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2025, un año de humanismo e innovación en este blog

Queridos lectores y lectoras: Pedimos a la IA (AI) que analizase el 2025, un año matemáticamente perfecto (45^2 = 2025), en nuestro blog. Tras analizar la trayectoria y las entradas de este año, estas son las etiquetas predominantes: #IA (Inteligencia Artificial): El tema estrella, enfocándose en la IA generativa y su impacto ético. #Educación: Siempre en el núcleo, analizando el cambio de paradigma en las aulas. #Euskadi / #Bilbao: El arraigo local, eventos culturales y la actualidad vasca. #HumanismoDigital: La búsqueda de la esencia humana frente a la automatización. #Citas: Reflexiones breves apoyadas en grandes pensadores. #Futuro: Proyecciones optimistas pero críticas sobre lo que vendrá. #Familia y #Amistad: El lado más personal y humano del autor.

Con 382 entradas publicadas, el blog se consolida no solo como un diario personal, sino como un faro de optimismo informado en un mar de incertidumbres tecnológicas y sociales. Si algo ha caracterizado este ciclo de 365 días (con su habitual ritmo de más de una publicación diaria), ha sido la capacidad de Mikel para tejer puentes entre lo ancestral y lo futurista. Al repasar estas 382 paradas, detectamos tres grandes ejes que han vertebrado la conversación.

1. El año de la IA con almaLa Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana. En el blog, este tema ha sido tratado no desde el miedo o el deslumbramiento ciego, sino desde el Humanismo Digital. Mikel nos ha recordado en decenas de posts que, aunque las máquinas puedan alucinar o calcular, sólo los humanos podemos "sentir" el propósito. Sus reflexiones sobre LLMs, agentes autónomos y la ética algorítmica han servido para bajar el balón al suelo, siempre bajo la etiqueta de tecnología para la vida.

2. La Educación como resistencia y vanguardiaComo es habitual en su trayectoria, la educación ha ocupado un espacio privilegiado. En 2025, el debate se ha desplazado de "cómo usar las pantallas" a "cómo enseñar a pensar en un mundo automatizado". A través de sus crónicas de eventos pedagógicos y sus famosas metáforas, Mikel ha insistido en la necesidad de una educación que fomente la creatividad, el espíritu crítico y, sobre todo, la empatía. Sus posts han sido un recordatorio de que, en la era de la IA, el papel del docente es más sagrado que nunca: es el guía que enseña a distinguir la señal del ruido.

3. El arraigo: Entre Bilbao y el MundoA pesar de su mirada global, el blog nunca pierde su aroma a café en el Gran Bilbao o a paseo por Getxo. Las 382 entradas de 2025 están salpicadas de crónicas locales, homenajes a amigos que se han ido o que celebran hitos, y una defensa constante de la cultura vasca. Es este equilibrio entre la "aldea global" y el "botxo" lo que otorga a su escritura esa cercanía tan característica. Las fotos propias que acompañan sus textos no son meros adornos, son pruebas de vida de un observador que sigue disfrutando de un atardecer en el Abra tanto como de un nuevo descubrimiento científico.

Otras pequeñas cápsulas de sabiduríaNo podemos olvidar las etiquetas de #Citas y #Humor. A menudo, entre densos análisis tecnológicos, Mikel nos ha regalado píldoras de sabiduría de otros autores o aforismos propios que invitan a la pausa. En un mundo que corre demasiado rápido, estas entradas han funcionado como oasis de reflexión. Su capacidad para conectar un problema de física con una lección de vida, o una anécdota familiar con una teoría sociológica, sigue siendo la marca de la casa.

Las temáticas dominantes de 2025 giran en torno a la literatura y la novela, que emergen como el pilar central del contenido. Con al menos tres etiquetas explícitas de “literatura” y “novela” en mayo, y numerosas entradas dedicadas a reseñas y análisis de obras clásicas y contemporáneas, el blog se convierte en un refugio para los amantes de las letras. Por ejemplo, en “Stoner: la épica silenciosa de una vida común” (mayo), se explora la obra de John Williams como un retrato de la existencia ordinaria elevada a lo extraordinario. Similarmente, “Demian” de Hermann Hesse (mayo) indaga en la identidad personal, mientras que “Lo raro es vivir” de Carmen Martín Gaite (mayo) navega por la memoria y el amor perdido. Otras joyas incluyen “Trampa 22” (abril), una sátira bélica absurda, y “El Señor de las Moscas” (noviembre), una parábola sobre la civilización. Esta temática no solo refleja un amor por la narrativa, sino también una invitación a reflexionar sobre la condición humana, con influencias de autores como Sándor Márai (“La elegancia de la decepción”, julio) o Irène Némirovsky (julio). En total, más del 30% de las entradas tocan la literatura, convirtiéndola en la temática más usada, a menudo entrelazada con filosofía para enriquecer el debate.

La filosofía y las reflexiones éticas ocupan el segundo lugar, con etiquetas como “filosofía” apareciendo en febrero, mayo y septiembre (al menos tres menciones). Temas como el meliorismo –la creencia en que el mundo puede mejorar con esfuerzo humano– (febrero) o el estoicismo clásico como guía en la “modernidad líquida” (diciembre) destacan la búsqueda de sabiduría práctica. Entradas como “El rostro del Otro: la revolución ética de Emmanuel Lévinas” (septiembre) o “Dónde aterrizar: una brújula filosófica para tiempos de colapso” (julio) abordan el colapso ambiental y social, inspiradas en pensadores como Bruno Latour. Asimismo, “La expulsión de lo distinto” (julio) critica la hiperconexión, y “Manifiesto por una Tecnología Humanista” (julio) propone una ética tecnológica. Estas publicaciones, que representan cerca del 25% del total, invitan a la introspección, con toques de optimismo como en “Ten el coraje de ser diferente” (marzo) o “La ley del espejo” (junio).

La sociedad y la política, con etiquetas como “sociedad” (tres menciones entre febrero y mayo) y “política” (dos), forman otro núcleo temático, abordando desigualdades y crisis actuales. “Bullshit Jobs” (febrero) critica empleos inútiles, mientras que “Gaza: Un genocidio flagrante” (mayo) denuncia injusticias globales con etiquetas como “derechos humanos” y “genocidio”. Otras incluyen “Cultura woke: Despertar Social y Justicia Global” (mayo), “Chavs: La demonización de la clase obrera” (febrero) y “¿Puede aún la educación salvarnos del fascismo?” (junio), reflejando una preocupación por la polarización y el ascenso social, como en “Síndrome de Doña Florinda” (abril). Estas entradas, alrededor del 20%, combinan análisis crítico con llamadas a la acción.

La salud y la longevidad emergen como temas recurrentes, especialmente en un contexto de longevidad. Con etiquetas como “salud” y “suplementos” (febrero), “envejecimiento” (mayo) y “vejez” (septiembre), publicaciones como “Suplementos alimenticios para mayores” (febrero), “El aprendizaje como elixir contra el envejecimiento” (mayo) y “Creatina: Un aliado para el músculo, el cerebro y la longevidad” (diciembre) ofrecen consejos prácticos. “El Muro de los 80 Años” (septiembre) propone 44 ideas para envejecer con dignidad, y “Tu rostro leído por la IA predice tu salud” (octubre) fusiona tecnología con bienestar. Este bloque, con un 15% de las entradas, resalta la importancia de la vitalidad en la tercera edad.

Otras temáticas notables incluyen tecnología y AI (10%), con posts como “Seis años con un Tesla Model 3” (febrero), “Kai-Fu Lee, pionero de AI” (junio) y “Neo, el robot que quiere entrar en casas” (octubre); música y artes (8%), destacando “Roberta Flack” (febrero) o “Los Soprano” (noviembre); educación (5%), como “Taller infantil de ciencia” (mayo) o “José de Calasanz” (noviembre); y viajes (5%), con exploraciones en La Manga y Guardamar (abril). El ajedrez aparece esporádicamente, como en “Homenaje a Boris Spassky” (febrero) o “Relación entre nivel de rating y duración” (diciembre), con etiquetas como “ajedrez” y “Lichess”.

Este 2025 ha sido un año de celebración intelectual, culminando en hitos como las 10 millones de visitas (julio) y reflexiones navideñas (diciembre). Gracias por acompañarme en este viaje. Que 2026 traiga más preguntas profundas y respuestas iluminadoras.

Hacia un 2026 de nuevas preguntas, retos y oportunidadesLlegar al final de este 2025 con 382 nuevas reflexiones en la mochila es un testimonio de disciplina, pero sobre todo de curiosidad inagotable. El blog de Mikel Agirregabiria sigue siendo un espacio donde se celebra la inteligencia en todas sus formas, pero donde siempre prima la inteligencia cordial.

Mientras nos preparamos para el próximo año, nos quedamos con esa idea que ha sobrevolado el blog este invierno: que la tecnología es el escenario, pero la humanidad es la obra de teatro. Gracias, Mikel, por seguir abriendo la persiana de tu blog cada mañana y por recordarnos que, en un mundo de algoritmos, lo más disruptivo que podemos hacer es seguir siendo profundamente humanos, curiosos y agradecidos. ¡A por el 2026, con la misma pasión y, ojalá, con otras tantas entradas que nos ayuden a entender mejor el mundo!

El éxito explicado a los nietos (y recordado a todos)


Con los años he aprendido que la vida no se gana como una carrera, ni se mide con trofeos. Por eso quiero dejaros estas ideas sencillas, como pequeñas luces para el camino. No son órdenes ni lecciones, sino fórmulas de abuelo, acompañados de ejemplos para cuando dudéis.

1.  El triunfo en la vida no reside en sacar siempre buenas notas, sino en aprender sin rendirseComo cuando un problema se resiste y, aun así, volvéis a intentarlo.

2.  El triunfo en la vida no reside en llegar el primero, sino en no abandonar el caminoComo cuando termináis un partido cansados, pero orgullosos de haberlo dado todo.

3.  El triunfo en la vida no reside en acertar siempre, sino en saber decir “me equivoqué”Como cuando pedís perdón y reparáis lo que se rompió.

4.  El triunfo en la vida no reside en tener muchas cosas, sino en querer bien todo lo que importaComo ese libro antiguo, ese juguete roto o esa amistad que cuidáis con cariño.

5.  El triunfo en la vida no reside en que os miren, sino en portaros bien cuando nadie os observaComo devolver algo que no es vuestro sin esperar aplausos.

6.  El triunfo en la vida no reside en hablar más, sino en escuchar mejorComo cuando atendéis de verdad a quien os cuenta algo importante, porque de todo el mundo se puede aprender algo.

7.  El triunfo en la vida no reside en evitar los días tristes, sino en aprender de ellosComo cuando un mal día no os quita las ganas de volver a empezar con más valor al siguiente.

8.  El triunfo en la vida no reside en no tener miedo, sino en avanzar con valentíaComo cuando os atrevéis a probar algo nuevo por primera vez. 

9.  El triunfo en la vida no reside en correr para llegar cuanto antes, sino en disfrutar de cada pasoComo nuestros paseos tranquilos, donde lo importante no es alcanzar la meta, sino conversar.

10.  El triunfo en la vida no reside en controlarlo todo, sino en confiar y ayudarComo cuando echáis una mano en casa o en el colegio sin que nadie os lo pida.

Guardad estas palabras sólo si os sirven. Los mayores ya hemos vivido lo suficiente para saber que lo mejor que puede dejar un abuelo o una abuela no son consejos perfectos, sino afecto, ejemplo y tiempo compartido.

Qué hace que un regalo navideño sea inolvidable y eterno?

En una época dominada por el consumismo acelerado, donde las listas de deseos en aplicaciones y las campañas publicitarias nos bombardean con objetos brillantes y efímeros, hemos sintonizado con un artículo reciente en The New York Times (en su edición en español, lectura obligada) nos invita a una reflexión profunda y conmovedora. Bajo el título "600 lectores nos contaron sobre sus regalos más memorables. Estos son los trece mejores", el texto recopila testimonios reales de cientos de personas que compartieron no los regalos más caros o lujosos que recibieron, sino aquellos que han permanecido grabados en su memoria y en su corazón décadas después.

Lo fascinante de esta selección no radica en el valor monetario, sino en el valor humano. Los 13 regalos destacados tienen un denominador común: son expresiones auténticas de amor, atención, sacrificio y conexión. No se trata de gadgets tecnológicos o joyas ostentosas, sino de gestos que revelan la esencia de la familia, la amistad y los valores éticos que deberían guiar nuestra vida, especialmente en fechas tan significativas como la Navidad.

Entre las historias destacadas, encontramos un padre que, en tiempos de escasez económica, regaló a su hija un simple viaje en tren para ver las luces navideñas de la ciudad. No era un juguete caro, pero ese tiempo compartido, las conversaciones en el vagón y la maravilla compartida ante el espectáculo luminoso se convirtieron en un recuerdo imborrable. Otra lectora recuerda el regalo de su abuela: una caja con recetas familiares manuscritas, acompañadas de anécdotas personales. Ese obsequio no solo transmitió sabores y tradiciones culinarias, sino un legado de amor intergeneracional, reforzando el sentido de pertenencia y continuidad familiar.

Otros relatos enfatizan el poder de la atención personalizada. Un esposo que, sabiendo la pasión de su pareja por la lectura, dedicó meses a restaurar un libro antiguo deteriorado. O un amigo que organizó una sorpresa colectiva para ayudar a alguien en un momento difícil, recordándonos que la verdadera amistad se manifiesta en actos de solidaridad desinteresada. Hay también regalos que implicaron sacrificio: padres que renunciaron a sus propias necesidades para priorizar las de sus hijos, enseñando implícitamente lecciones de generosidad y humildad.

Estas narraciones nos confrontan con una verdad ética fundamental: el regalo perfecto no se mide en euros o dólares, sino en el impacto emocional y moral que deja en quien lo recibe. En un mundo donde el consumismo navideño genera estrés, deudas y desperdicio ambiental, estas historias proponen una alternativa virtuosa. Regalar tiempo —una tarde dedicada exclusivamente a un ser querido—, atención —escuchar de verdad, conocer los deseos profundos del otro— o experiencias compartidas fortalece los lazos familiares y de amistad de manera mucho más duradera que cualquier objeto material.

Desde una perspectiva ética, inspirada en pensadores como Aristóteles o en las tradiciones cristianas que subyacen a la Navidad, el dar debe ser un acto de virtud: generosidad sin expectativa de reciprocidad, prudencia al evitar el exceso y justicia al considerar las necesidades reales del otro. Estos regalos inolvidables encarnan precisamente eso: no buscan impresionar, sino conectar. Enseñan a los niños valores como la gratitud (al valorar lo intangible), la empatía (al ponerse en el lugar del otro) y la responsabilidad (al entender que el verdadero lujo reside en las relaciones humanas).

En este blog dedicado a la familia, la amistad y los valores éticos, estas historias nos recuerdan que la Navidad es una oportunidad para cultivar lo esencial. En lugar de agotarnos en centros comerciales, ¿por qué no invertir en crear recuerdos? Una carta escrita a mano expresando aprecio, una tradición familiar revivida, un acto de servicio desinteresado... Estos son los regalos que trascienden el tiempo y que, años después, evocan sonrisas y lágrimas de emoción.

Que esta Navidad nos inspire a ser más intencionales en nuestros dones. Al fin y al cabo, los regalos más memorables no ocupan espacio en un armario, sino en el alma. Y en un mundo cada vez más digital y efímero, eso es un tesoro incalculable.

¿Qué regalo inolvidable que exprese amistad y gratitud has recibido o dado tú? Comparte en los comentarios; quizá tu historia inspire a otros a redescubrir el verdadero espíritu navideño. 

Para acertar con regalos verdaderamente inolvidables, abandonando el materialismo navideño, abundamos en nuestra obstinada insistencia siempre de "regalar tiempo y atención", la mejor ofrenda (ver en muchos porfiados posts).

Aritmética del afecto: Cómo calcular el valor de una relación

Siempre nos ha obsesionado (post previo) encontrar una Ecuación del Vínculo Humano para medir lo inconmensurable de a conexión interpersonal. Nos preguntamos si ¿podemos cuantificar el vínculo entre dos personas? ¿Existe una fórmula que capture esa conexión invisible pero tangible que llamamos relación humana?

Creemos un neologismo que lo exprese. Antes de construir la ecuación, necesitamos nombrar lo que medimos. El español carece de un término único que englobe esa suma de lealtad, cariño, confianza y compromiso mutuo,... Proponemos opciones como "SINECTÍA (uniendo junto con algo externo), CIMIENTUM, FIDELIA, CONEXIÓN, VÍNCULO, ENLACE, LEALTAD,..." (con mayúsculas para diferenciarlo del uso común), definidas como: la intensidad y calidad del vínculo relacional entre dos personas, resultante de la interacción de factores temporales, afectivos, genéticos y experienciales.

La Ecuación  o mapa de SINECTÍA, siempre mejorable, podría ser la siguiente:

Con precisión casi sociométrica, esta compleja fórmula contiene estos conceptos, para el cálculo de Sinectía (con valor de 0 a 10). Cada variable no como un frío dato matemático, sino como un concepto ético y antropológico. Esta versión de la fórmula extendida busca capturar la complejidad de las relaciones humanas en la era moderna. Sigue el detalle de cada componente:

1. El Núcleo de la Herencia (P {san})

Representa la base sobre la que se construye el vínculo, lo que viene "de serie".

  • P {san} (Parentesco / Procedencia): Es el grado biológico o institucional. En una escala, un hermano tendría un valor más alto que un primo, y este más que un conocido. Es la "densidad de la sangre" de la que se hable en este post.

  • ß (Coeficiente de Afinidad): Es un corrector. No todos los hermanos se llevan bien por el hecho de serlo. $\beta$ mide la disposición genética o de crianza a conectar. Si hay un rechazo natural, ß reduce el peso de la sangre en la ecuación final.

2. El Motor de la Relación (El numerador)

Es la parte activa, lo que "hacemos" con la otra persona.

  • C {pre} (Contacto Presencial): Es el valor más alto del intercambio humano. Incluye el lenguaje no verbal, el contacto físico (abrazos, apretones de manos) y la química biológica que solo ocurre cara a cara. Es la presencia que genera confianza instintiva.

  • C {vir} (Contacto Virtual): Representa la lealtad en la era digital. Mensajes de WhatsApp, llamadas, redes sociales. Es fundamental para mantener la continuidad cuando la geografía separa.

  • ω (Peso de la Virtualidad): Es un factor multiplicador (normalmente entre 0.1 y 0.8). Reconoce que, aunque el contacto virtual es valioso, rara vez tiene el mismo impacto emocional que una tarde de conversación compartiendo un café.

  • E {viv} (Experiencias Vividas / Hitos): Este es el acelerador. No todas las horas valen igual. Una experiencia intensa (un viaje, un proyecto compartido, una mudanza) genera más SINECTÍA que cien horas de rutina. Las experiencias crean el "idioma privado" de la relación.

3. El Freno: La Distancia Psicológica (D {psi})

Este factor aparece en el denominador porque divide y reduce el valor de la relación.

  • D {psi} (Distancia Psicológica): Representa los muros invisibles. El rencor, los secretos no contados, los malentendidos no resueltos o la divergencia de caminos vitales. Si esta distancia es grande, por mucho contacto presencial que haya, la SINECTÍA disminuye drásticamente.

4. El Factor de Blindaje (El multiplicador final)

Lo que convierte una relación conocida en una inquebrantable lealtad (varios posts).

  • V {com} (Valores Compartidos): La alineación en lo fundamental (ética, visión del mundo, familia, honestidad). Si los valores coinciden, el vínculo es estructuralmente sólido. Es lo que permite confiar en el otro incluso cuando no lo entendemos.

  • S {con} (Sufrimiento Conjunto): Este es el concepto más profundo. Define la lealtad que nace en las trincheras de la vida. El apoyo en un funeral, el sostén en una quiebra económica o la compañía en la enfermedad. El sufrimiento conjunto transmuta una amistad en algo que, efectivamente, es mucho más espeso que la sangre.

En esta ecuación, si el Sufrimiento Conjunto y los Valores son muy altos, pueden compensar una Presencialidad baja. Esto explica por qué dos amigos que no se ven en diez años pueden retomar su lealtad en un segundo como si el tiempo no hubiera pasado: su Sinectía estaba blindada por la base de sus valores y lo que superaron juntos. 

Reflexiones finales sobre la EcuaciónEsta fórmula, por supuesto, es un ejercicio intelectual. No podemos reducir la complejidad del afecto humano a números. Sin embargo, nos ayuda a visualizar verdades importantes:

La sangre es solo un multiplicador modesto, que puede ser eclipsado fácilmente por la atención, el tiempo de calidad o el conocimiento profundo. Un amigo que nos dedica atención plena, tiempo significativo y conocimiento íntimo puede generar una SINECTÍA de 300 puntos o más, superando ampliamente a un familiar con quien compartimos genes pero poco más.

Los conflictos son devastadores: Un único factor D (distancia emocional) puede dividir y destruir incluso los vínculos más prometedores. Una traición, una herida sin sanar, pueden reducir un ENLACE de 400 a menos de 40.

Las experiencias compartidas son el cemento: El factor X explica por qué compañeros de trinchera y resiliencia, supervivientes de catástrofes o equipos que superan crisis desarrollan vínculos tan potentes. Una experiencia intensa puede duplicar el valor del ENLACE. El Valor de lo Cultivado frente a lo HeredadoEsta ecuación matemática ilumina la verdad del artículo anterior: la lealtad no se hereda, se cultiva

Recomendación final: El Arte de Tejer VínculosLas relaciones humanas son, finalmente, inconmensurables. Pero este ejercicio nos recuerda que la SINECTÍA —ese lazo invisible que nos une a otros— no es producto del azar ni de la genética, sino de decisiones diarias: prestar atención genuina, invertir tiempo de calidad, cultivar conocimiento mutuo, compartir experiencias significativas y, sobre todo, sanar las distancias emocionales antes de que se conviertan en abismos.

Como escribimos anteriormente: la sangre te hace pariente, pero la lealtad te hace familia. Y ahora podemos añadir: las ecuaciones nos ayudan a comprender, pero solo el corazón puede calcular el verdadero valor de un vínculo humano.