Historia de La Manga del Mar Menor (Murcia)
Gaviota anillada en el Mediterráneo
Gaviota anillada (número BB50, tercera foto) en el Mediterráneo.
Más información y fotos sobre Gaviotas en el blog.agirregabiria.net.
Geometría blanca sobre el azul mediterráneo
Algunos detalles que permiten deducirlo: Las dos líneas blancas indican dos motores turbofán bajo las alas. La altura parece de crucero, probablemente entre 30.000 y 40.000 pies. La forma del fuselaje y alas encaja con un avión comercial estándar, no militar. No parece un cuatrimotor como un antiguo Boeing 747 o un Airbus A380, porque solo se distinguen dos estelas principales. Sobre Alicante pasan continuamente rutas entre Europa, Oriente Medio y África, por lo que podría ser un vuelo internacional en corredor aéreo mediterráneo. Las estelas son simplemente condensación de vapor de agua congelado producida por los motores en aire muy frío y húmedo de gran altitud.
Si quieres, ChatGPT también puede intentar estimar: la dirección del vuelo, la altitud aproximada, o incluso qué vuelo concreto era, si me dices la hora y el lugar exacto desde donde tomaste la foto.
Con los datos que aportas —Pilar de la Horadada, martes 19 de mayo de 2026 a las 12:24— sí se puede hacer una estimación bastante razonable: Dirección aproximada del vuelo: Por la inclinación de la estela y la iluminación solar, el avión parece dirigirse aproximadamente: de suroeste a noreste (SW → NE), probablemente siguiendo uno de los corredores aéreos mediterráneos que conectan: Andalucía o el norte de África, con Francia, Alemania, Reino Unido u Holanda.
Sobre Alicante y Murcia pasan muchísimos vuelos europeos de largo recorrido medio hacia: Londres, Ámsterdam, Bruselas, Frankfurt, París, Escandinavia. (Flightradar24). La orientación de la foto encaja bastante bien con rutas que atraviesan el Mediterráneo occidental bordeando la costa levantina española.
Altitud aproximada: Por varios indicios visuales: nitidez de las contrails, anchura progresiva de la estela, persistencia, tamaño aparente del fuselaje, la altitud probablemente estaba entre 9 y 12 km de altura aproximadamente. Eso corresponde a la altitud típica de crucero de: Airbus A320/A321, Boeing 737, Boeing 757, algunos Airbus A330 o Boeing 787 en rutas más largas.
¿Qué avión concreto podría ser? Aquí ya entramos en hipótesis razonables, no en identificación segura. Por la silueta ampliada: parece un bimotor estrecho (“narrow body”), con alas y cola compatibles con: Boeing 737 NG/MAX, o Airbus A320/A321. No parece: un A380, un Boeing 747, ni un avión militar. El candidato estadísticamente más probable sobre esa zona es: un Boeing 737 de Ryanair, o un Airbus A320 de easyJet, Vueling o Iberia Express, porque son los modelos dominantes en Alicante y Murcia.
Qué vuelo pudo ser: A las 12:24 locales, sobre Pilar de la Horadada, podrían coincidir: vuelos Alicante ↔ Reino Unido, vuelos Málaga/Almería ↔ Europa central, vuelos Baleares ↔ norte de Europa, o tráfico internacional que ni siquiera despegó de Alicante.
Sin acceso directo al playback exacto histórico premium de radar aéreo no puedo asegurarlo, pero la franja horaria y el corredor sugieren un vuelo comercial europeo de crucero, probablemente: Ryanair, easyJet, Vueling, Lufthansa, Transavia, Jet2, o similar.
Lo más interesante de la foto. La imagen tiene bastante valor divulgativo porque muestra muy bien: cómo dos motores generan dos estelas paralelas, la expansión turbulenta posterior, y el efecto atmosférico de condensación a gran altitud. Además, el pequeño pájaro que aparece abajo crea una escala visual magnífica entre: la vida terrestre cercana, y el tráfico aéreo global a 10 km de altura. Una buena metáfora visual para un post.
Sobre Pilar de la Horadada, a las 12:24, un avión dejó una perfecta geometría blanca sobre el azul mediterráneo. ¿Qué modelo era? ¿A qué altura volaba? ¿Por qué esas estelas duran tanto? https://t.co/SDTJg8EMLt Un pequeño misterio cotidiano que mezcla aviación, meteorología,… pic.twitter.com/X1GCU014y4
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) May 19, 2026
Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio
@agirregabiria Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón
♬ son original - Deep The Wasp
Viajes desde La Manga (Murcia)
🏖️ Playas y Naturaleza
🌅 Miradores y Lugares Emblemáticos
🚤 Actividades Náuticas y Excursiones
🛍️ Ocio y Vida Nocturna
La La Manga del Mar Menor es un destino que combina relax, naturaleza y diversión. Os sugerimos este itinerario en tres días:
Primer día: Escapada exprés imprescindible.
Mañana: Playa de Levante: Comienza el día con un baño en esta playa de arena dorada y aguas cristalinas. Mirador de Monte Blanco: Disfruta de vistas panorámicas del Mar Menor y el Mediterráneo. Tarde: Puerto Deportivo Tomás Maestre: Pasea por el puerto, disfruta de la gastronomía local y contempla los barcos. Puente de la Risa: Cruza este peculiar puente y disfruta de su singular diseño. Noche: Cena en La Manga: Prueba platos típicos como el caldero del Mar Menor en alguno de los restaurantes locales.
Segundo día: Para un fin de semana relajante
Golas de La Manga: Los canales naturales entre dos mares
La Manga del Mar Menor no es solo un capricho urbanístico o un destino de sol y playa; es, ante todo, una anomalía geográfica fascinante. Se trata de un cordón litoral de unos 22 kilómetros que separa el Mediterráneo (el "Mar Mayor") de una de las lagunas hipersalinas más grandes del mundo. Sin embargo, este muro de arena no es estanco. La Manga "respira" a través de sus golas.
¿Qué es exactamente una gola? Desde un punto de vista geomorfológico, una gola es un canal natural que comunica una albufera o laguna costera con el mar abierto. En el caso del Mar Menor, estas aberturas son las responsables de la renovación de sus aguas, regulando tanto su temperatura como su salinidad. Son, en esencia, las arterias por las que circula la vida y el equilibrio químico de la zona.
Un recorrido por la geografía del intercambio. Históricamente, el Mar Menor contaba con cinco golas principales, cada una con una personalidad y un impacto ecológico distinto:
Gola de la Encañizada: Situada al norte, es la más septentrional y natural. Su nombre evoca las encañizadas, un arte de pesca tradicional de origen árabe que aprovecha las migraciones de los peces entre ambos mares mediante laberintos de cañas y redes.
Gola de El Estacio: Originalmente un canal somero y estrecho, fue drásticamente transformado en los años 70 para permitir el paso de embarcaciones de recreo. Esta intervención es un punto crítico en la historia ambiental de la laguna.
Golas del Ventorrillo y del Charco: Canales menores que serpentean entre islotes bajos y carrizales, fundamentales para la biodiversidad de aves acuáticas.
Gola de Marchamalo: Ubicada al sur, es un canal artificial que conecta con las Salinas de Marchamalo, un paisaje donde la industria y la naturaleza convergen en tonos rosáceos.
La ciencia del desequilibrio. La relevancia educativa de las golas reside en su capacidad para alterar el ecosistema. Durante siglos, el Mar Menor mantuvo una salinidad muy superior a la del Mediterráneo debido a la escasa profundidad y la alta evaporación. Las golas eran estrechas, limitando el intercambio.
Sin embargo, el dragado de la Gola de El Estacio en 1973 cambió las reglas del juego. Al ensanchar y profundizar el canal, se produjo una "mediterraneización" de la laguna: la salinidad descendió y la temperatura se suavizó, permitiendo la entrada de especies invasoras y alterando la flora autóctona.
El flujo de agua en las golas no solo depende de las mareas (mínimas en el Mediterráneo), sino de la presión atmosférica y los vientos. Un fuerte viento de Levante puede "empujar" el agua hacia el interior de la laguna, elevando su nivel.
Turismo con conciencia: ¿Por qué visitarlas? Para el viajero culto, las golas ofrecen una experiencia que trasciende el baño. Visitar la zona de Las Encañizadas —especialmente al atardecer— permite observar un paisaje casi lunar, donde el agua apenas cubre unos centímetros y la frontera entre el cielo y el mar se difumina. Es un santuario de paz donde se puede entender la lucha constante entre la erosión marina y la sedimentación.
En síntesis final, las golas de La Manga son mucho más que accidentes geográficos; son testimonios de la historia geológica de la Región de Murcia y recordatorios de nuestra responsabilidad ambiental. Comprender su funcionamiento es el primer paso para proteger un Mar Menor que, hoy más que nunca, necesita que sus pulmones funcionen en perfecta sintonía con su naturaleza original.
@agirregabiria La gola de Marchamalo
♬ Spring waltz - melodic techno - Reverie Soul
Imágenes de un día vacacional


Tarde: Mar Mediterráneo desde Pilar de la Horadada (Alicante).

Noche: Atardecer otoñal en Pilar de la Horadada (Alicante).
Número de Avogadro, 6.022 × 10²³, o la inmensidad de átomos
Una hipótesis que tardó un siglo en confirmarse. El nombre honra al físico turinés Amedeo Avogadro, que en 1811 propuso una idea entonces heterodoxa: volúmenes iguales de gases distintos, a la misma presión y temperatura, contienen el mismo número de partículas. Avogadro murió en 1856 sin haber calculado jamás su propio número; ni siquiera sabía que llegaría a existir como tal. Fue el químico Stanislao Cannizzaro quien, en el Congreso de Karlsruhe de 1860, rescató la hipótesis del olvido y la convirtió en herramienta de trabajo para toda una generación de químicos.
De medida experimental a definición exacta. Durante más de un siglo, el número de Avogadro fue, precisamente, un número medido: una cifra que los laboratorios perfeccionaban década tras década, con su correspondiente margen de incertidumbre. Eso cambió el 20 de mayo de 2019, cuando entró en vigor la revisión del Sistema Internacional de Unidades. Desde entonces, la constante de Avogadro ya no se mide: se define. Su valor, 6,02214076 × 10²³ por mol, es exacto por decreto científico internacional, y es esa cifra fija la que ahora define qué es un mol, en lugar de al revés. La ciencia, en este punto concreto, invirtió el orden habitual entre medida y definición.
Contar lo incontable, para pensar mejor. Lo más notable del número de Avogadro no es sólo su magnitud, sino lo que enseña sobre el método científico: una hipótesis audaz, sostenida sin pruebas directas durante décadas, verificada después por caminos independientes —cinética de gases, movimiento browniano, carga eléctrica— que convergieron en la misma cifra. Esa convergencia, más que el número en sí, es la lección que merece sobrevivir a cualquier examen de química.
Propongo llevar esa lección a las aulas de secundaria y bachillerato: que cada centro dedique, dentro de su programación anual de ciencias, un taller de «cifras que cambiaron la ciencia» donde el alumnado reconstruya, con datos y manos propias, cómo se llega a un número como este por vías distintas. El objetivo, medible curso a curso mediante encuestas de percepción sobre la ciencia y el porcentaje de alumnado que elige optativas científicas, sería duplicar en un plazo de cinco años el interés declarado por la química entre los quince y los diecisiete años, y consolidar el taller, en la próxima década, como parte ordinaria del currículo.
Imagina una gota de agua cayendo en el Mediterráneo: contiene tantas moléculas de H2O como gotas caben en todo el mar que la recibe. https://t.co/hS4lcQYWJV Así de inmenso es el número de Avogadro, 6,02214076×10²³, la cifra que une el mundo que pesamos con el mundo que no vemos.… pic.twitter.com/PHcDbEShC5
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) September 23, 2026
Turismo desde Mazarrón (Murcia 2021)

Algunos vídeos y un amplísimo álbum de imágenes. Irán creciendo,...
Museo del Mar de San Pedro del Pinatar, memoria de cofradía
El Museo del Mar de San Pedro del Pinatar es patrimonio vivo en manos de sus protagonistas, los pescadores de ambos mares. Hay museos construidos por instituciones y hay museos construidos por comunidades. Los primeros responden a políticas culturales; los segundos, a una necesidad más honda: la de preservar lo que uno mismo ha vivido antes de que el tiempo lo borre. El Museo del Mar de San Pedro del Pinatar pertenece a esta segunda y más rara categoría.
Único edificio de la Comarca del Mar Menor dedicado exclusivamente al arte de la pesca, el museo pertenece a la Cofradía de los Pescadores, una circunstancia que no es un mero detalle administrativo, sino la clave que explica su carácter y su valor. No es un museo sobre los pescadores; es un museo de los pescadores, gestionado por quienes conocen el mar desde adentro.
Origen y fundación. El museo fue fundado en 1980 por don Lázaro Escudero Alarcón, patrón mayor de la Cofradía, con la intención de divulgar y dar a conocer la cultura y la historia de la pesca en el Mar Menor y el Mediterráneo. Escudero Alarcón representaba ese tipo de figura que la sociología del trabajo reconoce como “trabajador orgánico”: alguien que, al retirarse del oficio, no abandona su saber, sino que lo convierte en legado colectivo. Su iniciativa fue el germen de lo que hoy es una institución cultural de referencia en la comarca murciana.
En 2013, la familia Pérez Gracia acometió una remodelación integral del espacio, trasladándolo a dependencias más amplias dentro de la propia Cofradía e incorporando nuevas colecciones y exposiciones. Un crecimiento que refleja el arraigo de la iniciativa en la comunidad local.
Las colecciones: cuando los objetos narran. Lo que el visitante encuentra al cruzar el umbral es una lección de materialidad cultural. Las colecciones incluyen maquetas de las redes tradicionales de la pesca local —encañizadas, paranzas, pantasana—, fotografías antiguas de faenas marineras, una colección de barcos tradicionales a vela latina y embarcaciones históricas como carabelas o galeones.
A estas piezas se suman colecciones de caracolas marinas, dentaduras de peces, caparazones de moluscos, colecciones de nudos marineros y mapas cartográficos. Cada objeto es, en sí mismo, un documento etnográfico: habla de técnicas, de saberes transmitidos de generación en generación, de una relación entre el ser humano y el ecosistema lacunar del Mar Menor que difícilmente podría comprenderse a través de la sola palabra escrita.
Las encañizadas merecen mención especial. Se trata de un sistema ancestral de pesca mediante estructuras de cañas que aprovechan los movimientos migratorios de los peces entre el Mar Menor y el Mediterráneo. Las maquetas de las encañizadas de Punta de Algas constituyen una ventana desde la que asomarse a una tradición que es sello de identidad del pueblo pinatarense.
Un museo ante el reto de la continuidad. El director del museo, José Benito Pérez, ha señalado que espacios como este son imprescindibles para conservar la historia de localidades como San Pedro del Pinatar: “Si no mantenemos este tipo de espacios, la cultura se pierde”. A su juicio, la cultura marinera sigue arraigada en el municipio, pero la pesca atraviesa momentos de dificultad y las generaciones que continúan la tradición familiar escasean.
Esta tensión entre permanencia y transformación es, precisamente, lo que convierte al museo en un espacio educativamente relevante. No es un recinto nostálgico: es un lugar donde el pasado interpela al presente y donde la pregunta sobre el futuro de los oficios del mar se vuelve urgente.
Para visitantes: El museo tiene su sede en el Edificio del Hogar del Pescador, en la Plaza de España, centro neurálgico de San Pedro del Pinatar. El horario de visita es de miércoles a domingo, de 9:30 a 13:30 horas. Para grupos, es recomendable concertar visita previa a través de la Cofradía. Una visita al Museo del Mar combina perfectamente con un paseo por el parque regional de las Salinas y Arenales, declarado zona Ramsar, convirtiendo San Pedro del Pinatar en un destino de turismo cultural y natural de primer orden en la costa murciana. Ver álbum creciente de imágenes.
@agirregabiria Museo del Mar de San Pedro del Pinatar (Murcia)
♬ som original - Ricardo
Atardecer en el Mediterráneo
Un rojizo y poético anochecer digno de Edmond Rostand cuando señaló en Cyrano de Bergerac: "Yo quisiera morir en un atardecer, bajo un cielo teñido de rosa, con una hermosa frase, digna de una hermosa causa en los labios". Suena mejor en francés:
Otro día, otro amanecer: Cada mañana nacemos de nuevo
@agirregabiria Otro minuto de otro amanecer en el Mediterráneo
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Turistas o viajeros: no consumir lugares sino comprenderlos
¿Cuándo dejó el viaje de ser una forma de saber para convertirse en una obligación de calendario? La escala es enorme: UN Tourism calcula que en 2025 se registraron 1.520 millones de llegadas internacionales, casi sesenta millones más que en 2024.
Veinticinco siglos de preguntas con maleta. Heródoto recorrió en el siglo V a. C. buena parte del Mediterráneo oriental interrogando a sacerdotes, marinos y comerciantes. Llamó historía a su oficio, y la palabra significaba exactamente eso: indagación. Hacia el año 629, el monje chino Xuanzang salió hacia la India en busca de textos budistas, aprendió sánscrito por el camino y regresó en 645 con su cargamento de manuscritos. Ibn Battuta partió de Tánger a los veintiún años para peregrinar a La Meca; entre 1325 y 1354 cubrió unos 120.000 kilómetros, y trabajó como juez en Delhi durante ocho años. Su libro se llama sencillamente Rihla, «el viaje».
Ninguno de ellos hacía turismo. Viajaban porque necesitaban algo que en casa no había, un texto, una respuesta, un oficio, y dependían de la hospitalidad ajena, que obliga a aprender lenguas, normas y silencios.
Del Grand Tour al billete de un chelín. Entre los siglos XVII y XVIII, los jóvenes de la aristocracia británica completaban su formación con el Grand Tour: meses por Francia e Italia para ver arte, aprender idiomas y adquirir mundo. Era un privilegio, pero tenía un programa. El cambio de escala llegó con el ferrocarril: el 5 de julio de 1841, Thomas Cook llevó a una sociedad de templanza en tren de Leicester a Loughborough, casi quinientas personas, a un chelín por cabeza. Democratizar el viaje fue una conquista, y conviene decirlo sin ironía. El problema aparece cuando el itinerario se convierte en producto y la lista de lugares «imprescindibles» sustituye a la pregunta. Se acumula ver; se pierde entender.
Por qué ahora importa tanto. Hay causas materiales: la capacidad aérea y el tráfico de pasajeros crecieron un 7 % hasta octubre de 2025. Y hay una causa simbólica, que ofrezco como interpretación y no como dato: el viaje funciona como moneda social, prueba de que uno ha salido de su rutina, y las redes han convertido esa prueba en espectáculo. A ello se suma un deseo antiguo y legítimo, el de la novedad. Nada de eso es condenable; lo discutible es confundir el síntoma con el fin.
Turista, viajero y «no turista». El turista acumula. Llega con la lista hecha, compara con casa, valora si «ha merecido la pena» y vuelve con fotos. No es un malvado: es un consumidor de experiencias, y a menudo un cliente agradecido de la hospitalidad. El viajero llega con preguntas. Ha leído algo antes, sabe decir veinte frases en la lengua local, se queda más de lo cómodo en un sitio y acepta equivocarse. Vuelve distinto, no más fotografiado.
Hay una tercera figura, la del «no turista», que necesita proclamar que no lo es. Huye de las multitudes, busca lo «auténtico» y con frecuencia solo cambia de escaparate: el desprecio al turista es otra forma de turismo, con más vanidad. La diferencia no está en el destino ni en el medio de transporte, sino en la pregunta con la que se llega. Y una misma persona puede ser las tres en una sola semana.
Una propuesta a diez años. Propongo un plan modesto y medible. En lectura, un relato de viaje clásico al año (Heródoto, la Rihla), con una nota de dos folios al terminar. En lengua, preparar cada viaje con doscientas palabras y diez frases del idioma local, y alcanzar en tres años un nivel A2 en una lengua nueva, acreditado con un examen oficial. En voluntariado, a los cinco años, acoger a estudiantes del Programa Erasmus, activo desde 1987, o colaborar con una entidad de acogida de personas migrantes. Para evaluarlo, basta un cuaderno de viaje anual y una revisión a los diez años: ¿cuántos viajes nos dejaron algo que seguimos usando?
Cada año viajan más de 1.500 millones de turistas internacionales. ¿Cuántos viajan de verdad? https://t.co/FVeMyS1fZO Heródoto llamó «historía» a preguntar; Xuanzang cruzó Asia buscando textos; Ibn Battuta hizo 120.000 km y fue juez en Delhi. Cook democratizó el viaje en 1841 por un chelín, y eso fue un avance. Pero ver no es entender. Nuevo post: turista que acumula, viajero que aprende y «no turista» que presume de serlo. Y un plan a diez años. 🧳 Urtero 1.500 milioi turista atzerritar baino gehiago mugitzen dira. Zenbatek egiten dute bidaia benetan? Herodotok «historia» deitu zion galdetzeari; Xuanzangek Asia zeharkatu zuen testuen bila; Ibn Battutak 120.000 km egin zituen eta epaile aritu zen Delhin. Cookek 1841ean txelin bateko txartelarekin zabaldu zuen bidaiatzea, eta hori aurrerapausoa izan zen. Baina ikustea ez da ulertzea. Post berria: pilatzen duen turista, ikasten duen bidaiaria eta «ez-turista» izateaz harro dagoena. 🧳 Over 1.5 billion international tourists travel every year. How many actually travel? Herodotus called asking questions «historía»; Xuanzang crossed Asia for texts; Ibn Battuta covered 120,000 km and served as a judge in Delhi. Thomas Cook opened travel to the masses in 1841 for a shilling, a real gain. But seeing isn’t understanding. New post: the tourist who collects, the traveller who learns, and the «non-tourist» who boasts about it. Plus a ten-year plan. 🧳 Plus de 1,5 milliard de touristes internationaux voyagent chaque année. Combien voyagent vraiment ? Hérodote appelait « historía » l’art de poser des questions ; Xuanzang a traversé l’Asie pour des textes ; Ibn Battuta a parcouru 120 000 km et fut juge à Delhi. Cook a démocratisé le voyage en 1841 pour un shilling, c’est un progrès. Mais voir n’est pas comprendre. Nouvel article : le touriste qui accumule, le voyageur qui apprend et le « non-touriste » qui s’en vante. 🧳 [lien]
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) October 30, 2026
Principia Marsupia, @pmarsupia, de obligada reflexión
"Daría cualquier cosa por poder lavar su pelo, peinárselo y acaricialo"— Principia Marsupia (@pmarsupia) marzo 6, 2016
Nour, su madre pic.twitter.com/xFuLqWMzWv
Escrito por Alberto Sicilia, un Doctor en Física teórica. Blogger en @publico_es y Freelance desde Ucrania // Grecia // Siria // Egipto // Gaza.
Escapar de una guerra, jugartela en el Mediterráneo.. y q te gaseen en frontera Grecia-Macedonia (L. Gouliamaki/AFP) pic.twitter.com/idKi4IKEcs— Principia Marsupia (@pmarsupia) febrero 29, 2016
Facebook de Principia Marsupia
Dos bloggers viajeros muy distintos, HombreLobo y Hodei
Eduardo Pérez es un experimentado viajante viajero que ha recorrido todo el mundo, alojándose en los mejores hoteles y utilizando todo tipo de transportes (principalmente aviones) en sus continuos desplazamientos. Hodei Orueta es un joven que acaba de cumplir 25 años y recorrerá Europa desde Cabo Norte en Noruega hasta Tarifa, usando una bicicleta como único medio de transporte. Además, sospechamos que los presupuestos de viajes son muy diferentes en cuantía. Viajar rápido es más cómodo y eficiente laboralmente, pero viajar despacio puede ser más instructivo cultural y lingüísticamente.
La etiqueta BicyCloud recogerá todos los detalles del viaje desde Cabo Norte a Tarifa, y es el nuevo blog bilingüe "From Nordkapp to Tarifa" que está ubicado en bicycloud.blogspot.com. Podéis leer en castellano e inglés los preparativos, y pronto esperamos ver en las redes sociales (Twitter, Facebook,...) las andanzas de este getxotarra por toda Europa, desde el norte de Noruega hasta el sur de España. También parece que Hodei está revisando la ruta para pasar por Euskadi en su viaje, aumentando el kilometraje respecto a viajar por el Mediterráneo peninsular, pero evitando las rutas con más tráfico. Seguiremos informando...










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