Una etiqueta que no estorbe al vuelo. El primer obstáculo era casi artesanal: marcar un insecto que apenas pesa sin impedirle volar. Urquhart dedicó más de 20 años a refinar sus técnicas de marcado, y quienes encontraban una mariposa etiquetada la devolvían a Toronto. Con su esposa Norah fue dibujando rutas, y también un hueco: el rastro se esfumaba en Texas a finales de otoño y reaparecía en primavera.
Dos voluntarios y un bosque de oyameles, En 1972 los Urquhart publicaron un anuncio pidiendo colaboración, y respondieron Ken Brugger y Catalina Trail, que vivían en México. En enero de 1975, tras años de búsqueda, llegaron a unos bosques de oyamel en las montañas de Michoacán, a más de cuatro mil kilómetros del punto de partida de la migración. El público lo supo por National Geographic en agosto de 1976. Conviene matizar la palabra «descubrimiento». Los vecinos de la zona conocían el fenómeno mucho antes de 1975. Lo que ocurrió entonces fue que el saber local y el saber científico por fin se encontraron.
Un relevo que nadie ensaya. Aquí está la paradoja. Una monarca común vive pocas semanas, de modo que ninguna hace el viaje completo de ida y vuelta. A finales del verano nace una generación singular, la llamada Matusalén, que vive entre siete y nueve meses porque retrasa el apareamiento hasta el final de la migración. Al regresar la primavera, esas mariposas ponen huevos por el camino, y hacen falta entre tres y cinco generaciones para completar el ciclo hacia el norte. Ninguna aprende la ruta de otra. Cómo saben adónde ir sigue siendo objeto de debate.
Lo que sabemos y lo que se tambalea. En 2022 la UICN incluyó la subespecie migratoria en su Lista Roja como «En peligro». La última temporada de invernada trajo un respiro: las colonias ocuparon 2,93 hectáreas, un 64 % más que el año anterior, aunque lejos de las 18,19 del récord de 1996-1997. Las cifras de este invierno no se conocerán hasta que acabe la temporada. La historia de la monarca me interesa casi tanto como el insecto. Es una lección sobre cómo se sabe algo: con paciencia de décadas, con voluntarios que no figuraban en ningún organigrama y con el conocimiento de quienes ya vivían allí.
Una propuesta a diez años. Durante el primer año, leer el reportaje original de Urquhart y un libro de divulgación sobre migraciones, y comentarlo con alguien más joven. Entre el primero y el segundo, registrar mariposas y otros polinizadores de tu entorno en una plataforma de ciencia ciudadana como iNaturalist, con una meta de unas cincuenta observaciones anuales. Hacia el quinto año, colaborar como voluntario o socio con una organización de conservación o con un proyecto local de jardines de plantas autóctonas. Al décimo, comparar tus registros con los del primer año y comprobar si hay más especies, más observaciones y más personas implicadas. Esa comparación será tu sistema de evaluación.
Ninguna mariposa monarca hace el viaje completo de ida y vuelta. Cada año recorren hasta 4.000 km desde Canadá hasta los bosques de Michoacán, pero el trayecto lo completan varias generaciones. https://t.co/MWCBMuf2Cq Fred Urquhart tardó casi cuatro décadas en averiguar adónde iban, y al final la pista llegó gracias a dos voluntarios que respondieron a un anuncio de prensa en 1972. Hoy la subespecie migratoria figura como «en peligro» en la Lista Roja de la UICN, aunque la última temporada mostró un respiro del 64 %. La historia completa, en el blog 👇 No monarch butterfly makes the whole round trip. Each year they cover up to 4,000 km from Canada to the fir forests of Michoacán, but it takes several generations to complete the cycle. Fred Urquhart spent almost four decades trying to find out where they went, and the answer came from two volunteers who answered a newspaper ad in 1972. The migratory subspecies is now listed as Endangered by the IUCN, though the latest season brought a 64% rebound. The full story on the blog 👇 Monarka tximeleta batek ere ez du joan-etorri osoa egiten. Urtero 4.000 km inguru egiten dituzte Kanadatik Mexikoko Michoacán-eko basoetaraino, baina bidea hainbat belaunaldik osatzen dute. Fred Urquhart-ek ia lau hamarkada behar izan zituen jakiteko nora joaten ziren, eta 1972an prentsako iragarki bati erantzunioten bi boluntariok eman zuten erantzuna. Gaur egun, espezie migratzailea galzorian dago IUCNren Zerrenda Gorrian, nahiz eta azken denboraldian %64ko hobekuntza egon. Istorio osoa blogean Aucun papillon monarque ne fait l'aller-retour complet. Chaque année, ils parcourent jusqu'à 4 000 km du Canada aux forêts de sapins du Michoacán, mais il faut plusieurs générations pour boucler le cycle. Fred Urquhart a mis presque quarante ans à découvrir où ils allaient, et la réponse est venue de deux bénévoles qui avaient répondu à une annonce de presse en 1972. La sous-espèce migratrice est aujourd'hui classée « en danger » par l'UICN, même si la dernière saison a montré un rebond de 64 %. L'histoire complète sur le blog 👇
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) October 27, 2026
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