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Todos los nombres: la obsesión poderosa y la memoria invisible

Hemos releído "Todos los nombres" (1997) de José Saramago (véase en otros muchos posts)La novela sigue a Don José, un modesto funcionario del Registro Civil de una ciudad sin nombre. Su vida es rutinaria, casi invisible: pasa los días archivando y consultando fichas de todas las personas vivas y muertas. Vive solo, en una casa adosada al Registro, y su única afición es recopilar recortes de prensa y datos sobre personas famosas.

Un día, mientras hace una incursión clandestina en el archivo central, por error toma la ficha de una mujer desconocida. Este accidente despierta en él una obsesión inexplicable por encontrarla. A partir de ahí, inicia una investigación que lo llevará a violar las normas del Registro, moverse entre cementerios, escuelas y calles olvidadas, y enfrentarse a sus propios miedos.

En la búsqueda, Don José se adentra en un viaje físico y existencial, donde la frontera entre los vivos y los muertos, lo real y lo imaginado, se vuelve difusa. La mujer —de la que apenas sabe su nombre y fecha de nacimiento— se convierte en símbolo de un anhelo más profundo: la necesidad de darle sentido a la propia vida.

Se barajan temas como la identidad → Cómo una simple ficha puede contener o perder la esencia de una persona; la soledad y rutina → La monotonía como prisión invisible; la obsesión → La búsqueda irracional como motor de cambio; la burocracia → El absurdo de sistemas impersonales que deciden lo que queda registrado y lo que se olvida; y la vida y la muerte → El archivo como lugar donde conviven las huellas de los vivos y los muertos.

José Saramago emplea su característico uso de largos párrafos, escasa puntuación convencional, diálogo sin guiones y un narrador que combina ironía, complicidad y reflexión filosófica. Esto crea una atmósfera de fábula oscura, cargada de simbolismo. "Todos los nombres" es una parábola sobre el valor de cada existencia, incluso la más anónima, y sobre cómo la curiosidad —o el amor, aunque sea imaginado— puede romper la inercia y dar sentido a una vida entera.

Algunas citas memorables de "Todos los nombres":

- “La libertad no se mendiga, se conquista” .

- “La ignorancia es la peor enfermedad del ser humano” .

“La vida es un enigma que solo podemos descifrar viviéndola”.

- “Dos debilidades no hacen una debilidad mayor, hacen una nueva fuerza” .

- “Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, ese algo es lo que somos”.

- “La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”. 

José Saramago (1922–2010) fue un destacado novelista portugués galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1998, siendo el primer escritor de lengua portuguesa en recibir ese reconocimiento. De origen humilde, nació en Azinhaga, en una familia de campesinos sin tierras; su nombre completo era José de Sousa Saramago, pero el apodo familiar “Saramago” (también una planta comestible) fue añadido accidentalmente al récord civil.

Trabajó como mecánico y metalúrgico, luego pasó al periodismo y la traducción. Se afilió al Partido Comunista Portugués en 1969 y fue editor de un periódico durante la Revolución de los Claveles, aunque perdió el cargo en represalia política. Su narrativa, caracterizada por parábolas imaginativas, compasión e ironía, le valió el Premio Nobel, cuyos motivos destacaban precisamente esa combinación distintiva . En 1998 fue reconocido anticipadamente como digno del galardón.

Algunas de sus novelas más prominentes, que cubren desde sátira histórica hasta alegorías críticas de la sociedad son Memorial do Convento (Baltasar y Blimunda, 1982), Ensaio sobre a cegueira (Ensayo sobre la ceguera, 1995), Ensaio sobre a lucidez (Ensayo sobre la lucidez, 2004) – una novela complementaria a la anterior, Todos os nomes (Todos los nombres, 1997) – explora identidad y soledad; sigue a un funcionario obsesionado por una mujer desconocida, O Evangelho Segundo Jesus Cristo (El Evangelio según Jesucristo, 1991) – una recreación provocadora de la vida de Jesús, La balsa de piedra (1986) – una fábula social sobre la península ibérica separándose del continente, La viuda (1947) – novela temprana redescubierta recientemente,... Otras obras relevantes: El año de la muerte de Ricardo Reis, Historia del cerco de Lisboa, Claraboya (publicada póstumamente), Caim (2009).


Alejandra Pizarnik, una vida convertida en poesía

Flora Alejandra Pizarnik nació el 29 de abril de 1936 en Avellaneda, Buenos Aires, hija de inmigrantes judíos de origen ruso-ucraniano que habían huido del horror de la Segunda Guerra Mundial. Perdió parte de su familia en el Holocausto, lo que marcó un primer contacto temprano y devastador con uno de los temas más constantes a lo largo de su obra: la muerte. Desde niña se sintió extranjera en todas partes: en el idioma, en la familia, en el cuerpo. Esa dislocación existencial no fue una herida que se cerró con el tiempo; fue el manantial de toda su poesía.

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y frecuentó los talleres del poeta Juan Jacobo Bajarlía, donde comenzó a publicar sus primeros versos. En 1960 se marchó a París, ciudad que la transformó. Allí conoció a Julio Cortázar —quien decía que ella era la Maga de Rayuela—, a Rosa Chacel y a Octavio Paz, quien redactó el prólogo de su reconocida obra Árbol de Diana en 1962. París le dio el surrealismo en su última respiración, la bohemia como ética y la escritura como única patria posible.

Una obra construida al borde del abismo. Su obra lírica se despliega en siete poemarios: La tierra más ajena (1955), La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de locura (1968) y El infierno musical (1971). A estos se suman sus diarios, su prosa poética y su inclasificable pieza La condesa sangrienta (1971), una exploración de la crueldad y el erotismo a través de la figura histórica de Erzsébet Báthory, la mayor asesina en serie de la historia.

Sus versos transitan en constante tensión entre el automatismo surrealista y la exactitud racional, atravesando la propia vida de la poeta. No hay en Pizarnik poesía decorativa ni retórica hueca: cada palabra es elegida como quien elige un hueso que duele. Siempre buscó la brevedad y la precisión, en una poética donde predominó el minimalismo. Sus poemas son breves, a veces apenas tres o cuatro líneas, pero poseen la densidad gravitacional de un astro que colapsa sobre sí mismo.

Sus textos declaran un gran escepticismo frente al yo, el lenguaje y lo que concebimos como realidad. Escribir, para ella, no era comunicar sino conjurar: invocar una presencia que el mundo real le negaba. La poesía era, según sus propias palabras, ese lugar donde lo imposible se vuelve posible.

Valoración: una voz que no envejece. Octavio Paz, que la conocía bien, escribió que su obra lleva a cabo una cristalización verbal surgida de la amalgama entre el insomnio pasional y la lucidez meridiana, sometida a las más altas temperaturas. Esa imagen química es exacta: Pizarnik fundió locura y lucidez hasta hacerlas indistinguibles.

Pasados más de cincuenta años de su muerte, su legado continúa vigente y es considerada una de las creadoras hispanoamericanas más destacadas del siglo XX. Su influencia se extiende sobre poetas de toda América Latina y España, y su obra no cesa de ganar lectores nuevos, especialmente entre jóvenes que encuentran en ella una interlocutora que nombra lo que no tiene nombre.

Murió el 25 de septiembre de 1972, en Buenos Aires, a los 36 años, tras una sobredosis de barbitúricos. En el pizarrón de su habitación quedaron escritos sus últimos versos. No dejó testamento literario: toda su obra era ya un testamento. Leerla hoy es enfrentarse a la pregunta que ella nunca dejó de hacerse: ¿puede el lenguaje salvar a quien lo habita? Su respuesta fue ambigua y hermosa: no del todo, pero tampoco sin él.

Desde Euskadi con cariño

Muchos vascos cada día nos sorprendemos más gratamente con la evolución positiva de algunos dirigentes del PSOE y del PP. Cierto es que no cabía mucho margen para empeorar, pero es de justicia (de la de verdad) reconocer la mejoría en lucidez de nuestros adversarios políticos centralistas, que tanto y tanto han contribuido en los últimos tiempos a los magníficos resultados electorales de los nacionalismos democráticos, y al alza de terceras opciones como IU. Por brevedad, destaquemos solamente nuestra solidaridad y sorprendente coincidencia plena y grata con el pensamiento formulado en esta misma semana por sendos representantes del PP y del PSOE: el transformista Piqué y el indescriptible Rodríguez Ibarra.

Josep Piqué, ex comunista ex catalanista y ex ministro, tras llamar a Artur Mas y felicitarle por los votos convergentes, ha ofrecido a CiU la abstención del PP pidiendo a Maragall del PSC que haga lo mismo en la sesión de investidura. De esta forma, el PP se decanta por un Gobierno de CiU en minoría, para que no pacte con Esquerra Republicana (ERC). Esto lo hemos leído en prensa y nos hemos quedado tan anchos. ¡Vamos que es justamente la política del PP en Euskadi! ¿O quizá no es exacto el recuerdo de que Mayor Oreja llamó a Ibarretxe, le felicitó por el aluvión de votos y le ofreció la abstención del PP en la investidura, reclamando al PSOE (que casi siempre obedece) que hiciese lo mismo a fin de que PNV-EA gobernase en solitario? Porque dicen que lo bueno de la política del PP es que no es errática e imprevisible como la del PSOE, que cambia según la zona en cuestión. Explica Piqué que mediante la oferta catalana, que cuenta con las bendiciones de la central madrileña del PP, los dos “grandes partidos nacionales” harían un "gran sacrificio" para evitar que un partido al que el PP llama "radical" (ERC) tenga la llave de la política catalana. Quizá ésta sea la gran diferencia: el partido “radical” vasco ya no es problema para el PP ni para el PSOE, tras ilegalizar a sus muchos miles de votantes.

El inenarrable presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ha realizado unas declaraciones con la lucidez que le caracteriza para evitar una interpretación torticera de sus palabras sobre la negociación para formar el gobierno catalán y sobre la necesidad de que Aznar se presente a la reelección. Literalmente ha indicado que le importa "un pepino" y "tres leches" lo que pacten en Cataluña, amenazando con no acudir a la reunión del Comité Federal del PSOE porque está "aburrido de la política madrileña y de la política catalana". Desde Euskadi, sin acritud, le rogaríamos de la política vasca le importase la misma cantidad de hortalizas y lácteos, que se aburra de Euskadi (o que se acuerde pero quizá para aprender algo), y que se concentrase en solventar algún problemilla extremeño que mejore su situación como 4ª región europea (como la Guayana francesa)… en la cola del bienestar. Suscribimos, como no puede ser menos, la cita de Ibarra: “Yo soy un estúpido metido a político porque yo pensaba que [con lo dicho] ayudaba a Aznar y a mi país, pero he visto que a este señor no le preocupa la unidad de España sino darle leña a Zapatero, y ponerme en una situación difícil en mi partido, y ya estoy hasta el gorro”.

Desde Euskadi, con todo cariño a extremeños y catalanes, en la esperanza de que encuentren o creen alguna alternativa política a la que representan estos dos políticos del PP y del PSOE. Francamente en caso de que no descubran ellos y hallemos todos otras posibilidades en partidos con más coherencia y menos autoritarismo, da escalofríos pensar qué puede pasar en marzo de 2004 con estos Rodríguez (Zapatero e Ibarra) y con la saga Aznar-Rajoy. Si no rectifican y al paso que van, en unas décadas el PP seguirá gobernando… en Madrid (capital y comunidad, tránsfuga arriba o tránsfuga abajo), y difícilmente se asociará libremente con ellos nadie,… excepto quizá Extremadura si Ibarra sigue hartándose de seguir siendo… Rodríguez.

Lucha contra el azúcar: Adicción aceptada socialmente

Hay una cierta vanidad en proclamar que uno no fuma, no bebe alcohol y se mantiene alejado de toda sustancia psicoactiva. Es casi una declaración de virtud, una tarjeta de presentación moral ante el médico o ante la conciencia propia. Y sin embargo, en ese inventario honorable de abstinencias, existe una grieta por la que se cuela, silenciosa y sonriente, la única adicción contra la que lucho sin rubor: el azúcar

Sí, admito mi lucha contra el azúcar refinado. Por supuesto, no compramos azúcar, ni en sobrecitos, pero esta semana me he comido mi último pastel rusoLo confieso sin dramatismo pero con plena conciencia de lo que esa palabra implica. Adicción. No capricho, no preferencia, no debilidad pasajera. La neurociencia lleva décadas documentando que el azúcar activa los mismos circuitos de recompensa dopaminérgica que el alcohol o la nicotina. Estudios realizados en la Universidad de Princeton mostraron que ratas sometidas a dietas ricas en sacarosa exhibían comportamientos de dependencia inequívocos: tolerancia creciente, síndrome de abstinencia, búsqueda compulsiva. El cerebro humano no es tan diferente.

Cuando se ingiere azúcar oculta en tantas formas, el núcleo accumbens —esa región subcortical que los neurocientíficos han bautizado informalmente como el “centro del placer”— libera dopamina en cantidades que el organismo aprende rápidamente a desear de nuevo. El ciclo es antiguo y eficaz: placer, habituación, necesidad, búsqueda. La misma arquitectura que sostiene las grandes dependencias sostiene también la del postre inevitable, el café azucarado de media mañana, el chocolate que aparece al final del día como una recompensa negociada consigo mismo.

Lo paradójico es que el azúcar aún goza de una legitimidad social que otras sustancias adictivas nunca alcanzarán. Está en los cumpleaños, en las celebraciones, en los consuelos. Nadie levanta una ceja cuando alguien pide un segundo trozo de tarta; nadie ofrece un folleto de ayuda cuando el café lleva dos sobres en lugar de uno. La adicción al azúcar está, literalmente, caramelizada por la cultura. Es el vicio que hornea la abuela, que publicitan los grandes estudios de cine, que los gobiernos gravan tibiamente mientras los lobbies de la industria alimentaria financian décadas de investigación confusa.

Las consecuencias, en cambio, no son nada dulces. La relación entre el consumo excesivo de azúcares libres y la obesidad, la diabetes de tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y ciertos procesos inflamatorios crónicos está suficientemente establecida en la literatura médica contemporánea. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares libres no superen el diez por ciento de la ingesta calórica diaria —y aspira a reducir esa cifra al 5%. La mayoría de los ciudadanos occidentales dobla o triplica ese umbral sin saberlo, porque el azúcar se oculta bajo decenas de nombres en el etiquetado industrial: jarabe de maíz de alta fructosa, maltodextrina, dextrosa, sucrosa, néctar de agave.

Reconocer una adicción es, según los modelos cognitivo-conductuales, el primer paso necesario hacia cualquier forma de gestión consciente. No hablo de abolición —el puritanismo dietético tiene sus propias patologías—, sino de lucidez. De saber exactamente qué se desea y por qué se lo desea, y de construir con esa información una relación más deliberada con lo que se lleva a la boca.

Así que sí: nunca fumé, no bebo nada de alcohol, jamás he consumido drogas. Pero cada tarde, cuando aparece ese impulso suave e irresistible hacia algo dulce, reconozco sin demasiada angustia que tengo, como todo el mundo, al menos un vicio todavía no plenamente erradicado.

Forma parte de los «3 venenos blancos» más comúnmente señalados en nutrición: el azúcar refinado, la sal (que nunca usamos ni añadimos) y la harina (generalmente de trigo). A menudo se incluyen la leche de vaca (que sí bebmos, sin abusar) y el arroz blanco como parte de una lista extendida de "5 venenos blancos". Los nutricionistas precisan que no son "veneno" en sí mismos, sino que el peligro radica en su consumo excesivo y habitual dentro de dietas ultraprocesadas.

@natucoach El azúcar es más peligroso de lo que parece. 🍬🚨 Puede causar adicción y enfermedades graves, pero lo seguimos tomando como si no pasara nada. Es momento de descubrir la verdad y entender cómo afecta realmente a tu salud. No dejes que te engañe. 🔍 Si te gustó el video, guárdalo y compártelo con tus amigos para que también se enteren. 🔄🙌 #Salud #Azúcar #Nutrición #VidaSaludable #Bienestar #CuidaTuCuerpo #CuidadoPersonal #HábitosSaludables ♬ sonido original - Naturópata Chris Díaz

El mundo de ayer, obra de Stefan Zweig, ante el nazismo

Hace poco leíamos leíamos en El Correo a una librera de Getxo que apuntaba este libro como el más leído en nuestro municipio. Y nunca le habíamos dedicado un post, aunque sí varios a su autor Zweig. El mundo de ayer (leer parte en PDF) es la memoria de una Europa que el odio destruyó. 

El autor, Stefan Zweig, ciudadano del mundo sin patria, nació en Viena el 28 de noviembre de 1881, en el seno de una familia judía acomodada de la alta burguesía austro-húngara. Formado en la Viena imperial —ese crisol cultural irrepetible donde convivían Mahler, Freud, Schnitzler y Klimt—, estudió Filosofía y Letras en Viena y Berlín, y pronto se convirtió en uno de los escritores en lengua alemana más leídos del mundo. Traductor, biógrafo, dramaturgo y narrador, Zweig cultivó una prosa de precisión quirúrgica y extraordinaria sensibilidad psicológica.

En 1934, acosado por el ascenso del nazismo y el antisemitismo, abandonó Austria y emprendió un exilio que lo llevó a Londres, Nueva York y finalmente a Petrópolis, en Brasil. Allí, en la madrugada del 22 de febrero de 1942, Stefan Zweig y su segunda esposa, Charlotte Altmann, pusieron fin a sus vidas mediante una sobredosis de barbitúricos. Había terminado de escribir El mundo de ayer apenas unas semanas antes de su muerte. El libro se publicó póstumamente en 1942. 

La obra: autobiografía de un siglo en llamasEl mundo de ayer. Memorias de un europeo (Die Welt von Gestern. Erinnerungen eines Europäers) no es exactamente una autobiografía convencional. Zweig apenas habla de su vida privada; en cambio, convierte su propia trayectoria en el hilo conductor de un retrato exhaustivo y elegíaco de la civilización europea entre 1880 y 1940. El libro es, simultáneamente, un memorial, una denuncia y un testamento espiritual.

La obra se articula en grandes capítulos que van desde la juventud dorada en Viena —la ciudad de la cultura, la tolerancia y el refinamiento— hasta la irrupción de la Primera Guerra Mundial, la efímera ilusión de la República de Weimar, el terror nazi y la Segunda Guerra Mundial. Zweig describe la Belle Époque con una nostalgia que no es meramente sentimental, sino política y filosófica: aquella Europa de fronteras abiertas, de pasaportes innecesarios y de intercambio cultural sin trabas representaba para él la promesa más alta de la modernidad.

El naufragio de esa promesa ocupa el centro dramático del relato. Con una lucidez estremecedora, Zweig narra cómo el nazismo, la propaganda, el miedo y el resentimiento fueron desmontando, pieza a pieza, el edificio de la convivencia ilustrada que él había conocido. El antisemitismo, la quema de libros, la persecución de los intelectuales, el exilio de la inteligencia europea: todo ello desfila ante el lector con una verosimilitud que ningún manual de historia puede igualar.

Zweig también dedica páginas memorables a sus encuentros con figuras como Rodin, Rilke, Romain Rolland, Gorki, Freud, Joyce, Hofmannsthal y Herzl —cuya visión sionista comprendió tarde, como él mismo reconoce—. Estos retratos funcionan como pequeños lienzos de época, pero revelan también la fe de Zweig en la cultura como antídoto frente a la barbarie, una fe que los hechos acabarían desmintiendo. 

Voces del libro: citas para la memoria"Nunca había sido la Tierra más bella, nunca había sido la libertad más grande, nunca había sido la riqueza más abundante, nunca había sido la fe en el progreso más ardiente." "El judío europeo era, de todos los europeos, el más europeo; había asimilado mejor que ningún otro pueblo la cultura occidental." "Antes de la Primera Guerra Mundial, el mundo pertenecía a todos. Cada uno podía ir adonde quisiera y quedarse cuanto tiempo le pareciese. No existían permisos, no existían visados." "Quizás la mayor tragedia de mi generación es que hayamos vivido en tres mundos distintos sin poder adaptarnos a ninguno de ellos." "He visto cómo las grandes ideologías colectivas destruyen al individuo, al que solo le queda la opción de someterse o ser destruido."

Vigencia: un espejo para el presenteLeer El mundo de ayer en el siglo XXI no es un ejercicio de nostalgia histórica. Es una advertencia. Zweig describe con precisión los mecanismos mediante los cuales una sociedad cultivada puede deslizarse hacia la intolerancia, el autoritarismo y la violencia. La rapidez del derrumbe —apenas una década separa la República de Weimar del Tercer Reich— interpela directamente a cualquier lector que viva en una democracia y crea que los avances civilizatorios son irreversibles. 

La escritura de Zweig es al mismo tiempo elegante y urgente, íntima y universal. Su mirada sobre Europa —una mirada que amó ese continente con la intensidad de quien lo perdió todo— convierte este libro en una de las grandes obras de la literatura del siglo XX y en una lectura imprescindible para quien quiera entender cómo el odio organizado puede arrasar en pocos años lo que tardó generaciones en construirse. 

J. G. Ballard, autor de ciencia ficción, Crash y El imperio del sol

J. G. Ballard es uno de los escritores más singulares del siglo XX. Su obra oscila entre la memoria personal —marcada por su infancia en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial— y las visiones inquietantes de un futuro dominado por la tecnología, la violencia y la alienación. Desde la provocación radical de Crash hasta la crudeza autobiográfica de El imperio del Sol, Ballard exploró con lucidez y valentía cómo los entornos extremos moldean la mente humana.

James Graham Ballard nació el 15 de noviembre de 1930 en Shanghái (China), en el seno de una familia británica. Su infancia quedó marcada por la Segunda Guerra Mundial: tras la invasión japonesa, él y su familia fueron internados en un campo de prisioneros en Lunghua, experiencia que narraría más tarde en El imperio del Sol.

J. G. Ballard tras la guerra, se trasladó a Inglaterra. Estudió medicina y luego literatura en Cambridge, pero no terminó la carrera. Se formó como piloto en la Royal Air Force, aunque abandonó pronto la vida militar. Trabajó en revistas y se adentró en la escritura de ciencia ficción, primero dentro de la llamada New Wave, con relatos sobre paisajes postapocalípticos, distopías tecnológicas y la psicología humana en mundos extremos.

Ballard fue un escritor provocador y visionario, obsesionado con la relación entre tecnología, violencia, deseo y alienación moderna. Obras como Crash (1973) lo consolidaron como autor de culto, mientras que El imperio del Sol (1984) le dio un reconocimiento internacional más amplio. Murió en Londres en 2009 a causa de un cáncer de próstata.

Crash (1973). Novela polémica y experimental, donde Ballard explora la erotización de los accidentes automovilísticos. El protagonista (una versión ficticia de Ballard) entra en contacto con Vaughan, un personaje obsesionado con recrear accidentes de tráfico y sus connotaciones sexuales. La obra plantea cómo la modernidad, el consumo y la tecnología distorsionan la psicología humana, vinculando muerte, deseo y velocidad. Fue censurada en algunos lugares por su carácter perturbador, pero considerada un clásico del surrealismo tecnológico.

La película Crash, 1996, dirigida por David Cronenberg, es muy fiel al espíritu del libro: fría, clínica, sin concesiones. Muestra a un grupo de personajes que encuentran excitación sexual en los choques de coches. Fue recibida con controversia y censura (particularmente en el Reino Unido). Cronenberg enfatiza lo mecánico del sexo y lo metálico del cuerpo, creando una atmósfera inquietante y casi sin emociones.

El imperio del Sol (1984) es una novela semiautobiográfica, basada en la niñez de Ballard en Shanghái durante la ocupación japonesa. Protagonista: Jim, un niño inglés de once años que es separado de sus padres y termina en un campo de concentración en Lunghua. Relata la pérdida de la inocencia, el hambre, la brutalidad y el caos de la guerra, pero también la resistencia y la capacidad de adaptación de un niño. No es una narración sentimental, sino dura y lúcida, escrita con un estilo contenido. Supuso el gran éxito comercial de Ballard y fue finalista del Booker Prize. Merece escucharse en este audiolibro.

La película Empire of the Sun, 1987, fue dirigida por Steven SpielbergProtagonista: Christian Bale, en su primer papel importante en cine, interpreta a Jim. Spielberg suaviza algunos aspectos del libro para darle un tono más épico y emotivo, con su sello de espectáculo visual. Se centra en la pérdida de la infancia y la resiliencia del protagonista, con escenas memorables como el canto de Jim a los pilotos japoneses. Fue nominada a varios Oscar y consolidó a Bale como actor.


Como comparación e interrelación de ambas obras: Crash es provocación, frialdad y crítica de la modernidad tecnológica → su película también es oscura y extrema. El imperio del Sol es memoria, trauma de guerra y pérdida de inocencia → su película es más emotiva, con un aire de epopeya. Ambas muestran la obsesión de Ballard por cómo los entornos extremos (tecnológicos o bélicos) transforman la mente humana.

Marguerite Yourcenar: Escritura, memoria y eternidad

Ya anunciamos hace poco que teníamos a Memorias de Adriano en nuestro proceso de relecturas. Como homenaje a Marguerite Yourcenar y su relevancia en la literatura contemporánea, especialmente en relación con su enfoque histórico, filosófico y estilístico.

Marguerite Yourcenar (1903–1987) fue arquitecta del alma humana y de la historia y una de las figuras más singulares e influyentes de la literatura del siglo XX. Nacida en Bruselas con nacionalidad francesa y más tarde ciudadana estadounidense, Yourcenar fue mucho más que una novelista: fue una intelectual comprometida, una erudita de la antigüedad y la primera mujer en ingresar a la Academia Francesa en 1980, un hecho simbólico que reconocía la profundidad de su pensamiento en un mundo aún dominado por la voz masculina.

Marguerite Yourcenar es sobre todo recordada por su magistral novela Memorias de Adriano (1951), una obra que no solo revive la voz del emperador romano, sino que humaniza el poder y la fragilidad con una prosa serena, reflexiva y profundamente contemporánea. Esta novela marcó un punto de inflexión en la narrativa histórica, alejándose del espectáculo y acercándose a lo íntimo, lo filosófico.

En Opus nigrum (1968), otra de sus grandes obras, explora el conflicto entre el pensamiento mágico y el científico durante el Renacimiento, encarnado en el personaje de Zenón. Aquí, la autora plantea una meditación sobre la libertad, la herejía y la búsqueda de sentido, anticipando muchas de las tensiones del mundo moderno.

El estilo de Marguerite Yourcenar es sobrio pero profundamente lírico, cuidado hasta el extremo, sin artificios gratuitos. Su prosa transmite una lucidez casi estoica, y cada palabra parece elegida con el rigor de un escultor clásico.

Más que contar historias, Yourcenar interroga la condición humana a través del tiempo, y su literatura se convierte en una forma de meditación. Lo histórico en ella no es decorado, sino herramienta para pensar el presente desde una perspectiva dilatada y sapiencial.

En tiempos donde lo inmediato predomina, Marguerite Yourcenar sigue siendo una autora que invita a la pausa, al pensamiento y al diálogo entre épocas. Su obra representa una forma de resistencia cultural: la creencia en que la literatura aún puede ser sabia, hermosa y necesaria. Su legado no es solo literario, sino ético: nos recuerda que escribir es también un acto de responsabilidad frente al tiempo y la memoria.

Marguerite Yourcenar, cuya frase autobiográfica era “Escribir no cambia el mundo, pero puede evitar que el mundo nos cambie del todo”, nos regaló esta selección de citas destacadas con contexto breve y organizadas por libro, ideales para enriquecer una entrada de blog literario:

Cuentos orientales (1938): “La piedad no cambia el curso de las cosas, pero nos vuelve menos crueles.”

Memorias de Adriano (1951): “Traté de describiros no a un hombre perfecto, sino a un hombre”. “Lo que la filosofía ha buscado en vano, el arte lo ha conseguido: la suspensión del tiempo”. “El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se lanza una mirada inteligente sobre sí mismo.”

Opus nigrum (1968): “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”. “El amor a la verdad no impide la fe, pero la purifica.

El tiempo, ese gran escultor (1983): “Todo lo que ha sido pensado existe en alguna parte”. “La historia es el polvo de los siglos, pero también su luz.”

Escribir es tratar de entender, según Clarice Lispector

Escribir un blog es contar diariamente lo que aprendes, lees, vives o presencias. Y el blog, ese diario, también te muestra lo que has compartido desde hace años. Y compruebo que nunca habíamos citado a Clarice Lispector. Algo imperdonable, que pasamos a corregir.


Clarice Lispector nació el 10 de diciembre de 1920 (coetánea de mi padre) en Chechelnyk, Ucrania, en el seno de una familia judía que huía de la persecución durante la guerra civil rusa. Poco después de su nacimiento, su familia emigró a Brasil, estableciéndose en Recife. Desde joven mostró una gran pasión por la literatura. Se trasladó a Río de Janeiro en su adolescencia, donde estudió Derecho en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Sin embargo, su verdadera vocación era la escritura. 

En 1943, se casó con Maury Gurgel Valente, un diplomático brasileño, lo que la llevó a vivir en diversos países como Italia, Suiza y Estados Unidos. Durante este tiempo, siguió escribiendo, aunque sentía nostalgia por Brasil. En 1959, se separó y regresó definitivamente a Río de Janeiro con sus hijos. Lispector falleció el 9 de diciembre de 1977, un día antes de cumplir 57 años, a causa de un cáncer de ovario.

Clarice Lispector es una de las escritoras más importantes del siglo XX en Brasil y en la literatura universal. Su obra se caracteriza por un estilo introspectivo, filosófico y existencialista, con un lenguaje poético de no-estilo que explora la identidad, el autoconocimiento y la subjetividad.

 Principales novelas:

  • "Cerca del corazón salvaje" (1943) – Su primera novela, escrita cuando tenía 23 años. Ganó el premio Graça Aranha y fue comparada con Virginia Woolf y James Joyce por su estilo innovador.
  • "La hora de la estrella" (1977) – Su última novela y una de sus más conocidas, protagonizada por Macabéa, una joven nordestina que lucha con su invisibilidad en la sociedad.
  • "La pasión según G.H." (1964) – Relato existencialista que narra la transformación interna de una mujer tras un encuentro impactante con una cucaracha.
  • "Agua viva" (1973) – Un libro experimental, casi un monólogo poético, en el que la protagonista reflexiona sobre el arte y la existencia.

Cuentos y otros escritos: "Lazos de familia" (1960) – Una colección de cuentos sobre las complejas relaciones humanas. "Felicidad clandestina" (1971) – Relatos sobre la infancia y la juventud con un tono melancólico y reflexivo. "Dónde estuviste de noche" (1974) – Otra colección de cuentos con un enfoque experimental.

Además de novelas y cuentos, Clarice Lispector también escribió crónicas, artículos periodísticos y libros infantiles. Clarice Lispector revolucionó la literatura brasileña con su narrativa psicológica y filosófica. Sus libros siguen siendo ampliamente leídos y estudiados en todo el mundo. Es considerada una de las grandes voces de la literatura femenina y universal del siglo XX.

 
- "Escribir es una maldición que salva."
- "Libertad es poco. Lo que deseo aún no tiene nombre."
"Se gasta mucha energía en intentar ser como todo el mundo".
- "El amor es tan grande que hasta el dolor se vuelve una flor dentro de él."
- "No se equivoquen: la sencillez sólo se logra a través del trabajo duro." 
- "Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario." 
- "Las palabras me preceden. No sé lo que quiero decir, y sin embargo ya lo estoy diciendo."
- "Si recibo un regalo dado con cariño por una persona que no me gusta, ¿Cómo se llama lo que siento?"
- "Es casi imposible evitar que el exceso de amor haga que uno actúe como tonto. Sólo el tonto puede amar demasiado." 
- "La vida es para ser vivida intensamente como el amor, que tiene que ser experimentado hasta la última gota sin ningún temor."
- "Siento una claridad tan grande que me anula como persona común y corriente. Es una lucidez vacía, ¿Cómo explicarlo?, algo así como un cálculo matemático perfecto que, sin embargo, no se necesita. Y no entiendo aquello que entiendo."
"Quería volver a ser una niña pequeña, porque las rodillas raspadas se curan mucho, mucho más rápido que los corazones rotos."
- "El futuro de la tecnología amenaza destruir todo lo que es humano en el hombre, pero la tecnología no alcanza a la locura, y en ella es donde lo humano del hombre se refugia."
- "Escribo porque me resulta un placer que no puedo traducir. No soy pretenciosa. Escribo para mí, para sentir mi alma hablando y cantando, a veces llorando…"
- "Al final, ¿Qué importa más: vivir o saber que se está viviendo?"
- "Un día será el mundo con su impersonalidad soberbia contra mi extrema individualidad de persona, pero seremos uno solo." 
- "Soy inquieta, inconstante, y hay en mí una altura inexplicable que me hace volar por los aires cuando menos lo espero."
- "Es necesario correr riesgos. Solo entendemos el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado."
- "La vida es igual en todas partes: lo que cambia es la manera de soportarla."
- "Escribo como si fuera a salvar la vida de alguien. Probablemente mi propia vida."
- "Hasta cortar los propios defectos puede ser peligroso. Nunca se sabe cuál es el defecto que sostiene nuestro edificio entero."

Sloterdijk: el filósofo de las esferas y el cinismo moderno

Proseguimos nuestro repaso de filósofos modernos con Peter SloterdijkNació el 26 de junio de 1947 en Karlsruhe, AlemaniaEstudió Filosofía, Historia y Filología Germánica en Múnich y Hamburgo. Fue profesor en la Universidad de Karlsruhe y más tarde rector de la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe (1992–2015).

Es reconocido como uno de los filósofos más influyentes y mediáticos de la filosofía contemporánea alemana. Su pensamiento bebe de Nietzsche, Heidegger, Foucault y la teoría de sistemas de Luhmann, pero con un estilo personal que combina filosofía, crítica cultural y ensayo literario. Aborda temáticas como la Antropotecnia, globalización, crítica de la modernidad, biopolítica, técnica, religión, ecología y filosofía de la esfera.

Peter Sloterdijk es un pensador prolífico. Entre sus contribuciones destacan:

Crítica de la razón cínica (1983). Obra que lo lanzó a la fama. Analiza el cinismo moderno como una forma de lucidez resignada, contrapuesta al “quinismo” antiguo.

Esferas (trilogía, 1998–2004). Burbujas, Globos, Espumas. Un ambicioso proyecto filosófico en el que describe la historia humana en términos de “espacios de convivencia”: desde lo íntimo hasta lo global según el filósofo de las esferas.

- Normas para el parque humano (1999). Ensayo polémico en el que reflexiona sobre la domesticación, la educación y el papel de la biotecnología en la evolución del ser humano.

- Has de cambiar tu vida (2009). Explora la idea de “antropotécnicas”: prácticas de transformación del ser humano, desde el ascetismo hasta el deporte o el arte. 

- En el mismo barco (1993)... o a la derivaSobre globalización, interdependencia y ecología con la filosofía espacial de Sloterdijk.

- Ira y tiempo (2006). Filosofía política y cultural en torno a la emoción de la ira como fuerza histórica.

- El desprecio de las masas (2000). Reflexiona sobre la sociedad de masas y el elitismo cultural.

Extraemos algunas citas destacadas, con el lema “Has de cambiar tu vida” o la filosofía como ejercicio:

- “La globalización no es un hecho, es una catástrofe administrada.”
- “Habitar significa siempre habitar juntos, en una esfera compartida.”
- “El hombre es el animal que necesita ejercitarse para llegar a ser lo que es.”
- “El cinismo moderno es una razón ilustrada que ha perdido la fuerza para transformar el mundo.”
- “La historia humana puede describirse como una producción continua de espacios inmunológicos.”