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¿Educación o política educativa?

San Diego´s Moon Set
Hasta la fecha ha habido diez  legislaturas con sus correspondientes diez Gobiernos Vascos desde abril de 1980, tras la recuperación del autogobierno y sin considerar el Consejo General Vasco. La composición en carteras de estos diez Gobiernos Vascos ha ido evolucionando. Prestaremos atención a las que actualmente confluyen en el Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura.

 Pedro Miguel Etxenike Landiríbar fue el primer titular del Departamento de Educación entre 1980 y 1983. Entre 1983 y 1984, se reordenó el Gobierno Vasco, continuando Pedro Etxenike al frente del fusionado Departamento de Educación y Cultura. Durante nueve meses desde abril de 1984, Juan Urrutia Elejalde encabezó el Departamento de Educación, Universidades e Investigación de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Con esta denominación,  Departamento de Educación, Universidades e Investigación, prosiguió hasta diciembre de 2012, en un gobierno reducido a sólo ocho áreas. Mientras, el Departamento de Cultura había tenido un recorrido por separado y con etapas en exclusiva o conjuntas de Cultura y Turismo, y otras donde su titular asumía la portavocía del Gobierno.

En esta X Legislatura nace el Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura. En su denominación desaparece "Universidades e Investigación" (aunque mantiene la estructura interna) y se resalta de modo significado, además de Cultura, el aspecto de "Política Lingüística", que había estado subsumido en Cultura en décadas anteriores. En el fusionado departamento el peso de Educación se manifiesta dispar por las cuatro Viceconsejerías, mientras que Política Lingüística y Cultura , Turismo y Deporte disponen de sendos Viceconsejeros.

La sintética definición de Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura queda extraña gramaticalmente, por la combinación de dos sustantivos inicial y final, y un binomio central. Aunque se recoge el tradicional nombre de la Secretaría de Política Lingüística, el concepto de "política" es común a todos los Departamentos de un Gobierno. Quizá, a juicio de algunos, hubiese sido más correcto nominalmente -y la corrección es esencial y más en este apartado- algo como "Departamento de Política Educativa, Lingüística y Cultural" o "Departamento de Educación, Lengua(s) y Cultura" (Hezkuntza, Hizkuntza eta Kultura Saila).

Foto superior metafórica tomada por Aitor Agirregabiria.

La Cultura de Iain M. Banks: Utopía e inteligencia artificial

Hoy analizamos una serie de libros de un autor que teníamos en cartera y que recomendaba el mismo Elon Musk en una reciente entrevista (post anterior). Cuando Iain M. Banks publicó Consider Phlebas en 1987, la space opera anglosajona llevaba años sin encontrar un pulso propio: el género parecía haber agotado su capacidad de asombro tras décadas de imperios galácticos y héroes solitarios. La serie de La Cultura vino a desmentir esa fatiga. A lo largo de diez volúmenes —de Consider Phlebas (1987) a The Hydrogen Sonata (2012), pasando por The Player of Games (1988), Use of Weapons (1990), la colección de relatos The State of the Art (1991), Excession (1996), Inversions (1998), Look to Windward (2000), Matter (2008) y Surface Detail (2010)— Banks construyó una civilización interestelar que sigue siendo, casi cuarenta años después, uno de los experimentos de imaginación política más ambiciosos de la ciencia ficción contemporánea. 

La Cultura es una sociedad post-escasez, sin dinero, sin propiedad privada y sin jerarquías coercitivas, gestionada en la práctica por Mentes: inteligencias artificiales de una capacidad tan vasta que la deliberación humana en los asuntos colectivos resulta casi decorativa. Sus ciudadanos, modificados genéticamente y libres de enfermedad, vejez o escasez material, dedican la vida al arte, al juego o a la experimentación hedonista, mientras las Mentes gobiernan naves, hábitats y orbitales con una mezcla de ironía, paciencia infinita y un humor que se manifiesta hasta en los nombres que eligen para sí mismas, como Just Testing o Falling Outside the Normal Moral Constraints. Ese trasfondo idílico no es, sin embargo, el verdadero centro dramático de la serie: Banks lo utiliza como contraste para explorar, a través de la rama encubierta de Contacto conocida como Circunstancias Especiales, los dilemas de una utopía que decide intervenir, a veces con violencia, en civilizaciones menos avanzadas para acercarlas a sus propios valores. La pregunta que recorre los diez libros no es tanto si la utopía es deseable, sino si tiene derecho, o incluso la obligación, de imponerse.

Esa tensión sitúa a Banks en diálogo con dos tradiciones que parecían difíciles de conciliar: el optimismo tecnológico de la space opera clásica y la reflexión anarquista y ambigua de Ursula K. Le Guin, cuya novela Los desposeídos comparte con La Cultura la voluntad de imaginar sociedades postcapitalistas sin renunciar a la complejidad moral. La serie resultó además decisiva para lo que la crítica anglosajona bautizó como la nueva space opera británica: sin ella resulta difícil entender el trabajo posterior de Ann Leckie, Alastair Reynolds o Peter F. Hamilton, todos deudores de esa combinación de erudición filosófica, ironía verbal y escala cósmica. 

Nacido en Dunfermline, Escocia, el 16 de febrero de 1954, Iain Banks estudió Literatura Inglesa, Filosofía y Psicología en la Universidad de Stirling. Su debut, The Wasp Factory (1984), lo instaló de inmediato como una de las voces más provocadoras de la narrativa británica, gracias a una violencia narrativa que dividió a la crítica entre el rechazo y la fascinación. A partir de 1987 alternó dos carreras bajo dos firmas: como Iain Banks publicó ficción contemporánea, y como Iain M. Banks —la M por Menzies, su segundo nombre— firmó La Cultura y otras novelas de ciencia ficción independientes de la saga. En abril de 2013 anunció públicamente que padecía un cáncer terminal de vesícula biliar; falleció dos meses después, el 9 de junio de 2013, poco antes de la publicación de su última novela, The Quarry.

Casi tres décadas después de Excession, La Cultura sigue leyéndose como una utopía incómoda: no promete un futuro sin conflicto, sino uno en el que el conflicto se desplaza de la escasez a la conciencia, del hambre a la ética de lo que se hace con la abundancia. Esa incomodidad, más que cualquier despliegue tecnológico, es probablemente su legado más duradero para la literatura y para quienes hoy piensan la inteligencia artificial no solo como herramienta, sino como posible sujeto moral. 

Resumen: Cuando la utopía decide intervenir: La Cultura de Banks. Iain M. Banks y la space opera que renovó el género. La Cultura: una utopía incómoda entre Le Guin y Asimov. Iain Banks, el escritor de las dos firmas y una utopía galáctica. Circunstancias Especiales: la utopía que impone su propia ética.

The Culture : the science fiction utopia that actually works
by u/ExploreYourWhirled in scifi

Desde Zeitgeist, el espíritu de una época, hasta la cultura woke

Zeitgeist es una expresión alemana que quiere decir «espíritu de una época», ha alcanzado un gran estatus dentro de las palabras alemanas incorporadas a otras lenguas y se ha convertido en una entrada en inglés, español, portugués, holandés e incluso japonés. Actualmente, la apuesta es por un mundo más consciente.

El término Zeitgeist se traduce literalmente como "espíritu del tiempo" (Zeit = tiempo, Geist = espíritu). Este concepto se utiliza para describir el clima intelectual, cultural, ético y político predominante en una determinada época histórica.

El término comenzó a usarse en el siglo XVIII durante la Ilustración alemana, pero fue popularizado por filósofos como Georg Wilhelm Friedrich Hegel, quien exploraba cómo el "espíritu del tiempo" influía en el desarrollo de la sociedad y la historia. Para Hegel, cada época tiene un espíritu distintivo que guía su progreso y pensamiento.

Johann Gottfried Herder fue el filósofo que utilizó el concepto de Zeitgeist en el contexto del romanticismo alemán, enfatizando la idea de que cada período histórico tiene una cultura única que refleja las aspiraciones y valores de la humanidad en ese momento.

Actualmente, Zeitgeist se emplea para analizar o describir las tendencias dominantes en una época, como movimientos culturales, ideas políticas o avances tecnológicos. Por ejemplo, se puede hablar del Zeitgeist de los años 60 como una era marcada por el cambio social, el pacifismo y los derechos civiles.

El término sigue siendo relevante porque encapsula cómo las ideas colectivas de una época afectan la dirección de la humanidad.

Por si alguien quiere conocer el "Movimiento Zeitgeist", con sus dos entregas subtituladas en formato vídeo documental: La película inicial Zeitgeist en 2007 y Addendum en 2008. La película puede verse en sus tres capítulos. Capítulo I: La historia más grande jamás contada. Capítulo II: Todo el mundo es un escenario. Capítulo III: No prestes atención a los hombres detrás de la cortina.

El paso de los movimientos sociales como Zeitgeist hacia lo que hoy se denomina “cultura woke” puede entenderse como una evolución de sensibilidades y de marcos de acción política frente a la globalización, el capitalismo y la justicia social. 

1. El espíritu Zeitgeist (2007-2012). El Zeitgeist Movement surgió a finales de los 2000, inspirado por los documentales de Peter Joseph. Su discurso era anticapitalista, tecnocrático y universalista: proponía superar el sistema monetario, abrazar un “modelo de economía basada en recursos” y confiar en la ciencia y la tecnología para resolver problemas globales. Tenía un enfoque globalizante, criticaba las élites financieras, el control corporativo y las instituciones políticas tradicionales. 

2. Giro hacia lo identitario y cultural. Con el tiempo, muchos movimientos sociales se desplazaron del eje anticapitalismo global hacia reivindicaciones más específicas e identitarias: género, raza, diversidad sexual, minorías culturales. Esto no implica que lo económico desaparezca, pero lo cultural pasa al centro de la agenda. Mientras Zeitgeist denunciaba un sistema mundial abstracto, los nuevos activismos ponen el acento en experiencias concretas de opresión. 

3. La cultura woke. El término woke (“despierto”) nace en EE. UU. en el ámbito afroamericano como conciencia crítica frente al racismo. Se amplía a un marco global de sensibilidades progresistas: cuestionar privilegios, dar voz a los marginados, revisar narrativas históricas. A diferencia de Zeitgeist, el énfasis ya no es abolir el dinero o transformar la macroeconomía, sino visibilizar desigualdades en lo cotidiano: lenguaje inclusivo, representación mediática, justicia de género, etc. La lucha se libra en espacios digitales, culturales y educativos más que en programas estructurales de reforma económica total.

4. Continuidad y ruptura. Continuidad: ambos movimientos surgen de un malestar frente al sistema vigente y una desconfianza hacia las élites. Ruptura: Zeitgeist aspiraba a un cambio sistémico universal, mientras que la cultura woke opera de forma más micro, interseccional y cultural. El primero pensaba en abolir estructuras como el dinero o el mercado; el segundo, en transformar las sensibilidades sociales y el reconocimiento.

En síntesis: Zeitgeist fue un proyecto utópico de reordenación global desde la ciencia y la economía, mientras que la cultura woke representa la etapa actual de un progresismo más ligado a identidades, derechos culturales y luchas simbólicas.

Cultura woke: Despertar Social y Justicia Global

La cultura woke se refiere a una corriente sociopolítica centrada en la conciencia y acción frente a las injusticias sociales, especialmente relacionadas con la raza, el género, el medio ambiente y los derechos humanos. El término "woke" proviene de la palabra en inglés "awake" (despierto) y fue utilizado inicialmente en las comunidades afroamericanas para referirse a estar alerta frente a la injusticia racial y las desigualdades sistémicas.

Origen del término

  1. Primeros usos: La expresión woke surgió en el inglés vernáculo afroamericano (AAVE) durante el siglo XX. Aparece en la canción de 1938 Scottsboro Boys de Lead Belly, como un llamado a "mantenerse despierto" frente a la opresión racial.
  2. Resurgimiento en el siglo XXI: Gana relevancia en movimientos como Black Lives Matter a partir de 2014, tras eventos como el asesinato de Michael Brown en Ferguson, Missouri. Se convirtió en una consigna para estar políticamente alerta frente al racismo estructural y otras formas de opresión.

Evolución del término. 

  • Ampliación del significado: Aunque inicialmente relacionado con el racismo, el concepto de "woke" se extendió para abarcar cuestiones de género, identidad sexual, justicia climática y derechos de los trabajadores.
  • Críticas y politización: En los últimos años, "woke" también se ha usado como un término despectivo, especialmente en círculos conservadores, para describir lo que consideran un exceso de corrección política o activismo extremo.

Los 10 síntomas del virus woke: 1. Lees libros y no los quemas. 2. Crees en la ciencia. 3. Estás dispuesto a cambiar de opinión cuando se dispone de nueva información. 4. Entiendes que la mayoría de las cuestiones no son blancas o negras. 6. Te gusta compartir. 7. Te gusta cooperar. 8. Respetas los derechos de los demás. 9. Crees que la cultura y las artes tienen valor. 10. Cuidas el planeta y toda su vida.


Impacto cultural y social. La cultura woke ha influido en múltiples áreas: Política: Promueve políticas inclusivas y equitativas. Medios y entretenimiento: Fomenta representaciones diversas y responsables. Educación: Impulsa la inclusión de narrativas históricas y contemporáneas más amplias y diversas. 


Críticas. Algunos críticos argumentan que la cultura woke puede derivar en censura, polarización política o activismo performativo (acciones simbólicas sin un cambio real). Sin embargo, sus defensores destacan la importancia de visibilizar y combatir las desigualdades. 

El concepto woke sigue evolucionando, reflejando debates profundos sobre justicia, libertad de expresión y progreso social en el siglo XXI.

Geronymonstre: Club de lectura que desafía los estereotipos

Hay fenómenos culturales que sorprenden no porque inventen algo completamente nuevo, sino porque consiguen colocar lo conocido en un escenario inesperado. Geronymonstre pertenece a esa categoría. Desde un barrio de Avignon, un grupo de jóvenes ha convertido la conversación sobre los grandes autores y pensadores en un espectáculo callejero difundido por las redes sociales. Marx, Zola, Flaubert, Molière, Rimbaud, George Sand o Simone de Beauvoir aparecen así entre chándales, zapatillas deportivas, humor, lenguaje coloquial y debates improvisados. 

La propuesta tiene algo deliberadamente contradictorio. Si imaginamos un club de lectura, probablemente pensamos en una biblioteca, una librería, un aula o una sala tranquila. Geronymonstre desplaza ese escenario a un aparcamiento situado junto a bloques de viviendas populares. Allí, la literatura deja de presentarse como un territorio reservado a quienes dominan determinados códigos culturales y se convierte en conversación, juego y enfrentamiento intelectual. Le Monde ha descrito el proyecto como una iniciativa de jóvenes de la periferia de Avignon que organizan auténticas «batallas literarias» entre grandes figuras del pensamiento. 

El fenómeno resulta especialmente interesante desde la educación, más aún tras la debacle de PISA 2025. Durante décadas hemos debatido cómo conseguir que los jóvenes lean. Con frecuencia, la respuesta institucional ha consistido en seleccionar obras, establecer lecturas obligatorias, elaborar cuestionarios y evaluar posteriormente su comprensión. Geronymonstre plantea una posibilidad diferente: quizá antes de pedir a un adolescente que lea un clásico haya que conseguir que perciba que la literatura también habla su lenguaje y puede formar parte de su mundo social.

No se trata, sin embargo, de simplificar los clásicos hasta hacerlos irreconocibles. Precisamente una de las virtudes del proyecto es mantener la ambición intelectual mientras cambia el registro comunicativo. La ironía, el argot, la escenificación y el humor funcionan como puertas de entrada hacia contenidos complejos. El resultado no es necesariamente una reducción de la cultura, sino una recontextualización.

Aquí aparece una cuestión educativa de fondo. ¿Quién determina qué aspecto debe tener una persona culta? Durante mucho tiempo existió una asociación bastante rígida entre cultura, apariencia, instituciones y determinados comportamientos. Geronymonstre desmonta esa asociación visual: jóvenes que podrían ser estereotipados socialmente como poco interesados en la cultura aparecen hablando de filosofía, literatura e historia de las ideas. El contraste es parte esencial de su mensaje.

También importa su dimensión digital. El proyecto comenzó en un entorno físico muy concreto, pero su difusión mediante Instagram, TikTok y otras plataformas ha multiplicado su alcance. La cuenta de Geronymonstre reúne cientos de miles de seguidores y ha llamado incluso la atención de instituciones culturales. 

Esto permite reconsiderar la relación entre libro y redes sociales. Con frecuencia se presentan como enemigos: el móvil distrae y el libro concentra; TikTok fragmenta y la lectura profundiza. La experiencia de Geronymonstre sugiere una relación menos sencilla. Una red social puede ser también un escaparate que despierte curiosidad por autores, obras y debates que después requieren una atención mucho más prolongada.

Naturalmente, conviene evitar la idealización. Un vídeo viral sobre Flaubert no equivale a leer Madame Bovary, del mismo modo que una batalla entre Marx y Adam Smith no sustituye el estudio de sus textos. La divulgación tiene límites y la cultura digital puede convertir cualquier obra compleja en una caricatura. El verdadero éxito educativo se produce cuando el espectáculo inicial conduce hacia la lectura, la argumentación y el pensamiento propio.

Por eso Geronymonstre merece atención más allá de su dimensión anecdótica. Su principal lección quizá no sea que los jóvenes franceses leen clásicos, sino que la cultura puede cambiar de escenario sin perder necesariamente su profundidad.

La literatura no necesita solemnidad para ser importante. Necesita lectores, conversación y preguntas. Si un aparcamiento de Avignon consigue que cientos de miles de personas vuelvan a hablar de Zola, Marx o Rimbaud, quizá la pregunta educativa no deba ser por qué esos jóvenes leen de una manera tan poco convencional, sino qué podríamos aprender de su manera de hacer que leer vuelva a parecer una aventura colectiva. 

Pierre Bourdieu habría reconocido de inmediato el mecanismo en juego: el capital cultural, ese patrimonio de referencias que distingue a quien "tiene derecho" a hablar de Flaubert de quien no. Geronymonstre no destruye ese capital, lo redistribuye: lo saca del salón burgués y lo devuelve a la calle sin perder rigor ni la palabra justa.

Un lector vasco reconocerá enseguida el parecido con la bertsolaritza, la improvisación oral en verso que Bernardo Atxaga situó siempre en el corazón vivo de la literatura vasca: dos voces, un tema impuesto, métrica exigente y el público como juez inmediato. La batalla de Aviñón y el bertso improvisado en una plaza vasca comparten una intuición muy anterior a internet: la literatura se conserva mejor cuando se dice en voz alta y se disputa, que cuando se archiva en vitrinas.

Para la educación, el fenómeno plantea una pregunta incómoda. Si un aparcamiento genera más entusiasmo lector que muchas aulas, quizá lo que falla no sea el contenido enseñado, sino el envoltorio institucional en que se presenta. La forma agonal —el debate, la disputatio medieval, el diálogo socrático— ha sido siempre uno de los motores más eficaces del pensamiento; Geronymonstre no ha inventado nada, ha recordado algo que la escuela olvida a veces: que las ideas se aprenden mejor cuando se defienden en voz alta, entre iguales, con algo en juego.

Queda por ver si el fenómeno sobrevivirá a su propia viralidad o se disolverá, como tantos otros, en el ciclo veloz de las redes. Pero mientras dure, recuerda una verdad incómoda para instituciones y minorías cultas por igual: la literatura no pertenece a nadie en particular, y menos aún a quienes creen poseer en exclusiva la llave de su vocabulario.

@anacabo17 ¿qué os parece esta iniciativa? #lectura #geronymonstre #francia #datoscuriosos #booktokenespañol ♬ sonido original - Ana Cabo

Cultura y simulacro: Baudrillard predijo la posverdad

En 1978, cuando Editorial Kairós encargó a Pedro Rovira la traducción de unos ensayos dispersos de Jean Baudrillard, nadie podía sospechar que aquel volumen modesto, Cultura y simulacro, contenía ya el germen de una de las intuiciones más inquietantes del pensamiento contemporáneo: la sospecha de que la realidad, tal y como la entendíamos, había dejado de existir. Casi medio siglo después, en plena era de algoritmos, deepfakes y realidades aumentadas, el libro se lee menos como una reliquia académica que como un mapa —él mismo hubiera apreciado la ironía— de nuestro presente.

Jean Baudrillard (Reims, 1929 – París, 2007) fue sociólogo de formación y filósofo por vocación. Estudió filología germánica en la Sorbona, tradujo a Marx y a Brecht, y en 1966 defendió en Nanterre una tesis dirigida por Henri Lefebvre. Tras dedicar sus primeros libros —El sistema de los objetos y La sociedad de consumo— a diseccionar el fetichismo de las mercancías, derivó hacia una crítica radical de la representación que lo convirtió, junto a Lyotard y Deleuze, en una de las voces centrales de la posmodernidad. Su fama mundial llegó más tarde, cuando los hermanos Wachowski convirtieron su obra mayor, Simulacra and Simulation (1981), en atrezo filosófico de Matrix, gesto que el propio autor recibió con escepticismo: sospechaba, no sin razón, que el cine había simplificado su tesis hasta la caricatura.

El corazón de Cultura y simulacro es el ensayo «La precesión de los simulacros», donde Baudrillard invierte la célebre fábula de Borges sobre los cartógrafos del Imperio, que dibujaban un mapa tan detallado que terminaba por cubrir el territorio. Hoy, sostiene, ya no queda territorio que precise mapa: es el mapa —el modelo, el simulacro— el que genera el territorio, y son sus jirones los que se pudren en el desierto de lo real. De ahí nace la hiperrealidad, ese régimen donde la copia ya no remite a ningún original y donde Disneylandia cumple una función precisa: hacer creer que fuera de sus muros, en Los Ángeles, en América entera, existe todavía algo real.

Los ensayos que completan el volumen —«El efecto Beaubourg», «A la sombra de las mayorías silenciosas» y «El fin de lo social»— trasladan esa lógica al terreno político. Baudrillard describe a las masas como un agujero negro que absorbe sin devolver: ni la historia, ni la ideología, ni el sentido logran atravesarlas, porque las masas no son sujeto político sino pura inercia neutralizadora. La tesis dialoga, sin buscarlo, con La rebelión de las masas de Ortega y Gasset: donde el pensador temía la imposición de la mediocridad mayoritaria, Baudrillard describe algo aún más inquietante, una masa que ni siquiera aspira a imponerse, que simplemente disuelve cuanto se le arroja. Hannah Arendt, desde otra tradición, había advertido ya cómo las sociedades de masas erosionan el espacio común donde la política resulta posible; Baudrillard lleva esa erosión hasta su extremo lógico.

Leído hoy, el libro se adelanta con precisión inquietante a nuestro presente: campañas electorales convertidas en escenificación de signos, atentados que se disputan en el terreno de la interpretación antes que en el de los hechos, redes que fabrican consenso sin referente real alguno. No es casualidad que Cultura y simulacro recupere lectores en la era de la inteligencia artificial generativa, cuando distinguir una imagen real de una sintética ha dejado de ser un ejercicio académico para volverse cotidiano. Baudrillard no ofrece salidas ni consuelos —nunca fue su estilo—, pero sí una herramienta afilada para nombrar el vértigo. Volver a este librito de apenas doscientas páginas sigue siendo, cerca de cinco décadas después, un ejercicio de higiene intelectual.

Resumen: Baudrillard, medio siglo después: cuando el mapa devora el territorio. Qué nos enseña «Cultura y simulacro» sobre las redes y la IA. De Borges a Baudrillard: el simulacro que sustituyó a la realidad. Por qué releer a Baudrillard en la era de los deepfakes.

Derecho a decidir. Cultura. Innovación #Getxo #GureEskuDago #LHKibarretxe @agirrecenter

Hoy, martes 19 de enero de 2016, a partir de las 19.30 h., en la Escuela de Música Andres Isasi de Las Arenas-Getxo, se ha celebrado una conferencia bajo el título “Derecho a decidir. Cultura. Innovación”. 

La iniciativa está organizada por Gure Esku Dago y Agirre Lehendakaria Center. Esta conferencia es una nueva edición de la Open Akademia, un proyecto de Agirre Lehendakaria Center. La Open Akademia tiene como objetivo acercar al conjunto de la ciudadanía, de una manera comprensible y didáctica, los conocimientos, contenidos y propuestas que se desprenden de las investigaciones desarrolladas por Agirre Lehendakaria Center. Al mismo tiempo, Open Akademia quiere ser un espacio de diálogo con y en la sociedad, en el que se pueda incentivar un debate sobre los valores, los principios, las creencias y la identidad que deben servir de guía para que la sociedad vasca pueda afrontar los retos que presenta un mundo en crisis, tanto en lo económico como en lo social. 
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Por su parte, Gure Esku Dago, iniciativa plural y participativa, que trabaja por el derecho a decidir del pueblo vasco, coorganiza esta conferencia en la medida que representa una oportunidad para compartir y dialogar sobre las bases que pueden facilitar que el pueblo vasco afronte sus retos de futuro aprendiendo del pasado e identificando los valores compartidos que conforman nuestra cultura propia. 

En la conferencia han intervenido, en este orden: 
Derecho a decidir. Cultura. Innovación #Getxo
Nos ha gustado, especialmente, el mensaje del Lehendakari Ibarretxe, el mismo que en euskara escuchamos justamente hace una semana en Hernani (ver en el post I Edición del "Club de Sabios de #Sargoi).
Derecho a decidir. Cultura. Innovación #Getxo
Grabación integral del acto. Álbum con 95 imágenes.

XVI Tertulia Bilbaina sobre Arte y Cultura

XVI Tertulia Bilbaina sobre Arte y Cultura
Si consideramos que la comida de Astrofísica en el Restaurante Etxanobe fue la XV Tertulia Bilbaina, este viernes 27 de enero de 2012 nos hemos reunido para hablar sobre Arte y Cultura en nuestro habitual rincón de la champañería À Votre Santé.

Ha sido una larga Tertulia con Ederne Frontela (su blog y su facebook), Txetxu Barandiaran (blog cambiando de tercio @jmbarandiaran), Rubén Sánchez de la Factoría Crossmedia (@nickdutnik y su bilbaino FB) y Natxo Rodríguez Arkaute (@natxor y su FB). Y los tres fijos, Iñaki Murua @, Josu Garro @, y quien suscribe, Mikel Agirregabiria @, junto al gran y asiduo MiKeL Ortiz de Etxebarria (@eztabai y su blog).

Comenzó la ronda de presentación de los cuatro invitados Rubén Sánchez con su extenso recorrido profesional (a pesar de su joven edad), comenzando con el inspirador relato del nacimiento del amateur LostInBilbao con Cristina Fernández y Libe Lombraña, que cruzó océanos llegando a diversas ciudades con LostInMetropoli. Siguió con los tres exitosos años de Nickdutnik, que ahora alcanzan el final de una etapa y la prometedora esperanza de nuevos proyectos. Prometimos una pronta visita de Zibereskola a su Factoría Crossmedia (mapa).

Txetxu Barandiaran, que estuvo muy discreto con todo lo relacionado con su actual labor de asesor de la Consejera de Cultura, fue el conversador ameno y omnisciente (además de escuchador amable) en todo lo relacionado con su mundo del libro,... y otros entornos culturales. Analizamos los planes para la difusión de la lectura, donde siempre debieran ir de la mano las iniciativas educativas y culturales, junto a todos los soportes actuales que han de generar un hábito lector arraigado en nuestra sociedad.

Natxo Rodríguez Arkaute nos puso al día de la agitada atmósfera cultural y artística de Vitoria-Gasteiz (caso Amarika), así como de la formación universitaria en Bellas Artes, entre otros temas. Proyectos como Estancias, que se desarrolla en la Fundación Rodríguez (FundaciónRDZ), vanguardia de cultura contemporánea con nuevos medios audiovisuales en los soportes multimedia.

Ederne Frontela estuvo tan brillante como ya la conocimos en el II Encuentro GetxoBlog de 2010. Lectora, lingüista (de las primeras personas que hemos oído hablar en chino mandarín), periodista y especialista en cine,... Nos habló de muchas realidades, periodísticas, cinematográficas, sociales,... incluida su devoción por Castromocho de Palencia.

Sumamente interesante la conversación, que derivó por parajes culturales muy variados. Desde quienes pasamos por los Colegios de Escolapios, y que lo llevamos como marca, pasando por Lost in Translation, los primeros equipos (ZX-81, Spectrum o Sony MXS), hasta lo imprescindible (o no, porque hubo división de opiniones) de portar smartphones en todo momento, el crowdfunding para financiar proyectos o las imprentas del siglo XXI como Publidisa, que aplica nuevas tecnologías al sector editorial.

A partir de hoy, Red y Libertad

Nos sumamos desde este blog a este nuevo #manifiesto:

Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:

1 -Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.

2 - Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.

3 - Establece un procedimiento punitivo “a la carta” para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente

4 - Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de "lucro indirecto", es decir: a mí me pueden cerrrar el blog porque "promociono" a uno que "promociona" a otro que linka a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos

5 - Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.

6 - De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.

7 - Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.

La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.

La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fué aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o ley de patada en la puerta).

El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200 000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.

Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la "Red SOStenible" una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.

En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de 100 expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.

En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento:

1 - Las/os artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 Demandas legales, párrafo B. "Estímulo de la creatividad y la innovación", de la Carta);

2 - La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo D "Acceso a las infraestructuras tecnológicas", de la Carta);

3 - El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo A "Derechos en un contexto digital", de la Carta);

4 - La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 "Demandas legales", párrafo C "Conocimiento común y dominio público", de la Carta);

5 -Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 Demandas legales", párrafo B. "Estímulo de la creatividad y la innovación", de la Carta).

Por todo ello hoy se inicia la campaña INTERNET NO SERA OTRA TELE y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.

Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).

La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y legaciones diplomáticas.

Firmad: Red SOStenible (Fuente inicial: http://Red-SOStenible.net )

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La religión en la escuela

Mikel Agirregabiria / Pedro Pablo Arrinda [1]

La enseñanza de la Religión ha cambiado de estatuto y de orientación con la nueva Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE). Este artículo, basado en los datos recopilados por el profesor Rafael Artacho, analiza esos cambios y propone un camino para configurar una enseñanza de la Religión dentro del Sistema Educativo Vasco. La Religión en la escuela ha sido una de esas asignaturas pendientes, irresuelta después de 25 años de transición política en el Estado español. Durante los años del régimen del General Franco la enseñanza de la Religión Católica en la escuela fue una asignatura obligatoria para todos. El Estado era confesional y la escuela era confesional. La Constitución de 1978 consagró la libertad religiosa como un derecho fundamental, así como el derecho de los padres a elegir libremente la educación religiosa y moral de los hijos; un derecho del cual la Constitución hace garantes a los poderes públicos (Art. 27,3).

En este contexto tuvo lugar el 3 de enero de 1979 la firma de los Acuerdos sobre enseñanza y asuntos culturales entre el Estado español y la Santa Sede, introduciendo en la legislación tres novedades fundamentales: Primera, que esta enseñanza sería obligatoria en todos los Centros escolares, aunque de voluntaria elección por parte del alumnado (o de sus familias), sin que ello supusiera discriminación académica, ni para los que elegían seguir la asignatura ni para los que la dejaban. La segunda novedad era el profesorado no sería obligado a impartir la asignatura de religión. Y la tercera, la que se reconocía a la jerarquía episcopal el derecho de seleccionar y conceder o denegar la missio canonica para nombrar profesores de Religión, a fin de cubrir las plazas docentes de Religión Católica. Estas tres novedades de los Acuerdos dieron lugar a dos efectos prácticos, asentados durante años en la indefinición. El primer efecto fue la creación de una asignatura alternativa a la Religión Católica. Y el segundo, la creación de una plantilla de profesores de Religión en la escuela, nombrados directamente por el Ordinario de las diócesis. En principio, éstos tuvieron carácter de voluntarios, reclutados sobre todo entre catequistas parroquiales, independientes de cualquier titulación académica. Poco a poco, este grupo de “voluntarios suplentes” fue dando paso a un cuerpo de profesorado con un estatuto contractual y retributivo extraño y ajeno en lo previsto en las leyes de Función Pública.

Con la llegada de la LOGSE, ni el tema del currículo de Religión, ni el tema del profesorado lograron una solución adecuada. Fueron tres las objeciones que, repetidamente, se formularon contra la enseñanza de la Religión en la escuela y contra su estatuto como asignatura curricular. La primera impugnación aducía que se trataba básicamente de una situación de privilegio que los Acuerdos Santa Sede-Estado otorgaban a un grupo religioso determinado, en un Estado constitucionalmente no confesional. La segunda discrepancia radicaba en que para mantener este privilegio propio de algunos alumnos (los católicos), se obligaba a todos a mantener una asignatura adicional en el currículo (Religión o su Alternativa). El tercer reparo señalaba que la Religión es fundamentalmente una vivencia que no puede reducir su estatuto a lo exclusivamente académico.

Todo este cúmulo de hechos e interpretaciones hizo que la cuestión de la Religión en la escuela se presentara a la opinión pública como un asunto pendiente solamente entre la Iglesia y el Estado y no como una cuestión irresuelta de resolver dentro del propio sistema educativo. Este es el contexto en el que hay que situar la nueva regulación de la enseñanza de la Religión en la escuela, que realiza la LOCE, en su disposición Adicional Segunda, y que configura un nuevo modelo de enseñanza de la Religión. Se crea un área denominada Sociedad, Cultura y Religión, obligatoria para todo el alumnado, pero con dos modalidades: Enseñanza Religiosa Confesional o Enseñanza No Confesional de la Religión. En el primer caso (Enseñanza Confesional), el alumnado sigue cursos de Religión y Moral de cualquiera de las Confesiones religiosas, frente a quienes eligen la Enseñanza No Confesional, con un programa que les llevará al conocimiento tanto de los sustratos religiosos de la cultura actual de Occidente, como de las religiones que sustentaron las grandes culturas de la Humanidad.

¿Cuáles son las diferencias que la nueva situación presenta respecto de la LOGSE? En primer lugar, está en la estructura del área. La LOCE establece un área curricular de Sociedad, Cultura y Religión, universal y obligatoria para todos, creyentes y no creyentes. Confesional o No Confesional son pura y simplemente diferentes modalidades de un único currículo. En la LOGSE mientras unos alumnos seguían el currículo de Religión, otros realizaban alguna actividad alternativa. Otra diferencia estructural es que el seguimiento del currículo de Sociedad, Cultura y Religión en cualquiera de sus formas, queda reflejado con esta denominación en el expediente académico del alumno y consignados los resultados de su evaluación.

La innovación de la estructura curricular en la enseñanza de la Religión es consecuencia de una innovación de mucho mayor alcance: la configuración jurídica. En la LOGSE -también en la Disposición Adicional Segunda- la enseñanza de la Religión en la escuela se sustentaba, como base jurídica, en la referencia a los Acuerdos sobre enseñanza y asuntos culturales firmados entre el Estado español y la Santa Sede. Naturalmente, estos Acuerdos sólo eran válidos para la enseñanza de la Religión católica por lo que el texto de la LOGSE se hacía extensible a otros posibles Acuerdos que se pudieran establecer entre el Estado español y otras confesiones religiosas que vinieron después. La LOCE, por su parte supone una configuración jurídica de la enseñanza de la Religión: La existencia de un Área de Religión se establece en cumplimiento del precepto constitucional que obliga a los poderes públicos a garantizar la libre educación religiosa y moral de los ciudadanos. La base jurídica no está, pues, en los Acuerdos sino en la propia Constitución.

Pero hay dos puntos débiles en la ordenación legal de la enseñanza de la Religión diseñado en la LOCE. Se trata, en concreto, de la Evaluación de la asignatura, y del profesorado responsable de impartir los programas de Religión Confesional como No Confesional. Los Decretos sobre el currículo de la LOGSE convirtieron la Religión en una asignatura no evaluable. Se argüía que una vivencia no debía ser objeto de evaluación académica. Quien así argumentaba entonces, desconocía que la naturaleza de la enseñanza escolar de la religión, se diferenciaba -al menos oficial y teóricamente- de la catequesis desde 1979. Para evitar la discriminación académica se estableció que la nota de religión no concurriese a la hora de establecer la nota media a efectos supra-curriculares.

Creemos que suprimir la evaluación es desnaturalizar el carácter de disciplina escolar de un área de conocimiento. La valoración con notas ofrece una función reguladora y orientadora en la propuesta y en el logro del aprendizaje. Eliminar la evaluación equivaldría a hacer inoperantes las metas del aprendizaje. Cualquier menoscabo de la evaluación de la nueva área de Sociedad, Cultura y Religión llevaría irremediablemente a convertirla en una asignatura ‘maría’, reducto de mojigaterías bienintencionadas más propias de beaterio que de la institución escolar. Por ello, nuestra opinión es que esta área curricular debe ser evaluable, con informe a las familias como en cualquier otra asignatura, pero no computable a efectos extraacadémicos de expediente escolar, tales como la obtención de Becas o de Selectividad (o Prueba General de Bachillerato), como en la etapa LOGSE, dado que las diferentes opciones no confesional o confesionales en sus distintas religiones ofrecen variantes que no pueden asegurar un criterio equitativo, más aún por la procedencia múltiple de su respectivo profesorado.

Éste es el segundo problema que afecta al área de Sociedad, Cultura y Religión en la escuela: la cuestión del profesorado. El profesorado actual que imparte Religión Confesional se rige ante todo por los Acuerdos establecidos entre el Estado español y las diferentes Confesiones religiosas. Pero la situación legal es distinta según se trate de los profesores de la Religión Católica, o de los profesores de Religiones pertenecientes a las Confesiones judía, islámica o evangélica, que son las que en este momento tienen un concierto con el Estado. Los profesores de Religión católica son propuestos cada año por la jerarquía católica y establecen una relación contractual con las administraciones educativas. En general, en estos Acuerdos la enseñanza de la Religión en la escuela no se considera como parte del currículo, y en consecuencia no existen ni requisitos, ni derechos en el régimen de este profesorado. Es evidente, a la vista de los datos que la normalización de la situación del profesorado de Religión Confesional constituye un requisito indispensable para la normalización real y efectiva de la asignatura.

Parece legítimo, por una parte, que los responsables de las diferentes confesiones religiosas mantengan competencias en la gestión del currículo y el nombramiento, valoración y seguimiento de los profesores que imparten la enseñanza de su confesión religiosa. Pero, desde la nueva situación de la enseñanza de la Religión y desde los fines de la escuela es igualmente exigible que se trata de una responsabilidad compartida con el Estado, o mejor con los Gobiernos autonómicos que ya disponen de plenas competencias educativas, en una situación de trasferencias escolares muy diferente de la que regía en 1979. Por tanto, la Administración Educativa no puede inhibirse de su responsabilidad en un especie de subcontrata acordada con las jerarquías religiosas. Una de las fórmulas para compartir esta responsabilidad entre el Estado y las Confesiones Religiosas podría ser el modelo vigente en Italia. Allí los profesores de Religión deben de acreditar su preparación en materia de Religión y Moral y su Didáctica específica, ante las autoridades religiosas; y deben de probar su competencia pedagógica escolar ante las autoridades educativas. Sólo en el caso de demostrar su competencia ante las dos instancias una candidatura puede tener acceso a la función pública como profesorado de Religión. Así mismo, la Administración Educativa debe asegurar por su parte que este profesorado debidamente homologado disponga de unas condiciones laborales y salariales similares a las del resto de los componentes de los claustros docentes.

En cuanto al profesorado de Religión No Confesional, encomendar, sin más esta asignatura, al profesorado de Ciencias Sociales o Filosofía sin haber recibido una preparación específica sería un acto de irresponsabilidad. Por tanto, consideramos conveniente que se estableciesen unos mínimos de competencia profesional para que los profesores de estas áreas se responsabilicen de la Religión No Confesional. Para ello se articularían cursos de habilitación específica para el profesorado en ejercicio, y un área propia en la formación inicial impartida en las Facultades Universitarias o en los Centros de Formación del Profesorado, definiendo los estudios conducentes a la obtención de un “Certificado en Ciencias de la Religión No Confesional”.
A modo de síntesis final, concluiríamos que la presencia de la religión en la escuela es un caso paradigmático de problemática educativa, que sobre la base de una realidad asentada en décadas anteriores obliga a un esfuerzo de innovación para prestar un óptimo servicio a la sociedad y a las familias de cada etapa histórica. Son condicionantes de peso la presencia curricular en formato de una asignatura confesional optativa y un núcleo significativo de profesorado especializado en condición precaria e inestable. En un sistema educativo que se re-escribiese desde cero, quizá fuera preferible una única área curricular troncal, común, no confesional, obligatoria, evaluable y computable que persiguiese objetivos cognitivos, actitudinales y afectivos de educación en valores éticos, impartida por especialistas en “Sociedad, Cultura y Religiones”, que se complementarse por voluntarias catequesis externas o incluso internas, pero optativas y en horario extraescolar, aunque fuesen programadas regularmente por centros escolares con ideario religioso.

Por último, la enseñanza de la(s) Religión(es) posee entre otras, una función de integración social, sobre todo en una sociedad multi-religiosa. Para ello serían necesarios unos pactos básicos de las Confesiones entre sí y con la Administración Educativa, orientados a la aceptación de principios comunes que garanticen la contribución de estas enseñanzas a la función integradora de la sociedad intercultural. El primer acuerdo iría orientado a garantizar dos objetivos: Primero, que todos los alumnos tengan la posibilidad de adquirir unos conocimientos mínimos de las religiones diferentes a la opción confesional cuyo currículo está siguiendo. Y, segundo, garantizar el ejercicio del diálogo y el intercambio entre alumnos de diferentes confesiones, y su participación en proyectos sociales comunes. Ello supondría, evidentemente, una renuncia expresa a cualquier planteamiento proselitista o apologético, aunque no excluye, naturalmente, la adecuada justificación racional de las propias opciones de fe. Cada Religión debe ser plenamente consciente de que la escuela es un espacio público compartido con el resto de las confesiones religiosas y con opciones agnósticas, donde se forma conjuntamente una comunidad escolar con creyentes de distintos credos y con quienes no profesan ninguna Religión.

Miembros de la Asociación de Profesorado http://www.irakasten.org/
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Eskola eta erlijioa

Mikel Agirregabiria / Pedro Pablo Arrinda
Erlijioaren irakaskuntzak bestelako estatutu eta helburuak ditu orain, LOCE Hezkuntza Kalitatearen Lege Organiko berria dela medio. Artikulu honetan, Rafael Artatxo irakasleak bildutako datuetan oinarriturik, aldaketa horiek aztertu ditugu eta Euskal Hezkuntza Sisteman erlijioaren irakaskuntza berritzeko bidea proposatzen dugu. Espainiako Estatuan, 25 urteko trantsizio politikoaren ondoren, erlijioaren irakasgaia konpondu gabeko kontu bat da. Francoren agintaldian, erlijio katolikoa guztiei nahi eta nahi ez erakutsi beharreko irakasgai bat izan zen. 1978ko Konstituzioak, aldiz, erlijio askatasuna funtsezko eskubidetzat jo zuen eta gurasoei seme-alaben heziketa erlijioso eta morala aukeratzeko askatasuna eman zien; Konstituzioak dio, gainera, eskubide horiek botere publikoek babestu behar dituztela (27.3 artikulua). Egoera hori zela, 1979ko urtarrilaren 3an, Estatuak eta Vatikanoak irakaskuntzari buruzko akordioak egin zituzten. Eta hiru kontu berri ekarri zituzten: 1.) Ikastetxe guztietan irakasgaia derrigorrezkoa izatea erabaki zuten, baina hautazkoa izan behar zuen ikasleentzat (edo haien familientzat), eta eskolan inor ez zen baztertu behar irakasgaiari heltzea edo muzin egitea erabakitzeagatik. 2.) Irakasleek ez zuten zertan erlijioa irakatsi. 3.) Eskolan erlijioa irakatsi beharreko irakasleak aukeratzeko eskubidea Elizari aitortu zitzaion. Akordio horiek, beraz, Erlijio katolikoaren ordezko irakasgai bat ekarri zuten, batetik, eta Elizak zuzenean aukeratutako irakasle sail bat, bestetik. Irakasleok, ustez, boluntarioak ziren, zeukaten titulazioa zeukatela katekisten artetik aukeratutakoak. Gerora, «boluntario» sail horretatik, kontratu berezia zuen irakasle talde bat sortu zen, Funtzio Publikoaren legeek ziotenaz bestera.

LOGSE legea etorri zen gero, baina ez zuen konpondu, ez modu itxurosoan behintzat, ez irakasleen kontua, ez erlijioa ikasketa planetan sartzekoa. Ikasketa planetan ez sartzeko, hiru argudio erabili ziren erlijioaren kontra: batetik, pribilegiozko egoera bat sortuko zen, Vatikanoaren eta Estatuaren arteko akordioek beste talde erlijiosoei aitortzen ez zietena aitortuko ziotelako talde jakin bati, Estatua ez baitzen konfesionala; bestetik, zenbait ikaslek (katolikoek) pribilegio hori izateko, gainerako ikasleak irakasgai bat gehiago izatera behartuko zituzten, Erlijioa edo haren ordezkoa izatera alegia, eta, azkenik, erlijioa ezin bide zen eskolako irakasgai hutsera ekarri, funtsean hori baino gehiago zelakoan. Hala, bada, LOCE legeak, bigarren xedapen gehigarrian, Gizartea, Kultura eta Erlijioa irakasgaia sortu du ikasle guztientzat, nahitaezkoa. Bi aukera daude, hala ere, horren barruan: irakaskuntza erlijioso konfesionala eta konfesionalaz besteko irakaskuntza erlijiosoa. Lehenengoan, sineste guztien erlijio eta moral ikastaroak ematen dituzte; bigarrenean, munduko kultura handien oinarri erlijiosoari buruzko programa bat lantzen dute.

Zer alde dago, beraz, oraingo legearean (LOCE) eta LOGSEren artean? Bateko, irakasgaiaren egitura bestelakoa da. LOCEk Gizartea, Kultura eta Erlijioa esparrua sortu du ikasketa planetan, eta sinestunak izan, sinesgabeak izan, guztientzat da nahitaezkoa irakasgaia. Konfesionala izan, konfesionalaz bestekoa izan, biak ikasketa plan beraren bi aukera dira. LOGSErekin, ikasle batzuek Erlijioa ikasten zuten; gainerakoek, aldiz, haren ordezko zerbait lantzen zuten. Besteko, Gizartea, Kultura eta Erlijioa irakasgaian ateratako notak ikaslearen eskola dosierrean ageri dira orain, izen horrekin. LOGSErekin, arestian aipatutako akordioei esker lantzen zen erlijioa; akordio horiek, ordea, erlijio katolikoari buruzkoak ziren bakarrik, baina LOGSEk beste erlijioak irakasteko ere baliatu zituen. LOCEren arabera, aldiz, erlijioarentzako tartea nahitaezkoa da, Konstituzioak hala aginduta; hala, herritarrek nahi duten heziketa erlijioso eta morala izateko modua egitera behartzen ditu Konstituzioak botere publikoak. Oinarri juridikoa, beraz, ez dago akordioetan, Konstituzioan bertan baizik.

Gure ustez, LOCEren arau sailak bi ahulgune ditu: irakasgaiaren ebaluazioa eta eskolak eman behar dituzten irakasleak, hain zuzen ere.

LOGSErekin, Erlijioa irakasgaitik kendu egin zituzten azterketak, 1979tik erlijioaren eskolako irakaskuntza mota eta kristau ikasbidea teorian, behintzat bat ez zirela jakin gabe. Azterketak kentzean, gure ustez, jakintza arlo horren irakasgai izaera ezabatu zuten, nolabait. Notak banatzeak irakaskuntzan jarraibideak eta arauak ezartzen laguntzen du. Horregatik, guk uste dugu irakasgai honen bi aukeretan azterketak egin behar direla eta gurasoei txostena bidali behar zaiela, gainerako irakasgaietan egin ohi den moduan. Baina, gure ustez, ez litzateke kontuan hartu behar eskola dosierrean sartzeko, bekak lortzeko eta Selektibitatearen ordezko Batxilergoko Proba Orokorra egiteko; izan ere, aukera konfesionala eta konfesionalaz bestekoa izanik eta konfesionalaren barruan hainbat erlijio izanik, ez da ziurtatzen irizpide zuzena erabiliko denik.
Horixe da Gizartea, Kultura eta Erlijioa irakasgaiak duen bigarren arazoa, irakasleena. Gaur egun horiek Espainiako Estatuaren eta erlijioen arteko akordioek diotenari jarraitzen diete, batez ere. Haien egoera juridikoa ez da bat; erlijio bakoitzaren baitan dago. Hala, ez da bera erlijio katolikoko irakasleen egoera eta judaismokoena, islamekoena eta ebanjelismokoena. Erlijio katolikoko irakasleak Eliza katolikoak proposatzen ditu urtero, eta haiek kontratu bidezko lotura izaten dute hezkuntza arloko administrazioarekin. Ondo iruditzen zaigu erlijioetako arduradunek ikasketa planean eskua sartzeko aukera izatea eta beren erlijioa irakatsi behar dutenak hautatzean eta haiei azterketak egitean zer esana izatea. Baina, eskolaren helburuak kontuan hartuta, aldi berean, exijitu egin beharra dago Estatuaren edo, zehatzago, hezkuntza alorreko eskumenak dituzten erkidego autonomoetako gobernuen ardura ere badela; ez alferrik, 1979koaren aldean, eskumen aldetik oso bestelakoa da hezkuntza arloko egoera. Beraz, Hezkuntza Administrazioak ezin dio muzin egin duen ardurari erlijio bakoitzeko buruekin azpikontratu modukoak eginez. Italian indarrean duten ereduari erreparatu eta hona ekartzea litzateke ardura hori partekatzeko modua: han, Erlijioa eta Morala irakasgaia emateko jantzita daudela erakutsi behar diete Erlijio irakasleek buru erlijiosoei; baina, aldi berean, eskolak emateko gai direla frogatu behar diete hezkuntza arloko buruei. Bi horiek frogatzen badituzte lor dezakete bakarrik irakasle postua. Era berean, Hezkuntza Administrazioak ziurtatu behar du irakasleok, behar bezala homologaturik, gainerako irakasleen pareko soldatak eta lan baldintzak dituztela.

Konfesionalaz besteko irakaskuntza erlijiosoko irakasleei dagokienez, arduragabekeria galanta da gaia erakusteko lana Gizarte Zientzietako eta Filosofiako irakasleen esku uztea prestakuntza berezia jaso ez badute. Hala, gure ustez, beharrezkoa da dagoeneko eskolak ematen dituzten eta irakasgaia eman nahi duten irakasleentzat propio ikastaro bereziak antolatzea, eta uste dugu, batetik, atal berezi bat sortu beharko litzatekeela irakasle eskoletan eta fakultateetan, ikasketak hasi bezain pronto irakasgaia lantzeko, eta, bestetik, konfesionalaz besteko irakaskuntza erlijiosoko nolabaiteko irakasle agiria ateratzeko aukera eman beharko litzatekeela, horretarako zen ikasi behar den zehaztuz.

Hezkuntza arloan arazo asko daude eta Erlijioaren kontua horren adibide argia da. Urteetan irakatsi izan da erlijioa, baina berritzeko ahaleginak egin beharra dago, unean uneko gizarteari, ikasleei eta gurasoei zerbitzu onena emango badie. Bi oztopo ditu, baina: bata, ikasketa planetan irakasgai konfesional bat izatea eta hori hautazkoa izatea; bestea, irakasle taldea nabarmena eta oso espezializatua izatea eta lan egoera kaskarrean egotea. Beharbada, hobe izango litzateke ikasle guztientzat irakasgai bakarra jartzea eta hura konfesionala ez izatea, nahitaezkoa izatea, azterketak egitea eta eskola dosierrean kontuan hartzea, baina ikasitakoa balio etikoetan oinarritua egotea, eskolak Gizarteak, Kulturak eta Erlijioak sailean jantzitako irakasleek ematea eta, hala nahi dutenentzat, eskola horiek eskolaz kanpoko orduetan kristau ikasbideko kanpoko edo barruko boluntarioek osatzea.

Erlijio(ar)en irakaskuntzak herritarrak erlijio anitzeko gizartean integratzeko zeregina dauka, besteak beste. Horretarako, ezinbestekoa da erlijioek beren artean eta Hezkuntza Administrazioarekin oinarrizko itun bat egitea, eta itun horrek kultura anitzeko gizartearen funtzio integratzailea bermatuko duen irakaskuntza ekarriko duten oinarri komunak onartzeko behar luke izan. Hala, ikasle guztiek beste erlijioei buruz oinarrizkoa ikasiko lukete eta erlijioen arteko hartu-emanak ziurtatuko lirateke. Noski, horrek eskolako guztien ikasketa planean proposamen proselitistak egiteari uztea ekarriko luke. Erlijio bakoitzak jakin behar du eskola denontzako lekua dela eta gainerako erlijioekin eta aukera agnostikoekin partekatu beharrekoa dela, hau da, bertan elkarrekin eskola komunitatea osatzen dutela suerte guztietako sinestunek eta inolako erlijiori jarraitzen ez diotenek.