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De la Defensa a la Agresión: Realismos de Waltz y Mearsheimer

Hoy, revisamos dos visiones del poder: Waltz, Mearsheimer y los límites del realismo (abundando en una introducción que hicimos en este post previo).  El realismo político ha dominado el pensamiento sobre relaciones internacionales durante décadas, pero no todos los realistas ven el mundo de la misma manera. Kenneth Waltz y John Mearsheimer, dos de los teóricos más influyentes del siglo XX y XXI, ofrecen interpretaciones contrastantes sobre por qué los Estados actúan como lo hacen y qué nivel de agresividad es inevitable en el sistema internacional.

La estructura como destino: el neorrealismo de Waltz Kenneth Waltz revolucionó el campo con su obra "Theory of International Politics" (1979), donde argumentó que la anarquía internacional —la ausencia de una autoridad superior a los Estados— es la variable fundamental que explica el comportamiento estatal. Para Waltz, los Estados no son inherentemente agresivos o expansionistas; simplemente responden racionalmente a las presiones estructurales del sistema.

El realismo estructural o neorrealismo de Waltz es esencialmente defensivo. Los Estados buscan principalmente la supervivencia y la seguridad, no la maximización del poder por sí misma. En un sistema anárquico, donde nadie puede garantizar la seguridad de otro, los Estados adoptan estrategias de autoayuda y equilibrio de poder. Waltz sostenía que el sistema internacional tiende hacia el equilibrio: cuando un Estado se vuelve demasiado poderoso, otros se coaligan para contenerlo.

Esta visión sugiere que la expansión territorial excesiva es contraproducente. Los Estados que intentan dominar provocan el balanceo de otros actores, generando coaliciones que limitan su poder. Así, el sistema se autorregula. Waltz veía con escepticismo las políticas imperialistas agresivas, argumentando que la búsqueda desmedida de poder suele terminar en el debilitamiento del agresor.

El imperativo de la hegemonía: el realismo ofensivo de Mearsheimer John Mearsheimer, discípulo intelectual pero crítico de Waltz, presenta en "The Tragedy of Great Power Politics" (2001) una versión más pesimista y agresiva del realismo. Para Mearsheimer, la anarquía no sólo empuja a los Estados a buscar seguridad, sino que los impulsa a maximizar su poder relativo de forma constante.

El realismo ofensivo parte de cinco premisas: la anarquía internacional, las capacidades militares ofensivas inherentes de los Estados, la incertidumbre sobre las intenciones ajenas, la supervivencia como objetivo primario y la racionalidad de los actores. De estas premisas, Mearsheimer concluye que los Estados, especialmente las grandes potencias, buscan la hegemonía como la mejor garantía de supervivencia .

Para Mearsheimer, el Estado ideal es un hegemón regional que domina su área geográfica e impide que surjan hegemones en otras regiones. Estados Unidos habría logrado esto en el hemisferio occidental y trabajaría para prevenir que China o Rusia alcancen posiciones similares en Asia o Europa. La expansión territorial y la acumulación de poder no son opciones, sino imperativos estratégicos.

Divergencias fundamentales: seguridad versus poder La diferencia esencial entre ambos teóricos radica en sus respuestas a una pregunta crucial: ¿cuánto poder es suficiente? Waltz respondería que el poder suficiente para garantizar la supervivencia y disuadir amenazas. Mearsheimer insistiría en que nunca hay suficiente poder, porque sólo la hegemonía regional ofrece seguridad genuina.

Esta divergencia tiene implicaciones políticas profundas. Waltz justificaría políticas de contención y equilibrio moderado, argumentando que la agresión excesiva es autodestructiva. Mearsheimer, en cambio, validaría estrategias expansionistas preventivas, sugiriendo que esperar a ser amenazado es demasiado arriesgado.

Waltz creía en la estabilidad de los sistemas bipolares o multipolares equilibrados. Mearsheimer ve la competencia entre grandes potencias como inevitable y potencialmente catastrófica, especialmente en un mundo multipolar donde varios Estados compiten por la hegemonía.

Relevancia contemporánea: China, Rusia y el orden liberal Las tensiones actuales entre Estados Unidos y China parecen dar la razón a Mearsheimer, quien predijo hace dos décadas que una China en ascenso intentaría dominar Asia, provocando resistencia estadounidense. El conflicto en Ucrania también refleja dinámicas realistas ofensivas, con Rusia buscando mantener una esfera de influencia.

Sin embargo, los límites de la expansión rusa y la formación de coaliciones contra sus ambiciones ilustran igualmente la lógica waltziana del equilibrio de poder. Quizás ambos teóricos capturan aspectos parciales de una realidad más compleja.

Conclusión: Realismo con matices Tanto Waltz como Mearsheimer nos recuerdan que la política internacional opera bajo restricciones estructurales que limitan las opciones de los Estados. Pero mientras Waltz ofrece una visión donde la moderación estratégica es posible y deseable, Mearsheimer pinta un cuadro más sombrío donde la competencia por el poder es implacable . Comprender ambas perspectivas es esencial para navegar las tensiones geopolíticas del siglo XXI con realismo, pero también con la esperanza de que la prudencia pueda prevalecer sobre la tragedia.

Civilización en tiempos de crisis: El laberinto de los extraviados

Hoy repasamos a Amin Maalouf (post previo) y su obra El laberinto de los extraviadosuna brújula para entender el mundo actual. Un  ensayo, de geopolítica y pensamiento histórico en tiempos de extravío global. Amin Maalouf  (Beirut, 1949) es un escritor y periodista franco-libanés cuya obra ocupa un lugar central en el pensamiento cultural e histórico contemporáneo. Formado en economía política y sociología, desarrolló su primera carrera como periodista en el diario An-Nahar , antes de exiliarse en Francia en 1976 a causa de la guerra civil libanesa.

Desde entonces, Maalouf ha construido una obra singular que combina novela histórica, ensayo político y reflexión filosófica. Títulos como Las cruzadas vistas por los árabes, Identidades asesinas, La roca de Tanios (Premio Goncourt, 1993) o El naufragio de las civilizaciones lo han consolidado como una de las voces más lúcidas en el análisis de los conflictos culturales y geopolíticos. 

Miembro de la Académie française y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Maalouf escribe desde una posición fronteriza: cristiano oriental, intelectual laico, europeo de adopción. Esa condición híbrida atraviesa toda su obra y le permite observar las tensiones del mundo con distancia crítica y empatía histórica.

Publicado en 2024, El laberinto de los extraviados. Occidente y sus adversarios es un ensayo que busca ofrecer una interpretación profunda del momento histórico actual. Lejos del análisis coyuntural, Amin Maalouf se pregunta por las raíces largas del desorden global, rastreando decisiones, miedos y ambiciones que han ido configurando el mundo contemporáneo.

El autor estructura su reflexión en torno a varios grandes actores históricos y geopolíticos — Japón, Rusia, China y Estados Unidos — para analizar cómo cada uno ha respondido, a su manera, al desafío de la modernidad occidental. El resultado es un mapa complejo de imitaciones, rechazos, resentimientos y malentendidos acumulados durante más de un siglo.

El “laberinto” del título no alude solo a la confusión del presente, sino a la sensación de que la humanidad avanza sin un horizonte moral compartido. Progreso tecnológico, poder militar y crecimiento económico no han ido acompañados de un avance equivalente en convivencia, justicia o cooperación global.

Citas destacadas:  “La humanidad pasa hoy por uno de los períodos más peligrosos de su historia. En algunos aspectos, lo que está sucediendo no tiene precedentes; pero, en otros, es una herencia directa de los conflictos anteriores que enfrentaron a Occidente con sus adversarios.”  “No se trata de una pregunta nueva, sino de una que reaparece desde la Primera Guerra Mundial: ¿estamos asistiendo realmente al declive de Occidente?”  Estas reflexiones condensan el enfoque de Maalouf: una mirada que evita tanto la nostalgia como el triunfalismo, y que invita a comprender el presente como resultado de decisiones históricas acumuladas.

Una obra clave para política, literatura y educación El laberinto de los extraviados es un libro especialmente valioso para lectores interesados en política internacional, pensamiento histórico y educación cívica. No ofrece recetas simples, pero sí herramientas conceptuales para pensar con mayor profundidad la rivalidad entre potencias, el papel de las civilizaciones y los límites del liderazgo global.

Desde el punto de vista educativo, el ensayo puede leerse como una invitación a formar ciudadanos críticos, capaces de situar los conflictos actuales en un marco histórico amplio y de cuestionar relatos simplificadores sobre “nosotros” y “ellos”.

2026, el año en que el Poder bruto desnudó al Derecho

2026, está siendo el año del descubrimiento del poder bruto. Vivíamos en un teatrillo mundial de la democracia, manteniendo las apariencias de una legalidad internacional. Pero Ucrania, Gaza y Venezuela han retirado el telón y muestra que solamente la fuerza militar al servicio de la economía de los gigantes manda en el mundo. Descubrimos, incómodos, que el escenario está vacío de normas y lleno de tanques, drones y divisas. Ucrania, Gaza y Venezuela no son solo conflictos regionales; son espejos que devuelven una misma imagen: la fuerza militar al servicio de la economía de los gigantes se ha impuesto al derecho. El poder bruto ha dejado de ser la excepción para convertirse en la regla que nadie se atreve a nombrar.

Hasta hace poco, la comunidad internacional se comportaba como un elenco de teatro clásico: cada actor recitaba su parte —soberanía, derechos humanos, resoluciones de la ONU— mientras el público asentía, satisfecho con la apariencia de orden. Hoy ya una mera observación periodística nos conduce a una comprensión sistémica de por qué el 2026 ha certificado el colapso de la retórica liberal. Es el Retorno a la Tebaida Geopolítica, si leemos las noticias con las perspectivas del realismo estructural de Kenneth Waltz y el realismo ofensivo de John Mearsheimer.

Al analizar el panorama global de 2026, la sensación de "desvelo" ante el poder bruto no es una novedad histórica, sino la reconfirmación de las tesis más severas de la ciencia política. El optimismo antropológico que dominó las instituciones tras la Guerra Fría ha sucumbido ante la anarquía sistémica, un concepto central en la obra de Kenneth Waltz. Según esta visión, al no existir un "gobierno de gobiernos" con capacidad coercitiva real, el sistema internacional obliga a los Estados a actuar bajo la lógica de la autoayuda (self-help).

1. La Distribución de Capacidades (Waltz) y el Dilema de Seguridad. Para Kenneth Waltz, el comportamiento de los Estados no depende de su régimen interno (democracia o autocracia), sino de su posición en la estructura del sistema. En 2026, los conflictos en Ucrania y Gaza ilustran perfectamente lo que Waltz denominó el dilema de seguridad: el esfuerzo de un actor por aumentar su seguridad es percibido por otros como una amenaza existencial, desencadenando una espiral de rearmamento y fuerza.

Desde esta perspectiva neorrealista, la "legalidad internacional" nunca fue un regulador autónomo, sino un epifenómeno de la distribución de capacidades. Mientras el poder estuvo unipolarmente concentrado, las reglas parecían sólidas; al volverse el sistema multipolar y fragmentado en 2026, la estructura obliga a los "gigantes" a ignorar la norma para preservar su seguridad relativa.

2. La Tragedia de las Grandes Potencias (Mearsheimer). Si Waltz nos explica por qué el sistema es inestable, John Mearsheimer nos ofrece la clave de la agresividad actual a través de su realismo ofensivo. Para Mearsheimer, las grandes potencias no son meras buscadoras de seguridad (como sugería Waltz), sino maximizadoras de poder. En su visión, la única forma de garantizar la supervivencia en un mundo anárquico es ser el actor más fuerte del sistema. 

- UcraniaDe la norma al hecho: la aceleración de la «realpolitik». Siguiendo a Mearsheimer, la expansión de esferas de influencia no es una elección moral, sino un imperativo estructural. El conflicto es la consecuencia trágica de grandes potencias compitiendo por un espacio que ambos consideran vital. La invasión rusa a Ucrania en 2022 ya había exhibido la anulación abierta del principio de no agresión. Sin embargo, la guerra de 2026 —más larga, más destructiva— ha trascendido la lógica de ocupación para instalarse en la lógica de aniquilación de la voluntad política del adversario. Occidente responde con sanciones que, paradójicamente, consolidan bloques económicos alternativos: el rublo-yuan se fortalece, el comercio de materias primas se desdolariza y la «legalidad» se reduce a un capítulo de retórica diplomática. El poder bruto ya no necesita justificarse; basta con imponer un fait accompli y esperar que el cansancio lo legitime.

Gaza: la humanitarización del cinismo. En Gaza, el derecho internacional humanitario se ha vuelto un acompañamiento ornamental de los comunicados de prensa. El principio de proporcionalidad se mide en días de titulares, no en vidas salvadas. Cuando los hospitales se convierten en objetivos militares y la ayuda exterior es filtrada por algoritmos de seguridad, la comunidad internacional descubre que el veto en el Consejo de Seguridad funciona como un interruptor de legalidad: basta con pulsarlo para que desaparezca. El poder bruto ya no oculta su rostro; lo transmite en streaming y lo monetiza como contenido.

Venezuelala ilusión contractual rota. El mantenimiento del régimen en Caracas, bajo el paraguas de potencias extrarregionales, responde a la lógica de impedir la hegemonía absoluta de un solo actor en el hemisferio, transformando el derecho a la democracia en una variable secundaria frente al equilibrio de poder material. El caso venezolano cierra el triángulo moral. En 2015-2019 la crisis se presentaba como un problema de gobernanza; en 2026 es un laboratorio de «Estado fallido administrado (ver tuit)». Las multinacionales extraen petróleo bajo licencias que el gobierno de Caracas no puede revocar sin enfrentar demandas millonarias en tribunales arbitrales. La oposición, desarmada y sin recursos, negocia con la misma élite que la reprime. El poder bruto aquí no es bala ni bomba: es deuda soberana, embargo de activos y bloqueo financiero que decide quién come y quién emigra. La lección es brutal: sin capacidad de disuasión militar o económica, la palabra «soberanía» es un suspiro. El asalto postrero es la evidencia de poder militar y del secuestro descarado de una soberanía

El triángulo Ucrania-Gaza-Venezuela revela una arquitectura mundial en la que las normas solo se aplican a quienes no pueden pagar el costo de violarlas. El resultado es una suerte de «vigilantismo» institucional: cada potencia actúa como sheriff en su zona de influencia, imponiendo su interpretación de la seguridad y la economía. La democracia internacional se reduce a una competencia de narrativas en redes sociales, mientras los algoritmos premian la emoción, no la verificación. El poder bruto, lejos de ser anacrónico, se ha digitalizado: se mide en megavatios, terabytes y capacidad de veto en foros multilaterales.

La tarea de la ética política: nombrar lo que sucede. Ante este panorama, la reflexión ética no puede limitarse a condenar o lamentar. Su primer deber es conceptual: nombrar con precisión lo que ocurre. Llamar «guerra» a la invasión, «ocupación» al asedio, «bloqueo» al cerco financiero. El lenguaje neutral no es imparcial; a menudo es cómplice. El segundo deber es educativo: devolver a la ciudadanía —y especialmente a las nuevas generaciones— la capacidad de relacionar causa y efecto más allá del titular de 280 caracteres. La desinformación no se combate solo con fact-checking; se combate con alfabetización política que enseñe a leer intereses tras las normas.

La Economía como Proyección de la Fuerza. En 2026, la distinción entre low politics (economía) y high politics (seguridad) ha desaparecido. Mearsheimer sostiene que el poder económico es solo un medio para obtener poder militar. La formación de bloques económicos cerrados y el uso de sanciones como armas de guerra no son fallos del mercado, sino la demostración de que la riqueza es, ante todo, potencia latente. Los gigantes ya no compiten por el bienestar global, sino por la capacidad de producir los medios de coacción necesarios para dominar la próxima década.

Pedagogía y Ética: El Desafío de la "Realpolitik". Este escenario impone una revisión ética y educativa profunda. Si aceptamos las premisas de Waltz y Mearsheimer, ¿qué espacio queda para la educación en valores?

- Educación Crítica vs. Idealismo: La pedagogía del 2026 debe transitar hacia una "alfabetización en el realismo". No se trata de validar la violencia, sino de entender las leyes de hierro del poder para que la ciudadanía no sea presa de la propaganda. Como advertía Mearsheimer, las potencias a menudo usan un lenguaje liberal para camuflar objetivos realistas.

- Ética de la Responsabilidad: Frente a la ética de la convicción (que se limita a los grandes principios), 2026 exige una ética de la responsabilidad weberiana: actuar comprendiendo las consecuencias y las limitaciones impuestas por la fuerza bruta.

El Fin de la Minoría de Edad Internacional. En definitiva, 2026 ha sido el año en que la comunidad internacional ha alcanzado una amarga madurez. Hemos descubierto que el "teatro de la democracia" era una tregua temporal en la eterna competencia por el poder. Al leer a los clásicos del realismo estructural, comprendemos que el telón no se ha caído por accidente; se ha desgarrado por el peso de la realidad material. El desafío actual de la ética y la educación política es construir un nuevo humanismo que, reconociendo la primacía de la fuerza, sea capaz de encontrar mecanismos de equilibrio que eviten la conflagración total.

Epílogo: El riesgo de acostumbrarnos. El mayor peligro de 2026 no es la violencia en sí, sino la tentación de normalizarla. Si aceptamos que el poder bruto es el default histórico, renunciamos a la innovación política y a la ética pública. Quedarse en la indignación moral es cómodo; construir contrapesos es laborioso. Pero la alternativa es un mundo donde la única pregunta relevante sea «¿quién dispara primero?». La educación, la ética y la política tienen aún una ventana estrecha para demostrar que la humanidad puede algo más que disparar.

Tablero de dibujo de agua de Buda

Frente a un mundo de pantallas gigantescas, de eco imborrable en Internet, con ayudas digitales por doquier, de texto y dibujo precisos, de prosa borboteante,... nace la poesía de lo efímero, el arte del pincel, los trazos imprecisos y desiguales que expresan nuestro ser. Ese ha sido el regalo mejor de estas navidades, pura filosofía Feng shui (otros posts) para niños y mayores. Unas figuras o palabras manuscritas que se desvanecen, que literalmente se evaporan en unos pocos minutos, gradual, inexorablemente.

Sentarse ante un tablero de dibujo de agua de Buda invita a reflexionar sobre relaciones entre creatividad, atención plena y aprendizaje en contextos contemporáneos. Un tablero de este tipo —comúnmente conocido como Buddha Board— es una superficie sobre la que se pinta únicamente con agua; los trazos se hacen visibles mientras el líquido permanece, y desaparecen a medida que se evapora, devolviendo la pizarra a su estado inicial. El diseño simple —solo agua, sin pigmentos ni químicos— promueve no solo una práctica artística sin residuos, sino una experiencia que alienta a vivir el momento presente y a no aferrarse a la permanencia de la obra.

Desde una perspectiva educativa, este instrumento permite explorar conceptos de expresión fugaz, proceso creativo y desapego, útiles tanto para la pedagogía artística como para aprendizajes sobre atención y regulación emocional. En un mundo tecnológico donde la información y las imágenes se almacenan indefinidamente, el contraste con una creación que deliberadamente desaparece ofrece una metáfora potente: el valor del proceso por encima de la obra. Éticamente, estimula también una menor dependencia de materiales desechables, alineándose con principios de sostenibilidad.

Estos denominados tableros de dibujo de agua de Buda (en Amazon) sirven para calmar las ideas, para reposar el alma, para afinar los sentidos, para cultivar la caligrafía. Cualidades sempiternas que parecía habíamos olvidado, un regreso a las plumas estilográficas que tanto nos gustaron en la infancia. Recomendamos este obsequio para personas que necesiten paz y relax,... es decir, para cualquier familiar o amigo.
El hombre dijo: "yo quiero FELICIDAD". Buda respondió: Quita el "yo", quita el "quiero",... y el resto será "FELICIDAD".
@buddha_board let go of the outcome. make art not for how it looks, but how it makes you feel. . Line art exercise inspired by @HarrisonHow and @Linescapes. . . #satisfyingart #arttherapy #buddhaboard #buddhaboardart ♬ original sound - em5videos 📹
@buddha_board You are allowed to start small. Celebrated your little wins. Focus on what you were able to do, no what passed you by 💫 #resolution #newyear #mantra #dailymantra #selflove ♬ Little Life - Robert Gromotka

Por qué sigo escribiendo este blog hoy

Siguiendo la estela del post anterior, "Repensando alternativas para este blog", escrito de mi puño y letra y con el tablero de agua de Buda donde he garabateado algunas ideas (post), paso a explicitar la conclusión a la que hemos llegado, contando con aporte como el comentario de Venan Llona la citada entrada previa. Seguiremos el orden sugerido de respuesta a las preguntas vitales, según Simon Sinek (posts)

Así evitamos error habitual de comenzar por el qué o el cómo. Un planteamiento maduro y estratégico invierte ese reflejo: empieza por el por qué, porque es la única cuestión que no se puede delegar ni automatizar. Todas las demás se derivan de ella.

¿Por qué? Define el sentido, la finalidad y la razón de serDa coherencia a todas las demás preguntas. Sin un “por qué” claro, el resto se vuelve instrumental o arbitrario.

Porque lo necesito, para proseguir una vida de aportar algo, algún conocimiento, alguna experiencia, para mis descendientes, para mis familiares, amigos,... para quienes aprendieron junto a mi, para quienes me leen o escucha. Porque es mi contribución diaria, que me anima a seguir conociendo lo que sucede, a comunicarlo y a mejorar en entorno de humanidad hasta donde pueda alcanzar. Porque no pierdo la vocación docente, de blogger o periodismo ciudadano, porque creo que aunque sea infinitesimalmente a escala planetaria algo mejora con esta labor. Porque me hace feliz (quizá hasta un ápice de inmortal) esta escritura, este juego de un bloguito que es leído por alguien, aunque la mayoría creo que ya son motores de IA (algo de todo ello perdurará). 

-¿Para qué? Traduce el “por qué” en objetivos concretosResponde al impacto esperado o al valor que se quiere generar. Para seguir estando en la lectura (lección, su etimología es común y proviene de legere) de algunas personas, para seguir sumando visitas, para que alguien me corrija, me complete, me sume. 

¿Qué? Delimita el contenido, la acción o el objeto. Es lo que se hace o se propone, ya orientado por el “por qué”. Centrándome en lo que sea de del interés y de continuidad de la trayectoria previa, persistiendo en el perfil de usuario precoz (early adopters o de los "primeros adoptantes", con todo aquello que se cruce con ciencia y humanismo, ética e inteligencia artificial, educación y aprendizaje. Insistiremos en posts sobre libros, con un mínimo de 5 mensuales, uno a la semana o más.

¿Cómo? Aborda los medios, métodos y estrategiasEs la dimensión técnica y operativa. Con una metodología constante en lo que signifique perseverancia, cotidianeidad, con un lenguaje culto pero accesible, con asiduidad pero diversificando enfoques, con estilo riguroso pero ameno hasta donde se pueda. 

-¿Quién? Identifica a los actores, responsables o destinatarios. Sólo cobra pleno sentido cuando se sabe qué y para qué. La autoría será personal, como hasta ahora, si bien nos gustaría buscar colaboraciones y en ello estamos (sin éxito por el momento). Los destinatarios serán tan universales como sepamos, si bien somos conscientes del público con quien podamos sintonizar, aunque no hay barreras lingüísticas (gracias a la traducción automática incorporada) 

¿Cuándo? Sitúa la acción en el tiempo: ritmo, fases, prioridades. Diariamente, con temas de interés del momento, manteniendo más de 365 posts anuales como en lo últimos años. Para fechas concretas de viajes o eventos especiales, recurriremos a posts envasados previamente (y así lo indicaremos). 

-¿Dónde? Define el contexto virtual, espacial o institucional. La plataforma Blogger seguirá siendo la base vitalicia, porque siempre somos fieles... sobre todo a nuestro propio pasado. No descartamos intentar pasar algunas reflexiones a algún medio de prensa Mainstream media (MSM). Algo que hicimos tiempo atrás en alguna medida.

Deseos para el nuevo año 2026: amar, aprender, vivir

Ante todo, os deseamos que todos vuestros problemas de 2026 duren tanto como vuestros buenos propósitos de Año Nuevo. Será un año 10, porque 2+0+2+6= 10. Y suma de dos cuadrados, porque 2027=45ˆ2+1ˆ2 o 25ˆ2+35ˆ2. Esperando al año 2027 que será número primo, 2026 es suma de dos primos con dos soluciones distintas: 1013+1013=2026=2003+23. También es la suma de 2013 enteros consecutivos, desde -504 - 503 -…+ 507+ 508 = 2026. 

Hay otras muchas curiosidades matemáticas del número 2026:
- 2026 es un número feliz. Esto significa que si sumas los cuadrados de sus dígitos y repites el proceso, eventualmente llegas a 1: 2026 -> 2^2 + 0^2 + 2^2 + 6^2 = 4 + 0 + 4 + 36 = 44 -> 4^2 + 4^2 = 32 -> 3ˆ2+2ˆ2 =13 -> 1ˆ2 + 3ˆ2 = 10 10 -> 1.
- 2026 es un número compuesto y semiprimo, ya que solo tiene dos factores primos: 2 * 2013. 
- 2026 es un número cortés, lo que significa que puede expresarse como suma de números naturales consecutivos. Por ejemplo: 505 + 506 + 507 + 508 = 2026.

Con todo ello, ojalá que este nuevo año nos traiga más humanidad en la era de la IA, educación que inspire creatividad y empatía, salud para disfrutar de la familia y amigos, y un toque de sabiduría vasca desde Getxo, Bilbao y Alicante para navegar los cambios con optimismo ético.

Que la innovación nos una, no nos divida; que la literatura y la filosofía nos guíen; y que cada día sea una oportunidad para crecer con curiosidad y bondad. ¡Feliz Año Nuevo lleno de abrazos, libros abiertos, avances responsables y momentos inolvidables!

Este es un post en desarrollo, hecho con restos de año, pero será seguido de un análisis de deriva de este vuestro/nuestro blog. Y siempre con mensajes de gratitud y optimismo para recordarnos la "joie de vivre" como el que sigue con la sabiduría de la infancia,... 
@deplechinalexis #atoi #fyp #humanity #reality #belleparole ♬ son original - alex
@agirregabiria

2025, Agur. Kaixo, 2026

♬ оригинальный звук - 👉ANJELIKA❤ANJELIKA👈

Doce uvas o agua nueva: Dos modos de comenzar un año

El paso de un año a otro es uno de los momentos simbólicos más universales de la experiencia humana. Todas las culturas han desarrollado rituales para marcar ese umbral temporal en el que se cierra un ciclo y se abre otro. En el ámbito español conviven tradiciones muy conocidas, como las doce uvas de la suerte, con otras más antiguas, como el rito vasco-navarro del agua nueva, conocido en algunas zonas como Ur goiena, ur barrena (agua de arriba, agua profunda). Compararlas no es un ejercicio folclórico menor, sino una oportunidad para reflexionar sobre cómo entendemos el tiempo, la comunidad y la esperanza.

La tradición de las doce uvas, que nacida en Alicante data de al menos 1895,​ pero que  se establecieron en 1909, hoy es casi inseparable de la imagen televisiva de la Puerta del Sol, consiste en comer una uva por cada campanada de medianoche. Cada uva simboliza un mes del año entrante y, de forma implícita, el deseo de que ese mes transcurra con fortuna. Se trata de un ritual relativamente reciente, consolidado a finales del siglo XIX y principios del XX, que ha logrado una extraordinaria difusión y homogeneización. Su fuerza reside en la sincronía: millones de personas, en hogares y plazas, comparten un mismo gesto al mismo segundo.

Ur goiena, ur barrena, el rito del agua nueva pertenece a un universo distinto donde año se dice urte que proviene de ur, agua. En determinadas localidades del ámbito vasco y navarro, la llegada del año se celebra recogiendo agua fresca de una fuente o manantial en el instante del cambio de año. Ese agua se bebe o se comparte, a veces tras ser llevada casa por casa, acompañada de cantos o fórmulas rituales. El gesto es sencillo, pero su carga simbólica es profunda: el agua nueva representa la vida que continúa, la limpieza del pasado y la posibilidad de comenzar de nuevo. 

En la cosmovisión vasca el agua es fundamental para la fertilidad de la tierra y la vida, y este rito refuerza ese vínculo con Ama Lur (Madre Tierra)Por ello existen seres míticos como Basajaun que cuidan de los manantiales, fuentes de curación y pureza, mostrando la reverencia ancestral por el agua.

Ambas tradiciones comparten un elemento esencial: la voluntad humana de dar sentido al tiempo. Sin embargo, lo hacen desde lógicas culturales diferentes. Las doce uvas convierten el año en una secuencia de doce unidades iguales, domesticables, casi contables. El tiempo se ingiere, se controla, se supera con humor y destreza. El rito del agua, en cambio, remite a un tiempo más natural y fluido: no se divide, sino que se deja pasar; no se mastica, se bebe.

Desde un punto de vista ético, esta diferencia no es trivial. Las uvas reflejan una concepción moderna del tiempo como recurso: algo que se administra, se planifica y se optimiza. El agua simboliza una relación más natural con el entorno, donde el ser humano se reconoce dependiente de la naturaleza y de la comunidad. No es casual que el rito del agua sea colectivo, cercano, casi íntimo, mientras que las uvas pueden vivirse tanto en soledad como en grandes multitudes anónimas.

En el plano educativo, ambas tradiciones ofrecen un enorme potencial pedagógico. Las doce uvas permiten hablar de historia social, de construcción de tradiciones y de la influencia de los medios de comunicación en los rituales contemporáneos. El agua nueva, por su parte, invita a reflexionar sobre sostenibilidad, cultura local, transmisión intergeneracional y el valor de los bienes comunes. Compararlas en el aula ayuda a entender que la cultura no es uniforme ni estática, sino plural y situada. 

También conviene subrayar que ninguna de las dos tradiciones es “superior” a la otra, sino plenamente complementarias. Las uvas han logrado crear un poderoso sentimiento de pertenencia compartida a escala estatal. El rito del agua ha conservado un vínculo estrecho con el territorio y la memoria euskaldun. Ambas cumplen su función: ayudarnos a cruzar el umbral del tiempo con un gesto cargado de sentido.

En una sociedad cada vez más acelerada y homogénea, detenerse a mirar estas tradiciones con atención crítica es, en sí mismo, un acto educativo. Nos recuerda que los rituales no son meras costumbres pintorescas, sino formas de ética cotidiana: maneras de decir qué valoramos, cómo nos relacionamos y qué esperamos del futuro. Quizá, al comenzar el próximo año, no se trate solo de comer las uvas o beber el agua, sino de preguntarnos qué tipo de tiempo queremos habitar y compartir.

@humonoide En castellano el año es un ciclo que se cierra. En Euskera, el año es algo que fluye. Esta palabra —URTE— dice mucho más de lo que parece: habla de agua, de cambio, de tiempo que no se repite igual. Por eso aprender una lengua no es memorizar vocabulario. Es asomarte a otra forma de habitar el mundo. Guárdalo si te gusta pensar el tiempo no como una lista… sino como un río. #euskera #euskara #aprendereuskera #paisvasco #parati ♬ THE MOON - Camargguinho
@hamaikatb

Ur freskoarekin topa eginez, agurtuko dugu urtea Hamaikan!🥂💧 Urdiainen antzinako 'Ur goiena, ur barrena' izeneko erritu batekin hasten dute urte berria eta bertako herritarrekin batera ur freskoarekin topa eginez eta koplak kantatuz hasiko dugu urtea. 👉🏼Ez galdu abenduaren 31n, 23:40etik aurrera, kanpaikaden saio berezia Hamaikan!

♬ original sound - Hamaika Telebista

2025, un año de humanismo e innovación en este blog

Queridos lectores y lectoras: Pedimos a la IA (AI) que analizase el 2025, un año matemáticamente perfecto (45^2 = 2025), en nuestro blog. Tras analizar la trayectoria y las entradas de este año, estas son las etiquetas predominantes: #IA (Inteligencia Artificial): El tema estrella, enfocándose en la IA generativa y su impacto ético. #Educación: Siempre en el núcleo, analizando el cambio de paradigma en las aulas. #Euskadi / #Bilbao: El arraigo local, eventos culturales y la actualidad vasca. #HumanismoDigital: La búsqueda de la esencia humana frente a la automatización. #Citas: Reflexiones breves apoyadas en grandes pensadores. #Futuro: Proyecciones optimistas pero críticas sobre lo que vendrá. #Familia y #Amistad: El lado más personal y humano del autor.

Con 382 entradas publicadas, el blog se consolida no solo como un diario personal, sino como un faro de optimismo informado en un mar de incertidumbres tecnológicas y sociales. Si algo ha caracterizado este ciclo de 365 días (con su habitual ritmo de más de una publicación diaria), ha sido la capacidad de Mikel para tejer puentes entre lo ancestral y lo futurista. Al repasar estas 382 paradas, detectamos tres grandes ejes que han vertebrado la conversación.

1. El año de la IA con almaLa Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana. En el blog, este tema ha sido tratado no desde el miedo o el deslumbramiento ciego, sino desde el Humanismo Digital. Mikel nos ha recordado en decenas de posts que, aunque las máquinas puedan alucinar o calcular, sólo los humanos podemos "sentir" el propósito. Sus reflexiones sobre LLMs, agentes autónomos y la ética algorítmica han servido para bajar el balón al suelo, siempre bajo la etiqueta de tecnología para la vida.

2. La Educación como resistencia y vanguardiaComo es habitual en su trayectoria, la educación ha ocupado un espacio privilegiado. En 2025, el debate se ha desplazado de "cómo usar las pantallas" a "cómo enseñar a pensar en un mundo automatizado". A través de sus crónicas de eventos pedagógicos y sus famosas metáforas, Mikel ha insistido en la necesidad de una educación que fomente la creatividad, el espíritu crítico y, sobre todo, la empatía. Sus posts han sido un recordatorio de que, en la era de la IA, el papel del docente es más sagrado que nunca: es el guía que enseña a distinguir la señal del ruido.

3. El arraigo: Entre Bilbao y el MundoA pesar de su mirada global, el blog nunca pierde su aroma a café en el Gran Bilbao o a paseo por Getxo. Las 382 entradas de 2025 están salpicadas de crónicas locales, homenajes a amigos que se han ido o que celebran hitos, y una defensa constante de la cultura vasca. Es este equilibrio entre la "aldea global" y el "botxo" lo que otorga a su escritura esa cercanía tan característica. Las fotos propias que acompañan sus textos no son meros adornos, son pruebas de vida de un observador que sigue disfrutando de un atardecer en el Abra tanto como de un nuevo descubrimiento científico.

Otras pequeñas cápsulas de sabiduríaNo podemos olvidar las etiquetas de #Citas y #Humor. A menudo, entre densos análisis tecnológicos, Mikel nos ha regalado píldoras de sabiduría de otros autores o aforismos propios que invitan a la pausa. En un mundo que corre demasiado rápido, estas entradas han funcionado como oasis de reflexión. Su capacidad para conectar un problema de física con una lección de vida, o una anécdota familiar con una teoría sociológica, sigue siendo la marca de la casa.

Las temáticas dominantes de 2025 giran en torno a la literatura y la novela, que emergen como el pilar central del contenido. Con al menos tres etiquetas explícitas de “literatura” y “novela” en mayo, y numerosas entradas dedicadas a reseñas y análisis de obras clásicas y contemporáneas, el blog se convierte en un refugio para los amantes de las letras. Por ejemplo, en “Stoner: la épica silenciosa de una vida común” (mayo), se explora la obra de John Williams como un retrato de la existencia ordinaria elevada a lo extraordinario. Similarmente, “Demian” de Hermann Hesse (mayo) indaga en la identidad personal, mientras que “Lo raro es vivir” de Carmen Martín Gaite (mayo) navega por la memoria y el amor perdido. Otras joyas incluyen “Trampa 22” (abril), una sátira bélica absurda, y “El Señor de las Moscas” (noviembre), una parábola sobre la civilización. Esta temática no solo refleja un amor por la narrativa, sino también una invitación a reflexionar sobre la condición humana, con influencias de autores como Sándor Márai (“La elegancia de la decepción”, julio) o Irène Némirovsky (julio). En total, más del 30% de las entradas tocan la literatura, convirtiéndola en la temática más usada, a menudo entrelazada con filosofía para enriquecer el debate.

La filosofía y las reflexiones éticas ocupan el segundo lugar, con etiquetas como “filosofía” apareciendo en febrero, mayo y septiembre (al menos tres menciones). Temas como el meliorismo –la creencia en que el mundo puede mejorar con esfuerzo humano– (febrero) o el estoicismo clásico como guía en la “modernidad líquida” (diciembre) destacan la búsqueda de sabiduría práctica. Entradas como “El rostro del Otro: la revolución ética de Emmanuel Lévinas” (septiembre) o “Dónde aterrizar: una brújula filosófica para tiempos de colapso” (julio) abordan el colapso ambiental y social, inspiradas en pensadores como Bruno Latour. Asimismo, “La expulsión de lo distinto” (julio) critica la hiperconexión, y “Manifiesto por una Tecnología Humanista” (julio) propone una ética tecnológica. Estas publicaciones, que representan cerca del 25% del total, invitan a la introspección, con toques de optimismo como en “Ten el coraje de ser diferente” (marzo) o “La ley del espejo” (junio).

La sociedad y la política, con etiquetas como “sociedad” (tres menciones entre febrero y mayo) y “política” (dos), forman otro núcleo temático, abordando desigualdades y crisis actuales. “Bullshit Jobs” (febrero) critica empleos inútiles, mientras que “Gaza: Un genocidio flagrante” (mayo) denuncia injusticias globales con etiquetas como “derechos humanos” y “genocidio”. Otras incluyen “Cultura woke: Despertar Social y Justicia Global” (mayo), “Chavs: La demonización de la clase obrera” (febrero) y “¿Puede aún la educación salvarnos del fascismo?” (junio), reflejando una preocupación por la polarización y el ascenso social, como en “Síndrome de Doña Florinda” (abril). Estas entradas, alrededor del 20%, combinan análisis crítico con llamadas a la acción.

La salud y la longevidad emergen como temas recurrentes, especialmente en un contexto de longevidad. Con etiquetas como “salud” y “suplementos” (febrero), “envejecimiento” (mayo) y “vejez” (septiembre), publicaciones como “Suplementos alimenticios para mayores” (febrero), “El aprendizaje como elixir contra el envejecimiento” (mayo) y “Creatina: Un aliado para el músculo, el cerebro y la longevidad” (diciembre) ofrecen consejos prácticos. “El Muro de los 80 Años” (septiembre) propone 44 ideas para envejecer con dignidad, y “Tu rostro leído por la IA predice tu salud” (octubre) fusiona tecnología con bienestar. Este bloque, con un 15% de las entradas, resalta la importancia de la vitalidad en la tercera edad.

Otras temáticas notables incluyen tecnología y AI (10%), con posts como “Seis años con un Tesla Model 3” (febrero), “Kai-Fu Lee, pionero de AI” (junio) y “Neo, el robot que quiere entrar en casas” (octubre); música y artes (8%), destacando “Roberta Flack” (febrero) o “Los Soprano” (noviembre); educación (5%), como “Taller infantil de ciencia” (mayo) o “José de Calasanz” (noviembre); y viajes (5%), con exploraciones en La Manga y Guardamar (abril). El ajedrez aparece esporádicamente, como en “Homenaje a Boris Spassky” (febrero) o “Relación entre nivel de rating y duración” (diciembre), con etiquetas como “ajedrez” y “Lichess”.

Este 2025 ha sido un año de celebración intelectual, culminando en hitos como las 10 millones de visitas (julio) y reflexiones navideñas (diciembre). Gracias por acompañarme en este viaje. Que 2026 traiga más preguntas profundas y respuestas iluminadoras.

Hacia un 2026 de nuevas preguntas, retos y oportunidadesLlegar al final de este 2025 con 382 nuevas reflexiones en la mochila es un testimonio de disciplina, pero sobre todo de curiosidad inagotable. El blog de Mikel Agirregabiria sigue siendo un espacio donde se celebra la inteligencia en todas sus formas, pero donde siempre prima la inteligencia cordial.

Mientras nos preparamos para el próximo año, nos quedamos con esa idea que ha sobrevolado el blog este invierno: que la tecnología es el escenario, pero la humanidad es la obra de teatro. Gracias, Mikel, por seguir abriendo la persiana de tu blog cada mañana y por recordarnos que, en un mundo de algoritmos, lo más disruptivo que podemos hacer es seguir siendo profundamente humanos, curiosos y agradecidos. ¡A por el 2026, con la misma pasión y, ojalá, con otras tantas entradas que nos ayuden a entender mejor el mundo!