Hoy nos detendremos a analizar, porque es más urgente que nunca, la arquitectura de lo obvio: Antonio Gramsci (otros posts) y la disección del sentido común. ¿Alguna vez se ha detenido a pensar por qué consideramos ciertas ideas como "naturales" o "de sentido común"? Solemos invocar el sentido común como el árbitro último de la verdad, una suerte de instinto democrático que nos protege del error. Sin embargo, para Antonio Gramsci, el sentido común no es un refugio de sabiduría pura, sino un mosaico fragmentado y contradictorio que revela más sobre el poder que sobre la realidad.
El sentido común como "sedimentación" histórica". Para Gramsci, el sentido común (senso comune) no es una facultad innata. Es, más bien, una "concepción del mundo absorbida acríticamente". Imaginémoslo como un estrato geológico: en él se depositan restos de religiones antiguas, descubrimientos científicos mal comprendidos, prejuicios locales y fragmentos de filosofías que alguna vez fueron revolucionarias pero que hoy son solo inercia.
A diferencia de la filosofía estructurada, el sentido común es dislocado y episódico. Es lo que nos hace sostener una idea y su contraria en la misma frase sin notar la fricción. Es, en esencia, la mitología de nuestra época disfrazada de pragmatismo.
La Hegemonía: Donde lo político se hace carne. Aquí es donde entra el concepto central de Gramsci: la hegemonía cultural. Una clase social no solo domina mediante la fuerza (la policía o el ejército), sino a través del consenso. Para que un sistema se mantenga, sus valores deben filtrarse en el sentido común de las clases subalternas hasta que estas los acepten como "la única forma lógica de vivir".
Cuando decimos frases como "las cosas siempre han sido así" o "el ser humano es egoísta por naturaleza", no estamos enunciando leyes biológicas; estamos reproduciendo una hegemonía que ha logrado naturalizar su ideología. El sentido común es el campo de batalla donde el poder se vuelve invisible.
Del "Senso Comune" al "Buon Senso". Es crucial no confundir, como hace a menudo la traducción descuidada, el senso comune con el buen sentido (buon senso). Gramsci rescata este último como el núcleo de racionalidad que existe dentro del caos.
- El sentido común es conformista, tradicionalista y pasivo.
- El buen sentido es el espíritu crítico que permite a un individuo analizar su realidad y descubrir que lo que parece "natural" es, en realidad, "histórico".
La tarea del intelectual orgánico y del educador no es imponer una verdad desde arriba, sino ayudar a que el grupo social desarrolle su propio buen sentido, transformando una conciencia fragmentada en una visión del mundo coherente y emancipadora. "El sentido común es el folclore de la filosofía, y siempre está a medio camino entre el folclore propiamente dicho y la filosofía, la ciencia y la economía de los científicos." según Antonio Gramsci.
Educación y Ética: La escuela de la sospecha. En el ámbito educativo, la lección de Gramsci es una advertencia contra la instrucción puramente técnica. Una educación que no cuestiona el sentido común es simplemente una fábrica de conformismo. El acto de educar debe ser un proceso de autoconciencia crítica.
En la era de los algoritmos y las cámaras de eco, el "sentido común digital" nos empuja a reaccionar en lugar de reflexionar. La ética gramsciana nos exige una "higiene mental": Desenterrar los prejuicios que pueblan nuestra mente y preguntarnos: ¿Quién puso esta idea aquí y a quién beneficia que yo la crea?
Una invitación al pensamiento incómodo. Entender el sentido común como una construcción histórica no nos deja en el vacío, sino que nos devuelve la agencia. Si la realidad ha sido construida a través del consenso y la cultura, entonces puede ser reconstruida.
La ciencia, la filosofía y la educación deben converger en este punto: transformar el "así son las cosas" en un "así las hemos hecho, y así podemos cambiarlas". Al final del día, el pensamiento más elevado no es el que se aleja de la realidad, sino el que desmantela lo obvio para encontrar la libertad.
Así de extraño está el mundo...
— Vagabundo ilustrado (@vagoilustrado) January 21, 2026
El Primer Ministro de Bélgica, Bart De Wever (conservador de derecha), en Davos plantea hacer frente unido a Trump, por auto-respeto y no ser recipiente feliz ni esclavos de EEUU. Y termina citando (literal) al filósofo comunista Antonio Gramsci: pic.twitter.com/HaLxvwZN5M
Antonio Gramsci nos enseñó que el sentido común no es neutral: es una construcción histórica donde se juega la hegemonía cultural. https://t.co/KNVgSBWGH7 Lo que parece “normal” suele ser ideología invisible. Educar, pensar científicamente y actuar éticamente implica transformar… pic.twitter.com/OKZ4cupFZa
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 24, 2026
@randolphcoloma11 Antonio Gramsci y la hegemonía. #filosofia #fyp #actualidad #sociologia #psicologia ♬ original sound - Randolph Coloma












