Sisu es un concepto finlandés descrito como determinación estoica, tenacidad en el propósito, valor, valentía, resiliencia y dureza, y los propios finlandeses lo sostienen para expresar su carácter nacional. "Agallas" es una traducción bastante adecuada que utiliza la misma metáfora, ya que la palabra deriva del vocablo sisus, que significa "interior" y "entrañas". Un concepto emparentado con sisu es resolución, el cual comparte algunos de sus elementos con sisu, excepto por el "manejo del stress" y pasión por alcanzar una meta lejana.
Se considera que Sisuno tiene un equivalente literal en otros idiomas, por lo que se ha introducido como neologismo en muchas lenguas. Sisues una determinación extraordinaria frente a la adversidad extrema y el coraje que se presenta típicamente en situaciones donde el éxito es poco probable. Se expresa actuando contra todo pronóstico y mostrando coraje y resolución ante la adversidad; en otras palabras, decidir un curso de acción y luego adherirse a él incluso si se producen repetidos fracasos. En cierto modo es similar a la ecuanimidad, aunque sisu implica un elemento de manejo sombrío del estrés.
En inglés "thole", como sustantivo, es la capacidad de soportar dificultades. Como verbo, soportar pacientemente, esforzarse en tiempos difíciles; "to thole on" (escocés). También "ganbaru/gambaru (頑張る)" en japonés, significa literalmente "mantenerse firme"). El inglés "gutsy" (valiente) invoca una metáfora relacionada con ésta (y que se encuentra en otros idiomas) desde el "interior", como "entrañas" o "tripas", que evoca la metáfora "grit”.
Sisu es una búsqueda de la felicidad, porque trata de seguir adelante cuando una tarea parece una locura o casi desesperada.
Perfecto para el comercio y el juego de la vida. Se convertió casi en sinónimo de la Guerra de Invierno ruso-finlandesa de 1939, a pesar de que el concepto ha existido de una forma u otra durante la mayor parte de la historia de Finlandia. Indica determinación, tenacidad, agallas, valentía y dureza,...
La película Sisu ha dado proyección al concepto.
Word of the Day: "thole" -- as a noun, the ability to bear hardship. As a verb, to endure patiently, to slog through tough times; "to thole on" (Scots). Compare "sisu" (Finnish) & "ganbaru/gambaru (頑張る)" (Japanese, lit. "stand firm"). 📷 Ron Porter pic.twitter.com/yZab2FCqRG
“Sisu is a Finnish concept described as stoic determination, tenacity of purpose, grit, bravery, resilience, and hardiness and is held by Finns themselves to express their national character. It is generally considered not to have a literal equivalent in English. #Sisu is… pic.twitter.com/nCkxCIEIrP
El perseverar, a pesar de las dificultades, para tener éxito en tu cometido Una de las palabas más bonitas en japonés que significa: resistir, seguir luchando a pesar que todo indica que deberías rendirte. Abandonar todo esfuerzo. Pero no lo haces; sigues luchando. Eso es "Gaman" pic.twitter.com/J2DPKYHiIb
En un giro inesperado que desafía las convenciones del cine contemporáneo, "La vida de Chuck" (The Life of Chuck) emerge como una película de drama y ciencia ficción estadounidense de 2024, escrita y dirigida por Mike Flanagan, basada en la novela del mismo nombre de Stephen King publicada en su libro recopilatorio de 2020 "La sangre manda". Cuando el fin del mundo cabe en un baile y el universo que habita en cada uno de nosotros, lo que podría haber sido otra incursión en el terror —terreno natural tanto para King como para Flanagan— se convierte en una meditación conmovedora sobre la vida, la muerte y el significado de nuestra existencia.
El director y su obra maestra. Mike Flanagan ha construido su reputación como uno de los cineastas más respetados del terror contemporáneo, con obras aclamadas como "Doctor Sueño", "La maldición de Hill House" y "El juego de Gerald". Sin embargo, tras el éxito de Oculus, Flanagan comenzó a cuestionarse el mensaje que dejaría a sus hijos, preguntándose qué legado representaría su trabajo, lo que provocó un cambio en su enfoque hacia historias que enfatizan la esperanza, la empatía y la valentía.
En una decisión sin precedentes, Flanagan declaró que "La vida de Chuck" podría ser la mejor película que jamás haría, una convicción que mantuvo incluso durante el rodaje, sintiendo desde la primera semana que estaba creando su obra maestra. El resultado es una película que abandona completamente el horror para abrazar lo humano, confirmando que Flanagan es uno de los tres cineastas trabajando actualmente que verdaderamente comprende a Stephen King y sus historias, junto a Gary Dauberman y Frank Darabont.
La estructura narrativa: tres actos hacia atrás. La trama sigue los momentos formativos en la vida de Charles "Chuck" Krantz, narrados en orden cronológico inverso, desde su muerte coincidiendo con el fin del universo hasta su infancia y juventud. Esta arriesgada decisión estructural, dividida en tres actos que van del final al principio, no es meramente un artificio estilístico.
El primer acto (cronológicamente el último) nos presenta un mundo apocalíptico donde la vida de Charles Krantz, un contable normal y corriente, adquiere un significado inesperado cuando el mundo comienza a colapsar, con estrellas que explotan, tecnología que falla y misteriosos anuncios que aparecen con el mensaje: "¡Gracias, Chuck, por 39 grandiosos años!". Este segmento está protagonizado magistralmente por Chiwetel Ejiofor como Marty, un profesor de literatura que se niega a abandonar la esperanza.
El elenco: una constelación de talento. Tom Hiddleston encabeza el reparto dando vida al Chuck adulto con una sensibilidad que le permite bailar como ya nadie baila en el cine, resucitando el espíritu de Fred Astaire. Pero la película es un auténtico trabajo de conjunto donde brillan Mark Hamill como el abuelo de Chuck, aportando peso emocional y ternura, y Mia Sara en un emotivo regreso a la pantalla tras años de retiro. Completan el elenco Karen Gillan, Carl Lumbly, Benjamin Pajak, Jacob Tremblayinterpretando a Chuck en diferentes edades,Matthew Lillarden una breve pero memorable aparición, yAnnalise Bassocomo la espontánea bailarina que se une a Chuck en una de las escenas más memorables del filme.
La propuesta de Stephen King. La novela corta original forma parte de una colección que marca un regreso de King a su lado más sentimental, humanista y cósmico. A diferencia de obras centradas en el terror psicológico o sobrenatural, "La vida de Chuck" explora temas existenciales desde la filosofía de Walt Whitman, específicamente la idea de que "contenemos multitudes" —que los recuerdos y experiencias que adquirimos a lo largo de nuestra vida forman un universo completo en nuestra cabeza.
El relato examina cómo el fin del universo está relacionado con Chuck, de 39 años, quien se encuentra postrado en cama en un hospital, muriendo de un tumor cerebral, acompañado por su esposa Ginny y su hijo Brian. Esta premisa metafísica plantea que cada persona es un universo en sí misma, y que con su muerte, ese cosmos personal llega a su fin.
Recepción crítica y premios. La película tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Toronto el 6 de septiembre de 2024, donde ganó el codiciado premio People's Choice Award, un galardón que históricamente ha sido predictor de éxitos en los Oscar. En Rotten Tomatoes, el 88% de las 26 reseñas de los críticos son positivas, con una calificación promedio de 7,4/10, mientras que Metacritic asignó una puntuación de 66 sobre 100.
Los críticos han destacado diversos aspectos de la película. Algunas reseñas la califican como una bonita adaptación que devuelve al así llamado rey del terror a su lado más sentimental, humanista y cósmico, mientras que otras señalan su carácter de fábula singular, excéntrica y conmovedora, con una melancolía, creatividad y ganas de contar absolutamente cautivadoras.
Valoración: entre la emoción y el sentimentalismo. "La vida de Chuck" es una película que divide opiniones precisamente por su ambición emocional. Se trata de una original adaptación de un relato de Stephen King, de ritmo impecable, contada en tres actos empezando por el final y marchando hacia atrás, que está a la altura de las mejores adaptaciones de la obra del escritor, como "Cadena perpetua", "Cuenta conmigo", "La milla verde" o "Misery".
Su mayor virtud reside en ser tan elegíaca como "Cadena perpetua" o "La milla verde", nostálgica como "Cuenta conmigo", y representar el epítome de la empatía en el corazón del trabajo de King que mantiene a los fans regresando. La película funciona como una manifestación cinematográfica de la idea whitmaniana de que contenemos multitudes, un concepto que atraviesa toda la narrativa.
Sin embargo, no todos los críticos han sucumbido a su encanto. Algunos han señalado que, aunque es una película creativamente extraña, resulta también muy almibarada, pues Flanagan no puede evitar martillar su mensaje con falta de sutileza. Esta tendencia del director a subrayar sus temas emocionales puede resultar excesiva para espectadores que prefieren una aproximación más contenida.
Conclusión: Un himno a la vida ordinaria. "La vida de Chuck" representa un hito tanto en la carrera de Mike Flanagan como en las adaptaciones de Stephen King. Es un drama atípico, encantador y musical, lleno de alusiones que invitan al espectador a reflexionar sobre el valor de cada momento, de cada acción, de cada persona, relativizando los grandes problemas e invitando a querer al prójimo y a disfrutar de las pequeñas alegrías de cada día.
En un mundo cinematográfico saturado de superhéroes, franquicias y efectos especiales desmedidos, esta película tiene la valentía de celebrar lo ordinario, de encontrar lo extraordinario en un simple baile callejero, en la relación entre un niño y sus abuelos, en la reconexión de dos ex amantes ante el fin del mundo. Es un recordatorio de que nuestra vida, por común que parezca, contiene universos enteros.
La pregunta que plantea la película no es "¿por qué debemos agradecer a Chuck?", sino más bien "¿a quién deberíamos agradecer por los 39, 50, 70 años que compartieron con nosotros?". Porque al final, como sugiere la película, todos merecemos un cartel que diga "Gracias por todos esos maravillosos años".
En un tiempo de incertidumbres y ruido, La vida de Chuck llega como un susurro que se convierte en universo. Mike Flanagan adapta a Stephen King para recordarnos que cada vida contiene un cosmos propio. https://t.co/KfKzNBeqFH Tom Hiddleston baila contra el fin del mundo y lo… pic.twitter.com/7pnV0wGmZ9
U.S. Deputy Marshalls escort 6-year-old Ruby Bridges from William Frantz Elementary School. Credit: AP/Shutterstock
La niña Ruby Bridges, con sólo 6 años, es escoltada por delegados federales, 14 de noviembre de 1960. Fue la primer estudiante negra estudiando en una escuela para blancos. Ella participó en un proyecto federal que pretendía acabar con la segregación racial en las escuelas del Estado de Nueva Orleans.
El 14 de noviembre de 1960, Ruby Bridges se dirigió a la escuela William Franz en Nueva Orleans. Tomó coraje, entró a las dependencias del colegio y se encontró con la institución vacía.
El cuerpo docente se había negado a enseñar a la niña negra y los padres del resto del alumnado no los llevaron más a esa clase. Sólo una maestra, Barbara Henry, se ofreció a enseñarle y lo hizo todo ese año, como si tuviera la presencia de más estudiantes en la sala.
Al final del primer día de clase, tres alguaciles federales, armados, esperaban a la gran Ruby Bridges para escoltarla a casa, frente a una multitud de casi mil personas que la agredían verbalmente, la escupían y la amenazaban de muerte. El Delegado federal Charles Burks, recordó más tarde: "Ella mostró mucha valentía, nunca lloró. Ella no lloró. Sólo marchaba como un pequeño soldado, y todos estamos muy orgullosos de ella".
Nos escriben para informarnos sobre un taller gratuito que hemos organizado la semana que viene en BTEK, Centro para la Interpretación de la Tecnología. Desde hace un tiempo hemos visto que se intentan integrar la robótoca y la programación en el mundo de la educación, pero, ¿todo vale?
En este taller estudiaremos cómo se pueden incluir la robótica, la programación y el diseño en el campo de la Tecnología en educación, de forma teórica y práctica. Para ello, contaremos con la presencia Jokin Lacalle Usabiaga, que compartirá su experiencia con nosotros.
• Integración de la robótica, programación y diseño en el mundo de la educación.
•Tomar las riendas ante los retos, un modelo para trabajar la robótica en el aula.
Jokin Lacalle Usabiaga es el profesor que guiará el taller. Trabajó como docente en la ikastola Jakintza de Ordizia durante dieciocho años. Actualmente se mueve en otras aguas del mundo de la educación: trata de dar una vuelta a los métodos pedagógicos convencionales mediante la integración de la tecnología y, con valentía, ha puesto en práctica sus reflexiones, en un proceso constante de mejora.
El taller será en BTEK, Centro para la Interpretación de la Tecnología (ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia), el 29 de junio, de 9:00 a 13:00. No se requieren conocimientos previos. El taller es gratuito y se impartirá en castellano.
El taller está diseñado específicamente para el profesorado; sin embargo, si conoces a alguna persona no docente interesada en el tema, ¡invítala sin problema! Registrarse para venir al taller no es obligatorio, pero si rellenas este formulario de registro, nos ayudarás con la organización y enfoque de los contenidos:
Con los años he aprendido que la vida no se gana como una carrera, ni se mide con trofeos. Por eso quiero dejaros estas ideas sencillas, como pequeñas luces para el camino. No son órdenes ni lecciones, sino fórmulas de abuelo, acompañados de ejemplos para cuando dudéis.
1.
El triunfo en la vida no reside en sacar siempre buenas notas, sino en
aprender sin rendirse. Como cuando un problema se resiste y, aun así, volvéis a intentarlo.
2.
El triunfo en la vida no reside en llegar el primero, sino en
no abandonar el camino. Como cuando termináis un partido cansados, pero orgullosos de haberlo dado todo.
3.
El triunfo en la vida no reside en acertar siempre, sino en
saber decir “me equivoqué”. Como cuando pedís perdón y reparáis lo que se rompió.
4.
El triunfo en la vida no reside en tener muchas cosas, sino en
querer bien todo lo que importa. Como ese libro antiguo, ese juguete roto o esa amistad que cuidáis con cariño.
5.
El triunfo en la vida no reside en que os miren, sino en
portaros bien cuando nadie os observa. Como devolver algo que no es vuestro sin esperar aplausos.
6.
El triunfo en la vida no reside en hablar más, sino en
escuchar mejor. Como cuando atendéis de verdad a quien os cuenta algo importante, porque de todo el mundo se puede aprender algo.
7.
El triunfo en la vida no reside en evitar los días tristes, sino en
aprender de ellos. Como cuando un mal día no os quita las ganas de volver a empezar con más valor al siguiente.
8.
El triunfo en la vida no reside en no tener miedo, sino en
avanzar con valentía. Como cuando os atrevéis a probar algo nuevo por primera vez.
9.
El triunfo en la vida no reside en correr para llegar cuanto antes, sino en
disfrutar de cada paso. Como nuestros paseos tranquilos, donde lo importante no es alcanzar la meta, sino conversar.
10.
El triunfo en la vida no reside en controlarlo todo, sino en
confiar y ayudar. Como cuando echáis una mano en casa o en el colegio sin que nadie os lo pida.
Guardad estas palabras sólo si os sirven. Los mayores ya hemos vivido lo suficiente para saber que lo mejor que puede dejar un abuelo o una abuela no son consejos perfectos, sino
afecto,
ejemplo
y
tiempo compartido.
"Queridos nietos: El verdadero triunfo en la vida NO es sacar siempre 10, ganar todas las carreras, ni ser perfecto. https://t.co/r02X0QMxkD El triunfo es: 🔥 Seguir estudiando aunque cueste 🏃♂️ Darlo todo hasta el final, aunque no ganes ❤️ Pedir perdón y mejorar tras equivocarte… pic.twitter.com/VejASB1J8U
El fenómeno digital del arte de un niño que baila al frente de las embarcaciones de remo en Indonesia es una muestra fascinante de cómo las tradiciones locales pueden viralizarse globalmente gracias a las redes sociales. Se trata de una práctica cultural profundamente arraigada en ciertas regiones de Indonesia, que en los últimos años ha cobrado una nueva dimensión como fenómeno viral en plataformas como TikTok o Instagram. Vamos a explicarlo con rigor, pero también con el encanto que merece.
Este fenómeno del niño que baila en las carreras de remo es una tradición fluvial transformada en espectáculo viral. En muchas zonas de Indonesia —especialmente en Papúa y otras islas del este— se celebran carreras tradicionales de embarcaciones de remo llamadas perahu dayung, en las que compiten largas canoas tripuladas por decenas de remeros. Al frente de estas embarcaciones, de pie sobre la proa, un niño baila de forma rítmica y enérgica mientras el bote avanza a toda velocidad.
¿Por qué baila el niño en este Boat Aura Farming? Una mezcla de ánimo, ritmo y tradición. El niño no está ahí por simple espectáculo. Su función original tiene varios sentidos: 1º Marcar el ritmo a los remeros, como una especie de metrónomo humano con movimientos corporales. 2º Levantar el ánimo y el espíritu competitivo de la tripulación y del público. 3º Honrar a los antepasados o los espíritus del río, en algunos casos. 4º Mostrar destreza y valentía, pues se requiere equilibrio, energía y carisma para bailar sobre una embarcación en movimiento.
Con la llegada de los móviles y las redes sociales, estos bailes se empezaron a grabar y compartir… hasta convertirse en fenómeno global. Algunos vídeos superan los millones de visualizaciones, y no es raro verlos en cuentas de TikTok, reels de Instagram o recopilatorios en YouTube. La mezcla de elementos —un niño carismático, un baile contagioso, una canoa deslizándose por el agua y el entusiasmo del público— crea un efecto hipnótico y profundamente emotivo.
En muchos casos, los usuarios celebran la autenticidad, la alegría y la belleza de una tradición viva. Para otros, el niño se convierte casi en un meme viviente o en símbolo de “energía positiva”. Algunas voces señalan que el fenómeno puede empoderar a las comunidades y dar visibilidad a sus tradiciones. Otros temen una simplificación o mercantilización cultural.
@aprendiendoddtodo ¿Quién es el niño indonesio que farmea aura bailando en un bote y por qué todos en Internet están obsesionados con él? Te cuento la historia completa del viral del momento desde el origen del video en el festival Pacu Jalur en Indonesia, hasta cómo explotó en redes en junio de 2025 con millones de vistas gracias a una simple pero increíble coreografía sobre un bote. Descubre cómo un niño vestido de negro, bailando sobre la proa mientras guía a su equipo, se convirtió en una leyenda viral, un símbolo de carisma, tradición y flow. Te explico el contexto cultural, el motivo de su viralidad, quién lo subió primero y cómo terminó siendo llamado el "emote del verano". Si estás viendo memes con la canción "Young Black & Rich" de Melly Mike, edits de gente bailando sobre botes o el famoso "Aura Farming Indonesian Boat Racing Kid" y no entiendes nada... este video es lo que necesitas. #AuraFarming#PacuJalur#aura#boatkid#baile#memestiktok#virał#fyp#investigacion♬ sonido original - aprendiendoDDtodo
Una niña colombianade 13 años, atrapada entre el barro y escombros dejados por un deslizamiento ocurrido tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Pese a que la imagen dio vuelta al mundo, nadie pudo rescatarla a tiempo. Los miembros de los equipos de rescate se limitaron a rezar junto a ella y tratar de aliviarle la penuria. Omayra Sánchezmurió 72 horas más tarde, tras permanecer a la intemperie.
Una muerte anunciada
Sola en la noche, con el miedo de la oscuridad, el susurro de llantos, lágrimas, gritos, desfiles de cadáveres, la noche que venía, sola entre tantos muertos, sola sobre los escombros de su ciudad, sola y abandonada por todos, la de Omayra fue una muerte anunciada y televisada. Cuentan que, cuando llegaron los reporteros, estaba agachada sobre un flotador (la cámara de un neumático) que colocaron bajo sus brazos como único recurso, sintió las voces, levantó la carita y les miró. Intentó una sonrisa. "¡Ay...!", dijo pero no lloró, y los periodista afirmaron que "no nos miró con súplica, no estaba derrotada, había mucho de valentía en su mirada". No dijo que le dolían las piernas sino que simplemente no las podía mover. "Siento frío", parece que dijo con una mirada profunda, entre resignada y triste, pero se le veía tranquila, valiente: "Era una niña toda coraje", escribió entonces Cristina Echandía.
"Tengo miedo que el agua suba y me ahogue porque yo no sé nadar, aunque soy aquí de tierra caliente", balbuceó. En un momento apoyó su rostro sobre el neumático, como para descansar y estuvo así unos cinco minutos, después, otra vez levantó el rostro y pronunció unas frases un poco incoherentes y ya sus ojos estaban más rojos y se notaba algo de delirio. "Tengo sed", dijo e intentó tomar un poco de aquella agua putrefacta: "Se lo impedimos y le pasamos otro vaso de agua", recuerdan los periodistas que asistieron impotentes a su agonía.
Los socorristas regresaron y se volvieron a ir, tras señalar que era imposible tratar de sacarla por la fuerza, porque eso sería destrozarla de la cintura para abajo o por lo menos perdería los pies. Dijeron que era indispensable traer la motobomba para sacar el agua y poder proceder a retirar la materia que la aprisionaba.
Cuando los helicópteros pasaban sobre ella, Omayra levantaba sus ojos enrojecidos y los miraba alejarse. "Te juramos, Omayra, que vamos ya a traerte la motobomba para sacarte de aquí" le decían los socorristas para darle un poco más de tranquilidad pero la niña les respondió: 'Váyanse a descansar y vuelvan a sacarme" Entonces, las crónicas cuentan que le dieron la espalda y se fueron todos llorando, con rabia, como odiando a Dios, a los hombres y a la naturaleza. Por fin, llegó la motobomba en un helicóptero, pero funcionó de manera lenta, y a veces se obstruía por el barro; a esa hora, ya Omayra escasamente podía mantener los ojos abiertos, le habían quitado su blusita de color azul y yacía con su espalda descubierta. Hasta las cinco de la mañana había estado sufriendo delirios y cantado y contado chistes a los médicos y socorristas que la acompañaron durante la noche.
Al principio de la noche, habían pasado ya tres días, estuvo todavía consciente, sosteniendo conversaciones coherentes, pero después de la una de la madrugada comenzó a delirar, cantaba canciones extrañas y un testigo relata que hacia las tres de la mañana le dijo que "ya el Señor la estaba esperando". "Después cantó la canción de los pollitos", recuerda el socorrista, que fue su acompañante durante tres noches de agonía y muerte.
Omayra Sánchez era fuerte, simpática, valiente y hacía sonreír entre lágrimas cuando la televisión transmitía las dramáticas imágenes, y siempre mostró una presencia de ánimo sorprendente. Estaba triste por no poder asistir al examen de matemáticas que tenía aquel 13 de noviembre, triste pero sonriente a las decenas de cámaras, todas impotentes, sin poder hacer nada. Entre ellas la de Frank Fournier, quien tomó la fotografía que todavía hoy nos anuda la garganta y nos encoge el alma. "Cuando se tomó esa foto, Omayra ya estaba agonizando, murió pocas horas después", recuerda Fournier que la valora porque "sirvió para destacar la irresponsabilidad y falta de coraje de los políticos del país".
Die tragische Geschichte von Omayra Sánchez erregte 1985 weltweites Aufsehen. Am 13. November jenes Jahres brach der Vulkan Nevado del Ruiz in Kolumbien aus und löste eine massive Schlammlawine, auch als Lahar bezeichnet, aus. Diese verwüstete die nahegelegene Stadt Armero und… pic.twitter.com/anvc5pHVIF
— Verborgene Weltgeschichten (@weltgeschichten) October 16, 2023
J. G. Ballard es uno de los escritores más singulares del siglo XX. Su obra oscila entre la memoria personal —marcada por su infancia en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial— y las visiones inquietantes de un futuro dominado por la tecnología, la violencia y la alienación. Desde la provocación radical de Crashhasta la crudeza autobiográfica de El imperio del Sol, Ballard exploró con lucidez y valentía cómo los entornos extremos moldean la mente humana.
James Graham Ballard nació el 15 de noviembre de 1930 en Shanghái (China), en el seno de una familia británica. Su infancia quedó marcada por la Segunda Guerra Mundial: tras la invasión japonesa, él y su familia fueron internados en un campo de prisioneros en Lunghua, experiencia que narraría más tarde en El imperio del Sol.
J. G. Ballard tras la guerra, se trasladó a Inglaterra. Estudió medicina y luego literatura en Cambridge, pero no terminó la carrera. Se formó como piloto en la Royal Air Force, aunque abandonó pronto la vida militar. Trabajó en revistas y se adentró en la escritura de ciencia ficción, primero dentro de la llamada New Wave, con relatos sobre paisajes postapocalípticos, distopías tecnológicas y la psicología humana en mundos extremos.
Ballard fue un escritor provocador y visionario, obsesionado con la relación entre tecnología, violencia, deseo y alienación moderna. Obras como Crash (1973) lo consolidaron como autor de culto, mientras que El imperio del Sol (1984) le dio un reconocimiento internacional más amplio. Murió en Londres en 2009 a causa de un cáncer de próstata.
Crash (1973).Novela polémica y experimental, donde Ballard explora la erotización de los accidentes automovilísticos. El protagonista (una versión ficticia de Ballard) entra en contacto con Vaughan, un personaje obsesionado con recrear accidentes de tráfico y sus connotaciones sexuales. La obra plantea cómo la modernidad, el consumo y la tecnología distorsionan la psicología humana, vinculando muerte, deseo y velocidad. Fue censurada en algunos lugares por su carácter perturbador, pero considerada un clásico del surrealismo tecnológico.
La película Crash, 1996, dirigida por David Cronenberg, es muy fiel al espíritu del libro: fría, clínica, sin concesiones. Muestra a un grupo de personajes que encuentran excitación sexual en los choques de coches. Fue recibida con controversia y censura (particularmente en el Reino Unido). Cronenberg enfatiza lo mecánico del sexo y lo metálico del cuerpo, creando una atmósfera inquietante y casi sin emociones.
El imperio del Sol (1984)es una novela semiautobiográfica, basada en la niñez de Ballard en Shanghái durante la ocupación japonesa. Protagonista: Jim, un niño inglés de once años que es separado de sus padres y termina en un campo de concentración en Lunghua. Relata la pérdida de la inocencia, el hambre, la brutalidad y el caos de la guerra, pero también la resistencia y la capacidad de adaptación de un niño. No es una narración sentimental, sino dura y lúcida, escrita con un estilo contenido. Supuso el gran éxito comercial de Ballard y fue finalista del Booker Prize. Merece escucharse en este audiolibro.
La película Empire of the Sun, 1987, fue dirigida por Steven Spielberg. Protagonista: Christian Bale, en su primer papel importante en cine, interpreta a Jim. Spielberg suaviza algunos aspectos del libro para darle un tono más épico y emotivo, con su sello de espectáculo visual. Se centra en la pérdida de la infancia y la resiliencia del protagonista, con escenas memorables como el canto de Jim a los pilotos japoneses. Fue nominada a varios Oscar y consolidó a Bale como actor.
Como comparación e interrelación de ambas obras: Crashes provocación, frialdad y crítica de la modernidad tecnológica → su película también es oscura y extrema. El imperio del Sol es memoria, trauma de guerra y pérdida de inocencia → su película es más emotiva, con un aire de epopeya. Ambas muestran la obsesión de Ballard por cómo los entornos extremos (tecnológicos o bélicos) transforman la mente humana.
Something I didn't realize until now, that both these films(Crash directed by David Cronenberg and Empire of the Sun directed by Steven Spielberg) were based on novels by J.G. Ballard. Talk about variety of work. pic.twitter.com/oLF3oJUpjy
Quienes mejor demuestran el VALOR de la educación son estos escolares (y sus familias y su profesorado) que arriesgan su vida cada jornada en la que acuden a la escuela (véase en este otro vídeo). El valor o la valentía que acreditan prueba cuánto valor o aprecio otorgan al aprendizaje. Que no lo olviden jamás quienes se educan en otros latitudes y que parecen no reconocer todo lo que representa la educación.
Es el alumnado (y sus familias) consciente de la oportunidad única que brinda la educación, quien mejor reconoce el mérito del profesorado. Como puede reconocerse en el vídeo inferior, donde agradecen la labor docente que les llevó hasta donde llegaron. Porque ése el milagro cotidiano de la educación, el que se produce en las aulas entre el alumnado despierto y el profesorado consciente de que trabajan para la eternidad, creando y construyendo el futuro en cada minuto de clase.
Un magnífico ejemplo también es Oliver Twist cuando le toca pedir más comida para todos los incluseros. Haciendo de tripas corazón así lo hace, y causa toda una revolución en aquella carcomida sociedad que tan bien describe Charles Dickens en "Oliver Twist" (leer en PDF). O las diferentes versiones en cine como la de Roman Polanski de 2005 y otras anteriores.
Quienes educamos también hemos imaginado esa misma frase retumbar en nuestras almas, cuando hemos sabido interpretar algunas miradas discentes. Siempre hemos recordado esa imagen de un alumnado que, entre respetuoso y desafiante, con la escudilla de lo que les damos entre sus manitas, nos susurra e interpela mirándonos directamente a la cara: "Por favor, Señor/a, yo quiero algo más",...
En el panteón del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, resuenan nombres como Martin Luther King Jr., John Lewis y, por supuesto, Rosa Parks (posts anteriores). Sin embargo, el movimiento fue una sinfonía de miles de actos de valentía, muchos de ellos protagonizados por "soldados de a pie" menos conocidos, pero igualmente vitales. Entre ellos destaca una figura que rompió todos los moldes: Joan Trumpauer Mulholland, una joven blanca del sur que lo arriesgó todo —privilegio, familia y su propia vida— para luchar contra la supremacía blanca desde dentro.
Su historia no es solo un apéndice del movimiento; es una lección fundamental sobre la conciencia, la educación moral y el verdadero significado de la alianza. Nacida en 1941 en Washington D.C. y criada en Arlington, Virginia, Joan Trumpauer creció inmersa en las contradicciones del Sur segregado. Era descendiente de propietarios de esclavos y fue educada en las normas sociales de la élite blanca sureña. Sin embargo, desde joven, notó la hipocresía flagrante entre los ideales de libertad de su país y la realidad opresiva que vivían sus conciudadanos negros.
Su despertar activista comenzó en serio en la Universidad de Duke (Carolina del Norte). En 1960, participó en sus primeras "sentadas" (sit-ins) en los mostradores de comida exclusivos para blancos. La reacción no se hizo esperar: la administración de Duke la presionó para que cesara su activismo. Para la sociedad sureña de la época, su comportamiento no era solo inapropiado; era una traición a su raza.
Ante la disyuntiva de elegir entre una educación de élite y su conciencia moral, Joan eligió su conciencia. Abandonó Duke y se unió al "Grupo de Acción No Violenta" (NAG) en Washington D.C., sumergiéndose de lleno en el movimiento.
Su siguiente paso fue aún más radical. Se trasladó a Mississippi, considerado el bastión más violento y peligroso de la segregación, y se matriculó en el Tougaloo College, una universidad históricamente negra (HBCU). Fue la primera estudiante blanca en matricularse a tiempo completo, una decisión que la puso directamente en el punto de mira del Ku Klux Klan.
El activismo de Mulholland no fue teórico. En 1961, se unió a los "Freedom Riders" (Viajeros de la Libertad), un grupo interracial que desafiaba la segregación en los autobuses interestatales. Fue arrestada en Jackson, Mississippi. Siguiendo la estrategia del movimiento de "Jail, No Bail" (Cárcel, No Fianza) para desbordar el sistema penitenciario, se negó a pagar la multa.
Como castigo, Joan, junto con otros activistas, fue trasladada a la infame Penitenciaría Estatal de Mississippi, conocida como Parchman Farm. Fue confinada durante dos meses en la unidad de máxima seguridad, en el corredor de la muerte, soportando condiciones deplorables.
Sin embargo, su momento más icónico llegaría en 1963, en la "sentada" de la cafetería Woolworth's en Jackson. La fotografía de ese día es una de las imágenes más famosas del movimiento. En ella se ve a Joan, sentada estoicamente en el mostrador junto a los activistas negros Anne Moody y John Salter (quien era de ascendencia nativa americana y blanca), mientras una turba blanca enfurecida los rodea. Los insultan, golpean y les vierten encima azúcar, mostaza y ceniza de cigarrillo. La compostura de Joan en medio de ese odio visceral se convirtió en un símbolo de resistencia no violenta.
La importancia de Joan Trumpauer Mulholland no radica en que fuera una líder estratégica, sino en el poder simbólico y moral de sus acciones. Al ser una mujer blanca, joven y sureña, su presencia desmantelaba la narrativa segregacionista de que la lucha por los derechos civiles era una agresión "externa" o exclusivamente negra. Ella demostró que la conciencia no tiene color.
Aquí es donde su figura se entrelaza con la de Rosa Parks. Parks, con su acto de dignidad en el autobús de Montgomery en 1955, fue la "madre" que encendió la chispa del movimiento de masas. Mulholland representa a la siguiente generación —la generación de estudiantes— que recogió esa antorcha y la llevó al fuego.
Aunque sus roles fueron diferentes, sus caminos se cruzaron. Mulholland conoció a Parks, estableciendo un vínculo físico entre las dos generaciones de la lucha. Parks representó la resistencia de los adultos establecidos en la comunidad; Mulholland representó la energía de la juventud dispuesta a ser encarcelada y agredida. Ambas mujeres, con una calma desafiante, se negaron a aceptar la injusticia de la segregación.
En un blog dedicado a la educación y los derechos humanos, la vida de Joan Trumpauer Mulholland es una lección magistral. Nos enseña que la educación no consiste solo en absorber datos, sino en desarrollar un filtro moral que nos obligue a actuar, incluso cuando es inconveniente, peligroso o nos exige sacrificar nuestro privilegio. Mulholland eligió la celda de Parchman Farm en lugar de la comodidad de Duke, una elección que la sitúa como un pilar ético del siglo XX.
¡Joan Trumpauer Mulholland: la heroína blanca del sur que desafió el odio! A los 19, se unió a los Freedom Riders, arrestada en Jackson, MS, y encarcelada en Parchman Farm por luchar contra la segregación. https://t.co/n0Q4ODlTzc Participó en +50 sit-ins, el Woolworth's de… pic.twitter.com/qo0haSOIE5