Hoy un rayo de ilusión que cruza el mundo virtual: Hopecore, esas pequeñas dosis de esperanza contra el ruido de las redes. ¿Qué ocurre cuando, entre la avalancha de noticias malas, aparece un vídeo de diez segundos en el que un desconocido se reencuentra con su perro, un anciano baila con su nieta o unos vecinos aplauden a quien acaba de terminar un tratamiento? Que nos detenemos. Esa pausa es, en esencia, el hopecore.
Conviene entender qué es y qué no es. El hopecore no es optimismo ingenuo ni propaganda de la felicidad. Muchos de sus vídeos nacen del dolor: alguien que cuenta cómo salió de una depresión, un duelo compartido, un barrio que se reconstruye. Lo que propone es un contrapeso. Si los algoritmos premian la indignación porque retiene atención, ¿por qué no ensayar que premien también el consuelo?
Tiene, claro, sus riesgos. Una emoción empaquetada en 15 segundos puede convertirse en mercancía, y la ternura (posts muy dedicados desde hace años), en estrategia para ganar seguidores. Hay quien denuncia que algunos vídeos están escenificados o descontextualizados, y quien teme que el "buen rollo" adormezca la mirada crítica. Son objeciones serias y merecen respuesta: verificar el origen de lo que compartimos es tan necesario aquí como en cualquier otro terreno.
El hopecore, en su mejor versión, es eso: narración breve que ayuda a sostenernos. En última instancia, el hopecore no supone la erradicación del cinismo digital ni la transformación de las estructuras corporativas que gobiernan la red. Es, en cambio, un síntoma revelador del malestar de época y de la perseverancia de la sensibilidad humana en entornos altamente tecnificados.
Muestra que, incluso en plataformas optimizadas para el conflicto y la polarización, los usuarios buscan grietas por las cuales reintroducir el asombro, el consuelo y la dignidad compartida. La vigencia del hopecore nos recuerda que la esperanza,lejos de ser un mero candor ingenuo,puede articularse como una exigencia ética imprescindible para habitar el presente.
Proponemos una prueba sencilla de esta ingenuidad digital o antídoto contra el doomscrolling: fijarnos en cómo nos sentimos al cerrar la aplicación. Si salimos más serenos y con ganas de hacer algo, el contenido cumple. Si salimos con la sensación de haber consumido una emoción ajena sin más, conviene cambiar la dieta. Recomendamos tres hábitos: elegir con cuidado a quién seguimos, comprobar la procedencia de lo que compartimos y convertir la emoción en un gesto concreto.
Para pasar a la acción con este consuelo en lugar de la indignación (lectura, escritura y voluntariado), con objetivos y evaluación: A 2 años: leer un libro al mes que alimente la esperanza razonada, escribir una nota breve cada semana sobre un gesto bueno que hayamos visto o hecho, y dedicar dos horas mensuales a una causa local. Evaluación: un registro trimestral con tres líneas de balance. A 10 años: mantener el hábito, haber contado al menos cien historias de esperanza y haber sumado a diez personas más. Evaluación: relectura anual del cuaderno y revisión de qué cambió en nuestro entorno. ¿Lo has probado?
Un ejemplo de hopecore en China.¿Qué es el #hopecore? Una tendencia en TikTok, Instagram y X: vídeos breves y emotivos para contrarrestar la negatividad de internet. https://t.co/pHCGFWJr3X No es optimismo ingenuo: muchos nacen del dolor. Sus riesgos: emoción convertida en mercancía y vídeos descontextualizados. Nuestra prueba: ¿cómo te sientes al cerrar la app? Si sales sereno y con ganas de actuar, cumple. Si no, cambia la dieta. Tres hábitos: elegir a quién sigues, verificar lo que compartes y convertir la emoción en un gesto. ¿Lo has probado? What is hopecore? A trend on TikTok, Instagram and X: short, emotional videos meant to counter the daily negativity of the internet. It isn't naive optimism: many clips come from pain. The risks: emotion turned into a commodity, and videos stripped of context. Our test: how do you feel when you close the app? Calmer and ready to act? Then it works. If not, change your feed. Three habits: choose who you follow, verify what you share, and turn emotion into one real gesture. Have you tried it? Zer da hopecore? TikTok, Instagram eta X-en hedatzen ari den joera: bideo labur eta hunkigarriak, interneteko negatibotasunari kontrapisua jartzeko. Ez da baikortasun ergela: bideo asko minetik sortzen dira. Arriskuak ere badira: emozioa salgai bihurtzea eta testuingurutik atera diren bideoak. Gure proba: nola sentitzen zara aplikazioa ixterakoan? Lasai eta ekiteko gogoz? Orduan balio du. Hiru ohitura: aukeratu nori jarraitu, egiaztatu partekatzen duzuna eta emozioa ekintza bihurtu. Probatu duzu? Qu'est-ce que le hopecore ? Une tendance sur TikTok, Instagram et X : de courtes vidéos émouvantes pour contrer la négativité quotidienne d'internet. Ce n'est pas un optimisme naïf : beaucoup naissent de la douleur. Les risques : l'émotion érigée en marchandise et les vidéos sorties de leur contexte. Notre test : comment vous sentez-vous en fermant l'appli ? Apaisé et prêt à agir ? Alors elle remplit son rôle. Sinon, changez de menu. Trois habitudes : choisir qui l'on suit, vérifier ce que l'on partage, transformer l'émotion en geste. Vous avez essayé ?
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) November 4, 2026















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