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Jubilados actuales más nómadas, aprendices, virtuales y solidarios


No necesariamente según el modelo de Nomadland,... (véase un resumen de 10')

NÓMADAS: La jubilación actual, incluso en circunstancias económicas muy dispares, puede incorporar -en ocasiones- una dimensión diferencial respecto a etapas históricas anteriores: La movilidad, el carácter nómada o viajero, por no exagerar con la deseada ubicuidad. Las personas mayores de antes mantenían, generalmente, una residencia permanente con una contada estancia en otras localidades. 

Ahora, en la edad de vejez saludable, se vive en ubicaciones diversas según las estaciones del año o de otras variables: festividades familiares, temporadas de cuidados termales, viajes individuales, de pareja o colectivos,... Todo ello determina la necesidad de nuevas fórmulas de relación, aportación, colaboración, voluntariado,... 

APRENDICES: Las personas jubiladas actuales han conocido y reconocido que la formación permanente es un tesoro a su alcance. Dedican una parte creciente de su tiempo para acrecentar sus conocimientos, tanto teóricos como prácticos, en entornos académicos o informales, en espacios intergeneracionales o con mayores,...

La innovación más disruptiva en esta formación radica en el énfasis del aprendizaje activo, de la búsqueda personal de su faceta personal como investigadores de los temas de su interés, indagando e interrelacionándose en formatos presenciales, telemáticos, híbridos,... Ya no nos basta con asistir pasivamente de espectadores de conferencias; queremos participar, que se nos escuche y que se aproveche nuestras competencias. 
Nunca se pierde, siempre se aprende
VIRTUALES: Las anteriores características de la madurez contemporánea, con aceleradores históricos de lo digital como está siendo la pandemia de la COVID-19, conducen inexorablemente a la nueva realidad virtual. O más exactamente a lo Híbrido, conjugando lo presencial que aunque sea encapsulado siempre existirá con lo que Internet ha aportado a nuestras vidas (pronto un post sobre ello).

Esa virtualidad. tan inevitable como poderosa, condiciona y limita lo presencial, vinculado a una sola sede física con espacio y tiempo concretos. Lo virtual ha venido para quedarse y es preferible no negar su inevitabilidad, acomodándonos a su permanencia.
 
SOLIDARIOS: Este estadio de tiempo y capacidad abre la puerta de las Personas Mayores para la donación del esfuerzo y de su experiencia para ayudar a la humanidad, y devolver parte de todo lo recibido por sus semejantes. Es el período de cuidar y ayudar, seguramente antes de ser ayudados y cuidados.

El voluntariado, bien organizado y en estructuras de nuestra preferencia, ofrecen la seguridad de sumar y multiplicar todo lo que podamos aportar, para seguir mejorando el mundo que nos ha tocado conocer y para proseguir aprendiendo sobre cómo encontrar la felicidad junto a quienes nos rodean.
A medida que crezcas, descubrirás que tienes dos manos; una para ayudarte a ti mismo y otra para ayudar a los demás.

Zaz: Cantautora que rescató la chanson francesa

Gracias a Mateo, hemos descubierto a Isabelle Geffroy​, conocida por su nombre artístico Zaz, es una cantautora francesa que fusiona la canción francesa con el gypsy jazz. Se hizo famosa con su canción Je veux, segundo tema de su primer álbum, Zaz, que fue lanzado al mercado el 10 de mayo de 2010.​ De las calles de Montmartre a los escenarios del mundo con la herencia de Édith Piaf, reinventada sin traicionarse. Zaz es una voz singular entre el jazz y la canción francesa.

Hay voces que no irrumpen en el panorama musical: lo transforman. Isabelle Geffroy, nacida el 1 de mayo de 1980 en Chambray-lès-Tours, en el corazón del Valle del Loira, es una de esas rarísimas excepciones. Bajo el nombre artístico de Zaz —onomatopeya de energía pura, sin genealogía precisa—, esta cantautora francesa protagonizó en 2010 uno de los debuts más celebrados de la música europea contemporánea, revitalizando un género, la chanson française, que muchos consideraban confinado a los archivos del siglo pasado.

La formación: del conservatorio a la calleLa trayectoria de Zaz es, ante todo, la historia de una educación musical rigurosa que nunca pierde de vista la vida. Desde los cinco años estudió en el Conservatorio de Tours, donde se formó en solfeo, violín, piano, guitarra y canto coral. Más tarde, ya en Burdeos —ciudad a la que se traslada en 1994 tras el divorcio de sus padres—, se matricula en el CIAM (Centre d’Information et d’Activités Musicales), una escuela de música moderna que amplía su horizonte estilístico hacia el blues, el soul y el jazz contemporáneo.

Inspirada por artistas como Ella Fitzgerald, Édith Piaf y Enrico Macías, inició su carrera musical en 2001 con el grupo de blues Fifty Fingers. Cantó en quintetos de jazz en Angoulême y, significativamente para el lector hispanohablante y vascófilo, formó parte de Izar-Adatz —«Estrella fugaz» en euskera—, un grupo de dieciséis integrantes con el que giró dos años por la zona del Mediodía-Pirineos y el País Vasco. Esta experiencia coral y nómada la llevó también a las calles de París, especialmente a Montmartre, donde el contacto directo con el público se convirtió en su mejor escuela escénica.

El estallido de 2010: Je veuxEl 10 de mayo de 2010, Zaz lanzó su primer álbum homónimo con la discográfica Play On. La canción Je veux —«quiero amor, alegría, buena mentalidad, no necesito dinero para ser feliz»— se convirtió en un fenómeno imprevisto: directa, sincopada, grabada con instrumentación acústica y una voz que renunciaba deliberadamente al pulido digital. En noviembre de ese año el álbum alcanzó el doble platino en Francia, y Zaz recibió el Premio European Border Breakers como la artista francesa más escuchada fuera de sus fronteras en 2010. 

Su propuesta fusionaba la chanson clásica con el gypsy jazz de raíz manouche, el soul y elementos acústicos, en una época dominada por la producción electrónica. El gesto era, en cierto modo, político: apostar por la imperfección cálida frente a la perfección fría.

Una carrera en expansión permanente. Hasta la fecha, Zaz ha publicado seis álbumes de estudio: Zaz (2010), Recto Verso (2013), Paris (2014), Effet Miroir (2018), Isa (2021) y Sains et Saufs (2025). Cada entrega revela una artista que se niega a repetirse. Paris (2014) es un homenaje colectivo a la canción urbana francesa, con colaboraciones que incluyen al mítico Charles Aznavour y a Pablo Alborán, con quien interpretó Sous le ciel de Paris. Effet Miroir (2018) explora registros más íntimos y polifónicos. Isa (2021) nace del confinamiento y representa un giro hacia la introspección: la artista global cede paso a «Isa», el diminutivo de Isabelle, la persona. 

La herencia y el presenteLo que hace culturalmente relevante a Zaz no es únicamente su talento vocal —una voz rasgada, cálida e inmediatamente reconocible— sino su posición estética: la defensa de la canción de autor como forma de conocimiento, de la música acústica como resistencia simbólica y del concierto en vivo como acto comunitario. En un mercado saturado de imágenes, ella apuesta por el sonido; en una industria que celebra la instantaneidad, ella practica la profundidad.

Su trayectoria demuestra que la chanson française no es un patrimonio fosilizado, sino un lenguaje vivo, capaz de dialogar con el jazz de Django Reinhardt, las tradiciones musicales del País Vasco, el soul afroamericano y la canción de autor latinoamericana. Isabelle Geffroy, alias Zaz, ha convertido esa síntesis en una voz inconfundible. Y las voces inconfundibles, como las grandes obras literarias, no envejecen: se profundizan.

@cd.azul ZAZ - Que vendrá #music #musicafrancesa #francemusic #letrasdecanciones ♬ sonido original - CD Azul

Los Croods, una metáfora de innovación perturbadora

Es una maravilla que un nieto de 3 años recién cumplidos lleve al cine a un aitxitxe (abuelo). Ayer lo hizo el mío, porque quería ver por tercera vez la película "The Croods", cuyo tema "Shine you way" (vídeo) canta a todas horas. Resulta increíble cómo me guió por el concurrido Centro Comercial Artea en un sábado lluvioso repleto de gente, para comprar alguna golosina previa y luego esperar cenando a que el resto de la familia acabase su película alternativa.

Tal y como me la había avanzado mi nieto, el largometraje ya prometía. Una familia de cavernícolas con un esforzado padre Grug, al mismo tiempo fuerte y temeroso, además de aficionado a la fotografía prehistórica y las pinturas rupestres. Toda su experiencia le llevaba a una única norma paleolítica para transmitir a su prole, "lo nuevo siempre es peligroso y nunca pierdas el miedo", tras ver la desaparición total de otras familias vecinas devoradas o aniquiladas por el entorno hostil. Pero su hija mayor, Eep es una rebelde que quiere explorar y se niega a recluirse en una caverna tras otra, sin más expectativas que sobrevivir a duras penas. Completan el repertorio la cabal madre Ugga, la abuela Gran (suegra de Grug), el tontorrón hijo Thunk, y la hija pequeña Sandy, una bebé muy espabilada.

Cuando la protagonista Eep conoce a un nómada llamado Chico (o Guy),  que sabe hacer fuego y entiende lo que son los zapatos o las provisiones (con los restos de comida no engullidos de inmediato), se produce un dilema al iniciar los siete únicos humanos del film un azaroso viaje en un mundo con terremotos. Choca el inmovilismo que les ha mantenido con vida del padre Grug Crood con la innovación de un mundo nuevo que conoce el joven Chico.

Finalmente, saben actuar en equipo, aunando las dos narrativas (la más conservadora y la novedosa) y salvan su vida descubriendo un mundo menos polvoriento y más estrellado (en la escena más sublime de apagar la antorcha y descubrir al raso -no encerrados en una gruta desde el anochecer- el cielo estrellado de una noche despejada).

Una divertida película para los jóvenes y una lección para los mayores de cómo transformar nuestro mundo, combinando lo tradicional y lo novedoso, aprendiendo juntos de nuevas realidades (como el mundo virtualizado de Internet), que puede aportarnos grandes posibilidades si reconocemos y eludimos sus riesgos. Así, unidos y pensando juntos, en esa dialéctica del sentido común y de apertura a lo nuevo, somos imparables. Los Croods, porque ya cuentan con la curiosidad y el afán de Eep, y Chico saben sumar sus anhelos e incorporar una innovación disruptiva que podía acabar con todos. Desde ese Paleolítico Inferior hasta nuestros días, la humanidad ha sabido solucionar sus problemas. Hoy también confiamos y porfiamos por que siga siendo así.
Todo el elenco de personajes de esta obra, recién estrenada pero que quedará en el inconsciente colectivo:  Sandy, su madre Ugga, la otra hija adolescente Eep, el padre Grug, Chico (el único ajeno a la familia Crood), el hijo Thunk y su abuela Gran (y una mascota, adoptada tras descubrir que son los animales que no se comen). Una versión completa de la película puede verse en www.vergratispeliculas.com.