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Diez estrategias básicas de manipulación mediática


Buen resumen en Facebook de una fake new, mezclando reflexiones sobre manipulación mediática atribuido a Noam Chomsky, pero obra de Sylvain TimsitPenosa entre las penosas, la estrategia séptima: No educar a la ciudadanía.

Históricamente, los medios de comunicación han demostrado ser una vía muy eficiente para moldear la opinión pública. Gracias a ellos se han creado, potenciado o aniquilado movimientos sociales, se han estimulado corrientes ideológicas y se han ocultado crisis sociales, económicas y políticas. 

El escritor francés Sylvain Timsit describió en 2002 las 10 estrategias de la manipulación mediática masiva a través de los medios de comunicación. De esta forma, los verdaderos problemas que padece la población son difuminados mediante la manipulación de la opinión pública con la ayuda de los medios de comunicación, consiguiendo una sociedad más sumisa y poco crítica. Estos son los diez mecanismos:

1. La estrategia de la distracción. La primera de las formas de manipulación mediática es la distracción, ya que es el elemento primordial del control sobre la sociedad. La distracción consiste en desviar la atención del público de los asuntos importantes. Mediante la inundación con continuas distracciones e informaciones sobre temas concretos, el público no se interesará por las cuestiones esenciales de la política, la cultura, la economía o la problemática social. La idea es focalizar la atención de la gente lejos de problemas reales y atraerlos hacia cosas que realmente no importan. Cuando se presta atención a algo, el precio que se paga es la pérdida de atención a lo demás. Mantener el público ocupado, distraído, entretenido, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja de Orwell con los otros animales.

2. Invente problemas, para ofrecer soluciones simplonas. Este método consiste en crear un problema para causar cierta reacción en el público, y que la ciudadanía acepte de buen grado o incluso pida las medidas de solución que el poder quería implantar desde el principio. Por ejemplo, crear una crisis económica para que el público acepte como un “mal necesario” el retroceso de los derechos laborales y la precarización de los servicios públicos. Otro ejemplo puede ser dejar que se desarrolle o se intensifique la violencia urbana, para que el público demande políticas represivas. Caso paradigmático: El muro de Trump.

3. La estrategia de gradualización. Se trata de lograr la aceptación de una medida inaceptable, aplicándola de forma gradual, lentamente, incluso durante años, como la privatización de las industrias o la precarización de las condiciones laborales. “No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar”, cita de Bertolt Brecht. Un buen ejemplo es la fábula de la rana hervida.

4. Aplazamiento hacia el futuro. Otra forma de aceptar una decisión impopular es presentarla como “dolorosa, pero necesaria”, obteniendo la aceptación pública en el momento, con la promesa de aplicarla más adelante. Es mucho más fácil para las personas aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato, porque el esfuerzo no debe hacerse inmediatamente. Diferir da más tiempo a la masa para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. Caso citado: "Voy a adelgazar,... pero mañana o el año que viene",

5. Infantilizar el discurso público. La mayoría de la publicidad utiliza discursos, argumentos, caracteres y entonaciones infantiles. Es como si los espectadores no fueran lo suficientemente maduros o no tuvieran la capacidad de comprender ciertas ideas. De esa manera, cuando los medios de comunicación intentan engañar al público, éste solamente puede responder de una manera aún más infantil.

6. Apelar a las emociones y no al raciocinio. Utilizar la parte más emocional de las personas es una estrategia clásica para disuadirlas de analizar situaciones de manera racional. Además, la utilización del registro emocional de las personas apela a su comportamiento instintivo, basado en deseos y miedos. Lemas muy antiguos como "America, first" y casi todos los eslóganes repetidos en las campañas electorales.

7. Mantener a la ciudadanía en la ignorancia y la incultura política. Otra estrategia de manipulación de los poderosos mantener a su población con bajos niveles educativos y de análisis crítico, a fin de que sea incapaz de comprender y rebelarse contra los métodos utilizados para su control. Esto se aplica en recortes en una educación sesgada, poco o mal cualificado profesorado, masters selectivos de alto coste, carreras imposibles casi para una gran parte de la población,...

8. Popularizar la mediocridad. Dar pábulo a personas ignorantes sin nada que ofrecer, cederles púlpitos para hacer sentir que todas las opiniones son igual de acertadas que la de quienes llevan décadas estudiando en temas especializados. Así se promueve la creencia de que cualquiera puede ser famosete, sin educación alguna ni mínimo esfuerzo intelectual. Puedes ver muchos ejemplos de esto en programas de televisión: Telecinco es el prototipo, pero en casi todos los canales se puede ver a "personajes de la farándula" opinando sobre epidemiología o la ciencia que se tercie,...
9. Reforzar la autoculpa. Hacer creer a cada individuo que solamente él es el culpable de su propia desgracia, debido sobre todo a su falta de inteligencia, sus pobres capacidades, o su falta de esfuerzo. De esta manera, las personas se culparán a sí mismas en lugar de rebelarse contra el sistema. Ahora se denomina eufemísticamente "responsabilidad individual", como si la responsabilidad de quienes han sido elegidos fuese similar a la de cualquier ciudadano.

10. Conocer a las personas mejor que ellos mismos. La última de las estrategias de manipulación mediática de Sylvain Timsit se basa en desarrollar un sistema que permita conocer más a los individuos que ellos mismos, gracias a técnicas como el marketing, la psicología o el Big Data y la Inteligencia Artificial para segmentar y abordar sectores poblacionales. Esto permite personalizar los mensajes según las múltiples variantes de un electorado. Como en la inesperada victoria de Trump en 2016

Aparte de estas estrategias existen muchísimas otras técnicas de persuasión y de influencia social que provenientes del mundo del marketing. Aplicadas a la política pueden provocar grandes mutaciones. Algunas referencias bibliográficas para ampliar y profundizar en torno a la publicidad política: «Armas silenciosas para guerras tranquilas» de Noam ChomskyPensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman (véase en este post de 2013), El dominio mundial: Elementos del poder y claves geopolíticas” de Pedro Baños Bajo, "Marketing de guerra” de Al Ries y Jack Trout, The political mind” de George Lakoff,...

Post en elaboración, con contenido antiguo, antes de ir a la dentista.

2020: Pesadilla de distopías

2020: Pesadilla de distopías
Visto en el Twitter de @Loretahur.

Estamos en el centro de un tsunami de doce distopías literarias y cinematográficas. En medio de 1984 de George Orwell publicada en 1949 que imagina cómo sería el mundo en 1984,
Soylent Green de 1983 (Cuando el destino nos alcance) supuestamente situada en el 2022,

Descripción

A Clockwork Orange (La naranja mecánica) publicada en 1962, 
Animal Farm (La rebelión en la granja) de 1945, película completa,
Brave new world (Un mundo feliz de Aldous Huxley) de 1932,

Gattaca, película de ciencia ficción de 1997,
  Lord of the flies publicada en 1954, El señor de las moscas, película completa,
Fahrenheit 451 de Ray Bradbury publicada en 1953, 
Brazil, la película de 1985 basada en 1984,
The Matrix, película de 1999, 
  Logan's run (La fuga de Logan), película de 1976y 
A handmaid's tale (El cuento de la criada), sobre la obra de Margaret Atwood de 1984.
Podrían haberse elegido otras distopías, como estas quince adicionales:

El Proceso de Franz Kafka (1925), ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Blade Runner, 1968), Distrito 9 (2009), Antiviral (2012), Niños del hombre (1992), Ghost in the shell (1989), 12 Monos (1995), "La guerra de las salamandras" de Karel Capeck (1936), "Nosotros" de Evgeni Zamiatin (1924), "La invención de Morel", de Adolfo Bioy Casares (1940), "Ensayo sobre la ceguera", de José Saramago (1995), "Nunca me abandones", de Kashuo Ishiguro, "La carretera", de Cormac McCarthy (2007), "Guerra Mundial Z", de Max Brooks (2013), "Sumisión", de Michel Houllebecq (2015),... 
A disfrutar de la vida, que aún hay esperanza en el futuro, si aprendemos a construirlo. 

El siglo XXI no ha llegado

 













Leyendo el periódico nadie diría que hemos superado el siglo de las guerras, de los fascismos y de la insolidaridad.

Amenazas veladas de un general con mando, ataques ultraderechistas a librerías, continuadas extorsiones de ETA, ejecuciones en la nación supuesta líder mundial, exhibiciones del armamento nuclear (francés) contra el terrorismo, invasiones, guerras,… Éste sigue siendo el panorama informativo del año 2006, donde continúa siendo novedad que una mujer llegue al poder en algún país y persiste sin ser noticia la muerte por inanición de millones de personas en un planeta excedentario en víveres.

Hay siglos en los que la opinión pública es la peor de las opiniones, como avanzó Nicolás Sebastien Roch (Chamfort) hace más de doscientos años. Lo reseñable es que con el siglo XX parece que murieron todas las utopías, que siempre fueron el motor que iluminó el progreso histórico. Durante la pasada centuria, las personas sólo hemos pasado de ser engranajes de la “gran máquina”, a ser dígitos controlados por el “gran hermano” (el de 1984, de George Orwell). El escritor Norman Mailer percibió que el papel natural de los seres humanos del siglo XX fue la angustia, y seguimos viviendo aterrorizados y atemorizados.

Parece que los políticos, incluso los del “primer mundo”, en su labor emulan (en su peor acepción) al ensayista Charles Lamb de principios del XIX cuando afirmó: “¡Al diablo con mi siglo! Yo escribo para la… antigüedad”. Lástima que cada uno de nosotros encierre en sí mismo el peso de todos los siglos pasados y que ese lastre lo arrastremos hacia los siglos venideros.

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://blog.agirregabiria.net

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/siglo21.htm