es posible ". 

El estudio Harvard Study of Adult Development, ha tenido una larga vida, abarcando a cuatro directores, cuyos mandatos reflejan sus intereses médicos y puntos de vista de la época. Bajo el primer director, Clark Heath, quien permaneció desde 1938 hasta 1954, el estudio reflejó la visión dominante de la era sobre la genética y el determinismo biológico. Los primeros investigadores creían que la constitución física, la capacidad intelectual y los rasgos de personalidad determinaban el desarrollo adulto. Hicieron mediciones antropométricas detalladas de cráneos, puentes de cejas y lunares, escribieron notas detalladas sobre el funcionamiento de los órganos principales, examinaron la actividad cerebral a través de electroencefalogramas e incluso analizaron la escritura de los hombres. En ese sentido, el estudio en sí representa una historia de los cambios que la vida trae. 

El psiquiatra George Vaillant, quien se unió al equipo como investigador en 1966, dirigió el estudio desde 1972 hasta 2004. Formado como psicoanalista, Vaillant enfatizó el papel de las relaciones y llegó a reconocer el papel crucial que desempeñaban en las personas que vivían vidas largas y agradables. “Cuando comenzó el estudio, a nadie le importaba la empatía o el apego. Pero la clave para un envejecimiento saludable son las relaciones, las relaciones, las relaciones", afirma George Vaillant

En su libro titulado "Envejecer bien", señaló seis factores predijeron un envejecimiento saludable para los hombres de Harvard:
actividad física, ausencia de abuso de alcohol y tabaquismo, tener mecanismos maduros para hacer frente a los altibajos de la vida y disfrutar de un peso y un matrimonio estable

Para los hombres del centro de la ciudad, la educación era un factor adicional. "Cuanta más educación obtenían los hombres del centro de la ciudad", escribió Vaillant, "era más probable que dejaran de fumar, comieran con sensatez y consumieran alcohol con moderación. La clave para un envejecimiento saludable son las relaciones, las relaciones, las relaciones".
Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"
El estudio mostró que el papel de la genética y los ancestros longevos demostró ser menos importante para la longevidad que el nivel de satisfacción con las relaciones en la mediana edad, ahora reconocido como un buen predictor del envejecimiento saludable. 

La conclusión es: "Cultiva tus relaciones familiares y sociales a lo largo de la vida y será más feliz y ello te hará longevo",... Como también se corrobora a escala comunitaria como el Misterio de Roseto (véase otro post). Una conferencia TED sobre La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger en este tercer post. Finalmente, un hilo en Twitter sobre este mismo "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos".

Como como soy: Dieta saludable diseñada por Harvard

Dieta saludable diseñada por Harvard 
Según Walter Willet, “uno de los nutricionistas más influyentes del mundo, segundo autor más citado en medicina clínica” y director del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, han cambiado las pautas probadas para una alimentación sana:

La mitad de una comida debiera estar conformada por verduras y frutas ; un cuarto por granos integrales y el cuarto restante por proteínas saludables . A diferencia de la clásica pirámide de los alimentos, el uso de una gráfica que imita un plato "es buena, porque permite enseñar a las personas la distribución de alimentos en el día",

Por tanto, nada de calorías para contar, se incentiva el consumo de cereales integrales y se limita la ingesta de lácteos, que se asocia a más riesgo de cáncer de próstata y el de lactosa a cáncer de ovario, mientras que no hay evidencia de que beber mucha leche de más protección contra la osteoporosis.

Se divide el plato en cuatro partes: verduras, frutas, granos y proteínas . Además, Walter Willet sugiere tres tazas diarias de lácteos descremados o semidescremados. Los expertos de Harvard destacan que su plato es una "versión mejorada y corregida" de la Pirámide de USDA (Departamento de Agricultura de los EE.UU.), al que se acusa de "mezclar ciencia con la intereses de los poderosos sectores agrícolas".

Por eso, en el plato de Harvard explicita el consumo de granos integrales y limita los refinados y diferencia las proteínas saludables de las que no lo son, como carnes rojas y procesadas. Además, deja fuera a las patatas de las verduras, debido a su alto contenido de carbohidratos y rescata el valor de usar aceites como los de oliva, ricos en antioxidantes y Omega 3.

En esencia, el modelo de Harvard es una apuesta por el consumo de cereales integrales, aceite vegetal, “más vegetales que verduras”, frutos secos y en menor medida leche, yogures y quesos. A nivel residual, deben consumirse carnes rojas, carnes procesadas, cereales refinados, arroz blanco, pasta, patatas, azúcares y sal. El alcohol, con máxima moderación. Además, la base del modelos se sustenta en el ejercicio diario, el control del peso y una comida sana en general

Pirámide alimentación saludable. Harvard
Se recuerda las bondades de las ‘grasas buenas’ (las no saturadas) que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y se encuentran en: aceites vegetales (oliva, soja, maíz, colza o girasol), nueces, semillas o pescados. En cambio, las ‘grasas malas’ son las que incrementan el riesgo de enfermedades –infartos y patologías cardiovasculares– y se encuentran en: carnes rojas, mantequilla, queso, helados y comidas procesadas. 

La nutrición es sólo un factor de los muchos que afectan a la salud. Tener un parque cerca y hacer uso de él puede influir en que vivamos más años” “La cantidad de carbohidratos no es tan importante como su calidad”, advierte Walter Willet. Igual que en el caso de las grasas, los hay ‘buenos’ y ‘malos’. Los ‘carbohidratos buenos’ que se encuentran en cereales integrales: pan de trigo integral, centeno, cebada,.... Todos ellos están en la base de la pirámide y se deben consumir varias veces al día. En cambio, hay que evitar el consumo de los ‘carbohidratos malos’ que provienen del pan blanco -altamente refinado-, bebidas azucaradas, repostería o patatas fritas. 

EE.UU. ya está importando la dieta mediterránea. Hace años que se consume. No es solo una moda, se conoce y se está poniendo en práctica como parte de otras muchas comidas. Sin embargo, es curioso que en los países mediterráneos, paradójicamente, se está perdiendo el consumo de este tipo de dieta. Hace poco un estudio de la FAO decía que en los países mediterráneos, especialmente el caso de Grecia, había crecido el consumo de carnes rojas en detrimento de la dieta mediterránea.   

Fuente de la noticia.

La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger

La felicidad es una de las cosas más importantes en la vida, sin embargo, es también una de las más difíciles de estudiar y cuantificar. Para intentar lograr determinar que nos hace felices, algunos de los más prestigiosos especialistas de la Universidad de Harvard comenzaron en 1938 un estudio (que todavía continúa), que ha seguido la salud y el bienestar mental de un grupo de 724 hombres estadounidenses.

Después de 76 años los psiquiatras del Estudio del Comportamiento adulto de Harvard uno de los más largos y completos estudios de la historia sobre el comportamiento humano, parece que han dado con las claves de la felicidad. Y su principal conclusión es que las buenas relaciones son las que hacen a las personas más felices y más saludables.

Como actual director del estudio, Robert Waldinger tiene un acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y la satisfacción personal. Uno de los estudios de la vida adulta más largo y más completo jamás realizado, del que Waldinger nos señala en su charla TED  tres lecciones clave sobre la felicidad, que incluso favorecen la longevidad:
  1. La primera es que las conexiones sociales nos hacen bien, y que la soledad mata. Resulta que las personas con más vínculos sociales con la familia, los amigos, la comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas que tienen menos vínculos. 
  2. La segunda es la importancia de la calidad (no de cantidad) de las relaciones más cercanas. Vivir en medio del conflicto es muy malo para la salud. Los matrimonios muy conflictivos, por ejemplo, sin mucho afecto, resultan ser muy malos para la salud, quizá peores que el divorcio.
  3. Y la tercera gran lección que aprendimos sobre las relaciones y la salud es que las buenas relaciones no solo protegen el cuerpo, protegen el cerebro. Estar socialmente conectado a otros no sólo es bueno para nuestra salud física. También ayuda a evitar el deterioro mental.
La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger

Los colegios no deberían existir... según Schank

Con tan contundente y trasgresora afirmación se encabeza una extensa entrevista a Roger C. Schank, presidente de Socratic Arts, en la revista digital Kindsein. Recomendando su lectura integral, entresacamos algunos párrafos de Schank, uno de los principales investigadores del mundo en Inteligencia Artificial, Teoría del Aprendizaje y en la construcción de entornos virtuales de enseñanza. Durante 35 años, fue profesor de Universidades como Standford, Yale y Northwestern. Ahora está empeñado en acabar con el actual sistema educativo, y ofrece sistemas alternativos de aprendizaje desde su compañía Socratic Arts y su organización sin ánimo de lucro, Engines for Education.
KINDSEIN: ¿Por qué, si es tan obvio que "aprender haciendo" es la mejor forma de enseñanza, nadie hace nada para cambiar el sistema educativo y adaptarlo a ese concepto?
ROGER SCHANK: Es bastante difícil enseñar mediante el “aprender haciendo”. Si 30 niños aprenden de esta forma, todos tendrán distintas necesidades y problemas a los que debe enfrentarse el profesor al mismo tiempo. Y todos pueden ir en distintas direcciones, según los intereses de cada uno. El problema es el aula. Cuando hay aulas y un maestro al frente, aprender haciendo es casi imposible. Cambiar esto significa prescindir de las aulas, así como de la idea de un profesor de pie delante de 30 niños, que sabe qué es verdad y te lo va a contar. Este cambio resulta inconcebible para los colegios. Aprender haciendo implica tener un objetivo que conseguir. Los niños deben intentar hacer algo. ¿Qué intentan en el colegio? Sobre todo, aprobar exámenes y conseguir buenas notas. La cuestión es si esa es una habilidad que merezca la pena enseñar.
K: ¿Quién tiene la culpa del sistema educativo? ¿Los gobiernos?
RS: Por supuesto, tienen la culpa los gobiernos. Los políticos nunca se han preocupado de educar realmente a los niños, ni nunca lo harán. Todos hablan de educación porque así consiguen votos, pero un electorado verdaderamente preparado haría preguntas difíciles a los políticos, y les complicaría la vida. Los votantes tontos son más fáciles de tratar. Más aún, los adultos tontos hacen los trabajos serviles, y los gobiernos siempre están preocupados por no tener suficientes trabajadores serviles, como los soldados, para cumplir sus órdenes. Los gobiernos represivos enseñan la verdad que quieren que conozcan los ciudadanos. Los gobiernos controlados por grandes empresas enseñan a los estudiantes a convertirse en empleados dóciles. No muchos gobiernos quieren realmente enseñar a los estudiantes a pensar por sí mismos.

Consejos sobre longevidad de Michael Greger


El médico y escritor estadounidense Michael Greger, de 51 años, comparte sus reglas para una vida larga y sana en una serie de libros. El último es  Cómo no envejecer (2023), que sigue a Cómo no hacer dieta (2019) y a la obra Cómo no morir (2015). También fundó y dirige la organización sin ánimo de lucro cuya web es nutritionfacts.org.

En una reciente entrevista en The Times of LondonMichael Greger nos lanza un mensaje señalando que para la longevidad las decisiones que tomamos en el supermercado son fundamentales. Apunta. con datos, que "Según los estudios sobre gemelos idénticos, sólo el 25% de la diferencia en la esperanza de vida de las personas se debe a la genética. La alimentación es el factor más importante para predecir la esperanza de vida".

Para retrasar el envejecimiento nos brinda nueve consejos este experto en longevidad:
  1. Comer la dieta de las "zonas azules", preferida en los focos de longevidad, es decir, los lugares del mundo donde la media de vida es más larga. Las directrices estipulan una dieta basada entre un 95% y un 100% en vegetales (fruta, verdura, cereales integrales y legumbres como garbanzos y lentejas para las proteínas), una cantidad limitada de pescado, lácteos y huevos, y una "retirada de la carne": los centenarios sólo comen 60 gramos o menos de carne unas cinco veces al mes. 
  2. Restringir la ingesta a una franja horaria temprana de alimentación restringida. Greger desayuna avena con arándanos, cacao en polvo, frutos secos y semillas a las 8 de la mañana. A mediodía come una ensalada de algas. Después de cenar pasta integral con pesto o macarrones con col rizada y hummus a las 16.00 horas. Evita la comida durante el resto del día, lo que desencadena un proceso de reciclaje celular llamado autofagia. Este proceso consiste en que el cuerpo descompone y reutiliza las partes viejas de las células para que éstas puedan funcionar de forma más eficiente. El momento es importante: "Hay que aprovechar la ventana antes que después; debido a nuestros ritmos circadianos, la comida ingerida por la mañana engorda menos que la misma comida ingerida por la tarde". 
  3. Come verduras. Si la dieta de las zonas azules nos parece demasiado radical, al menos comamos muchas verduras. Un estudio de Harvard identificó cinco factores del estilo de vida asociados a la reducción a la mitad del riesgo de morir durante un periodo de 12 años en hombres y mujeres de sesenta y setenta años. Más allá de medidas no dietéticas como no fumar y caminar una hora o más al día, comer verduras de hoja verde casi a diario era el único factor dietético en el que se podía confiar. 
  4. Tomar un suplemento de vitamina B12 a partir de los 50 años. "A partir de esta edad disminuye nuestra capacidad de extraer vitamina B12 de los alimentos y las consecuencias pueden ser devastadoras", afirma Greger. "Una carencia puede provocar trastornos en la sangre, el intestino, el cerebro y el sistema nervioso". También toma una dosis diaria de polvo seco de grosella india (amla), comino negro, pippali o pimienta larga, cúrcuma y jengibre en polvo. 
  5. Limpiar la lengua. A medida que envejecemos, nuestro sentido del gusto puede disminuir, lo que lleva a las personas mayores a salar demasiado los alimentos. Una forma de contrarrestarlo es eliminar la capa que puede obstruir los poros gustativos de la lengua. El exceso de sal puede aumentar la presión arterial, estimular las células proinflamatorias implicadas en enfermedades autoinmunes y afectar a nuestro microbioma. Greger cita un estudio de más de medio millón de personas de 50 años: quienes añadían sal en la mesa parecían tener una esperanza de vida menor -dos años menos los hombres, uno y medio las mujeres- que quienes no lo hacían. 
  6. Función muscular: úsala o piérdela. El ejercicio de resistencia se considera la estrategia más eficaz para prevenir la debilidad muscular asociada a la edad, tratar la pérdida de masa muscular y mejorar la función física. "He empezado a llevarme estas bandas de resistencia conmigo para poder hacer ejercicios de entrenamiento de fuerza por el camino", dice Greger. 
  7. Cuidar la vida sexual. Con la edad puede disminuir el deseo sexual, pero mantener la libido es clave para reducir a la mitad el riesgo de muerte prematura en los hombres. Para ello es necesario dejar de fumar y adelgazar. Se recomienda un mínimo de 40 minutos de ejercicio aeróbico de moderado a intenso cuatro veces por semana durante al menos seis meses para recuperarse (pero evitando el ciclismo prolongado). Ciertos suplementos también pueden ayudar, como el ginseng rojo coreano. 
  8. Elegir alimentos de soja para combatir los sofocos femeninos. Hasta el 85% de las mujeres menopáusicas europeas y americanas sufren sofocos, frente a sólo el 15% en Japón. En japonés ni siquiera tiene un término exacto describirlo. Algunos expertos creen que esto puede deberse a la soja de su dieta, que contiene fitoestrógenos, una sustancia natural con propiedades similares a las del estrógeno. Citando más ensayos, Greger afirma que unas dos raciones de alimentos de soja al día pueden reducir la frecuencia de los sofocos en un 20% más que un placebo y su gravedad en un 25%. 
  9. Comer bayas y frutos secos. "Las bayas son la fruta asociada a una mayor longevidad", explica Greger, "presumiblemente por los pigmentos antociánicos que benefician la función cognitiva, disminuyen la inflamación y mejoran el azúcar en sangre, la función arterial y el colesterol". También las contienen fuentes saladas, como la col roja o morada y el boniato morado, y el té de hibisco. En cuanto a los frutos secos, están "asociados al menor riesgo de muerte prematura en comparación con cualquier otro grupo de alimentos -y las nueces aventajan a toda la competencia-. Es el único fruto seco que ha demostrado mejorar agudamente  la función arterial, y tiene los niveles más altos de antioxidantes y Omega-3". 

Cómo criar hijos exitosos, sin sobreprotegerlos


Al depositar altas expectativas en los niños y con una microgestión de sus vidas a cada momento, los padres no están ayudándolos. Al menos, así es como Julie Lythcott-Haims lo ve. Con pasión y humor irónico, la exdecana de estudiantes de primer año en Stanford nos exhorta a que los padres dejen de definir el éxito de sus hijos a través de los grados y los resultados de los exámenes. En cambio, dice, deben centrarse en proporcionar la idea más antigua de todas: el amor incondicional.

Algunas frases entresacadas:
  •  Lo que digo es que nuestros niños nos necesitan un poco menos obsesionados con calificaciones y resultados y mucho más interesados en que la infancia les proporcione una base para su éxito construido sobre cosas como el amor y las tareas domésticas.
  • El estudio longitudinal más largo realizado en seres humanos se llama el estudio Grant de Harvard. Se encontró que el éxito profesional en la vida, que es lo que queremos para nuestros hijos, viene de hacer tareas domésticas en la niñez, y cuanto más temprano se inicie, mejor. El "súbete las mangas y ayuda" es una mentalidad que dice, hay un trabajo desagradable, alguien tiene que hacerlo, y bien podría ser yo.
  • Son adolescentes. Y érase una vez, creo que estaba tratando a mis hijos como árboles bonsái, y no lo son.
  •  Mi trabajo no es hacer llegar a mis hijos a ser lo que quiero que sean, sino apoyarlos a convertirse en sus maravillosos sí mismos.
Obtenido de otros nuevos foros TED sobre educación.

Proacción contra la desazón 2/2: Intergeneracionalidad

Post previo: Proacción contra la desazón 1/2
Proacción contra la desazón 2/2: Intergeneracionalidad
Cuando nos jubilaron a los 65 años recién cumplidos en 2018, nos comprometimos a jamás convertirnos en viejos protestones y cascarrabias que creen que todo el tiempo pasado fue mejor. Al contrario: Seríamos como la mayoría de las personas mayores que sigue interesada en colaborar con el resto de generaciones para construir un futuro mejor. Ello, primeramente por razones éticas de solidaridad permanente a lo largo de la vida, pero también porque es el mejor camino hacia la felicidad, que a su vez conlleva la longevidad.

Se ha demostrado fehacientemente que mantener y cultivar las relaciones sociales es la fuente de ambas búsquedas perpetuas: una vida sana y feliz. Hemos escrito sobre cómo un estudio de  Harvard, el más longitudinal en el tiempo desde 1938 con más de 80 años de análisis, corrobora que implicarse en la comunidad y relacionarse estrechamente con familia y amistades nos ayuda a vivir más tiempo y a ser más felices (ver este post de 2017 al que seguirán otros con los últimos avances).

Igualmente, el caso de Roseto, el misterio de una comunidad muy longeva (léase en este post) o las zonas azules del mundo donde abundan los centenarios (post), ratifican la hipótesis anterior. De modo que apartamos toda perspectiva pesimista de desazón y nos sumergimos en la actividad de contribuir a crear un porvenir más halagüeño. 
X Encuentro Intergeneracional
Es una semana perfecta, la última de abril, para abrazar la Intergeneracionalidad. Con eventos cercanos de organizaciones con las que colaboramos, como Hartu Emanak que organiza el X Encuentro Intergeneracional, o BBK Sasoiko que en la misma fecha del 29 de abril de 2021 organiza un evento similar, una Jornada de Relaciones Intergeneracionales (por el momento interna y de reflexión, no abierta al público).

Por último, HOY a las 18:00 iniciamos un proyecto colectivo al que están invitados quienes se acerquen. Será la Primera Tertulia Intergeneracional con una invitada de lujo: Azul Tejerina. Todos los detalles en este enlace. Os esperamos. Será divertido ver cómo vamos configurando este nuevo espacio de encuentro entre generaciones con tertulianas desde la veintena hasta los septuagenarios. 
Proacción contra la desazón 2/2: Intergeneracionalidad
Otros posts sobre la displicencia y la proacción

Consejos para la longevidad de LiveTo100


Recomendamos ver la serie documental Live To 100, Vivir hasta los 100 años, en Netflix. Son cuatro episodios que se ven en una tarde. El conductor, Dan Buettner, tras recorrer las principales "zonas azules" del planeta, nos propone 12 hábitos que pueden añadir años a tu vida. 

Visitando Okinawa (Japón), Icaria (Grecia), Cerdeña (Italia), Nicoya (Costa Rica) y Loma Linda (California) descubre los secretos de los estilos de vida de los centenarios. Estos son los 12 patrones que surgieron de las zonas azules, agrupados de tres en tres en cuatro apartados.
LiveTo100, Live To 100 years
Hemos ordenado, a criterio personal, quizá las más desconocidas en primer lugar, dejando la habitual recomendación de una alimentación sana para el final. 
LiveTo100, Live To 100 years: Transcendencia con Relax, fe y propósito
Ante todo se trata de "vivir para dejar un legado, una familia, un mundo mejor", no vivir para sumar años sin más. Por tanto, el factor principal es una perspectiva trascendente, subdividida en tres elementos: Paz interior, fe en algo superior y propósito de vida. Contemplar el panorama de nuestra existencia con una visión positiva lo es todo. Según la investigación de Dan Buettner, quienes viven en zonas azules tienden a mantener un estado de calma y tienen niveles de estrés crónicos más bajos en todos los ámbitos. Algunas de las formas en que cultivan la tranquilidad incluyen:

Relajarse con regularidad: Aunque las personas en las zonas azules trabajan duro y mucho más allá de la edad de jubilación típica, encuentran tiempo para relajarse todos los días. En lugar de desestresarse sentándose en un sofá viendo películas, recurren a socializar, bailar o comer juntos.

Encontrar la fe: Independientemente de su denominación, las personas en las zonas azules tienden a pertenecer a comunidades religiosas o altruistas y dedican tiempo al voluntariado en su entorno.

Desarrollar un sentido de propósito: Ya sea ikigai (ver en otros posts) o plan de vida, para dar sentido más elevado a nuestra vida. En las zonas azules mantienen un vocabulario que explica por qué se despiertan cada mañana con una idea de lo que aportan al mundo, como en los grupos de apoyo en vecindad denominados Moai,...
LiveTo100, Live To 100 years
La conexión social fuerte es el segundo apartado. Para vivir muchos años es necesario interconectarse con los demás tan a menudo como sea posible. Independientemente de la edad, todos los habitantes de las zonas azules desarrollan conexiones genuinas con los otros miembros de su comunidad. Es el punto en común más constante entre todas las zonas azules y probablemente el secreto más impactante para la longevidad.

- La familia es lo primero: Mantener a todos los miembros de la familia cerca o dentro del hogar familiar garantiza que sigan conectados entre generaciones. Esto tiene un impacto real en cuánto tiempo viven, como se ve en la ausencia de residencias de ancianos en Cerdeña.

- Parejas, camaradería y voluntariado para evitar la soledad: Las personas en las zonas azules invierten en su relación de pareja larga y cuidada, y forjan asociaciones sólidas y amorosas como matrimonios.

- Tribu correcta es clave: no todo es romántico. Tener un círculo social inmediato del que depender y en el que invertir es crucial para la longevidad. En Okinawa, algunos ancianos forman Moais, o grupos de apoyo recíproco en el vecindario, que se reúnen periódicamente y se complementan mutuamente en momentos de necesidad.
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Moverse naturalmente y en un escenario de naturaleza, es el tercer ingrediente. Haz del movimiento un hábito cotidiano, combatiendo el sedentarismo. Las personas en las zonas azules no necesariamente tienen suscripciones a gimnasios elegantes. Algunos juegan pickleball tres horas al día (nos estamos fijando en los habitantes de Loma Lindans), muchas de sus actividades físicas preferidas técnicamente ni siquiera son ejercicio. Al integrar las actividades físicas a la perfección en sus vidas, se vuelven activos todos los días sin siquiera intentarlo. Algunas de las formas en que hacen esto incluyen:

- Actividades a mano en las actividades domésticas: Los mayores de la zona azul no dependen de muchos dispositivos para hacer las cosas. Están acostumbrados a cortar leña, amasar pan, hacer manualidades y realizar sus aficiones a mano. Además de mantener activos sus músculos y su cerebro, ver los frutos de su trabajo puede ayudarles a obtener una sensación de plenitud. Como Dora Bustos, originaria de Nicoya, de 102 años, que todavía elabora rosquillos a mano, una tradición que ha transmitido a las siguientes generaciones.

- Caminar diariamente: En lugar de utilizar los automóviles como método de transporte, los miembros de la zona azul caminan a todas partes. Esto les ayuda a hacer ejercicio con regularidad mientras pasan tiempo al aire libre. En Cerdeña, las pendientes pronunciadas de las carreteras se correlacionaron con una vida útil más larga en comparación con las ciudades vecinas con carreteras más planas.

- Cuidar un jardín: Ello obliga a mantener la flexibilidad corporal. Al igual que el hacer las cosas a mano, la jardinería puede ser gratificante y aliviar el estrés crónico. Cuerpo y mente activos para encontrar la armonía. También trabajar en una afición con pasión, honradez y humildad puede ser muy gratificante y saludable.
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Comer sabiamente es la cuarta componente del secreto de la longevidad. Qué y cuánto comemos puede tener un gran impacto en nuestra salud, duración y calidad de vida. Pero la respuesta no es necesariamente dietas estrictas y tristes carentes de cosas buenas. Tres sugerencias concretas:

- Alimentación basada en plantas: La mayoría de las zonas azules comen principalmente dietas basadas en plantas, y hasta el 95% de sus dietas provienen de una amplia gama de vegetales, frijoles y nueces ricos en vitaminas y proteínas. Los platos pueden variar desde el tradicional minestrone hasta las “tres hermanas” nicoyanas de frijol, calabaza y maíz como poderosos antioxidantes

- Aunque discrepemos en este punto, el documental sugiere una dosis mínima de vino: A excepción de los adventistas de Loma Linda, todas las zonas azules beben una o dos copas de vino al día mientras socializan con su comunidad. Apostaríamos más por  el té verde o la Miel en las fiestas intergeneracionales para conversar o reír.

- Comer con moderación: Los habitantes de Okinawa lo expresan con un mantra, Hara Hachi Bu, que les recuerda que deben dejar de comer cuando su estómago está lleno en un 80%. También practican varios hábitos de atención plena en la mesa, incluido comer lentamente para permitir que el cuerpo responda a las señales y concentrarse en la comida para saborear los sabores.

En definitivase demuestra que las zonas azules suelen ser de poblaciones rurales, relativamente pobres, donde no existe obesidad” y las personas longevas “suelen ser individuos que viven vidas sencillas, con menos estrés que la mayoría”. A menudo estas poblaciones tienen a lo largo de toda su vida una utilidad social hasta el final, no como en las ciudades, donde los ancianos pasan a tener un papel únicamente afectivo, pero no productivo".

En otro reconocido Estudio de la Segunda Generación (véase en estos posts anteriores), los investigadores de la Harvard Medical School han estado siguiendo la vida de 724 personas. Entrevistándoles, siguiendo sus momentos de felicidad, de incertidumbre, el nacimiento de sus hijos, e incluso la muerte de alguno de ellos. El objetivo: conocer qué nos hace felicesDirigido actualmente por el psiquiatra Robert J. Waldinger (nacido en 1951), el estudio comenzó antes que él cuando en 1938, durante la Gran Depresión y poco antes de que se desatara la II Guerra Mundial, un primer grupo de investigadores se pusiera a seguir la vida de 268 estudiantes de segundo año de la Universidad de Harvard. 

Además, ampliaron su investigación para incluir a los hijos de estos hombres, que ahora son 1.300 y tienen entre 50 y 60 años, y así averiguar cómo las experiencias de los primeros años de vida afectan a la salud y al envejecimiento con el tiempo. El hallazgo más sorprendente es que nuestras relaciones y lo felices que somos en ellas influyen poderosamente en nuestra salud”. La observación de los sujetos y sus vidas demuestra que las relaciones estrechas, más que el dinero o la fama, son las que mantienen a las personas felices a lo largo de su vida.

Conclusión final: Longevidad, salud y felicidad son realidades que caminan juntas,... Un buen sendero para conducir nuestras vidas.

 Serie dedicada a la longevidad que iniciamos este domingo 17-9-23.

Joe Biden, un modelo de octogenario en plenitud

Este post analiza la edad (tanto de Biden como de Trump), no en sus opciones políticas

El presidente Joe Biden nació el 20 de noviembre de 1942. Los expertos dicen que la edad cronológica no es más que un número. El New York Times habló a finales de 2022 con diez expertos en envejecimiento para describir cómo podrían ser los próximos seis años para una persona de la edad del presidente. Aseguran que los antecedentes y el estilo de vida del presidente Biden favorecen un envejecimiento saludable.

El presidente Biden reconoció que es una “pregunta legítima preguntarle a cualquier persona mayor de 70 u 80 años si es apto o no” para servir en la Casa Blanca. Para aquellos que cuestionan su condición física, tiene una respuesta común: "Mírenme". Biden tendría 86 años al final de un segundo mandato en 2028, si se postula y ganase este año 2024. Un dato que sus críticos han aprovechado y que hace dudar incluso a algunos demócratas. 

Si bien el riesgo de enfermedades potencialmente mortales, demencia y muerte aumenta más rápidamente con cada década que pasa en la vida de una persona, los expertos en geriatría dicen que las personas de 80 años que son activas, comprometidas y tienen un sentido de propósito pueden seguir siendo productivas y saludables. y que la sabiduría y la experiencia son factores importantes a considerar. 

Joe Biden, coincidieron estos expertos, tiene mucho a su favor: tiene un alto nivel educativo, tiene mucha interacción social, un trabajo estimulante que requiere mucha reflexión, está casado y tiene una sólida red familiar, todos factores que, según los estudios, protegen contra la demencia y favorecen un envejecimiento saludable. No fuma ni bebe alcohol y, según la Casa Blanca, hace ejercicio cinco veces por semana. Además cuenta con una atención médica de primer nivel. 

Su origen racial es otro factor. La esperanza de vida del hombre blanco promedio de 80 años es de otros ocho años, dijo el Dr. John Rowe, profesor de políticas de salud y envejecimiento en la Universidad de Columbia. "Y ese es el promedio", dijo el Dr. Rowe. “Muchas de esas personas de 80 años ya están enfermas; ya están en el asilo de ancianos”. 

Los científicos que estudian el envejecimiento enfatizan que la edad cronológica no es lo mismo que la edad biológica y que las dos a menudo divergen a medida que las personas envejecen. Es cierto que las personas mayores tienden a decaer físicamente, y el cerebro también sufre cambios. Pero en las personas activas, dicen los expertos, el cerebro continúa evolucionando y algunas funciones cerebrales pueden incluso mejorar , un fenómeno que los expertos llaman "neuroplasticidad cerebral del envejecimiento". 

"La idea de que la vejez se asocia únicamente con deterioros no es cierta", afirmó el Dr. Dilip Jeste, psiquiatra que ha estudiado el envejecimiento en la Universidad de California, San Diego. “Hay estudios realizados en todo el mundo que muestran que en las personas que se mantienen activas física, social, mental y cognitivamente hay una mayor conectividad entre redes específicas, e incluso se pueden formar nuevas neuronas y sinapsis en regiones cerebrales seleccionadas con la edad". 

Nadie puede predecir cómo le irá a un solo individuo. El informe médico que la Casa Blanca publicó el año 2021 fue un resumen de los hallazgos del médico personal del presidente, el Dr. Kevin C. O'Connor, quien lo proclamó como un "hombre sano y vigoroso de 78 años". El Dr. O'Connor informó que el presidente toma medicamentos recetados para controlar el colesterol y la fibrilación auricular (un latido cardíaco irregular). También notó dos cambios específicos en la salud del Presidente Biden: Había experimentado “una frecuencia y gravedad cada vez mayores de 'aclaramiento de garganta'” mientras hablaba, probablemente debido al reflujo ácido, y tenía cierta rigidez en su forma de andar. 

Ambos cambios son comunes en las personas mayores, afirmó el Dr. Dan Blazer, profesor emérito y epidemiólogo psiquiátrico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke. Lo mismo, dijo, se aplica a los tropiezos verbales de Biden, incluida la vez que buscó entre la audiencia a una congresista, aparentemente olvidando que ella había muerto el mes anterior. "El deslizamiento de la memoria es algo habitual, pero no es un déficit real", dijo el Dr. Blazer, quien dirigió un comité de expertos que examinó el "envejecimiento cognitivo" para la Academia Nacional de Ciencias en 2015. Describió ese deslizamiento así manera: "Olvidan, recuerdan que han olvidado y eventualmente recuerdan lo que han olvidado". 

Una vez que las personas llegan a los 65 años, el riesgo de demencia se duplica cada cinco años, dijo la Dra. Gill Livingston, psiquiatra del University College de Londres, quien dirigió una comisión sobre demencia en 2020 convocada por The Lancet, una revista médica. En general, dijo, en países de altos ingresos como Estados Unidos, diversas formas de demencia afectarán al 10% de las personas de 80 a 84 años y al 20% de las de 85 a 89 años. 

A medida que la cohorte del Baby Boom envejece, el número de octogenarios crece hasta convertirse en lo que los expertos han llamado un “tsunami de plata”. En el perfil de estadounidenses mayores de 2020, el Departamento federal de Salud y Servicios Humanos informó que se proyectaba que la población de 85 años o más aumentaría a más del doble, de 6,6 millones en 2019 a 14,4 millones en 2040. 

No faltan octogenarios en la vida pública. La jueza Ruth Bader Ginsburg fue tratada por cáncer de colon cuando tenía 60 años y sirvió en la Corte Suprema hasta que murió a los 87 años, por complicaciones del cáncer de páncreas. Siete senadores estadounidenses tienen más de 80 años (incluido Bernie Sanders, de Vermont, que buscó la nominación demócrata a la presidencia en 2016 y 2020, y Mitch McConnell, de Kentucky, el líder republicano), y basta mirar a la cámara para ver la variabilidad en cómo la gente envejece. El senador Charles E. Grassley, republicano de Iowa, acaba de ganar la reelección con 89 años: Tendrá 95 años si termina su mandato. A Grassley le gusta tuitear videos de sus carreras matutinas y, a veces, hace flexiones en eventos públicos de campaña. 

“Las personas de 80 años suelen experimentar declives; no deberíamos ser ingenuos al respecto”, dijo Lisa Berkman, profesora de políticas públicas en la Escuela de Salud Pública de Harvard que estudia la salud y el envejecimiento. “Y al mismo tiempo, hay mucha variabilidad. Las personas a las que les va bien y se encuentran en el nivel más alto de funcionamiento tienen posibilidades de continuar otros 10 años, de tener un desempeño realmente bueno durante este tiempo y hacer contribuciones muy importantes”. 

La Casa Blanca dice que Biden mantiene un ritmo ajetreado, destacando sus recientes viajes internacionales, pero los críticos están preocupados por el ritmo del trabajo. Andrew Bates, subsecretarito de prensa, citó los logros legislativos de Biden y el resultado de mitad de período mejor de lo esperado. También abordó el tema de la experiencia: “Como ha dicho Joe Biden desde antes de convertirse en el presidente con más experiencia en la historia de Estados Unidos”. 

Si bien los expertos se muestran reacios a diagnosticar a Biden desde lejos (y no hay forma de predecir el futuro), quienes han revisado los registros médicos disponibles de la Casa Blanca dijeron que hasta ahora parece estar envejeciendo de manera saludable. Jay Olshansky, epidemiólogo de la Universidad de Illinois en Chicago, nombra tanto a Biden como al expresidente Donald J. Trump, cuatro años menor por haber nacido en 1946, como personas que probablemente encajan en el perfil de los “superenvejecidos”, un “subgrupo de personas que mantienen su salud mental”, con un buen funcionamiento físico y que tienden a vivir más que la persona promedio de su edad. 

El Dr. Jay Olshansky también dice que es un error pensar que ser presidente envejece a una persona; de hecho, los expresidentes tienden a vivir más, como lo demostró un análisis que publicó en 2011. El ex presidente Jimmy Carter, que ha estado activo hasta bien entrados los 90 años y ha cumplido 99 años en octubre de 2023. El presidente George H.W. Bush tenía 94 años cuando murió en 2018. 

En cuanto a si la edad debería importar en cualquier elección, el Dr. Nir Barzilai, que dirige un estudio sobre centenarios y dirige el Instituto para la Investigación del Envejecimiento de la Facultad de Medicina Albert Einstein, lo expresó simplemente: “La edad”, dijo, “no es algo que deba considerarse por sí solo”. Esto es algo que rige para todos los mortales: Aprendamos a distinguir este edad cronológica (una simple resta entre el año actual y el de nacimiento) y la edad biológica.
Tras las dudas por el informe del fiscal especial Robert Hur, nos parece esclarecedor este artículo de Charan Ranganath en el New York Times, "Soy neurocientífico y estamos pensando en la edad de Biden de manera errónea", publicado el 14 de febrero de 2024.