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Mi patria es…

Buscando una respuesta más universal a esta clásica pregunta de identidad, que históricamente ha producido tantas desgracias a la Humanidad.

El sentimiento patriótico de cada uno es algo que puede compartirse con otras muchas personas –con la misma o diferente patria-. La patria es siempre motivo de orgullo propio y nunca debiera ser causa de conflictos. La patria que sentimos como nuestra debiera ser abierta, acogedora e imponernos únicamente la responsabilidad de cuidar de sus lenguas y de sus culturas asociadas, sin desconocer las ajenas y respetando a los restantes idiomas y civilizaciones.

Porque no fueron los políticos quienes mejor definieron qué era la patria, sino los poetas. Ilustres rapsodas dictaron versos gloriosos como "mi patria es mi lengua", "mi patria es mi infancia", “mi patria es la Tierra”,… Qué fácil es proclamar con ellos las mismas verdades: MI PATRIA ES… la memoria, o el pensamiento, o mi hogar, o una nube, o la intemperie, o un baúl de recuerdos en el desván, o el huerto de mi abuela,…

Cómo no compartir con Baudelaire que "mi patria es mi infancia", o con Antoine de Saint-Exupéry que “La infancia es la patria de todos”. Este axioma es reiterado por pensadores con Rainer María Rilke, “la verdadera patria del hombre es su infancia” o Miguel Delibes, “la infancia es la patria común de todos los mortales, de ahí que el lector se identifique de inmediato con un personaje infantil sea de donde sea”.

Muchos literatos, desde tiempos remotos, señalaron otro aspecto prosaico -pero innegable- de qué entendemos a veces como patria. Aristófanes manifestó que “allí donde se está bien es la patria” y Benjamín Franklin que “allí está mi patria, donde mi libertad”. Múltiples proverbios apuntan en la misma dirección, desde los aforismos franceses “para un comerciante la patria es la bolsa (o su bolsillo)”, hasta el adagio árabe “el pobre es un extranjero en su patria”, destacando el apotegma sueco que “la patria está allí donde uno es útil”.

La patria es un concepto noble, pero el patriotismo mal entendido ha sido causa de muchas aberraciones bélicas cuando es un instinto que odia, y no una virtud que prefiere. Guy de Maupassant escribió que “el patriotismo es el huevo de donde nacen las guerras” y Samuel Johnson que “el patriotismo es el último refugio de los canallas”. Inaceptable es cualquier patriotismo que empuja al campo de batalla para matar o morir, en lugar del amor a lo propio que nos enseña a vivir en comunidad con los próximos y con los lejanos.

La inmensa mayoría de nosotros somos pacíficos y creemos, desde las incontables y peculiares identidades patrióticas y desde la individual libertad, que el respeto mutuo entre personas, lenguas y culturas nos hace más grandes y libres a todos los seres humanos. Suscribimos también las palabras de Séneca, “amamos la patria no porque sea grande, sino porque es nuestra” y las de Fatos Arapi, “donde me halle, soy un pedazo del paisaje de mi patria”.

En estos tiempos de interculturalidad e inmigraciones masivas, allí donde cada persona constituye su familia, allí está su verdadera patria. Todos podemos parafrasear a François Mitterrand cuando dijo que “Francia era su patria y Europa nuestro futuro”. Ojalá pronto cada uno tenga su patria pequeña y “el mundo sea el futuro de toda la raza humana”.

En medio del actual plurilingüismo prima más la máxima de Alfred Tennyson “quien más ama a su patria es el mejor cosmopolita”, que la desafortunada frase de Eça de Queiroz, “una prueba de patriotismo es hablar mal cualquier idioma que no sea el nuestro”.

Creo sinceramente que mi patria se escribe con minúscula, como algo importante pero nunca de valor absoluto. Mi patria convencional probablemente la comparto sólo con uno o dos millones de personas, pero mi Patria Grande, que puede ser la Patria de todos, se llama Inocencia, Tiempo y Vida.

Hölderlin: el poeta que buscó a los dioses entre los hombres

Nos gustó una respuesta de humor a la avalancha de aranceles Trump de estos días, que sugería recomendarle leer a Friedrich Hölderlin. Entonces vimos que nunca lo habíamos citado en este blog. Había que corregirlo.

Friedrich Hölderlin fue uno de los poetas más profundos y visionarios del Romanticismo alemán. Su poesía une la pasión por la naturaleza, el ideal clásico griego y una espiritualidad intensa, atravesada por su búsqueda de armonía entre el hombre, la divinidad y el cosmos.

Aquí os dejamos un resumen de algunos de sus poemas esenciales, que representan bien su estilo y sus temas:

🏛️ "Hiperión" (que se puede leer en PDF como fragmentos poéticos de su novela epistolar). Tema: El dolor del desarraigo, el amor imposible, la nostalgia de la Grecia ideal. Estilo: Lírica pura, apasionada, de tono elegíaco. Frase clave: ¿Dónde está mi patria? Amigos, si tengo patria, es con vosotros.

🌊 "A la patria" (An die Heimat)Tema: Melancolía del exilio, amor por la tierra natal. Significado: Habla del alma dividida entre lo vivido y lo soñado. Estilo: Intenso y emotivo, con un tono confesional.

☀️"El Archipiélago". Tema: Admiración por la antigua Grecia y su equilibrio con la naturaleza. Visión: Muestra un mundo armonioso, idealizado y lleno de belleza. Estilo: Rico en imágenes naturales y símbolos clásicos.

"Pan y vino" (Brot und Wein). Tema: Reflexión sobre el sentido de lo sagrado en el mundo moderno. Pregunta central: ¿Dónde están los dioses? ¿Dónde el poeta? Estilo: Meditativo, simbólico y lleno de referencias mitológicas.

🔥"El Rin" (Der Rhein). Tema: El poder de la naturaleza y el alma alemana. Metáfora: El río como fuerza divina e histórica. Estilo: Grandioso y solemne.

🌌 "La muerte de Empédocles" (drama poético). Tema: El sacrificio del sabio, la fusión con la naturaleza. Reflejo del autor: Empédocles simboliza la figura del poeta como visionario incomprendido. Estilo: Profético, teatral y trágico.

✨ Rasgos clave de su poesía: Tono elevado y solemne. Referencia constante a la mitología griega y a la naturaleza. Búsqueda de lo divino y lo eterno. Tensión entre lo humano y lo absoluto.

Friedrich Hölderlin (1770–1843) fue un puente entre lo clásico y lo moderno. Su obra influyó profundamente en poetas como Rainer Maria Rilke, Paul Celan y filósofos como Heidegger, quien lo consideró “el poeta del ser”.

Ubi bene, ibi patria

El lema latino de Cicerón se traduciría por "Donde se está bien, ahí está la patria", o en euskara en primera persona del plural: "Ongi sentitzen garen tokian, hantxe dugu aberria".

Actualización a partir de un comentario (ver en otro post) remitido por el profesor Magnus Moser: La imagen procede de un proyecto realizado en un colegio suizo, web www.osduedingen.ch, que puede verse en alemán en su apartado Treffpunkt / Latein.

Nombres propios para un Tesla

Desde hoy, 21-2-19, tenemos matriculado nuestro Tesla Model 3, aunque vamos a dejar que nuestro particular KITT nos espere en Getafe (¡somos así de pacientes!) para ir a recogerlo como se merece (es un fallo que no venga hasta nuestra casa por sus medios). Disculpad si durante unos días o posts os damos la lata con este tema que, obviamente, nos apasiona. Sin más excusas, reproducimos un debate que hemos mantenido en un Foro de Tesla.

Ante todo hemos de señalar que a nuestros sucesivos coches (Simca 1000, Seat 127, Opel Corsa, Renault 21, Ford Mondeo, Audi A6 y Lexus CT 200h) nunca les asignamos un apodo. Únicamente mi esposa llama "El Risas" al Lexus, por lo pequeño que es todo respecto al A6,... Por otra parte, según un estudio de Direct Seguros, un 20% de conductores pone nombre a su coche. Ese mismo informe asegura que las mujeres son más “fans” de ponerle un apelativo al coche. 

Tesla es un fabricante singular e insiste en animarnos a poner un alias a nuestro Model 3, que figurará en pantalla de modo preeminente. Así pues hemos de encontrar un identificador significativo, breve pero descriptivo. Nombres en inglés o en español,... o en latín. La idea puede girar en torno a una cualidad única de todos los Vehículos Eléctricos, magnificada en un Tesla, o jugar con un 3 en lugar de la vocal E (El3ctra), o apuntar a una característica propia de nuestro automóvil como su color,... 

El inglés cabe porque incluso en castellano decimos Model 3,... y porque hay muchos referentes. K.I.T.T. (Knight Industries Two Thousand) del Coche Fantástico,  WattsOn (Sherlock Holmes y Watios On), Zeus (el dios griego del cielo y el trueno y por ende de la energía), sus equivalentes en la mitología romana Júpiter, en la etrusca, Tinia, en la egipcia, Amón y en la cananea, Baal​, Mr. Blue Sky, Tess, 3nma, T3ssie, Sparky,... 

Una solución consiste en recordar cabalgaduras célebres desde burros como Platero, propuesta de PlaTesla, a los más famosos caballos de la historia como Pegasus (de Zeus), Caballo de Troya, Bucéfalo (Alejandro Magno), Marengo (Napoleón Bonaparte), La yegua Babieca (el Cid), Palomo (Simón Bolívar), Rocinante (Don Quijote),... Los 129 monturas de Napoleón, véase en este enlace, dan mucho juego desde Marengo a Vizir, pasando por Cyrus (rebautizado como Austerlitz), Taurus, Tamerlán, Nerón, Cerberé, o derivados de sus victorias como Marengo, Friedland, Wagram, Montevideo o Córdoba, de nombres más creativos como Roitelet, Intendant y Coquet.

Recurrir a proverbios latinos salva el dilema de idioma, resulta muy sugerente,... pero no es muy popular. Se pueden elegir citas perfectas,... Enumeramos algunas: Carpe Diem, "Aprovecha el tiempo"; Tempus fugit, "El tiempo se escapa; Ubi bene, ibi patria, "Donde se está el bien, allí está la patria"; Urbi et orbi, "Para la ciudad y para el mundo"; Audentes fortuna iuvat, "La fortuna sonríe a los audaces"; Ipso facto, "Por el mismo hecho"; Res, non verba, "Hechos, no palabras"; Ars longa, vita brevis, "El arte es largo, la vida es corta",...

El euskera también ofrece ideas, algunas que barajamos y otras sobrevenidas. Desde K.I.T.T. se puede derivar Kitto, que no tiene traducción, salvo en la expresión propia Eta kitto! que viene a significar algo así como ¡Lo hice! (muy a propósito del tema), ¡Y ya está!, ¡San se acabó!,... Otros con resonancias eléctricas serían Tximist (rayo),... 

Aún estamos barajando conceptos,... hasta el día final de este mes no hemos de bautizar a nuestro Model 3. Posiblemente sea algún latinajo, con poso,... una vez hemos descartado los ya citados y otros engendros como  TRESla, JugueTesla, TeslAzul, Techla, Teseo,...
¿Nos decís vuestros nombres de coches? ¿Alguna sugerencia? Saludos y gracias.

¡Viva Babel!

Acongojados por el síndrome postvacacional, que amenaza convertirse en postvocacional porque cualquier año no volvemos, sólo nos recompensa esos detalles entrañables que indican inequívocamente que has vuelto a casa, que estás en tu patria. El signo inconfundible, más contundente y quizá menos consciente es el idioma. Según Unamuno “La sangre del espíritu es mi lengua y mi patria es allí donde resuene soberano su verbo”.

Cuando la comunidad de verano la componen 66 familias, con 12 idiomas distintos, el retorno sorprende por el exiguo bilingüismo de nuestra Euskadi. Ciertamente que dos lenguas oficiales son infinitamente preferibles al monolingüismo triste de algunos países, pero resulta de una riqueza humana que llega a añorarse tras haberla disfrutado la conmutación, según el vecino de turno, entre cuatro o cinco lenguas, aunque la mayoría poco dominadas y recurriendo en ocasiones al habla por señas, porque la lengua del afecto está en los ojos y la sonrisa es el idioma universal de los seres inteligentes.

El lenguaje materno indudablemente es imprescindible para imprecar con prontitud, soltura y propiedad, y no existe sonido más dulce que el idioma propio, sobre todo cuando sorpresivamente se escucha en países extraños y que se agradece cuando proviene de un forastero que ha sumado su corazón a nuestro lenguaje. Ya nadie sostiene como Stalin que todas las lenguas naturales deban fundirse en un solo idioma artificial, ni que sea una muestra de patriotismo chapurrear los idiomas ajenos al materno como Queiroz, porque el valor del plurilingüismo se impone por doquier. Conviene conocer varios lenguajes para poder pensar conscientemente en el propio. Cada idioma es una visión del mundo, y el ropaje del pensamiento, que se multiplica en perspectiva con las lenguas aprendidas. ¡Gracias, idiomas del mundo!

Goethe decía que una persona posee tantas almas como idiomas comprende, y lo cierto es que el lenguaje es el árbol genealógico de una nación cuya historia se basa más que en sus gestas en dos legados patrimoniales de civilización a la humanidad: su arte y su idioma. Horrexegatik, eskerrik asko Euskara! 

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La infancia es un país completo…

Algunos de mis primos y yo. ©Mikel AgirregabiriaLa propia infancia es un país, o, al menos, debiera serlo; lástima que, al crecer, perdamos la nacionalidad...

Los años de la niñez son para cada uno de nosotros los tiempos más fabulosos de la historia. He vivido intensa y constantemente en el recuerdo de mi propia infancia, siempre presente en mi alma. Con el transcurrir de los años, he llegado a tres conclusiones, que quisiera compartir con los supuestos lectores que en algún sitio pudieran aparecer.

1ª) La propia infancia es un país plagado de difuntos presentes. La mayoría de los personajes con los que convivimos en nuestra niñez han ido desapareciendo gradualmente. Mis bisabuelos Isabel y Pedro, mis abuelos, mis padres, y otros muchos de quienes más aprendí habitan ya entre las estrellas del cielo. El peso de los grandes protagonistas infantiles persiste en nuestra memoria, tanto más vigentes cuanto más etéreos.

2º) La propia infancia es un país cargado de vivencias. Las experiencias más significativas y decisivas se producen en las edades más tempranas. Los sucesos se aceleran y atropellan en nuestros primeros años; a menudo, sin que puedan ser entendidos en su momento por quienes los vivimos y los aceptamos como inevitables. Esas vivencias moldean crucialmente nuestro espíritu.

3º) La propia infancia es un país rebosante de claves. La vida paulatinamente nos descubre las soluciones que explican lo que nos asombró durante la inocencia de nuestra niñez. La existencia va adquiriendo su significado progresivamente. El descubrimiento de los secretos y la magia del aprendizaje son máximos en las etapas incipientes; luego el escepticismo y, lo que es peor, la indiferencia se van apropiando de nosotros.

Por todo ello, muchos reivindicamos el retorno a los valores de la infancia, a los hallazgos propios de la niñez. No es nuevo el mensaje de la infancia como la patria común de todos los mortales. Antoine de Saint-Exupery señaló que “la infancia es la patria de todos los hombres”. Más matizadamente, Georges Bataille apuntaba que “la literatura es la infancia al fin recuperada”.

Otra conclusión también se deriva: La trascendencia de la educación infantil y primaria. Y necesariamente a través de educadores que coincidan con el pedagogo suizo Edouard Claparede, cuando sentenció que “todo el sentido que se da a la educación depende del significado que cada uno atribuya a la infancia”. De ahí la necesidad de que todos los adultos, pero especialmente quienes somos padres o educadores, interpretemos debidamente la etapa de la infancia. Con la misma atribución que otorgamos a nuestra propia niñez, desde la percepción más personal.

Sólo así descubriremos que la razón última es que “la infancia es un país repleto de amor”, ese deseo de imitación divina. El escritor Gilbert Keith Chesterton relataba: “Dios crea cada margarita separadamente, y nunca se cansa de forjarlas. Puede ser que Él tenga el apetito eterno de la infancia. Porque nosotros hemos pecado y envejecemos, pero nuestro Padre es más joven que nosotros”.

Un proverbio turco asegura que “el amor devuelve a los viejos sabios a la infancia”. Otros sugieren que el amor no envejece nunca,… muere en la infancia. Una razón más para perseverar en los valores infantiles de la incansable pasión por el juego, por la amistad y por el afecto. Hagamos que nuestra vida contradiga ese pesimista presagio que insinúa: “la infancia es una eterna promesa que nadie jamás mantiene”.

Versión final: mikel.agirregabiria.net/2005/infancia.htm

Anagnórisis y peripeteia, desde Ulises a Luke Skywalker


La anagnórisis (del griego antiguo ἀναγνώρισις, «reconocimiento») o agnición es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, sus seres queridos o su entorno, ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y lo obliga a hacerse una idea más exacta de sí mismo y de lo que le rodea. 

También se produce anagnórisis cuando un personaje principal revela su identidad hasta entonces oculta o velada a otros personajes secundarios cambiando así la relación, normalmente de un nexo débil o inexistente (un mendigo o simple huésped) hacia un nexo fuerte (el hijo de un enemigo que clama venganza, el retorno de un rey por largo tiempo ausente,...), produciendo un punto de giro en la historia que la hace avanzar hacia su desenlace.

Al regresar a Ítaca Ulises se presenta o revela hasta en diez ocasiones su identidad a sus seres queridos, puesto que sus rasgos físicos han sido cambiados por los dioses y el tiempo y no siempre le reconocen. El término fue utilizado por primera vez por Aristóteles en su Poética. Aunque la anagnórisis es un recurso frecuente en muchos géneros, Aristóteles la describió en relación con la tragedia clásica griega, con la que está asociada de modo especial.

De acuerdo con Aristóteles, el momento ideal para la anagnórisis trágica es la peripecia (giro de la fortuna): en un momento crucial, todo se le revela y hace claro al protagonista, con efectos casi siempre demoledores. Por ejemplo, el descubrimiento por parte del héroe trágico de alguna verdad sobre sí mismo, otras personas, o de algunas acciones que significan que, ahora que las sabe, toda la trama cambia de dirección como resultado de su reacción a las noticias. La revelación de esta verdad (que ya era un hecho, pero el protagonista ignoraba) cambia la perspectiva y la reacción del héroe, que se adapta y se acomoda aceptando su destino y en consecuencia ayudando a que este ocurra.
Ejemplos: Edipo, rey de Tebas descubre que el verdadero origen de las plagas que asuelan su polis son causadas por él mismo al cumplir sin saberlo con el oráculo de Delfos: "Matarás a tu padre y te casarás con tu madre", con quien ha tenido cuatro hijos. Un ejemplo clásico de anagnórisis en la tragedia griega se halla en el «Edipo Rey» de Sófocles, cuando Edipo se entera de que la persona que había matado era su padre y que su esposa es su madre. Otro caso especialmente emotivo es el de Ágave al final de «Las bacantes» de Eurípides, que llega a Tebas con lo que cree la cabeza de una fiera en su mano. A medida que el dios Dioniso se va retirando de su ser, comprende que se trata de su propio hijo, Penteo, al que ella y las demás bacantes han despedazado en una orgía de sangre.

En la comedia griega, la anagnórisis es también un recurso frecuente: en las obras de Menandro y sus imitadores latinos, abundan los personajes que han sido abandonados de pequeños y criados como miembros de una clase social inferior. Al entablar una relación con un personaje noble, su extracción humilde supone un estorbo; al final de la obra, se descubre por algún indicio (una marca de nacimiento, un objeto personal que la madre dejó junto al bebé) su verdadera identidad, y la pareja puede unirse felizmente en matrimonio.

En la épica griega tenemos un buen ejemplo de anagnórisis en los últimos cantos de la «Odisea», cuando Ulises vuelve a Ítaca, su patria, y varios personajes lo van reconociendo (su viejo perro Argos, su nodriza Euriclea, su hijo Telémaco, su padre Laertes,...), en una gradación que termina cuando su esposa Penélope, la más reacia a aceptar la revelación, lo somete a una última prueba para confirmar su identidad.

En la literatura española, la anagnórisis es moneda corriente en las novelas de caballerías, el teatro barroco (p. ej. «La dama duende», de Pedro Calderón de la Barca) y el drama romántico. Y también está presente en La gitanilla y en varias de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes. En la literatura inglesa renacentista, William Shakespeare también utiliza las características asociadas a este término en sus obras dramáticas, específicamente en sus tragedias. A pesar del momento de anagnórisis, de reconocimiento, todo acaba mal por el hecho de la inclusión del fatalismo, propio de las obras trágicas.

En la literatura prehispánica, específicamente en el drama Ollantay encontramos una hermosa anagnórisis cuando el inca Túpac Yupanqui encuentra a Cusi Coyllur, prisionera, y reconoce que ella es su hermana.

El ejemplo más moderno sería en el episodio V de la Saga cinematográfica de Star Wars: Cuando Darth Vader revela a Luke Skywalker que él es su padre, la trama pasa de ser una batalla entre el bien contra el mal a ser un conflicto existencial del protagonista entre su deber de luchar contra el mal o redimir a su padre caído.
La peripeteia (en griego antiguo, περιπέτεια) o peripecia es el acontecimiento de una trama que supone un punto de inflexión, un giro en la suerte de los personajes. Este término especialmente se aplica a las obras dramáticas. Dicha historia se presenta como una adversa y repentina que sucede accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado.

En las tragedias supone el punto en el que la trama toma el cariz propiamente trágico, es decir, el punto de inflexión en el que la suerte del héroe protagonista se trunca y comienzan las desgracias que le llevarán inevitablemente a un final desdichado.

Aristóteles define la Peripeteia como «un cambio por el cual la acción gira hacia su opuesto, sujeto siempre a nuestra regla de probabilidad o necesidad». Según Aristóteles, la peripecia, junto con el descubrimiento, es la más efectiva cuando se trata de drama, particularmente tragedia: «la mejor forma de Descubrimiento es aquella que asiste a Peripeteia, como la que conduce al Descubrimiento a Edipo».

La peripeteia incluye cambios en el personaje, además de cambios externos. Por ejemplo, si un personaje pobre y oscuro se ha vuelto rico y famoso, ha sufrido una peripeteia, incluso si su personaje sigue siendo el mismo. La peripeteia o peripecia se distingue de la anagnorisis o agnición, cuando un personaje descubre una información que previamente ignoraba. Esta distinción proviene de la Poética, que consideró que la anagnórisis, que lleva a la peripeteia, un aspecto superior de la tragedia. 

Dos de estas obras son Edipo Rey, donde la información proporcionada por el oráculo de Delfos (que Edipo mató a su padre y se casó con su madre) provocó la muerte de su madre, Yocasta y su propia ceguera y exilio, e Ifigenia entre los tauros, donde Ifigenia se da cuenta de que los extraños que ella debe sacrificar son su hermano y su amigo, lo que resultó en que los tres escaparan de Tauris. Consideró estas tramas complejas y superiores a las simples sin anagnórisis ni peripeteia, como cuando Medea decide matar a sus hijos sabiendo que lo son y aun así lo hace. Aristóteles identificó a Edipo Rey como la principal obra para ejemplificar la peripecia.
Otro recurso literario citado en este vídeo es el Arma de Chéjov: "Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí", indicó Antón Chéjov.

El mejor don de los progenitores...

Los padres pueden regalar muchas cosas a sus hijos. Gustan de donarles todo lo que tienen, todo lo que pueden. A veces, se esfuerzan en lograr lo que no les alcanza, sólo para entregárselo a su prole. En esa búsqueda, a veces se olvidan que lo que todos los niños quieren es... tiempo paterno, de estar con ellos, de escucharles, de hablarles,.. En la bella y emotiva película autobiográfica "La pesadilla de Susi" (An American rhapsody), basada en la historia real de su directora Éva Gárdos. En la Hungría de la posguerra, unos padres deben escapar de su patria, y en la huida no logran reunirse con su hija pequeña. Ella queda al cuidado de un matrimonio de labriegos que la cuidan durante seis años como si fuese su hija, y le dedican toda su existencia. Finalmente, los padres logran reunir en Estados Unidos a toda la familia, ofreciendo a Susi (Scarlett Johansson) un futuro mucho mejor. Aunque padres biológicos y adoptivos conocen su papel y valoran la labor mutua, la niña nunca olvidará haber sido la estrella en su modesta y feliz infancia rural, en torno de la cual vivieron y se volcaron sus primeros padres, unos pobres campesinos que la hicieron ser como luego pudo ser con el apoyo de ambas familias.

Marguerite Yourcenar: Escritura, memoria y eternidad

Ya anunciamos hace poco que teníamos a Memorias de Adriano en nuestro proceso de relecturas. Como homenaje a Marguerite Yourcenar y su relevancia en la literatura contemporánea, especialmente en relación con su enfoque histórico, filosófico y estilístico.

Marguerite Yourcenar (1903–1987) fue arquitecta del alma humana y de la historia y una de las figuras más singulares e influyentes de la literatura del siglo XX. Nacida en Bruselas con nacionalidad francesa y más tarde ciudadana estadounidense, Yourcenar fue mucho más que una novelista: fue una intelectual comprometida, una erudita de la antigüedad y la primera mujer en ingresar a la Academia Francesa en 1980, un hecho simbólico que reconocía la profundidad de su pensamiento en un mundo aún dominado por la voz masculina.

Marguerite Yourcenar es sobre todo recordada por su magistral novela Memorias de Adriano (1951), una obra que no solo revive la voz del emperador romano, sino que humaniza el poder y la fragilidad con una prosa serena, reflexiva y profundamente contemporánea. Esta novela marcó un punto de inflexión en la narrativa histórica, alejándose del espectáculo y acercándose a lo íntimo, lo filosófico.

En Opus nigrum (1968), otra de sus grandes obras, explora el conflicto entre el pensamiento mágico y el científico durante el Renacimiento, encarnado en el personaje de Zenón. Aquí, la autora plantea una meditación sobre la libertad, la herejía y la búsqueda de sentido, anticipando muchas de las tensiones del mundo moderno.

El estilo de Marguerite Yourcenar es sobrio pero profundamente lírico, cuidado hasta el extremo, sin artificios gratuitos. Su prosa transmite una lucidez casi estoica, y cada palabra parece elegida con el rigor de un escultor clásico.

Más que contar historias, Yourcenar interroga la condición humana a través del tiempo, y su literatura se convierte en una forma de meditación. Lo histórico en ella no es decorado, sino herramienta para pensar el presente desde una perspectiva dilatada y sapiencial.

En tiempos donde lo inmediato predomina, Marguerite Yourcenar sigue siendo una autora que invita a la pausa, al pensamiento y al diálogo entre épocas. Su obra representa una forma de resistencia cultural: la creencia en que la literatura aún puede ser sabia, hermosa y necesaria. Su legado no es solo literario, sino ético: nos recuerda que escribir es también un acto de responsabilidad frente al tiempo y la memoria.

Marguerite Yourcenar, cuya frase autobiográfica era “Escribir no cambia el mundo, pero puede evitar que el mundo nos cambie del todo”, nos regaló esta selección de citas destacadas con contexto breve y organizadas por libro, ideales para enriquecer una entrada de blog literario:

Cuentos orientales (1938): “La piedad no cambia el curso de las cosas, pero nos vuelve menos crueles.”

Memorias de Adriano (1951): “Traté de describiros no a un hombre perfecto, sino a un hombre”. “Lo que la filosofía ha buscado en vano, el arte lo ha conseguido: la suspensión del tiempo”. “El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se lanza una mirada inteligente sobre sí mismo.”

Opus nigrum (1968): “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”. “El amor a la verdad no impide la fe, pero la purifica.

El tiempo, ese gran escultor (1983): “Todo lo que ha sido pensado existe en alguna parte”. “La historia es el polvo de los siglos, pero también su luz.”

Juntas Generales de Bizkaia en Gernika

Juntas Generales de Bizkaia en Gernika
Toda visita a Gernika, como la apresurada de hoy, exige un saludo reverencial a la sede del Árbol de Gernika (foto e historia), ubicado en el recinto de Juntas Generales de Bizkaia (véase su historia). Ahora se ha suscitado un debate sobre si la capital de Euskadi debiera estar ubicada en Gernika, algo sobre lo que no nos pronunciamos porque creemos que la patria de cada uno se lleva en el alma y es algo muy personal, íntimo, que nos hace diversos y entrañables, semejantes y hermanos con raíces profundas y variadas. Nuestra tesis es más radical que dónde ubicar una capital: Creemos que Gernika debiera ser el nombre de Euskadi. Rectificamos; seamos más ambiciosos. Gernika debiera ser el nombre de... la humanidad.
Porque en Gernika se creó la democracia por el pacto entre iguales, desarrollando instrumentos democráticos tales como el Habeas Corpus, la prohibición del tormento o la Hidalguía Universal, (la igualdad universal) mucho antes de que lo hicieran otras instituciones en Europa. Y también porque Gernika fue un escenario de dolor humano, inmortalizado por Pablo Picasso en la obra pictórica más relevante del siglo XX, tras un brutal intento de destruir la libertad humana por la violencia de las armas. Fotos de hoy. ¡Ah, por todo ello y mucho más, GuBai! (Nosotros Sí, plataforma en pro de la instalación de un nuevo Guggenheim en UrdaiBai, en torno a Gernika!
Juntas Generales de Bizkaia en Gernika

Historia de las vacunas en período de vacunación escolar


La jornada de vacunación escolar, cuando se produce en el primer curso de Educación Primaria, es un momento excelente para recordar cómo Edward Jenner descubrió la primera vacuna contra la viruela, y por qué se denomina "vacuna".

El 14 de mayo será por siempre una fecha memorable en la historia de las ciencias en general y del efecto preventivo de la vacuna en particular. Ese día del año 1796, El inglés Edward Jenner hizo la primera inoculación contra la viruela. James Phipps, un niño de ocho años de edad, fue el primer inoculado con secreción recogida de una pústula vacuna (viruela de vacas) en la mano de una lechera que se había infectado durante un ordeño. El primero de julio siguiente inoculó de nuevo al pequeño, esa vez con pus procedente de una persona enferma de viruela. Este quedó indemne, con lo cual se demostró la acción profiláctica de la inoculación contra la viruela humana. 

Edward Jenner nació en Beketen, Inglaterra, el 17 de mayo de 1749 en el seno de una familia de pastores protestantes. A la edad de 13 años comenzó sus estudios profesionales en Soadbury, bajo la dirección de Daniel Ludlow. De allí pasó al hospital Saint George, donde fue discípulo de John Hunter. Por aquella época comenzó a manifestar una gran inclinación por la botánica y la zoología. Esta afición pudo ser la causa de que se perdiera el descubrimiento de la vacuna, es decir, de que no se verificara, pues en 1771 le fue ofrecido a Jenner el puesto de naturalista en la famosa expedición del capitán Cook. Pero éste prefirió ir a ejercer la medicina a su pueblo natal.

Todo parece indicar desde 1762, cuando comenzaba sus estudios en Soadbury la cuestión de la viruela le preocupaba a este ilustre médico, pues en una consulta facultativa oyó a una joven decir: "Yo no me puedo enfermar de viruela porque ya estoy vacunada". Aún conservaba vivo el recuerdo de aquella frase cuatro años después se estableció en Berkeley, donde observó que la creencia de ésta era corriente entre los vaqueros del lugar y de sus cercanías. Se propuso comprobar la verdad en tal sentido y al persuadirse de ella por el año 1780, comenzó a divulgar su descubrimiento. En 1788 Edward Jenner puso en conocimiento del cuerpo médico de Londres su idea de propagar la vacuna de un individuo a otro como medida de protección contra la viruela, pero ésta no causó ninguna impresión. 

El lapso transcurrido entre ese año y el de 1796, se empleó por científico en los estudios experimentales. Hasta que llegó al importante día del 14 de mayo. El descubrimiento trajo consigo críticas que muchas veces tomaron formas violentas e injuriosas. Un folleto publicado por el doctor Rowley, contenía una viñeta en que se representaba a un niño con cabeza de buey. Ésta, según dicho autor había tomado tal forma a raíz de haberse vacunado al pequeño. 

Por otra parte, se predicaba en los púlpitos que la vacuna era una acción anticristiana. Sin embargo, la verdad se abrió camino poco a poco. Al principio se divulgó la vacuna por Inglaterra; posteriormente se introdujo en Francia e Italia, hasta llegar a propagarse por toda Europa y América. El nombre de Jenner se diseminó por todos los países civilizados. El insigne médico recibió gran número de títulos de instituciones como la Sociedad de Medicina de Paris, el Instituto de Francia y de muchas otras agrupaciones científicas del país galo. Alcanzó en el extranjero un prestigio tan grande, como importantes fueron los honores con los que le recompensó su patria. 

Desde que verificó su descubrimiento hasta los últimos días de su vida, Jenner vacunó gratuitamente a los pobres de Berkeley y de sus alrededores. Para ello tenia un pabellón en el jardín de su vivienda, al que llamaba . En cierta ocasión acudieron a él muchos habitantes de una aldea vecina, que antes habían sido rebeldes a la vacunación. El cambio se debió a que el sacristán de la iglesia del pueblo, cansado de asistir a tantos entierros por defunción de variolosos, determinó aconsejar por todas partes la única forma de precaución contra epidemia era la vacunación. En virtud de la exhortación del sacristán, los vecinos se sometieron a lo que hasta entonces no habían aceptado. 

Para que se tenga una idea de la significación para la humanidad del descubrimiento de Edward Jenner, sería bueno mencionar los estragos causados con anterioridad a éste por la viruela. Por aquella época, esta enfermedad daba lugar a una mortalidad de 15.000 personas al año en Francia; en Alemania morían anualmente 72.000 variolosos, en Rusia llegó a ser la viruela la responsable de 2.000.000 de defunciones en un solo año; y en algunas regiones de América, principalmente en los países del norte y el Perú, sus victimas se contaban por millares entre los indígenas. Sólo esta información es más que suficiente para que se reconozca a Jenner como un benefactor de la humanidad, y como alguien que se merece recibir un homenaje diario de todos los habitantes de la Tierra, con independencia de la época que haya tocado vivir.

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Omnia mea mecum porto: Llevo conmigo todo lo mío

Cicerón en Paradoxa Stoicorum, I, 8: "...neque ego umquam bona perdidisse dicam, si quis pecus aut supellectilem amiserit, nec non saepe laudabo sapientem illum, Biantem, ut opinor, qui numeratur in septem; cuius quom patriam Prienam cepisset hostis ceterique ita fugerent, ut multa de suis rebus asportarent, cum esset admonitus a quodam, ut idem ipse faceret, 'Ego vero', inquit, 'facio; nam omnia mecum porto mea". Traducción: "...y yo nunca diré que he perdido mis bienes si es que pierdo ganado o ajuar, y no dejaré de alabar a menudo a aquél que se llamaba Bías, según pienso, que se cuenta entre lo siete sabios de Grecia; cuando los enemigos habían conquistado su patria, Priene, y los demás huían de ella de tal manera que llevaban consigo gran parte de sus pertenencias, alguno le llamó la atención, para que hiciera él lo mismo que los demás. Él contestó: "Eso es lo que hago, pues llevo conmigo todas mis cosas".

Actualización a partir de un comentario (ver en otro post) remitido por el profesor Magnus Moser: La imagen procede de un proyecto realizado en un colegio suizo, web www.osduedingen.ch, que puede verse en alemán en su apartado Treffpunkt / Latein.

Gaztelugatxe: Un esperado referente político

Gaztelugatxe es un emblemático paraje de la costa vizcaína, entre Bakio y Bermeo, de visita turística obligada (ver mapa abajo). Con ese nombre, Gaztelugatxe, ha aparecido un blog político cuya carta de presentación es prometedora. Sintoniza con un sentir muy extendido en la sociedad vasca, que cree en la política como servicio y solución de los problemas de la ciudadanía. Su apuesta busca la moderación, el acuerdo, el respeto y la empatía con quienes opinan diferente, sabiendo que todos tenemos razones y creencias respetables e integrables. Gaztelugatxe reaviva la esperanza de muchas personas, de todas aquellas que ante todo se reconocen como seres humanos, como demócratas, como pacifistas y como respetuosos con los derechos de todos los demás, antes que votantes de una u otra opción partidista. Gaztelugatxe busca responder a las demandas reales de la comunidad vasca, de toda la ciudadanía que vive y trabaja en Euskadi. 
Algunos que creemos en "esta patria", nos sentimos a gusto en Gaztelugatxe donde se aspira a interpretar el sentir mayoritario de la sociedad vasca, que aprecia el autogobierno en la legalidad y que adora la tolerancia, la paz, la solidaridad, el entendimiento, que disfruta viviendo las inmensas oportunidades que nos brinda esta maravillosa esquina del mundo, con nuestras lenguas propias y participando desde nuestra cultura euskaldun con poderosas civilizaciones (como la española, la francesa y la anglosajona), en medio de la vieja Europa de la que siempre hemos formamos parte. Gaztelugatxe recupera la vocación abierta, amable, acogedora y viajera que siempre ha sido característica definitoria del pueblo vasco en toda su historia. En Gaztelugatxe encontramos un faro guía quienes anhelamos la desaparición de la violencia, del enfrentamiento, de la política de bloques, y de quienes buscamos una senda de convergencia, de transversalidad en la centralidad política, de nitidez partidista y de normalización social. 

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Señales del fascismo que Umberto Eco identificó en 1995

Humberto Eco (posts previos) lo advirtió hace más de 30 años: el fascismo eterno regresa con traje nuevo y discurso antiguo, y nos enseñó a reconocerlo entre nosotros. En 1995, con motivo del cincuentenario de la liberación italiana, Umberto Eco pronunció en la Universidad de Columbia una conferencia que el tiempo ha convertido en texto de referencia ineludible. Su título, Ur-Fascismo —fascismo originario, primordial, eterno—, contenía ya una tesis provocadora: el fascismo no fue un episodio histórico clausurado en Nuremberg o en Piazzale Loreto. Es una condición latente, un conjunto de rasgos que pueden reaparecer combinados de distintas formas, adaptados a cualquier latitud y cualquier época. 

Humberto Eco sabía de lo que hablaba. De niño había respirado el aire del régimen mussoliniano, y esa experiencia biográfica confería a su análisis una densidad que la mera erudición académica no puede fabricar. El semiólogo boloñés no construyó una definición cerrada del fascismo —empresa que él mismo consideraba imposible, dada la naturaleza contradictoria del fenómeno— sino una lista de 14 rasgos o síntomas, suficiente cualquiera de ellos para diagnosticar la presencia del virus.
  1. El culto a la tradición: Rechazo a la modernidad y aceptación de un sincretismo cultural que combina creencias contradictorias, bajo la premisa de que "todo lo verdadero ya ha sido dicho". El Ur-Fascismo nace de una nostalgia irracional hacia un pasado mítico, idílico y amenazado. 
  2. El rechazo al modernismo: Del anterior punto deriva el rechazo a la modernidad: la ciencia, la crítica, el pensamiento complejo son peligrosos porque disuelven certezas. La Ilustración y la razón crítica son vistas como el principio de la depravación moderna, fomentando un pensamiento antiliberal.
  3. El culto a la acción por la acción: La acción se valora por sí misma, sin necesidad de reflexión previa. Pensar es visto como una forma de emasculación o debilidad. 
  4. El desacuerdo es traición: No se tolera el espíritu crítico, el cual opera distinciones. El desacuerdo es visto como un ataque directo a la nación o al movimiento. No resulta casual que el desacuerdo interno, la matización intelectual, sean vividos como una forma de deslealtad. El movimiento fascista impone unanimidad.
  5. Miedo a la diferencia: El fascismo es racista por definición, naciendo del miedo contra los intrusos y el "otro". Eco subrayaba con especial énfasis el miedo a la diferencia: La otredad —el extranjero, el judío, el inmigrante, el disidente— es siempre el origen del mal. Este racismo puede revestirse de argumentos culturalistas o identitarios, pero su lógica profunda es idéntica. 
  6. Apelación a la frustración social: Búsqueda del apoyo de una clase media frustrada, temerosa de crisis económicas o humillaciones políticas. Conectada con este miedo al extraño está la apelación a una clase media malograda, que ha perdido identidad económica o social y busca algún chivo expiatorio antes que un análisis estructural de su situación. 
  7. La obsesión por una conspiración: Se promueve la idea de que la nación está bajo asedio, ya sea por enemigos internos o externos (frecuentemente apelando a prejuicios antisemitas o nacionalistas).
  8. El enemigo es a la vez fuerte y débil: Los seguidores deben sentir que están sitiados, pero también que pueden vencer al enemigo porque este es simultáneamente demasiado poderoso y peligrosamente débil. El fascismo eterno necesita también un enemigo a la vez poderoso y débil. Fuerte para justificar la movilización permanente; endeble para que la victoria sea posible y el héroe resulte plausible. La contradicción no incomoda al pensamiento iletrado y mágico. 
  9. El pacifismo es colaboración con el enemigo: La vida se concibe como una lucha constante, por lo que la búsqueda de la paz es una traición. Ligado a lo anterior aparece el concepto de guerra como estado natural: la paz es sospechosa, la convivencia es cobardía, la diplomacia es rendición.
  10. Desprecio por los débiles: Un elitismo popular en el que todo ciudadano pertenece al "mejor pueblo del mundo", despreciando a todos los demás que son considerados inferiores.
  11. Culto a la muerte y el heroísmo: Al ser la vida una lucha, se educa a los ciudadanos para ser héroes y morir por la patria, a menudo minimizando el valor de la vida individual.
  12. Machismo y armas: Elevación de la masculinidad agresiva, con desdén por las mujeres y condena de comportamientos sexuales no convencionales, desde la castidad hasta la homosexualidad. Y puesto que también el sexo es un juego difícil de jugar, el héroe Ur-Fascista juega con las armas, que son su Ersatz 8sucedáneo) fálico: sus juegos de guerra se deben a una invidia penis permanente.  
  13. Populismo selectivo: Se asume que existe una "voluntad común del pueblo" que el líder interpreta. Esto lleva al desprecio por los parlamentos o instituciones democráticas al considerar que no representan al "verdadero" pueblo. Quizá el rasgo más perturbador para las democracias contemporáneas sea el que Eco denominó democracia cualitativa versus democracia cuantitativa. El Ur-Fascismo desprecia los parlamentos, los procedimientos, las mayorías contadas. Postula en su lugar una voluntad popular mítica —el pueblo, la nación, la raza— que el líder encarna y expresa sin necesidad de mediación institucional. El líder no representa al pueblo: es el pueblo.
  14. El uso de la "neolengua": Se utiliza un vocabulario limitado y frases hechas para reducir la capacidad de pensamiento crítico.

La actualidad de estas catorce señales del Ur-Fascismo resulta difícil de ignorar. En distintos países y bajo distintas banderas, asistimos al culto al líder carismático, al desprecio por la prensa libre, a la militarización del lenguaje político, a la construcción permanente de enemigos internos. Eco no pretendía profetizar: pretendía enseñarnos a leer. 

Ésa es quizá su lección más duradera. No es necesario que un régimen exhiba los rasgos restantes para que uno solo baste como señal de alarma. El fascismo eterno no llega siempre en uniforme. A veces llega con una sonrisa, con una promesa de grandeza recuperada, con el lenguaje de la víctima que aspira a convertirse en verdugo. Leer a Humberto Eco hoy no es un ejercicio de nostalgia intelectual. Es, sencillamente, higiene cívica.