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Nos sumamos al homenaje de D. Santiago Segura

El homenajeado, Catedrático de Latín y profesor Emérito de la Universidad de Deusto, acompañado por Cipriano Fontanilla, Catedrático de Latín y Presidente de Prósophon (der.) y Pedro Julio Romero, Inspector de Latín de Bizkaia (izq.).

Interlingua, quizá mejor opción que esperanto

Bandera no oficial de Interlingua

Siempre nos ha interesado Interlingua, aunque nos declaramos amantes del esperanto, que estudiamos algunos meses allá por 1977 y del que hemos escrito en distintas ocasiones. Interlingua de IALA, más conocido como Interlingua simplemente, es un lenguaje artificial internacional creado en 1951, basado en vocablos comunes a la mayoría de los lenguajes romances. Fue desarrollado por lingüistas profesionales con el objetivo de ser utilizado como idioma auxiliar en las comunicaciones internacionales.

Si bien el esperanto posee más historia, cultura y hablantes, siendo además claramente más neutral e interétnico, lo cierto es que no resulta fácil de entender para ningún hablante de idiomas naturales. Además, por su origen en 1887, su gramática resulta algo menos simple y con acentos extraños. En cambio, la mayoría de los europeos pueden entender Interlingua, al menos en gran medida, sin haberla estudiado nunca.

Realmente el nombre Interlingua es usado por dos idiomas auxiliares: el interlingua de Peano (creador de la idea), más conocido como Latino sine Flexione (‘latín sin declinaciones’), que hoy en día posiblemente no tiene hablantes, y el Interlingua de IALA, siendo IALA la Asociación de la Lengua Auxiliar Internacional.

Así como el vocabulario del esperanto fue tomado de lenguas romances, germánicas, y eslavas, pero deformando las palabras o inventando otras nuevas, el vocabulario del interlingua se tomó de las principales lenguas romances, del inglés y, en menor medida, del alemán y del ruso, buscando raíces compartidas por estas lenguas a través del vocabulario común procedente del latín. Lo mismo ocurrió con la gramática, que se inspiró en parte en la del inglés, pero mucho más simplificada. El idioma Interlingua trata de ser, en esencia, un factor común de todos los idiomas europeos, y una versión moderna de lo que el latín fue en la antigüedad.

Interlingua es el idioma internacional artificial más hablado del mundo después del esperanto. Interlingua tiene un vocabulario de alrededor de 25.000 palabras, que es suficiente para cubrir las necesidades de la comunicación diaria. La gramática de Interlingua es muy regular y sencilla, con sólo unas pocas reglas que aprender. Interlingua se puede leer y escribir fonéticamente, lo que facilita su aprendizaje. Interlingua es una lengua neutral que no está asociada con ningún país o cultura en particular. 
Mapamundi donde se hablan lenguas romances.

Hay una comunidad en línea de hablantes de Interlingua, que se puede visitar la página web de Unión Mundial pro Interlingua en www.interlingua.com. También existe un Facebook, un Twitter y un TikTok. 

En el vídeo final se cuenta en idioma Interlingua su origen. Y se entiende perfectamente. Se destaca el  papel de Alice Vanderbilt Shepard Morris, cofundadora de la International Auxiliary Language Association (IALA). 
 
Más posts sobre el esperanto.

Los nombres de los meses y la brevedad de febrero


El calendario es un sistema de medida de tiempo utilizado para largos periodos y basado principalmente en una sucesión de actividades relacionadas con las estaciones del año, como la época de cosecha de distintos alimentos. Los calendarios iniciales eran lunares, se estructuraban en torno a las fases de nuestro satélite, como en el calendario musulmán. Pero se ajustaban mejor a las estaciones los calendarios solares o en función del sol como hacían en el Antiguo Egipto. 

Se trata de una herramienta que ha acompañado al hombre desde hace mucho tiempo, siendo el calendario más antiguo encontrado uno que data del 8.000 a.C. y que medía el tiempo tanto por la luna como por el sol. 

El calendario que ha llegado hasta nuestros días, como casi todo, es herencia del poderosos Imperio Romano. Originariamente, el calendario primitivo de Roma se dividía solamente en diez meses y no coincidía con los ciclos astronómicos. Los nombres que los romanos utilizaban para designar los meses del año tienen su origen en dioses, emperadores o números, y estos se han conservado en las lenguas inglesa, española, francesa, italiana y portuguesa.

El año romano original de Romulus, de diez meses porque los siguientes enero y febrero no valían ni para sembrar y, por tanto, ni se contaban, comenzaba con la primavera, con marzo.

MARZO. Proviene de Marte, dios de la guerra, porque en este mes con la primavera y el calor se iniciaban las campañas bélicas de las legiones romanas. 
ABRIL. Procede del término griego afros, que significa espuma, de la que surgió Venus. Este mes se dedicó a la fertilidad. 
MAYO. Es un homenaje a los mayores, ancianos o protectores del pueblo, ya que deriva de la palabra latina majorum, que significa seniors. Otros atribuyen su nombre a la diosa Maya, esposa de Vulcano, conocida también por Bona Dea. Representa la fertilidad, la castidad y la salud;. Su festival se celebraba por los romanos en el mes Maius.
JUNIO. Representado como un segador de heno, supone un homenaje a los jóvenes, ya que proviene del término latino 'junior'. También se dice que proviene del latín (mensis) Iunius 'mes de Juno'. Juno era la hermana y esposa de Júpiter. Representaba la feminidad y reunía los atributos que se le asignaban a esta en la sociedad tradicional, sobre todo, los de esposa y madre.
JULIO, o quintilis (quinto mes). El general Julio César le dio su nombre, ya que él nació en este mes. Debido a que era la época en que se llevaba a cabo la recolección del trigo, se representaba con un segador practicando esta faena agrícola. En un principio, comprendía 36 días pero fue cambiado a 31 por el rey Rómulo y reducido a 30 por el segundo rey de Roma Numa Pompilio, señalándose finalmente los 31 que tiene ahora por el dictador Julio César.
AGOSTO, o sextilis (sexto mes). Rinde homenaje al primer Emperador Augusto, que eligió este mes para que llevara su nombre debido a que fue cuando derrotó a Cleopatra y Marco Antonio, sus mayores enemigos. Inicialmente sextilis contaba un día menos que quintilis, pero para que un emperador no fuese menos que un general, se igualaron y ahora hay dos meses seguidos con 31 días.
SEPTIEMBRE. Como al principio ocupaba el séptimo lugar (septem, en latín), conservó su originaria denominación a pesar de haber pasado al noveno puesto. Diferentes escenas de vendimia representan este mes, dedicado al dios Vulcano. 
OCTUBRE. En este caso, ha conservado también su nombre original de la época de Rómulo, del término latino october: octavo. Tanto la vendimia como la siembra, tareas de la época que marca, servían para simbolizarlo. 
NOVIEMBRE. Mientras que su denominación ha perdurado desde que ocupaba el noveno lugar (november), sus días sufrieron cambios hasta la llegada de Augusto, quien los dejó en 30. 
DICIEMBRE. A pesar de estar en el último puesto, se le sigue conociendo por la décima posición que ocupaba originalmente.

Fue Numa Pompilio, el segundo rey de Roma (715-672 a. de C.), quien adaptó el calendario al año solar según el modelo egipcio y le agregó los dos meses restantes al comienzo del año. Desde que Roma lo hiciera su calendario oficial, el modelo compuesto por doce meses se extendió por toda Europa y fue utilizado hasta el siglo XV, cuando hizo su entrada el calendario gregoriano. 

ENERO. Éste fue el primer mes que se tuvo que añadir. Su nombre antiguo era Ianuro, en honor al dios Iano, que era el protector de puertas y entradas. A esta divinidad se la representaba con una vara y una llave.  
FEBRERO. Incorporado en segundo lugar por Numa Pompilio, lo dedicó a Plutón o Februo, para que éste aplacara sus iras.  

Los romanos teniendo la necesidad de alinear su calendario con las lunas, acabaron estableciendo años de 355 días y 12 meses. Fue entonces cuando se añadió al listado enero y febrero y, por pura superstición, pues querían que los días del año fuesen impares, se dejó a febrero solo con 28 días.

Los emperadores, conscientes del desajuste de los 355 días que había en su calendario respecto al Sol, llegaron a añadir días a placer haciendo que unos meses tuviesen más días que otros según sus propias necesidades. Julio César, para superar esos cambios puntuales, en el año 45 a.C, pidió a Sosígenes de Alejandría, un calendario con 365 días y seis horas, la misma cifra que tenían los egipcios y que mejor se ajustaba al calendario solar. 

Los nuevos diez días que hubieron de añadirse fueron repartiéndose de forma ordenada a cada uno de los meses del año empezando por el primero, marzo, hasta llegar al penúltimo, enero. Así, todos los meses sumaron un día más y pasaron de tener 29 días a 30 o de 30 a 31. La excepción fue febrero, que, por ser el último, no se llevó día extra y se ratificó como el mes más corto del calendario. Además, se estableció también que, con el objetivo de evitar el desajuste que existía respecto al año solar, cada cuatro años habría un año bisiesto.

Noche y ocho, dos palabras similares en varios idiomas

En muchos idiomas europeos la palabra NOCHE está compuesta por la letra “N” y seguida del número 8 en cada uno de los idiomas de cada país. La palabra noche viene del latín noctem y este de la raíz indoeuropea (nekw-t), que encontramos en casi todos los idiomas indoeuropeos: ночь (notch, ruso), Nacht (alemán), νῡκτός (niktos, griego), niça (sánscrito); y fijémonos en los más cercanos: noite (gallego), nit (catalán); nueit (occitano), notte (italiano) o noapte (rumano). 

Veamos algunos casos: 
  • Español: noche = n + ocho (8)
  • Portugués: noite = n + oito (8)
  • Inglés: night = n + eight (8) 
  • Alemán: nacht = n + acht (8) 
  • Italiano: notte = n + otto (8) 
  • Francés: nuit = n + huit (8) 
  • Holandés: nacht = n + acht
  • Rumano: noapte = n + opte
  • Latín: noctem = N + octem (VIII) 
  • Griego: niktos=n+Okto (8) 

Realmente es una falsa etimología. Sólo es mera coincidencia, derivada de un origen o raíz común. En otros idiomas no hay relación. Por ejemplo en euskera: gabon / zortzi. Esta curiosidad nos sirve para recordar que es conveniente dormir Ocho horas de sueño por la Noche. 

Vae victis: ¡Ay de los vencidos!

Vae victis,  es una expresión en latín que significa «¡Ay de los vencidos!» (también se usa para decir "dolor al conquistado"). 

Según la obra Ab Urbe condita V,48 de Tito Livio, fue pronunciada por el jefe galo Breno que había sitiado y vencido a la ciudad de Roma. Según la tradición, en 390 a. C., tras su victoria, Breno accedió a negociar su retirada de la ciudad mediante un rescate convenido por ambos lados combatientes. Dicho rescate consistiría en un botín de mil libras romanas en oro (unos 327 kg). 

Cuando los romanos percibieron que los galos habían amañado la balanza en que se pesaba el oro, protestaron ante su jefe Breno, quien se limitó a arrojar su espada para añadirla al peso de la balanza mientras decía «Væ victis!». La cita sobrevive hasta nuestros días, usándose para hacer notar la impotencia del vencido ante el vencedor, sobre todo en las negociaciones entre ambos.

Vae victis se relaciona con la expresión «justicia del vencedor» (en alemán, Siegerjustiz), se aplica a una situación en la que la parte que realiza la «justicia» (y escribe la «historia») aplica normas distintas para juzgar lo que es bueno o malo para sus propias fuerzas y para las del (ex) enemigo. Se defiende generalmente que la diferencia entre las reglas supone hipocresía y lleva a la injusticia. 

Es un término despectivo que se ha aplicado en distintas situaciones como el Tribunal Militar de Núremberg para crímenes de guerra (y posteriormente tribunales como el Tribunal Militar Internacional de Dachau) que procesó solamente a ciudadanos y colaboradores del Eje Berlín - Roma -Tokyo.

Vae victis: ¡Ay de los vencidos!

Otra imagen de  Breno poniendo la espada en la balanza, junto a él se encuentra el romano Marco Furio Camilo,  que respondería con otra frase legendaria: ”Non Auro, sed ferro, recuperanda est patria” (No con oro, sino con hierro, hay que recuperar la patria). 

Esa fue la señal de la redención: Los romanos reanudaron la lucha, y salvaron la ciudad, casi totalmente destruida. Fue reconstruida más bella a instancias de Marco Furio Camilo, llamado por ello el "segundo fundador de Roma".

Otros muchos posts con citas en latín.

Vida y obra de Anne Carson, Premio Nobel de Literatura

Vida y obra de Anne Carson, Premio Nobel de Literatura

Teníamos pendiente leer la obra de Anne Carson, una filóloga que convirtió las palabras en un laboratorio, una escritora sin fronteras, que recoge de los clásicos para iluminar el presente y que ha merecido el Premio Nobel de Literatura 2026. Su arte es convertir el conocimiento en poesía con una literatura que rompe los géneros, reivindica la libertad de la poesía y nos anima a aprender a mirar de otro modo. La literatura sigue viva cuando el pasado deja de ser una respuesta y vuelve a convertirse en una pregunta.

A los quince años, en una librería de Ontario, una adolescente aburrida abrió una edición bilingüe de Safo. A un lado, un griego impenetrable y hermoso; al otro, su traducción. Ese hueco entre dos páginas, el lugar donde un texto se rinde o se reinventa, es el territorio en el que Anne Carson ha vivido desde entonces. El 8 de octubre de 2026, la Academia Sueca le concedió el Nobel de Literatura por una obra audaz que dialoga con sentido del juego con la tradición clásica y ha creado formas nuevas para la literatura contemporánea. 

Una alumna de latín que quiso aprender griego. Anne Carson nació en Toronto en 1950, hija de un empleado de banca que cambiaba de destino por Ontario. Fue una profesora de latín, Alice Cowan, quien se ofreció a enseñarle griego a la hora del almuerzo, y la propia Carson dice que le debe su carrera. Abandonó dos veces la Universidad de Toronto, pasó un tiempo en las artes gráficas y regresó para licenciarse en 1974 y doctorarse en 1981 con una tesis sobre Safo. Ha enseñado en McGill y en Míchigan. Una trayectoria de abandonos y regresos, como sus libros. 

Los géneros, rotos como papiros. Su primer libro, Eros. Poética del deseo (1986), parte de una idea del griego: el deseo es siempre un triángulo, y eros significa carencia. Con Autobiografía de rojo (1998) contó de nuevo el mito de Gerión en una novela en verso. La belleza del marido (2001), «un ensayo ficticio en 29 tangos», le valió el Premio T. S. Eliot. En Nox (2010) convirtió en libro el duelo por su hermano, de quien llevaba años sin noticias. En Norma Jeane Baker of Troy hizo coincidir a Marilyn Monroe con Helena de Troya. Y tradujo a Safo, Sófocles y Eurípides: su versión de Antígona subió a escena en 2015 con Juliette Binoche. Es, según Reuters, la decimonovena mujer que recibe el Nobel de Literatura. 

Conocer es completar lo que falta. Hay un recorrido histórico en esta obra, y es el de la búsqueda del conocimiento. Safo nos llegó en jirones: copistas, bibliotecarios y papirólogos han tratado durante siglos de saber algo a partir de lo que falta. Carson convierte esa cadena en método. Ella misma señala la etimología como punto de partida de toda su obra, y el comité del Nobel habla de la obsesión del filólogo por las palabras unida al deseo del poeta de encontrar sentidos nuevos. Conocer no sería poseer, sino mirar el hueco con paciencia. Lo resumió así: «Si supiera qué es la poesía no tendría necesidad de escribir». 

El universo intelectual de Carson desdibuja con elegancia las fronteras entre ensayo filosófico, crítica literaria y creación poética. Frente a la inmediatez efímera que caracteriza al ecosistema digital contemporáneo, su producción reivindica la lentitud de la lectura, la precisión terminológica y la profundidad del análisis intergeneracional. Su magisterio recuerda que educar y aprender son actos de profunda humildad epistémica: reconocer lo que ignoramos para poder nombrarlo con rigor. En un tiempo fascinado por la automatización de la respuesta rápida, Carson contrapone la belleza del dilema, la investigación tenaz y el valor transformador de las Humanidades.

Una propuesta a diez años. Leer a Carson pide lentitud, y la lentitud se entrena. Durante los dos primeros años, lea un libro suyo por año (Eros. Poética del deseo, Autobiografía de rojo, La belleza del marido, todos en castellano) y anote cada semana una palabra con su etimología. Meta: 100 palabras y tres reseñas breves; se evalúa releyendo el cuaderno al final. Hacia el quinto año, organice en una biblioteca o aula un taller intergeneracional de traducción de fragmentos de Safo de Mitilene, con 10 a 12 participantes; se evalúa por asistencia (al menos el 75 %) y por un cuadernillo final. Al décimo año, un círculo de lectura estable, con encuesta anual de satisfacción y un registro de textos propios publicados.

¡Vivan los que estudian!


Redescubriendo una antigua canción de éxito con música siempre evocadora y una inolvidable letra revolucionaria.

Las coplas resonaron igual de sugestivas que hace tantos años… ¡Que crezca la única verdad, que florezca la fraternidad! ¡Muera la tristeza, mueran los que odian! ¡Subid al mundo de los cielos, descended a los infiernos! ¡Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes! ¡Viva nuestra sociedad! ¡Viva la Universidad! ¡Vivan los que estudian! Definitivamente, el retorno a los claustros universitarios, por razón de los estudios de nuestros hijos, nuevamente nos permite –junto a la condición de no haber olvidado el latín que aprendimos- seguir admirando el Gaudeamus Igitur.

Se trata de una canción estudiantil de autor anónimo que proviene de la Edad Media. En origen se titulaba De brevitate vitae ("Sobre la brevedad de la vida") y se coreó inicialmente en universidades alemanas a mediados del siglo XVIII. La letra pudiera ser del siglo XIII, según un manuscrito en latín fechado en 1287 y encontrado en la Biblioteca Nacional de París. Las palabras de algunos versos son idénticas, aunque no aparece la expresión inicial "Gaudeaumus Igitur". La música se atribuye a Johann Cristian Grüntaus y fue reescrita en 1781 por el teólogo evangelista Chétien Wilhelm Kindleben. Johannes Brahms, incluyó esta melodía en su obertura "Akademische Fest-Ouverture", compuesta en 1880 para agradecer su nombramiento como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Breslau.

El pensador Paul Auguez señaló que “vivir, sufrir, morir son tres cosas que no se enseñan en nuestras universidades y que, sin embargo, encierran toda la sabiduría necesaria al hombre”. En las universidades se ofrecen muchas carreras, pero el aprendizaje del alumnado universitario se extiende también mediante otras actividades presentes en los campus, como las tunas en los actos solemnes. Escuchar recientemente el himno universitario de toda Europa, el "Alegrémonos pues", ha removido muchos recuerdos aportados por su melodía y su letra, que encierra grandes verdades.

Las estrofas son explícitas, con alguna como la quinta tan desenfadada que se suprime en las distintas versiones adoptadas por cada universidad. Sus enseñanzas bien merecerían ser reconocidas durante toda la vida, porque además de consejos para la juventud son reflexiones muy ilusionantes. Dicen sus versos traducidos a “romano paladín”: “¡Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes! Tras la divertida juventud, tras la incómoda vejez, nos recibirá la tierra. ¿Dónde están los que antes que nosotros pasaron por el mundo? Subid al mundo de los cielos, descended a los infiernos, donde ellos ya estuvieron. ¡Viva la Universidad, vivan los profesores. Vivan todos y cada uno de sus miembros, resplandezcan siempre! Nuestra vida es corta, en breve se acaba. Viene la muerte velozmente, nos arrastra cruelmente, no respeta a nadie. ¡Viva nuestra sociedad! ¡Vivan los que estudian! ¡Que crezca la única verdad, que florezca la fraternidad y la prosperidad de la patria! Viva también el Estado, y quien lo dirige. ¡Viva nuestra ciudad, y la generosidad de los mecenas que aquí nos acoge! ¡Muera la tristeza, mueran los que odian! ¡Muera el diablo, cualquier otro monstruo, y quienes se burlan! Florezca el Alma Mater que nos ha educado, y ha reunido a los queridos compañeros que por regiones alejadas estaban dispersos”. Maravillosas inspiraciones, para cualquier edad.

William James Sidis: La persona más inteligente de la historia


William James Sidis (Nueva York, 1 de abril de 1898 - Boston, 17 de julio de 1944) fue un niño prodigio estadounidense. Sus padres eran judíos de origen ucraniano. Desde niño demostró poseer sorprendentes habilidades intelectuales de memorización, especialmente en las matemáticas y en el dominio de múltiples lenguas. 

El joven William Sidis (un curioso apellido palindrómico) a los 18 meses de edad podía leer el New York Times. A los ocho años conocía ocho idiomas —además de su lengua madre, el inglés: el latín, el griego, el francés, el ruso, alemán, el hebreo, el turco y el armenio; a los siete años inventó uno, el vendergood. Aprobó el tercer curso de primaria en tres días. 

Escribió cuatro libros (dos de anatomía y dos de astronomía) entre los cuatro y los ocho años1. Antes de cumplir los ocho años, fue aceptado en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), y después de un intento fallido a los 10 años, a los once años entró en la Universidad de Harvard, formándose como un experto en matemáticas aplicadas.

Así lo describe James Thurber: "Una tarde nevada de enero de 1910, un centenar de profesores y estudiantes avanzados de matemáticas de la Universidad de Harvard se reunieron en una sala de conferencias de Cambridge, Massachusetts, para escuchar a un orador llamado William James Sidis. Nunca antes se había dirigido a un público, y al principio se mostró avergonzado y un poco torpe. Sus oyentes tenían que prestarle mucha atención, porque hablaba con una voz baja que no se oía bien, y puntuaba su discurso con risas nerviosas y estridentes. Un mechón de pelo rubio le caía sobre la frente y unos penetrantes ojos azules asomaban desde lo que uno de los presentes describió más tarde como un rostro "pixie". El orador llevaba medias negras de terciopelo. Tenía once años",...

Su padre, Boris Sidis, médico psiquiatra y filósofo, publicó numerosos libros y artículos, y destacó principalmente en psicología anormal. Había emigrado en 1887 para huir de la persecución política en su país de origen. Era admirador y amigo del gran psicólogo William James, y bautizó a su hijo con su nombre. La familia de su madre, Sarah Mandelbaum (Licenciada en Medicina), había huido de los pogromos en 1889. 

Nunca se le realizó a William James Sidis una prueba rigurosa para evaluar su cociente intelectual en vida; sin embargo, diversas fuentes científicas, tanto modernas como contemporáneas que siguieron su vida, lo consideran la persona más inteligente de toda la historia, con un IQ aproximado de entre 250 y 300. 

Como adulto, William James Sidis llevó una vida bastante reservada y alejada del público. A pesar de su increíble inteligencia, no tuvo una vida familiar propia ni pareja. Su vida adulta estuvo marcada por la soledad y se dice que murió solo y amargado a los 46 años. Trabajó en varias ocupaciones, incluyendo matemático, antropólogo, historiador, lingüista, inventor, escritor y activista por la paz. 

Escribió el libro “The Animate and the Inanimate" (leer eb PDF), publicado en 1925, en el que especuló sobre el origen de la vida en el contexto de la termodinámica. Sin embargo, evitó las matemáticas por completo más tarde en su vida, escribiendo sobre otros temas bajo varios seudónimos. 
James Thurber, un famoso humorista y caricaturista estadounidense, describió la vida de Sidis como solitaria, en un "dormitorio en el desaliñado South End de Boston". Aunque Sidis intentó mantener su vida privada alejada del escrutinio público, su soledad y amargura se hicieron evidentes a través de sus escritos y su estilo de vida.

La vida de William James Sidis alimentó la creencia de que los niños prodigios pueden fracasar durante la edad adulta y que la educación acelerada podría ser perjudicial. A pesar de su triste final, la historia de Sidis sigue siendo un testimonio de las extraordinarias capacidades humanas. 

En 1977, la psicóloga Kathleen Montour intentó convencer la comunidad científica y educativa de que la educación especial (posts) o “acelerada” no era desventajosa para el desarrollo del talento, como el caso de Sidis daba a creer. Llamó a esta creencia “la falacia de Sidis” (Sidis fallacy). 

Post complementario:

Subastando la vida...

La palabra "subasta" proviene del latín y expresa "sub hasta", bajo la lanza, porque la venta del botín cogido en la guerra se anunciaba con una lanza. La existencia es una especie de subasta. Cada día, en cada decisión crucial, subastamos nuestro bien más preciado: la vida. Escogemos en qué vamos a gastar nuestro tiempo, a qué dedicaremos nuestro esfuerzo, cómo dejaremos el mundo tras nuestra partida,... [Imagen inferior: El reloj de la vida... donde comprobamos que -con mucha suerte- nos quedan "cinco minutos" largos antes de la jubilación y otros "cinco minutos" de jubilación con salud.]

Exvotos modernos colgados de Internet

Todo está inventado, pero se adoptan formas innovadoras acordes a las tecnologías de cada civilización. A mí, de pequeño, me impresionaban los huesos, muletas, placas y velas expuestos en los años '60 en el Santuario de Urkiola. ¿Qué fue de aquellos ex-votos que exhibían de las paredes de las iglesias? Exvoto, del latín "ex-voto suspecto", significa "en virtud del voto" o siguiendo la promesa hecha, a fin de agradecer algún bien recibido a su intercesor.

La web 2.0 es el santuario de quienes buscamos refugio y un mundo mejor, donde no existe la agresión y sólo cabe la conversación... Los microposts son los renovados exvotos, nuevas ofrendas laicas, menos macabras y más líricas, que los gentiles hacen a sus nuevos dioses (el resto de la humanidad), como sus ancestros lo hacían hacia la divinidad con figuras de bronce desde los tartesos hasta los iberos. Desde la Cristiandad las reliquias se colgaban en la pared; ahora, los (micro)posts se cuelgan... de Internet.

[Idea escrita primeramente en Twitter y Plurk... Luego pasado a este blog. Imagen superior de una lámpara-araña del santuario-osario de Kostnice].

Nuccio Ordine, pasión por la educación, la literatura,...

Vale la pena dedicar casi dos horas para escuchar a Nuccio Ordine.

En este vídeo el profesor de literatura italiana Nuccio Ordine, reivindica la construcción de una sociedad mejor a través de valores humanistas. Sostiene que “disciplinas como la música, la literatura, el arte, hoy en día se consideran inútiles porque no producen ganancias, y son el conocimiento que más necesitamos, porque pueden hacer a la humanidad más humana”. Su mensaje transgresor es que la educación debe formar herejes en su sentido etimológico (proviene del latín haeretĭcus, que a su vez procede del griego αἱρετικός -hairetikós-, que significa 'libre de elegir', de modo que un hereje es una persona que asume la posibilidad de elegir libremente seguir un dogma diferente del que le es impuesto).

Ordine reflexiona sobre las grandes transformaciones de la escuela, de la investigación científica y de la sociedad. Considera que la enseñanza y la educación “constituyen una forma de resistencia a las leyes del mercado, a la mercantilización de nuestras vidas y al temible pensamiento único”. El escritor italiano nos invita a hacer un viaje a los problemas del presente a través de la literatura clásica.

Nuccio Ordine es profesor en la Universidad de Calabria. Este escritor, filósofo y humanista es uno de los mayores expertos en el Renacimiento y en el pensamiento de Giordano Bruno y cree que los clásicos son la mejor escuela para la vida. Su libro superventas “La utilidad de lo inútil”, es un manifiesto humanista que ha sido traducido a más de veinte idiomas y obtuvo la consideración de Mejor Libro Humanista del año 2017.

Maravillosas sus referencias de libros clásicos, como -en orden de aparición y sin citar a sus reconocidos autores- el elogio a la lentitud en el prefacio de Aurora, la necesidad del esfuerzo que predicaba Ludwig Wittgenstein, carta a su maestro Germain de Camus al recibir el Nobel, el reconocimiento a los docentes que descubren vocaciones en su alumnado, el feminismo de Orlando furioso o de Ciudadela, el significado de domesticar como familiarizarse y hacerse recíprocamente singulares en El Principito, el valor de la filosofía en Los cuadernos de la cárcel, o el caso de Fabiola Gianotti la física que dirige el CERN pero estudió humanidades, lenguas clásicas y piano, Don Quijote como caballero "errante" en su doble acepción frente a los traficantes de verdades siendo el esfuerzo en la búsqueda de la verdad la valía del ser humano según Lessing, La muralla y los libros para combatir el populismo y la xenofobia, o Por quién doblan las campanas, como apología de la literatura en Medio pan y un libro y, quizá su precedente, El pan del Obrero.
Aquí discrepo algo en no valorar debidamente lo virtual.

“Ninguna plataforma digital puede cambiar la vida de un estudiante, solo los buenos profesores pueden hacerlo”, sostiene el filósofo Nuccio Ordine en este segundo vídeo. Para el humanista italiano, es fundamental no perder de vista la importancia de las relaciones humanas en este contexto, y saber distinguir la emergencia de la normalidad: “¿Cómo podré leer un texto clásico sin mirar a los ojos a mis estudiantes, sin reconocer en sus rostros los gestos de desaprobación o de complicidad?” Y añade: “Estamos olvidando que sin la vida comunitaria, sin los rituales que regulan los encuentros entre profesores y alumnos en las aulas no puede haber ni transmisión del saber, ni formación auténtica”. 

Nuccio Ordine reivindica la construcción de una sociedad mejor a través de valores humanistas. Cuando era niño, en su pueblo no había escuela y en su casa no había libros. Sus padres no llegaron al instituto, pero él ha logrado convertirse en un referente mundial sobre literatura clásica. 

Educación, según la Wikipedia

La educación (del latín educere "guiar, conducir" o educare "formar, instruir") puede definirse como:
  • El proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes.
  • El proceso de vinculación y concienciación cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos.... 
Continúa en Wikipedia. Interesante la mucho más extensa versión en inglés, Education. 

Foto de la clase de párvulos, en el Colegio Calasancio (Escolapios) de Bilbao, en mi época 1960. Probablemente soy el primero, al frente, de la derecha de la foto, leyendo un cuaderno.

Non omnis moriar: No moriré del todo

Non omnis moriar: No moriré del todo
Non omnis moriar multaque pars mei vitabit Libitinam: No moriré del todo, y gran parte de mí escapará a Libitina (la muerte).Autor: Quinto Horacio Flaco. Obra: Odas III, 30, 6-7. Decía el poeta Horacio "non omnis moriar", porque sabía que su herencia perviviría ("Exegi monumentum aere perennius" - "Levanté un recuerdo más duradero que el bronce").

Más que interpretar esta cita como una reflexión del autor acerca del más allá ni de la supervivencia del alma. Horacio es un escritor: considera que parte de sí mismo se encuentra en sus obras, y por lo tanto, mientras se conserven y sean leídas, una parte de él se preservará burlando a Libitina (deidad que aquí representa la Muerte). 

En la actualidad, mantiene el sentido de que una parte de nosotros pervive en nuestras obras aunque habitualmente sólo se citan las tres primeras palabras, Non omnis moriar, y ha dejado de estar restringido generalizándose a ámbitos diferentes al literario. 

Mucho siempre queda. No sólo recuerdos. Legados en forma de descendientes, de sangre como hijos y nietos o de educación, o de amistad,... A través de las obras, de los trabajos a lo largo de toda una vida,... De lo que hiciste porque estabas allí, con otras personas o solo cuando hizo falta.