Helen Levitt (1913-2009) fue una de las fotógrafas más singulares del siglo XX, una cronista silenciosa que supo transformar la vida callejera de Nueva York en poesía visual. Sin grandes declaraciones teóricas, sin afán de protagonismo, Levitt construyó una obra que capturó momentos efímeros, gestos espontáneos y escenas cotidianas que hoy conforman un retrato único de la infancia, la marginalidad y el teatro improvisado de la ciudad.
De vendedora de revelado a fotógrafa icónica: Helen Levitt nació en Brooklyn, en el seno de una familia de inmigrantes judíos. A diferencia de otros grandes fotógrafos de su generación, no estudió arte ni buscó un camino académico: comenzó trabajando revelando fotografías en una tienda del Bronx. Allí descubrió la magia del proceso fotográfico y, sobre todo, la importancia del encuadre y del instante.
Su vida cambió hacia 1936, cuando conoció a Henri Cartier-Bresson, figura clave de la fotografía callejera. Él le enseñó el uso de la Leica de 35 mm y el valor del “instante decisivo”. Levitt interiorizó esa filosofía, pero la llevó a su propio terreno: si Cartier-Bresson buscaba geometrías perfectas, ella buscaba humanidad, espontaneidad, juego y vulnerabilidad.
Durante los años treinta y cuarenta comenzó a recorrer los barrios populares de Nueva York —Harlem, Lower East Side, Spanish Harlem— con una mirada respetuosa y discreta. En 1943, el MoMAdedicó una exposición a su trabajo, algo excepcional para una joven fotógrafa de apenas treinta años.
En los años cincuenta se volcó también en la fotografía en color, cuando casi nadie lo hacía con intención artística. Publicó dos libros fundamentales: A Way of Seeing (1965, junto a James Agee) y In the Street (1987). Pasó largas temporadas trabajando con cineastas como Luis Buñuel y Janice Loeb, con quien codirigió In the Street (1952), uno de los primeros documentales urbanos rodados con cámara oculta. Pese a su reconocimiento, Levitt evitó la fama y concedió muy pocas entrevistas. Vivió siempre en Nueva York y fotografió casi exclusivamente su ciudad.
La mirada Levitt: poesía, juego y humanidad. La obra de Helen Levitt destaca por su capacidad para captar el teatro espontáneo de la calle. Su temática más célebre es la infancia, no desde una mirada idealizada, sino como un territorio de libertad, creatividad y supervivencia. Sus fotografías de niños jugando en aceras, step-ladders y solares vacíos siguen siendo, décadas después, representaciones inigualables del juego urbano.
1. Fotografía callejera humanista. Frente al tono documental o sociológico de otros fotógrafos de la época, Levitt se centró en la dimensión lúdica y emotiva de la vida diaria. Sus imágenes no pretenden explicar la ciudad, sino observarla.
2. Composición intuitiva. Sus fotografías parecen “accidentales”, pero esconden una enorme precisión: equilibrio entre figuras, uso del espacio negativo, diagonales suaves y una composición casi coreográfica.
3. Humor y ternura. Levitt encontraba ironía en pequeños gestos: un niño disfrazado, una pareja discutiendo, unas manos que asoman por una ventana. Su sentido del humor es sutil y profundamente humano.
4. El color como narrativa. Fue pionera en el uso del color en la calle. La serie de los años cincuenta y sesenta, parcialmente perdida tras un robo en su estudio, muestra su habilidad para usar el color no como adorno sino como fuerza expresiva.
Su obra puede encontrarse en museos como el MoMA, el Metropolitan Museum of Art y el Centre Pompidou, pero también en libros que han recuperado su legado.
Legado: la fotógrafa invisible que lo vio todo. Helen Levitt influyó en generaciones de fotógrafos, desde Joel Meyerowitz hasta Vivian Maier. Su discreción la mantuvo lejos del foco mediático, pero su sensibilidad y su manera única de narrar la vida urbana la han convertido en una figura imprescindible de la fotografía del siglo XX. Hoy su obra es una invitación a mirar: a reconocer belleza en lo ordinario, poesía en lo frágil y humanidad en lo efímero. Su legado es, sobre todo, una ética de la mirada.
¡Descubre a Helen Levitt, la poeta secreta de Nueva York que convirtió las aceras en lienzos mágicos! 📸✨ https://t.co/03ho05kC1K Niños disfrazados en Harlem, dibujos de tiza que parecen sueños surrealistas, marcos rotos que enmarcan la infancia… Durante 70 años capturó la… pic.twitter.com/S4SVLI2KEg
Hoy recordaremos a John Fante: El Poeta de la Polvo y los Sueños Rotos en Los Ángeles. Pura poesía en la Prosa Urbana. Su nombre resuena con la crudeza de la vida urbana y la pasión inmigrante, es uno de esos autores que, aunque no siempre en el centro del canon literario, ha dejado una huella indeleble en la literatura estadounidense del siglo XX.
Nacido en Denver, Colorado, el 8 de abril de 1909, Fante fue hijo de un inmigrante italiano de Abruzzo y una madre italoamericana. Su vida, marcada por la pobreza, la ambición y la lucha constante, se reflejó en sus obras semi-autobiográficas, donde Los Ángeles se convierte en un personaje tan vivo como sus protagonistas. Fante falleció el 8 de mayo de 1983, pero su legado fue redescubierto gracias a figuras como Charles Bukowski, quien lo elogió como un maestro olvidado. Este post explora su biografía, su obra literaria, sus libros principales y algunas de sus citas más impactantes, ofreciendo una visión completa para los amantes de la literatura culta.
Su biografía de la Pobreza a la Pantalla Grande. La vida de John Fante es un testimonio de la experiencia inmigrante en América. Creció en un entorno humilde, asistiendo a la Regis High School en Denver, donde comenzó a desarrollar su interés por la escritura. A principios de la década de 1930, se mudó a Los Ángeles, una ciudad que lo fascinó y atormentó a partes iguales. Allí, luchó por ganarse la vida como escritor, enfrentando rechazos y trabajos precarios. Su primera novela, The Road to Los Angeles, escrita en 1936, no se publicó hasta después de su muerte, en 1985, lo que ilustra las dificultades que enfrentó en su carrera temprana.
Fante no solo escribió novelas; también incursionó en el guión cinematográfico, trabajando en Hollywood durante décadas. Escribió guiones para películas como Full of Life (1956), basada en su propia novela, and collaborated on projects with directors like Orson Welles. Sin embargo, su carrera literaria estuvo plagada de altibajos. En los años 40 y 50, publicó cuentos en revistas como The American Mercury y The Atlantic Monthly, pero el éxito comercial le eludió. Su salud deteriorada por la diabetes lo dejó ciego en sus últimos años, dictando sus últimas obras a su esposa, Joyce.
Lo que hace única la biografía de Fante es su conexión con la identidad italoamericana. Sus personajes, como Arturo Bandini, encarnan el conflicto entre las raíces culturales y el sueño americano. Influenciado por autores como Knut Hamsun y sus propias experiencias de discriminación, Fante capturó la esencia de la Gran Depresión y la posguerra en California. Su redescubrimiento en los años 80, impulsado por Bukowski, quien lo llamó "mi dios", lo elevó a un estatus de culto. Hoy, festivales como el John Fante Festival en Italia honran su memoria, reconociendo su impacto en la literatura moderna.
A lo largo de su vida, Fante se casó con Joyce Smart en 1937, con quien tuvo cuatro hijos. Su familia fue una fuente de inspiración, apareciendo en obras como Full of Life, que explora la paternidad y el matrimonio con humor y ternura. A pesar de sus luchas con el alcohol y la pobreza, Fante mantuvo una fe católica intermitente, que impregna sus narrativas con temas de redención y culpa.
La obra de John Fante se caracteriza por su estilo crudo, poético y semi-autobiográfico, influenciado por el realismo y el modernismo. Su serie más famosa es la La Cuarteta Bandini y Más Allá, que sigue las peripecias de Arturo Bandini, un alter ego del autor. Esta saga captura la ambición juvenil, el amor no correspondido y la lucha por el éxito en Los Ángeles.
El primer libro publicado de la serie es Wait Until Spring, Bandini (1938), que narra la infancia de Arturo en Colorado durante la Depresión. Aquí, Fante explora temas familiares, la pobreza y la dinámica entre un padre inmigrante y su familia. Le sigue Ask the Dust (1939), considerada su obra maestra. Ambientada en Los Ángeles, sigue a Bandini como un escritor hambriento enamorado de Camilla López, una mesera mexicana. La novela es un himno a la ciudad, llena de polvo y sueños rotos, y ha sido adaptada al cine en 2006 with Colin Farrell y Salma Hayek.
The Road to Los Angeles (publicada póstumamente en 1985, pero escrita en 1936) es el origen cronológico de Bandini, mostrando su adolescencia rebelde y su obsesión por Nietzsche. Finalmente, Dreams from Bunker Hill (1982) cierra la cuarteta, con Bandini en Hollywood, lidiando con el fracaso y la vejez. Esta última fue dictada por Fante cuando ya estaba ciego.
Más allá de la cuarteta, Fante escribió novelas como Full of Life (1952), una comedia sobre el embarazo de su esposa, y The Brotherhood of the Grape (1977), que aborda la relación con su padre alcohólico en un viaje a Italia. Sus colecciones de cuentos incluyen Dago Red (1940), con historias sobre la vida italoamericana, y publicaciones póstumas como The Wine of Youth (1985), West of Rome (1986) y The Big Hunger (2000).
Otras obras notables son 1933 Was a Bad Year (1985), una novela corta sobre un joven beisbolista, y guiones para películas como Walk on the Wild Side (1962). La obra de Fante influyó en autores como Bukowski y Roberto Bolaño, y sus temas de alienación, identidad y la ciudad moderna siguen resonando. En total, su producción abarca novelas, cuentos y guiones, con un enfoque en la voz del underdog.
- "No eres nadie, y yo podría haber sido alguien, y el camino hacia cada uno de nosotros es el amor." Esta frase captura la soledad y el anhelo romántico que define su prosa.
- "¡Pregunta al polvo en el camino! Pregunta a los árboles de Josué que están solos donde comienza el Mojave. Pregúntales por Camilla López, y susurrarán su nombre." Evoca el desierto como testigo de amores perdidos.
- "Los Ángeles, ven a mí como yo fui a ti, con mis pies sobre tus calles, ciudad hermosa que amé tanto, flor triste en la arena, ciudad hermosa." Un tributo apasionado a la ciudad que lo inspiró.
- "Morir es fácil. Hazlo así. Llorar es fácil, levanta tu falda y déjame llorar y dejar que mis lágrimas laven tus pies para que sepas que sé lo que ha sido la vida para ti." Muestra su empatía profunda.
Otras citas incluyen: "Tenía una tarjeta de biblioteca. Saqué el libro, lo llevé a mi habitación, me subí a la cama y lo leí, y supe mucho antes de terminar que aquí había un hombre que había desarrollado una forma distinta de escribir." Reflejando su amor por la literatura. Estas palabras no solo ilustran su estilo lírico, sino que invitan a reflexionar sobre la existencia humana.
Conclusión: Un Legado Redescubierto. John Fante representa la voz de los invisibles, un escritor cuya obra trasciende el tiempo. Sus libros invitan a explorar la complejidad de la identidad y el sueño americano. Para quienes buscan literatura auténtica, Fante es esencial.
@labibliotecadavid John Fante es el único autor del cual he leído toda su obra, y por eso quiero compartirte esta pequeña guía de lectura. Su literatura es intensa, directa y profundamente humana. Habla de sueños, frustraciones, amor y soledad, siempre con una honestidad brutal que hace que cada página te toque de cerca. Leer a Fante es sumergirse en la vida misma: sus luchas, sus pasiones, sus derrotas, todo narrado con un estilo que combina crudeza y ternura. Es un autor que deja huella, y esta guía es solo una manera de acercarte a su mundo sin perderte nada de lo esencial. #JohnFante#GuíaDeLectura#LiteraturaContemporánea#LecturasQueMarcan#Bookstagram♬ original sound - LaBibliotecaDeDavid
Dedicaremos un post consecutivo y adicional a las tres figuras de la filosofía que hemos analizado este mes, Butler, Benhabib y Dussel, resaltando sus coincidencias y diferencias en torno a ética, política y justicia. La justicia no se piensa desde arriba, sino desde abajo: desde la fragilidad, el exilio y la opresión.
Coincidencias:
- Los tres cuestionan estructuras de poder que marginan (género, cultura, pobreza).
La filosofía no es un saber abstracto que se encierra en bibliotecas; también puede ser una herramienta para pensar las injusticias del presente. Tres voces contemporáneas —Judith Butler, Seyla Benhabib y Enrique Dussel— muestran cómo la reflexión filosófica puede abrir caminos hacia una política más justa e inclusiva.
Judith Butler: la vulnerabilidad compartida
La filósofa estadounidense Judith Butler (1956) se ha convertido en una referencia ineludible en feminismo y teoría queer. Su tesis más conocida es que el género no es algo fijo ni natural, sino una performatividad, una construcción que se repite en actos y normas sociales.
Pero su pensamiento va más allá de la identidad: Butler insiste en que toda vida es precaria y, por lo tanto, depende de redes de cuidado e interdependencia. Reconocer esa vulnerabilidad compartida es, para ella, la base de una ética de la no violencia y de la solidaridad.
Seyla Benhabib: ciudadanía en transformación
Nacida en Estambul en 1950 y formada en Estados Unidos, Seyla Benhabib ha sido una de las grandes teóricas de la democracia deliberativa. Inspirada en Habermas, pero también crítica con él, propone un universalismo interactivo: los derechos universales deben respetar las diferencias culturales y de género.
Sus estudios sobre migración y ciudadanía son especialmente actuales. Benhabib defiende que la ciudadanía no es un estatus fijo, sino una práctica en constante transformación. En un mundo de fronteras y desplazamientos, urge repensar quién tiene derecho a pertenecer y a participar en la vida pública.
Enrique Dussel: la filosofía desde el Sur
El filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel (1934–2023) fue el gran fundador de la filosofía de la liberación en América Latina. Exiliado en México durante la dictadura argentina, desarrolló un pensamiento profundamente crítico con el eurocentrismo y el capitalismo global.
Para Dussel, la filosofía debía partir del grito del oprimido: el pobre, el excluido, el colonizado. Su ética de la liberación coloca en el centro la dignidad de las víctimas, mientras que su política de la liberación exige una democracia auténtica, construida desde los pueblos marginados.
Tres caminos hacia la justicia. Aunque parten de contextos distintos, Butler, Benhabib y Dusselcomparten una misma convicción: la filosofía debe escuchar a quienes han sido históricamente silenciados.
- Butler pone el acento en la vulnerabilidad de los cuerpos y en la lucha contra las normas que disciplinan el género.
- Dussel interpela desde el Sur global con una crítica radical a la colonialidad y al capitalismo, proponiendo la liberación como horizonte.
Los tres, desde perspectivas diversas, nos recuerdan que la justicia no puede pensarse desde arriba, sino desde abajo: desde la fragilidad, el exilio y la opresión.
Butler, Benhabib y Dussel son filósofos de la resistencia. Sus obras invitan a ampliar nuestra mirada, a preguntarnos quién queda fuera del “nosotros” y a imaginar formas de vida más inclusivas. En tiempos de crisis climática, migratoria y social, sus voces nos enseñan que la filosofía no está desconectada de la realidad: al contrario, puede ser brújula para orientarnos hacia un mundo donde nadie quede excluido.
Quienes hemos sido funcionarios, alguno que yo me sé en distintas administraciones, siempre hemos releído esta sátira amarga de la administración española del XIX, cuyas secuelas aún perduran. Miau (1888) es una de las novelas más representativas del realismo galdosiano. La obra narra la vida de Ramón Villaamil, un funcionario cesante del Ministerio de Hacienda que, tras perder su empleo, se enfrenta al desempleo, la burocracia, la corrupción y la pobreza en el Madrid de la Restauración.
Villaamil es un hombre íntegro, pero su honestidad choca con un sistema dominado por el nepotismo y la falta de méritos. La familia lo apoda “Miau” (palabra inventada que representa los apellidos Muñoz, Ibero, Avall y Uría, los de su mujer y sus parientes), pero también funciona como metáfora irónica: un quejido débil frente a un mundo cruel.
La novela muestra la precariedad del hogar de Villaamil, donde conviven su mujer, su cuñada y su nieto Luisito Cadalso, un niño sensible que percibe el fracaso de los adultos con mirada inocente. La lucha infructuosa de Villaamil contra la injusticia administrativa desemboca en un desenlace trágico, reflejo del derrotismo y el sinsentido de una sociedad sin salida para los honrados. Se trata de una crítica social profunda, que denuncia la corrupción política, la ineficiencia de la administración y la frustración de las clases medias venidas a menos.
Benito Pérez Galdós (1843-1920, véase en otros posts) nació en Las Palmas de Gran Canaria, 1843. Se trasladó a Madrid en 1862 para estudiar Derecho, aunque pronto se inclinó hacia el periodismo y la literatura. Es considerado el máximo exponente de la novela realista española y uno de los grandes novelistas universales. Cultivó novela, teatro y ensayo, y fue también político (diputado republicano).
Su obra abarca más de 80 novelas, entre ellas destacan Los Episodios Nacionales, una crónica novelada de la historia de España en el siglo XIX, así como novelas de tesis y realistas como Doña Perfecta (1876), Fortunata y Jacinta (1887), Miau (1888) o Misericordia(1897). Fue propuesto varias veces al Premio Nobel, pero nunca lo obtuvo. Falleció en Madrid en 1920, en la pobreza, aunque acompañado por un entierro multitudinario que mostró el cariño popular hacia él.
En mi rutina diaria de piscina con audiolibros de "Un libro en una hora", he llegado a reírme a carcajada limpia al escuchar la proclama desesperada de ¡Vivan los presupuestos nivelados!. Esa precisión es clave para entender el simbolismo en Miau. En la economía pública del siglo XIX (y aún hoy), un presupuesto nivelado es aquel en el que ingresos y gastos están equilibrados, sin déficit.
Villaamil, exfuncionario honrado y meticuloso, ve en ese equilibrio la solución moral y administrativa de España. Para él, el presupuesto nivelado no es solo contabilidad: es orden, justicia y racionalidad frente al caos del clientelismo y la corrupción. Cuando exclama: “¡Vivan los presupuestos nivelados!”, lo hace en un momento de desvarío final, cuando ya ha perdido toda esperanza personal y profesional.
Con ello manifiesta postreramente un idealismo utópico, porque Villaamil se aferra a la idea de que el equilibrio fiscal salvaría al Estado y, con ello, también a él mismo. Su grito es como un brindis por un sueño imposible en un sistema donde el gasto descontrolado y la corrupción eran la norma. Benito Pérez Galdósconvierte ese grito en algo a la vez sublime y ridículo, pura ironía y sátira.
Mientras otros personajes históricos gritan “¡Viva la libertad!” o “¡Viva España!”, Villaamil, funcionario derrotado, se entusiasma con una abstracción contable en Miau. El contraste subraya la mezquindad de la política española del XIX: ni siquiera los ideales se sostienen, todo queda reducido a un expediente. Es un símbolo de alienación para alguien tan vocacional.
Villaamil se ha identificado tanto con su profesión que ya no sabe vivir fuera de ella. Su último grito no es por su familia, ni por la patria, sino por aquello que dio sentido a su existencia: la administración y sus presupuestos. Ese viva, en apariencia técnico y gris, es en realidad el grito trágico de un héroe menor.
Trágico, porque expresa la honestidad y obsesión de un hombre íntegro que se queda solo. Ridículo, porque su aspiración a un ideal contable suena absurda ante la magnitud de la injusticia social y política. Satírico, porque Galdós denuncia así un Estado que ha reducido a sus servidores a ser meros engranajes desechables. El último aliento de un funcionario que soñó con la justicia administrativa en un país que lo condenaba al olvido.
4 de Enero de 1920, falleció Benito Pérez Galdós, fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español.
"Las pequeñas virtudes" (leer en PDF) es una obra escrita por la autora italiana Natalia Ginzburg, publicada por primera vez en 1962. Se trata de un conjunto de ensayos autobiográficos y reflexivos, escritos entre 1944 y 1960, en los que Ginzburg combina experiencias personales con observaciones sobre la vida, el amor, la educación y la sociedad.
El libro está compuesto por once ensayos, cada uno independiente pero unidos por un tono íntimo, sobrio y a la vez profundamente humano. Ginzburg explora temas cotidianos, pero con una mirada que revela aspectos universales de la experiencia humana.
Entre los ensayos más destacados están:
- "El zapato roto": Reflexión sobre la pobreza y la dignidad, a través de imágenes de la posguerra.
- "Retrato de un amigo": Homenaje al escritor Cesare Pavese, con quien tuvo una estrecha amistad.
- "Las pequeñas virtudes" (último ensayo que da nombre al libro): Una crítica a la educación que enfatiza virtudes "menores" (como la prudencia, la obediencia, el ahorro), en lugar de fomentar las grandes virtudes como la generosidad, el coraje o la pasión por la verdad.
En este ensayo central, Natalia Ginzburgsostiene que educar solo en "pequeñas virtudes" forma personas temerosas y conformistas, mientras que las "grandes virtudes" permiten vivir con más plenitud y sentido ético.
Natalia Ginzburg (1916–1991) fue una escritora, ensayista y política italiana. Su obra abarca desde la novela hasta el ensayo, con un estilo sobrio, directo y lleno de humanidad. Fue miembro activa de la resistencia antifascista y vivió de cerca la persecución política (su esposo, Leone Ginzburg, fue asesinado por los nazis).
Su literatura destaca por su mirada lúcida sobre las relaciones humanas, el dolor, la memoria y los vínculos familiares. "Las pequeñas virtudes" es una de sus obras más conocidas y representa bien su capacidad de abordar lo íntimo desde una perspectiva social y ética.
Natalia Ginzburg (1916–1991) fue una escritora, ensayista y política italiana. Su obra abarca desde la novela hasta el ensayo, con un estilo sobrio, directo y lleno de humanidad. Fue miembro activa de la resistencia antifascista y vivió de cerca la persecución política (su esposo, Leone Ginzburg, fue asesinado por los nazis).
Su literatura destaca por su mirada lúcida sobre las relaciones humanas, el dolor, la memoria y los vínculos familiares. "Las pequeñas virtudes" es una de sus obras más conocidas y representa bien su capacidad de abordar lo íntimo desde una perspectiva social y ética.
Rogamos la lectura completa, pero destacamos algunas de sus mejores citas:
-"Las pequeñas virtudes no deben enseñarse, sino que deben derivarse de las grandes. Enseñar las pequeñas virtudes significa hacer del cálculo la base de la vida. Debemos enseñarles el amor por la vida, no el temor al dolor."
- "No debemos enseñar a nuestros hijos el ahorro, sino la generosidad. Debemos enseñarles el valor, no la prudencia. Es mejor enseñar a los hijos a no tener miedo del fracaso, a no avergonzarse del fracaso."
- "Los padres no debemos mirar a nuestros hijos como algo que nos pertenece. Somos los padres quienes pertenecemos para siempre a los hijos."
- "Los niños se educan observando, no oyendo nuestras palabras. La costumbre de la generosidad, del abandono, de no calcular, no se enseña, se vive.Queremos que nuestros hijos estén preparados para la vida, pero no hay preparación posible fuera del vivir mismo."
"Cuando somos felices nos sentimos más fríos, más lúcidos y distanciados de nuestra realidad" Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg pic.twitter.com/SB6wcxKiSa
— Jose Bueno Villafane (@PepeBuenoVillaf) April 11, 2023
Progreso y Pobreza (ver en PDF) de Henry Georgees una de las obras económicas históricas más influyentes del siglo XIX. Henry George en 1879 analiza por qué, a pesar del progreso económico y tecnológico, la pobreza sigue existiendo e incluso aumentando en muchas sociedades.
El libro vendió varios millones de copias, convirtiéndose en uno de los libros más vendidos a fines del siglo XIX. Ayudó a desencadenar la Era Progresista y un movimiento mundial de reforma social en torno a la ideología conocida ahora como 'Georgismo'.
Algunas de sus ideas principales:
El problema de la pobreza en medio del progreso: George observa que el desarrollo industrial y tecnológico no ha reducido la desigualdad. A medida que las sociedades progresan, la riqueza se concentra en pocas manos, mientras que la pobreza persiste.
El papel de la tierra en la desigualdad económica: La riqueza generada por el progreso económico tiende a aumentar el valor de la tierra. Esto beneficia a los terratenientes sin que estos contribuyan activamente al desarrollo.
La "Renta de la Tierra" y la injusticia económica: Los propietarios de la tierra se enriquecen simplemente por poseer terrenos en zonas en crecimiento. Esto lleva a la especulación y dificulta el acceso a la tierra para los trabajadores y empresarios.
La "Impuesto Único" como solución: Henry George propone un impuesto sobre el valor de la tierra para reemplazar otros impuestos. Con esto, se redistribuiría la riqueza y se eliminarían privilegios injustos.
En resumen, Progreso y Pobreza es un llamado a reformar la economía para garantizar que el avance de la sociedad beneficie a todos y no solo a unos pocos. Influyó en economistas, reformadores y políticas fiscales en varios países. Inspiró movimientos por la justicia social y la reforma agraria. Su propuesta sigue siendo debatida en el ámbito económico y político.
El juego Monopoly tiene una relación directa con las ideas de Henry George y su libro Progreso y Pobreza. En 1904, Elizabeth Magie creó un juego llamado The Landlord’s Game (El juego del terrateniente), inspirado en las ideas de Henry George.
Su propósito era demostrar cómo el acaparamiento de tierras generaba desigualdad y cómo el impuesto único sobre la tierra podría solucionar el problema. Henry George criticaba que los terratenientes obtuvieran riqueza sin esfuerzo solo por poseer tierras. The Landlord’s Game mostraba cómo, a medida que los jugadores compraban propiedades, los demás se empobrecían. El juego tenía dos versiones: una con monopolios (que reflejaba la injusticia económica) y otra con el impuesto único de George (que mostraba un sistema más equitativo).
Décadas después, el juego fue modificado y vendido por Charles Darrow a Parker Brothers como Monopoly. En lugar de una crítica al sistema, se convirtió en un juego de acumulación de riqueza y monopolios. El Monopoly, tal como lo conocemos hoy, perdió el mensaje original de Henry George y se convirtió en un símbolo del capitalismo competitivo, pero su origen sigue ligado a la teoría económica de Progreso y Pobreza.
Lequel Monopoly est issu du "Landlord's Game" de la brillante ingénieure Elizabeth Maggie, qui voulait apprendre au public à mieux gérer ses finances et les biens communs selon les préceptes d'Henry George dans "Progress and Poverty"... mais c'est une autre histoire. pic.twitter.com/TZX99mv08A
The Media Library loves to explore the origins of board games, and that is why we are excited to have obtained a print of "Progress and Poverty"! Patented on January 5, 1904, by Lizzy J. Magie, this game laid the foundation for what would become the beloved classic, Monopoly. pic.twitter.com/fHSyO85L0m
Vivimos en marzo de 2025, una época de rearme y gastos en "defensa". Es el momento idóneo de recordar la opción de la paz (500 posts). Como progenitores neguémonos a que nuestros hijos y nietos sean convertidos en carne de cañón. Y esta canción lo proclama: "No, no voy a entregar a mis hijos. / ... Y yo preferiré huirme con ellos / Que hacerlos tus siervos / Prefiero mudarme al extranjero con ellos. /En la pobreza y como ladrones en la noche / Sólo tenemos esta corta vida. / Te lo juro y te lo digo directamente a la cara: / "No te los daré por tu locura"
Nein, meine Söhne geb' ich nicht ("No, no entregaré a mis hijos") es una canción pacifista del cantautor alemán Reinhard Mey de 1986. Lanzó la canción en su álbum en solitario Alleingangy como sencillo y la interpretó varias veces para álbumes en directo en los años siguientes. La canción trata el tema de la objeción de conciencia y también de la huida de la guerra.
En 2020, Reinhard Mey y varios otros músicos lanzaron una nueva versión de la canción para apoyar el trabajo de la organización Friedensdorf International, que cuida de niños enfermos y heridos de zonas de guerra. Esta reinterpretación subraya la atemporalidad de la canción y su capacidad para resonar en diferentes épocas, reafirmando su llamado contra la guerra y en favor de la paz.
Todos los artistas involucrados participaron de manera altruista, renunciando a cualquier remuneración, y el proyecto buscó resaltar la vigencia del mensaje pacifista de la canción en el contexto contemporáneo.
A diferencia de algunos de sus colegas contemporáneos, Reinhard Mey no estuvo activamente involucrado en movimientos políticos, pero su obra incluye canciones con mensajes pacifistas y críticas sociales. Este tema se destaca por su enfoque personal y emocional, abordando la objeción de conciencia y la resistencia a la guerra desde la perspectiva de un padre.
La canción es una balada que refleja la perspectiva de un padre que se opone firmemente a enviar a sus hijos a la guerra. A lo largo de seis estrofas, cada una culminando con la frase "Nein, meine Söhne geb' ich nicht", el narrador describe cómo ha criado y protegido a sus hijos, inculcándoles respeto por la vida. Expresa su determinación de que no porten armas ni participen en conflictos bélicos, prefiriendo huir con ellos antes que permitir que sean utilizados como instrumentos de guerra.
•Nein, meine Söhne geb' ich nicht• Song von Reinhard Mey
☮️🕊️🌏
Ich denk, ich schreib euch besser schon beizeiten Und sag euch heute schon endgültig ab Ihr braucht nicht lange Listen auszubreiten Um zu sehen, dass ich auch zwei Söhne hab! Ich lieb die beiden, das will ich… pic.twitter.com/w0JvSiVzo6
— NonplusVonUltra@gotozuberly.bsky.social (@ZuberlygoTo) March 1, 2025
Vídeo esclarecedor para saber si eres de clase media o clase obrera.
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Owen Jones (ver en otros posts), nacido el 8 de agosto de 1984 en Sheffield, Inglaterra, es un periodista, columnista y escritor asociado con la izquierda política británica. Graduado en Historia por el University College de Oxford, ha trabajado como columnista para medios como The Guardian y The Independent. Su primer libro, "Chavs: The Demonization of the Working Class" (2011), analiza cómo los medios y la clase política británica han estigmatizado a la clase trabajadora. Este trabajo fue reconocido por The New York Times como uno de los diez mejores libros de no ficción de 2011.
En la Gran Bretaña actual, la clase trabajadora se ha convertido en objeto de miedo y escarnio. Desde la Vicky Pollard de Little Britain a la demonización de Jade Goody, los medios de comunicación y los políticos desechan por irresponsable, delincuente e ignorante a un vasto y desfavorecido sector de la sociedad cuyos miembros se han estereotipado en una sola palabra cargada de odio: chav (persona joven de un tipo caracterizado por un comportamiento tosco y descarado con connotaciones de bajo estatus social).
En este aclamado ensayo, "Chavs: La Demonización De La Clase Obrera", Owen Jones analiza cómo la clase trabajadora ha pasado de ser «la sal de la tierra» a la «escoria de la tierra». Desvelando la ignorancia y el prejuicio que están en el centro de la caricatura chav, retrata una realidad mucho más compleja: el estereotipo chav, dice, es utilizado por los gobiernos como pantalla para evitar comprometerse de verdad con los problemas sociales y económicos y justificar el aumento de la desigualdad.
Basado en una investigación exhaustiva y original, este libro es una crítica irrefutable de los medios de comunicación y de la clase dirigente, y un retrato esclarecedor e inquietante de la desigualdad y el odio de clases en la Gran Bretaña actual. La edición incluye un nuevo capítulo que explora las causas y las consecuencias de los episodios de violencia que ocurrieron durante el verano de 2011 en Inglaterra.
Jones argumenta que la imagen del chav (un estereotipo despectivo de la clase trabajadora, asociado con ropa deportiva, actitud agresiva y falta de educación) ha sido utilizada para desacreditar y deshumanizar a los sectores más vulnerables de la sociedad británica. Según el autor, esto forma parte de una estrategia política y mediática que ha servido para justificar la reducción de derechos laborales y el debilitamiento del Estado de bienestar.
Temas clave expuestos son:
- El impacto del neoliberalismo: Con la llegada de Margaret Thatcher en los años 80, se desmantelaron industrias clave, dejando a muchas comunidades obreras sin empleo ni futuro. Se promovió la idea de que la clase trabajadora debía "culparse a sí misma" por su situación.
- La demonización mediática: Los medios de comunicación británicos han reforzado el estereotipo del chav como vago, violento y sin aspiraciones. Programas de televisión y tabloides han contribuido a esta imagen, ridiculizando a quienes viven en la pobreza.
- El clasismo en la política y la sociedad: Mientras que la élite sigue protegiendo sus propios intereses, la clase trabajadora ha sido retratada como un problema social. Jones expone cómo los políticos han dejado de representar a la clase obrera, favoreciendo políticas que benefician a los más ricos.
- Consecuencias de esta demonización: Se han reducido ayudas sociales y derechos laborales con la excusa de que la clase trabajadora no quiere esforzarse. Se ha erosionado la identidad obrera y la solidaridad de clase.
Owen Jonespropone recuperar la dignidad y el respeto por la clase trabajadora, desafiando los estereotipos y fomentando políticas que reduzcan la desigualdad. Chavs es una crítica contundente al clasismo en el Reino Unido y un llamado a la acción para cambiar la narrativa sobre la clase obrera. Es un libro clave para entender el clasismo en la política y la sociedad actual, con paralelismos en muchos otros países.
En 2014, publicó "The Establishment: And How They Get Away With It", donde critica las estructuras de poder en el Reino Unido. Jones es conocido por su activismo en temas como los derechos LGBTQ+ y la justicia social.