Las conocidas como «casas baratas» no fueron simplemente un parche habitacional, sino una declaración de intenciones urbanística. Al amparo de las sucesivas Leyes de Casas Baratas (iniciadas con la primera Ley de Casas Baratas, del 12 de junio de 1911), florecieron en Bizkaia modelos de vivienda que buscaban dignificar la vida del trabajador. En Romo, esto se tradujo en hileras de edificaciones de escala humana, a menudo unifamiliares o de pocas alturas, dotadas de pequeños huertos o patios. Eran construcciones modestas, sí, pero concebidas bajo criterios de higiene, ventilación y luz que contrastaban drásticamente con el hacinamiento de otros núcleos industriales.
El ladrillo como tejido social. Pasear hoy por los vestigios de estas barriadas es asomarse a una forma de entender la comunidad que la arquitectura contemporánea parece haber olvidado. Aquellas casas no solo alojaban familias; estructuraban un ecosistema. El diseño de las calles, la proximidad de los portales y los espacios compartidos fomentaban una red de apoyo mutuo indispensable para la supervivencia de la clase trabajadora.
El barrio de Romo creció con una identidad forjada en el arraigo. La casa barata era el trofeo de la clase obrera, el espacio donde el trabajador dejaba de ser un mero engranaje fabril para convertirse en ciudadano con un espacio propio. La estética de estas viviendas, con sus fachadas características, tejados a dos aguas y carpinterías funcionales, representa un patrimonio arquitectónico que dialoga directamente con la historia social de Euskadi.
Borrar estas casas del mapa urbano implica mucho más que sustituir ladrillos viejos por hormigón nuevo; supone extirpar una página fundamental del relato histórico de Getxo. Conservarlas, en cambio, exige un esfuerzo colectivo por reconocer que el valor de un edificio no reside únicamente en su monumentalidad geométrica, sino en la memoria humana que custodia. Las casas de Romo son el testimonio mudo de quienes, con sus manos, construyeron la prosperidad de la que hoy disfrutamos.
Al otro lado de las barreras (ya desaparecidas por el Metro). Romo nació como barrio obrero, al otro lado de la vía que lo separaba de Las Arenas, la Getxo de la burguesía industrial. Las barreras del ferrocarril, junto al río Gobela, existieron de 1887 a 1995, y el documental Las barreras: un relato de dos barrios, de Teresa Lavina, las retrata como una línea entre dos realidades socioeconómicas cuyo eco persiste en la memoria colectiva. Las casas baratas se levantaron en el límite entre lo urbanizado y lo rural, cerca de las viviendas de la burguesía de Las Arenas y Neguri.
Ochenta casas, cuatro filas y una calle. Ondarea Bizkaia sitúa el comienzo de la historia el 30 de enero de 1923. La cooperativa El Hogar Obrero de Guecho, formada por empleados del ferrocarril Bilbao-Las Arenas y por metalúrgicos, levantó una barriada de ochenta casas familiares, en cuatro filas de veinte separadas por una calle. El arquitecto fue Ángel Líbano Peñenori; las obras arrancaron a finales de marzo de 1924, con un presupuesto inicial de 1.093.083,97 pesetas, y las casas pudieron habitarse en junio de 1925. Según las crónicas locales, el dinero escaseó y ni las autoridades locales ni la Diputación ayudaron económicamente, convencidas de que la vivienda no era asunto suyo. El sorteo de las casas se celebró, según esas mismas crónicas, en un campo municipal, con la Banda Municipal de fondo.
Una cocina, un retrete y tres dormitorios. Hoy suena a poco; en 1925 era mucho. Cada casa tenía cocina económica, retrete, comedor y dormitorios separados (padres, chicos y chicas); solo unas pocas añadían bañera y ducha. El cronista local lo considera un avance notable frente a las condiciones de la época. Lavina recogió los testimonios de quienes viven o vivieron en ellas para su documental Las casas baratas de Romo, proyectado el 19 de octubre de 2024 en Romo Kultur Etxea (frente a las mismas casas).
Patrimonio frente a la presión inmobiliaria. Hoy, la supervivencia de las casas baratas de Romo se enfrenta a la inevitable voracidad del desarrollo urbano. La paradoja de nuestro tiempo es que el suelo sobre el que se asientan estas modestas viviendas ha multiplicado su valor, sometiendo al patrimonio obrero a una tensión constante entre la conservación y el derribo.
Qué hacer en 2, 5 y 10 años. A dos años: ver el documental de Lavina (o pedir otra proyección a Getxo Kultura) y recoger, con permiso, veinte testimonios de vecinos y descendientes para una biblioteca municipal; indicador: grabaciones accesibles. A cinco: preguntar por escrito al Ayuntamiento si el conjunto está catalogado y, si no lo está, proponerlo; indicador: respuesta oficial. A diez: una ruta guiada anual por la barriada en las Jornadas Europeas del Patrimonio, con voluntarios formados; indicador: rutas, asistentes y testimonios nuevos. Basta una revisión anual de tres líneas (qué se hizo, qué falta, quién ayuda).
En diciembre de 2023, la casa más cara a la venta en Romo (Getxo) era una «casa barata»: 495.000 euros. ¿Cómo llegó esa palabra tan lejos de su origen? https://t.co/70jBw5H80P En 1923 echó a andar una cooperativa de ferroviarios y metalúrgicos que levantó 80 casas junto a la frontera social que marcaban las barreras del tren, a un paso de las villas de Las Arenas y Neguri. Una ley de 1911, un arquitecto, dinero a trompicones y una calle entera. Hoy un documental de Teresa Lavina recoge la voz de quienes viven o vivieron allí. La intrahistoria, que diría Unamuno, sigue en pie. 2023ko abenduan, Romon (Getxo) salgai zegoen etxerik garestiena «etxe merke» bat zen: 495.000 euro. Nola iritsi da hitz hori jatorritik hain urrun? 1923an, trenbideko langileek eta metalurgiakoek osatutako kooperatiba batek 80 etxe eraikitzeari ekin zion, trenbideko hesiek ezarritako muga sozialaren ondoan eta Areetako eta Neguriko burgesiaren etxeetatik gertu. 1911ko lege bat, arkitekto bat, finantzaketa-arazoak eta kale oso bat. Gaur, Teresa Lavinaren dokumental batek bertan bizi direnen eta bizi izan direnen ahotsa jasotzen du. Unamunok esango lukeen bezala, intrahistoria zutik dago oraindik. In December 2023, the most expensive house for sale in Romo (Getxo) was a “cheap house”: €495,000. How did the word travel so far from its origin? In 1923 a cooperative of railway employees and metalworkers set out to build 80 homes beside the social frontier drawn by the railway gates, steps from the bourgeois villas of Las Arenas and Neguri. A 1911 law, an architect, patchy financing and one whole street. Today a documentary by Teresa Lavina gathers the voices of those who live, or lived, there. What Unamuno called “intrahistory” is still standing. 👉 En décembre 2023, la maison la plus chère à vendre à Romo (Getxo) était une « habitation à bon marché » : 495 000 €. Comment ce mot a-t-il pu s'éloigner autant de son origine ? En 1923, une coopérative d'employés du chemin de fer et de métallurgistes s'est lancée dans la construction de 80 maisons, de l'autre côté des barrières ferroviaires, près des villas de la bourgeoisie de Las Arenas et de Neguri. Une loi de 1911, un architecte, un financement chaotique, une rue entière. Un documentaire de Teresa Lavina recueille la voix de ceux qui y vivent ou y ont vécu. L'« intrahistoire » chère à Unamuno est toujours debout.
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) October 5, 2026
@agirregabiria Las casas baratas de Romo: Obreros promoviendo su barriada
♬ Neoclassical Melancholy - Tommy Ashworth

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