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El Misterio de Roseto o cómo ser una comunidad longeva

El Misterio de Roseto o cómo ser una comunidad longeva
Mucho se ha escrito y mucho hemos leído del "Efecto Roseto" (véase en Wikipedia). Por ejemplo, ya hace cinco años en el imprescindible blog de Cultura Científica un post escrito por Iker Badiola Etxaburu, y más recientemente como primer capítulo del best seller "Fuera de serie" o Outliers de Malcolm Gladwell (puede leerse ese capítulo en este enlace).

El Misterio de Roseto es la historia de cómo descubrieron un lugar en Pensilvania y su secreto comunitario de longevidad, porque allí la gente solamente se moría por ser muy vieja, de pura ancianidad. El origen de los fundadores de este municipio estadounidense se encuentra en Italia.

Roseto Valfortore se encuentra al pie de los Apeninos, en la provincia italiana de la Foggia, a unos 160 kilómetros al sureste de Roma. Como villa medieval que es, está organizada alrededor de su plaza mayor. Durante siglos, los paesani de Roseto trabajaron en las canteras de mármol de las colinas circundantes, o cultivaron los campos en terraza del valle, caminando unos ocho kilómetros montaña abajo por la mañana y haciendo el viaje de vuelta monte arriba por la tarde. Era una vida dura. La gente era en su mayor parte analfabeta y desesperadamente pobre. Nadie albergó demasiadas esperanzas de mejora económica hasta que a finales del siglo XIX llegaron a Roseto nuevas de una tierra de promisión al otro lado del océano. 

En enero de 1882, un grupo de once rosetinos —diez hombres y un muchacho— se embarcaron para Nueva York. En su primera noche en América durmieron sobre el suelo de una taberna de la calle Mulberry, en Little Italy (Manhattan). De allí se aventuraron al oeste, y acabaron por encontrar trabajo en una cantera de pizarra 144 kilómetros al oeste de la ciudad, cerca de la localidad de Bangor (Pensilvania). 

Al año siguiente, fueron quince los rosetinos que viajaron de Italia a América, y varios miembros de aquel grupo terminaron también en Bangor para unirse a sus compatriotas en la cantera de pizarra. Aquellos inmigrantes, a su vez, propagaron por Roseto la promesa del Nuevo Mundo; y pronto otro grupo hizo las maletas y se dirigió a Pensilvania, hasta que la corriente inicial de inmigrantes se convirtió en inundación. Sólo en 1894, unos mil doscientos rosetinos solicitaron pasaportes para América, y dejaron así abandonadas calles enteras de su pueblo.

Los rosetinos comenzaron a comprar tierra de una ladera rocosa unida a Bangor por un escarpado camino de carretas. Levantaron casas de dos pisos estrechamente arracimadas, y construyeron una iglesia y la llamaron Nuestra Señora del Monte Carmelo. Al principio, bautizaron su pueblo Nueva Italia; pero pronto lecambiaron el nombre por el de Roseto, pues les pareció muy propio, dado que casi todos procedían de aquel pueblo italiano. 

Los rosetinos comenzaron a criar cerdos en sus patios traseros y a cultivar uvas con que hacer su vino cosechero. Construyeron escuelas, un parque, un convento y un cementerio. Abrieron tiendas, panaderías, restaurantes y bares a lo largo de la avenida de Garibaldi. Aparecieron más de una docena de telares donde se fabricaban blusas para el comercio textil. La vecina Bangor era mayoritariamente galesa e inglesa, y la siguiente ciudad más próxima era abrumadoramente alemana, lo cual —dadas las tormentosas relaciones entre ingleses, alemanes e italianos en aquellos años— significaba que Roseto sería estrictamente para los rosetinos. 

Quien hubiera recorrido las calles de Roseto (Pensilvania) en los primeros decenios del siglo pasado, no habría oído hablar sino italiano, y no un italiano cualquiera, sino justo el dialecto sureño de la Foggia que se hablaba en el Roseto de Italia. El Roseto de Pensilvania era un mundo propio autosuficiente en su pequeñez, casi desconocido para la sociedad que lo rodeaba; y bien podría haber permanecido así, de no haber sido por un hombre llamado Stewart Wolf, un pionero de la medicina psicosomática

Wolf era médico y advirtió que rara vez había tenido algún paciente de Roseto menor de sesenta y cinco años hubiese tenido problemas cardiacos. Wolf se quedó muy sorprendido. A finales de la década de 1950, antes de que se conocieran los fármacos para reducir el colesterol y otras medidas agresivas para prevenir afecciones cardiacas, los infartos eran una epidemia en Estados Unidos. Eran la principal causa de muerte entre los varones menores de sesenta y cinco años.

Contando con la colaboración del sociólogo John Bruhn, ambos descubrieron algo que resultó ser vital en el esclarecimiento del Misterio de Roseto. Observaron que los rosetianos habían construido una comunidad muy cohesionada. Todos se ayudaban mutuamente; en una población de apenas dos mil habitantes había veintidós organizaciones cívicas. Las casas donde convivían tres generaciones eran inusualmente frecuentes. 

Roseto potenciaba sobremanera el igualitarismo y los más afortunados ayudaban a los más desfavorecidos. En definitiva, el sentimiento de comunidad era extremadamente extraordinario para una comunidad afincada en un país donde se primaba sobremanera el individualismo. Tenían un sentimiento de la familiaridad entre ellos. No había soledad.

Hoy día entendemos lo que es la "salud comunitaria" y cómo los rosetianos evitaban la soledad, causante del estrés; el gran mal de los países desarrollados. El estrés aumenta en nuestro cuerpo la hormona llamada cortisol. El cortisol es producido por la glándula suprarrenal y prepara el organismo para momentos puntuales en los que tenemos que acelerar nuestra actividad metabólica en respuesta a condicionantes externos. Pero la exposición constante de los tejidos al cortisol provoca el incremento de la presión arterial y la depresión del sistema inmune que termina desembocando en enfermedades cardiovasculares. 

Los rosetianos nos brindaron un bonito experimento con el cual demostraron la naturaleza grupal del ser humano, enseñando que el Homo sapiens es un animal social en contra de las tendencias individualistas que se imponen en los países desarrollados. 

En resumen: Los rosetinos estaban sanos por ser de donde eran y por estar rodeados de quienes estaban rodeados. Habían creado su propio mundo, donde el poder del clan de arropamiento y el concepto de felicidad era distinto al concepto de felicidad que existía una vez salías de Roseto. Si quieres cumplir muchos años, elige vivir entre gente que quieres y que te quieren,...
Bonus: Lección de Argiñano en el segundo 39: Vivir en un pueblo es fuente de salud. Otro post relacionado: La longevidad está correlacionada con la felicidad y las relaciones sociales.

Peso91,8 Kg (IMC=27.4)Adelgazar hasta 84 Kg (IMC=24,9)

Eudaimonía o eudemonismo, la mejor felicidad


Eudamonía o eudemonismo es el camino aristotélico a la felicidad, desarrollado en la obra Ética a Nicómaco (descargar en PDF). Frente al paradigma hedónico propone que el bienestar depende principalmente de vivir una vida con experiencias placenteras, el paradigma eudaimónico refiere que el bienestar no solo se logra mediante el placer, sino principalmente a través del florecimiento y puesta en acción del potencial humano

El bienestar Eudaimónico, por otro lado, es fuertemente dependiente de las ideas de Maslow de la auto-actualización y el concepto de la persona en pleno funcionamiento de Roger y su bienestar subjetivo. Por lo tanto, la felicidad eudaimónica se basa en la premisa de que la gente se sienta feliz si experimentan propósitos de vida, desafíos y el crecimiento

Parece que el consenso general, es que la felicidad no es resultado de la búsqueda del placer, sino del desarrollo de capacidades de la persona y de las virtudes. El Bienestar Eudaimónico implica factores determinantes como: 1. Sentido de control o autonomía 2. Sensación de significado y propósito 3. Expresividad personal 4. Los sentimientos de pertenencia 5. Contribución social 6. Competencia 7. Crecimiento personal 8. Autoaceptación.

Los tres caminos hacia la felicidad, que es un viaje más que un destino:

1º. El placer es el proceso de aumentar al máximo las emociones positivas y minimizar las emociones negativas y se conoce como la vida placentera que implica experiencias agradables y positivas.

2º. El compromiso, es el proceso de estar inmerso y absorto en la tarea en cuestión y que se conoce como la buena vida que implica estar involucrado activamente en la vida y todo lo que requiere y exige. Así, la buena vida se considera que el resultado de la persona y el cultivo de la inversión de sus fortalezas y virtudes en sus relaciones, el trabajo y el ocio aplicando así lo mejor de sí durante las actividades desafiantes que se traduce en un crecimiento y un sentimiento de competencia y satisfacción que produce felicidad.

3º. El significado es el proceso de tener un propósito más elevado en la vida que nosotros mismos y que se conoce como: la vida con sentido, que implica el uso de nuestras fortalezas y cualidades personales, para servir a este propósito superior. La vida con sentido, al igual que la buena vida, consiste en la persona que usa sus fortalezas en las actividades, pero la diferencia reside en que estas actividades, son percibidas para contribuir al bien común de la "vida con sentido".

La felicidad de un individuo difícilmente puede generarse por sí mismo, sin estar en relación con otras personas, como prueba el Caso Roseto. Es en comunidad donde se puede reflejar, contagiar y alimentar la felicidad, demostrándose que la misma es un elemento transferible y enriquecedor. Estar rodeado de personas positivas y constructivas puede ayudar notablemente a que construyamos un patrón de felicidad estable.

Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"

Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"
Es reiterativa en este blog la presencia del "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos(Harvard Study of Adult Development) que se inició en 1938 y aún prosigue. Comenzaron a rastrear la salud de los 268 estudiantes de segundo año de Harvard aquel año durante la Gran Depresión, esperando que el estudio longitudinal durante décadas podría revelar pistas que llevan una vida sana y feliz

De la cohorte original de Harvard reclutada como parte del Estudio de Becas, solo 19 siguen con vida, todos en sus mediados de los noventa. Entre los reclutas originales se encontraban el eventual presidente John F. Kennedy y el veterano editor del Washington Post, Ben Bradlee. Las mujeres no estaban en el estudio original porque la universidad todavía era toda de hombres. 

Además, los científicos finalmente ampliaron su investigación para incluir la descendencia de los hombres, que ahora son 1.300 y tienen entre 50 y 60 años, para descubrir cómo las experiencias tempranas afectan la salud y el envejecimiento a lo largo del tiempo. Algunos participantes se convirtieron en empresarios, médicos, abogados de éxito y otros terminaron como esquizofrénicos o alcohólicos,...

Durante las décadas intermedias, los grupos de control se han expandido. En la década de 1970, 456 residentes del centro de la ciudad de Boston se alistaron como parte del Estudio Glueck, y 40 de ellos todavía están vivos. Hace más de una década, los investigadores comenzaron a incluir esposas en los estudios de Grant y Glueck. A lo largo de los años, los investigadores han estudiado las trayectorias de salud de los participantes y sus vidas en general, incluidos sus triunfos y fracasos en las carreras y el matrimonio, y el hallazgo ha producido lecciones sorprendentes, y no solo para los investigadores.

Algunas de las CONCLUSIONES:

"El hallazgo sorprendente es que nuestras relaciones y lo felices que somos en nuestras relaciones tiene una poderosa influencia en nuestra salud", asegura el Dr. Robert Waldinger (véase en un post anterior), profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard. 

“Cuidar tu cuerpo es importante, pero cuidar tus relaciones también es una forma de autocuidado. Eso, creo, es la revelación ". 

"Las personas que estaban más satisfechas en sus relaciones a los 50 años eran las más saludables a los 80". Las relaciones cercanas, más que el dinero o la fama, son las que mantienen felices a las personas durante toda su vida, reveló el estudio. Esos lazos protegen a las personas del descontento de la vida, ayudan a retrasar el deterioro mental y físico y son mejores predictores de vidas largas y felices que la clase social, el coeficiente intelectual o incluso los genes. Ese hallazgo resultó ser cierto en todos los ámbitos, tanto entre los hombres de Harvard como entre los participantes del centro de la ciudad.
Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"
Varios estudios encontraron que el nivel de satisfacción de las personas con sus relaciones a los 50 años era un mejor predictor de la salud física que sus niveles de colesterol. “Las buenas relaciones no solo protegen nuestros cuerpos; protegen nuestros cerebros ”, según Robert Waldinger.

Los investigadores también encontraron que la satisfacción conyugal tiene un efecto protector sobre la salud mental de las personas. Parte de un estudio encontró que las personas que tuvieron matrimonios felices a los 80 años informaron que su estado de ánimo no sufría ni siquiera en los días en que tenían más dolor físico. Aquellos que tuvieron matrimonios infelices sintieron más dolor emocional y físico. Aquellos que mantuvieron relaciones cálidas llegaron a vivir más y más felices, dijo Waldinger, y los solitarios a menudo morían antes. “La soledad mata”, dijo. "Es tan poderoso como fumar o el alcoholismo".

Según el estudio, quienes vivieron más y disfrutaron de una buena salud evitaron fumar y consumir alcohol en exceso. Los investigadores también encontraron que aquellos con un fuerte apoyo social experimentaron menos deterioro mental a medida que envejecían. 

Dado que el envejecimiento comienza al nacer, las personas deberían empezar a cuidarse a sí mismas en cada etapa de la vida, dicen los investigadores. “El envejecimiento es un proceso continuo”, dijo Waldinger. “Puede ver cómo las personas pueden comenzar a diferir en su trayectoria de salud a los 30 años, de modo que si se cuida bien a una edad temprana, puede establecer un mejor rumbo para el envejecimiento. El mejor consejo que puedo darte es 'Cuida tu cuerpo como si lo fuera a necesitar durante 100 años', porque es posible ". 

El estudio Harvard Study of Adult Development, ha tenido una larga vida, abarcando a cuatro directores, cuyos mandatos reflejan sus intereses médicos y puntos de vista de la época. Bajo el primer director, Clark Heath, quien permaneció desde 1938 hasta 1954, el estudio reflejó la visión dominante de la era sobre la genética y el determinismo biológico. Los primeros investigadores creían que la constitución física, la capacidad intelectual y los rasgos de personalidad determinaban el desarrollo adulto. Hicieron mediciones antropométricas detalladas de cráneos, puentes de cejas y lunares, escribieron notas detalladas sobre el funcionamiento de los órganos principales, examinaron la actividad cerebral a través de electroencefalogramas e incluso analizaron la escritura de los hombres. En ese sentido, el estudio en sí representa una historia de los cambios que la vida trae. 

El psiquiatra George Vaillant, quien se unió al equipo como investigador en 1966, dirigió el estudio desde 1972 hasta 2004. Formado como psicoanalista, Vaillant enfatizó el papel de las relaciones y llegó a reconocer el papel crucial que desempeñaban en las personas que vivían vidas largas y agradables. “Cuando comenzó el estudio, a nadie le importaba la empatía o el apego. Pero la clave para un envejecimiento saludable son las relaciones, las relaciones, las relaciones", afirma George Vaillant

En su libro titulado "Envejecer bien", señaló seis factores predijeron un envejecimiento saludable para los hombres de Harvard:
actividad física, ausencia de abuso de alcohol y tabaquismo, tener mecanismos maduros para hacer frente a los altibajos de la vida y disfrutar de un peso y un matrimonio estable

Para los hombres del centro de la ciudad, la educación era un factor adicional. "Cuanta más educación obtenían los hombres del centro de la ciudad", escribió Vaillant, "era más probable que dejaran de fumar, comieran con sensatez y consumieran alcohol con moderación. La clave para un envejecimiento saludable son las relaciones, las relaciones, las relaciones".
Secretos para una vida feliz y sana según el "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos"
El estudio mostró que el papel de la genética y los ancestros longevos demostró ser menos importante para la longevidad que el nivel de satisfacción con las relaciones en la mediana edad, ahora reconocido como un buen predictor del envejecimiento saludable. 

La conclusión es: "Cultiva tus relaciones familiares y sociales a lo largo de la vida y será más feliz y ello te hará longevo",... Como también se corrobora a escala comunitaria como el Misterio de Roseto (véase otro post). Una conferencia TED sobre La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger en este tercer post. Finalmente, un hilo en Twitter sobre este mismo "Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos".

Proacción contra la desazón 2/2: Intergeneracionalidad

Post previo: Proacción contra la desazón 1/2
Proacción contra la desazón 2/2: Intergeneracionalidad
Cuando nos jubilaron a los 65 años recién cumplidos en 2018, nos comprometimos a jamás convertirnos en viejos protestones y cascarrabias que creen que todo el tiempo pasado fue mejor. Al contrario: Seríamos como la mayoría de las personas mayores que sigue interesada en colaborar con el resto de generaciones para construir un futuro mejor. Ello, primeramente por razones éticas de solidaridad permanente a lo largo de la vida, pero también porque es el mejor camino hacia la felicidad, que a su vez conlleva la longevidad.

Se ha demostrado fehacientemente que mantener y cultivar las relaciones sociales es la fuente de ambas búsquedas perpetuas: una vida sana y feliz. Hemos escrito sobre cómo un estudio de  Harvard, el más longitudinal en el tiempo desde 1938 con más de 80 años de análisis, corrobora que implicarse en la comunidad y relacionarse estrechamente con familia y amistades nos ayuda a vivir más tiempo y a ser más felices (ver este post de 2017 al que seguirán otros con los últimos avances).

Igualmente, el caso de Roseto, el misterio de una comunidad muy longeva (léase en este post) o las zonas azules del mundo donde abundan los centenarios (post), ratifican la hipótesis anterior. De modo que apartamos toda perspectiva pesimista de desazón y nos sumergimos en la actividad de contribuir a crear un porvenir más halagüeño. 
X Encuentro Intergeneracional
Es una semana perfecta, la última de abril, para abrazar la Intergeneracionalidad. Con eventos cercanos de organizaciones con las que colaboramos, como Hartu Emanak que organiza el X Encuentro Intergeneracional, o BBK Sasoiko que en la misma fecha del 29 de abril de 2021 organiza un evento similar, una Jornada de Relaciones Intergeneracionales (por el momento interna y de reflexión, no abierta al público).

Por último, HOY a las 18:00 iniciamos un proyecto colectivo al que están invitados quienes se acerquen. Será la Primera Tertulia Intergeneracional con una invitada de lujo: Azul Tejerina. Todos los detalles en este enlace. Os esperamos. Será divertido ver cómo vamos configurando este nuevo espacio de encuentro entre generaciones con tertulianas desde la veintena hasta los septuagenarios. 
Proacción contra la desazón 2/2: Intergeneracionalidad
Otros posts sobre la displicencia y la proacción

Hoy, 1-1-21, comienzan los felices ´20 del siglo 21

Primera foto GoPro de la Entrada del esperado AÑO 2021
Una nueva década, la tercera de este siglo, comienza ahora 00:01 de hoy, 1-1-21. Quizá se repita algo parecido al siglo pasado, con los Felices Años Veinte tras la Primera Guerra Mundial que acabó a finales de 1919 y antes de la Gran Depresión de los años '30.

Por discreción algunos planes figuran con nombres internos y provisionales, dado que aún no han sido aprobados  (en algunos casos, ni conocidos) por los equipos y órganos ejecutivos correspondientes.

Objetivos jubilares del año 2021:
  • Expansión interna y externa de Nagusiak Bizkaia en personas y organizaciones.
  • Mejora en la comunicación y transformación digitalización de EuskoFederpen.
  • Innovación en envejecimiento activo intergeneracional con BBK Sasoiko.
  • Puesta en marcha de un Piloto del Proyecto Roseto-Getxo ON.
  • Concreción y redacción de la iniciativa PiONeros.

Objetivos personales de la década de los felices ´20:
Peso: 93,1 Kg (IMC=27.8). Adelgazar hasta 84 Kg (IMC=24,9)

La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger

La felicidad es una de las cosas más importantes en la vida, sin embargo, es también una de las más difíciles de estudiar y cuantificar. Para intentar lograr determinar que nos hace felices, algunos de los más prestigiosos especialistas de la Universidad de Harvard comenzaron en 1938 un estudio (que todavía continúa), que ha seguido la salud y el bienestar mental de un grupo de 724 hombres estadounidenses.

Después de 76 años los psiquiatras del Estudio del Comportamiento adulto de Harvard uno de los más largos y completos estudios de la historia sobre el comportamiento humano, parece que han dado con las claves de la felicidad. Y su principal conclusión es que las buenas relaciones son las que hacen a las personas más felices y más saludables.

Como actual director del estudio, Robert Waldinger tiene un acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y la satisfacción personal. Uno de los estudios de la vida adulta más largo y más completo jamás realizado, del que Waldinger nos señala en su charla TED  tres lecciones clave sobre la felicidad, que incluso favorecen la longevidad:
  1. La primera es que las conexiones sociales nos hacen bien, y que la soledad mata. Resulta que las personas con más vínculos sociales con la familia, los amigos, la comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas que tienen menos vínculos. 
  2. La segunda es la importancia de la calidad (no de cantidad) de las relaciones más cercanas. Vivir en medio del conflicto es muy malo para la salud. Los matrimonios muy conflictivos, por ejemplo, sin mucho afecto, resultan ser muy malos para la salud, quizá peores que el divorcio.
  3. Y la tercera gran lección que aprendimos sobre las relaciones y la salud es que las buenas relaciones no solo protegen el cuerpo, protegen el cerebro. Estar socialmente conectado a otros no sólo es bueno para nuestra salud física. También ayuda a evitar el deterioro mental.
La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger