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Monasterio de Leire, la visita que debíamos desde 1983

Hoy alcanzamos 26 millones de visitas a las12 horas del mediodía (foto) en apenas 6 días desde el anterior 25º millón. Es tiempo de cumplir una promesa. Ya estamos programando para este mes de noviembre de 2026 una visita por Navarra, donde hemos estado y pernoctado muchas veces, con un lugar pendiente muy especial. Esta es una guía improvisada para una visita demorada ya 43 años. 

Nuestra primera hija se llama Leire. Nació en 1983 y desde entonces teníamos pendiente una visita que cualquiera daría por obvia: conocer el monasterio que le da nombre. Han pasado cuarenta y tres años. Ella sí ha estado, con su familia y con sus hijos. Nosotros, todavía no. Prometemos un álbum de imágenes en menos de un mes,... 

¿Cómo se explica? Quizá como se explican casi todas las cosas cercanas: «ya iremos el mes o el año que viene». Lo próximo siempre espera, y lo lejano se planifica con meses de antelación. Conviene confesarlo con humildad, porque de ahí nace esta guía. 

El monasterio de San Salvador de Leire (Yesa, Navarra) se alza en la falda de la sierra del mismo nombre, con el embalse de Yesa a sus pies. Las primeras noticias fiables lo sitúan en el siglo IX, con una visita de san Eulogio de Córdoba hacia el año 848. Durante siglos fue panteón de los primeros reyes pamploneses y centro espiritual del reino naciente.

Lo primero que pensamos hacer es empezar por la cripta, del siglo XI, la parte más antigua del conjunto. Sus bóvedas bajísimas descansan sobre columnas gruesas y capiteles toscos, y aguantan en pie desde hace casi mil años. Es arquitectura de supervivencia: sostener un templo entero sobre la roca y hacerlo con modestia.

Arriba espera la iglesia románica, consagrada en 1098, con tres ábsides esbeltos y una nave de austeridad cisterciense. Los cistercienses llegaron en 1236. Después, la Porta Speciosa, la portada occidental del siglo XII, con sus arquivoltas pobladas de figuras. Es el contrapunto exacto de la cripta: aquí la piedra se ha vuelto narración.

La historia posterior tiene su dramatismo. La desamortización de Mendizábal (1835-1836) vació el monasterio y lo dejó en ruina durante más de un siglo. Los benedictinos volvieron en 1954, procedentes de Silos, y desde entonces la comunidad mantiene viva la liturgia con canto gregoriano. Si el calendario lo permite, intentaremos coincidir con algún oficio. Escuchar ese canto bajo bóvedas del siglo XI no es una actividad turística, es otra manera de estar en un lugar.

Unamuno llamó intrahistoria a la vida callada de quienes sostienen un país sin salir en los libros. Leire es un buen sitio para entender la palabra, y también nuestra propia familia lo es: un nombre elegido en 1983, una hija que lo ha paseado después con sus hijos, unos padres que llegan los últimos. Es una intrahistoria pequeña, pero nuestra.

Para quien quiera organizarse, se llega con facilidad desde Pamplona (unos 50 km) por la carretera de Yesa, y hay hospedería en el propio monasterio. Horarios, precios y días de cierre cambian con la temporada, así que conviene confirmarlos antes en la web oficial [www.monasteriodeleyre.com]. Nuestro plan es llegar temprano, bajar a la cripta y dejar para el final el mirador, con el pantano a un lado y la sierra al otro.

Recomendamos este tipo de visitas a quien tenga un lugar cercano esperando desde hace años. ¿Cuál es el tuyo? Nosotros ya tenemos fecha, y Leire, la nuestra, sabrá guiarnos mejor que cualquier folleto. Eskerrik asko, Leire!

Llamada a la acción. Proponemos elegir este año un lugar cercano que llevemos tiempo aplazando y visitarlo, mejor en compañía de quien ya lo conoce, para escuchar su versión. Objetivo a 2 años: cuatro de esas visitas, con crónica breve en el blog. A 5 años: una pequeña ruta familiar de «lugares pendientes» de Euskal Herria y Navarra. A 10 años: un álbum comentado, con fotografías y fechas, que puedan heredar hijos y nietos. Evaluación: revisión anual de visitas hechas, crónicas publicadas y lectores que cuenten la suya.

Primer día de escuela de Leire (Escrito en 1986)

El primer gran acontecimiento vital de cada persona es el día en que inicia su escolarización.

Hoy he llevado a mi hija mayor, Leire, al colegio por primera vez. Ha ido muy emocionada, después de haber esperado impacientemente este día desde hace meses. Iba rodeada de dos amiguitos suyos, que también comenzaban hoy. Ya conoce a su maestra, porque vive en el barrio y desde hace algún tiempo sabían que se encontrarían en septiembre. Leire ha entrado con decisión en el "cole" y ha subido las escaleras alegremente, cogida de la mano a su madre y a mí.

Al llegar al aula, donde estaban algunos de sus compañeros -pocos, apenas una docena- la joven profesora la ha acompañado a una mesa circular junto con sus dos amigos. Entonces la maestra ha despedido a los padres que estábamos todavía allí y hemos sido los últimos en salir. Su madre le ha dicho adiós a Leire y yo también le he dirigido un gesto de despedida. He visto cómo nos miraba fijamente. Tras salir de la estancia, he vuelto a asomar la cabeza y todavía sus ojitos miraban a la puerta por la que habíamos desaparecido y al repetir la acción después de unos minutos, Leire todavía estaba mirando la puerta. Había algo patente en su mirada. Estaba embargada por la misma angustia que nosotros mismos sentíamos al dejarla. Era el pánico de comprender, de golpe, sin ningún proceso de acomodación, que "había sido escolarizada", lo que significaba en primer lugar que había abandonado el entorno familiar, el único escenario que conocía hasta ese momento, y que pasaba a otra etapa de su vida en la cual no contaría con la permanente presencia y ayuda de sus progenitores.

En pocos días, la maestra se había convertido en la figura más destacada de la vida de Leire. En la lista de los personajes más queridos de mi hija, nosotros -sus padres- habíamos perdido el primer puesto que quedaba asignado (esperamos que temporalmente) a su maestra Loli.

Por mi parte, no me acuerdo de mi primer día escolar. Recuerdo los primeros días de algunas cursos siguientes, cuando tras las vacaciones de verano había que retornar al colegio. Mantengo algunas difusas reminiscencias del primer curso, con cuatro años, en lo que se llamaba Elemental A. Al rememorar aquellas resonancias del pasado, he de reconocer que despiertan una sensación placentera. He intentando exhumar de la memoria algunos recuerdos y puedo mencionar que estábamos sentados en pequeñas mesas de cuatro, con minúsculos taburetes individuales y que pasábamos muchas horas con las manos sobre el mármol de la mesita, sin hacer aparentemente nada, excepto escuchar, recitar o cantar. Nos gustaba oír con la oreja pegada sobre el frío mármol, el tamborilear de los dedos de un condiscípulo que retumbaba como los tambres de Semana Santa.

La maestra de los pequeños era la más dulce y en los cursos siguientes Elemental B y Elemental C, las profesoras eran cada vez más exigentes, hasta el punto de que la de Elemental C tenía fama de ‘ogro’. No he grabado los nombres de mis tres maestras, -lo siento-. Ahora podría llegar a saber cómo se llamaban, pero así no serviría para nada. Para mí, las tres fueron excelentes y creo que en nuestro colegio de Escolapios de Bilbao, donde no había, en aquel momento, más profesorado femenino, casi todos los alumnos guardarán buen recuerdo de ellas. De la maestra de Elemental B, recuerdo las interminables construcciones silábicas - la b con la a, ba, que era condición necesaria superar para poder salir al recreo. Esta maestra, que nos enseñó a leer, quería tanto a todos sus alumnos que fuimos rotando todos los niños de la clase en la revista colegial que destacaba mensualmente a los tres "mejores" alumnos de cada clase, con nuestra foto rodeada de aureolas. Tal vez para algunos escolares, hombres maduros hoy, aquella fuera nuestra única oportunidad de destacar que tuvimos en esta competitiva sociedad.

Con la vocacional maestra de Elemental C aprendimos a escribir y poner la fecha. Todavía hoy al poner el año me surge el inolvidable 1959, que aprendí a poner con letra legible al comienzo de las cuartillas. Tengo mala memoria de mi etapa infantil anterior a los cinco años. Poco recuerdo de lo vivido, a pesar de que me han narrado muchas anécdotas familiares que luego creo rememorar por mí mismo. Sin embargo, las primeras remembranzas propias provienen de aquellos episodios escolares, que nadie ha podido relatarme posteriormente. Fue una época muy feliz. Tuve la gran suerte de disponer de una infancia que siempre aporta un gran sosiego al evocarse. Ojalá que como padres, educadores y como ciudadanos pudiésemos asegurar que todos nuestros hijos y nuestros escolares disfrutan de una niñez feliz. Ése es el primer deber de una sociedad humana, solidaria y justa.

El mundo comienza en un aula explicó la niña

El mundo comienza en un aula explicó la niña

Hoy repasamos la clave para arreglar el mundo, con una lección magistral de una niña de cinco años, Es una historia real que vivimos allá por 1990. A veces, las reflexiones más profundas sobre la vida provienen de quienes menos lo esperamos.

Hace muchos años, tuve que realizar un breve viaje para impartir una conferencia sobre un tema que me apasiona: la trascendencia de la educación. En aquella ocasión, mi hija Leire, que entonces tenía solo cinco años, me acompañó. Todo ocurrió en la habitación del hotel, justo antes de salir a cenar. Yo necesitaba un momento de concentración para dar un último repaso a mis notas, mientras Leire jugaba y exploraba cada rincón del cuarto. Como era de esperar, pronto el aburrimiento le ganó la partida y empezó a reclamar mi atención.

Buscando una solución rápida para mantenerla entretenida, vi sobre la mesa una revista abierta. En una de sus páginas aparecía un mapamundi que ilustraba un desolador panorama planetario, marcado por el hambre y las guerras. Para ganar algo de tiempo, arranqué la hoja, la rompí en pedacitos y le propuse un reto: recomponer aquel improvisado rompecabezas.

Confiado, pensé que aquella compleja tarea me regalaría al menos una hora de tranquilidad. Sin embargo, me equivoqué por completo. En apenas unos minutos, Leire no solo había armado la hoja entera, sino que la había unido perfectamente utilizando un poco de cinta adhesiva.

Sorprendido por su rapidez, me acerqué y le pregunté: —¿Cómo has conseguido reparar el mundo tan pronto?

Su respuesta, inocente pero cargada de una sabiduría aplastante, sigue siendo la mejor ponencia a la que he asistido: —No me fijé en el mundo —respondió—. Detrás del mapa venía la foto de un niño en su aula; simplemente puse bien la escuela, y el mundo quedó arreglado.

Esa sencilla frase es el resumen más perfecto sobre el verdadero poder de la enseñanza. Si queremos un mundo con menos conflictos y más humanidad, la solución no está en centrarnos únicamente en los problemas globales. Tenemos que empezar por la base: si "ponemos bien la escuela" y cuidamos la educación de nuestra infancia, el mundo terminará arreglándose por sí solo. 

Pongamos bien la educación. Quizá no consigamos arreglar inmediatamente el mundo. Pero estaremos formando a quienes sí podrán hacerlo. Publiqué esta anécdota en septiembre de 2004. Veintidós años después los mapas siguen mostrando hambre y guerra, y seguimos tentados de empezar por arriba: cumbres, planes, declaraciones. Leire nos enseñó que se empieza por lo que sabemos recomponer. No fue ingenuidad, fue método: no miró el mundo como un problema, sino como un trabajo con buen punto de partida. Y ese punto de partida se abre cada septiembre en miles de aulas: allí, pieza a pieza, se decide cómo será el anverso.

GetxoWeb en Yorokobu: la familia vasca que se adelantó a Google Street View

GetxoWeb en Yorokobu: la familia vasca que se adelantó a Google Street View
Enlace a la web oficial de Yorokobu.

Entrevista hoy a Mikel y Aitor Agirregabiria en directo en La Ventana de la SER. Escuchad el podcast oficial.

En su viaje a Inglaterra, Leire Agirregabiria hizo muchas amigas. Tras regresar a su casa, en Getxo, mantuvo su amistad por carta, como solían hacer los jóvenes en los 90. En sus envíos, Leire incluía algunas fotos de las calles y rincones de la localidad realizadas por su propia familia. Así sus amigas inglesas, irlandesas y norteamericanas podían hacerse una idea de cómo era su ciudad.

Su padre, Mikel, y su hermano Aitor, de 9 años por aquel entonces, decidieron ayudar a Leire con las fotos. Se tomaron la labor tan en serio que se reservaron las mañanas de los sábados y de los domingos para recorrerse Getxo de cabo a rabo y realizar así un exhaustivo mapa de la ciudad a través de las fotos de sus calles. Algunas veces Carmen de la Sen, la ama, y la propia Leire se unían a ellos.

Desde 1995 al 98, y salvo que las condiciones meteorológicas se lo impidieran, raro era el fin de semana que Aitor y Mikel no madrugaban para realizar su excursión fotográfica. «Comenzamos por nuestro barrio de Las Arenas-Areeta, seguimos por Romo, Neguri, Algorta y la zona menos urbana de Andramari fue la última», nos cuenta Mikel Agirregabiria. Padre e hijo aprovechaban las primeras horas de los sábados y de los domingos para evitar la presencia de personas.
Fotografiaron para www.getxoweb.com las 338 calles de la localidad, casi todos los cruces urbanos del municipios (de 12 km2), las cinco playas y las, entonces seis (ahora, siete), estaciones de Metro Bilbao en Getxo, También realizaron una selección de los 28 monumentos más reconocibles del municipio.

En total obtuvieron más de 10.000 imágenes para las cuales programaron una web, de nombre, GetxoWeb, y que todavía hoy sigue activa en www.getxoweb.com. «No llegamos a subir a Internet todas esas fotos, ni los aproximadamente veinte mil cruces en HTML, por lo costoso de mantener aquel dominio www.getxoweb.com», explica Mikel Agirregabiria.

Veinticinco años después, esta «pieza de arqueología digital» de la familia Agirregabiria de la Sen recibe un merecido homenaje al formar parte de la agenda de GetxoPhoto 2021, que este año se celebra del 2 al 26 de septiembre en la localidad vizcaína.
Lo de Street View ya lo predijeron los Agirregabiria. El proyecto familiar de los Aguirregabiria de la Sen surgió cuando apenas nadie disponía de internet. De hecho Mikel recuerda que la web apenas tuvo repercusión durante sus primeros años.

«Pasó bastante desapercibida durante años hasta que el recordado alcalde de Getxo, Humberto Cirarda, nos recibió en el Ayuntamiento y nos acompañó en una inolvidable visita. Luego fue apareciendo el caso en la revista local, GetxoBerri, y de ahí hubo un boom de noticias en decenas de medios de comunicación de prensa, radio y televisión».

Mikel reconoce que cuando empezaron con su mapa de Getxo no imaginaban que años más tarde se popularizase una herramienta como la de Google. «Sí existían ciertas imágenes enlazadas de lugares referenciales con sus mapas, calles y cruces emblemáticos. Pero nada tan universal y omnipresente como lo creado por Google en estos 25 años. Desde aquella GetxoWeb de 1995, pasarían diez años antes de aparecer el inicial Google Local en 2005 para unos pocos países».
De ahí su asombro y el de su familia cuando, en 2011, vieron por primera vez imágenes de Getxo en Google Street View: «Pensamos que ya lo habíamos imaginado con más de 15 años de antelación. Por supuesto, con fotos estáticas de calidades propias de las primeras cámaras digitales, con muy poco peso. Utilizamos varios modelos. El último de mejor resolución fue una Fujifilm FinePix 4700 Zoom3».

Una marca de agua llamada Aitor. Dice Mikel que la presencia de Aitor en todas las fotos de Getxoweb fue «por una obligada y triple necesidad». Él mismo explica así las dos primeras: «Ofrecía una perspectiva infantil de Getxo y acreditaba el geoposicionamiento y la autoría de cada imagen».
Porque sí, algunos de los comercios y negocios locales que por aquel entonces hacían sus pinitos en publicidad online no pudieron evitar caer en la tentación y utilizaron alguna que otra foto de GetxoWeb para geolocalizar su establecimiento. «La única “recompensa material” que obtuvimos, por las miles de horas que dedicamos a Getxoweb, fue un corte de pelo gratuito para Aitor por parte de nuestro barbero».

La tercera pata de esta triple necesidad tenía que ver con la seguridad. «Que Aitor apareciese en la foto le daba carácter familiar a las fotos y así nos evitaba conflictos al fotografiar lugares, en aquel tiempo, muy castigados por el terrorismo. Durante las primeras sesiones, casi al amanecer de días festivos con calles vacías, varias patrullas de la Ertzaintza nos preguntaron para qué estábamos fotografiando todos los ángulos de aquellas zonas. Hasta que se acostumbraron y, al reconocernos, nos saludaban al vernos».
Getxo, antes y ahora: Más de dos décadas después de sus primeras fotos para Getxoweb, Mikel y Aitor siguen disparando sus respectivas cámaras. «Siempre hemos sido aficionados a la fotografía y las cámaras Canon. Especialmente Aitor, arquitecto técnico e ingeniero de la construcción y que ha recibido varios premios desde que era muy joven. Algunas de ellas pueden ver en su web aitor.agirregabiria.net y en su Flickr ».

Por su parte, Mikel (de profesión físico teórico) es autor de más de cien mil fotos públicas de Getxo, «con menor valor artístico pero que recogen testimonios cotidianos de la evolución de nuestro municipio», dice. Porque efectivamente Getxo se transformado en todos estos años y estos cambios se ven claramente en las fotos de Mikel y Aitor. El primero se refiere a algunos de ellos con cierta nostalgia: 

«Las fotos del lustro que va del 1995 al 2000, las fotos muestran una sociedad que armonizaba muy bien lo residencial, lo comercial y lo productivo, combinando hogares, comercios y oficinas –incluso pequeñas industrias- de un modo que ha pasado a la historia. Las Arenas y Algorta, especialmente, mantenía una activa vida social todos los días, antes de la irrupción de los grandes centros comerciales que ha desterrado mucho de aquel comercio de cercanía. Muchos de esos locales vacíos se han convertido ahora en pisos a pie de calle».
El recorrido que Getxoweb propone por la historia reciente de la ciudad permite también recuperar algunas curiosidades, como, por ejemplo, la imagen de la primera cabina telefónica «de una compañía alternativa» que se instaló en Getxo.

Los cambios en el Puente Bizkaia entre Getxo y Portugalete, el popularmente conocido Puente Colgante, también son evidentes en las fotos de antes y de ahora: «Ha mutado incluso de color. En 2010 dejo atrás el sempiterno negro alquitrán –que Getxoweb muestra y que lo hacía dilatarse en demasía- por un elegido rojo hematites Somorrostro».
El «bello» paseo surgido en el histórico espigón de Evaristo Churruca en lo que antes era una abandonada campa en barbecho, es otro de las grandes novedades de la ciudad, en opinión de Mikel. Aunque el aita de Getxoweb considera que, en general, los cambios en Getxo han ido a mejor:

«Getxo se ha hecho más amable y humano, ha avanzado notablemente en habitabilidad, alejando el tráfico en calles que se han peatonalizado totalmente o duplicado aceras desde su entrada por Eduardo Coste apartando vehículos para salud y beneficio general. Los paseos y los carriles bici se han multiplicado y han conquistado lo que fueron carreteras ruidosas y contaminantes. Han brotado semáforos y pasos de cebra por doquier. Los parques infantiles y para veteranos se han multiplicado y –aunque con población algo envejecida- se ve mucha infancia correteando por nuestro acogedor municipio».

URL con miles de imágenes: www.getxoweb.com

Más imágenes comparadas en www.flickr.com/search/?text=getxoweb

GetxoWeb de 1996 en GetxoPhoto 2021

GetxoWeb de 1996 en GetxoPhoto 2021
Este año pandémico, 2021, la organización de GetxoPhoto 2021 bajo la dirección de su Comisario Jon Uriarte @JonUriarte_ y de su Coordinador Jokin Aspuru (de BegiHandi) nos han elegido entre otros mucho más destacados artistas fotográficos a la Familia Agirregabiria De la Sen: Aitor, Leire, Carmen y Mikel, quien suscribe. 

Los artistas invitados de GetxoPhoto  somos: 
Entre nuestras dos modestas iniciativas de coste cero, la familiar de GetxoWeb en 1996 y la de amistad blogger GetxoBlog en 2009, nació en 2007 el grandioso Festival Internacional de la Imagen GetxoPhoto promovido por el Ayuntamiento de Getxo.

Esta 15º edición de GetxoPhoto con el tema COMPARTIR lo celebraremos a lo grande entre el 1 y el 26 de septiembre de 2021. Según Comisario Jon Uriarte la propuesta es explorar –a través de instalaciones no convencionales en el espacio físico y digital del festival– estas nuevas acepciones que la idea de compartir está incorporando.
Aitor (12 años) con Humberto Cirarda, Alcalde de Getxo, en 1999, cuando le presentamos www.getxoweb.com el 20-3-99

Getxoweb es un mapa interactivo pionero que, adelantándose más de 10 años a Google Maps, la familia Agirregabiria de la Sen creó en 1996 para poder mostrar Getxo a las amigas que su hija Leire había hecho estudiando inglés en Inglaterra.

Mikel Agirregabiria, físico teórico e ingeniero, su mujer Carmen de la Sen, una de las primeras mujeres españolas licenciadas en informática, junto a sus hijos Leire y Aitor, recorrieron más de 300 calles, hicieron más de 15.000 fotografías y programaron una web que exploró las posibilidades y los problemas que la creación de un mapa interactivo online presenta. Las imágenes las realizaban las mañanas de los domingos para evitar la presencia de personas y, por ejemplo, algunos negocios solicitaron ser incluidos mientras que otros vecinos reclamaron omitir sus calles por cuestiones de seguridad. El problema que suponía la posible utilización de las fotografías de Getxoweb sin permiso, se solucionó incluyendo al pequeño Aitor en las imágenes como marca de agua humana. En una época en la que Internet apenas había llegado a las casas, la página cosechó una importante repercusión local y nacional en radios, periódicos y televisiones.

25 años después, Getxoweb aún se puede visitar y continúa dando testimonio tanto de la arquitectura y el urbanismo del municipio, como de las calidades y las estéticas de las tecnologías utilizadas para su realización. A pesar de algunos enlaces caídos, la mayoría de fotografías, animaciones, iconos y funcionalidades se mantienen, ofreciendo un patrimonio cultural único y primordial a preservar.

GetxoWeb 1996 en GetxoPhoto 2021
Álbum creciente de imágenes de Getxoweb en GetxoPhoto.
Fotografías de Aitor (y su Flickr). Flickr de Mikel.

Nuestro cuento predilecto: La mujer del saco

La mujer del saco: Un cuento inventado hace 20 años que mis hijos siempre prefirieron antes de dormir.

- Éste es uno de los muchos cuentos que hace casi dos décadas inventamos Carmen y yo para nuestros hijos, Leire y Aitor. No fue el cuento más largo, hubo alguno que duró dos años, con semejanzas con “Dos años de vacaciones” de Julio Verne (puede descargarse gratuitamente en “El Aleph”). Tampoco el más imaginativo, como los de ciencia-ficción que pedían cuando fueron algo mayores; ni el de más personajes, pues hubo alguno en el que intervenía casi toda la amplia familia y algunas amistades transportados a la selva africana; ni quizá el de más miedo, como los que aseguraban emoción y sorpresa con un grito garantizado cada minuto.

Algunas pautas comunes de todas los historias solían ser que los personajes centrales, ¿por casualidad?, siempre eran una niña y un niño de las edades de nuestros hijos; pasaban aventuras arriesgadas, acababan triunfantes con un final feliz y aprendían alguna moraleja. La versión final de los cuentas fue refinada por las preferencias de sus oyentes, que insistían en los detalles minuciosos que alargaban el relato tanto como fuera necesario. La fábula que a continuación se condensa fue descrita –en muchas ocasiones- en narraciones que se extendían por más de una hora, con descripciones completas e historias colaterales. Pasemos a oír el cuento favorito de Leire y Aitor.

Había llegado la navidad y los pequeños habían esperado con ansiedad la visita de los abuelos, pero aquel año no vendrían porque la abuela estaba enferma. Los hermanos se entristecieron porque querían ver a sus abuelos y pasar la nochevieja con ellos. Tanta fue su insistencia, que los padres, que no podían viajar por razones de trabajo, decidieron que los niños tomarían un tren e irían solos en un viaje de una jornada. Les dieron mil consejos de no hablar con extraños, les prepararon la comida y la merienda, y les sentaron juntos en un compartimiento del tren junto con una señora muy guapa y amable que aseguró que les cuidaría durante parte del viaje.

El primer trayecto lo pasaron muy bien y comieron los bocadillos observando y comentando los paisajes. La señora conversó con ellos y antes de bajar en su estación, les recomendó nuevamente que no hablasen con extraños y que se abrigasen bien porque había empezado a nevar y el frío de la tarde se notaba a través de las ventanas del tren. Cuando la señora se fue, los niños se miraron con un poco de miedo al quedarse solos. Cuando vieron que la puerta del camarote se abrió y vieron entrar a una anciana completamente tapada y cubierta de nieve, se alegraron porque les haría compañía. Dejó un pesado saco que traía con ella en el asiento, junto a ella, y se quitó el gorro y la bufanda que traía empapados de aguanieve. Al ver su cara descubierta, los dos hermanitos de 8 y 5 años se asustaron. Parecía una bruja con el pelo blanco y un grano muy grande en la punta de la nariz. Les habló con una voz ronca que también les atemorizó.
- ¡Hola! ¿Dónde vais? ¿Viajáis solitos los dos?
- Nos esperan nuestros abuelos en la última estación, pudo responder la niña, que era la mayor, con un hilo de voz.
- No creo que el tren llegue hasta allí esta noche, porque la nevada es muy fuerte y la vía estará cerrada.

El niño miraba fijamente el saco, que era muy pesado y estaba lleno con algo que parecía agitarse. Al oído se lo contó a su hermana, quien también quedó petrificada. Dentro del sucio saco, atado con una soga, había algo o alguien que trataba de salir.

- ¿Qué lleva en el saco?, se atrevió a preguntar el niño al final.
- Son sólo varios kilos de patatas que he comprado en el mercado, mintió la vieja dama.
Ellos no la creyeron y se apretaron más fuertemente la mano. Cuando apareció el revisor a pedir el billete a la viajera, les dijo que tenían un aviso de que un alud impedía el viaje y que tendrían que pernoctar en la siguiente parada. Preguntó a la anciana:
- ¿Los niños pueden pasar la noche en su casa? Tráigalos mañana a las nueve para que reanudemos el viaje.
- No queremos ir con esta señora, protestaron al unísono ambos niños, pero nadie les hizo caso.
La anciana les llevó a su casa y preparó una copiosa cena. Toda la comida estaba deliciosa, y aunque al principio los hermanos no querían probar nada, ni la leche, por temor a ser envenenados, finalmente cenaron de todo y repitieron cada plato y hasta el postre. Cuando se quedaron solos y se acostaron en el cuarto que la anciana les había preparado, comenzaron a hablar y volvieron a preocuparse.

- Nos ha querido engordar como a los pavos de navidad porque nos quiere comer esta bruja, dijo el niño.
- Vamos a estar despiertos toda la noche, dijo la niña, para que no pueda atacarnos cuando estemos desprevenidos.
- Tengo mucho miedo, dijo Aitor.
- Tengo mucho sueño, respondió Leire. Se dieron la mano y aunque quisieron mantenerse en vela, el cansancio y el ajetreo del día pudo con ellos y pronto se durmieron plácidamente.

Al despertarse, la vela se había apagado y ambos sintieron que no podían mover los pies. Parecía que alguien les hubiera atrapado y no podían levantarse a abrir la ventana. De pronto, entró la extraña matrona y les gritó:
- ¡Despertaros, o perderéis el tren!
Con la luz vieron que un gato negro, muy gordo, estaba dormido y tumbado encima de la cama justo sobre sus pies. La anciana les dijo:
- No os asustéis del gato Micifuz que compré ayer en el pueblo. Venía metido en el saco porque el revisor no deja transportar animales en los vagones de pasajeros.

Así quedó aclarado el misterio y comprendieron todo. Tras desayunar con gran apetito y antes de subir al tren, dieron un abrazo y un beso muy fuerte a aquella cariñosa anciana que les había cuidado tan bien. Aprendieron que son las obras y no las apariencias las que diferencia a las personas, y que hay mucha gente bondadosa aunque tengan muchas arrugas o un grano feo en la cara. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
18-5-24: Imágenes por AI gracias a Aitor añadidas 20 años después.

Los días de cada mes y sus recuerdos asociados

Los días de cada mes y sus recuerdos asociados
Como en la imagen del Día del Recuerdo (en inglés: Remembrance Day; también conocido como Día de la Amapola -ver posts sobre ello-, Día del Armisticio o Día de los Veteranos), cada día del mes tiene su recuerdo, para agradecer y para celebrar, para evocar una persona o una causa. El algo muy subjetivo y personal, pero los bloggers compartimos nuestra intimidad  extimidad.

Cada día, no importa el mes ni el año, repasamos qué nos evoca esa mañana. Una persona que amamos, una causa por la que luchamos o todo aquello que da sentido a nuestras vidas y nos hace felices como individuos, familias, amistades, sociedades o parte de esa inmensa humanidad. 

Os recomendaros preparar vuestro propio listado para repasar y repensar lo que es esencial para conformar vuestro presente y para alegrar cada amanecer. Sigue nuestra lista por días. 

  1. Día Internacional de las personas Mayores. Nacimiento de mi suegra Esperanza. Mayo 1925
  2. Dos de Mayo, una fecha histórica y la calle de Bilbao donde nuestro padre trabajaba. Mayo 1808.
  3. Repaso personal, en el día que nací yo mismo. Abril 1953
  4. Lanzamiento del Sputnik 1. Octubre de 1957.
  5. Nacimiento de nuestro hijo Aitor y de nuestra sobrina Amaia. Junio 1986 y Septiembre 1987
  6. Muerte de mamá. Abril 1961
  7. Nacimiento de nuestra nieta Léa. Diciembre 2017
  8. Nacimiento de nuestra sobrina Ane. Mayo 1989
  9. Día de Europa. Mayo 2000.
  10. Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo. Noviembre 2002. #ScienceDay.
  11. Día Mundial de la Población. Julio 1990.
  12. Día Internacional de la Juventud. Agosto 1999.
  13. Día Mundial de la Radio. Febrero 1946. #RadioDay.
  14. Boda de nuestra hija Leire. Julio 2007
  15. Nacimiento de Napoleón Bonaparte. Agosto 1769.
  16. Nacimiento de nuestra hija Leire. Junio 1983
  17. Día Mundial de Internet. Mayo 2005.
  18. Nacimiento de mi suegro Manuel. 1921
  19. Nacimiento de mi hermano Juan Ma. Abril 1952
  20. Llegada del primer ser humano a la Luna. Julio 1969
  21. Nacimiento de mi hermano Javi. Enero 1956
  22. Día Mundial del Agua. Marzo de 1993.
  23. Día Internacional del Libro. Abril 1989.
  24. Nacimiento de nuestro nieto Julen. Febrero 2010
  25. Nacimiento de mi esposa Carmen. Enero 1955
  26. Nacimiento de nuestra nieto Mateo y de nuestra boda. Febrero 2014 y Agosto 1977
  27. Nacimiento de nuestro padre Juan. Diciembre 1920
  28. Día de los Santos Inocente. Diciembre Año 2.
  29. Nacimiento de Miguel de Cervantes. Septiembre 1547.
  30. Día Internacional de la Amistad. Julio 2011.
  31. Día Internacional de la Solidaridad. Agosto 2000.

Anécdotas filiales (II): Nueva religión

Viajando de Estocolmo a París, nuestra hija coincidió con un niño francés de nueve años. Muy inteligente, lo primero que él indicó es que no hablaría con nadie que no fuese una azafata. Pero -visto que ninguna de ellas conocía su idioma- pasó a charlar con Leire. Toda la conversación fue muy interesante, indicativa de los nuevos modelos de familias, pero lo mejor fue cuando para asegurar la verdad de una de sus afirmaciones, añadió:
- "Y si no es así, que me vaya al infierno".
Siendo de rasgos muy morenos, que podrían indicar algún antecedente norteafricano, Leire le preguntó:
- "¿De qué religión eres?", siendo inmediatamente contestada por el avispado niño...
- "De cuál voy a ser,... ¡soy de religión francesa!".

Bebé jugando con un iPad

Julen con su iPad
Con tres meses nuestro nieto Julen apenas sabe acercarse el chupete, pero ya interacciona con la pantalla táctil de un iPad de Apple, jugando con las huellas luminosas que dejan sus deditos en la aplicación de Toy Story (de descarga gratuita en iTunes). Desde su nacimiento, esta infancia contemporánea juega con realidad física y virtual. Estamos asistiendo a la llegada de una segunda generación de "nativos internetales", porque sus progenitores fueron "nativos digitales". Como lo fue Leire, su madre (a quien se puede ver abajo con un año en la foto de 1984 con ordenadores capaces... pero sin Internet).
Leire con un Acorn BBC con disquetera dobe y monitor

Las Nuevas Necesidades de Cualificación y los Nuevos Métodos de Aprender

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El miércoles, 10 de Julio de 2013, participaremos en la Jornada "Las Nuevas Necesidades de Cualificación y los Nuevos Métodos de Aprender", organizada por Asimag (Consultora de Formación). Será en el  Salón de Actos de su sede en Camino Ugasko, 1-3-5. 48014. Bilbao. La inscripción se puede realizar a través su teléfono, 944 753 958, o por correo electrónica a jornadas@asimag.net.

El programa será el siguiente:
  • 09:00 10:00 Recepción de asistentes y entrega de documentación. 
  • 10:00 10:30 Presentación del proyecto. 
    • Leire Monterrubio. Directora del Proyecto. Asimag
  • 10:30 11:00 Sarezkuntza: De la enseñanza al aprendizaje. 
    • Mikel Agirregabiria. Responsable de Innovación Educativa de Bizkaia. Gobierno Vasco. 
  • 11:00 11:30 La formación para el empleo: nuevos desarrollos y nuevos proyectos. 
    • José Manuel Giménez Pemán. Director de Innovación y Desarrollo de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo. 
  • 12:00 13:00 Mesa redonda. El papel de las nuevas tecnologías de aprendizaje en el futuro de la formación para el empleo en la CAV. Participan: 
    • Susana Federio. Gerente. Fundación Laboral de la Construcción País Vasco. 
    • Jaime Fernández. Director Gerente. Federación Vizcaina de Empresas del Metal. 
    • Felipe García. Secretario de Empleo y Formación. UGT Euskadi. 
    • Daniel Irazola. Responsable de Innovación. Maristak. 
    • Modera: Jaione Santos. Responsable de Proyectos Educativos. Inveslan. 
  • 13:00 13:30 Conclusiones finales. Despedida y cierre. 
    • Leire Monterrubio. Directora del Proyecto. Asimag. 
    • Juan Carlos Ibarrola. Director Gerente. Hobetuz.
 
[Post reubicado cronológicamente junto a su celebración]
Nuestra presentación y, sobre esta línea, el vídeo completo.
 
Y una grabación parcial de la exposición de José Manuel Giménez Pemán.

Gratitud por los 25.000 días vividos

Gratitud por los 25.000 días vividos
Hoy, lunes 13 de septiembre de 2021, quien les habla cumple 25.000 días de vida. Mi esposa Carmen cumplirá 24.338 días (llevamos casados 16.089 días y juntos desde hace 17.550 días), nuestros hijos Leire y Aitor habrán vivido 13.969 y 12.884 días respectivamente y nuestros nietos ya han degustado 4.219,  2.756 y 1.376 días de existencia. A quienes nos gusta el sistema decimal siempre celebramos estos milenios de jornadas,... Leire en un mes cumplirá 14.000 días, por ejemplo.

La imagen superior, con algún error, indica a qué equivalen esos 25.000 días: Son 600.000 horas, 36 millones de minutos o 68 años, seis meses y diez días. Un período así requiere, como mínimo, una reflexión y un cambio de estilo de vida para tratar de alcanzar alguna otra cifra redonda, como serían los 30.000 días hacia el primer trimestre de 2034, dentro de trece años y ocho meses y con 84 años (por encima de los 81 años de la actual esperanza de vida de los hombres).
La gratitud convierte lo que ya tenemos en suficiente. Melody Beattie
Una sensación: Gratitud. Por todo lo que la vida nos ha proporcionado, porque basta reconocer lo recibido para sentir felicidad. La gratitud convierte lo que tenemos en suficiente, afirma Melody Beattie. La gratitud lo incluye todo: Los muchos días de felicidad y los otros días de aprendizaje. pero cada día trae su regalo.

Una decisión: Devolución a través del legado y la generosidad. Hacer más por los demás, agradecer ayudando a cumplir los metas de quienes están a nuestro lado. Ayudar. empatizar. solidarizarse para colaborar en la construcción de un futuro más inclusivo, justo y solidario.
Este post se publicará a las 03:00 horas de la madrugada.

Nos enseñan a aprender

El domingo, día 5 de octubre, se celebra el Día Mundial de los Docentes que promueve la UNESCO. Esta conmemoración es de carácter general para todo el profesorado, adicionalmente a las festividades específicas por niveles educativos: San José de Calasanz o “Fiesta del Maestro” (27 de noviembre), Santo Tomás de Aquino (28 de enero, Ens. Secundaria), San Juan Bosco (31 de enero, FP), San Alberto Magno (15 de noviembre, Universidad), Santa Cecilia (22 de noviembre, Conservatorios),…

El profesorado que cuenta con un talento singular, dispone de unos polvos mágicos que cambian la vida del alumnado: la tiza. Con ella y con sus preguntas, más que con sus respuestas, adiestran al alumnado en lo que necesitarán para vivir y para ganarse la vida en el siglo XXI: Aprender. Gradualmente se van haciendo menos necesarios, porque los educadores abren la puerta del futuro, pero son los alumnos quienes deben entrar solos. El profesorado no sólo enseña, sino que ante todo despierta.

Como docentes, y en mi caso profesor de profesores en la Escuela de Magisterio de Bilbao, mi esposa Carmen y yo hemos vivido decenas de anécdotas que corroboran la grandeza y el privilegio de la labor del profesorado. Pero siempre preferimos dos sencillas historias que vivimos en casa, desde la perspectiva de padres con niños recién escolarizados, hace ya muchos años. Nuestros hijos compartieron en la Escuela Pública de Artaza una magnifica ‘andereño’ Itziar, a la que adoraban. Cuando Aitor estaba a cargo de esta maestra, ella hubo de pedir la baja por un problema de cuerdas vocales causado por educar y enseñar en una lengua nueva a casi treinta niños de tres años. Eduardo, fue el profesor de EGB sustituto que remplazó a la titular como maestro de nuestro hijo. Sólo fueron unos meses y luego Itziar regresó, lo que alegró a todos, incluido Aitor que estaba contentísimo con ella. Semanas después Aitor comentó que Eduardo ya no venía porque también estaba “enfermo de la voz”, pero que volvería cuando se curase. Su hermana Leire, de seis años, lo desmintió diciendo que nunca regresaría porque sólo había ido como suplente, y Aitor comenzó a llorar porque no podía creer que su ‘maisu’ ya no volvería para estar con toda la clase junto a Itziar. Aitor quería a sus profesores y lo expresaba así, sin ambages. Años antes, cuando Leire llevaba apenas un mes en su primer colegio, San Agustín, un día al salir de clase nos dijo alborozada que quería a su maestra tanto como a nosotros, sus padres.

Profesorado: ¡Gracias en nombre de todas las familias y del alumnado! Sin vosotros no sería posible esperar y construir un mundo mejor cada día.

Eres tú: La historia mejor contada de Mocedades y El Consorcio

Para cualquier bilbaino o bilbaina (sin diptongo, please), nacidos por los años '50 el grupo Mocedades forma parte significativa de nuestra banda sonora vital. Esta cita la apunta Anne Igartiburu, con quien también coincidimos en los platós de TVE en Madrid con ocasión de GetxoWeb en 1996. Algunos, incluso coincididnos en "la mili" con el Sergio de "Sergio y Estíbaliz" (que ofrecieron un concierto, suponemos que para aliviar el servicio).

El documental "Eres tú: De Mocedades a El Consorcio" es una obra de RTVE y EITB que repasa la historia de una de las agrupaciones más icónicas de la música en español, Mocedades, y su evolución hasta convertirse en El Consorcio. Bajo la cuidada dirección de Lorea Pérez de Albéniz (alguna de las tertulias donde hemos coincidido), esta producción celebra la trayectoria de estas emblemáticas formaciones musicales de origen rigurosamente bilbaíno. 

Tras su estreno el 1 de enero en ETB, se emitió en La 2 de RTVE el 19 de enero de 2025, dentro del programa 'Imprescindibles'. A través de material de archivo, entrevistas exclusivas y testimonios de sus protagonistas, el documental reconstruye la trayectoria del grupo desde sus inicios en Bilbao hasta su consagración internacional. 

El documental comienza con el contexto en el que nació Mocedades, en los años 60, cuando un grupo de jóvenes de Bilbao con pasión por la música formó una agrupación inspirada en las armonías vocales del folk y la canción melódica. La formación inicial pasó por varios cambios, pero la esencia del grupo se consolidó con la llegada de los hermanos Uranga, quienes se convirtieron en el alma de la banda.

El gran punto de inflexión para Mocedades llegó en 1973 con su participación en el Festival de Eurovisión, representando a España con la canción "Eres tú", compuesta por Juan Carlos Calderón. Esta interpretación marcó un antes y un después, catapultando al grupo a la fama internacional. "Eres tú" no solo obtuvo un segundo puesto en el certamen, sino que se convirtió en un éxito global, logrando gran repercusión en Estados Unidos y otros países de habla hispana.

Consolidación y reconocimiento internacional

El documental explora cómo, tras el éxito de "Eres tú", Mocedades vivió una etapa dorada en la que grabaron múltiples discos y realizaron giras por todo el mundo. Su estilo, caracterizado por armonías vocales perfectamente ensambladas y letras emotivas, les permitió consolidarse como una de las agrupaciones más importantes de la música en español.

Durante esta etapa, el grupo interpretó grandes éxitos como "Tómame o déjame", "Amor de hombre" y "Quién te cantará", canciones que se convirtieron en himnos de varias generaciones. Además, su estrecha relación con Juan Carlos Calderón como productor y compositor ayudó a moldear el sonido distintivo del grupo.

Transformación y nacimiento de El Consorcio

El documental también aborda los momentos de cambio y transición dentro de la agrupación. Con el paso del tiempo, varios de los miembros originales decidieron seguir caminos distintos, lo que llevó a una reformulación del grupo. Finalmente, en los años 90, algunos de los integrantes fundaron El Consorcio, un nuevo proyecto que continuó el legado de Mocedades, manteniendo el estilo vocal y la esencia melódica que había caracterizado a la banda.

El Consorcio logró mantener el cariño del público y seguir cosechando éxitos, reinterpretando clásicos y ofreciendo nuevas composiciones. A través de entrevistas con los propios miembros, el documental muestra cómo esta evolución permitió que su música siguiera vigente a lo largo de los años.

Testimonios y material inédito

Uno de los aspectos más enriquecedores del documental es la inclusión de testimonios de los propios protagonistas, como Amaia Uranga, Estíbaliz Uranga, Sergio Blanco, Carlos Zubiaga e Iñaki Uranga, quienes relatan en primera persona los momentos clave de su carrera, las dificultades que enfrentaron y las emociones vividas a lo largo de las décadas.

Además, figuras reconocidas de la música y la televisión, como Víctor Manuel, Anne Igartiburu y Leire Martínez (de La Oreja de Van Gogh), aportan su visión sobre el impacto de Mocedades y su legado en la música española.

El documental también presenta material de archivo exclusivo, incluyendo grabaciones inéditas, presentaciones en televisión y ensayos, que permiten al espectador revivir algunos de los momentos más emblemáticos de la historia del grupo.

Un homenaje a la música y la memoria colectiva

Más allá de narrar la historia de una agrupación, "Eres tú: De Mocedades a El Consorcio" es un homenaje a la música como elemento de unión y memoria colectiva. A través de sus canciones, Mocedades logró conectar con varias generaciones y dejó una huella imborrable en la historia de la música en español. El documental no solo es un viaje nostálgico para quienes crecieron escuchando sus canciones, sino también una oportunidad para que nuevas generaciones descubran la magia de sus voces y la importancia de su legado.

En definitiva, "Eres tú: De Mocedades a El Consorcio" es una obra imprescindible para los amantes de la música, que permite conocer en profundidad la historia de un grupo que trascendió fronteras y sigue emocionando al público con su inconfundible estilo.

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