Valor de una vida

Sabemos el precio de todo y el valor de nada.

Vivimos en un momento histórico tan mercantilizado que desde muy pequeños nos enseñan a cuantificar en dinero el importe de casi todo. Parece que todo se pudiese comprar, alquilar o vender. “El precio justo” no ha enseñado a tasar mercancías y servicios, pero los noticiarios nos informan y demuestran que, desgraciadamente, también se pueden adquirir con dinero valores, principios, órganos o personas.

Había una antigua estimación que aseguraba que el cuerpo humano, por las materias químicas que lo componen, apenas valía 98 centavos de dólar. Posteriormente, a la luz de la posibilidad de fusión de la materia para producir energía eléctrica, la empresa Du Pont afirmó que con la masa de un ser humano medio se podría producir más de 85.000 millones de dólares, en kilovatios-hora facturados a precio de mercado según la ecuación de Einstein E=mc2.

Lo cierto es que el valor de una vida humana ha sido muy variable, en función de factores tan arbitrarios como la época histórica, el continente, la nacionalidad, el sexo o la edad,… Hace apenas 60 años, en Europa los nazis convertían a un ser humano, proscrito por ser judío, gitano u homosexual, en productos de utilidad para el Reich: se comercializaba su grasa para elaborar jabón, sus huesos para fabricar fertilizantes, sus cabellos para la industria textil... Sólo el campo de Auschwitz entregó 60 toneladas de cabello a una fábrica de fieltro, que pagó por ellas 30.000 marcos.

La esclavitud fue abolida, pero pervive todavía hoy día, en nuestra misma civilizada sociedad la creciente trata de personas, impunemente por “razones macroeconómicas de globalización” que justifican el trabajo infantil o para la omnipresente explotación sexual. Y se han amplificado las migraciones impulsadas por el subdesarrollo y la miseria, enmascaradas por necesidades del mercado laboral o simples motivos de servidumbre doméstica. Éxodos desatados por intereses financieros y, al tiempo, combatidos con pretextos de delincuencia congénita; destierros masivos donde la vida de los afectados no vale casi nada.

Incluso los tribunales o las compañías de seguros establecen cuantías muy variables para compensar la muerte en accidente de dos personas similares, solamente por el hecho de que uno sea un ejecutivo y el otro un vagabundo, o porque uno sea un adulto y otro un anciano o un niño. No valen lo mismo un soldado norteamericano o uno iraquí, o dos civiles de ambos países, ni se toma la Humanidad el mismo cuidado en su educación y ni siquiera en su sepelio. Por no citar la aberración que representa la proliferación de los abortos provocados, aunque se respete y compadezca a quienes transigen con ello.

Todos creemos en el valor infinito de cada vida humana. Para muchos, las personas fuimos creadas a imagen y semejanza de Dios. Pero, ya sea porque existe un Ser Supremo o porque existen otros seres humanos, lo ineludible es que todos nos debemos al cuidado de nosotros mismos y de los demás. Los dos primeros artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos lo condensan admirablemente en dos frases dignas de ser aprendidas de memoria: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Ojalá que algún día se cumplan en toda su extensión tan excelsos deseos.

El voto sutil

Cada papeleta es un tesoro que debemos administrar cuidadosamente

El voto es un derecho individual de cada elector. Cada ciudadano elige libremente su candidatura, por el método que mejor le parezca. Cabe suponer que, al igual que los partidos, son múltiples los criterios por los que se escoge la papeleta entre las distintas opciones. Así pues existen tantas motivaciones de voto como votantes, pero pueden enumerarse algunas de las fórmulas más habituales.

Las encuestas preelectorales se han erigido como uno de los factores más decisivos en la elección final. Este avance anticipado y medianamente fiable de los resultados globales, condiciona e incluso permite clasificar los métodos por los que se elige el definitivo voto.

Voto útil: Que logra representación para defender aproximadamente las ideas propias.
Voto fútil o inútil: El que no obtiene escaño alguno, porque se pierde en la urna.
Voto mercantil o bursátil: Que prefiere sólo por ventaja económica propia, y se elige desde la cartera.
Voto hostil o proyectil: Que elige al partido más opuesto de lo que más se aborrece.
Voto dúctil o versátil: Que escoge al que cree que va a ganar, sólo para acertar.
Voto mástil: Que se selecciona únicamente para dejar constancia de su existencia.
Voto volátil o portátil: Que se administra frívolamente a última hora.
Voto reptil: Que se otorga al adversario para empeorar la situación.
Voto infantil o estudiantil: De quienes votan por primera vez con un variable conocimiento previo, pero con de alta capacidad de transformación de la mayoría social.
Voto fértil: El de quienes nominan consciente y solidariamente tras analizar todas las posibilidades.

Los votantes somos responsables de los fracasos y de los éxitos de los gobiernos que colectivamente elegimos. Sería deseable que no lleguemos a sentirnos como Humberto Eco cuando dijo: “No tengo nada contra Berlusconi, que hace su trabajo, ni contra los fascistas, que hacen su trabajo, pero tengo muchas cosas contra los italianos que los votaron. Me siento antiitaliano”. Cuando somos sensatos y reconocemos las muchas desigualdades y desafueros de nuestra sociedad, hemos de rechazar tajantemente la tesis retrógrada de la derecha inmovilista, conservadora en el peor sentido del término, que "entiende que el status quo es el camino hacia adelante".

Ojalá acertemos todos con nuestra papeleta, decidida con responsabilidad y depositada en libertad. Que sea un devoto voto gentil de reconocimiento a la labor realizada previamente, más que a promesas futuribles; un grácil voto ágil, que actúe con celeridad para mejorar tanta injusticia; un madurado voto cabal que nos represente y nos proteja.

Miedo de lobos

La ambición de los todopoderosos debe ser reprobada.

Vivimos una confusa situación planetaria en la que los lobos siguen exigiendo garantías contra los ataques de las ovejas. Los gobiernos de los países más poderosos económica y militarmente, dotados con inmensos arsenales saturados de armas de destrucción masiva y un amplio historial de imperialismo en todos los continentes, continúan confundiendo a sus ciudadanías con artificiales miedos de diabólicos enemigos que sólo son famélicos países tercermundistas como Corea del Norte.

Siniestros personajes como Richard Perle, uno de los crueles promotores de la política de “ataques preventivos” y vinculado a los sórdidos intereses armamentísticos norteamericanos, ha dimitido consecutivamente de la Presidencia y recientemente de la misma Junta de Política de Defensa del Pentágono, porque sus criterios belicistas asustan incluso a la propia administración Bush, o al menos, causan un perjuicio a su campaña electoral. Un controvertido libro suyo recientemente publicado, “El fin del mal: cómo ganar la guerra contra el terrorismo”, propone una vasta reforma de los ministerios responsables de endurecer aún más su política, abogando por "acciones vigorosas" contra Irán, Arabia Saudí, Libia, Siria y otros Estados que, según su militarista visión, representan una intolerable amenaza. Este “halcón de halcones” opina que EE.UU. debe salir de la ONU e incluso ha calificado de "blando" al Secretario de Estado, Colin Powell.

La escritora francesa de finales del siglo XIX, la Princesa Karadja decía que “El mundo es un parque de animales en el que se olvidó separar los lobos de los corderos”. Revivimos todas las enseñanzas de los clásicos, desde Esopo que anticipó que “Cuando un lobo se empeña en tener la razón, ¡pobres corderos!” hasta la conclusión de Voltaire, “Así, en todos los tiempos, nuestros señores los leones han firmado sus tratados a costa de los corderos”.

Más trágicos y penosos son aún algunos raposos, que estando entre lobos aprendieron a aullar como ellos. Pero, aunque nos sintamos como en el proverbio latino “De frente un precipicio, detrás un lobo”, sepan los agresores que cuando los corderos montan en cólera son peor que los lobos. La audacia es pavor vencido, desbordamiento de los tímidos desencadenados, ferocidad de cordero encolerizado. No toleremos que “El hombre sea un lobo para el hombre”. Hagamos que el hombre sea un hombre frente a los lobos. Ya dura demasiado el silencio de los corderos…

Casi todos contra ETA

Contra la violencia y todos sus siniestros efectos

Cualquier ciudadano democrático y pacífico dispone de toda la legitimidad y autoridad moral para manifestarse contra la fragrante violación de los Derechos Humanos, sin necesidad de que ningún partido (incluido el PP) deba revalidar tal derecho. Una multitudinaria concentración silenciosa contra la violencia terrorista y bajo el lema “En defensa de la democracia, el autogobierno de Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, ni aquí ni en ningún lugar”, no puede ser una “burda manipulación” bajo ninguna interpretación partidista.

En Barcelona estarán todos los partidos políticos del Estado, excepto el PP y la ilegalizada Batasuna. ¡Ojalá el electorado valore cumplidamente la actitud de este PP que considera patrimonio exclusivo suyo la Constitución (que votó en contra como Alianza Popular) o las propias víctimas (que son muchas más que las que se agrupan en determinados foros)! ¡Basta ya de pretender rebañar votos con una burda instrumentación sectaria de la trágica violencia terrorista!

Cuando faltan unas horas para el inicio de la campaña electoral es el momento de unir “hombro con hombro” a toda la ciudadanía, muy por encima de las genuinas diferencias de partido. Allí, en la Plaza Sant Jaume, estaremos espiritualmente muchos millones de demócratas que no podemos acercarnos en persona a sumarnos a esta convocatoria, para reafirmar y reiterar una vez más nuestra firme posición ética de solidaridad con las víctimas y rechazo del terrorismo a fin de desterrar de entre todos nosotros los perversos efectos humanos y sociales que causa la injustificable violencia.

Letras ganadoras

Descubre el poder oculto de los apellidos largos (o el tamaño sí importa)

Los habitantes de las remotas montañas de Kentucky, casi analfabetos, sabían siempre de antemano (antes de las encuestas preliminares) cuál de los dos candidatos sería el próximo Presidente de los Estados Unidos. Los periodistas desplazados se sorprendieron con tales dotes de adivinación y más cuando averiguaron su simple e infalible método: El apellido del ganador contenía más letras.

Este predecible sistema válido desde 1789 con George Washington que no tuvo opositor, ha funcionado casi sin excepciones durante todo el siglo XX. McKinley ganó por dos veces a Bryan; Roosevelt a Parker; Harding a Cox; Coolidge a Davis; Hoover a Smith; Roosevelt en 4 ocasiones a Hoover, Landon, Wilkie y Dewey; Truman a Dewey; Eisenhower dos veces a Stevenson; Kennedy a Nixon (aunque luego éste ganó a Humprey y McGovern); Ford, que lo tenía mal sólo fue presidente por renuncia de Nixon, y luego perdió contra Carter; Reagan disputó cerradamente a Carter; Bush padre sí ganó a Dukakis, pero perdió contra Clinton, quien también venció a Dole; y finalmente entre Bush y Gore la disputa no pudo ser más cerrada. Así pues, Kerry ganará a Bush, por un margen pequeño pero definitivo.

Desconozco desproporcionadamente la extraterritorialidad e interdisciplinariedad de esta metodología, pero si aceptamos contrarrevolucionariamente su internacionalización, quizá Rodríguez Zapatero haya errado al rebautizarse como ZP frente a Rajoy. Que aprenda de lo sucedido a Mas contra Maragall o Carod-Rovira.

Fotos desde el cielo

Sanicomios para una alocada sociedad


Ya cerramos los manicomios. ¿Abrimos los sanicomios?

OBSERVACIONES: Hace ya dos décadas se cerraron la mayoría de los manicomios en nuestro país. Era un movimiento que, desde mediados del siglo XX, se venía produciendo a escala europea y que tuvo sus máximos exponentes en el Reino Unido, en Francia y en Italia con un abordaje de la salud mental desde planteamientos más científicos, comunitarios y sociales. Los decimonónicos hospitales mentales que parecían cárceles, fueron abolidos en un irreversible avance propiciado por una perspectiva ética y humana de asistencia al enfermo mental, junto con una atención sanitaria normalizada en centros de salud ordinarios con el apoyo de novedosos medicamentos.

El paulatino cierre de los manicomios coincidió con la bandera progresista de los profesionales sanitarios que entendieron que era la patología social fundamentalmente la que estaba detrás del enfermo mental y que, por tanto, eran los abordajes comunitarios los más efectivos a aplicar en su curación. Pero también es cierto que el fin de estas instituciones coincidió con épocas de recorte del gasto público, por lo que las propuestas vanguardistas fueron atendidas por responsables meramente interesados en el ahorro, más aún cuando en el Estado español, este hecho se produjo con las transferencias a las comunidades autónomas, que, en su inmensa mayoría de los casos, se hicieron sin las correspondientes dotaciones de infraestructuras y económicas. El resultado fue, con diferencias territoriales notables como en Euskadi donde es notorio el especial esfuerzo en los servicios socio-sanitarios públicos, que una gran mayoría de las personas que ejercen la mendicidad son enfermos mentales expulsados de manicomios, sin posibilidad alguna de integración familiar ni social, y que están esperando la muerte de este modo absolutamente indigno.

REFLEXIONES: La salud mental mantiene encendidas todas las luces rojas de alarma. Un informe reciente demuestra un significativo incremento en la tasa de suicidios, que ya es la cuarta causa de muerte con una mortalidad total del 10%. Como cabe esperar esta probabilidad no está equitativamente distribuida, y son las zonas deprimidas con alta tasa de paro, las que soportan una pesada carga de suicidio, acompañada del séquito de penurias que rodea a la desintegración social como depresión y alcoholismo. La frontera entre la salud física y la salud mental es minúscula. En atención primaria es comprobable que el 80% de las consultas se relaciona con patologías sociales o mentales, expresadas con síntomas somáticos originados por alteraciones relacionadas con factores más complejos de la vida de cada individuo.

El linde entre cordura y locura es sutil. Montesquieu dijo que “Se encierran algunos locos en un manicomio para hacer creer que los que están fuera son cuerdos” y un proverbio sánscrito apunta que “El loco que conoce su locura, es relativamente cuerdo; mas el loco que cree estar cuerdo, éste es verdaderamente loco”. El primer grado de la locura es creerse cuerdo, y el segundo es proclamarlo. Lo cierto es que cuando todo el mundo está loco, ser cuerdo es una locura. Incluso se ha defendido que “antes loco con todos, que cuerdo a solas”.

RECOMENDACIONES: Hubo un precedente histórico de “sanicomio” u hospital para cuerdos. Axel Faber, un industrial danés retirado que vivió en Méjico en años ‘60 inauguró una cadena de “asilos para cuerdos”, donde ganadores de premios Nobel e intelectuales de prestigio pudieron alejarse del mundanal ruido y dedicarse a pensar. Esas ínsulas de meditación incluyeron desde una casona en Acapulco hasta un castillo en Viena. Uno de los primeros huéspedes fue Donald Glaser, Nobel de Física en 1960, que declaró que "El Premio me ha enseñado que puedo resistir un tiempo a la luz pública, pero luego siento la necesidad de retirarme a un lugar tranquilo para trabajar. Si no se vuelve uno loco".

Los muros de los manicomios no separaban bien cordura y locura, o quizá ha llegado el momento de salvarse encerrándose tras las tapias porque fuera hay más locos que cuerdos, y en los mismos cuerdos, hay más locura que cordura. Pero si creemos como Diderot que “La cordura no es otra cosa que la ciencia de la felicidad”, hemos de aprestarnos a curar a nuestra sociedad, de todas esas manías y enfermedades sociales que tanto abundan, y cuya peor representación es la violencia en todas sus manifestaciones (doméstica, bélica, terrorista). Cómicamente Perich festejaba que "Locos y niños dicen siempre la verdad, y por eso se crearon manicomios y colegios". Muchos creemos que el primer “sanicomio” debe ser una nueva escuela no alienante, que rescate a las nuevas generaciones y así a toda la humanidad. Hoy día, desafortunadamente, manicomio y escuela son los únicos sitios donde al “cliente” no se le da (toda) la razón.

Muro de humo

Otra campaña electoral más que el PP esconde tras puro humo.

El PP de Aznar se ha especializado en cortinas de bulos. Cual apicultor con unas bocanadas de fumata aleja las abejas de la cruda realidad, evita picaduras y se lleva el panal de ricos votos, aunque la democracia quede ahumada. Porque Carod-Rovira no estuvo en las Azores, ni avaló una guerra ilegítima con falsos arsenales. Ni Rodríguez Zapatero hundió el Prestige y contaminó toda la costa cantábrica. Tampoco Ibarretxe ni Atutxa acosan al poder judicial, ni ponen en entredicho su independencia. Ni siquiera Llamazares watergatiza indebidamente la “inteligencia” de la agencia CNI.

Para desviar la atención de la opinión pública, el PP incluso salpica a sus propios personajes desechables. El “arrojo” de Trillo menospreciando a la prensa con un euro prepotente no basta para despistar del transporte cicatero del Yak 42, ni sus últimas perejiladas bélicas soterran a los muertos. Tampoco los divorcios de un ministro ocultan su pésima gestión por tierra, mar y aire, ni las memorables sandeces de la “Anda Palacio” y las medallas bushianas de “Ánsar” tapan los acallados fracasos internacionales del Sáhara, Constitución Europea, Gibraltar,… por no citar los inexistentes pero prometidos contratos bélicos de Irak.

Los supuestos “éxitos económicos” de ocho imparables años tampoco nos obnubilan de que el Estado español sigue a la cola de la Unión Europea en todos los parámetros sociales, tales como desempleo, inflación, inversión en familia, salud, educación e investigación, temporalidad y en salario mínimo. A pesar del cacareado “prestigio internacional” y de pervertidas quimeras como que "España es un país sólido, creíble y en expansión con más de 40 millones de personas con alto poder adquisitivo", la inapelable verdad de esa “España (que les) va bien”, es que el 56% de las familias no “llega” a final de mes, y los sistemas de asistencia social son los más precarios de la Europa comunitaria.

Las urnas se acercan y el inexistente partido popular, apenas un organismo de poder réplica de cierto “movimiento de democracia orgánica”, alza su coro de voces bajo la batuta del “embelesamiento único”, con aplastante apoyo mediático y marketing para votantes embotados. Nuevamente se despierta el soterrado pavor inculcado por el homenajeado de la Fundación Francisco Franco, con la matraca de la conjura vasca-catalana-roja-masónica. El PP obvia un balance de gestión y se limita a repetir consignas críticas para hacer la “oposición a la oposición”, con absurdas peticiones de democratización… a los partidos genuinos: Pongan orden en el PSOE y releven a su líder, desaparezca IU, destituyan a ERC en Catalunya, abandonen el Plan Ibarretxe en Euskadi,… en definitiva, “ríndanse todos, que la quiniela está ganada”.

Pero las humaredas de las huelgas generales, de las manifestaciones pacifistas y del chapapote no se ocultan con fogatas de distracción desde triunfalistas hogueras de prensa servil. Rajoy insulta al electorado si cree que su “humo de puro” le hará ganar las elecciones mientras canta “fumando espero”, sin apurarse en debates. Mariano ha sido designado por su ventrílocuo Josemari, un político que desdeña el diálogo, con la estrambótica teoría de mejor no dialogar si se puede descalificar al adversario, o mejor no acudir al Parlamento si puedo sacarme otra foto con Bush.

El Estado estriado y estofado que deja Aznar es un establo estucado por un desbocado PP, que considera que las pensiones y las subvenciones las paga de sus arcas, por lo que debe rendírsele pleitesía. Sus absolutistas lemas están copiados del primer hombre que usó tacones para disimular su corta estatura, Luis XIV, el Rey Sol que dijo “El Estado soy yo" y "Después de mí, el diluvio”. Así pues, ¡que llueva, que llueva,… el próximo 14 de marzo!

Mi 6º coche: Adivine cuál es


Pistas: 1ª Todos han sido de diferente marca. (Continuará)

¿Átomos o historias?

La Vida percibida con una visión relacional, no molecular.

La poetisa norteamericana Muriel Rukeyser (1913-1980), corrigió a Demócrito y a todos los atomistas con su transgresora declaración, que modestamente muchos suscribimos: "El universo está hecho de historias, no de átomos". Esta perspectiva nos aporta una visión sobrenatural, que nos recuerda que nuestra misión no es poseer, sino amar, y que quien tiene una misión, ha de cumplirla.

La propia Física superó entre 1666 y 1678 la teoría corpuscular de Newton, con la teoría ondulatoria de Huygens, aplicadas ambas inicialmente a la luz y extensivas posteriormente a toda “masa” con la Física Cuántica desde Planck, Bohr, Heisenberg y Schrödinger. Incluso físicamente no somos sólo materia; también somos energía, y la ecuación de Einstein (E=m.c2) relaciona ambas magnitudes. En lenguaje coloquial, o más líricamente, cuando vemos venir por la calle a la persona que adoramos, todos olvidamos que abrazaremos a una conjunción estructural de moléculas. En esas ocasiones, y quizá en todas, sólo existe una historia de amor, que perdurará cuando los átomos participantes se hayan dispersado por el cosmos. Hemos de descubrir que no somos seres predestinados a dominar a otros, sino a quererlos. Comprenderemos que las únicas conquistas inmortales son las del cariño. ¡Hay tantas clases de amor y de amistad! Relaciones de pareja, familiares, laborales, sociales, espirituales,… Cultivemos todas ellas, apostando por la calidad más que buscando la simple cantidad.

No la llamemos Vida, si no podemos llamarla Amor. La vida no son los inestables átomos que almacenemos en forma de posesiones o patrimonio, ni siquiera los bytes de conocimiento y sabiduría que acumulamos. Si sólo son para nuestro disfrute, con nosotros perecerán. Sólo entregándonos y dándonos, sobreviviremos a nuestra muerte. La existencia es, ante todo, la relación con los demás. La vida se mide por la calidad de vínculos e interrelaciones, más que por la cantidad de objetos materiales.

Reflexionemos y actuemos. Recordemos que las ideas no duran mucho, así que hay que hacer algo con ellas. ¡Suerte con nuestras historias de amor! Descongelemos el poeta que llevamos dentro, recitando el poema de Charles Cros: “J'ai trois fenêtres à ma chambre: l'amour, la mer, la mort” (Tengo tres ventanas en mi habitación: el amor, la mar, la muerte).

Noto como voto solo

¿Bonoloto o tocomocho? ¿Voto o No-Do?

¿Ozono gozoso o jocoso otoño? Noto tosco No-Do fogoso de coco corso, bonzo bombo sonoro, sordo coro hosco, coto de godo colono, loro dogo plomoso, foso ronco, soso foro, torno fofo, toldo gomoso, pozo hondo, hoyo roñoso, moho moroso, lodo modoso, moco poroso, codo rocoso, cono de dolo o foco mono de doloso toco-mocho de bono-loto. Son gol de hoy, voz de zoo, coz de don, rol de non, do de sor, hoz de ron, tos de col, mol de boj,…

Rollo golfo, morro de tordo tonto, monto morbo ñoño, corro colmo de rosco soplo. Tocho cromo, cloro, yodo o bromo. Todo tono rojo, toro roto, soto o tojo, poco gozo. Sólo bollo goloso de moto o bolo, pollo mocoso, mosto copto, topo o lobo, tollo corzo. Robo de modo romo, loco polo, poso de mozo bobo, pomo en ojo moro, yoyó de costo sorbo, horno de polvo, docto potro corto, hongo o sorgo.

¡Oh vos, sol doloroso, comodoro gonococo, trono de chopo cojo! Noto a bordo cobro gordo al dorso, bolso de forro o fondo, logro zorro de torso dos rombos. Copo poro, coloso sofoco de tomo y lomo hasta el gorro (moño o coño). ¡Socorro! Lloro flojo de gnomo, trozo de tropo globo. ¡So!, yo no lo soy, por los…, con dos… Noto como voto solo.

Mi segundo coche: Seat 127 (4 puertas Versión de lujo, que mantuve de 1975 a 1982)

Triple personalidad

Todos nacemos príncipes y princesas”
Eric Berne (1910-1970) fue un psiquiatra de reconocido prestigio que desarrolló una teoría de la personalidad, conocida mundialmente como Análisis Transaccional (A.T.), basada en los Estados del Yo, las transacciones humanas, los juegos psicológicos y los guiones vitales. De amplia aplicación ulterior, sus técnicas resultan muy valiosas para el crecimiento y la mejora personal y grupal. Presentaremos un compendio de sus fundamentos, que podrán sernos provechosos para comprender mejor la naturaleza de las relaciones humanas. La filosofía subyacente en el A.T. parte de la premisa de que “todos nacemos bien”, como sugiere el subtítulo que Berne acostumbraba a repetir. Todos disponemos de un incalculable potencial humano que podemos desarrollar, y cada uno es principal responsable de su propia vida, decidiendo, para bien o para mal, lo que hace con ella. Podemos progresar si empleamos debidamente los recursos personales y colectivos que están a nuestro alcance.

Para el desarrollo de habilidades sociales en la comunicación, el A.T. sugiere una estructura de personalidad P.A.N (Padre-Adulto-Niño), en tres instancias o triple Estado del Yo: el Padre, el Adulto y el Niño. Son patrones diferenciados de sentimientos, pensamientos y comportamientos de diverso origen biológico e histórico y de distinta vivencia interior. Este esquema es la base de toda la doctrina de la personalidad inacabada y en proceso de desarrollo, que mostrará los modelos de comunicación y el tipo de transacciones entre estos tres personajes internos que todos llevamos dentro.

El “Yo Padre” es ese personaje que aparece cuando hablamos como creemos que lo harían nuestros padres. Es la pauta que nos asemeja a la figura parental, que grabamos de pasada experiencia familiar. Adopta dos instancias, la del Padre Influyente o Normativo que dirige y es firme en sus preceptos, o la del Padre Generoso, que ayuda, aconseja y tranquiliza, incluso en exceso con paternalismo. Las manifestaciones del Padre son frases estereotipadas, refranes, órdenes, adjetivos calificativos, juicios de valor,... como "Eso no se hace", "Porque lo digo yo", "Eso es ridículo", "No haces nunca nada bien", "Hazlo así",… con tonos de voz fuertes, como puntualizando (o bien envolvente en el Padre Acogedor). Los gestos son apuntar con el índice, desaprobar negando con la cabeza o aprobar asintiendo con la cabeza, dar una palmada en la espalda,... Las actitudes corporales son de manos sobre las caderas, mirar de arriba a bajo, cruzar los brazos sobre el pecho, meter la barbilla entre la mano, o extender los brazos para abrazar,... con expresiones faciales de fruncir las cejas, expresión de altivez o simpatía, apretar los labios, elevar las cejas, elevar los brazos al cielo... y miradas intensas, dan miedo o envuelven, culpabilizan o apoyan.

El “Yo Adulto” es el modo autónomo y pertinente de comportarse ante la realidad de cada momento. Sus manifestaciones están regidas por los estímulos y relaciones de la situación presente, con frases que expresan hechos o preguntas y respuestas con intención directa y clara: ¿Quién, qué, dónde, cuándo, cómo, por qué, para qué?", "¿Has tomado una decisión?", "¿Qué esperas de mí?", "No estoy de acuerdo", "Ésta es mi opinión, pero no es más que mi opinión", "Éstas son las ventajas y los inconvenientes", "Me siento triste cuando dices eso"... Las actitudes corporales son relajadas pero atentas, cabeza derecha, mirada discreta, voz calmada,...

El “Yo Niño” es la reliquia arcaica de nuestra propia infancia: aquel niño que fuimos. La edad típica de nuestro Niño depende de nuestra historia personal y es diferente aún entre hermanos que comparten el “Yo Padre”. Existen tres subniveles: el Niño Adaptado, que rehuye las dificultades y busca la aprobación; el “Pequeño Profesor”, creativo e intuitivo que presiente las situaciones, aunque puede equivocarse; y el “Niño Libre” que representa la creatividad y la naturalidad, que puede ser egocéntrico. Expresiones características del Estado Niño son “¿Vale...?”, “¡Qué rollo...!”, “¡Qué bien!”, “La he fastidiado”, “No sé qué más decir”,… Los tonos de voz son oscilantes, retraídos y débiles o brillantes y excitados, con gestos como bufar, hacer burla, gesticular, retorcerse las manos, rascarse, mover la punta del pie, repiquetear en la mesa, manosear un lápiz, dibujar durante una reunión,... Las sensaciones son de nerviosismo o bienestar, risas, sonrojo o palidez repentina,... con actitudes corporales como las piernas recogidas bajo la silla, los pies en la mesa, desplomado, agitado, gracioso, deprimido,... con miradas cómplices, suplicantes o sonrientes, moviendo los ojos a derecha o a izquierda, o avergonzado con los ojos bajados,...

¿Hemos reconocido a nuestros tres Yos? ¿Cuál predomina? ¡Que no falte ninguno! Lástima no poder seguir, contando qué pasa cuando nuestro Niño habla con el Padre/Adulto/Niño de nuestra Pareja (- Lo siento pero me parece que otra vez he perdido las llaves. – Siempre eres un descuidado/ ¿Has mirado en la entrada?/ Pues te fastidias), o cuando a una pregunta del Adulto de nuestro interlocutor le responde nuestro Padre/Adulto o Niño (-¿Dónde está el periódico? – Nunca sabes dónde dejas las cosas/ Creo que en la sala/ Yo no lo he perdido). Quizá continuemos otro día, pero las posibilidades de interpretación de la comunicación que ofrece el A.T. esperemos que hayan quedado expuestas.

Cicatrices


El valor de una persona se juzga por sus cicatrices.

Dicen que Dios cuando nos evalúe no analizará nuestro currículo, ni nuestras medallas, ni nuestro patrimonio. Dicen que Dios nos valorará por la memoria de nuestras cicatrices. Las cicatrices miden no sólo las heridas que hemos sufrido, sino cómo las hemos curado. La existencia seguro que nos proporcionará más o menos cortes dolorosos de infelicidad, pero las cicatrices son curaciones de vitalidad y de deseo de luchar contra la injusticia y por mejorar las condiciones de vida nuestras y de los nuestros.

La misma experiencia no es sino una cicatriz. Todos vamos acumulando cicatrices, algunas en la piel, y muchas en el alma. Causadas por errores propios o ajenos, pero su cicatrización demuestra que en todos los casos supimos vencer o sobrellevar las dificultades. Las cicatrices deben mostrarse con orgullo, porque siempre nos recuerdan un episodio de superación.
Cuentan la historia de un niño que cayó al estanque de los cocodrilos en un zoológico. Su madre se asomó al borde del pozo y pudo asir a su hijo por el brazo, cuando las mandíbulas de un reptil ya le apresaban las piernas. El caimán era muy fuerte, pero el amor de madre sacó fuerzas de flaqueza y arrebató al cocodrilo su pieza. El niño sobrevivió a las desgarradoras heridas y pudo volver a caminar. Fue noticia famosa su recuperación. Todavía en el hospital, cuando los periodistas le pidieron fotografiar sus cicatrices, el niño se remangó la manga y mostró orgulloso las marcas de las uñas de su madre, quien no soltándole había salvado su vida.

El relato anterior nos recuerda que las heridas las sanamos con la ayuda de los demás, y especialmente de nuestra familia. De hecho nuestra madre nos dejó a todos, absolutamente a todas las personas, una imborrable cicatriz, la primera, que debe recordarnos su sacrificio al darnos la vida. Es una preciosa cicatriz, visible en el centro de nuestro tronco. Frecuentemente olvidamos su bendito origen maternal, y hasta lo confundimos con nuestro yo cuando nos miramos demasiado… el ombligo.

Lemas electorales

Las cúpulas de los partidos eligen letárgicos temas de campaña

Un lema electoral es algo muy seleccionado, aunque no valga para casi nada. Es fácil definir lo que NO debe ser un lema electoral: No debe ser una promesa, porque luego podría comprobarse que se ha incumplido. Tampoco debe ser demasiado esperanzador, porque la realidad podría pasar factura. Finalmente nunca debe ser excluyente para no perder electorado potencial. Resultado: Emblemas modernistas de “pájaros y flores” que valen para cualquier partido en cualquier ocasión.

Si se disponen las consignas apartadas de los logotipos, nadie sabría a qué partido corresponden. Quién podría adivinar qué ideario político se defiende con divisas recientes como “Sois necesarios” o “Por las personas. Por ti. Vota XX”. Podría descartarse algún partido ultraconservador tras el eslogan de “Un alcalde para todos y todas”, cuya buena intención de equilibrio no sexista queda en entredicho por la brevedad impuesta, dado que lo aconsejable hubiese sido “Un alcalde o una alcaldesa para todas y todos”. Pero es obvio que no se derrochan imaginación, precisión, ni diferenciación en las proclamas, por no mencionar los programas detallados que no leen sino los redactores adversarios para incluir, superar y sobrepasar las ofertas contrarias.

En la inminente campaña que se avecina, y que adelantan implacablemente los partidos (excepto en Euskadi donde los montaraces partidos nacionalistas son los únicos que cumplen escrupulosamente el calendario electoral), se han avanzado algunos de los lemas, tan hueros como habitualmente como presunto signo de vaciedad ideológica. Pero no puede negarse el acierto en estas anodinas señas electorales,… si dejamos volar nuestra creatividad y leemos descuidadamente alguna letra de estas gemas electorales.

El PP elige el tema “Justos, vamos a más”, que proclama una verdad como un templo: Los que no llegamos a final de mes, crecemos junto con el PP. El PSOE prefiere “Merecemos una Espada mejor”, que insinúa que nos espera más estaca y más estafa a gran escala. IU adopta el “Vamos a recuperar tu alusión, palabra”, que promete una mayor presencia de que se remunere la ilusión. Acaso sean estas malévolas versiones únicamente “mensajes subliminales” no previstos por los programadores publicistas. Nostálgicos quedamos evocando aquel ecológico “¡Haced la Tierra fértil de nuevo! Hemos de proteger a la Tierra de la Humanidad", que podría parafrasearse con “Protejamos a la sociedad de los politicastros”.

¿Por qué toda la inagotable inventiva del marketing comercial, se desvanece ante el reto de simple lema político que condense una opción ideológica y social? Sólo cabe explicar semejante dislate porque el objetivo último no es conquistar el alma del votante, sino aburrirle hasta la saciedad para que siga acudiendo a las urnas con su papeleta elegida precariamente entre partido y partido (de fútbol), tras arduos debates (de frívolas estupideces) y siga dejando durante cuatro años más la política en manos de gobernante groseros que no se someten al Parlamento, y ni siquiera a la Prensa en plena época electoral. Añorada educación cívica, ¿dónde estás?

Lastre de sangre

Hechos políticos de gravedad han sucedido…

Temas de la máxima trascendencia social son esgrimidos como tácticas electoralistas baratas, como saldos en rebajas ante el día de las urnas, insultando la inteligencia de un sumiso electorado que va aprendiendo a discernir. También ha habido solemnes declaraciones institucionales, donde gobernantes con visión de Estado (especialmente en Euskadi y Catalunya) rechazan el nauseabundo y repugnante comercio sectario de la sangre y se comprometen en el único pacto posible, con diálogo entre todos los demócratas, para la definitiva desaparición del terrorismo sin esperar misérrimas ventajas partidistas.

Los violentos, sin formación política alguna que les respalde, deben saber que toda el agua de los ríos no basta para lavar la mano ensangrentada del homicida; que la única salida viable es dejar de matar a sangre fría; y que su lastre de sangre no es negociable.

Pero también ya basta de instrumentalizar la sangría. Machado aseguró que “Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden. El pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre” y Byron señaló que “La sangre sirve solamente para lavar las manos de la ambición”. No pueden hacerse cuentas con la sagrada sangre, ni deben manipularse votos con la sangre humana derramada.

Ojalá la ciudadanía ignore a cruentos encapuchados y a quienes se alimentan de la misma bazofia de sangre y cieno. Toda lucidez es una pausa de la sangre, dijo Ciorán. La cordura exige abandonar como canje el lastre y el parche de la sangre.

Publicado en EL MUNDO (19-2-2004, con recortes y modificaciones), CyberEuskadi (Columna diaria, 18-2-2004), Kaos en la Red (18-2-2004), El Debate (IblNews, 18-2-2003), Foro Republicano (18-2-2004), Sr. Director (18-2-2004), Vistazo a la Prensa (18-2-2004), Portal Miami (18-2-2004), Foros EITB (18-2-2004), Uribe Kosta Digitala (18-2-2004), Revista Hasten + Cultura (18-2-2004), El Confidencial Digital (19-2-2004), PP Nunca Más (19-2-2004), Estrella Digital (19-2-2004), Info-TK (22-2-2004), Página Digital (Argentina, 23-2-2004), Sin Columna (Columnista, 23-2-2004), DIARIO VASCO (23-2-2004), Ávila Digital (7-3-2004),...

La imagen de la Gran Depresión (1929)

Rajoy en el armario

El candidato espera heredar sin esfuerzo tras su designación digital.

Es un caso extraordinario, por no decir antirreglamentario: al futuro mandatario lo mantienen en un santuario como usufructuario hereditario o comisario embrionario. Fuera del escenario parlamentario o partidario. Sin ideario ni comentario diario en el telediario, sin calendario ni horario, sin dietario ni recetario lapidario de legionario legendario.

Como un gregario funcionario bibliotecario en su honorario acuario estacionario. Alejado del incendiario calvario planetario contestatario y consuetudinario. Como un secundario sedentario del autoritario primario, sin debate con el revolucionario adversario contrario.
¿Es un presidiario solitario o el arrendatario beneficiario del suntuario balneario? ¿Un innecesario correligionario o un placentario empresario plenipotenciario? ¿Un estrafalario becario o el fedatario del incensario inmobiliario? ¿Un precario voluntario o el consignatario copropietario del inventario bancario y del talonario multimillonario?
Seguramente es el refractario emisario del publicitario rutinario, el sectario secretario del anticuario antiparlamentario, el arbitrario destinatario del insolidario anticomunitario, el depositario del prioritario diccionario reaccionario y monetario, el reglamentario intermediario del falsario visionario temerario, el subsidiario supernumerario del cesionario mercenario, el fiduciario vicario del cuaternario dimisionario, el rudimentario sicario testamentario del totalitario.

Prensa del PP: Publicidad y Propaganda

¿Han cambiado de patrocinadores los grupos de comunicación?

Es permanente el debate sobre la financiación de la prensa escrita. Para un ciudadano de la calle, un diario debe nutrirse principalmente por dos vías principales y complementarias: los compradores de sus periódicos y la presencia de publicidad. Para incrementar el número de lectores lo habitual es que la línea editorial trate de sintonizar con la mayoría social de la ciudadanía a la sirve con su opción informativa. La etapa del PP parece que ha convertido en obsoleto el anterior supuesto. Volveremos sobre ese punto, pero antes analicemos la segunda fuente de sostenimiento económico: la publicidad.

Se solapan al respecto dos opiniones simultáneas y contrapuestas: el criterio mayoritario que considera que aparecen demasiados anuncios frente a la minoritaria creencia opuesta. Como simple lector de una docena de periódicos, defiendo la publicidad en prensa. Esta apreciación es más generalizada de lo que suponemos. De siempre hemos sido muchos quienes nos quejábamos de que en revistas especializadas, por ejemplo de informática por no citar a Playboy, aparecían demasiados artículos que quitaban páginas a la valiosa publicidad. Por otra parte, existen diarios de extraña implantación en determinados territorios, cuya inexplicable presencia
sobredimensionada sólo se justifica por el interés de su publicidad. En Euskadi, y en Bizkaia en particular, existe un diario cuya filiación política desmesuradamente provocativa contra la sociología vasca le condenaría irremisiblemente a la marginación, si no fuera por su notable e instalada cartera de anuncios, que abarca desde esquelas hasta asuntos inmobiliarios, pasando por los clasificados denominados eufemísticamente de “relax”, económicamente suculentos aunque éticamente impresentables para llevar diariamente a los hogares. Sin conocer las tarifas publicitarias y su variación entre los diversos periódicos, es fácil suponer que si la publicidad captada por todos ellos fuese pareja, la difusión comparativa de las diferentes cabeceras cambiaría pronunciadamente, a pesar de los factores de inercia por los que una potente editora mantiene más periodistas, y quizá mejor pagados, que acaso ofrezcan mayor cobertura en secciones decisivas como la información local o la deportiva.

En una democracia consolidada convendría que la “opinión publicada” no se viese favorecida por apoyos furtivos (vía otras concesiones o determinada publicidad) que no sean los que provienen directamente de los lectores que prefieren dicho medio, y de la publicidad anexa que ello conlleva. El alejamiento de los editorialistas del sentir mayoritario de una sociedad, por intereses advenedizos y sectarios, distanciados de una función periodística transparente, debe pasar factura tarde o temprano. Según las últimas mediciones del Estudio General de Medios, El Correo registró una monumental caída del número de lectores durante el pasado año, descendiendo en 50.000 compradores, lo que le aparta definitivamente de la lista de los diez periódicos más leídos del Estado, tras ser superado por La Voz de Galicia y por los diarios gratuitos Metro y 20 Minutos, estos dos últimos aún no distribuidos en el País Vasco. Esta bajada contrasta con la ligera subida del Diario Vasco (de la misma editora pero de actitud menos radical), con el mantenimiento de GARA y con las remontadas de DEIA y el Diario de Navarra, que mejora en 40.000 ejemplares diarios, además de otras espectaculares alzas en el sector audiovisual de EITB, que cierra el 2003 con sus mejores datos de audiencia al alcanzar los 343.000 espectadores diarios para el primer canal y 942.000 para el segundo.

Desde los periódicos en declive se sigue acusando de “prensa del partido” a otros medios ascendentes, sin reconocer su propia y manifiesta servidumbre. Las direcciones de los distintos periódicos harían bien en servir exclusivamente a estrictos intereses periodísticos de las sociedades plurales, admitiendo opiniones divergentes, y sin adulterarse con inmoderados servilismos partidistas. Los lectores, los anunciantes, la sociedad y la democracia saldríamos beneficiados con ello. Es fácil suponer que verter este tipo de opinión implicará desaparecer de determinados medios, pero confiemos en que pronto no rija aquel dicho popular de los tiempos de Stalin, que advertía contundentemente: "No pienses. Si piensas no hables. Si hablas no escribas. Si escribes no publiques. Si publicas no firmes. Si firmas, no te extrañes de lo que te pueda pasar”.

La caída del imperio... Microsoft

Vía Ecotecno.

Virgen María, Madre mía

Cuando apenas tenía nueve años recién cumplidos, mi madre murió tras una larga enfermedad. Mamá nos legó como única herencia una estampa de la Virgen a cada uno de sus hijos, manuscrita con su grácil letra desenvuelta que trazaba siempre con su pluma Parker predilecta. En aquellas pocas líneas, nos despedía amorosamente y nos encomendaba al cuidado de nuestro padre, de nuestra amplia familia y… de la Virgen María, con quien ella iba a reunirse.

Procedíamos de dos familias de hondas raíces católicas. Todos nuestros antepasados eran de raigambre religiosa, y en casa la fe nos mantuvo siempre unidos en la confianza de que la falta de una madre, tan desconsoladora para hijos entre 6 y 10 años, sería cumplidamente suplida por la custodia celestial, encarnada en la figura de la Santísima Virgen. Los hermanos no tuvimos una madre terrenal en quien confiar nuestras dudas adolescentes, nuestras preocupaciones de juventud, nuestras aflicciones de madurez,… Pero, a cambio, establecimos un diálogo íntimo, con la figura maternal de la Virgen María. Ella no nos dejó huérfanos en ningún trance, pudo socorrernos en todos los peligros y desventuras, nos escuchó y orientó en los momentos más críticos y tuteló todas nuestras decisiones.

A lo largo de la vida, comprobamos que seguir a Jesucristo, en toda su grandeza, es un camino comprometido. Pero refugiarse en la Virgen, siempre es viable. Como muchos, aprecio y disfruto especialmente con los templos y santuarios marianos: Aranzazu, Begoña, Estíbaliz, Leire, el Pilar, Montserrat, Covadonga, Lourdes, Notre Dame,… Cuando entro en una iglesia desconocida, indefectiblemente busco angustiado la figura de la Virgen. Muchas veces sólo la hallo en los rincones más modestos, pero -ya sea en representaciones grandes o pequeñas- María siempre aparece acogedora, maestra y guía, como la inmejorable Madre para cualquier hijo.

Cobijarse en la Madre de Dios, que es también dulce Madre nuestra, es un recurso infalible de esperanza. Ella, que acompañó a Jesucristo desde su nacimiento en Belén hasta su calvario en Jesusalem, supo estar erguida a los pies de la cruz cuando los discípulos huyeron. También sabrá acompañarnos durante toda nuestra vida si pedimos su intercesión. La Virgen siempre ha sido paciente mediadora, y algún día espero reunirme con Ella. Cuando la encuentre, allí estarán mis dos Madres. Así lo imaginaba el niño que fui con nueve años. Ahora, cuarenta años después, pienso exactamente lo mismo. Vídeo.

Muñeca de muñeca

Un secreto básico del lenguaje corporal

El insigne científico de la “teoría de la evolución”, Charles Darwin, publicó en 1872 un precoz ensayo titulado “La expresión y las emociones en el hombre y en los animales”, verdadera anticipación de los modernos estudios sobre la comunicación no verbal. Actualmente sabemos interpretar más de un millón de claves y señales que transmitimos de modo inconsciente a través de expresiones faciales y gestos.

La sinceridad de las palabras es comparativamente insignificante frente a la franqueza del lenguaje corporal, cuya espontaneidad natural resulta fácil de leer con alguna formación. Los psicólogos, sociólogos y antropólogos aseveran que es sumamente difícil ocultar nuestras intenciones con el lenguaje del cuerpo. En realidad, según el antropólogo Albert Mehrabian, la importancia del componente no verbal representa el 55% del impacto total de un mensaje, mientras que la palabra sólo influye un 7%. El 38% restante corresponde a lo paraverbal, esto es la entonación y el matiz de la voz. Dedúzcase que el canal verbal se emplea básicamente para transmitir información y datos, mientras que la comunicación no verbal es preferencial para la expresión de sentimientos y actitudes personales.

Los debates políticos televisados son rechazados, como comprobamos ahora una vez más, por las candidaturas que parten con ventaja, porque el cuerpo exterioriza más que los labios. Con las miradas, posturas y gestos decimos más de nosotros mismos que con cualquier discurso. Las palabras sobran en gran medida, cuando los ademanes ofrecen pistas en otras direcciones.

Siempre se recordará el histórico debate televisado entre el balbuceante vicepresidente Richard Nixon frente al joven y seguro senador Kennedy, que ofrecía una imagen más presidencial. Los 70 millones de telespectadores estadounidenses espectadores decidieron su voto en los planos de transición, mientras Nixon sudaba copiosamente (se dice que los asesores de Kennedy habían subido intencionadamente la calefacción en el plató). Sin embargo, los radioyentes que simultáneamente oyeron el debate, pensaron de forma muy distinta, porque en lo verbal y paraverbal el candidato republicano contestó a las preguntas con más aplomo que el demócrata. El decisivo lenguaje corporal fue el que marcó la diferencia de criterio.

Aprender a interpretar el lenguaje corporal lleva su tiempo. Un error frecuente radica en analizar la expresividad de los demás mediante sólo un gesto aislado, independientemente de las circunstancias que lo rodean. Los tres tipos de movimientos corporales que pueden estudiarse, faciales, gesticulares y de postura, están fuertemente entrelazados y sólo una observación conjunta resulta válida. Pese a todo, podemos practicar con un truco básico, que ofrece una pista muy valiosa sobre las intenciones de nuestro interlocutor leyendo la danza de sus manos, que ofrece un mensaje muy expresivo.

La descripción únicamente de las diversas técnicas de saludo con el estrechamiento de manos superaría el texto admisible. Tampoco podríamos detenernos en la interpretación de la posición de brazos y manos, de su gesticulación, entrelazamiento y ni siquiera del significado de su concavidad o de cada uno de los dedos. Exhibir las palmas de las manos es una señal que pretende demostrar honestidad. Los especialistas advierten que podemos engañar a otros si utilizamos adecuadamente este gesto, que atávicamente demuestra que no empuñamos un arma.

Centrémonos exclusivamente en un área muy limitada: la muñeca que enlaza la mano con el antebrazo. Además de la sonrisa, demasiado fácil de simular, existe un gesto universal para descubrir la simpatía de quien tenemos enfrente, cerca o a media distancia. Indica aceptación e interés que nuestro interlocutor nos muestra su muñeca, no por el dorso sino por la zona de la palma, incluso en algún ademán disimulado como atusarse el cabello. Hay miles de situaciones obvias o furtivas, desde el bebé que pide un abrazo hasta la jovencita coqueta que juguetea con su pendiente. Presentar la zona donde se toma el pulso, es indicio de cordialidad. Advirtamos atentamente este gesto para ser más perceptivos. La especial habilidad para percibir y descifrar detalles nimios como éste es el fundamento de la denominada “intuición femenina”, extensible a todos los seres humanos.

San Maletín

Además de San Valentín, está San Martín.

Hamelín es un polvorín. El malandrín mandarín maneja el fortín con su flautín. Presume de pitilín el espadachín bailarín en su tontín volatín de calcetín y mocasín sobre el cojín pequeñín del botín del fedayín. Es un figurín danzarín, andarín parlanchín de pasquín, con su delfín de postín electo por pizarrín. Otro adoquín afín el alevín cantarín, benjamín comodín, querubín de caolín, budín carmín de calabacín, un baldosín como monopatín de chocolatín.

Si el aserrín del serafín arlequín gana el trajín del 14M, el trampolín de sillín les hará tilín a los del maletín. Un sinfín de folletín y tallarín, festín en zeppelín para los del sanedrín que estarán como Agustín en su Berlín. Jardín monín de jazmín y violín para los del banderín de boletín y el resto al confín del verdín con mastín y un celemín de hollín.

Menos clarín en latín, menos matachín michelín, menos chelín de botiquín, y más motín de listín. Al chiquitín puerco espín del peluquín, su San Martín en un bergantín saltarín sin llavín. Dicho sin retintín.

Enamorados o evaporados

Polvo seremos, mas polvo enamorado.

Dicen que “hay un solo placer, el de estar vivos, y todo lo demás es miseria”. Dicen que una persona enamorada renace por segunda vez. Dicen que es poco ser poeta: hay que estar enamorado. Dicen que el primer deber de un enamorado es ponerse en ridículo. El amor es ciego y los enamorados no pueden ver las graciosas locuras que cometen. Los enamorados no advierten en todo el mundo más que a sí mismos; se olvidan de que el mundo les ve. ¡Espectáculo digno de dioses, la vista de dos enamorados!

Taine insinuó que “Hay en el mundo cuatro tipos de gentes: los enamorados, los ambiciosos, los observadores y los imbéciles. Los más felices son los imbéciles”. Pero sólo hay dos clases de vida: Estando enamorado o estando evaporado. Y sólo pueden ser dichosas las almas enamoradas. Rebélate y revélate: Ama como nunca has querido. Aprecia la amistad de tus amigos. Vive los días con fe, amor y paz. Trabaja como si necesitases el dinero. Y baila como si nadie te viera. Quizá adivines algún día, que la vida no exigía de ti tanto sacrificio, tal vez solamente te pedía ser feliz. Quizá ese día descubras que tu andar causó pocas sonrisas, demasiado esfuerzo para tan poca alegría y tan poco amor. Quizá comprendas que no es difícil decir “Me equivoqué” y “Te amo”, y corras a decírselo a los que te queden vivos. La solución es enamorarse. Aprende del proverbio alemán: “los enamorados y los contrabandistas conocen los atajos”.

Enamorarse es cuando siempre sonríes, aunque estés cansado. Enamorarse es cuando intuyes que la otra persona es única. Nadie sabe qué es una mujer, si no ha visto una mujer enamorada. Sólo estás enamorado cuando te enamoras a cada instante. Enamorarse es cuando dos se hacen uno, de un tu yo y un mi tú surge un definitivo nosotros. Enamorarse es cuando se funden la beldad y la bondad en un vendad con piedad, unidad, verdad y deidad. Quevedo en sus versos sobre el amor constante más allá de la muerte, aquellos de “Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra, que me llevare el blanco día…”, finaliza con “Serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado”.

Escribir es…

Descubramos el significado de la escritura

Escribir es mostrar la huella digital del alma, desnudarse y nadar, volar y sentirse libre: una sensación gratificante del espíritu, que conlleva expresar lo que presentimos, gozoso o amargo, cotidiano o trascendente, para compartir un mensaje con nuestros semejantes. Escribir es una vocación, a veces tardía, que se descubre cuando el trastero de la memoria está repleto, y antes de la llegada de la “parca” se quiere mostrar la colección de recuerdos y visiones para reciclarlos y convertirlos en algo parecido al arte. Escritor es quien que necesita escribir, no alguien que sepa escribir. Escribir es una incurable comezón que se apodera de quien ha vivido o leído demasiado, y que un día intenta escribir. Cada texto será un sentido fracaso, pero al tiempo estímulo la siguiente redacción.

Escribir es un acto de amor, preparado desde la intimidad de la introspección y la soledad, quizá desde el exhibicionismo, pero destinado a los demás, a quienes sentimos cerca y a todavía quienes no conocemos. Escribir es hablar con quienes no podemos conversar de otra forma, es darse un baño de humanidad con sus miserias y esplendores. Escribir es un drenaje terapéutico que otorga voz a nuestra mudez, una catarsis que limpia nuestras penas mediante la comunicación. Escribir es espiar en nosotros mismos, a veces sin querer admitir los misterios que descubrimos dentro. Pretendemos escribir nuestra mentira, pero transcribimos nuestra verdad. Escribir es abrir el grifo del corazón y verter el exiguo botín de nuestra vida, una pobre historia de amores y odios, pero con grandes personajes a nuestro alrededor.

Escribir es recordar, con memoria anticipada fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo añoranza del pasado o del tiempo huido que quisimos haber admirado, sino también del futuro, de esos mañanas que presentimos y en los que quisiéramos estar. Escribir es ser conservador de las reminiscencias y, al tiempo, contestatario de la realidad sobrevivida, sirviendo las palabras de armas para denunciar las desdichas y los caprichos de una sociedad siempre imperfecta. Escribir es condenarse, como adelantó Richelieu: “Dadme seis líneas manuscritas por el hombre más honrado, y hallaré en ellas motivos para hacerle ahorcar”. Escribir es consumirse vivo para que de las cenizas surja la purificación y renovación del espíritu que construye utópicas entelequias. Escribir es dar testimonio de un tiempo determinado, de una sociedad concreta, y todo ello desde el sub-, el in- y el consciente de un simple ser humano que actúa de mensajero para exteriorizar los secretos de una época.

Escribir es una adicción, que cuando se adquiere impele a investigar dentro de nosotros, para desvelar nuestra más profunda identidad. Escribir es navegar ligero, planear al son del viento, abrazar el tiempo, detenerlo en la eternidad de unas tenues páginas. Escribir es ralentizar el tiempo, como viajar según apuntó Graham Greene. Pero, escribir también es un hueso duro de roer, una lucha agónica para analizarnos y discutir con nosotros mismos, para sorprendernos con los espectros aparecidos de nuestra mente, para asombrarnos de nuestra propia creación surgida al declararnos a ignotos lectores. Goethe sentenció ¡Escribir es un ocio muy trabajoso! y Rilke aconsejó, “Si crees que eres capaz de vivir sin escribir, no escribas”.

Escribir es una evasión mental, una escapatoria intelectual, que nos libera de la cárcel de la existencia y nos conduce al nirvana de las musas. Escribir es abrir una ventana al aire de un nuevo y extraño día, incluso cuando no sabes qué contar o qué explicar… porque ves la vida un poco vacía, como una historia garabateada por un demente, sin un final claro. Escribir es alcanzar esa clave de fuga que nos conduce a un territorio desconocido… en el interior de nosotros mismos. Escribir es trasladarnos al paraíso de las ideas, y atraparlas con la red cazamariposas de la tinta. El teclado es el piano donde susurramos sin ser interrumpidos; la pluma de escribir es la cruz donde nos entregamos.

Escribir nos hace más humanos. Escribir es respirar y vivir. Escribir es pintar sentimientos como mejor modo de felicidad. Escribir es pedir ayuda a las palabras, que orbitan a nuestro alrededor y juntos comenzar a crear algo. Cuando sucede que la inspiración se suma, sentimos que el trabajo es bello y somos felices. Escribir es fecundar el mundo y dejar preñada nuestra muerte.