1. “Salir con el pelo mojado provoca resfriados”. Falso. El pelo mojado puede resultar incómodo o favorecer la pérdida de calor corporal, pero no causa infecciones. Sin exposición a virus, no hay resfriado.
2. “Dormir sin calcetines enfría los riñones”. Falso. Los riñones están protegidos por capas profundas de tejido y no se ven afectados por la temperatura de los pies. No existe ningún mecanismo fisiológico que respalde esta creencia.
3. “Los cambios bruscos de temperatura enferman”. Falso como causa directa. Los cambios térmicos no producen infecciones. Lo que sí ocurre es que pueden generar estrés fisiológico leve, pero la enfermedad requiere siempre un agente causal (virus o bacterias).
4. “Sentarse en el suelo frío provoca infecciones urinarias”. Falso. Las infecciones urinarias están causadas por bacterias, no por el frío. El frío puede generar molestia o contractura muscular, pero no introduce bacterias en el tracto urinario.
5. “El aire acondicionado produce resfriados”. Falso. El aire acondicionado no crea virus. Puede resecar las mucosas o dispersar patógenos si el sistema está mal mantenido, pero el problema es la transmisión, no el frío en sí.
6. “Sudar y no cambiarse enseguida provoca enfermedad”. Falso. La humedad puede causar incomodidad o enfriamiento posterior, pero no infecciones. De nuevo, sin patógeno no hay enfermedad.
7. “No taparse bien el cuello es peligroso”. Falso. El cuello no es una “zona vulnerable” especial para infecciones. Esta idea procede de tradiciones médicas premodernas, no de evidencia científica.
8. “Los ventiladores provocan enfermedades”. Falso. Los ventiladores sólo mueven aire. Pueden redistribuir partículas si hay virus presentes, pero no son la causa de la enfermedad.
9. “El frío ‘baja las defensas’ por sí solo”. Engañoso. El sistema inmunitario no se apaga por el frío. Puede haber efectos indirectos leves, pero no una inmunosupresión real comparable a una enfermedad o fármaco.
10. “En verano no hay resfriados”. Falso. Los resfriados existen todo el año. En verano cambian los virus predominantes y los contextos de transmisión (viajes, aire acondicionado, concentraciones humanas).
Idea clave común a todos estos bulos. Las infecciones no aparecen por incomodidad térmica, sino por exposición a patógenos. El frío, el calor o el aire pueden modular el contexto, pero nunca sustituyen a la causa real.
Los bulos de salud persisten y se refuerzan por varias razones: - Cognición intuitiva: La mente humana favorece explicaciones sencillas frente a complejas realidades biológicas. - Efecto placebo: La percepción de mejora puede consolidar creencias erróneas. - Difusión en redes sociales: Ecos virales amplifican información no verificada. - Desconfianza en instituciones: Narrativas conspirativas sobre salud pública alimentan rechazo a evidencia.
Para concluir: La ciencia sanitaria moderna se basa en evidencia clínica acumulada —ensayos controlados, revisiones sistemáticas, consenso experto— y no en intuiciones culturales o anécdotas. Desmontar bulos no solamente protege la salud individual, sino que fortalece las decisiones colectivas basadas en datos.
Mito vs. Ciencia: ¡Destruyendo bulos sobre el frío que te han contado toda la vida! ❄️ A raíz del debate en redes sobre hidratación y salud, inauguramos #BulosDeSalud. https://t.co/7ekLGHXIF6 Aquí van 10 infundios médicos populares pero FALSOS, basados en "sentido común" sin… pic.twitter.com/0MhNnMPIaM
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 16, 2026














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