
Campaña Salvad el Mar Menor dándole Personalidad Jurídica

Historia de La Manga del Mar Menor (Murcia)
Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio
@agirregabiria Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón
♬ son original - Deep The Wasp
La ILP Mar Menor llega a la ONU en Nueva York
Viajes desde La Manga (Murcia)
🏖️ Playas y Naturaleza
🌅 Miradores y Lugares Emblemáticos
🚤 Actividades Náuticas y Excursiones
🛍️ Ocio y Vida Nocturna
La La Manga del Mar Menor es un destino que combina relax, naturaleza y diversión. Os sugerimos este itinerario en tres días:
Primer día: Escapada exprés imprescindible.
Mañana: Playa de Levante: Comienza el día con un baño en esta playa de arena dorada y aguas cristalinas. Mirador de Monte Blanco: Disfruta de vistas panorámicas del Mar Menor y el Mediterráneo. Tarde: Puerto Deportivo Tomás Maestre: Pasea por el puerto, disfruta de la gastronomía local y contempla los barcos. Puente de la Risa: Cruza este peculiar puente y disfruta de su singular diseño. Noche: Cena en La Manga: Prueba platos típicos como el caldero del Mar Menor en alguno de los restaurantes locales.
Segundo día: Para un fin de semana relajante
Teresa Vicente, Premio Goldman por su labor en el Mar Menor
La abogada que impulsó la ley que da personalidad jurídica al mar Menor gana el premio Goldman, el Nobel del ecologismo. Teresa Vicente asegura que gracias a esta norma la laguna murciana está ya representada en tres procesos judiciales https://t.co/jS0M9j5LmI
— Clima y Medio Ambiente (@elpais_eco) April 30, 2024
Golas de La Manga: Los canales naturales entre dos mares
La Manga del Mar Menor no es solo un capricho urbanístico o un destino de sol y playa; es, ante todo, una anomalía geográfica fascinante. Se trata de un cordón litoral de unos 22 kilómetros que separa el Mediterráneo (el "Mar Mayor") de una de las lagunas hipersalinas más grandes del mundo. Sin embargo, este muro de arena no es estanco. La Manga "respira" a través de sus golas.
¿Qué es exactamente una gola? Desde un punto de vista geomorfológico, una gola es un canal natural que comunica una albufera o laguna costera con el mar abierto. En el caso del Mar Menor, estas aberturas son las responsables de la renovación de sus aguas, regulando tanto su temperatura como su salinidad. Son, en esencia, las arterias por las que circula la vida y el equilibrio químico de la zona.
Un recorrido por la geografía del intercambio. Históricamente, el Mar Menor contaba con cinco golas principales, cada una con una personalidad y un impacto ecológico distinto:
Gola de la Encañizada: Situada al norte, es la más septentrional y natural. Su nombre evoca las encañizadas, un arte de pesca tradicional de origen árabe que aprovecha las migraciones de los peces entre ambos mares mediante laberintos de cañas y redes.
Gola de El Estacio: Originalmente un canal somero y estrecho, fue drásticamente transformado en los años 70 para permitir el paso de embarcaciones de recreo. Esta intervención es un punto crítico en la historia ambiental de la laguna.
Golas del Ventorrillo y del Charco: Canales menores que serpentean entre islotes bajos y carrizales, fundamentales para la biodiversidad de aves acuáticas.
Gola de Marchamalo: Ubicada al sur, es un canal artificial que conecta con las Salinas de Marchamalo, un paisaje donde la industria y la naturaleza convergen en tonos rosáceos.
La ciencia del desequilibrio. La relevancia educativa de las golas reside en su capacidad para alterar el ecosistema. Durante siglos, el Mar Menor mantuvo una salinidad muy superior a la del Mediterráneo debido a la escasa profundidad y la alta evaporación. Las golas eran estrechas, limitando el intercambio.
Sin embargo, el dragado de la Gola de El Estacio en 1973 cambió las reglas del juego. Al ensanchar y profundizar el canal, se produjo una "mediterraneización" de la laguna: la salinidad descendió y la temperatura se suavizó, permitiendo la entrada de especies invasoras y alterando la flora autóctona.
El flujo de agua en las golas no solo depende de las mareas (mínimas en el Mediterráneo), sino de la presión atmosférica y los vientos. Un fuerte viento de Levante puede "empujar" el agua hacia el interior de la laguna, elevando su nivel.
Turismo con conciencia: ¿Por qué visitarlas? Para el viajero culto, las golas ofrecen una experiencia que trasciende el baño. Visitar la zona de Las Encañizadas —especialmente al atardecer— permite observar un paisaje casi lunar, donde el agua apenas cubre unos centímetros y la frontera entre el cielo y el mar se difumina. Es un santuario de paz donde se puede entender la lucha constante entre la erosión marina y la sedimentación.
En síntesis final, las golas de La Manga son mucho más que accidentes geográficos; son testimonios de la historia geológica de la Región de Murcia y recordatorios de nuestra responsabilidad ambiental. Comprender su funcionamiento es el primer paso para proteger un Mar Menor que, hoy más que nunca, necesita que sus pulmones funcionen en perfecta sintonía con su naturaleza original.
@agirregabiria La gola de Marchamalo
♬ Spring waltz - melodic techno - Reverie Soul
Amanecer mágico en el Levante

7:20 #Amanecer en el #Levante. Desde el histórico Hotel Entremares de La Manga del Mar Menor. pic.twitter.com/WMgcR94KO2
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) April 20, 2024
Palacio Museo Barón de Benifayó en San Pedro del Pinatar
Para un museólogo como soy, con un selecto Máster universitario de dos años pero sin demasiada trayectoria profesional, hoy ha sido un lujo completar la visita a dos palacios, de un mismo linaje: Benifayó entre tierra firme (San Pedro del Pinatar) e Isla Mayor o del Barón (Mar Menor). Hoy hemos visitado el Palacio Museo Barón de Benifayó, repleto de historia, arquitectura y memoria colectiva; hace unos días vimos en barco su palacete réplica menor (posts previo). Nos ha recibido su Director, Marcos David Gracia Antolinos, quien muy amablemente nos ha hecho un resumen de esta joya demasiado poco reconocida. Incluso nos ha invitado a una exposición temporal "Cuarenta años de historia viva" que este próximo viernes 8 de mayo se inaugura.
Hay edificios que trascienden su función original para convertirse en depositarios de la memoria de todo un territorio. El Palacio Museo Barón de Benifayó, en San Pedro del Pinatar (Región de Murcia), es uno de esos lugares privilegiados donde la arquitectura, la historia nobiliaria y el patrimonio arqueológico y etnográfico convergen en una visita que sorprende por su densidad cultural.
Un encargo aristocrático con ecos universales. El palacio fue construido en el siglo XIX como residencia de veraneo, en un momento en que San Pedro del Pinatar comenzaba a despuntar como destino estival de la alta burguesía. Su promotor fue Don Julio Falcó d’Adda, perteneciente a la casa italiana de Saboya y emparentado con las más ilustres familias de la nobleza española, quien encargó el proyecto al arquitecto madrileño Lorenzo Álvarez Capra. La construcción se terminó en 1892.
Lo que hace singular a este encargo va más allá de su destinatario: el palacete es una réplica reducida del Pabellón de España en la Exposición Universal de 1873, lo que convierte al edificio en un eco construido de la modernidad internacional del siglo XIX, trasplantado a un enclave costero del Mediterráneo español. Álvarez Capra concibió así una obra que dialoga, desde la periferia levantina, con las grandes corrientes arquitectónicas de su época.
La magia del neomudéjar frente al Mar Menor. Se trata de una residencia rural de carácter palacial, formada por varios cuerpos de edificación que en su aspecto externo toman la forma romántica de una especie de castillo con almenas y torreones, rodeada por un gran parque. El resultado es un ejercicio de eclecticismo romántico que entronca con la corriente neomudéjar: el uso del ladrillo en canto o punta, frecuente en la arquitectura mudéjar, permite marcar los diversos motivos y decoraciones de la fachada.
La relación del edificio con su contexto urbano también merece atención: originalmente disponía de unos extensos terrenos ajardinados que fueron cedidos, a finales del siglo XX, en su mayor parte al municipio por la condesa de Campo Hermoso y Villar de Felices, convertidos en el parque adyacente con su nombre. Una generosidad aristocrática tardía que hoy beneficia a residentes y visitantes por igual.
Un duelo, una isla y un segundo palacete. La historia del Barón no se agota en San Pedro del Pinatar. Detrás de su arraigo murciano hay un episodio de novela: el Barón retó a duelo a un adversario y, casual o intencionadamente, lo mató, por lo que fue procesado y condenado a prisión durante varios años. La cárcel que le correspondió no fue cualquiera: la Isla Mayor pertenecía a la marina española y era prisión militar, y a ella fue enviado Don Julio Falcó a cumplir su condena. Unos seis años pasó rodeado de agua salada pero, posiblemente por ser quien era, recibía visitas y obtenía permisos para visitar los alrededores. El Barón se enamoró de la isla y su entorno.
Cumplida la condena, lejos de alejarse del lugar de su reclusión, el aristócrata lo hizo suyo: adquirió la Isla Mayor para recreo y caza, mandando construir el palacete neomudéjar que todavía existe. El mismo arquitecto Álvarez Capra diseñó ambos edificios siguiendo un esquema común, aunque con diferencias notables: el de San Pedro disponía de dos torres y estaba rodeado de un gran jardín, mientras que el de la isla contaba con una sola torre y escasas plantas por la falta de agua dulce y el tipo salino del terreno. Así, la isla debe su segundo nombre —Isla del Barón— precisamente a quien levantó ese palacio neomudéjar en su cima volcánica.
Hoy la isla es propiedad privada y de acceso muy restringido, lo que confiere al palacete insular una aureola de misterio que contrasta con la accesibilidad del museo de San Pedro. En el recorrido que realizan los turistas por la isla pueden ver por fuera este inmueble, así como otras edificaciones que todavía se mantienen en uso, y subir a la torre para contemplar el paisaje. Dos arquitecturas gemelas, pues, separadas por las aguas del Mar Menor: una abierta al público como museo vivo, la otra custodiada por la distancia y la propiedad privada como reliquia casi inaccesible.
Leyendas y propietarios: La Casa de la Rusa. Todo gran edificio acumula capas de historia y, a menudo, de leyenda. El palacio es también conocido como la «Casa de la Rusa», al ser vivienda de una señora de esa nacionalidad durante unos años. Aunque la historiografía local matiza que no hay constancia documentada de ello, la denominación popular ha persistido con la tenacidad que solo tienen los mitos urbanos bien arraigados. Sus últimos propietarios fueron los Condes de Villar de Felices, quienes finalmente donaron el inmueble al Ayuntamiento, asegurando así su preservación y uso público.
El museo: tres miradas sobre el territorio. Hoy el palacio alberga el Museo Arqueológico y Etnográfico de San Pedro del Pinatar, que organiza su discurso expositivo en tres grandes ejes temáticos de notable interés didáctico. La sección de arqueología ofrece una muestra de los principales hallazgos del municipio, tanto terrestres como submarinos, así como una selección de fósiles y material de culturas prehistóricas del sureste, con piezas que abarcan desde el mundo ibérico y romano hasta el medieval e islámico. La etnografía, por su parte, recorre la vida cotidiana de dos mundos paralelos: la burguesía que se asentó en San Pedro del Pinatar a finales del siglo XIX construyendo sus residencias de verano, y las gentes de a pie que con su trabajo levantaron el municipio, representadas a través de oficios como la pesca, la agricultura, las salazones y la industria salinera.
Y quizás el rincón más entrañable sea la colección de juguetes antiguos: más de 300 juguetes cedidos o donados por colaboradores, que recorren la historia del juguete desde los más antiguos tirachinas, canicas y trompas hasta los primeros videojuegos de ordenador. Un viaje generacional que conecta emocionalmente con visitantes de cualquier edad.
Una visita que merece el desvío. El Palacio Museo Barón de Benifayó es mucho más que una parada turística convencional. Es un lugar donde la ambición estética de un aristócrata decimonónico, la sabiduría popular de una comunidad costera y los estratos arqueológicos de siglos convergen bajo un mismo techo almenado. Y para quien mire desde sus ventanas hacia el horizonte azul del Mar Menor, sabrá que en el centro de esas aguas se alza, inaccesible y silenciosa, la isla que el mismo Barón amó lo suficiente como para hacer de su prisión un hogar.
Álbum de imágenes. Post en elaboración que continuará creciendo.
@agirregabiria Palacio Museo Barón de Benifayó
♬ Alok Alan Walker Headlight - CTedmMusic 🎧
El histórico Hotel Entremares al inicio de La Manga
- Atracción de Turistas: El Entremares, al ser un hotel de máxima categoría, atrajo a turistas nacionales e internacionales. Su ubicación estratégica a orillas del mar y su infraestructura de calidad lo convirtieron en un destino atractivo para los viajeros.
- Desarrollo Económico: La construcción y operación del Entremares generaron empleos y estimularon la economía local. Además, su presencia impulsó el crecimiento de otros negocios relacionados con el turismo en la zona.
- Promoción de La Manga: El Entremares se convirtió en un ícono arquitectónico y turístico. Su inauguración en 1966 fue ampliamente cubierta por la prensa, lo que contribuyó a la promoción de La Manga como un destino de vacaciones.
- Referente para otros Hoteles: La existencia del Entremares inspiró a otros hoteles y complejos turísticos a establecerse en la región. Su éxito demostró que La Manga tenía potencial para atraer a visitantes exigentes. En resumen, el Hotel Entremares dejó una huella perdurable en la historia de La Manga, influyendo positivamente en su desarrollo turístico y económico. 🌴🏨
- Prestigio y Elegancia: El Entremares se convirtió en un símbolo de prestigio y elegancia. Su construcción y diseño moderno atrajeron a una clientela selecta, incluyendo a personalidades destacadas de la época. La presencia del hotel en La Manga elevó el estatus de la región como un destino de lujo.
- Encuentro de Culturas: El Entremares fue un punto de encuentro para personas de diferentes nacionalidades y culturas. Turistas, empresarios y artistas se congregaban en sus instalaciones, creando un ambiente cosmopolita y enriquecedor.
- Eventos Sociales y Culturales: El hotel albergó numerosos eventos sociales, como recepciones, bailes y cenas de gala. Además, se realizaron exposiciones de arte y conciertos en sus espacios. Estas actividades contribuyeron a la vida cultural y social de La Manga.
- Empleo y Formación: La apertura del Entremares generó empleos directos e indirectos para la comunidad local. Muchos residentes encontraron trabajo en el hotel, lo que mejoró su calidad de vida. Además, se ofrecieron oportunidades de formación y capacitación en hospitalidad y turismo.
- Legado Duradero: Aunque el Entremares ya no existe en su forma original, su legado perdura en la memoria colectiva de La Manga. Las historias compartidas por quienes vivieron o trabajaron en el hotel continúan inspirando a las generaciones actuales. En resumen, el Hotel Entremares no solo fue un edificio imponente, sino también un espacio donde se entrelazaron vidas, culturas y experiencias, dejando una marca imborrable en la historia social de La Manga.
Álbum de imágenes actuales del Hotel Entremares.
Fondo de Antonio Solano Oliver : Fotografía del Hotel Entremares.
— Archivo Municipal de Cartagena (@archivoct) July 26, 2021
Ver más en la Web del Archivo pic.twitter.com/Y1M7BIOqXe
La Manga en 1968. El paraíso perdido. pic.twitter.com/gZuIQtmtdt
— Josect 🇪🇸 🇩🇰 (@Espronceda1840) April 21, 2024
La calle más larga de España: Gran Vía de La Manga
Bajo el descriptivo apelativo de La Manga se encierra un curioso capricho orográfico que ha venido siendo uno de los símbolos que mejor identifican el litoral murciano como enclave turístico: un cordón extendido a lo largo de, aproximadamente, 24 km entre Cabo de Palos y la Punta del Mojón, que pone límites naturales a la laguna de agua salada conocida como Mar Menor.
Cuando escuchamos el nombre "Gran Vía", nuestra mente suele volar automáticamente al bullicio de Madrid o a la elegancia de Barcelona. Sin embargo, si lo que buscas es la verdadera reina de la longitud, tienes que mirar hacia el sureste, donde la tierra se vuelve un suspiro entre dos mares.
Hablamos de la Gran Vía de La Manga, en la Región de Murcia. Con sus casi 19 kilómetros de recorrido, ostenta el título de la calle más larga de España. Pero no es una calle cualquiera; es la columna vertebral de un capricho geológico único en el mundo: Un trayecto entre dos aguas.
Lo que hace especial a esta avenida no es solo su kilometraje, sino su ubicación. Imagina conducir con el Mar Mediterráneo a tu derecha y el Mar Menor a tu izquierda. Es, literalmente, una línea de asfalto que mantiene unido un paraíso turístico. Punto emblemático: El Puente del Estacio, un puente levadizo que permite el paso de embarcaciones entre ambos mares. Destino final: Termina en la zona de La Veneziola, donde la carretera se rinde ante los canales y la naturaleza.
¿Se puede recorrer a pie? Poder, se puede... si tienes la resistencia de un maratoniano y un suministro generoso de protector solar. Aunque técnicamente es una vía urbana, su escala es casi interurbana. Es el lugar perfecto para un road trip costero con las ventanillas bajadas, sintiendo el salitre en la cara.
Dato curioso: Aunque la Gran Via de les Corts Catalanes en Barcelona suele disputar el trono por número de portales, en términos de distancia lineal continua, la de La Manga no tiene rival. Si planeas visitarla, no lo hagas con prisa. La Gran Vía de La Manga no es solo un camino para llegar a un sitio; en este caso, el camino es el destino.
Abrazo al agua 2024, 10 de agosto a las 12 horas
Entre todos decidimos que futuro próximo queremos.
— Alianza Mar Menor ➡️ AMARME (@AlianzaMarmenor) August 4, 2024
Os esperamos el día 10 de agosto a las 12:00h.#AbrazoAlAgua
Mándanos un mensaje a abrazoalagua@gmail.com y participa.
En https://t.co/0iJUpQWUi9 está el mapa para que te animes a participar desde cualquier lugar del mundo. pic.twitter.com/3f7m9N88OE
#AbrazoAlAgua
— Alianza Mar Menor ➡️ AMARME (@AlianzaMarmenor) July 24, 2024
10 de Agosto 2024 pic.twitter.com/gpkYod5HJF
Hotel Doblemar: Del lujo de los ´70 al renacimiento turístico
Turismo por Alicante, Murcia y Almería

Imágenes de un día vacacional


Tarde: Mar Mediterráneo desde Pilar de la Horadada (Alicante).

Noche: Atardecer otoñal en Pilar de la Horadada (Alicante).










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