Mostrando las entradas para la consulta servicio militar ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta servicio militar ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

2026, el año en que la Fuerza bruta desnudó al Derecho

2026, está siendo el año del descubrimiento del poder bruto. Vivíamos en un teatrillo mundial de la democracia, manteniendo las apariencias de una legalidad internacional. Pero Ucrania, Gaza y Venezuela han retirado el telón y muestra que solamente la fuerza militar al servicio de la economía de los gigantes manda en el mundo. Descubrimos, incómodos, que el escenario está vacío de normas y lleno de tanques, drones y divisas. Ucrania, Gaza y Venezuela no son solo conflictos regionales; son espejos que devuelven una misma imagen: la fuerza militar al servicio de la economía de los gigantes se ha impuesto al derecho. El poder bruto ha dejado de ser la excepción para convertirse en la regla que nadie se atreve a nombrar.

Hasta hace poco, la comunidad internacional se comportaba como un elenco de teatro clásico: cada actor recitaba su parte —soberanía, derechos humanos, resoluciones de la ONU— mientras el público asentía, satisfecho con la apariencia de orden. Hoy ya una mera observación periodística nos conduce a una comprensión sistémica de por qué el 2026 ha certificado el colapso de la retórica liberal. Es el Retorno a la Tebaida Geopolítica, si leemos las noticias con las perspectivas del realismo estructural de Kenneth Waltz y el realismo ofensivo de John Mearsheimer.

Al analizar el panorama global de 2026, la sensación de "desvelo" ante el poder bruto no es una novedad histórica, sino la reconfirmación de las tesis más severas de la ciencia política. El optimismo antropológico que dominó las instituciones tras la Guerra Fría ha sucumbido ante la anarquía sistémica, un concepto central en la obra de Kenneth Waltz. Según esta visión, al no existir un "gobierno de gobiernos" con capacidad coercitiva real, el sistema internacional obliga a los Estados a actuar bajo la lógica de la autoayuda (self-help).

1. La Distribución de Capacidades (Waltz) y el Dilema de Seguridad. Para Kenneth Waltz, el comportamiento de los Estados no depende de su régimen interno (democracia o autocracia), sino de su posición en la estructura del sistema. En 2026, los conflictos en Ucrania y Gaza ilustran perfectamente lo que Waltz denominó el dilema de seguridad: el esfuerzo de un actor por aumentar su seguridad es percibido por otros como una amenaza existencial, desencadenando una espiral de rearmamento y fuerza.

Desde esta perspectiva neorrealista, la "legalidad internacional" nunca fue un regulador autónomo, sino un epifenómeno de la distribución de capacidades. Mientras el poder estuvo unipolarmente concentrado, las reglas parecían sólidas; al volverse el sistema multipolar y fragmentado en 2026, la estructura obliga a los "gigantes" a ignorar la norma para preservar su seguridad relativa.

2. La Tragedia de las Grandes Potencias (Mearsheimer). Si Waltz nos explica por qué el sistema es inestable, John Mearsheimer nos ofrece la clave de la agresividad actual a través de su realismo ofensivo. Para Mearsheimer, las grandes potencias no son meras buscadoras de seguridad (como sugería Waltz), sino maximizadoras de poder. En su visión, la única forma de garantizar la supervivencia en un mundo anárquico es ser el actor más fuerte del sistema. 

- UcraniaDe la norma al hecho: la aceleración de la «realpolitik». Siguiendo a Mearsheimer, la expansión de esferas de influencia no es una elección moral, sino un imperativo estructural. El conflicto es la consecuencia trágica de grandes potencias compitiendo por un espacio que ambos consideran vital. La invasión rusa a Ucrania en 2022 ya había exhibido la anulación abierta del principio de no agresión. Sin embargo, la guerra de 2026 —más larga, más destructiva— ha trascendido la lógica de ocupación para instalarse en la lógica de aniquilación de la voluntad política del adversario. Occidente responde con sanciones que, paradójicamente, consolidan bloques económicos alternativos: el rublo-yuan se fortalece, el comercio de materias primas se desdolariza y la «legalidad» se reduce a un capítulo de retórica diplomática. El poder bruto ya no necesita justificarse; basta con imponer un fait accompli y esperar que el cansancio lo legitime.

Gaza: la humanitarización del cinismo. En Gaza, el derecho internacional humanitario se ha vuelto un acompañamiento ornamental de los comunicados de prensa. El principio de proporcionalidad se mide en días de titulares, no en vidas salvadas. Cuando los hospitales se convierten en objetivos militares y la ayuda exterior es filtrada por algoritmos de seguridad, la comunidad internacional descubre que el veto en el Consejo de Seguridad funciona como un interruptor de legalidad: basta con pulsarlo para que desaparezca. El poder bruto ya no oculta su rostro; lo transmite en streaming y lo monetiza como contenido.

Venezuelala ilusión contractual rota. El mantenimiento del régimen en Caracas, bajo el paraguas de potencias extrarregionales, responde a la lógica de impedir la hegemonía absoluta de un solo actor en el hemisferio, transformando el derecho a la democracia en una variable secundaria frente al equilibrio de poder material. El caso venezolano cierra el triángulo moral. En 2015-2019 la crisis se presentaba como un problema de gobernanza; en 2026 es un laboratorio de «Estado fallido administrado (ver tuit)». Las multinacionales extraen petróleo bajo licencias que el gobierno de Caracas no puede revocar sin enfrentar demandas millonarias en tribunales arbitrales. La oposición, desarmada y sin recursos, negocia con la misma élite que la reprime. El poder bruto aquí no es bala ni bomba: es deuda soberana, embargo de activos y bloqueo financiero que decide quién come y quién emigra. La lección es brutal: sin capacidad de disuasión militar o económica, la palabra «soberanía» es un suspiro. El asalto postrero es la evidencia de poder militar y del secuestro descarado de una soberanía

El triángulo Ucrania-Gaza-Venezuela revela una arquitectura mundial en la que las normas solo se aplican a quienes no pueden pagar el costo de violarlas. El resultado es una suerte de «vigilantismo» institucional: cada potencia actúa como sheriff en su zona de influencia, imponiendo su interpretación de la seguridad y la economía. La democracia internacional se reduce a una competencia de narrativas en redes sociales, mientras los algoritmos premian la emoción, no la verificación. El poder bruto, lejos de ser anacrónico, se ha digitalizado: se mide en megavatios, terabytes y capacidad de veto en foros multilaterales.

La tarea de la ética política: nombrar lo que sucede. Ante este panorama, la reflexión ética no puede limitarse a condenar o lamentar. Su primer deber es conceptual: nombrar con precisión lo que ocurre. Llamar «guerra» a la invasión, «ocupación» al asedio, «bloqueo» al cerco financiero. El lenguaje neutral no es imparcial; a menudo es cómplice. El segundo deber es educativo: devolver a la ciudadanía —y especialmente a las nuevas generaciones— la capacidad de relacionar causa y efecto más allá del titular de 280 caracteres. La desinformación no se combate solo con fact-checking; se combate con alfabetización política que enseñe a leer intereses tras las normas.

La Economía como Proyección de la Fuerza. En 2026, la distinción entre low politics (economía) y high politics (seguridad) ha desaparecido. Mearsheimer sostiene que el poder económico es solo un medio para obtener poder militar. La formación de bloques económicos cerrados y el uso de sanciones como armas de guerra no son fallos del mercado, sino la demostración de que la riqueza es, ante todo, potencia latente. Los gigantes ya no compiten por el bienestar global, sino por la capacidad de producir los medios de coacción necesarios para dominar la próxima década.

Pedagogía y Ética: El Desafío de la "Realpolitik". Este escenario impone una revisión ética y educativa profunda. Si aceptamos las premisas de Waltz y Mearsheimer, ¿qué espacio queda para la educación en valores?

- Educación Crítica vs. Idealismo: La pedagogía del 2026 debe transitar hacia una "alfabetización en el realismo". No se trata de validar la violencia, sino de entender las leyes de hierro del poder para que la ciudadanía no sea presa de la propaganda. Como advertía Mearsheimer, las potencias a menudo usan un lenguaje liberal para camuflar objetivos realistas.

- Ética de la Responsabilidad: Frente a la ética de la convicción (que se limita a los grandes principios), 2026 exige una ética de la responsabilidad weberiana: actuar comprendiendo las consecuencias y las limitaciones impuestas por la fuerza bruta.

El Fin de la Minoría de Edad Internacional. En definitiva, 2026 ha sido el año en que la comunidad internacional ha alcanzado una amarga madurez. Hemos descubierto que el "teatro de la democracia" era una tregua temporal en la eterna competencia por el poder. Al leer a los clásicos del realismo estructural, comprendemos que el telón no se ha caído por accidente; se ha desgarrado por el peso de la realidad material. El desafío actual de la ética y la educación política es construir un nuevo humanismo que, reconociendo la primacía de la fuerza, sea capaz de encontrar mecanismos de equilibrio que eviten la conflagración total.

Epílogo: El riesgo de acostumbrarnos. El mayor peligro de 2026 no es la violencia en sí, sino la tentación de normalizarla. Si aceptamos que el poder bruto es el default histórico, renunciamos a la innovación política y a la ética pública. Quedarse en la indignación moral es cómodo; construir contrapesos es laborioso. Pero la alternativa es un mundo donde la única pregunta relevante sea «¿quién dispara primero?». La educación, la ética y la política tienen aún una ventana estrecha para demostrar que la humanidad puede algo más que disparar.

El arte de la guerra de Sun Tzu o la victoria sin combatir

El Arte de la Guerra, la Sabiduría Milenaria para los Desafíos Contemporáneos, de  Sun Tzu, el Estratega que Trascendió el Tiempo.  Sun Tzu (544-496 a.C.), cuyo nombre real era Sun Wu, fue un general, estratega militar y filósofo chino que vivió durante el período de las Primaveras y Otoños de la antigua China. 

Aunque los detalles históricos sobre su vida son escasos y están envueltos en la leyenda, las crónicas tradicionales lo sitúan al servicio del rey Helu del estado de Wu. Su brillantez táctica y su profundo entendimiento de la naturaleza humana le permitieron no solo conquistar territorios, sino también cimentar un legado intelectual que ha perdurado más de dos mil quinientos años.

La figura de Sun Tzu representa la confluencia entre el pensamiento taoísta y el pragmatismo militar. Su enfoque no se limitaba a la mera confrontación bélica, sino que abarcaba una comprensión holística del conflicto, donde la psicología, la diplomacia y la estrategia se entrelazaban de manera magistral.

La Obra: Trece Capítulos de Sabiduría Estratégica "El Arte de la Guerra" es un tratado militar compuesto por trece capítulos, cada uno dedicado a un aspecto específico de la guerra y la estrategia. Lejos de ser un simple manual de combate, esta obra constituye una profunda reflexión sobre la naturaleza del conflicto, la toma de decisiones y el liderazgo.

El texto comienza con consideraciones generales sobre la guerra y su importancia para el Estado, avanzando luego hacia temas como la planificación, el ataque estratégico, las disposiciones tácticas, la energía, los puntos débiles y fuertes, las maniobras, las variaciones tácticas, el ejército en marcha, el terreno, las nueve situaciones, el ataque con fuego y el empleo de agentes secretos.

Lo revolucionario de Sun Tzu reside en su énfasis en ganar sin combatir. Para él, la victoria suprema consiste en someter al enemigo sin batalla, mediante la inteligencia, la diplomacia y el engaño estratégico. Esta visión contrasta radicalmente con la glorificación de la violencia que caracterizaba a muchos escritos militares de su época. 

Principios Fundamentales y su Vigencia El núcleo filosófico de "El Arte de la Guerra" se sustenta en varios principios que han demostrado su validez más allá del campo de batalla. La obra subraya la importancia del autoconocimiento y del conocimiento del adversario, la flexibilidad táctica, la economía de recursos y la supremacía de la estrategia sobre la fuerza bruta.

En el mundo contemporáneo, estos principios han encontrado aplicación en ámbitos tan diversos como los negocios, la política, el deporte y las relaciones personales. Ejecutivos, negociadores y líderes de todo tipo han descubierto en las enseñanzas de Sun Tzu herramientas valiosas para navegar la complejidad de sus respectivos campos.

Citas memorables:  "La habilidad suprema consiste en someter al enemigo sin darle batalla." "Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas."  "La suprema excelencia consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar."  Toda guerra se basa en el engaño."  "Las oportunidades se multiplican a medida que son aprovechadas."  "En medio del caos, también hay oportunidad." "El general que gana una batalla hace muchos cálculos en su templo antes de que se libre la batalla." "Ataca donde no esté preparado, aparece donde no seas esperado." "La invencibilidad reside en la defensa; la posibilidad de victoria, en el ataque." "Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después." "Así como el agua moldea su curso según la naturaleza del terreno por el que fluye, el soldado trabaja su victoria en relación con el enemigo al que se enfrenta." "No hay instancia de una nación que se beneficie de una guerra prolongada." "El hábil guerrero se impone a sí mismo y no espera nada del enemigo." "Quien sabe cuándo puede luchar y cuándo no puede, será victorioso." "Todos los hombres pueden ver las tácticas mediante las cuales conquistó, pero lo que nadie puede ver es la estrategia a partir de la cual se forjan las grandes victorias." "Un ejército sin sus bagajes y provisiones está perdido; sin provisiones, está perdido; sin bases de abastecimiento, está perdido." "Concentra tus energías y acumula tu fuerza. Mantén al ejército en movimiento constante y diseña planes inescrutables." "Quien llega primero al campo de batalla y espera al enemigo está fresco para la lucha; quien llega segundo y debe apresurarse quedará exhausto." 

"La velocidad es la esencia de la guerra. Aprovecha la falta de preparación del enemigo; viaja por rutas inesperadas y ataca donde no haya tomado precauciones." "El general prudente considera tanto las ventajas como las desventajas. Cuando ve las ventajas, su ánimo se anima; cuando ve las desventajas, sus dificultades pueden resolverse." "Sé extremadamente sutil, incluso hasta el punto de no tener forma. Sé extremadamente misterioso, incluso hasta el punto de ser silencioso. Así podrás ser el director del destino del oponente."

Estas frases encapsulan la esencia de un pensamiento que privilegia la inteligencia sobre la fuerza, la preparación sobre la improvisación y la adaptabilidad sobre la rigidez.

Relevancia en el Siglo XXI "El Arte de la Guerra" continúa siendo objeto de estudio en academias militares de todo el mundo, pero su influencia se extiende mucho más allá. En la era de la competencia global, la información instantánea y los conflictos asimétricos, las lecciones de Sun Tzu sobre adaptabilidad, conocimiento del terreno y economía de recursos resultan extraordinariamente pertinentes.

La obra nos recuerda que los conflictos, ya sean militares, comerciales o personales, se ganan primero en la mente. La estrategia, la preparación y el entendimiento profundo de las circunstancias son las verdaderas armas de quienes aspiran no solo a vencer, sino a trascender.

Pepe Mujica: el presidente más pobre, pero rico en dignidad

Con profunda tristeza, el pueblo uruguayo y el mundo entero despiden a José “Pepe” Mujica, quien falleció ayer en Montevideo a los 89 años. Exguerrillero, senador, presidente y símbolo de la humildad en la política, Mujica deja un legado que trasciende fronteras y generaciones.

Nacido el 20 de mayo de 1935, Mujica fue una figura central en la historia reciente de Uruguay. En su juventud militó en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, por lo que pasó más de una década preso durante la dictadura militar. Con la restauración de la democracia, se incorporó a la vida política formal, primero como diputado, luego como senador, y finalmente como presidente de la República Oriental del Uruguay entre 2010 y 2015.

Durante su mandato, José Mujica fue conocido mundialmente por su estilo austero: vivía en una modesta chacra, conducía su viejo Volkswagen Beetle y donaba gran parte de su sueldo presidencial. Bajo su liderazgo, Uruguay impulsó reformas progresistas como la legalización del matrimonio igualitario, la regulación del mercado del cannabis y la promoción de los derechos humanos.

Pero más allá de las leyes, Mujica será recordado por su forma de ver la vida. Su oratoria sencilla pero profunda, su sabiduría campesina y su incansable llamado a la sobriedad, la justicia y la solidaridad lo convirtieron en una figura admirada a nivel global.

Pobre no es el que tiene poco, sino el que necesita infinitamente más”, dijo alguna vez. Esa frase sintetiza su filosofía. José Mujica parte, pero deja sembradas sus ideas en quienes sueñan con una política más humana, más honesta y más comprometida con los valores esenciales de la vida. Le sobreviven su esposa, la exsenadora y ex primera dama Lucía Topolansky, sus compañeros de lucha, sus seguidores y millones de admiradores alrededor del mundo.

Las principales obras de José Mujica y algunas de sus citas más representativas, que capturan su pensamiento político, ético y humano: 

1º Legalización del matrimonio igualitario (2013): Uruguay se convirtió en uno de los primeros países de América Latina en reconocer el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.

2º Regulación del mercado del cannabis (2013): Promovió la legalización y regulación estatal del cannabis, como una estrategia innovadora de salud pública y lucha contra el narcotráfico.

3º Reforma educativa y políticas sociales: Impulsó programas de acceso a la educación, la inclusión social y el apoyo a sectores vulnerables, especialmente a través del Plan Ceibal (una computadora por niño).

4º Estilo de vida austero: Donaba hasta el 90% de su salario presidencial a organizaciones benéficas y vivía en su chacra, lo cual lo convirtió en un símbolo mundial de humildad y coherencia.

5º Defensa del medioambiente y la vida sencilla: Mujica defendió la “sobriedad voluntaria” y criticó el consumismo, lo cual expresó con fuerza en foros internacionales como la ONU y la Cumbre de Río+20.

Algunas de las citas célebres de José Mujica:


“Venimos al mundo para ser felices, no para ser perfectos.” Una reflexión sobre la condición humana y la búsqueda de una vida con sentido.
“Cuando compras algo, no lo pagas con dinero; lo pagas con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para conseguir ese dinero.” Frase dicha en Río+20, que se volvió viral y ampliamente citada por su poder filosófico.
“La política es la lucha por la felicidad de todos.” Mujica veía la política como un acto de servicio, no de poder. 
“Si tuviera que definir la libertad, diría que es tener tiempo para gastarlo en lo que a uno le gusta.” Una visión humanista de la libertad, ligada al tiempo y no al dinero.

José Mujica no escribió libros en el sentido tradicional durante su presidencia, pero muchos discursos, entrevistas y conversaciones han sido recopilados en textos como: “Una oveja negra al poder” (de Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz) – Biografía autorizada con muchas anécdotas y reflexiones. “Mujica por Pepe” (de Darío Klein) – Entrevistas y reflexiones en primera persona. “El poder de la palabra” – Compilación de sus discursos y frases más destacadas.

Trampa 22: Una guerra absurda donde la lógica es la enemiga

Trampa 22 (Catch-22) de Joseph Heller es una novela satírica publicada en 1961, ambientada durante la Segunda Guerra Mundial. La historia sigue a Yossarian, un bombardero del ejército estadounidense estacionado en una base ficticia en Italia. Yossarian está obsesionado con la idea de sobrevivir, pero se encuentra atrapado en una absurda burocracia militar.

El título hace referencia a una regla paradójica: la “Trampa 22”, que establece que un soldado que está loco puede ser retirado del servicio, pero si solicita no volar más misiones porque teme por su vida, está demostrando estar cuerdo —por lo tanto, no puede ser retirado. Esta lógica circular impide que los soldados escapen del combate.

La novela Trampa 22 critica duramente la guerra, la burocracia, el capitalismo, y la falta de sentido en las instituciones. Su estructura es no lineal y está llena de humor negro, ironía y personajes extravagantes, lo que refuerza su mensaje antibélico.

Biografía de Joseph HellerNacimiento: 1 de mayo de 1923, en Brooklyn, Nueva York, EE. UU. Fallecimiento: 12 de diciembre de 1999 en East Hampton (NY). Fue un novelista, guionista y dramaturgo estadounidense. Sirvió como bombardero en la Segunda Guerra Mundial, experiencia que influyó directamente en la creación de Trampa 22. Tras la guerra, estudió en la Universidad de Nueva York, la Universidad de Columbia y la Universidad de Oxford.

Catch-22 fue su primera novela y lo catapultó a la fama. Aunque al principio recibió críticas mixtas, con el tiempo se convirtió en un clásico moderno y una expresión emblemática del absurdo de la guerra. Otras obras de Heller incluyen Something Happened (1974), Good as Gold (1979), God Knows (1984), y Closing Time (1994), esta última una secuela de Trampa 22. Su estilo mezcla el absurdo, la crítica social y el humor negro. 

Síndrome de Vietnam: La guerra que nunca terminó

Anonadado aún ante el espectáculo de ayer. ¿Renace el Vietnam / Saigon Syndrome?
Cuando la Casa Blanca ofreció evacuar a Zelenski la 1º noche de la guerra respondió “I need ammunition, not a ride

El Síndrome de Vietnan o de Saigon es un término utilizado para describir las consecuencias políticas, sociales y psicológicas de la Guerra de Vietnam en Estados Unidos. Incluye dos aspectos principales: 1º Impacto psicológico en los veteranos: Muchos soldados que regresaron de Vietnam sufrieron trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad, depresión y dificultades para reintegrarse a la sociedad. 2º Efecto en la política estadounidense: Se refiere a la aversión del público y los líderes estadounidenses a involucrarse en conflictos militares prolongados después de la derrota en Vietnam. Esto influyó en la estrategia militar de EE.UU. en décadas posteriores.

El término se usó especialmente en los años 70 y 80 para describir la crisis de confianza en la política exterior de EE.UU. tras la guerra. El Síndrome de Vietnam es un término de la política estadounidense que se refiere a la aversión pública a las intervenciones militares estadounidenses en el extranjero tras la controversia interna sobre la guerra de Vietnam. En 1973, Estados Unidos puso fin a las operaciones de combate en Vietnam (muchos posts). Desde principios de la década de 1980, algunos de los posibles efectos del síndrome de Vietnam son la opinión pública contraria a la guerra, el fin del uso activo del servicio militar obligatorio, una relativa reticencia a desplegar tropas terrestres y la "parálisis de Vietnam".

En el debate interno sobre las razones por las que EEUU fue incapaz de derrotar a las fuerzas norvietnamitas durante la guerra, los pensadores conservadores, muchos de los cuales pertenecían al ejército estadounidense, argumentaron que EEUU tenía recursos suficientes pero que el esfuerzo bélico se había visto socavado en casa. En un artículo publicado en Commentary, "Making the World Safe for Communism", el periodista Norman Podhoretz afirmaba: ¿Nos falta poder? Desde luego que no, si el poder se mide en términos brutos de capacidad económica, tecnológica y militar. Según esos criterios, seguimos siendo el país más poderoso del mundo,... 

A partir de entonces, el término "síndrome de Vietnam" proliferó en la prensa y en los círculos políticos como una forma de explicar el fracaso de Estados Unidos, una de las superpotencias mundiales, a la hora de repeler la invasión de Vietnam del Sur por Vietnam del Norte. Muchos conservadores de línea dura, como Ronald Reagan, estaban de acuerdo con Podhoretz. Con el tiempo, el término "síndrome de Vietnam" se extendió como abreviatura de la idea de que a los estadounidenses les preocupaba no volver a ganar una guerra y que su nación estaba en total decadencia.

En otoño de 1983, el Presidente Reagan puso en práctica sus convicciones ordenando la invasión de Granada. Una larga disputa interna en el seno del partido marxista-leninista gobernante en la isla del Caribe Oriental se había descontrolado repentinamente, provocando ejecuciones políticas y la muerte de civiles inocentes en la capital el 19 de octubre. Reagan llegó a la conclusión de que era necesaria una rápida acción militar estadounidense para proteger a unos 1.000 residentes estadounidenses en el microestado, y también para restaurar la democracia al estilo de Westminster y poner fin a la creciente influencia del bloque soviético sobre la antigua colonia británica. Reagan se sobrepuso a las dudas de los dirigentes del Pentágono, y a la previsible reacción nacional e internacional, y autorizó una intervención sorpresa liderada por Estados Unidos al amanecer del 25 de octubre. Su directiva presidencial ordenaba específicamente al Pentágono que adoptara estrictas medidas de secretismo para evitar cualquier acción preventiva por parte de los cubanos o los soviéticos. "Francamente, había otra razón por la que quería secretismo", confesó más tarde Reagan en su autobiografía. "Era lo que yo llamo el 'síndrome post-Vietnam', la resistencia de tantos en el Congreso al uso de la fuerza militar en el extranjero por cualquier motivo, debido a la experiencia de nuestra nación en Vietnam..... Sospechaba que si informábamos a los líderes del Congreso sobre la operación, incluso bajo los términos de la más estricta confidencialidad, habría alguien que lo filtraría a la prensa junto con la predicción de que Granada iba a convertirse en "otro Vietnam". .... No preguntamos a nadie, simplemente lo hicimos".

A finales de los setenta y en los ochenta, Ronald Reagan habló de los aspectos del síndrome de Vietnam, pero argumentó que podría superarse si los estadounidenses adoptaban una postura más confiada y optimista en el mundo, con él como líder. En el discurso a los Veteranos de Guerras Extranjeras (VFW), en el que utilizó el término "síndrome de Vietnam", Reagan alegó que era el momento adecuado para ese cambio de actitud y acción, ya que la Unión Soviética estaba superando a Estados Unidos en la carrera armamentística mundial, de modo que el poder global de este último estaba disminuyendo. Acusó a la administración Carter de ser "totalmente indiferente" a la amenaza soviética. Afirmando la necesidad de una política exterior más agresiva y activista, Reagan también sugirió que los estadounidenses podrían haber derrotado al Viet Cong y al ejército norvietnamita, alegó que el público estadounidense se había vuelto en contra de la guerra por la influencia de la propaganda norvietnamita y dio a entender que los funcionarios habían decepcionado a los soldados y habían tenido "miedo de dejarles ganar" la guerra. 

Reagan equiparó el "síndrome de Vietnam" con una reticencia por parte de la opinión pública estadounidense a apoyar las intervenciones militares de Estados Unidos, pero también con sentimientos de culpa por la devastación provocada por la guerra de Vietnam y con sentimientos de duda sobre la moralidad de las intenciones y acciones de Estados Unidos durante la guerra. Reagan, sin embargo, argumentó que Estados Unidos había luchado por "una causa noble" y culpó de la guerra de Vietnam exclusivamente a la agresión de Vietnam del Norte.

Durante demasiado tiempo, hemos vivido con el "síndrome de Vietnam". Gran parte de ese síndrome ha sido creado por los agresores norvietnamitas que ahora amenazan al pacífico pueblo de Tailandia. Una y otra vez nos dijeron durante casi 10 años que nosotros éramos los agresores empeñados en conquistas imperialistas. Tenían un plan. Era ganar en el campo de la propaganda aquí en Estados Unidos lo que no podían ganar en el campo de batalla en Vietnam. A medida que pasaban los años, nos decían que la paz llegaría si dejábamos de interferir y nos íbamos a casa. Ya es hora de que reconozcamos que la nuestra era, en realidad, una causa noble. Un pequeño país recién liberado del dominio colonial buscaba nuestra ayuda para establecer el autogobierno y los medios de autodefensa frente a un vecino totalitario empeñado en la conquista. 

Deshonramos la memoria de 58.169 jóvenes estadounidenses que murieron por esa causa cuando cedemos a sentimientos de culpa como si estuviéramos haciendo algo vergonzoso, y hemos sido mezquinos en nuestro trato a los que regresaron. Lucharon tan bien y con tanta valentía como ningún estadounidense lo ha hecho jamás en ninguna guerra. Merecen nuestra gratitud, nuestro respeto y nuestra preocupación constante. Vietnam nos enseña una lección a todos. Si nos vemos obligados a luchar, debemos tener los medios y la determinación para prevalecer o no tendremos lo que hace falta para asegurar la paz. Y ya que estamos, digámosles a los que lucharon en esa guerra que nunca más pediremos a los jóvenes que luchen y posiblemente mueran en una guerra que nuestro gobierno tiene miedo de dejarles ganar.

La administración Reagan esperaba que el éxito de la invasión de Granada ayudaría a disipar el síndrome de Vietnam para que el público estadounidense pudiera ser galvanizado con éxito para apoyar nuevas acciones militares de EE.UU., con el presidente Reagan declarando después de la invasión: "Nuestros días de debilidad han terminado. Nuestras fuerzas militares vuelven a estar en pie". La rápida victoria durante la Guerra del Golfo fue considerada por muchos como el fin del síndrome de Vietnam. El presidente estadounidense George H. W. Bush declaró triunfalmente tras la guerra: "Los fantasmas de Vietnam han descansado bajo las arenas del desierto de Arabia".

"Levantar y golpear" fue una política propuesta por la administración Clinton en 1993, que Bill Clinton había apoyado durante su exitosa campaña presidencial de 1992. La política pretendía mejorar las posibilidades de un acuerdo político en la sangrienta guerra de Bosnia, en la antigua Yugoslavia, llena de atrocidades, levantando el embargo de armas, armando a los bosnios (musulmanes bosnios) y golpeando a los serbios bosnios si se resistían al proyecto de rearme. Una combinación del síndrome de Vietnam y una oposición muy fuerte de los aliados estadounidenses en Europa acabó con la propuesta, que nunca llegó a promulgarse.

Otra evolución es el Somalia Syndrome, un término que describe la reticencia de Estados Unidos a intervenir militarmente en conflictos extranjeros después del fracaso de la misión en Somalia en 1993. El síndrome se originó tras la Batalla de Mogadiscio, donde 160 Rangers (soldados estadounidenses) fueron emboscados y murieron en un enfrentamiento con milicias somalíes. Las impactantes imágenes de los cuerpos de los soldados arrastrados por las calles generaron una fuerte reacción en la opinión pública y llevaron al gobierno de EE.UU. a reducir su participación en conflictos humanitarios o de mantenimiento de la paz. Este fenómeno influyó en la decisión de EE.UU. de no intervenir directamente en crisis como el genocidio en Ruanda en 1994 y refleja una tendencia similar al Síndrome de Vietnam, pero en un contexto más específico de operaciones de paz y misiones humanitarias.

Inolvidable aquel 29 de abril de 1975, cuando EEUU realizó la evacuación militar más grande de su historia. Se llamó Operación Viento Frecuente y marcó el final de la intervención norteamericana en la Guerra de Vietnam (muchos posts).

Spin Doctors: El Poder Oculto Detrás de la Política

Los Spin Doctors, aparte del grupo musical homónimo de rock, son expertos en comunicación política y relaciones públicas que se encargan de influir en la percepción pública de los acontecimientos, políticos o políticas. Su objetivo es “darle un giro” (spin) a una noticia o situación para que sea interpretada de la manera más favorable para la persona, organización o gobierno al que representan. Trabajan en la construcción de narrativas estratégicas, controlando la agenda mediática, y muchas veces intervienen para minimizar daños en situaciones de crisis o para maximizar los beneficios de logros políticos. 

Años atrás, con oportunidad de nuestra propuesta de políRica (política Lírica) hemos tenido la suerte de coincidir y compartir escenarios con algunos Spin Doctors como Yuri Morejón (posts varios, incluida la V Cita GetxoBlog)Antoni Gutiérrez-Rubí (posts varios), David de Ugarte y sus indianos (posts varios)Xavier Peytibi (posts varios)César Calderón (posts varios),... La comunicación política está más profesionalizada que nunca en España y proliferan los congresos y seminarios sobre la profesión así como asociaciones que nos representan.

Mesa de Evolución Política en ESET FIMP

En la política española más reciente, los "Spin Doctors" son figuras clave que influyen en la percepción pública y gestionan la imagen de los políticos. Algunos de los más destacados incluyen a Iván Redondo (varios posts) y Miguel Ángel Rodríguez. Iván Redondo fue asesor, entre otros, de Pedro Sánchez y es conocido por sus tácticas atrevidas y su habilidad para construir narrativas convincentes. Por otro lado, Miguel Ángel Rodríguez ha trabajado con Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar, y es famoso por sus frases fulminantes y su capacidad para dar la vuelta a situaciones adversas. 

Estos profesionales son expertos en crear y mantener un perfil positivo en los medios de comunicación, utilizando datos y estadísticas para respaldar sus argumentos y gestionar la imagen pública de sus clientes. Su papel es fundamental en la comunicación política y en la construcción de relatos alternativos que favorezcan a sus clientes.

Mikel Agirregabiria Con David de Ugarte, Antoni Gutiérrez-Rubí, indianos,...

Características de loa Spin Doctors

• Gran habilidad para manipular o “girar” las historias mediáticas. 

• Un sentido agudo de la psicología de masas

• Capacidad para moverse rápidamente en momentos de crisis y “limpiar” la imagen pública. 

Estrategia a largo plazo para construir una narrativa o imagen pública favorable. 

Los Spin Doctors son una parte esencial de la política moderna, ya que controlan cómo se percibe la realidad política por parte del público. Las funciones principales de los Spin Doctors son

1. Control de la narrativa: Influyen en cómo se presenta la información, usando un lenguaje específico que favorezca a su cliente. 

2. Gestión de crisis: Cuando hay escándalos o controversias, los spin doctors trabajan para desviar la atención o minimizar el impacto negativo. 

3. Relaciones con los medios: Cultivan relaciones con periodistas y medios de comunicación para asegurar una cobertura favorable o minimizar la cobertura negativa. 

4. Manipulación de la opinión pública: Utilizan encuestas, redes sociales y otros mecanismos para moldear la percepción de las masas. 

Entre otras técnicas, son habituales las siguiente:

  • Big Lie. Una técnica de propaganda que consiste en difundir una gran mentira—una falsedad tan descarada y repetida con tanta convicción que la gente acaba aceptándola como verdad. Este enfoque se basa en la creencia de que cuanto más grande y audaz es la mentira, más difícil es para las personas cuestionarla o pensar que alguien podría inventarla.
  • Presentación selectiva de hechos y frases que apoyan la posición de una persona (cherry picking).
  • Non-denial denial (negar sin negar). Táctica de comunicación en la que alguien responde a una acusación sin negarla explícitamente, usando una declaración ambigua o evasiva que suena como una negación sin serlo. Este recurso es común en política y relaciones públicas para evitar confirmar o desmentir directamente una afirmación.
  • Non-apology apology es una disculpa que suena como tal pero en realidad evita asumir responsabilidad o expresar verdadero arrepentimiento. Generalmente incluye frases como “siento que te hayas sentido así” en lugar de reconocer una falta, y es común en contextos políticos o públicos para suavizar situaciones sin admitir culpa. Ejemplo: La  expresión "se cometieron errores".
  • Encuadre (ciencias sociales). El encuadre (o framinges la manera en que se presenta o interpreta una información, lo cual influye en cómo las personas la perciben y responden a ella. Al resaltar ciertos aspectos y omitir otros, el encuadre puede moldear opiniones y actitudes sobre temas específicos, como en noticias o debates políticos.
  • Enterrar las malas noticias: anunciando algo popular y bueno a la vez que varias noticias negativas, esperando que los media se enfoquen en lo más popular y dejen lo que menos conviene de lado. Un ejemplo de técnica de spin se dio en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, durante el atentado contra las Torres Gemelas, cuando Jo Moore, jefe de prensa del gobierno británico escribió en un correo electrónico la frase "hoy es un buen día para lanzar alguna mala noticia que queramos enterrar" (It's now a very good day to get out anything we want to bury). Cuando este correo salió a la luz, Moore fue obligado a pedir perdón por haberlo escrito.
  • Astroturfing. Una estrategia de marketing o política donde una organización o individuo crea campañas que simulan ser movimientos o apoyos populares, aunque en realidad son artificiales y financiados. Este enfoque busca influir en la opinión pública al hacer parecer que existe un respaldo genuino y espontáneo hacia ciertos productos, ideas o candidatos, cuando en realidad es orquestado.
  • Limited hangout. Una estrategia de comunicación en la que una organización o individuo revela parcialmente información sobre un tema controvertido para aparentar transparencia, mientras oculta detalles más importantes o dañinos. Esta táctica busca desviar la atención, reducir sospechas y controlar la narrativa sin exponer toda la verdad.
  • Distorsión cognitiva. Patrones de pensamiento irracionales y negativos que distorsionan la realidad, afectando la percepción de uno mismo y de los demás. Son comunes en problemas como la ansiedad y la depresión, y ejemplos incluyen el pensamiento todo o nada, la sobregeneralización, y la catastrofización.
  • RacionalizaciónUn mecanismo de defensa psicológica mediante el cual una persona justifica o explica comportamientos, decisiones o sentimientos de manera lógica o aceptable, aunque las razones reales puedan ser distintas o poco conscientes. Esto permite evitar la culpa o la incomodidad asociada con las verdaderas motivaciones.
  • Utilizar frases de forma que se asuma una idea no probada como verdad (es decir, mentir sin que se note).
  • Manipulación de los medios de comunicación.
  • Manipulación mental.
  • Desinformación.
  • Propaganda
  • Uso de eufemismos.
  • Pronto seguirán más posts con otras técnicas de propaganda con temas como 
    • Apophasis – Afirmar algo diciendo lo contrario
    • Astroturfing – Táctica de relaciones públicas que utiliza movimientos de base falsos
    • Corporate propaganda – Afirmaciones realizadas por una o varias empresas con el fin de manipular la opinión del mercado
    • Crisis communication – Subespecialidad de la profesión de relaciones públicas
    • Dead cat strategy – Introducción de un tema que distrae
    • Distinction without a difference – Tipo de falacia lógica
    • Dog whistle – Mensaje político que utiliza un lenguaje codificado
    • Doublespeak – Lenguaje que deliberadamente disfraza, distorsiona o invierte el significado de las palabras
    • Exaggeration – Declaración que representa algo de manera excesiva
    • Fake news – Información falsa o engañosa presentada como real
    • Five Star Movement M5S #Criticism – partido político italiano fundado en 2009 con una plataforma que combina elementos de populismo, ecologismo y anti-establishment
    • Gaslighting – Inducir a alguien a dudar de la realidad
    • Impression management – Proceso para intentar influir en las percepciones
    • Image restoration theory - Modelo en comunicación desarrollado por el teórico William Benoit,  para reparar alguna reputación dañada
    • Just How Stupid Are We? – 2008 libro político de Rick Shenkman (post dedicado)
    • Malcolm Tucker – Personaje de The Thick of It, un spin doctor ficticio de la comedia satírica de la BBC
    • Managing the news – Manipulación mediática
    • Media circus – Frase que describe una cobertura mediática excesiva
    • Media manipulation – Técnicas en las que los partidarios crean una imagen que favorece sus intereses
    • Minimisation (psychology) – Tipo de engaño
    • Reputation laundering – Uso de acciones positivas para ocultar un comportamiento poco ético
    • Reputation management – Influencia, control, mejora u ocultación de la reputación de un individuo o grupo
    • Sexed up – Frase de la jerga inglesa
    • Sound bite – Breve fragmento de audio extraído de una grabación
    • Spin (1995 film) – Documental de 1995 de Brian Springer
    • Spin Dictators – Libro de ciencia política de 2022
    • Spin City (TV Show) – Serie de televisión estadounidense (1996-2002)
    • SpinSpotter – Servicio en línea para identificar la parcialidad y la inexactitud de las noticias
    • Truthiness – Cualidad de preferir conceptos o hechos que uno desea que sean verdaderos
    • Wag the Dog – Película de Barry Levinson de 1997 - comedia negra de sátira política estadounidense protagonizada por Dustin Hoffman y Robert De Niro como asesores de prensa que crean una guerra falsa para distraer la atención de un escándalo sexual presidencial días antes de las elecciones
    • Weasel word – Palabras o frases que utilizan afirmaciones vagas para parecer significativas
    • Yellow journalism – Noticias sensacionalistas 

Finalmente, algunos de los más destacados y reconocidos Spin Doctors

1. Alastair Campbell: Fue el jefe de comunicación y estratega del Primer Ministro británico Tony Blair. Jugó un papel crucial en cómo se presentó la participación del Reino Unido en la guerra de Irak, influenciando la opinión pública a favor de la intervención militar. 

2. Karl Rove: Conocido como el “cerebro” detrás de las campañas políticas de George W. Bush, Rove fue una figura clave en la creación de estrategias para posicionar a Bush como un líder fuerte, especialmente tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. 

3. Steve Bannon: Estratega principal en la campaña presidencial de Donald Trump en 2016. Su enfoque populista y su capacidad para manipular los medios y las redes sociales fueron fundamentales para impulsar la imagen de Trump como un candidato antisistema. 

4. David Axelrod: Estratega político de Barack Obama, Axelrod desempeñó un papel decisivo en el diseño del mensaje de esperanza y cambio en las campañas de Obama en 2008 y 2012, logrando conectar con una amplia base de votantes.