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Descubrimiento o Anagnórisis: Nuestro primer haibun

Descubrimiento: Nuestro primer haibun
Ella tenía 8 años y él 9. Ella vivía en un pequeño pueblo, Ubidea, y él era un veraneante. Se conocían de todas aquellas antiguas vacaciones estivales de tres meses. Él llegaba la víspera del día de la fiesta de San Juan para iniciar el verano.

Eran vecinos en dos casonas anexas, junto a la fuente de agua de hierro. De familia muy numerosa, la niña se ocupaba permanentemente de una hermanita de 3 años. Él llegó en el autobús a mediodía. A la tarde, al salir a la fuente, ella le esperaba con la pequeña. Ella le dijo varias veces cuánto se entusiasmaba su hermanita porque él hubiera venido. Jugaron toda la tarde, y él tuvo que escuchar continuamente aquella cantinela: "Nenita, dile cuánto te alegras de que él esté aquí".

Aquella noche, antes de dormirse, él se preguntaba por qué aquella niñita, que apenas le conocía, se alegraba tanto de su venida. Finalmente descubrió una Doble revelación: Comprendió que ellas siempre son más sutiles, porque hablan por boca de otros, y aprendió lo que es el amor.

Ella te habla,
pero sólo lo entiendes,
cuando ella falta.
Descubrimiento: Nuestro primer haibun

Esta historia autobiográfica se ha redactado ahora en formato de haibun. Es una entrada más de nuestro blog colectivo "Máquinas de escribir" del Taller de Escritura de BBK Sasoiko que dirige Juan Fernández Trillo. Es un remake de hace muchos años,  cuando en 2020, publicamos este post "Doble revelación", con una redacción en prosa.

Un Haibun puede retratar una escena, un momento especial, de una forma objetiva y descriptiva o bien representar un tema de ficción o una escena totalmente onírica. El Haiku final que se incluye puede tener una relación directa con la prosa o, simplemente, apuntar o sugerir una idea o sensación relacionada con la esencia de lo que está recogido en ella. 

Normalmente el escritor de haibun trata de no manifestar los temas abiertamente, sino pintar un bosquejo empleando alusiones y metáforas, con lo que busca en la escritura una manifiesta ambigüedad y obligar al lector a tomar parte activa del proceso literario completándolo con su imaginación y fantasía.

Otras entradas sobre el Taller de Escritura.
Otros posts sobre haikus.

Última Tertulia Social en Ganbara Radio Euskadi del año 2019

Última Tertulia Social en Ganbara Radio Euskadi del año 2019 
Hoy en la Tertulia Social de Ganbara en Radio Euskadi, hemos conversado sobre temas como ¿Cuánto deben durar las vacaciones?,... y sobre educación y segregación,.... 

No en todos los Estados se regula las vacaciones. En Estados Unidos, por ejemplo, algunas de sus empresas ofrecen la posibilidad a sus trabajadores de que elijan las vacaciones que quieren, sin límite y, además, remuneradas. El paro en el país es bajo, en algunas de estas empresas se concentra un talento nuevo, tecnológico y no quieren perderles. ¿Este sistema puede generar una competencia por ver quién coge menos días? Existe el presentismo laboral, trabajadores que terminan su jornada y se quedan más tiempo en la oficina aunque no tengan nada que hacer para que les vea el jefe y piense que están más comprometidos con la empresa y el proyecto. 

Bajo la dirección de Loreto Larumbe, lo analizamos en 'Ganbara de Cerca' con Mikel Agirregabiria, físico y blogger; Maialen Olabe, presidenta del Consejo de la Juventud de Euskadi; y Georges Belinga, emprendedor al frente de Koop SF 34.

Se puede escuchar la hora de la Tertulia Social de Ganbara de hoy, 11-12-19 en este link oficial.
Otros posts sobre esta colaboración desde hace más de dos años.

Rebaja de semana

Cada lunes trabajado acredita que hemos disfrutado de un descansado fin de semana de dos días (y medio).

Algunos dicen que la actual semana laboral se hace pesada. Demuestran que desconocen la semana recortada que ahora tenemos, comparada con la de nuestros padres o abuelos. Hasta 1904, se trabajaba y había clases todos los días de la semana, incluidos los domingos. Fue la presión de la Iglesia la que consiguió que "el Día del Señor" no hubiera clases dominicales. Todavía hace cuarenta años, los días laborables eran seis, todos excepto el domingo. Y muy pocos disfrutaban de un pagado mes de vacaciones al año.

Quienes estudiábamos entonces conocimos clases de mañana y tarde, de lunes a sábado, con la tarde libre del jueves, conocido como “el día de globos”, única fecha en la que podíamos ir de compras, porque el domingo todas las tiendas estaban cerradas. Más tarde, hacia 1966, pasa la tarde libre del jueves a las dos tardes de miércoles y sábados. Sólo hace tres décadas, llegó el “fin de semana inglés” con sábado y domingo festivos. Ahora, en muchos centros educativos se benefician de jornada intensiva, con clases sólo de mañana.

La semana laboral de cinco días y el calendario de trabajo de once meses (o menos) son logros históricos que no conocieron nuestros antepasados. Mi padre trabajaba de lunes a sábado, y el domingo por la mañana debía pasar a comprobar su negocio. Junto a las obligaciones religiosas, de enero a diciembre sólo disfrutaba libre la tarde del domingo. Esa misma tarde que ahora muchos ocupan con la depresión del stress pre-laboral. Es un invento muy reciente ese síndrome post-vacacional, producido tras las dos jornadas festivas del week-end o tras el mes vacacional.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2008/semana.DOC

Doble revelación


Cuadro de Ubidea (Ubide). Plaza y parroquia.
Ella tenía 8 años y él 9. Ella vivía en un pequeño pueblo, Ubidea, y él era un veraneante. Se conocían de todas aquellas antiguas vacaciones estivales de tres meses. Él llegaba la víspera del día de la fiesta de San Juan para iniciar las vacaciones.

Eran vecinos en dos casonas anexas, junto a la fuente de agua de hierro. De familia numerosa, la niña se ocupaba permanentemente de una hermanita de 3 años. Él llegó en el autobús a mediodía. A la tarde, al salir a la calle, ella le esperaba con la pequeña. Ella le dijo varias veces cuánto se entusiasmaba su hermanita de que él hubiera venido. Jugaron toda la tarde, y él tuvo que escuchar continuamente aquella cantinela de ella: "Nenita, dile cuánto te alegras de que él esté aquí".

Aquella noche, antes de dormirse, él se preguntaba por qué aquella niñita, que apenas le conocía, se alegraba tanto de su venida. Finalmente adivinó el maravilloso descubrimiento: Comprendió que ellas siempre son más sutiles e inteligentes, porque hablan por boca de otros, y descubrió lo que es el Amor.

Ubide (Ubidea) Una foto de pocos años después (2003)... 
Al fondo, Aduana de Arbitrios entre Araba y Bizkaia, junto a nueva casa al lado de la fuente de hierro
  Otra con la casa nueva de 2008.

-------- Actualización a 1-7-2020 --------
Nueva redacción como un haibun, para el blog colectivo "Máquinas de escribir".

Primer día de escuela (Escrito en 1986).

El primer gran acontecimiento vital de cada persona es el día en que inicia su escolarización.

Hoy he llevado a mi hija mayor, Leire, al colegio por primera vez. Ha ido muy emocionada, después de haber esperado impacientemente este día desde hace meses. Iba rodeada de dos amiguitos suyos, que también comenzaban hoy. Ya conoce a su maestra, porque vive en el barrio y desde hace algún tiempo sabían que se encontrarían en septiembre. Leire ha entrado con decisión en el "cole" y ha subido las escaleras alegremente, cogida de la mano a mi esposa y a mí.

Al llegar al aula, donde estaban algunos de sus compañeros -pocos, apenas una docena- la joven profesora la ha acompañado a una mesa circular junto con sus dos amigos. Entonces la maestra ha despedido a los padres que estábamos todavía allí y hemos sido los últimos en salir. Su madre le ha dicho adiós a Leire y yo también le he dirigido un gesto de despedida. He visto cómo nos miraba fijamente. Tras salir de la estancia, he vuelto a asomar la cabeza y todavía sus ojitos miraban a la puerta por la que habíamos desaparecido y al repetir la acción después de unos minutos, Leire todavía estaba mirando la puerta. Había algo patente en su mirada. Estaba embargada por la misma angustia que nosotros mismos sentíamos al dejarla. Era el pánico de comprender, de golpe, sin ningún proceso de acomodación, que "había sido escolarizada", lo que significaba en primer lugar que había abandonado el entorno familiar, el único escenario que conocía hasta ese momento, y que pasaba a otra etapa de su vida en la cual no contaría con la permanente presencia y ayuda de sus progenitores.

En pocos días, la maestra se había convertido en la figura más destacada de la vida de Leire. En la lista de los personajes más queridos de mi hija, nosotros -sus padres- habíamos perdido el primer puesto que quedaba asignado (esperamos que temporalmente) a su maestra Loli.

Por mi parte, no me acuerdo de mi primer día escolar. Recuerdo los primeros días de algunas cursos siguientes, cuando tras las vacaciones de verano había que retornar al colegio. Mantengo algunas difusas reminiscencias del primer curso, con cuatro años, en lo que se llamaba Elemental A. Al rememorar aquellas resonancias del pasado, he de reconocer que despiertan una sensación placentera. He intentando exhumar de la memoria algunos recuerdos y puedo mencionar que estábamos sentados en pequeñas mesas de cuatro, con minúsculos taburetes individuales y que pasábamos muchas horas con las manos sobre el mármol de la mesita, sin hacer aparentemente nada, excepto escuchar, recitar o cantar. Nos gustaba oír con la oreja pegada sobre el frío mármol, el tamborilear de los dedos de un condiscípulo que retumbaba como los tambres de Semana Santa.

La maestra de los pequeños era la más dulce y en los cursos siguientes Elemental B y Elemental C, las profesoras eran cada vez más exigentes, hasta el punto de que la de Elemental C tenía fama de ‘ogro’. No he grabado los nombres de mis tres maestras, -lo siento-. Ahora podría llegar a saber cómo se llamaban, pero así no serviría para nada. Para mí, las tres fueron excelentes y creo que en nuestro colegio de Escolapios de Bilbao, donde no había, en aquel momento, más profesorado femenino, casi todos los alumnos guardarán buen recuerdo de ellas. De la maestra de Elemental B, recuerdo las interminables construcciones silábicas - la b con la a, ba, que era condición necesaria superar para poder salir al recreo. Esta maestra, que nos enseñó a leer, quería tanto a todos sus alumnos que fuimos rotando todos los niños de la clase en la revista colegial que destacaba mensualmente a los tres "mejores" alumnos de cada clase, con nuestra foto rodeada de aureolas. Tal vez para algunos escolares, hombres maduros hoy, aquella fuera nuestra única oportunidad de destacar que tuvimos en esta competitiva sociedad.

Con la vocacional maestra de Elemental C aprendimos a escribir y poner la fecha. Todavía hoy al poner el año me surge el inolvidable 1959, que aprendí a poner con letra legible al comienzo de las cuartillas. Tengo mala memoria de mi etapa infantil anterior a los cinco años. Poco recuerdo de lo vivido, a pesar de que me han narrado muchas anécdotas familiares que luego creo rememorar por mí mismo. Sin embargo, las primeras remembranzas propias provienen de aquellos episodios escolares, que nadie ha podido relatarme posteriormente. Fue una época muy feliz. Tuve la gran suerte de disponer de una infancia que siempre aporta un gran sosiego al evocarse. Ojalá que como padres, educadores y como ciudadanos pudiésemos asegurar que todos nuestros hijos y nuestros escolares disfrutan de una niñez feliz. Ése es el primer deber de una sociedad humana, solidaria y justa.

El día que más odio (meme)

Este meme le llegó á Raquel y se lo pasó a Makgregory. M@k nos lo reenvió a varios y, por mi parte, acepto el reto. Es una pregunta fácil y difícil, todo a un tiempo. Caben dos respuestas, aparentemente divergentes y, sin embargo, lógicas. Por un lado, y por mi edad "madura" (en tres días cumpliré 55 años), no odio ningún día; simplemente, no me lo puedo permitir. Y esto es verdad. No odio a ningún día en especial, ni uno tan incómodo como hoy que vuelvo de dos semanas de vacaciones (un lujo, ya lo sé) y estoy especialmente cansado de la jornada. También molesto por no haber podido acudir a la interesante convocatoria para la que me había apuntado. Desde el otro punto de vista, y reconociendo sinceramente que cada día me parece un regalo inmerecido, también he de admitir que odio a todos los días un poco, porque son demasiado breves y porque me recuerdan un progresivo declive... que todavía no acepto con plena naturalidad (aunque voy aprendiendo). No llego a ser un potencial comprador del reloj para pesimistas, pero he pasado de ser un impenitente contador de días que faltan (para vacaciones,..., aún me queda algo) a ser un usurero de días que gasto con cuidado, sabiendo que eso es lo que se mide cuando nos preguntan "¿cuántos años tienes?". En síntesis y con sinceridad, creo que he superado la etapa de odiar los lunes, o enero, o los días laborables. Pero, y en positivo, adoro los primeros días de las vacaciones (especialmente de las veraniegas), amo los viernes (desde la madrugada), y disfruto de las fiestas en familia y con amigos.
Paso el reto (el meme) a quienes leen este blog y a quienes lo comentan: ¿Cuál es el día que más odias? Quienes respondan al desafío,citando este post, se convertirán automáticamente en los destinatarios de mis siguientes memes, aunque no soy demasiado aficionado a ellos... Pero si me citan expresamente, jamás dejo de responder como a mi amigo Mak.

Visión política de un vasco ingenuo

Un artículo recuperado de 2002 cuando finalmente parece que ha llegado el fin de la violencia. 

 Éstas son las confesiones de un fanático irredento. Por increíble que parezca, todo lo que vasco, circunstancialmente, como lo es la nacionalidad, y me considero un iluso, casi idiota en política. Idiota, más que en su acepción de “ilota” o esclavo que no disponía de la ciudadanía requerida para discutir sobre la cosa pública, en su raíz etimológica como carente de instrucción específica. Como siempre me ha apasionado más mi familia y mi profesión que la política, sólo pretendo exponer mi opinión de diletante lego en política. 

Mi modelo de ciudad y país es Lausanne y Suiza, que conocí apacibles y neutrales. La Confederación Helvética, a reserva de otros matices, es un país avanzado políticamente. Allí nadie sabe cómo se llama su presidente de turno, que suele ser un profesional jubilado que periódicamente se acerca al gobierno en tranvía para despachar temas de exigua relevancia en la vida de los suizos. 

Un país complejo, multicultural, multilingüe, con cantones y comunidades diferenciadas que conviven en un cohesionado paraíso social. En el centro de Europa, con su identidad propia en medio de tres poderosas culturas: alemana, francesa e italiana. Esta preferencia me resulta lógica, porque nacido a mediados de los años 50, el torbellino de la política ha envuelto a mi generación, más de lo que algunos hubiéramos deseado. No me he “metido” en política, ni he disfrutado (o padecido) cargos políticos más allá de algunas mínimas responsabilidades con las que mi modesta carrera de profesor me ha salpicado. Pero he vivido y trabajado en la Euskadi de finales del siglo XX y principios del XXI. 

He participado en decenas de manifestaciones en pro de la paz. Mucho antes, entonces y después del despiadado asesinato de Miguel Ángel Blanco, hace ahora cinco años. Mis hijos me facilitan la memoria. Cuando no habían nacido, mi mujer y yo allí estábamos; con mi hija muy pequeña que creía que por la Gran Vía de Bilbao se caminaba siempre por el centro de la calzada y en medio de la multitud; con mi hijo llevado a hombros; cuando ambos estaban fuera aprendiendo idiomas aquellos fatídicos 10 y 12 de julio de 1997, doble manifestación esperando y condenando. ¿Cuántas manifestaciones? ¿Cien? Sin contarlas, sin desesperar, con lluvia y con sol, con televisiones y sin ellas,… Con “Gesto por la Paz”, tras los atentados, en Bilbao, en Donostia, en Gasteiz, en Getxo,… 

Pido a los políticos que creen un marco social que nos permita vivir mejor. Yo no sé cómo -no soy político-, pero sí sé qué quiero en política, porque sí me siento ciudadano de pleno derecho, y también dispongo, como profesional, de una opinión formada acerca de la política educativa (que me reservo para otra oportunidad), que desearía fuese correspondida por mis colegas y por la sociedad, dado el impacto familiar y cívico que proyecta la educación. 

Como ciudadano de a pie pido a nuestra clase política un doble objetivo: alcanzar la paz y dar la palabra al Pueblo Vasco para que decida su futuro. Ambos objetivos se necesitan mutuamente, porque ninguno de ellos por sí solo, o parcialmente, sería válido. Sólo quiero la paz, para todos y especialmente para quienes más sufren la persecución y el miedo, y para quienes han sido víctimas, ellos o sus familias. Y quiero también que se desdramatice el dar la palabra al pueblo, porque creo en el pluralismo y sólo la democracia real nos brindará las condiciones para la paz. 

El terror se alimenta por doquier. ETA perversamente. Otros, sin desearlo, quizás también contribuyen a su pervivencia. Tal vez inocentemente, creo que apoyando y protegiendo a las víctimas, si actuásemos “como si ETA hubiese desaparecido ya”, seguramente estaría más cerca nuestro E-Eguna (el Día de Euskadi libre de la barbarie). Lo exige esta Euskadi dolida y expectante. Atormentada por tanta desolación y por las reacciones que suscita, pero esperanzada porque desea transitar hacia un futuro en libertad y sin lastres, conducido con plenas garantías democráticas por todos. 

La primera concordia será entre vascos. Los demás no podrán sino entenderlo y aceptarlo. Lo que, en plena libertad y sin ventajas, decida la mayoría: Un quórum cualificado, ¿dos tercios?, para que se sopese el posible cambio. O seguimos en el marco jurídico actual, que algunos consideran válido, o se pasa a un nuevo marco, por decisión conjunta y sin más traumas, si así lo desease una mayoría amplia. 

¿El ámbito de decisión? Creo que si todos vemos patentemente que la decisión de Navarra, por ejemplo, corresponde sólo a los navarros y no al conjunto de Euskal Herria, igualmente la decisión de lo que actualmente es la Comunidad Autónoma Vasca o Iparralde, corresponde a sus habitantes, y no al conjunto del Estado en cuestión. Lo contrario sería aborrecible para cualquier espíritu democrático. ¿Acaso todos los vascos deberíamos opinar y obligar a que los navarros sean vascos o no, incluso contra su voluntad? 

Si finalmente se conviniese, ¿qué cambiaría? No tanto como pensamos, ni para bien ni para mal. Las desquiciadas opiniones de tertulianos que tratan de condenarnos a pagar nuestras propias infraestructuras porque están construidas por todos los españoles, se caen por su propio peso, dado que el resto de infraestructuras del Estado también están sufragadas parcialmente por el esfuerzo vasco. Si tal cuenta se pudiese calcular, quizá no saliésemos malparados. Pero apartadas éstas y otras absurdas objeciones como decir que quedaríamos fuera de Europa (como si a España la hiciese europea Portugal y que recuerda aquella perspectiva inglesa de que “el continente quedaba aislado” por la tempestad en el Canal de la Mancha), la realidad sería que seguiríamos estando insertos geográfica, cultural e históricamente en Europa. 

En la nueva soberanía compartida que cabe hoy día en la Unión Europea, y que poco tiene que ver con los Estados absolutos del pasado, seguiríamos trabajando como siempre, compitiendo en el mercado globalizado, colaborando solidariamente con otros países y regiones más necesitados de Europa y del mundo, gestionando de cerca los temas propios y haciendo oír nuestra voz en los foros internacionales. 

Yo, en mi ingenuidad, seguiría cultivando tanto nuestra propia lengua y cultura vascas, como las que nos hermanan con españoles y franceses, a quienes conozco y aprecio de corazón, así como otras lenguas y culturas de este planeta en el que viajamos por el espacio, como una organizada tripulación que conviviría mejor “haciéndonos los suizos, y no los suecos”. Y en este mi segundo hogar mediterráneo donde paso las vacaciones podría izar la ikurriña, al igual que mi vecino enarbola su bandera noruega, con intención meramente informativa, señalando que “aquí viven unos vascos para ayudar en lo que se pueda”.
Versión original de Julio de 2002 en: http://mikel.agirregabiria.net/2002/vision.htm

Hijos bilingües: El mejor método...

Son métodos que parecen reconocidos por la literatura científica, según asegura nuestra hija Leire, lingüista. Se aplica, en primer término, para padres y madres de distinta lengua materna, pero los criterios son referenciales en otros casos. Para asegurar un bilingüismo equilibrado de sus hijos (usaremos en masculino como genérico), dos reglas para los padres:
  1. Cada progenitor se dirigirá a los hijos en su respectiva lengua materna, siempre durante los primeros años de la prole.
  2. Si viven en el entorno (escuela, calle, televisión,...) de una de los idiomas, la lengua familiar común será la otra, a fin de asegurar la doble competencia. También se asegurará un contacto próximo con la otra cultura mediante viajes, vacaciones,...
  3. Si la lengua común del matrimonio es una tercera, sólo aparecerá en edades tempranas a fin de asegurar una correcta fonética en la transmisión de los tres idiomas.
¿Cómo se aplica toda esta teoría nítida en la mayoría de los casos, no siempre con la riqueza de dos lenguas maternas diferentes y cultivadas en la familia nuclear? Depende, de la libre decisión familiar y de la situación sociolingüística de la sociedad en la que se viva. En todo caso, la lengua de uso de cada hijo será de su elección, y al llegar a la adolescencia es probable que por rebeldía se alejan, durante algún tiempo, del sistema establecido anteriormente.

Balance del 2009

En este blog nuestro (vuestro y nuestro) no solemos publicar resúmenes, pero el año pasado en este último día sí publicamos unas Cifras de este blog.agirrregabiria.net. Ha sido 2009 un año ajetreado, durante el cual hemos participado en las siguientes actividades que -esperemos- tengan continuidad en el futuro.
Los vídeos más vistos del año 2009 han sido el de José A. Pérez (Mi mesa cojea) y los dos sobre Software Libre en la Educación 2.0 (vídeo 1º y vídeo 2º). Nuestra cuenta Twitter ha llegado a los 2.267 seguidores y figura como la 3ª de Euskadi en el ranking de Alianzo tras las de Patxi López y José A. Pérez. En Facebook hemos llegado a las 3.040 amistades y hemos subido a nuestra cuenta Flickr más de 8.000 fotos públicas en este año.
Concluyendo, el 2009 ha sido un año muy movido y dudamos de nuestra capacidad para mantener este ritmo en años sucesivos, pero desde hoy declaramos nuestra voluntad de seguir intentando aportar y compartir nuestra perspectiva sobre lo que sucede a nuestro alrededor. Reciban un abrazo caluroso como los que ayer se distribuyeron en Bilbao.
[La imagen ilustrativa muestra que nos sentimos con las baterías bajas al concluir el año...]

Sanjuanada de “albardados”

La “noche de San Juan” es un referente mítico del inconsciente de la humanidad para festejar el solsticio de verano. Hace cuatro décadas, marcaba para los niños de entonces el inicio de las vacaciones estivales. En Ubidea era nuestra primera noche donde los “veraneantes” nos encontrábamos con los “del pueblo”, saltando sobre las incandescentes cenizas de la fogata frente a la capilla de “La Magdalena”, antes de iniciar los trimestrales veraneos de antaño.

La denominación de “albardados” la aplicamos, mi esposa y yo con todo cariño, a la generación de nuestros hijos y a sus amigos. Se supone que serán quienes nos paguen la jubilación, razonamiento éste que aplicado hasta sus últimas consecuencias nos llevaría a ahorrar como posesos. Estos “friskies”, otro alternativo vocablo propio derivado de “freak” (monstruito), en nuestro barrio de Getxo suelen organizar diversas hogueras, concentradas en la playa de Las Arenas. La aplicación de la normativa este año, nos ha permitido ver un espectáculo costumbrista de nuevo cuño, que merece ser recogido para los anales del municipio.

El día D para nuestra arenera Normandía seguramente había comenzado desde primeras horas de la mañana, pero los cronistas no llegaron hasta mediada la tarde. Fuimos testigos de una incruenta batalla, desigual por las fuerzas de ambos bandos, entre un solitario “hondartzaina” (vigilante playero) y una horda de “albardados”, predominantemente chicos, entre 8 y 15 años. La invasión de la playa se produjo, extrañamente, desde tierra y no desde el mar. Los “bárbaros” llegaban equipados con abundantes cartones y maderas, apilados en carritos de supermercado, e incluso algún viejo colchón. Estaban perfectamente organizados mediante un complejo sistema de comunicaciones que incluía un teléfono móvil activo por clan. Obviamente se trataba de tribus distintas, con intención de erigir separadamente sus propios templetes-fallas, a los que prender fuego pasada la medianoche. El bizarro funcionario se ganó el sueldo de toda la temporada, desplegando una intensa actividad diplomática y negociadora, pero sin renunciar a aplicar su autoridad por medio del silbato. Merecedor de ser condecorado por la hazaña, inexplicablemente logró impedir la toma de aquella Bastilla costera, con una dedicación y un denuedo dignos de ser aplaudidos. Hubo de soportar manifestaciones infantiles bien organizadas, reivindicando lemas como “¡Queremos sanjuanada!” y la más culta y razonada consigna de “¡Es la tradición!” (vocablo sin duda filtrado por algún cómplice adulto, probablemente una abuela). También corearon repetidamente algo ininteligible que parece ser el subproducto televisivo de un dionisiaco hippie trasnochado al que se conoce como Pocholo.

El milagro, y misterio final, se produjo cuando antes de abandonar su guardia, más allá de su horario laboral y hacia las 20 horas, negoció con los sitiadores un último mensaje que obró maravillas: tan pronto como recorrió por última vez el paseo marítimo, con gallardía y tras dar la espalda a toda la “infantería” enemiga, éstos recogieron sus enseres pirotécnicos y se replegaron hacia el interior. Como educadores nos gustaría conocer las palabras mágicas del rito final, que lograron la mayor gesta presenciada en este curso académico que ahora termina.

(Mañana, Getxo sólo será noticia porque esta misma tarde-noche ETA "contribuía a la construcción" de Euskadi con una bomba a menos de dos kilómetros.)

"Please, Sir, I Want Some More", Oliver Twist

Si algo tienen en común los héroes y heroínas de los cuentos que les relato a nuestros nietos es LA VALENTÍA. Tanto en nuestra versión de "Dos años de vacaciones", como en los inéditos "El niño que quería ser pirata" o "El monstruo que quiso ser niño"(a sintetizar pronto en este blog), destacan el atrevimiento y la audacia. 
Incluso en nuestras historias recreadas sobre científicos e inventores Arquímedes, Galileo, Leonardo da Vinci o los hermanos Wright.
Un magnífico ejemplo también es Oliver Twist cuando le toca pedir más comida para todos los incluseros. Haciendo de tripas corazón así lo hace, y causa toda una revolución en aquella carcomida sociedad que tan bien describe Charles Dickens en "Oliver Twist" (leer en PDF). O las diferentes versiones en cine como la de Roman Polanski de 2005 y otras anteriores.
Quienes educamos también hemos imaginado esa misma frase retumbar en nuestras almas, cuando hemos sabido interpretar algunas miradas discentes. Siempre hemos recordado esa imagen de un alumnado que, entre respetuoso y desafiante, con la escudilla de lo que les damos entre sus manitas, nos susurra e interpela mirándonos directamente a la cara: "Por favor, Señor/a, yo quiero algo más",...

¡Adiós, Audi! (seguirá ¡Hola, Lexus!)

¡Adiós, Audi! (¡Hola, Lexus!)
El pasado 31 de mayo de 2016 finalizó nuestra relación con Audi,... El Audi A6 1.8T Multitronic que habíamos comprado en mayo de 2003 sufría una tercera avería costosa (4.900 euros, sin considerar los 570€ por el diagnóstico que fue lo último que pagaremos a concesionarios Audi). 

Previamente, las averías se han ido sucediendo. En 2009 el insufrible deslizamiento del cambio Multitronic nos obligó a desembolsar 7.272 euros... por otra caja de cambios reparada (poner una nueva costaba 12.000 €) . Y en 2010 la rotura de la bomba de aceite nos retuvo una semana de vacaciones fuera del destino deseado.

Ha sido un coche que, como alguien dijo "no nos pegaba", que adquirimos como un regalo de mi esposa cuando cumplí los 50 años, y que salimos con él cuando mi idea inicial era un Audi A3, bastante más pequeño. 

Lo positivo ha sido que es un modelo de estética, a nuestro juicio, inmejorable, amplio, confortable, potente, no demasiado gastón, con el que hemos disfrutado y recorrido unos 166.000 Km. Lo hemos mantenido sin escatimar en gastos, siempre en concesionarios oficiales Audi y estaba impecable cuando se le produjo la última avería que nos decidió a olvidarnos para siempre de esta marca.

Lo negativo es el mito de la calidad y responsabilidad de Audi. Toda la "avanzada tecnología propia de Audi" ha sido un desilusionante engaño de principio a fin. Este modelo tenía dos elementos referenciales propios de Audi: el cambio automático Multitronic (que se rompe cada 90.000 km y cuya reparación cuesta 7.000€), y la culata de 5 válvulas por cilindro (que se han doblado las veinte en su integridad, a pesar de haber cambiado oportunamente la correa de distribución).
Avería de nuestro Audi A6 1.8T Multitronic
La tomadura de pelo final ha sido, aparte de pagar por desguazar el coche, el diagnóstico de la rotura de culata (ver en la factura): "...al salirse la correa Poli-V del eje del alternador se ha quedado enganchada en la polea del cigüeñal quedándose y haciendo que salte la correa de distribución,...rompiendo todas las válvulas,"...

Terminada la pesadilla Audi, con su falsos mitos y engaños del Grupo Volkswagen, nos decidimos por ver las marcas automovilísticas más fiables, que encabezan Lexus, Toyota y Honda. Pensando en un híbrido, al menos, nos decidimos por el más económico de la mejor marca: Lexus CT 200h (que relataremos muy pronto,... por el momento podéis ver un álbum Lexus que irá creciendo).

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Maestro retirado

Una visión actual de un sabio docente octogenario.

Fue un agradable encuentro con mi antiguo profesor, que acumulaba más de tres lustros de jubilación. A pesar del paso y el peso de los años, seguía con la misma mirada inteligente que acompañaba a su permanente sonrisa. Era uno de mis héroes predilectos, un maestro capaz de imprimir huella indeleble en sus alumnos más conspicuos de muy diversas generaciones. Ahora me llamaba por mi nombre, superando el primigenio apellido, común a todos los hermanos. Este etéreo pormenor quizá traslucía que, ocasionalmente, algunos alumnos con los que mantenía el contacto ascendían un escalón y adquirían la consideración de discípulos.

Cuando, tras numerosas e irreparables reformas ministeriales, el aula parece haberse transfigurado en un exótico laboratorio híbrido entre un circo y un programa de “Gran Hermano”, mi recuerdo de aquel antiguo bachillerato pausado era reconfortante. Así se lo comenté, añadiendo que la educación se había convertido en una profesión de alto riesgo. Él me dio una última lección, siempre con su habitual perspicacia, que exigía el concurso del aprendiz mediante la reflexión y el descubrimiento.

- Mikel, seguimos en una sociedad que paga menos a sus mejores profesores de cualquier nivel y especialidad que a sus peores entrenadores de fútbol. Los docentes competentes son tan escasos como los médicos ilustres, pero mucho menos reconocidos. Pero continuamos siendo insustituibles, porque sólo los profesores creamos riqueza espiritual y material. Aquí mismo, ¿donde ves tú nuestro mayor y mejor patrimonio?

Estábamos en medio de Bilbao, sobre el Puente de Deusto entre el Museo Guggenheim, la Universidad de Deusto, el Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna, el Museo de Bellas Artes y el Parque de Doña Casilda, donde se veían muchos niños en un primer lunes de vacaciones escolares por la Semana Santa.

Creí que adivinaría su intención indicando el campus, donde todavía acudían a clase los universitarios. Él me corrigió, parcialmente, apuntando con un gesto fugaz hacia el parque.

- Esos niños y niñas son nuestro futuro, nuestro tesoro aún más preciado que la juventud. Como ya señaló Montesquieu, nuestra infancia recibirá tres educaciones: la de sus padres, la de nuestros profesores y la del mundo. La tercera contradirá todo lo que las dos primeras enseñan; incluso los más desvalidos apenas podrán aprender de sus familias. Sólo la escuela y el profesorado son garantía universal para todos; muchos no llegarán a la universidad, ni a la formación profesional.

Nos despedimos, pero su análisis me dejó cavilando. Pensé que, sin advertirlo, hemos ideado un sistema educativo donde el docente competente no obtiene reconocimiento oficial, excepto la vocación cumplida, mientras que el profesor inepto raras veces es reprendido. Me consolé pensando en tantos buenos maestros y maestras que, sin contabilizar las horas extraordinarias, han conducido a millares de alumnos y alumnas adonde hoy están.

¡Cuántos profesores, como los grandes médicos, saben que el verdadero éxito se logra con los casos aparentemente perdidos! Es el alumnado menos dotado quien obliga al profesorado a enseñar mejor. Lamenté no haber podido apostillar a mi profesor con una cita de Gertrude Stein que él ya conocería. La genial escritora norteamericana escribió: “Podría pensar en ser una buena alumna,… si fuera posible encontrar un buen profesor”. Su interesante vida y su inigualable obra son la mejor prueba de que sí debió descubrirlo.

Profesores y médicos

Sr. Director: Dos maravillosas profesiones, de las que se decía que lo ideal sería contar con salario de médico y vacaciones de maestro, pero de esto hace mucho ya... Su hibridación engendra psicólogos.

Diferencias: Los docentes frente a los sanitarios son más numerosos, el predominio femenino más es acusado, se han euskaldunizado más y han sufrido en mayor grado el descenso demográfico… Los médicos frente a los pedagogos mantienen un prestigio mayor, han desarrollado mejor un código deontológico propio, están más jerarquizados, disponen de más personal subalterno… Ambas profesiones trabajan todavía poco coordinadas entre sí, y es difícil que quien optó por una de estas carreras le gustase la otra, aunque les admirase en su labor.

Similitudes: Educar y curar son profesiones antiguas y de futuro, populosas, corporativistas, con especialidades y estratos muy variados, de impronta personal pero de trabajo en equipo y en organizaciones crecientemente complejas, con nutrida presencia en el sector público y privado… Ambas de interdisciplinaria formación prolongada y continua deben ser vocacionales, alcanzan a la totalidad de la población, han sido noveladas y seriadas en cine y televisión, y producen más credibilidad en la población que políticos, empresarios, periodistas y eclesiásticos… Se apoyan crecientemente en nuevas tecnologías, pero el valor humano añadido las convierte en no robotizables. Constituyen cuadros con elevada cualificación, que ejercen funciones de alta responsabilidad por la trascendencia de sus resultados, de impacto social inmenso. Por el contacto personal continuado son las más vulnerables al estrés laboral. Aunque los niños y niñas quieren ser de mayores doctores y maestras, luego entre los jóvenes ambas carreras han venido perdiendo interés como destino universitario.

Actualidad: Con un alto nivel de interinidad, muchos de ellos –que han servido a Euskadi durante decenas de años- se enfrentarán en este curso a sendas Ofertas Públicas de Empleo. Estos profesionales son lo más paradigmático y definitorio de la calidad de una sociedad, aquello de lo que todos los políticos hablan en tiempo de elecciones.

¿Estamos de acuerdo? ¡Pues a ver si les cuidamos…!

Historias del tatarabuelo Ezequiel contadas a sus tataranietos

Historias del tatarabuelo contadas a sus tataranietos
Desde que nació nuestro primer nieto en 2010, su existencia desata en sus abuelos un cúmulo de recuerdos de nuestros antepasados que son sus ancestros. A medida que han venido al mundo otros nietos, ya son tres, las anécdotas tan verídicas como recreadas, se van acumulando. 

Estos días de vacaciones estivales con los tres nietos es un momento impagable para que al aitxitxe (abuelo) me pidan, una y otra vez, que les cuente -exactamente como siempre, palabra a palabra-, cómo era su tatarabuelo Ezequiel Aguirregabiria Usabiaga.

El gigantesco tatarabuelo Ezequiel ocupaba siempre dos banquetas para sentarse, su chaqueta o kaiku vasco era enorme,... También era célebre cuando compró kilos y kilos de carne de ballena que llegó al Mercado de la Rivera y, tras probarla solamente él, hizo que la tirasen a la basura sin que nadie más pudiera catarla,...

La historia que más les gusta era la de cómo su tatarabuelo Ezequiel nos llevaba a todos sus nietos varones y mayores (Jesús Jaime, Juan Mari, José Miguel -yo, Mikel-, Juan Andrés, Francisco Javier, Iñigo,... de paseo todos los domingos. El inmejorable programa de aquellas mañanas de principios de los años '60  siempre era el mismo:
Al concluir la hora, ¿o eran treinta minutos?, el aitite Ezequiel, mi abuelo y el tatarabuelo de mis nietos, bebía el último trago de su cerveza, se ponía despaciosamente la boina), se la ajustaba y... levantaba el dedo índice, bajándolo de golpe al tiempo que nos convocaba:
- ¡¡¡ Todoooos,... aquííííííí  !!!

Esto les hace mucha gracia a mis nietos, porque ya entienden que yo no he heredado el poder de convocatoria de mi aitite Ezequiel cuando les llamo y les pido que se reúnan conmigo para recogernos en casa.
Como ya nos sabíamos el protocolo, estábamos atentos para acudir sin perder un segundo a su vera, devolver triciclos y bicicletas y de la mano volver de la mano con él a nuestra casa común, la del aitite, en la calle Cruz, número 6, cuarto piso. Por cierto, un piso célebre porque en él había nacido en 1904 el primer Lehendakari José Antonio Agirre Lekube.

Se acaban las vacaciones de Semana Santa...

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Con un tiempo excelente, y dos días nublados cuyas fotos incluimos arriba, hemos disfrutado de la paz de este rincón de Mil Palmeras en Pilar de la Horadada (Alicante) que tanto amamos (y cultivamos) desde hace 22 años.
Han sido unos días de descanso, amistad (vídeo) y reflexión, con Internet móvil por USD adicionado con muchos tés en cafeterías con wifi como el Vaivén y el Flamingo Bay. Estas últimas semanas han pasado muchos acontecimientos vitales y familiares que nunca olvidaremos. Falleció el tío Jesús Aguirregabiria, el menor de los cinco hermanos de los que nuestro padre Juan era el mayor. Ya no queda ninguno vivo, pero su recuerdo es indeleble. Y también perdimos a la tía Pilar Aguirre, la mayor de los hermanos de nuestra madre Marte, siendo ella la segunda. Sólo disfrutamos de tres de los siete hermanos que crecieron. Y hemos sido abuelos en medio de estos antecesores que nos han dejado, y a quienes dedicaremos una crónica pronto.
Convertirnos en abuelos es algo maravilloso (lo más excelso que se pueda imaginar), es volver a confiar en el futuro, renacer en nuestra paternidad/maternidad, volver a redescubrir la vida... por tercera vez (cuando la vivimos, cuando se la contamos a nuestros hijos/hijas y cuando la gocemos con nuestros nietos...).
Lo primero que le contamos a nuestro nieto de pocos días es cómo eran sus tatarabuelos, cómo era la vida antes, pero sólo para que él vaya descubriendo cómo será la existencia en las décadas que él construirá, cuando nosotros ya no podamos estar con él. Esperemos que siempre permanezcan con él nuestras enseñanzas y nuestro ejemplo de cómo supimos sobrellevar la parte de la historia que nos correspondió vivir.
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En Alicante hemos disfrutado como los niños de las fotos inferiores de ayer mismo, con cometas (que siempre supimos manejar con maestría) y con Internet (que alcanza desde la calle a todo el mundo). Saludos a quienes nos leen, y disculpas por haber escrito tan poco estas dos décadas. Disculpadnos,... estábamos viviendo. Más fotos nuestras de Alicante.
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Regalos sospechosos

Entre las primeras tareas al llegar al hogar tras unas vacaciones, además de comprobar cómo va Internet, toca leer el correo postal acumulado. Por cierto: ¿Cuándo se prohibirá gastar papel en esto? Calculamos, es nuestra predicción, que más de diez años, pero menos de veinte... Entre el spam de fibra extraída de árboles y junto a facturas de todo tipo, y quizá por ello mismo, nos encontramos tres obsequios de entidades que nos facturan regularmente:
  • El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de la facturación de Iberdrola y contra el planE (que terminarán de pagar nuestros nietos) en una campaña de IDAE, nos regala dos bombillas de bajo consumo que pasaremos a recoger a Correos en fechas próximas.
  • La Diputación Foral de Bizkaia, Territorio Histórico donde pagamos religiosamente nuestros impuestos, en una carta muy personalizada y mediante un 'servicio pionero' del proyecto BiscayTIK nos regala una cuenta de correo, que podemos personalizar como agirregabiria@bizkaia.eu mediante un fácil protocolo de apenas unos segundos. Se agradece "la intención de acercar la Administración Pública a la ciudadanía y convertir a Bizkaia en referente internacional", pero quienes nos leen sigan escribiendo con preferencia a agirregabiria@gmail.com.
  • Google nos envía el primer correo... ¡postal! con un regalo de 50€ para probar AdWords. El truco publicitario es demasiado evidente porque caduca mañana y para activarlo es preciso previamente facilitar los datos bancarios (véase en el recorte inferior). Gracias, pero seguiremos sin facturar nada...

Lo poco que nos falta y lo mucho que tenemos

Al comenzar estas vacaciones de primavera, todavía manteníamos la mentalidad laboral de la prisa, la urgencia y la exigencia. El primer día nos faltaba Internet por ADSL, y lo pasamos muy mal, recordando en todo momento su carencia. El segundo día hubo un corte de agua y estuvimos pendientes de cuándo se restablecería. El tercero llovió (ver vídeo superior) y lamentamos la ausencia del sol,...

Al cuarto día pasamos al modo relax nuestras pequeñas vidas y decidimos que nada se interpondría en nuestra felicidad cotidiana. Reconocimos lo mucho que sí teníamos a nuestro alrededor, e ignoramos los pequeños detalles. Oíamos el piar de las aves, sentíamos la brisa en nuestras caras y la playa seguía en su sitio, con las olas que nunca cesan de llegar hasta lo más lejos que pueden.

La vida, la de todas las personas, es algo más que un ciclo de respiración: aspirar a todo y expirar sin haberlo conseguido. La existencia requiere inspiración, a fin de comprender para qué estamos aquí en una parte infinitesimal del tiempo del universo.
Hoy, al final de estas vacaciones en Alicante, esperaba a Carmen (casi dos horas) mientras la peinaban en Beauty Time. He paseado por la playa vacía y fotografiado a las gaviotas (imágenes de hoy) volando contra el viento. Después de un rato oyendo al mar (ver grabación abajo), se comienzan a olvidar los números que nos atenazan: Qué hora es, qué día, cuántos kilómetros hasta CasaUno, cuántos meses hasta retornar a CasaDos, cuántos años tenemos, cuántos nos quedan,... Después de los números, se desvanecen los nombres: quién soy, dónde estoy,... Luego, se desdibujan las razones: por qué estoy aquí,...

Y, al final, sólo que el acompasado ritmo del corazón con el oleaje, el zumbido de la brisa, sintiéndote parte solidaria y orgánica de la naturaleza que te rodea. Entonces, suena el móvil. Carmen me reclama. Retorno a la consciencia compleja. Pero ya poco importa si hay o no Internet, si amanecerá soleado mañana,... Ya están las pilas cargadas, para otros tres meses... por lo menos.


Más fotos sobre gaviotas, con un álbum dedicado sólo en Getxo, aunque hay muchas imágenes de Alicante. En este mismo blog también hay otras entradas sobre gaviotas,...

Cordada familiar

Ella tenía 18 años y yo 20 cuando nos cogimos de la mano, y ya nunca nos hemos separado. Por nuestra cama de matrimonio, siempre la misma, han pasado varios colchones que siempre acaban cedidos a dos vertientes y con caída hacia el centro, lo que es muy recomendable para la estabilidad conyugal. El caso es que nos casamos casi sin casa y casualmente aparecieron los hijos: ella y él. Por algún extraño mecanismo de impronta, como los patitos siguen instintivamente a los patos, se han pegado a nosotros y nos persiguen a todas partes, veinte años después.

Los hijos, y sus conflictos continuos, también colaboran a la unión matrimonial, porque hacen falta dos aliados firmes para aguantar las tribulaciones del ataque filial. Los retoños han crecido y con su virulenta adolescencia también aumenta la capacidad de protesta continua, pero sin riesgo alguno de alejamiento. Se sublevan para ir de vacaciones con nosotros, pero se molestarían más si no les obligásemos a acompañarnos, eso sí, tras enviarles un mes a conocer tierras e idiomas lejanos y para que aprecien el refugio doméstico.

La familia es como una cordada de escalada: Ir atados a una soga común restringe la movilidad individual, pero otorga mucha confianza a todo el equipo. Como en una cordada, a veces hay que dar más cuerda a algún miembro díscolo, pero nunca se debe cortar del todo el cordón umbilical que une a toda la familia.

Los padres también sabemos que una cuerda no puede ser empujada desde atrás, sino que hay que tirar desde adelante para remolcarla. Los hijos aprenden directamente de los padres, no de lo que dicen sino de lo que hacen. Si perciben que el lazo entre marido y mujer es fuerte, ellos se vinculan a esa seguridad familiar. Un proverbio ruso dice que “La familia es una cuerda cuyos nudos nunca se deshacen”. Lo cierto, y todos lo sabemos, es que nuestra vida depende de aquellos con quienes convivimos familiarmente, y la felicidad reside básicamente en la calidad y en la calidez del hogar que nos acoge.

Lo mejor y lo peor del paso del tiempo

Lo mejor y lo peor del paso del tiempo
The Risks In Life and the Invertiblity of Time Passing. Painting by Errol Jameson

"Los poetas jóvenes se lamentan del paso del amor; los viejos, del paso del tiempo. La diferencia es sorprendentemente pequeña", señaló el aforista Mason Cooley. Temas eternos para la literatura y la poesía son el amor, el tiempo, la edad, el discurrir de la vida,... 

Estas largas vacaciones de casi cinco meses, los paseos por la playa desde el final de la primavera y hasta el otoño, otorgan tiempo y espacio para algunas deducciones que seguramente serán comunes y compartidas. Hoy recogemos dos ideas sobre el paso del tiempo (the passing of time).

Lo peor del paso del tiempo es la gradualidad, esa leve erosión de nuestras capacidades y talentos, casi imperceptible en el día a día, pero que llega a advertirse a medida que los años van pasando. La naturaleza opera así, con infinitesimales cambios hacia el desorden, una ínfima pérdida que se va acumulando y nos termina alcanzando,... No es vano, Noah Chomsky nos advirtió que ese mecanismo humano de gradualidad es la tercera de las diez estrategias de manipulación mediática en la propaganda y la comunicación (véase en este otro post), imitando un fenómeno habitual de la vida.

Lo mejor del paso del tiempo es su carácter validador, porque nada mejor que el tiempo para verificar la calidad de lo más importante de la vida: El amor, la familia, el trabajo, el legado,... Una pareja puede ser para la eternidad en un día, pero la duración temporal de una relación amorosa o amistosa es un parámetro inmejorable. Lo mismo sucede con nuestras vocaciones o aficiones, con nuestras lealtades y compromisos, con el legado de nuestra vida en forma de personas que nos recordarán: el tiempo es el gran notario de nuestra existencia, del paso de generación en generación.
Lo mejor y lo peor del paso del tiempo