Hace 25 años, el 20 de noviembre de 1996, desapareció Carl Sagan, el primer gran divulgador de la Ciencia. Astrónomo, astrofísico, investigador, autor y comunicador estadounidense. Popular y carismático, consiguió que el público se interesara por la cienciaa través de la serie de TV 'Cosmos: Un viaje personal'.
Una de sus citas: “La ciencia es más que un simple conjunto de conocimientos: es un modo de pensar”. Una conmemoración que nos invita a pensar a quienes estamos en ese "punto azul pálido" (según Carl Sagan) que deambula por la penumbra sideral del universo,...
#UnDiaComoHoy hace 25 años nos dejaba el gran maestro Carl Sagan. Me quedo con esta frase: "Vivimos en una sociedad absolutamente dependiente de la ciencia y la tecnología, pero que se ha organizado de forma tal que nadie las entiende. Esa es una clara receta para el desastre". pic.twitter.com/dcb553Ej6R
Carl Sagan, en este breve vídeo, nos demuestra varias metodologías infalibles:
Hacer de cada clase, de cada hora, algo nuevo, diferente,...
Alentar la innata curiosidad del alumnado (es tan fácil,... pero hay quienes la apagan).
Proponer que se hagan preguntas (valorándolas más que las manidas respuestas).
Ofrecer trascendencia a cada escolar, con frases como "tú eres parte de la Vía Láctea",...
La grabación corresponde al capítulo 7 de Cosmos, titulado "El espinazo de la noche". Carl Sagan regresa al colegio en el que estudió para compartir con los niños de 6º grado de primaria los descubrimientos de las sondas Voyager.
Hoy se cumplen diez años de la prematura muerte de Carl Sagan, uno de los más conocidos divulgadores científicos de los últimos años, a través del programa Cosmos en la televisión.
Se puede ver lo que se vaya publicando buscando Carl Sagan en Technorati, aunque se prefiere sólo lo que se publica en español, ha de pulsarse aquí.
Sólo una de sus geniales citas: "Para hacer una tarta de manzana primero tienes que crear un universo".
El “dragón en el garaje” es una de las metáforas (muchos posts) más influyentes del pensamiento científico contemporáneo. Fue formulada por Carl Sagan (otros posts) en su libro El mundo y sus demonios (1995) y se ha convertido en un ejemplo clásico para explicar cómo distinguir entre afirmaciones significativas y creencias que, aun siendo atractivas o reconfortantes, carecen de respaldo empírico. Más que una anécdota ingeniosa, el dragón de Sagan es una herramienta intelectual de enorme valor educativo y ético.
La historia del dragón. Sagan plantea una situación aparentemente sencilla: alguien afirma que en su garaje vive un dragón invisible. Al principio, la afirmación parece extraordinaria, pero verificable. El interlocutor propone comprobarlo: entrar al garaje, observarlo, medir su presencia. Sin embargo, cada intento de verificación es neutralizado por una nueva excusa: el dragón es invisible, flota en el aire, no deja huellas, no desprende calor, no emite sonido. Cada prueba sugerida se vuelve inútil porque la hipótesis se adapta para esquivar cualquier contraste con la realidad.
El resultado es revelador: una afirmación que no puede ser refutada por ninguna observación tampoco puede ser confirmada por ninguna. El dragón acaba siendo indistinguible de un dragón inexistente.
Ciencia frente a pseudociencia. El núcleo del argumento es epistemológico. La ciencia no se define por un conjunto fijo de verdades, sino por un método: observación, hipótesis, contrastación y revisión. Una afirmación científica debe ser falsable, es decir, debe existir alguna observación imaginable que pueda demostrar que es falsa.
El dragón en el garaje no cumple esta condición. No importa cuántas pruebas se realicen: siempre habrá una explicación ad hoc que preserve la creencia. Este patrón es característico de la pseudociencia, las teorías conspirativas y muchas creencias infundadas: sistemas cerrados, inmunes a la evidencia, donde la ausencia de pruebas se interpreta como confirmación.
Psicología de la creencia. Desde la psicología, el dragón ilustra varios sesgos cognitivos bien conocidos. El primero es el sesgo de confirmación: la tendencia a aceptar solo la información que refuerza nuestras creencias previas. El segundo es la disonancia cognitiva: cuando una creencia central se ve amenazada, la mente prefiere modificar la interpretación de los hechos antes que abandonar la creencia.
Además, muchas creencias “dragón” cumplen una función emocional: proporcionan sentido, identidad o consuelo. Por eso no basta con presentar datos para desmontarlas. El dragón no vive solo en el garaje; vive también en nuestras necesidades psicológicas.
Dimensión ética. Aquí aparece una cuestión ética crucial: ¿es inocente sostener creencias infundadas?Sagan advertía que no. Las creencias guían decisiones, y las decisiones tienen consecuencias. Cuando ideas no contrastadas influyen en la salud, la educación, la política o la convivencia social, dejan de ser un asunto privado.
Aceptar dragones invisibles —curas milagrosas, miedos irracionales, enemigos imaginarios— puede conducir a daños reales. La ética del pensamiento crítico no exige cinismo ni desprecio, sino responsabilidad intelectual: distinguir entre lo que sabemos, lo que creemos y lo que simplemente deseamos que sea cierto.
Educación y alfabetización científica. El dragón en el garaje es una herramienta pedagógica excepcional. No ridiculiza la creencia, sino que invita a examinarla. Enseña a formular preguntas clave: ¿Qué evidencia apoyaría esta afirmación? ¿Qué observación la refutaría? ¿Es esta hipótesis compatible con el conocimiento previo bien establecido?
En una época marcada por la desinformación, las redes sociales y la viralidad emocional, esta lección es más necesaria que nunca. La educación científica no consiste solo en aprender hechos, sino en adquirir hábitos mentales: escepticismo razonado, apertura a la corrección y humildad intelectual.
Un dragón muy actual. El dragón de Sagan no pertenece al pasado. Hoy adopta nuevas formas: bulos sanitarios (posts recientes), pseudoterapias, negacionismos, discursos conspirativos. Todos comparten el mismo rasgo: afirmaciones extraordinarias blindadas contra la evidencia.
Reconocer al dragón en el garaje no significa negar el misterio ni la imaginación. Significa saber cuándo estamos ante una pregunta legítima y cuándo ante una afirmación vacía. Como recordaba Sagan, “afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”. No para apagar la curiosidad, sino para protegerla.
En resumen, en formato de citas: «Una afirmación que no puede ser refutada por ninguna observación tampoco puede ser confirmada por ninguna.» «El dragón en el garaje es indistinguible de un dragón inexistente.» «Cuando una creencia se vuelve inmune a la evidencia, deja de ser conocimiento.» «No basta con que una idea sea reconfortante; debe ser contrastable.»
"¡Tengo un dragón en mi garaje!", dice alguien. Tú: "¿Puedo verlo?" Él: "Es invisible". "¿Oírlo?" "No hace ruido". "¿Tocarlo?" "Es incorpóreo". "¿Dejar huellas?" "Flota". "¿Fuego?" "Es ininflamable". ¿Cómo probar que NO existe? ¡Imposible! https://t.co/JOZyXSQWHp Esta es la… pic.twitter.com/z7eBuIqSQi
Pocas veces la Ciencia alcanza un nivel de divulgación tan educativo y poético como cuando Reid Gower (ver en una conferencia TED en el primer vídeo) realizó diez vídeos titulados The Sagan Series. Por la extraordinaria combinación de espectaculares imágenes, bandas sonoras y textos leídos por el astrofísico Carl Sagan, en su reconocida serie televisiva titulada Cosmos: Un viaje personal.
¿Quieres saber si eres una persona de uno de estos 16 tipos? En cinco minutos puedes saberlo y orientar, quizá, mejor tu profesión, metas, ámbito laboral,...
“ABOGADO” INFJ. Callados y místicos, que sin embargo son inspiradores e idealistas incansables, como Goethe, Martin Luther King, Gandhi,...
“MEDIADOR” INFP. Personas poéticas, amables y altruistas, siempre en busca de ayudar a una buena causa, como Shakespeare, Homero, Virgilio, Jesús de Nazareth, Longfellow,.
“ACTIVISTA” ENFP. Espíritus libres entusiastas, creativos y sociales, que siempre pueden encontrar una razón para sonreír, como Franz Joseph Haydn, Mark Twain, Robin Williams,...
"CENTINELA" ISTJ. Individuos prácticos y enfocados en los hechos, de cuya fiabilidad no puede dudarse, George Bush, Isabel II de Inglaterra,...
“DEFENSOR” ISFJ. Protectores muy dedicados y cálidos, siempre listos para defender a sus seres queridos, como Louisa May Alcott, Tennyson, Charles Dickens, Madre Teresa de Calcuta,...
“EJECUTIVO” ESTJ. Administradores excelentes, inigualables al administrar cosas o personas, como Napoleón, Margaret Thatcher, Bill Gates, Bernard Shaw, Carl Sagan,...
“CÓNSUL” ESFJ. Personas extraordinariamente consideradas, sociables y populares, siempre en busca de ayudar, como Helena de Troya, María Magdalena, o en ficción: el personaje Nora de “Casa de Muñecas” de Ibsen, Scarlett O´Hara en “Lo que el viento se llevó”,...
"EXPLORADOR" ISTP. Experimentadores audaces y prácticos, maestros en el uso de todo tipo de herramientas, Woody Allen, Frank Zappa, Clint Eastwood, MacGuiver (ficción),....
“AVENTURERO” ISFP. Artistas flexibles y encantadores, siempre listos para explorar y experimentar algo nuevo, como Mozart, Spielberg, Michael Jackson, Paul McCartney,...
“EMPRENDEDOR” ESTP. Personas inteligentes, enérgicas y muy perceptivas, que realmente disfrutan vivir al límite, como Ernest Hemingway, Winston Churchill, Madonna.
“ANIMADOR” ESFP. Animadores espontáneos, enérgicos y entusiastas. La vida nunca es aburrida a su alrededor, Elvis Presley, Pablo Picasso, Bill Clinton,...
Carl Gustav Jungdeterminó en su obra "Tipos Psicológicos" que existen ocho tipos de personalidad que se forman a partir de la combinación de dos actitudes -extraversión e introversión-, y cuatro funciones –pensar, sentir, intuir y percibir. La teoría de Jung, aunque es un referente en el mundo de la psicología, ha sido acusada de difusa y poco comprensible. Por eso, el Indicador Myers-Briggs pretende transportar la idea del psicólogo suizo a un ámbito más divulgativo para que cualquiera pueda reconocer sus propios rasgos personales.
La primera dicotomía está en la actitud: si se es más propenso a lo externo a uno mismo (personas, cosas, acciones) se escogería la Extraversión (E), mientras si se prefiere centrarse en las ideas y reflexiones personales se es Introvertido (I).
Una vez hecha la elección entre las dos actitudes, se debe analizar las funciones psicológicas de cada uno. El segundo parámetro hace referencia a cómo se prefiere analizar la información; si únicamente se hace caso a lo que se puede conocer con los cinco sentidos sería un rasgo Sensorial (S), mientras que si se deja llevar por los “pálpitos”, sería iNtuitivo (N).
El tercer indicador, hace referencia a cómo se toman las decisiones. Pensador (T, de thinking) si se da prioridad a la lógica en una elección o Emocional (F, de feeling) si se prefiere responder según las personas y las circunstancias. La última categoría se basa en cómo se actúa con el mundo exterior, si uno está abierto al mundo exterior –Perceptivo (P) -o por el contrario se prefiere tener las cosas resueltas- Calificador (J de judging).
El cuadro superior, al inicio del post, sugiere profesiones donde estas diversas personalidades pueden desarrollarse mejor,... Para concluir, algunas citas (en inglés) que resumen el estilo de vida de cada una de estas formas de decidir, actuar,... ¿Te identificas con alguna? Es otro modo de hacer el test de Myers-Briggs.
Decían que cuando se pierde la inspiración, conviene salir a caminar. En la actualidad, y más si es verano, nadar es otro modo de recuperar ideas y causas por las que actuar. Las largas horas que pasamos en contacto con el agua salada, del mar o la piscina, ofrecen tiempo para compartir algunas reflexiones sobre la naturaleza y los seres humanos.
Hemos creado en Twitter este verano de 2023 la etiqueta #TuitDesdeElMar para agrupar estos mensajes. Seguiremos compartiendo pensamientos en días y años siguientes, a fin de que nos ayuden a mejorar nuestra interrelación con la naturaleza, de la que no solamente dependemos sino que somos una ínfima parte de ella.
"El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza", apuntó Leonardo da Vinci. Y el contacto con la #naturaleza es fuente de felicidad y longevidad. Mirad, oíd, tocad, oled y saboread #agua. Pasad las horas en el mar o la #piscina. #TuitDesdeElMarpic.twitter.com/TKoNJNKkv7
Las #Perseidas dan nuestra escala real en el universo. Seres vivos en un perdido planeta de una galaxia más. Ese punto azul pálido que escribió Carl Sagan a partir de una foto de la sonda espacial Voyager 1 desde seis mil millones de km. #TuitDesdeElMarpic.twitter.com/SidrHnxXnY
A diferencia de otros crustáceos, son venerados por los pescadores locales debido a una condición que, a los ojos de la cultura popular, los hace especiales:
La mayoría de ejemplares presenta un patrón único en su coraza que da forma a una figura familiar para los pobladores, el rostro de un guerrero samurái de principios del siglo XII.
Esta pareidolia(la capacidad humana para interpretar formas aleatorias como patrones, especialmente caras) se explica desde el folklore japonés a partir de la Historia de los Heike, el clan que dominó Japón durante 350 años, antes de perecer dramáticamente a manos de sus enemigos.
La historia cuenta que el final de la dinastía Heike ocurrió en una batalla naval, librada en el Estrecho de Kanmon, al sur del archipiélago, en abril de 1185. A pesar de sus conocimientos navales, los 500 barcos de guerreros Heike fueron superados en número por los Genji, que aprovecharon las corrientes marinas para imponer condiciones en un combate que se prolongó por horas.
Una vez que las posibilidades de victoria de los Heike fueron nulas, ocurrió el asedio final de los Genji; sin embargo, en vez de huir, los guerreros Heike restantes decidieron arrojarse al mar antes de caer en manos de los enemigos.
Desde entonces, las leyendas sobre la épica de los Heike proliferaron y forman parte de la cultura popular japonesa.
El relato aparece en el poema épico Cantar de Heike, mientras la batalla ha sido inmortalizada en innumerables grabados que presentan a los espíritus de los guerreros emergiendo desde el fondo del mar o bien, fusionándose con los cangrejos que habitan en las profundidades.
La creencia de que los cangrejos samurái representaban a los guerreros Heike muertos en combate puso en marcha un mecanismo de selección artificial perfeccionado durante siglos por los pescadores de la zona, de modo que los cangrejos cuya coraza simulaba un rostro samurái eran devueltos al mar, limitando la pesca a los ejemplares sin esta característica.
Con el paso del tiempo y sin siquiera saberlo, los pescadores influyeron en la evolución de los cangrejos samurái, favoreciendo la supervivencia y reproducción de los que consideraban, poseían rasgos que emulaban el rostro de un guerrero Heike.
Esto provocó que los cangrejos cuyos dorsos dibujaban una figura similar a un rostro humano sobrevivieran, aumentaran su descendencia y transmitieran sus genes de generación en generación, mientras las variedades con otras formas en la coraza perecían con la pesca, disminuyendo la diversidad del patrón en el dorso de la especie. Carl Sagan popularizó la historia de los cangrejos samurái en ‘Cosmos’ (1980) y desde entonces, se convirtió en un ejemplo de selección artificial que describe el poder humano para intervenir en la evolución de las especies.
Albert Arnold Gore Jr., conocido mundialmente como Al Gore, representa uno de los casos más singulares de reinvención política del siglo XXI. Nacido el 31 de marzo de 1948 en Washington D.C., este político estadounidense pasó de ser vicepresidente de Estados Unidos a convertirse en el principal activista climático del planeta, demostrando que el liderazgo ambiental puede ejercerse desde múltiples plataformas.
Trayectoria Política: Poder y Frustración. Gore creció en un ambiente político privilegiado como hijo del senador Albert Gore Sr. Tras graduarse en Harvard y servir brevemente en Vietnam, inició su carrera política en 1976 como representante demócrata por Tennessee. Su ascenso fue meteórico: senador en 1985 y vicepresidente junto a Bill Clinton de 1993 a 2001. Durante su mandato como vicepresidente, Gore ya mostraba un interés inusual por las cuestiones medioambientales, aunque la agenda política de la época relegaba estos temas a un segundo plano.
La elección presidencial de 2000 marcó un punto de inflexión dramático. Gore ganó el voto popular frente a George W. Bush por más de medio millón de votos, pero perdió en el Colegio Electoral tras una controvertida decisión de la Corte Suprema sobre el recuento en Florida. Esta derrota, considerada una de las más disputadas de la historia estadounidense, paradójicamente liberó a Gore para dedicarse por completo a su verdadera pasión: la lucha contra el cambio climático.
Una Verdad Incómoda: Ciencia para las Masas. En 2006, Gore lanzó el documental "Una verdad incómoda" (An Inconvenient Truth), que se convertiría en su obra más influyente. El filme, dirigido por Davis Guggenheim, presentaba una versión cinematográfica de la conferencia sobre calentamiento global que Gore había impartido durante años. Con gráficos impactantes, datos científicos accesibles y un tono urgente pero pedagógico, el documental logró lo que décadas de informes científicos no habían conseguido: hacer del cambio climático un tema de conversación cotidiana.
La película abordaba el deshielo glaciar, el aumento del nivel del mar, los eventos climáticos extremos y las proyecciones futuras con una claridad demoledora. Su famosa imagen subido a una plataforma elevadora para mostrar el aumento proyectado de temperaturas se convirtió en icónica. El documental recaudó casi 50 millones de dólares y ganó dos premios Óscar, demostrando que el cine documental podía ser tanto educativo como comercialmente exitoso.
Legado y Controversias: Una Valoración Equilibrada. La contribución de Gore a la concienciación climática es innegable. Convirtió un problema científico complejo en un imperativo moral comprensible, inspirando a millones de personas y facilitando el camino para acuerdos como el de París. Su capacidad para comunicar ciencia de manera accesible sin trivializarla estableció un modelo para la divulgación ambiental.
Sin embargo, su legado también enfrenta críticas legítimas. Algunos científicos señalaron imprecisiones o exageraciones en sus presentaciones iniciales, aunque las tendencias generales que predijo se han confirmado dramáticamente. Sus inversiones en empresas de tecnología verde generaron acusaciones de conflicto de intereses, aunque otros argumentan que demostró coherencia al invertir en las soluciones que promovía.
Quizás la crítica más persistente sea la paradoja de su estilo de vida: residencias de alto consumo energético y viajes frecuentes en jet privado parecían contradictorios con su mensaje, aunque Gore respondió implementando compensaciones de carbono y energías renovables en sus propiedades.
Al Gore (otros posts) transformó una derrota política en una victoria para la conciencia planetaria. Su trabajo demostró que la comunicación efectiva puede ser tan importante como la investigación científica para impulsar el cambio. En la educación ambiental contemporánea, su modelo de divulgación accesible, emotiva y basada en evidencia sigue siendo referencial, recordándonos que el conocimiento sin comunicación permanece inerte. Al Gore logró traducir décadas de ciencia climática en un relato comprensible, urgente y éticamente ineludible. (Puestos a imaginar, sigue este TikTok)
I'd never actually watched the original 1985 Senate Hearing where Al Gore and Carl Sagan introduced the problem of greenhouse gases. It's great both because they are so articulate in their presentation, and also because it feels a government working pretty smoothly. Link below. pic.twitter.com/Ia5WROHiRC
¿Y si el mayor éxito de un político fuera, precisamente, perder unas elecciones? 📉Al Gore no llegó a la Casa Blanca, pero logró algo mucho más difícil: despertar la conciencia de todo un planeta. Con "Una verdad incómoda", transformó datos científicos fríos en una urgencia… pic.twitter.com/NQT1kbYBIF
Cuando Carl Sagan afirmó que somos "polvo de estrellas", no recurría a una metáfora poética gratuita, sino a una descripción rigurosamente científica de nuestra composición material. El cuerpo humano, en su intrincada arquitectura biológica, no es sino una disposición particular de átomos forjados en el interior de estrellas que murieron mucho antes de que existiera el sistema solar. Comprender qué elementos químicos nos constituyen, y en qué proporciones, es adentrarse en una de las conexiones más profundas entre la física, la química y la biología.
Aproximadamente el 96% de la masa corporal humana se concentra en solo cuatro elementos: oxígeno, carbono, hidrógeno y nitrógeno. El oxígeno, el más abundante con cerca del 65% del peso corporal, no se encuentra libre sino combinado mayoritariamente en forma de agua, que constituye entre el 55% y el 60% de nuestra masa. El carbono, columna vertebral de toda química orgánica, ronda el 18% y es el elemento que permite la formación de las cadenas y anillos moleculares sobre los que se sostienen proteínas, lípidos, carbohidratos y ácidos nucleicos. El hidrógeno, presente en casi todas las moléculas orgánicas y en el agua misma, aporta cerca del 10%, mientras que el nitrógeno, esencial en aminoácidos y bases nitrogenadas, contribuye con algo más del 3%.
Un segundo grupo de elementos, minoritarios en masa pero indispensables en función, completa buena parte del resto: calcio y fósforo, protagonistas de huesos y dientes pero también del metabolismo energético celular; potasio y sodio, reguladores del equilibrio hídrico y de la transmisión de impulsos nerviosos; azufre, presente en ciertos aminoácidos y en la estructura terciaria de las proteínas; cloro, ligado al equilibrio electrolítico; y magnesio, cofactor de cientos de reacciones enzimáticas.
Más allá de estos elementos mayoritarios, el organismo alberga una veintena de elementos traza, entre ellos hierro, zinc, cobre, yodo, selenio, manganeso, cromo, cobalto, molibdeno y flúor, presentes en cantidades minúsculas, a veces miligramos o incluso microgramos, pero cuya ausencia resulta incompatible con la vida. El hierro, componente de la hemoglobina, permite el transporte de oxígeno; el yodo es indispensable para la síntesis de hormonas tiroideas; el zinc participa en la actividad de cientos de enzimas y en la expresión génica. La química de la vida, se diría, opera tanto por acumulación como por escasez calculada.
Lo verdaderamente notable de este inventario elemental no es solo su diversidad, sino su origen. Salvo el hidrógeno, formado en los primeros minutos tras el Big Bang, el resto de los elementos que componen nuestro cuerpo se sintetizó en el interior de estrellas, mediante procesos de fusión nuclear, o en las explosiones catastróficas de supernovas que dispersaron esos átomos por el cosmos. El calcio de nuestros huesos, el hierro de nuestra sangre, el oxígeno que respiramos: todo procede de hornos estelares extinguidos hace miles de millones de años. Esta perspectiva, lejos de disolver la singularidad humana en un frío inventario químico, invita a una forma distinta de asombro: la de reconocernos como el resultado transitorio y organizado de una historia cósmica que nos antecede y nos excede con largueza.
La biología, en este sentido, no contradice a la química ni a la física, sino que las culmina: organiza la materia dispersa en sistemas capaces de metabolizar, reproducirse y, en el caso humano, de preguntarse por su propio origen. Saber de qué estamos hechos no resuelve el misterio de la existencia, pero sí lo sitúa en su escala justa: la de una materia que, tras miles de millones de años de evolución cósmica, ha aprendido, contra toda probabilidad, a mirarse a sí misma.
El porcentaje restante, aunque diminuto, resulta biológicamente imprescindible para el correcto funcionamiento del organismo: Hierro (Fe): ~0,006% (transporte de oxígeno en la hemoglobina). Zinc (Zn): ~0,0033% (sistema inmunitario y división celular). Otros elementos microscópicos: Cobre (Cu), Yodo (I), Flúor (F), Manganeso (Mn), Selenio (Se), Cromo (Cr), Molibdeno (Mo), Cobalto (Co) y Silicio (Si). Aunque esta distribución varía ligeramente según la edad, la masa muscular y el nivel de hidratación individual, el agua (H_2O) representa entre el 55% y el 65% del peso total de un adulto, lo que explica la alta presencia de oxígeno e hidrógeno.
¿De qué estamos hechos realmente? 🧬⚛️ El cuerpo humano contiene unos 60 elementos químicos, pero casi el 99 % de nuestra masa se concentra en unos pocos: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio y fósforo. Cada átomo de hierro de nuestra sangre o de calcio de nuestros… pic.twitter.com/wECQzcrDyG