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PISA 2025: 5 causas capitales del desastre y 6 posibles soluciones

Debate sobre #PISA2015 en el programa La Noche En Jake
Imagen de 2016, explicando en ETB los resultados de PISA 2015 en prime time. Contexto del artículo: Hace más de 8 años que me jubilé con 65 años. Desde entonces me he centrado en otros temas, pero siempre he sido un educador. Comencé con 22 años, en 1975, como Profesor Titular de Didáctica de las Matemáticas y Ciencias Experimentales en la UPV-EHU. En 1985 pasé al Gobierno Vasco como responsable de Tecnología y Educación, y luego muchos años como responsable de Innovación Educativa. He escrito y divulgado mucho sobre PISA (posts aquí recogidos). En este primer artículo, he preferido apuntar medidas generales, a escala universal. Seguirá una entrada sobre el caso de la Comunidad Autónoma de Euskadi, con soluciones que siguen siendo oportunas, muchas de ellas como lo eran tras PISA 2015 (leer aquí). Tampoco en este texto he apuntado razones permanentes y obvias que diferencian en resultados de comprensión lectora a alumnado de la misma edad que estudia en comunidades bilingües respecto a monolingües, y más si es con idiomas tan distantes lingüísticamente.

Los resultados de PISA 2025, publicados el 8 de septiembre de 2026, nos han dejado anonadados. Era esperable el declive. porque confirma lo que ya se insinuaba en PISA 2018 y PISA 2022 (PISA 2021 no pudo realizarse por la pandemia), pero no en esa grado de pérdida de nuestras generaciones de infancia y juventud. Cae peligrosamente el rendimiento de los adolescentes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias ha seguido deteriorándose en buena parte del mundo rico. No se trata de un tropiezo puntual ni, según la propia OCDE, de un artefacto del instrumento. Es un cambio de época educativa, visible a la vez en el promedio de la OCDE, en España y, con particular intensidad, en el País Vasco.

PISA no mide “cultura general” ni fidelidad al currículo nacional. Mide la capacidad de aplicar conocimientos a problemas nuevos. Por eso su caída no es un dato administrativo: es un indicador de la capacidad cognitiva colectiva con la que una generación entra en la vida adulta, en un momento en que la inteligencia artificial y la complejidad informativa exigen precisamente lo contrario: atención sostenida, lectura de textos largos, razonamiento y perseverancia.

La pregunta útil no es quién tiene la culpa. Es qué ha cambiado en los estudiantes, en las familias, en el profesorado, en las aulas, en los sistemas y en la sociedad, y qué se puede corregir con evidencia, no con eslóganes. Repasamos, a continuación y con una extensión inhabitual, las principales causas de la bajada de resultados y algunas fórmulas clave para recuperar el aprendizaje requerido para un futuro incierto.

Hay momentos en los que una estadística deja de ser simplemente una estadística. Los resultados de PISA 2025, publicados por la OCDE el 8 de septiembre de 2026, constituyen uno de esos momentos. Más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías han participado en esta evaluación internacional y el diagnóstico es inequívoco: el deterioro del rendimiento no afecta únicamente a un país o a un determinado modelo educativo. La OCDE registra una caída generalizada y sitúa el rendimiento medio de sus países miembros en mínimos históricos en matemáticas, lectura y ciencias.

Por tanto, sería un error interpretar el resultado exclusivamente como un «fracaso un agente o una comunidad», del mismo modo que sería tranquilizador atribuirlo únicamente a la pandemia, a los teléfonos móviles, a una determinada ley educativa o a la supuesta falta de esfuerzo de los adolescentes. El problema es más profundo, multifactorial y estrepitoso por fallo sistémico de todos los intervinientes. Estamos ante una disrupción cultural, tecnológica y educativa de gran alcance. Y precisamente por eso las soluciones tampoco pueden reducirse a apuntar hacia algo en concreto y menos aún a cambiar alguna ley cada pocos años.

Premisa crucial: la caída es internacional. La primera conclusión obliga a abandonar cualquier explicación exclusivamente nacional. Entre 2015 y 2025, la puntuación media de la OCDE cayó 22 puntos en matemáticas y 28 puntos en lectura. En ciencias, donde PISA 2025 situó su principal foco de evaluación, también se produjo un descenso, aunque considerablemente menor.

La magnitud es extraordinaria porque PISA no está describiendo solamente una oscilación coyuntural. La tendencia descendente venía manifestándose desde antes de la pandemia en numerosos sistemas. La COVID-19 agravó probablemente un problema que ya existía, pero no lo creó desde cero. Esta distinción es fundamental. Si pensamos que todo se debe a los confinamientos, nuestra respuesta será recuperar simplemente las clases perdidas. Si entendemos que existe una transformación estructural del aprendizaje, necesitaremos rediseñar parte del sistema.

1. Primera causa: la pandemia, pero no como explicación total. La pandemia provocó interrupciones escolares, aislamiento social, pérdida de rutinas, dificultades familiares y una aceleración improvisada de la educación digital. Su impacto sobre determinados grupos fue especialmente intenso. Pero la propia evidencia de PISA 2022 ya advertía de que no existe una relación sencilla entre duración del cierre escolar y caída del rendimiento. Algunos sistemas con cierres relativamente prolongados tuvieron resultados mejores que otros con interrupciones menores. 

La pandemia debe entenderse, por tanto, como un acelerador. Aceleró tendencias anteriores: desigualdad, problemas de salud mental, pérdida de hábitos de lectura, dependencia tecnológica, dificultades de concentración, absentismo y debilitamiento de determinados vínculos entre escuela y familia. La cuestión no es volver a 2019. Es aprender a educar en una sociedad que ya no es la de 2019.

2. Segunda causa: la revolución de la atenciónProbablemente estamos ante uno de los cambios menos comprendidos de nuestro tiempo. Durante siglos, aprender significaba fundamentalmente concentrarse durante períodos prolongados. Ahora vivimos rodeados de estímulos diseñados para interrumpir la concentración. Móviles, redes sociales, vídeos breves, videojuegos, notificaciones y plataformas digitales compiten permanentemente por la atención de los adolescentes.

No es una cuestión moral. Es una cuestión cognitiva. La atención sostenida es un recurso limitado. Y la escuela tiene que competir con industrias cuyo modelo económico consiste precisamente en maximizar el tiempo de permanencia del usuario. PISA ofrece señales relevantes. En 2022, alrededor del 30% de los estudiantes de los países de la OCDE declaraba distraerse por dispositivos digitales durante las clases. Además, la utilización moderada de dispositivos para aprender podía asociarse positivamente con el rendimiento, mientras que el uso excesivo o recreativo presentaba relaciones negativas. La conclusión no debería ser «tecnología sí» o «tecnología no». Debe ser: tecnología dentro cuando mejora el aprendizaje; tecnología fuera cuando destruye la atención.

3. Tercera causa: hemos debilitado la lectura profundaLa caída en comprensión lectora merece una consideración especial. Leer no significa únicamente descodificar palabras. Significa construir significado, inferir, relacionar ideas, distinguir hechos y opiniones, interpretar argumentos, reconocer matices y mantener información en la memoria de trabajo. La lectura profunda necesita tiempo. Y necesita una cierta tolerancia al aburrimiento. Una generación acostumbrada al desplazamiento permanente de contenidos puede encontrar especialmente difícil enfrentarse a un texto largo, complejo y sin recompensas inmediatas.

España ofrece aquí una señal preocupante: en PISA 2025 obtiene 451 puntos en lectura, frente a 474 en 2022. Es su peor resultado histórico en esta competencia.  La respuesta debería ser inequívoca: hay que volver a enseñar a leer mucho, despacio y críticamente. No solamente en Lengua. También en Ciencias, Matemáticas, Historia, Filosofía y Tecnología. Un alumno que no comprende un problema escrito difícilmente podrá resolverlo matemáticamente, aunque conozca las operaciones.

4. Cuarta causa: menor esfuerzo cognitivoExiste otro fenómeno que conviene abordar sin prejuicios generacionales. Aprender cuesta. La memoria, la práctica deliberada, la resolución de problemas, la escritura y la lectura exigente requieren esfuerzo. La educación contemporánea ha incorporado con razón metodologías activas, aprendizaje por proyectos, colaboración, creatividad y competencias. El problema aparece cuando estos enfoques se interpretan como sustitutos de los conocimientos básicos, y no como instrumentos para utilizarlos. 

No existe pensamiento crítico sin conocimientos. No existe creatividad sólida sin dominio de un campo. No existe competencia científica sin fluidez matemática. No existe inteligencia artificial bien utilizada sin criterio intelectual. La educación debe recuperar un equilibrio entre conocimiento y competencia, contenidos y aplicación, memoria y comprensión.

5. Quinta causa: la inteligencia artificial cambia las reglasPISA 2025 incorpora explícitamente el nuevo contexto de la inteligencia artificial. El problema no es que los estudiantes utilicen ChatGPT, Gemini, Claude u otros sistemas. El verdadero problema sería que la IA sustituyera precisamente las operaciones cognitivas que la escuela pretende desarrollar. Si una máquina resume, redacta, calcula, traduce y resuelve problemas, la educación debe plantear una pregunta nueva: ¿Qué necesitamos seguir aprendiendo los humanos cuando las máquinas pueden ejecutar buena parte de las tareas intelectuales rutinarias? La respuesta no puede ser «nada».

Debe ser exactamente la contraria: necesitamos más comprensión, más capacidad para formular preguntas, más razonamiento, más verificación, más cultura científica, más pensamiento crítico y más capacidad para distinguir una respuesta plausible de una respuesta verdadera. La IA debería convertirse en tutor, simulador, interlocutor y herramienta de investigación, no en sustituto del esfuerzo intelectual.

España: el problema es especialmente serio. España llega a PISA 2025 con resultados históricamente bajos. La puntuación nacional se sitúa en 457 puntos en matemáticas, 451 en lectura y 477 en ciencias. Respecto a 2022, las pérdidas son aproximadamente de 16 puntos en matemáticas, 23 en lectura y 8 en ciencias. El dato resulta particularmente preocupante porque España ya había experimentado retrocesos en las ediciones anteriores. 

En PISA 2022, la OCDE constataba que los resultados españoles habían descendido respecto a 2015 en las tres competencias. No parece razonable atribuir todo el deterioro a una única reforma educativa. Tampoco sería científico afirmar que la LOMLOE es por sí sola responsable del descenso. Los estudiantes evaluados en PISA 2025 han pasado por una combinación de circunstancias: pandemia, transformación digital, cambios curriculares, nuevas pautas familiares, mayor diversidad social y lingüística, modificaciones en las prácticas docentes y cambios culturales profundos. La respuesta debería ser, por tanto, igualmente sistémica. 

Euskadi: una alarma especialmente insufrible. El caso vasco merece un análisis específico porque Euskadi había construido durante décadas una reputación de sistema educativo relativamente sólido y equitativo. Los resultados de PISA 2025 obligan a revisar esa percepción. Euskadi obtiene 460 puntos en matemáticas, 419 en lectura y 459 en ciencias, frente a 482, 466 y 480 respectivamente en PISA 2022. La caída es particularmente dramática en comprensión lectora:47 puntos menos.

En lectura, Euskadi queda en la parte inferior de las comunidades autónomas. No es un pequeño retroceso estadístico. Es una señal estructural. Y precisamente por eso sería un error responder mediante una explicación simplista —por ejemplo, atribuirlo exclusivamente al modelo lingüístico, a la inmigración, a la metodología competencial o al uso de pantallas—. Cada una de esas hipótesis puede ser investigada. Ninguna debería convertirse automáticamente en una conclusión causal. 

El propio organismo vasco de evaluación, ISEI-IVEI, señala que PISA 2025 incorpora además nuevas dimensiones relacionadas con el aprendizaje en el mundo digital y la lengua extranjera, mientras ciencias constituye la competencia principal de la edición. Euskadi necesita ahora investigación educativa propia, no solamente interpretación política de las tablas.

El factor socioeconómico sigue siendo determinante. PISA demuestra reiteradamente que el contexto familiar importa. En España, el estatus socioeconómico y cultural continúa siendo un predictor relevante del rendimiento. En PISA 2022 explicaba aproximadamente el 14% de la variabilidad del rendimiento matemático, frente al 15% en el conjunto de la OCDE. Pero hay una conclusión igualmente importante: la escuela sí puede compensar parcialmente las desigualdades de origen.

El objetivo no debería ser conseguir que todos los alumnos obtengan exactamente el mismo resultado. Eso sería imposible y tampoco deseable. El objetivo es que el origen familiar determine lo menos posible el destino educativo. Para ello hacen falta refuerzos tempranos, orientación, tutorías, becas, apoyo lingüístico, educación infantil de calidad y una atención mucho más individualizada.

Pasemos a las fórmulas urgentes que puedan corregir esta aterradora deriva.

1. Primera fórmula: recuperar la lecturaLa medida más barata y probablemente una de las más poderosas sería establecer un innovador Plan Vasco y Español de Lectura Profunda. Entre 30 y 45 minutos diarios de lectura sostenida y cumplimiento estricto. Libros completos. Textos científicos. Ensayos adaptados. Literatura clásica. Prensa de calidad, si se encuentra. Y después, conversación y escritura. No se trataría de convertir la lectura en una asignatura más, sino en una infraestructura intelectual transversal. Un estudiante que lee bien aprende mejor prácticamente todo. 

2. Segunda fórmula: volver a enseñar explícitamente los fundamentosNecesitamos recuperar una idea aparentemente antigua y profundamente moderna: lo básico debe dominarse. Ortografía, vocabulario, sintaxis, cálculo, álgebra, proporcionalidad, estadística, razonamiento científico, comprensión de gráficos, escritura argumentativa. Después vendrán los proyectos interdisciplinarios, la creatividad, la programación, la robótica y la inteligencia artificial. Pero no antes. Un sistema educativo innovador no es aquel que utiliza más aplicaciones. Es aquel que consigue que sus estudiantes aprendan más y mejor. 

3. Tercera fórmula: una política inteligente de pantallas. Ni tecnofobia ni tecnolatría. Un buen colegio del siglo XXI debería poder utilizar tablets, ordenadores, simuladores, laboratorios virtuales e inteligencia artificial y, simultáneamente, establecer períodos protegidos sin dispositivos. La evidencia disponible sugiere precisamente esa moderación: un uso educativo limitado puede resultar beneficioso, mientras que la distracción digital se relaciona negativamente con el rendimiento. La pregunta correcta no es «¿hay tecnología en el aula?». Es: «¿Qué aporta esta tecnología que el estudiante no podría aprender mejor de otra manera?» 

4. Cuarta fórmula: dignificar y reconocer al profesorado. Ninguna reforma educativa funcionará sin profesores preparados, motivados y con tiempo para enseñar. Hay que reducir tareas burocráticas, mejorar la formación permanente, reforzar la carrera profesional y atraer talento hacia la docencia. Y hay que proporcionar al profesorado herramientas eficaces para gestionar aulas heterogéneas. PISA 2022 ya mostraba la importancia del apoyo docente: los estudiantes que percibían mayor disponibilidad de ayuda del profesor presentaban mejores resultados matemáticos. La innovación educativa no debería consistir en pedir al profesor que haga cada año diez cosas nuevas. Debería consistir en ayudarle a hacer mejor las cosas esenciales.

5. Quinta fórmula: intervenir antesUna caída detectada a los 15 años puede haberse iniciado a los 7, a los 9 o incluso antes. Por ello necesitamos sistemas de alerta temprana. Si un niño presenta dificultades persistentes de comprensión lectora en tercero de Primaria, no deberíamos esperar hasta Secundaria. La regla debería ser sencilla: detectar pronto, intervenir pronto y evaluar si la intervención funciona. Esto exige evaluaciones diagnósticas rigurosas, pero no convertir la escuela en una sucesión interminable de exámenes. Evaluar no es examinar continuamente. Evaluar es obtener información útil para tomar mejores decisiones. 

6. Sexta fórmula: menos teorías, más evidenciasEspaña necesita superar el ciclo perverso de las reformas educativas. Cada cambio político modifica currículos, terminología, prioridades y estructuras. El profesorado vuelve a empezar. 

Una política educativa madura debería establecer objetivos para diez o quince años. Por ejemplo: elevar sustancialmente la comprensión lectora; reducir el porcentaje de alumnado por debajo del nivel básico; aumentar el alumnado excelente; mejorar matemáticas y ciencias; reducir las brechas socioeconómicas; mejorar la formación docente; disminuir la distracción digital; integrar la IA con criterios pedagógicos. Y medir anualmente el progreso. No esperar tres años hasta PISA. 

Una propuesta específica para Euskadi. Euskadi debería responder al resultado con un nuevo Pacto Escolar por el Aprendizaje, construido sobre evidencia y no sobre trincheras políticas. Debería incluir al menos: 1. Un plan extraordinario de comprensión lectora. 2. Refuerzo intensivo de matemáticas y ciencias. 3. Evaluación externa e independiente de las metodologías utilizadas. 4. Investigación rigurosa sobre el impacto de los modelos lingüísticos. 5. Programas específicos para alumnado inmigrante recién incorporado. 6. Formación avanzada del profesorado en IA y alfabetización digital. 7. Regulación efectiva de móviles durante la jornada escolar. 8. Reducción de burocracia docente. 9. Tutorías individualizadas para alumnado vulnerable. 10. Publicación transparente y pormenorizada de indicadores de progreso.

Y una undécima medida sine quo non: recuperar la ambición. Euskadi no debería conformarse con estar cerca de la media estatal o europea. Por esfuerzo histórico, por inversión mantenida y por imperativo de supervivencia debería aspirar de nuevo a situarse entre los sistemas europeos de mayor rendimiento y equidad.

La OCDE también necesita aprender de PISA. A modo de recopilación final, es preciso comprender que el problema no es exclusivamente vasco, ni español, ni de toda la OCDE. Si numerosos sistemas educativos avanzados están retrocediendo simultáneamente, la propia OCDE debería promover una investigación internacional sobre las causas. Necesitamos saber cuánto corresponde a: pandemia; digitalización; móviles; redes sociales; inteligencia artificial; hábitos familiares; lectura; salud mental; absentismo; disciplina; motivación; cambios curriculares; composición demográfica; condiciones docentes,... Y, sobre todo, necesitamos estudios longitudinales que permitan distinguir correlación de causalidad. PISA es extraordinariamente valioso, pero es una fotografía periódica. Para comprender la película necesitamos más datos y mucha más investigación. 

Tampoco debemos convertir PISA en una competición de rankings. PISA no mide toda la educación. No mide directamente la calidad humana de una escuela, la creatividad completa de una persona, su ciudadanía, su felicidad, su ética o su capacidad para construir relaciones. Por eso sería absurdo reducir la educación a una tabla de posiciones. Pero también sería absurdo despreciar PISA cuando los resultados son malos. Las dos posiciones extremas son intelectualmente cómodas y científicamente pobres. PISA es un termómetro. No es la enfermedad. Pero cuando el termómetro marca fiebre, conviene investigar. Y en 2025 la fiebre es alta. 

Una apelación a la verdadera innovación educativa. Quizá la lección más profunda de PISA 2025 sea paradójica. Para preparar el futuro no necesitamos necesariamente una escuela más tecnológica. Necesitamos una escuela más inteligente en el uso de la tecnología. Una escuela que enseñe a leer cuando todos consumen fragmentos. A calcular cuando existen calculadoras. A escribir cuando existe la IA generativa. A memorizar aquello que conviene tener disponible mentalmente. A investigar cuando existe Google, Quora, ChatGPT,... A contrastar cuando existen millones de respuestas. A conversar cuando proliferan las pantallas. Y a pensar cuando las máquinas empiezan a hacerlo extraordinariamente bien. La innovación educativa no consiste en introducir cada novedad. Consiste en conservar lo que funciona (siempre ha sido mucho más difícil de discernir que lo que hay que sumar) y cambiar aquello que ha dejado de funcionar. 

Una década para recuperar el aprendizaje. El resultado de PISA 2025 debería provocar preocupación, pero no pesimismo. Los sistemas educativos pueden y deben cambiar. Existen países y territorios que han demostrado que es posible combinar equidad y excelencia. PISA identifica sistemas capaces de mantener buenos niveles de competencia básica junto con una distribución relativamente equitativa del rendimiento. La cuestión no es descubrir una fórmula mágica. No existe. La fórmula real es mucho menos espectacular y mucho más exigente: buenos profesores, buenos directores, familias implicadas, alumnos que estudian, currículos coherentes, evaluación rigurosa, lectura abundante, matemáticas sólidas, ciencia, disciplina razonable, tecnología bien utilizada y políticas educativas estables.

Y, por encima de todo, una sociedad adulta y consciente que vuelva a transmitir a sus jóvenes una idea esencial: aprender merece la pena. PISA 2025 no debería ser recordado dentro de diez años como el momento del desastre educativo. Debería convertirse en el momento en que decidimos cambiar de rumbo. No para volver al pasado. Sino para construir una escuela capaz de preparar a nuestros hijos y nietos para un mundo que será simultáneamente más tecnológico, más complejo y más humano. Porque la verdadera pregunta que plantea PISA no es qué posición ocupa España o Euskadi en una clasificación. La cuestión más trascendente es: ¿Qué estamos haciendo hoy para que las próximas generaciones puedan comprender mejor el mundo que nosotros? Y esa respuesta todavía está en nuestras manos.

@enjakeETB #PISA2015

Imagen de PISA 2015. Posts previos nuestros sobre PISA

¡Dieciséis millones de visitas en este vuestro blog! ¡Gracias!

16 millones de visitas en nuestro/vuestro blog.agirregabiria.net

Este nuestro, pero sobre todo vuestro, blog ha superado hoy, sábado 4 de julio de 2026 los 16 millones de vuestras amables visitas desde aquel abril de 2005 en que se creó en blog.agirregabiria.net. En realidad desde hace menos tiempo, porque solamente se contabiliza desde que se incorporó el contador. No todos los millones de visitas los hemos ido celebrando; algunos sí, como luego veremos. 

Apenas han transcurrido 14 días, dos semanas desde el sábado 20 de junio de 2026, cuando logramos 15 millones de visitas. ¿Qué está pasando, qué maravillas estáis logrando, o solamente son bots según la Teoría del Internet muerto (post reciente)? Ahora que no estamos en voluntariado tan activo, sin GetxoBlog, ni AUVE, ni Nagusiak y EuskoFederpen (que tanto echamos de menos),... Lo tenemos claro: un blog sólo crece con sus lectores y lectoras. 16 millones de visitas cómplices, 16 millones de gracias. 

El martes 19 de mayo de 2026, alcanzamos 14 millones de visitasEsto confirma que este espacio digital sigue vivo, vibrante y compartido. Los dos anteriores millones se lograron respectivamente en 59 días (del 14 de octubre al 15 de diciembre de 2025) y 78 días (del 28 de julio de 2025 al 14 de octubre). Pero este logro no es del autor. Es, sobre todo, de quienes leen, comentan, comparten y dialogan. Cada visita, cada clic, cada relectura y cada reflexión son los auténticos cimientos de este largo viaje que comenzó hace años y que hoy celebra una cifra redonda: 16 millones de pasos juntos.

El blog continúa porque vosotros lo hacéis posibleSeguimos… hacia el próximo millón, pero sobre todo, hacia nuevas ideas compartidas. En una época dominada por la inmediatez, el blog reivindica el valor del tiempo lento, del análisis, de la palabra que se piensa antes de ser dicha. Escribir y leer blogs es una manera de educar la mirada, de entrenar la empatía y de construir comunidad a través de las ideas. 

Previamente logramos TRECE millones el 1 de marzo de 2026. Anteriormente DOCE millones el 12 de diciembre de 2025 y los ONCE millones el 14 de octubre de 2025. Antes transcurrieron 15 meses entre el 28 de julio de 2025 (DIEZ millones, post) y el 13 de mayo de 2024 cuando alcanzamos los NUEVE millones de visitas (post). Anteriormente, necesitamos 18 meses desde la cifra de OCHO millones del 8 de octubre de 2022, cuando rompimos la barrera de los SIETE millones el 30 de septiembre del año 2021

Esto se va acelerando, dado que también necesitamos un año y medio para subir de los seis a los siete millones de visitas. Fue el sábado 21 de febrero de 2020 cuando se alcanzaron los SEIS millones de visitas (véase el post). Anteriormente, tardábamos algo más. No celebramos los 5 millones, pero sí cuando alcanzamos las 4.444.444 visitas  el 31-1-16 y el resto de hitos del blog se relatan a continuación. El martes 3 de febrero de 2015, se alcanzaron los CUATRO millones de visitas (ver post) en menos de 10 años desde su creación. Casi dos años y medio para lograr cada millón de visitas, prácticamente el mismo ritmo que para lograr cinco año después otros dos millones de lectores. El tercer millón fue el 15 de junio de 2013 (ver la entrada correspondiente)El segundo millón se alcanzó a principios de 2009, si bien la fecha exacta no está recogida. Os queremos agradecer esta amistad que nos brindáis, especialmente a quienes nos acompañáis desde hace años. 

Vamos a ir simplificando estas celebraciones, porque cada día se contabilizan cien mil visitas más. Todo a pesar de nuestra jubilación hace ya más de 8 años, parece que seguimos contando con la fidelidad de quienes nos leéis y comentáis. ¡Gracias y no nos abandonéis en este lugar de encuentro y de debate! Eskerrik asko! Thanks! Merci!

Paul Ricœur y la ética del reconocimiento mutuo

Hoy dedicamos un post a Paul Ricoeur, el filósofo que nos enseñó a leer la vida como un texto. Toda una referencia es su hermenéutica que nos interpretar el mundo para habitar en él. Su posición entre Freud y el Evangelio, entre Marx y la esperanza nos ofrece una identidad narrativa: somos lo que contamos de nosotros. Paul Ricoeur es el arte de pensar sin rendirse al cinismo. 

Hay pensadores que irrumpen en la filosofía como relámpagos y hay quienes la habitan como arquitectos pacientes. Paul Ricoeur (1913-2005) pertenece decididamente a la segunda categoría. Durante más de seis décadas construyó una de las obras filosóficas más vastas, rigurosas y humanamente generosas del siglo XX, un edificio intelectual en el que caben la fenomenología y el psicoanálisis, la teología y el marxismo, la lingüística y la ética, sin que ninguno de sus inquilinos expulse a los demás.

Nacido en Valence y educado bajo la severa luz del protestantismo francés —huérfano de madre a los dos años, de padre durante la Primera Guerra Mundial—, Ricoeur aprendió pronto que la existencia humana exige interpretación. No como lujo académico, sino como necesidad vital. Esa intuición fundacional recorre toda su obra: somos seres que necesitan entender lo que les ocurre, y para entenderlo lo narran.

La hermenéutica como filosofía de la condición humanaRicoeur tomó el concepto de hermenéutica —el arte de interpretar textos, heredado de Schleiermacher y Dilthey— y lo transformó en una filosofía de pleno derecho. Si Heidegger había ontologizado la comprensión y Gadamer había convertido la tradición en horizonte de sentido, Ricoeur fue más lejos: propuso que la interpretación no es solo un método sino el modo en que los seres humanos nos relacionamos con la realidad. El mundo no se nos da como dato bruto sino como texto que exige lectura.

Su Teoría de la interpretación (1976) y la monumental trilogía Tiempo y narración (1983-1985) desarrollan esta idea con una precisión casi matemática: el tiempo humano —a diferencia del tiempo físico— solo se vuelve inteligible cuando se configura narrativamente. Contamos historias porque de otro modo el tiempo nos aplastaría con su incoherencia. La novela, la historiografía y el mito no son entretenimientos opcionales; son las prótesis cognitivas con las que la humanidad hace habitable el paso de los años.

Identidad narrativa: somos el relato que construimosQuizá la contribución más influyente de Ricoeur a la filosofía contemporánea sea el concepto de identidad narrativa, desarrollado en Sí mismo como otro (1990). Frente a la ilusión de un yo sustancial e inmutable —el cogito cartesiano como roca—, Ricoeur propone que la identidad personal es dinámica, frágil y narrativa: somos lo que contamos de nosotros mismos y lo que los demás cuentan de nosotros. El idem —lo que permanece igual— y el ipse —lo que se mantiene fiel a sus promesas— se tensan en un equilibrio nunca resuelto del todo.

Esta distinción tiene consecuencias éticas y políticas de primer orden. Si la identidad es narrativa, puede reescribirse. Los individuos y las comunidades tienen la capacidad —y la responsabilidad— de narrar de otra manera su pasado para abrir un futuro diferente. La memoria no es un archivo sino una tarea.

Memoria, olvido y perdónSu obra tardía La memoria, la historia, el olvido (2000) confrontó el problema más urgente del final del siglo XX: ¿cómo recordar las atrocidades colectivas sin quedar atrapados en ellas? Ricoeur rechazó tanto la amnesia cómoda como la memoria paralizante. Propuso una «política justa de la memoria» que reconozca el sufrimiento sin convertirlo en identidad definitiva. El perdón —no la impunidad— aparece como horizonte ético: no borra el pasado, pero libera a los actores de su determinismo.

Una filosofía para tiempos rotosEn un presente marcado por la polarización identitaria, la desinformación y el colapso de los relatos compartidos, Ricoeur resulta más necesario que nunca. Su insistencia en que toda interpretación es parcial pero no por ello arbitraria, en que el conflicto de las interpretaciones es condición de la democracia y no su patología, en que comprender al otro exige un «rodeo» por sus textos y sus historias, ofrece una alternativa filosófica al cinismo y al dogmatismo que hoy compiten por el espacio público.

Leer a Ricoeur no resuelve los problemas. Pero enseña a plantearlos con mayor honestidad, mayor paciencia y mayor respeto por la complejidad irreductible de lo humano. En eso, precisamente, consiste la filosofía cuando está a la altura de su nombre.

El tiempo que no se recupera: una lección de felicidad

Nos gustó Una cuestión de tiempo (About Time, 2013), o cómo vivir cada instante como si fuera el últimoPorque el tiempo no se recupera. O quizás sí. Pero es una película que no olvidarás con el tiempo. Richard Curtis lo intenta con ternura, humor y una melancolía que cala hondo. Hay películas que se anuncian como comedias románticas y terminan siendo algo mucho más hondo: una reflexión sobre la felicidad, la pérdida y el arte de habitar el presente. Una cuestión de tiempo (About Time, Reino Unido, 2013) pertenece a esa rara categoría de films que engañan al espectador para bien, conduciéndole desde la risa hacia la emoción sin que advierta el instante exacto en que se produjo el cambio.

Richard Curtis: el arquitecto de las emociones británicas. Escrita y dirigida por Richard Curtis, About Time es una comedia dramática y romántica británica protagonizada por Domhnall Gleeson, Rachel McAdams y Bill Nighy. Curtis es ya un nombre mítico en el género: el hombre que escribió Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y Love Actually lleva décadas codificando el amor con acento inglés, esa mezcla de torpeza, ironía y sinceridad que resulta tan universalmente reconocible.

About Time fue solo su tercera película como director, y el propio Curtis reconoció que probablemente sería la última en ese rol, aunque aseguró que continuaría vinculado a la industria cinematográfica. La génesis de la idea surgió durante un almuerzo con un amigo, cuando salió el tema de la felicidad. Al admitir que no era verdaderamente feliz, la conversación derivó hacia la descripción de un día ideal; Curtis se dio cuenta entonces de que aquel almuerzo constituía precisamente uno de esos días, lo que le llevó a escribir una película sobre cómo se alcanza la felicidad en la vida cotidiana. Pensando que el concepto resultaba demasiado "simple", decidió añadir el elemento del viaje en el tiempo.

Argumento: el tiempo como segunda oportunidad. La película trata sobre un joven con la capacidad de viajar en el tiempo que intenta cambiar su pasado con la esperanza de mejorar su futuro. Tim Lake (Gleeson), al cumplir veintiún años, recibe de su padre una revelación extraordinaria: los hombres de su familia pueden desplazarse al pasado. Basta encontrar un espacio oscuro, cerrar los ojos y apretar los puños. Con ese don aparentemente irresistible, Tim se lanza a conquistar el amor de Mary (McAdams) y a enmendar los errores de su vida cotidiana. Pero el relato evoluciona con inteligencia: Curtis deja muy claro que hay hechos y momentos que solo se tienen que vivir una vez, y que viajar en el tiempo y tratar de prevenir ciertos desastres puede causar muchos otros, borrando incluso a personas de la propia vida. El verdadero viaje no es temporal, sino interior.

Un reparto de altura. El joven actor Domhnall Gleeson se maneja de manera perfecta entre lo cómico y lo dramático, siendo uno de los puntos fuertes de la película junto con el guión. Bill Nighy impregna ese toque de dulzura y elegancia muy británica que resulta imprescindible para el tono del film. Rachel McAdams, completamente diferente al estilo de papeles que había interpretado anteriormente, aparece aquí más dulce y natural, formando con Gleeson una dupla perfecta. En los papeles secundarios destacan Tom Hollander, Lydia Wilson como la frágil y entrañable hermana Kit Kat, y una breve pero memorable aparición de Margot Robbie.

Inteligente y dulce, divertida y realmente emotiva, About Time no es una película perfecta en términos técnicos. Los críticos han señalado los agujeros de la trama relacionados con el viaje en el tiempo, y su metraje podría haberse recortado. Pero esos defectos se disuelven ante la autenticidad de lo que propone: que la verdadera magia no está en retroceder en el tiempo, sino en aprender a vivir cada jornada con plena conciencia. "Todos viajamos juntos a través del tiempo, cada día de nuestras vidas. Todo lo que podemos hacer es disfrutar al máximo de este extraordinario viaje", dice Tim en su monólogo final. Pocas moralejas cinematográficas resultan tan genuinas.

En 2025, la película fue incluida en la edición "Readers' Choice" de la lista del The New York Times con las 100 mejores películas del siglo XXI, alcanzando el puesto 160. Un reconocimiento tardío, pero merecido, para una obra que ha ido ganando adeptos con los años.

@ruso.recs ⏳ “About Time” (2013) no es solo una historia de amor. Es un recordatorio de que cada día, por más simple que parezca, puede ser extraordinario si sabemos vivirlo de verdad. Una película que te hace reír, llorar y valorar el presente. ❤️🎬 #AboutTime #LiveTheMoment #TimeTravelMovie #MovieThatStaysWithYou #RomanticDrama #FilmRecs #EmotionalCinema #Movies #DomhnallGleeson #RachelMcAdams ♬ original sound - Ruso.recs

Historia de GetxoBlog, de 2009 a 2024

Con gran añoranza de los Encuentros Anuales de GetxoBlog en estas señaladas fechas de finales de noviembre, y como prueba de que documentamos debidamente para la historia el recorrido de GetxoBlog, hemos pedido a algunas de la Inteligencias Artificiales del momento que exploren la web para contarnos esta peripecia colectiva.

Sigue un resumen generado automáticamente por Claude nos cuenta la fascinante trayectoria de GetxoBlog, una asociación cultural pionera en el País Vasco que representó durante 16 años un espacio de encuentro para bloggers y entusiastas de la comunicación digital.

Los orígenes (2008-2009)

GetxoBlog nació en 2008 como un proyecto en el municipio de Getxo, impulsado por Mikel Agirregabiria y colaboradores. El primer encuentro anual tuvo lugar el 31 de octubre de 2009 en el Aula de Cultura de Villamonte en Algorta. La iniciativa surgió como evolución natural de GetxoWeb, un proyecto pionero iniciado en 1995 que fue precursor de Google Street View, documentando fotográficamente 338 calles de Getxo.

Los objetivos fundacionales eran claros: promocionar Getxo desde la web social y transmitir las ventajas (advirtiendo de los riesgos) de Internet a la ciudadanía.

Primeros años y consolidación (2009-2012)

En sus inicios, GetxoBlog organizó citas temáticas con ponencias de figuras relevantes: José A. Pérez (diciembre 2009), Alberto Ortiz de Zarate (enero 2010), Lorena Fernández (marzo 2010), entre otros. La asociación se definía como un espacio abierto donde cualquier persona que mantuviera un blog o conversara en redes sociales podía participar.

En 2012, durante el IV Encuentro, comenzaron a entregarse los Premios GetxoBlog, con categorías HAREA Saria (Arena) y UR Saria (Agua). Las esculturas fueron creadas y donadas por la artista Patricia Cancelo Lorenzo. Desde entonces, la sede se estableció en el Palacio Bake Eder, Centro de Conocimiento de la Fundación BiscayTIK.

Expansión y madurez (2013-2018)

Durante esta etapa, GetxoBlog amplió su impacto añadiendo nuevas categorías de premios: AIRE Saria (Aire) a partir de 2016 para blogs colectivos y SU Saria a partir de 2018 para blogs en euskera. El encuentro del décimo aniversario (2018) tuvo especial relevancia, con el lema "111 bloggers de 2018 haciendo una retrospectiva y una prospectiva de los blogs presentes y futuros".

Los encuentros se consolidaron como eventos de referencia, siempre celebrados a finales de noviembre, con transmisión por streaming, cobertura fotográfica extensiva y participación de figuras destacadas del mundo digital vasco.

Años de transformación (2019-2023)

Durante este periodo, GetxoBlog adaptó sus temáticas a los desafíos contemporáneos. En 2023 se celebró el XV Encuentro, consolidando la relevancia de esta plataforma. Los temas evolucionaron hacia la longevidad, la sostenibilidad, y especialmente la inteligencia artificial, reflejando las preocupaciones sociales del momento.

GetxoBlog creó lazos con proyectos como GetxoWeb y su evolución posterior GetxoLong, ampliando su enfoque hacia una sociedad más inclusiva adaptada a desafíos como la longevidad y la digitalización.

El cierre del ciclo (2024)

El 30 de noviembre de 2024 se celebró el XVI y último Encuentro Anual GetxoBlog. Después de más de 15 años, 5.509 días desde aquel primer encuentro, la decisión de cerrar este ciclo respondió a una reflexión sobre la evolución tecnológica. Como expresó la organización, los bloggers parecen hoy aquellos entusiastas de viejos cacharros, mientras la era de la Inteligencia Artificial transforma el panorama digital.

GetxoBlog desplegó diversos formatos: 16 Encuentros Anuales con 45 Premios entregados, 8 citas monotemáticas, rutas gastronómicas GetxoPintxo y excursiones blogger. Todo el proyecto se realizó desde el voluntariado, con presupuesto cero euros, apoyado por la familia de Mikel Agirregabiria y amistades, con el respaldo institucional del Ayuntamiento de Getxo y la Fundación BiscayTIK.

Legado

GetxoBlog representó un espacio de colaboración intergeneracional e interdisciplinaria, fomentando el intercambio de ideas sobre comunicación digital, innovación y sostenibilidad. Su cierre no significa el final del equipo, sino una transformación hacia nuevos proyectos como GetxoLong, enfocado en la longevidad y la sociedad del futuro.

Como testimonio de su impacto, algunos galardonados con los Premios GetxoBlog posteriormente recibieron reconocimientos de mayor relieve como los Premios de Periodismo Vasco, confirmando el valor de esta plataforma como espacio de referencia en el ecosistema digital vasco.