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Suspensión de la Incredulidad: Puente entre realidad y fantasía

La "suspensión de la incredulidad" es un concepto literario y cinematográfico que se refiere a la disposición del espectador o lector para aceptar elementos fantásticos o improbables en una obra de ficción, sin cuestionarlos o criticarlos desde una perspectiva racional. Esta actitud de compromiso con la ficción permite que la audiencia se sumerja en la historia, disfrutando de la narrativa aunque se presenten situaciones o conceptos que, en la vida real, serían difíciles de creer.

Samuel Coleridge puso el término sobre la mesa a principios del Siglo XIX cuando reflexionaba sobre géneros como la fantasía, cuya naturaleza exige este compromiso a quien quiera entregarse al disfrute de sus historias. Sin embargo, es un concepto que se aplica prácticamente a todos los ámbitos de la ficción pero cuya ejecución presenta más dificultad cuanto más realista sea su apariencia.

Por ejemplo, cuando vemos una película de ciencia ficción con viajes espaciales a velocidades inhumanas, la suspensión de la incredulidad nos ayuda a dejar de lado las limitaciones del mundo real para disfrutar de la historia. Es un acuerdo tácito entre el creador y el receptor de la obra para vivir momentáneamente en un universo donde las reglas habituales pueden no aplicarse.

Aquí tienes algunos ejemplos de cómo se aplica la suspensión de la incredulidad en diferentes obras:

Películas de ciencia ficción: En Star Wars, la audiencia acepta la existencia de la Fuerza, una energía mística que guía a los personajes, a pesar de su carácter fantástico. En Avatar, el público se sumerge en el mundo alienígena de Pandora y cree en la biología y ecología única de sus criaturas, a pesar de lo imaginativo del entorno.

Literatura fantástica: En El Señor de los Anillos, los lectores aceptan la existencia de razas como elfos, enanos y hobbits, así como la magia, sin cuestionar la plausibilidad de estos elementos. En Harry Potter, se da por sentado que un mundo oculto de magos y criaturas mágicas coexiste con el mundo real, permitiendo que la historia se desarrolle de manera fluida.

Cómics y novelas gráficas: Las aventuras de superhéroes en cómics, donde personajes como Superman o Spider-Man realizan hazañas sobrehumanas, se basan en la suspensión de la incredulidad para que el público acepte estos poderes extraordinarios.

Estos ejemplos demuestran cómo, al dejar de lado el escepticismo, el espectador o lector puede disfrutar plenamente de una narrativa, aunque incluya elementos que desafíen las leyes de la lógica o la física.

Memoria engañosa: Sólo recordamos lo más intenso y el final

La Regla del Pico y el Final (The Peak-End Rule) es un sesgo cognitivo que explica cómo las personas recuerdan experiencias pasadas. Según esta regla, no recordamos los eventos en su totalidad, sino que nuestra memoria se basa principalmente en:
  1. El momento más intenso (pico) de la experiencia, ya sea positivo o negativo.
  2. El final de la experiencia.

Esto significa que la duración de la experiencia tiene menos impacto en nuestra memoria que los momentos clave mencionados. Veamos algunos ejemplos de Regla del Pico y el Final

- Experiencia en un parque de diversiones: Aunque una persona pase muchas horas en el parque, lo que más recordará será la emoción de la montaña rusa más extrema (pico) y la última atracción o el final del día.

- Películas y series: Aunque una película tenga momentos aburridos, si tiene una escena impactante y un final memorable, se recordará como una gran película.

Dolor en procedimientos médicos: Un paciente que experimenta un dolor intenso por unos segundos en una operación, pero termina con un proceso menos doloroso, recordará la experiencia de manera menos traumática que si el dolor hubiera sido constante hasta el final.

- Atención al cliente: Un restaurante puede mejorar su percepción si ofrece un postre gratis al final o un trato especial en la despedida, incluso si el servicio previo no fue excelente.

La The Peak-End Rule tiene numerosas aplicaciones en marketing, diseño de experiencias de usuario, atención al cliente y toma de decisiones personales. Aquí tienes algunos casos donde se aplica como técnica de marketing:

1. Entretenimiento y Medios. Películas y series: Directores diseñan escenas impactantes (pico) y finales memorables para que la audiencia recuerde la obra con más emoción. Ejemplo: El Sexto Sentido o Breaking Bad, que son recordadas por sus giros finales. Conciertos y espectáculos: Los artistas colocan sus mejores canciones cerca del final del show para que el público salga con una impresión positiva.

2. Marketing y Atención al Cliente. Hoteles y Restaurantes: Ofrecen un obsequio o detalle al final de la experiencia, como un chocolate en la almohada o un postre gratis, para dejar una buena impresión duradera. Servicio al Cliente: Los agentes de atención finalizan las llamadas con frases amables y soluciones satisfactorias, incluso si la experiencia previa tuvo momentos negativos.

3. Medicina y Salud. Procedimientos médicos: En colonoscopias y otros tratamientos, los médicos pueden reducir el dolor al final del procedimiento para que los pacientes recuerden la experiencia como menos desagradable.

4. Deportes y Eventos. Finales de torneos: Un equipo puede tener un rendimiento mediocre en un torneo, pero si gana en un momento clave (pico) o en la final, será recordado como un éxito. Ejemplo: Grecia en la Eurocopa 2004.

5. Parques de diversiones: Las atracciones más emocionantes se suelen colocar al final del recorrido para garantizar un recuerdo positivo. Este fenómeno se usa de forma estratégica en muchas industrias para mejorar la percepción de experiencias. 

Síndrome de Vietnam: La guerra que nunca terminó

Anonadado aún ante el espectáculo de ayer. ¿Renace el Vietnam / Saigon Syndrome?
Cuando la Casa Blanca ofreció evacuar a Zelenski la 1º noche de la guerra respondió “I need ammunition, not a ride

El Síndrome de Vietnan o de Saigon es un término utilizado para describir las consecuencias políticas, sociales y psicológicas de la Guerra de Vietnam en Estados Unidos. Incluye dos aspectos principales: 1º Impacto psicológico en los veteranos: Muchos soldados que regresaron de Vietnam sufrieron trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad, depresión y dificultades para reintegrarse a la sociedad. 2º Efecto en la política estadounidense: Se refiere a la aversión del público y los líderes estadounidenses a involucrarse en conflictos militares prolongados después de la derrota en Vietnam. Esto influyó en la estrategia militar de EE.UU. en décadas posteriores.

El término se usó especialmente en los años 70 y 80 para describir la crisis de confianza en la política exterior de EE.UU. tras la guerra. El Síndrome de Vietnam es un término de la política estadounidense que se refiere a la aversión pública a las intervenciones militares estadounidenses en el extranjero tras la controversia interna sobre la guerra de Vietnam. En 1973, Estados Unidos puso fin a las operaciones de combate en Vietnam (muchos posts). Desde principios de la década de 1980, algunos de los posibles efectos del síndrome de Vietnam son la opinión pública contraria a la guerra, el fin del uso activo del servicio militar obligatorio, una relativa reticencia a desplegar tropas terrestres y la "parálisis de Vietnam".

En el debate interno sobre las razones por las que EEUU fue incapaz de derrotar a las fuerzas norvietnamitas durante la guerra, los pensadores conservadores, muchos de los cuales pertenecían al ejército estadounidense, argumentaron que EEUU tenía recursos suficientes pero que el esfuerzo bélico se había visto socavado en casa. En un artículo publicado en Commentary, "Making the World Safe for Communism", el periodista Norman Podhoretz afirmaba: ¿Nos falta poder? Desde luego que no, si el poder se mide en términos brutos de capacidad económica, tecnológica y militar. Según esos criterios, seguimos siendo el país más poderoso del mundo,... 

A partir de entonces, el término "síndrome de Vietnam" proliferó en la prensa y en los círculos políticos como una forma de explicar el fracaso de Estados Unidos, una de las superpotencias mundiales, a la hora de repeler la invasión de Vietnam del Sur por Vietnam del Norte. Muchos conservadores de línea dura, como Ronald Reagan, estaban de acuerdo con Podhoretz. Con el tiempo, el término "síndrome de Vietnam" se extendió como abreviatura de la idea de que a los estadounidenses les preocupaba no volver a ganar una guerra y que su nación estaba en total decadencia.

En otoño de 1983, el Presidente Reagan puso en práctica sus convicciones ordenando la invasión de Granada. Una larga disputa interna en el seno del partido marxista-leninista gobernante en la isla del Caribe Oriental se había descontrolado repentinamente, provocando ejecuciones políticas y la muerte de civiles inocentes en la capital el 19 de octubre. Reagan llegó a la conclusión de que era necesaria una rápida acción militar estadounidense para proteger a unos 1.000 residentes estadounidenses en el microestado, y también para restaurar la democracia al estilo de Westminster y poner fin a la creciente influencia del bloque soviético sobre la antigua colonia británica. Reagan se sobrepuso a las dudas de los dirigentes del Pentágono, y a la previsible reacción nacional e internacional, y autorizó una intervención sorpresa liderada por Estados Unidos al amanecer del 25 de octubre. Su directiva presidencial ordenaba específicamente al Pentágono que adoptara estrictas medidas de secretismo para evitar cualquier acción preventiva por parte de los cubanos o los soviéticos. "Francamente, había otra razón por la que quería secretismo", confesó más tarde Reagan en su autobiografía. "Era lo que yo llamo el 'síndrome post-Vietnam', la resistencia de tantos en el Congreso al uso de la fuerza militar en el extranjero por cualquier motivo, debido a la experiencia de nuestra nación en Vietnam..... Sospechaba que si informábamos a los líderes del Congreso sobre la operación, incluso bajo los términos de la más estricta confidencialidad, habría alguien que lo filtraría a la prensa junto con la predicción de que Granada iba a convertirse en "otro Vietnam". .... No preguntamos a nadie, simplemente lo hicimos".

A finales de los setenta y en los ochenta, Ronald Reagan habló de los aspectos del síndrome de Vietnam, pero argumentó que podría superarse si los estadounidenses adoptaban una postura más confiada y optimista en el mundo, con él como líder. En el discurso a los Veteranos de Guerras Extranjeras (VFW), en el que utilizó el término "síndrome de Vietnam", Reagan alegó que era el momento adecuado para ese cambio de actitud y acción, ya que la Unión Soviética estaba superando a Estados Unidos en la carrera armamentística mundial, de modo que el poder global de este último estaba disminuyendo. Acusó a la administración Carter de ser "totalmente indiferente" a la amenaza soviética. Afirmando la necesidad de una política exterior más agresiva y activista, Reagan también sugirió que los estadounidenses podrían haber derrotado al Viet Cong y al ejército norvietnamita, alegó que el público estadounidense se había vuelto en contra de la guerra por la influencia de la propaganda norvietnamita y dio a entender que los funcionarios habían decepcionado a los soldados y habían tenido "miedo de dejarles ganar" la guerra. 

Reagan equiparó el "síndrome de Vietnam" con una reticencia por parte de la opinión pública estadounidense a apoyar las intervenciones militares de Estados Unidos, pero también con sentimientos de culpa por la devastación provocada por la guerra de Vietnam y con sentimientos de duda sobre la moralidad de las intenciones y acciones de Estados Unidos durante la guerra. Reagan, sin embargo, argumentó que Estados Unidos había luchado por "una causa noble" y culpó de la guerra de Vietnam exclusivamente a la agresión de Vietnam del Norte.

Durante demasiado tiempo, hemos vivido con el "síndrome de Vietnam". Gran parte de ese síndrome ha sido creado por los agresores norvietnamitas que ahora amenazan al pacífico pueblo de Tailandia. Una y otra vez nos dijeron durante casi 10 años que nosotros éramos los agresores empeñados en conquistas imperialistas. Tenían un plan. Era ganar en el campo de la propaganda aquí en Estados Unidos lo que no podían ganar en el campo de batalla en Vietnam. A medida que pasaban los años, nos decían que la paz llegaría si dejábamos de interferir y nos íbamos a casa. Ya es hora de que reconozcamos que la nuestra era, en realidad, una causa noble. Un pequeño país recién liberado del dominio colonial buscaba nuestra ayuda para establecer el autogobierno y los medios de autodefensa frente a un vecino totalitario empeñado en la conquista. 

Deshonramos la memoria de 58.169 jóvenes estadounidenses que murieron por esa causa cuando cedemos a sentimientos de culpa como si estuviéramos haciendo algo vergonzoso, y hemos sido mezquinos en nuestro trato a los que regresaron. Lucharon tan bien y con tanta valentía como ningún estadounidense lo ha hecho jamás en ninguna guerra. Merecen nuestra gratitud, nuestro respeto y nuestra preocupación constante. Vietnam nos enseña una lección a todos. Si nos vemos obligados a luchar, debemos tener los medios y la determinación para prevalecer o no tendremos lo que hace falta para asegurar la paz. Y ya que estamos, digámosles a los que lucharon en esa guerra que nunca más pediremos a los jóvenes que luchen y posiblemente mueran en una guerra que nuestro gobierno tiene miedo de dejarles ganar.

La administración Reagan esperaba que el éxito de la invasión de Granada ayudaría a disipar el síndrome de Vietnam para que el público estadounidense pudiera ser galvanizado con éxito para apoyar nuevas acciones militares de EE.UU., con el presidente Reagan declarando después de la invasión: "Nuestros días de debilidad han terminado. Nuestras fuerzas militares vuelven a estar en pie". La rápida victoria durante la Guerra del Golfo fue considerada por muchos como el fin del síndrome de Vietnam. El presidente estadounidense George H. W. Bush declaró triunfalmente tras la guerra: "Los fantasmas de Vietnam han descansado bajo las arenas del desierto de Arabia".

"Levantar y golpear" fue una política propuesta por la administración Clinton en 1993, que Bill Clinton había apoyado durante su exitosa campaña presidencial de 1992. La política pretendía mejorar las posibilidades de un acuerdo político en la sangrienta guerra de Bosnia, en la antigua Yugoslavia, llena de atrocidades, levantando el embargo de armas, armando a los bosnios (musulmanes bosnios) y golpeando a los serbios bosnios si se resistían al proyecto de rearme. Una combinación del síndrome de Vietnam y una oposición muy fuerte de los aliados estadounidenses en Europa acabó con la propuesta, que nunca llegó a promulgarse.

Otra evolución es el Somalia Syndrome, un término que describe la reticencia de Estados Unidos a intervenir militarmente en conflictos extranjeros después del fracaso de la misión en Somalia en 1993. El síndrome se originó tras la Batalla de Mogadiscio, donde 160 Rangers (soldados estadounidenses) fueron emboscados y murieron en un enfrentamiento con milicias somalíes. Las impactantes imágenes de los cuerpos de los soldados arrastrados por las calles generaron una fuerte reacción en la opinión pública y llevaron al gobierno de EE.UU. a reducir su participación en conflictos humanitarios o de mantenimiento de la paz. Este fenómeno influyó en la decisión de EE.UU. de no intervenir directamente en crisis como el genocidio en Ruanda en 1994 y refleja una tendencia similar al Síndrome de Vietnam, pero en un contexto más específico de operaciones de paz y misiones humanitarias.

Inolvidable aquel 29 de abril de 1975, cuando EEUU realizó la evacuación militar más grande de su historia. Se llamó Operación Viento Frecuente y marcó el final de la intervención norteamericana en la Guerra de Vietnam (muchos posts).

Homenaje a Boris Spassky, leyenda del ajedrez y rival de Fischer


Cuando estuve federado en ajedrez y era socio del Club Rey Ardid de BilbaoBoris Spassky era el campeón del Mundo entre 1969 y 1972. Un cuarto de siglo después, tuvimos ocasión de verle en Bilbao en 2007 (varios posts)

Boris SpasskyBorís Vasílievich Spaski, también transliterado como Boris Spasski o Boris Spassky (en rusoБори́с Васи́льевич Спа́сскийLeningrado, 30 de enero de 1937 - Moscú, 27 de febrero de 2025),​ fue un Gran Maestro Internacional de ajedrez soviético-ruso nacionalizado francés. Se proclamó décimo campeón del mundo de ajedrez en 1969 al derrotar al también soviético Tigrán Petrosián. Fue Campeón del Mundo entre 1969y 1972.

Spassky mostró talento desde niño, sobreviviendo al asedio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial. Aprendió ajedrez a los 5 años y se convirtió en Gran Maestro a los 18, siendo una de las mayores promesas soviéticas. Su ascenso hacia la élite (1950s-1960s) se produjo siendo finalista del Torneo de Candidatos en 1956 y 1965. Se convirtió en Campeón Mundial en 1969 tras vencer a Tigrán Petrosián.

Su más célebre fue el Duelo histórico vs. Bobby Fischer (1972). Defendió su título contra Bobby Fischer en el "Match del Siglo" en Reikiavik, Islandia. Perdió el campeonato (12,5 - 8,5), marcando el fin de la hegemonía soviética en el ajedrez.

Sus últimos años en la élite (1970s-1980s) le permitieron seguir compitiendo con éxito, pero sin recuperar el título mundial. Se trasladó a Francia en los años 80 y representó a este país en torneos.

Fue un jugador versátil, capaz de adaptarse a diferentes estilos. Brillante en posiciones tácticas y estratégicasConsiderado uno de los campeones más completos de la historia del ajedrez.

Spassky sufrió un derrame cerebral en 2010 y desde entonces ha vivido alejado del ajedrez competitivo. A pesar de ello, sigue siendo un símbolo del ajedrez clásico y un referente en la historia del juego.

♟️ Conclusión: Spassky fue un gran campeón, pero su legado quedó marcado por su duelo con Fischer en 1972, uno de los momentos más icónicos en la historia del ajedrez.

Roberta Flack: Vida y obra de una leyenda de la música

Roberta Flack (Black MountainCarolina del Norte; 10 de febrero de 1937 - ManhattanNueva York; 24 de febrero de 2025)​ fue una cantantecompositora y pianista estadounidense de soulR&B y quiet stormDesde pequeña, mostró un gran talento musical, aprendiendo piano a los 9 años y obteniendo una beca para la Universidad Howard a los 15, una hazaña excepcional. Antes de alcanzar la fama, trabajó como profesora de música mientras tocaba en clubes nocturnos.

Su salto a la fama fue con su álbum debut First Take (1969) llamó la atención de la industria, pero su éxito llegó cuando "The First Time Ever I Saw Your Face" fue incluida en la película Play Misty for Me de Clint Eastwood. La canción se convirtió en un éxito en 1972, alcanzando el #1 en Billboard y ganando un Grammy a Grabación del Año.

Otros éxitos inolvidables de Roberta Flack fueron "Killing Me Softly with His Song" (1973), triunfo monumental, ganó el Grammy a Grabación del Año; "Feel Like Makin' Love" (1974), que se convirtió en su tercer #1 en Billboard; Dúos con Donny Hathaway, con canciones como "Where Is the Love" y "The Closer I Get to You" que fueron aclamadas. Hubo otras colaboraciones posteriores, como en los 80, trabajó con Peabo Bryson en "Tonight, I Celebrate My Love".

Algunos reconocimientos fueron los cuatro premios Grammy, incluyendo el honorífico Lifetime Achievement Award en 2020, siendo la primera artista en ganar dos veces seguidas el Grammy a Grabación del Año. También tuvo gran influencia en artistas como Lauryn Hill y Alicia Keys

Ya en 2022, Roberta Flack anunció que sufría ELA (esclerosis lateral amiotrófica), lo que le ha impidió seguir cantando. Sin embargo, su legado sigue vivo a través de su música y su impacto en la historia del soul y R&B. 

Sigue adelante, hacia los horizontes por explorar en el camino

"En el camino" (On the Road, 1957) es la novela más emblemática de Jack Kerouac y una obra fundamental de la Generación Beat. La historia sigue a Sal Paradise, un joven escritor que emprende una serie de viajes por Estados Unidos junto a su amigo Dean Moriarty, un espíritu libre, impulsivo y carismático inspirado en el escritor Neal Cassady.

A lo largo de sus viajes, experimentan el jazz, la poesía, el alcohol, las drogas y el amor en un frenesí de libertad y búsqueda existencial. La novela "En el caminoestá escrita con un estilo espontáneo, con un ritmo rápido y un lenguaje crudo, reflejando la energía del momento.

Kerouac captura el deseo de su generación por escapar de la rutina y encontrar un significado más profundo en la vida, explorando temas como la amistad, la espiritualidad, la contracultura y el individualismo.

Jean-Louis Lebris de Kérouac, conocido como Jack Kerouac, nació el 12 de marzo de 1922 en Lowell, Massachusetts, en una familia de origen franco-canadiense. Desde joven, mostró talento para la escritura y el deporte. Obtuvo una beca de fútbol en la Universidad de Columbia, pero la dejó y comenzó a viajar por el país, conociendo a otros escritores como Allen Ginsberg y William S. Burroughs, con quienes fundó la Generación Beat.

Su novela En el camino fue publicada en 1957 y se convirtió en un éxito inmediato, estableciéndolo como la voz de una nueva generación. Sin embargo, la fama lo afectó profundamente y cayó en el alcoholismo. Continuó escribiendo, con obras como Los vagabundos del Dharma (1958) y Big Sur (1962), pero nunca pudo superar sus problemas personales.

Jack Kerouac murió el 21 de octubre de 1969, a los 47 años, debido a una cirrosis hepática causada por su adicción al alcohol. A pesar de su trágico final, su legado sigue vivo, y En el camino sigue siendo una referencia clave para los amantes de la literatura y la contracultura.

Eres tú: La historia mejor contada de Mocedades y El Consorcio

Para cualquier bilbaino o bilbaina (sin diptongo, please), nacidos por los años '50 el grupo Mocedades forma parte significativa de nuestra banda sonora vital. Esta cita la apunta Anne Igartiburu, con quien también coincidimos en los platós de TVE en Madrid con ocasión de GetxoWeb en 1996. Algunos, incluso coincididnos en "la mili" con el Sergio de "Sergio y Estíbaliz" (que ofrecieron un concierto, suponemos que para aliviar el servicio).

El documental "Eres tú: De Mocedades a El Consorcio" es una obra de RTVE y EITB que repasa la historia de una de las agrupaciones más icónicas de la música en español, Mocedades, y su evolución hasta convertirse en El Consorcio. Bajo la cuidada dirección de Lorea Pérez de Albéniz (alguna de las tertulias donde hemos coincidido), esta producción celebra la trayectoria de estas emblemáticas formaciones musicales de origen rigurosamente bilbaíno. 

Tras su estreno el 1 de enero en ETB, se emitió en La 2 de RTVE el 19 de enero de 2025, dentro del programa 'Imprescindibles'. A través de material de archivo, entrevistas exclusivas y testimonios de sus protagonistas, el documental reconstruye la trayectoria del grupo desde sus inicios en Bilbao hasta su consagración internacional. 

El documental comienza con el contexto en el que nació Mocedades, en los años 60, cuando un grupo de jóvenes de Bilbao con pasión por la música formó una agrupación inspirada en las armonías vocales del folk y la canción melódica. La formación inicial pasó por varios cambios, pero la esencia del grupo se consolidó con la llegada de los hermanos Uranga, quienes se convirtieron en el alma de la banda.

El gran punto de inflexión para Mocedades llegó en 1973 con su participación en el Festival de Eurovisión, representando a España con la canción "Eres tú", compuesta por Juan Carlos Calderón. Esta interpretación marcó un antes y un después, catapultando al grupo a la fama internacional. "Eres tú" no solo obtuvo un segundo puesto en el certamen, sino que se convirtió en un éxito global, logrando gran repercusión en Estados Unidos y otros países de habla hispana.

Consolidación y reconocimiento internacional

El documental explora cómo, tras el éxito de "Eres tú", Mocedades vivió una etapa dorada en la que grabaron múltiples discos y realizaron giras por todo el mundo. Su estilo, caracterizado por armonías vocales perfectamente ensambladas y letras emotivas, les permitió consolidarse como una de las agrupaciones más importantes de la música en español.

Durante esta etapa, el grupo interpretó grandes éxitos como "Tómame o déjame", "Amor de hombre" y "Quién te cantará", canciones que se convirtieron en himnos de varias generaciones. Además, su estrecha relación con Juan Carlos Calderón como productor y compositor ayudó a moldear el sonido distintivo del grupo.

Transformación y nacimiento de El Consorcio

El documental también aborda los momentos de cambio y transición dentro de la agrupación. Con el paso del tiempo, varios de los miembros originales decidieron seguir caminos distintos, lo que llevó a una reformulación del grupo. Finalmente, en los años 90, algunos de los integrantes fundaron El Consorcio, un nuevo proyecto que continuó el legado de Mocedades, manteniendo el estilo vocal y la esencia melódica que había caracterizado a la banda.

El Consorcio logró mantener el cariño del público y seguir cosechando éxitos, reinterpretando clásicos y ofreciendo nuevas composiciones. A través de entrevistas con los propios miembros, el documental muestra cómo esta evolución permitió que su música siguiera vigente a lo largo de los años.

Testimonios y material inédito

Uno de los aspectos más enriquecedores del documental es la inclusión de testimonios de los propios protagonistas, como Amaia Uranga, Estíbaliz Uranga, Sergio Blanco, Carlos Zubiaga e Iñaki Uranga, quienes relatan en primera persona los momentos clave de su carrera, las dificultades que enfrentaron y las emociones vividas a lo largo de las décadas.

Además, figuras reconocidas de la música y la televisión, como Víctor Manuel, Anne Igartiburu y Leire Martínez (de La Oreja de Van Gogh), aportan su visión sobre el impacto de Mocedades y su legado en la música española.

El documental también presenta material de archivo exclusivo, incluyendo grabaciones inéditas, presentaciones en televisión y ensayos, que permiten al espectador revivir algunos de los momentos más emblemáticos de la historia del grupo.

Un homenaje a la música y la memoria colectiva

Más allá de narrar la historia de una agrupación, "Eres tú: De Mocedades a El Consorcio" es un homenaje a la música como elemento de unión y memoria colectiva. A través de sus canciones, Mocedades logró conectar con varias generaciones y dejó una huella imborrable en la historia de la música en español. El documental no solo es un viaje nostálgico para quienes crecieron escuchando sus canciones, sino también una oportunidad para que nuevas generaciones descubran la magia de sus voces y la importancia de su legado.

En definitiva, "Eres tú: De Mocedades a El Consorcio" es una obra imprescindible para los amantes de la música, que permite conocer en profundidad la historia de un grupo que trascendió fronteras y sigue emocionando al público con su inconfundible estilo.

Otros posts nuestros sobre Mocedades

Los mejores anuncios de todos los tiempos

Elegir el “mejor anuncio de todos los tiempos” es subjetivo, ya que depende de los criterios que se utilicen para evaluarlo: creatividad, impacto cultural, efectividad en ventas, innovación, etc. Sin embargo, algunos anuncios han logrado un reconocimiento universal por su capacidad de trascender en la cultura popular y cambiar el juego publicitario. A continuación, algunos de los anuncios considerados entre los mejores de la historia: 

1. Apple – “1984” (Super Bowl, 1984) • Director: Ridley Scott • Por qué es icónico: Este anuncio lanzó la primera Macintosh y está inspirado en la novela “1984” de George Orwell. Mostraba un mundo distópico controlado por un “Gran Hermano”, que muchos vieron como una metáfora del dominio de IBM en el mundo de las computadoras. En el anuncio, una joven lanza un martillo para destruir la pantalla del Gran Hermano, simbolizando la llegada de Apple para romper con la monotonía. La pieza revolucionó la publicidad y es considerada una de las más influyentes de todos los tiempos, tanto por su estilo cinematográfico como por su impacto en la cultura tecnológica. 

2. Coca-Cola – “Hilltop” (“I’d Like to Buy the World a Coke”, 1971) • Por qué es icónico: Este anuncio presenta a personas de diferentes etnias y culturas cantando en una colina con la famosa frase “I’d Like to Buy the World a Coke” (Me gustaría comprarle al mundo una Coca-Cola), promoviendo una visión de unidad y paz global. Fue un anuncio simple pero poderoso que logró capturar un mensaje universal de armonía, y es uno de los más recordados de Coca-Cola por su mensaje emocional y aspiracional. 

3. Nike – “Just Do It” (1988) • Por qué es icónico: Esta campaña, que introdujo el lema “Just Do It”, es una de las más exitosas y duraderas de la historia publicitaria. No solo ayudó a establecer a Nike como la marca líder en el mercado deportivo, sino que también encapsuló el espíritu de la perseverancia y la superación personal. La simplicidad y la fuerza del eslogan lo han convertido en un mantra que trasciende al deporte. Ver en vídeo.

4. Volkswagen – “Think Small” (1960) • Por qué es icónico: Creado por la agencia DDB, este anuncio es considerado uno de los más innovadores de su época. En un momento en que los autos grandes dominaban el mercado estadounidense, Volkswagen rompió con las normas promocionando su Beetle como un auto pequeño y eficiente. El estilo minimalista del anuncio y su enfoque honesto revolucionaron la industria publicitaria, demostrando que la humildad y la autenticidad podían ser estrategias ganadoras. 

5. Absolut Vodka – “Absolut Bottle” (1980s) • Por qué es icónico: Absolut Vodka lanzó una serie de anuncios centrados en la silueta de su botella, presentando la forma en diversas situaciones y contextos creativos. Fue una campaña visualmente innovadora y persuasiva, que convirtió a la botella de Absolut en un ícono de diseño, ayudando a la marca a destacar en el saturado mercado de licores. 

6. Old Spice – “The Man Your Man Could Smell Like” (2010) • Por qué es icónico: Este anuncio rompió con los moldes tradicionales de los comerciales de productos para el cuidado personal masculino. Con un enfoque humorístico y un tono absurdo, el anuncio protagonizado por Isaiah Mustafa se convirtió en un éxito viral, revitalizando la marca y demostrando el poder de las redes sociales en la publicidad moderna. 

7. Guinness – “Surfer” (1999) • Por qué es icónico: Este anuncio de Guinness es considerado una obra maestra del arte publicitario por su cinematografía, música y narrativa visual. Muestra a un grupo de surfistas esperando una ola gigantesca, comparando la espera con la paciencia necesaria para disfrutar de una Guinness. Ganó numerosos premios por su calidad artística y ha sido aclamado como uno de los mejores anuncios jamás realizados.

 

8. Always – “Like a Girl” (2014) • Por qué es icónico: Este anuncio de la marca Always desafió estereotipos de género, preguntando a varias personas qué significa “correr como una niña”. La respuesta inicial fue negativa, pero después de reflexionar, se celebró la fuerza y capacidad de las niñas. La campaña fue aclamada por su mensaje empoderador y su impacto social, marcando un nuevo estándar para la publicidad enfocada en la equidad de género. 

9. Budweiser – “Whassup?” (1999, vídeo) • Por qué es icónico: Este anuncio de Budweiser se convirtió rápidamente en un fenómeno cultural. El simple saludo “Whassup?” entre amigos se popularizó enormemente, pasando de la publicidad al uso cotidiano. Aunque fue un anuncio de humor sencillo, su impacto cultural fue impresionante. 

10. Honda – “The Cog” (2003) • Por qué es icónico: Este anuncio mostraba una serie de piezas de un coche en una reacción en cadena perfectamente coreografiada, creando una imagen elegante de la precisión y calidad de Honda. Fue un anuncio visualmente impresionante que destacó por su creatividad y atención al detalle. 

Conclusión: No hay un solo anuncio que pueda ser declarado universalmente como el “mejor de todos los tiempos”, pero estos ejemplos han sido icónicos por su innovación, impacto cultural y poder para transmitir mensajes memorables. “1984” de Apple, “Hilltop” de Coca-Cola, y “Just Do It” de Nike son mencionados con frecuencia debido a su influencia duradera en la publicidad y la cultura.

Quiet Ambition: ¿Líderes invisibles o mera resiliencia?


Alicia Adamczyc (@AliciaAdamczyk) es una periodista económica de Nueva York que en 2023 acuñó el casi oxímoron Quiet Ambition, ambición tranquila o callada. Es una nueva tendencia promovida por los trabajadores jóvenes y que se basa en dar prioridad a la salud mental, el ocio y tiempo libre, y la vida social y personal. A su vez, se dejan a un lado los puestos de trabajo con gran responsabilidad y las largas jornadas laborales con mayor recompensa económica, pues lo que ahora se busca es una vida sosegada. 

Unas empresas que no ofrecen más que escasez y fideos chinos de microondas para cenar no pueden esperar de sus trabajadores pasiones ni lealtades. Una corporación regida por fondos de inversión y centrada en la rentabilidad a corto plazo no puede crear espíritus corporativos o sentimientos de equipo. ¿Cómo se va a comprometer nadie con una empresa, si ni siquiera sus ejecutivos están comprometidos con ella? ¿Qué esfuerzos puede pedir a una plantilla un CEO oportunista que hoy dirige una compañía y mañana otra en otro sector diferente? 

La Quiet Ambition es una respuesta racional, pero también un autoengaño, pues su propósito es convencer a quien la practica de que es el dueño de su vida y destino. No es cierto: no ha sido él quien ha decidido que el trabajo no es el centro, otros lo han decidido por él. Renuncian a un mundo que ya les había expulsado de antemano. Por eso no está bien que los viejos privilegiados que hemos encontrado en el trabajo una forma de estar en el mundo (y a algunos no nos avergüenza decirlo) nos enfademos por sus acusaciones. Al contrario: hay que desearles que trasciendan ese discurso consolador y autocomplaciente y encuentren en la organización, la solidaridad y el conflicto una manera de responder a la injusticia que se ceba con ellos. Porque del aire tampoco van a vivir.

 La "Quiet Ambition" o "ambición silenciosa" es un enfoque de logro que combina el deseo de éxito con una personalidad discreta y tranquila. Las personas con "quiet ambition" suelen evitar el protagonismo o la competencia agresiva y, en cambio, se enfocan en un crecimiento constante, profundo y estratégico. En lugar de hablar abiertamente de sus logros o aspiraciones, dejan que su trabajo y resultados hablen por sí mismos. Esta filosofía promueve la perseverancia, la paciencia y una ética de trabajo sólida sin necesidad de reconocimiento constante. La "Quiet Ambition" parece resonar especialmente con la Generación Z y los Millennials.

Son características de Quiet Ambition:

- Orientación hacia el propósito interno: Las personas con Quiet Ambition se enfocan más en cumplir con sus propios valores y objetivos personales que en alcanzar estándares impuestos por la sociedad. Priorizan la satisfacción intrínseca sobre la extrínseca.

Crecimiento constante y sostenible: En lugar de buscar resultados rápidos o exhibir logros de manera ostentosa, estas personas apuestan por un crecimiento lento pero constante. No sienten la necesidad de demostrar su progreso públicamente.

Aspiración sin ego: Aunque tienen metas ambiciosas, no sienten la necesidad de alardear de sus aspiraciones o éxitos. Reconocen la importancia de la colaboración y se mantienen humildes.

Enfoque en el proceso, no solo en el resultado: Valoran el camino que recorren para alcanzar sus metas, no solo el logro final. Este encuadre reduce la ansiedad y el agotamiento típicamente asociados con una ambición más agresiva.

Equilibrio entre la ambición y el bienestar: No sacrifica la salud mental, las relaciones personales o el bienestar general en nombre del éxito. Promueve una vida en armonía entre los logros y la felicidad.

Ejemplos en la práctica en distintos contextos:

- Carreras profesionales: Alguien que busca el éxito profesional trabajando de manera diligente y estratégica, sin necesidad de autopromoción constante o "networking" agresivo.

Crecimiento personal: Personas que trabajan en su desarrollo personal (aprendiendo nuevas habilidades o hábitos) sin depender de la validación externa.

Liderazgo discreto: Líderes que inspiran con su ejemplo y su ética de trabajo, en lugar de utilizar tácticas dominantes o autoritarias.

La ambición tradicional suele estar vinculada con la búsqueda de reconocimiento externo, una competencia constante y visible y con sacrificios extremos en nombre del éxito. En cambio, Quiet Ambition redefine el éxito como un esfuerzo personal continuo por crecer, aprender y lograr metas, pero en sus propios términos y sin la necesidad de atraer atención.

El concepto de Quiet Ambition ha ganado relevancia en una era donde muchas personas están revaluando las expectativas sociales, especialmente después de la pandemia. Con la tendencia hacia el quiet quitting (abandonar la idea de trabajar más allá de lo necesario), este concepto puede considerarse un enfoque complementario que fomenta la ambición sin sacrificar el bienestar personal.

Ejemplos de personalidades, triunfadoras en este caso y quizá inspiradoras desde esas épocas anteriores, con una variante de "Quiet Ambition": 

- Warren Buffett: El famoso inversor ha alcanzado enormes logros en el mundo de las finanzas y la filantropía con un perfil relativamente bajo, enfocándose en la estrategia y la toma de decisiones a largo plazo sin buscar protagonismo. 

- J.K. Rowling: La autora de Harry Potter trabajó incansablemente en su serie mientras enfrentaba dificultades personales y financieras, pero siempre mantuvo una presencia reservada, enfocándose en la calidad de su trabajo sin intentar captar atención constante. 
- Angela Merkel: La excanciller alemana es reconocida por su enfoque pragmático y modesto en la política. Aunque tuvo una de las carreras más influyentes en Europa, mantuvo una imagen pública reservada, priorizando el trabajo sobre la notoriedad. 
- Bill Gates: Aunque es una figura conocida, Gates, especialmente en sus años más recientes, ha demostrado una "ambición silenciosa" enfocada en resolver problemas globales como la pobreza y la salud, trabajando en silencio con su fundación. 
- Tim Cook: Como CEO de Apple, Cook ha demostrado una ambición constante pero discreta. A diferencia de su predecesor Steve Jobs, Cook no busca la atención mediática; en cambio, se enfoca en hacer crecer la empresa con una ética de trabajo fuerte y una personalidad tranquila. 
- Ruth Bader Ginsburg (otros posts): La jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos fue conocida por su incansable trabajo por la igualdad de género y los derechos civiles. Aunque era reservada en su vida personal, su ambición y dedicación marcaron un cambio duradero en la ley estadounidense. 
- Amancio Ortega: El fundador de Inditex, la empresa matriz de Zara, es notoriamente privado y evita el protagonismo. A pesar de estar entre los empresarios más exitosos del mundo, su vida personal es muy reservada, y Ortega deja que sus logros empresariales hablen por sí mismos. 
- Satya Nadella: Como CEO de Microsoft, Nadella ha transformado la empresa sin grandes gestos ni agresividad, promoviendo una cultura de empatía, inclusión e innovación. Su estilo es tranquilo, estratégico y colaborativo, un claro ejemplo de ambición silenciosa. 
- Jane Goodall: La primatóloga y conservacionista ha dedicado su vida al estudio y protección de los chimpancés sin buscar reconocimiento o celebridad. Su trabajo ha transformado la conservación animal, impulsado por su pasión y dedicación, en lugar de un afán de notoriedad. 
- Keanu Reeves: Aunque es una estrella de cine, Reeves es conocido por su humildad y actitud discreta. Mantiene una vida privada reservada y no se deja llevar por la fama, eligiendo proyectos que le apasionan y apoyando causas sin buscar atención. 
- Mary Barra: La CEO de General Motors ha liderado una transformación importante en la industria automotriz, enfocada en la electrificación y la innovación, con un estilo reservado y profesional, demostrando que el liderazgo puede ser efectivo sin alardes. 

Estas personalidades son ejemplos de cómo la ambición no siempre necesita ruido o competencia abierta; puede lograrse con un enfoque de resiliencia y compromiso con el trabajo silencioso y persistente. Demuestran que se puede alcanzar el éxito de manera profunda y duradera sin necesidad de buscar la fama, el poder visible o la admiración constante.