Mostrando las entradas para la consulta esfuerzo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta esfuerzo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

Refuerzo del esfuerzo

Existe un consejo garantizado de una buena educación familiar, que además es muy fácil de utilizar por los progenitores en el seno hogareño. A los hijos se les debe facilitar todo aquello que mejore su potencialidad y sus capacidades, pero luego dejar que consigan sus objetivos por sí mismos, sin adelantárselos sin su esfuerzo personal. Expliquémoslo con casos concretos: No les compremos un coche, sino que ayudémosles a que obtengan el permiso de conducción, o no les paguemos unas vacaciones en el extranjero sino que asuman los costes de que ellos aprendan idiomas y vayan a trabajar a otros países. O sólo les ayudemos a adquirir un vehículo si lo necesitan para proseguir sus estudios o para iniciarse en un empleo.

Todas las personas valoramos las metas conseguidas en función de nuestra participación directa en su logro y del precio pagado en persona. Un bocadillo ganado duramente tras colaborar en la recolección de fruta, sabe mejor que un banquete pagado por los padres. Demos a nuestros hijos todo aquello que les haga más capaces, más preparados, más competentes, pero recordemos que si les ofrecemos sus objetivos finales sólo les convertiremos en inútiles insatisfechos que no conocerán el valor del trabajo y la alegría del esfuerzo.

Hemos de ayudar a nuestros hijos al máximo antes de la carrera de la vida, pero luego deben correr solos, y aprender que sólo se gana con el esfuerzo propio. Cuando descubren el infinito potencial de voluntad y de creatividad que atesoran, se transforman. La existencia es deseo, es coraje, es dolor, pero cualquier energía que se invierta para sacar lo mejor de uno mismo viene acompañada de alegría. Goethe dijo que una persona se conoce a sí misma no por la reflexión, sino mediante el esfuerzo. Tratemos de cumplir nuestro deber y pronto conoceremos quiénes somos. Nada grande se ha conseguido sin entusiasmo, que siempre es un éxito, porque nunca hay esfuerzos inútiles. Hasta Sísifo desarrollaba sus músculos. Enseñemos a nuestros hijos que se ama más lo que con más esfuerzo se ha conseguido.

Mentalidad de crecimiento de Carol Dweck

Maravillosos conceptos: Tiempo, esfuerzo, aprendizaje y colaboración.
“Growth mindset” o "Mentalidad de crecimiento" de Carol Dweck

El Mindset (la mentalidad) es una teoría creada por la Dra. Carol Dweck, profesora de psicología en la Universidad de Stanford. Ella explicó en su libro «Mindset: la nueva psicología del éxito», que los seres humanos pueden tener dos tipos de mentalidades: Fixed Mindset, mentalidad fija o, Growth Mindset, mentalidad de crecimiento. 


De acuerdo con la autora, el Mindset es una percepción (a veces inconsciente) que las personas tienen sobre sí mismas y sus capacidades. Además, en sus estudios demostró cómo el tipo de mentalidad prepara el terreno tanto para el aprendizaje como para el desempeño. Pero ¿de qué tratan en realidad? En pocas palabras, la gente con mentalidad fija está convencida de que la inteligencia y las habilidades son talentos naturales que no se pueden desarrollar. Estas personas, se caracterizan por la necesidad de parecer más listos y tienden a: evitar los retos; darse por vencido fácilmente ante obstáculos; visualizar el esfuerzo como algo improductivo; ignorar las críticas, incluso las constructivas; se sienten amenazados con el éxito de los demás. Esta ubicación mental resulta en que los individuos abandonen rápidamente las tareas y no alcancen su potencial. 

A diferencia, encontramos la mentalidad incremental del conocimiento, la cual asegura que la inteligencia y talentos sí se pueden desarrollar. Su forma de ver el mundo y enfrentarse a situaciones se fundamenta en el esfuerzo, trabajo constante y la idea de que todo se puede aprender en las condiciones adecuadas. El Growth Mindset conduce al deseo de aprender y a: aceptar retos; ser persistentes a las dificultades; crear hábitos dirigidos al éxito; comprender que el esfuerzo es el camino a la destreza; tomar, positivamente, las críticas. 

Si bien, estas mentalidades no son permanentes y varían dependiendo de las distintas situaciones a las que se enfrenten en la vida, cuando se interiorizan, traen resultados significativos en el desarrollo profesional y personal. Como pudiste descubrir, el Growth Mindset es mucho más ventajoso que el Fixed Mindset.
Esta fue una de las claves de nuestra Academia kIDEAk.

Sueño, ejercicio y dieta alargan la vida

Dormir cinco minutos más, para cambiar el destino biológico. Los grandes cambios vitales suelen presentarse como el fruto de decisiones épicas: maratones, dietas extremas, disciplinas de hierro. Un nuevo estudio publicado en eClinicalMedicine, revista del grupo The Lancet, invita a pensar de otro modo. Analizando datos de casi 60.000 personas del UK Biobank, reclutadas entre 2006 y 2010 y seguidas durante una media de ocho años, los autores modelaron qué ocurriría si las personas con los peores hábitos de sueño, actividad física y alimentación introdujeran mejoras mínimas y simultáneas en esas tres esferas.

El hallazgo central tiene algo de fábula ilustrada: cinco minutos más de sueño, dos minutos adicionales de actividad física moderada o vigorosa —como caminar a paso ligero o subir escaleras— y media ración extra de verduras al día podrían, en teoría, traducirse en un año adicional de vida EurekAlert! para quienes partían de los hábitos más deficientes. El grupo de referencia era especialmente vulnerable: apenas 5,5 horas de sueño, poco más de siete minutos de actividad física y una puntuación de calidad dietética muy baja.

Lo más interesante, sin embargo, no es la magnitud de cada gesto aislado, sino su efecto combinado. Los autores subrayan que la relación conjunta entre sueño, actividad física y dieta es mayor que la suma de los beneficios individuales: EurekAlert! para lograr un año extra de vida solo mediante el sueño, alguien con los peores hábitos necesitaría dormir cinco veces más minutos adicionales (unos 25) que si, en paralelo, mejorase también levemente su actividad y su alimentación. La sinergia, no la suma, es el mecanismo que multiplica el beneficio.

En el extremo opuesto de la escala, el modelo estadístico sugiere que la combinación óptima —entre siete y ocho horas de sueño, más de cuarenta minutos diarios de actividad física moderada-vigorosa y una dieta saludable— se asocia con más de nueve años adicionales de vida y, crucialmente, de vida libre de enfermedad respecto a quienes mantienen los peores hábitos en las tres dimensiones.

Este trabajo (verlo en su integridad) se publicó junto a otro estudio hermano en The Lancet, un metaanálisis con más de 135.000 adultos de siete cohortes europeas y estadounidenses más el propio UK Biobank, que llegó a conclusiones convergentes desde el ángulo de la actividad física medida por dispositivos: cinco minutos diarios extra de caminata moderada ya se asocian a una reducción notable de la mortalidad, y reducir media hora el tiempo sedentario diario también deja huella medible en la supervivencia poblacional.

Ambos estudios comparten una misma filosofía epidemiológica, deudora de conceptos como la agnotología aplicada a la salud pública: durante años se ha exigido a la población alcanzar umbrales ambiciosos —treinta minutos de ejercicio, ocho horas de sueño— ignorando que el primer tramo de mejora, el más pequeño, es también el que rinde más por unidad de esfuerzo. Es una lógica de rendimientos marginales decrecientes invertida: el mayor beneficio relativo lo obtiene quien menos tiene, con el gesto más módico.

Conviene, no obstante, la cautela metodológica habitual: se trata de estudios observacionales y de modelización, no de ensayos controlados, por lo que no establecen causalidad definitiva y podrían estar afectados por factores de confusión no medidos. Los propios autores insisten en que estos hallazgos no deben traducirse en prescripciones individuales, sino en una orientación de política pública: rebajar el umbral de entrada al cambio de hábitos puede ser más eficaz, para las poblaciones con peor salud basal, que exigir la perfección desde el primer día.

Resumen: Cinco minutos más de sueño pueden sumar un año de vida. La ciencia del mínimo esfuerzo: sueño, movimiento y verduras. Nueve años de vida sana con hábitos apenas perceptibles. Menos ambición, más constancia: la fórmula de la longevidad cotidiana.

Diez medidas educativas en pro del alumnado

Continuando con las 100 Ideas para la Educación, en Twitter #100i4e, abrimos un debate sobre propuestas específicas para motivar y animar a la consecución de un alumnado responsable y que apueste con su propia educación. Podríamos haberlo titulado como medidas que contrariarán a "determinado alumnado" (luego seguirán decálogos destinados a familias, profesorado, sindicatos y patronales, editoriales,... y anteriormente hubo 10 medidas generales y 10 sugerencias disruptivas), algo que llamaría más la atención, pero preferimos un tratamiento en positivo.

En el decálogo del alumnado, protagonista de la educación, más proyectado en las etapas desde infantil hasta educación terciaria (FP o universitaria recomendable para la totalidad), sugeriríamos los siguientes enunciados:

1. Cada alumna y cada alumno debe saber, con la consciencia que su edad les permita, que el factor más decisivo de su éxito escolar es ella o él mismo (cada miembro del propio alumnado). Así como es en primera persona el beneficio que se logre de por vida como resultado de su proceso educativo.

2. En el denominado "'éxito escolar" (debidamente entendido como se explicaba en el post inicial de la serie), la actitud hacia el aprendizaje y el esfuerzo dedicado del alumnado es más determinante que sus aptitudes teóricas. La "cultura del esfuerzo" y la perseverancia en la tarea educativa serán emblemas del alumnado que hemos de promover, y aspectos a valorar en una "evaluación continua por créditos".

3. El alumnado conocerá sus derechos y deberes vigentes en cada momento, así como proponer modificaciones y mejoras para actualizar la normativa vigente. Fórmulas como los "contratos educativos de aprendizaje" permitirían visualizar el compromiso recíproco que el alumnado contrae con la sociedad, a través del sistema educativo.

4. Se reconocerá socialmente el estatus de estudiante (y, en su caso, el de becario) a través de un carnet individual a partir de una edad mínima. Estar estudiando de modo reglado es un estado personal que debe disfrutar de algunas ventajas en el seno de la sociedad, por el beneficio que redundará de ello al conjunto de la ciudadanía.

5. El alumnado asumirá responsabilidades crecientes, acordes con su edad y formación, en las aulas, los centros y otros ámbitos escolares. Estas tareas incluirán la atención hacia sus condiscípulos y condiscípulas, de edad semejante o inferior, así como alcanzar su propia y máxima autonomía personal tan precozmente como sea posible, siempre con la seguridad de no asumir riesgo innecesario alguno.

6. El alumnado participará en las decisiones de la Comunidad Escolar de modo directo tan pronto como su edad lo permita, con todo el peso propio que corresponde para quien es el centro y la razón educativa, asumiendo las responsabilidades que conlleve las resoluciones adoptadas. Se revalorizará de la figura discente de Delegado de Grupo, y de la Comisión Escolar de Representantes del Alumnado, dotando detrascendencia las elecciones anuales de Representación del Alumnado en los centros escolares, con campaña de presentación de candidaturas y como inicio a la participación democrática.

7. El alumnado garantizará, como el primer interesado, el clima de orden u disciplina del aula y del centro y el trato respetuoso general, de modo que el entorno facilite el aprendizaje conjunto con una estructura de roles diferenciados entre menores y mayores de edad.

8. El alumnado comprenderá el valor de contribuir, cooperar y beneficiarse del grupo de condiscípulos y condiscípulas del que forma parte (presencial o no), reconociendo que su influencia es crucial a corto, medio y largo plazo.

9. El alumnado, alcanzada la edad legal, podrá compatibilizar sus estudios con el trabajo (además, por supuesto, de las prácticas establecidas y de otras meritorias fórmulas de voluntariado a promover). El sistema educativo favorecerá, al máximo, esa formación dual, a fin de minimizar el paro juvenil y eliminar el porcentaje de personas que ni estudian ni trabajan.

10. El alumnado, de acuerdo con su edad, conocerá la inversión social que se destina a su propio crecimiento y a su preparación personal, social y profesional, correspondiendo con su actitud definida y su voluntad decidida al esfuerzo que la sociedad le dedica.

La discapacidad como ventaja

Recomendamos un libro: David y Goliat, Desvalidos, inadaptados y el arte de luchar contra gigantes. Su autor es Malcolm Gladwell, un periodista, ensayista y sociólogo canadiense especializado en la relación entre psicología y sociedad; y más, concretamente, entre las formas alternativas de pensar y su relación con el éxito (entendido de una forma muy amplia). 

El resumen del libro podría ser: si sabes utilizar tu desventaja y la conviertes en una ventaja, tienes la victoria en tus manos. La historia nos ha enseñado que en muchas ocasiones un pequeño país puede vencer al poderoso (como Vietnam contra Estados Unidos) innovando para buscar nuevas formas no convencionales de lucha; que muchos líderes y visionarios (como Martin Luther King) provienen de situaciones de desventaja económica y social; y que muchos artistas y pioneros (como los impresionistas) fueron considerados marginados en su época. ¿Debemos replantearnos nuestras nociones sobre lo que constituye una desventaja? ¿De verdad conocemos las reglas que rigen la relación entre el fuerte y el desvalido? Rompiendo los mitos establecidos, Malcolm Gladwell revela que, mientras que el prestigio, el privilegio y la fuerza pueden paralizar, ya sea en el campo de batalla, la política o el mundo laboral, sorprendentemente los débiles vencen más a menudo de lo que se cree, sustituyendo la fuerza por el esfuerzo e ideando maneras nuevas de enfrentarse a los retos.

Comienza hablando del mito de David contra Goliat, aquel combate bíblico entre un gigante y un campesino armado con una honda. Durante siglos, ha sido utilizado como ejemplo de lucha desigual en la que vence el débil... El problema, dice Gladwell, es que es falso. El gigante tenía visión defectuosa, problemas de movilidad y llevaba kilos de metal en su cuerpo a modo de protección. El campesino era un as en lo suyo, el lanzamiento con honda. David sabía que sólo tenía que lanzar la piedra como mejor sabía, sin pelear cuerpo a cuerpo, tal y como quería Goliat.

Sucede algo similar en las guerras y los conflictos armados. Si el débil sigue las reglas del fuerte, pierde. Si se pone “imaginativo”, sus posibilidades aumentan. El ejemplo más claro es la guerra de guerrillas. A lo largo del libro, cuenta historias de batallas desiguales, de transformación de desventajas en ventajas, de equívocos al valorar una situación.. Unas son más interesantes que otras, pero hay que reconocer que Gladwell sabe escribir un ensayo de forma que parece que leas una novela. Sólo por ese placer, merecería la pena. Pero si lo recomiendo en este blog es porque dedica un capítulo a la discapacidad.

Nos presenta a David Boies, un afectado de dislexia convertido en un abogado de éxito. No podía leer bien, le costaba mucho esfuerzo. Sacó la carrera escuchando a los profesores y memorizando sus palabras. En lugar de leer manuales de mil páginas, se servía de guías y resúmenes donde encontraba lo esencial. A la hora de defender al cliente, no daba una avalancha de datos ni utilizaba palabras complicadas. Argumentaba de forma sencilla y directa, y ganaba con frecuencia.

Dice Malcolm Gladwell: “El saber común sostiene que una desventaja es algo que debe evitarse, que se trata de un contratiempo o una dificultad que te coloca en una situación peor de la que tendrías en otro caso. Pero esto no siempre sucede así”.

Habla de las “dificultades deseables” y pone como ejemplo un clásico test de inteligencia: si un bate y una pelota de béisbol cuestan 1,10 euros y el bate cuesta un dólar más que la pelota, ¿cuánto cuesta la pelota? Si se complica un poco el test (poniendo una letra más difícil de leer, por ejemplo), los resultados mejoran. Cuesta un poco más de esfuerzo, hay que prestar atención, no se responde de forma inmediata... y sale mejor.

Gladwell cita a exitosos hombres de negocios que de jóvenes fueron disléxicos o diagnosticados de trastornos de aprendizaje. Y ofrece una doble posibilidad: “Una es que este grupo de gente sobresaliente ha triunfado a pesar de su discapacidad: son tan inteligentes y creativos que nada ha podido frenarlos. La segunda, más intrigante, es que han triunfado, en cierta medida, precisamente por su enfermedad; en tal caso, remar contra el viento les ha enseñado algo que ha terminado constituyendo una ventaja fundamental”.
Se puede criticar a Gladwell que no escriba un libro riguroso, científico (se acerca a la "ciencia pop"). Es verdad que sus ejemplos no son la norma sino la excepción. Es más un storyteller, un contador de historias… Pero las cuenta muy bien. Esta contra-intuición, la discapacidad como ventaja, es sugerente,... Parece que está en el fundamento de la resiliencia (ver en más posts),... 

La neurociencia de por qué el arte nos hace vivir más lento

¿Recuerdas lo eternos que eran los veranos en tu infancia?  Esas tardes de agosto parecían no tener fin, repletas de descubrimientos, aburrimiento y aventuras. Sin embargo, hoy, las semanas se disuelven entre tus dedos como azucarillos en el café caliente. De repente es Navidad otra vez, y sientes ese vértigo existencial: alguien ha pulsado el botón de avance rápido en la película de tu vida.

No es simple nostalgia; es neurociencia pura. A medida que envejecemos, nuestro cerebro se vuelve terriblemente eficiente. Se convierte en una máquina de predicción que, para ahorrar energía, deja de "grabar" los detalles de lo cotidiano. Es lo que los psicólogos llaman Procesamiento Predictivo (Predictive Coding). Cuando la rutina se impone y los días son idénticos, la memoria deja de escribir nuevas entradas. El resultado es biológicamente cruel: aunque vivamos muchos años cronológicos, nuestra percepción subjetiva del tiempo se contrae. La vida se siente más corta cuanto más la alargamos.

Pero, ¿y si te dijera que existe una tecnología capaz de frenar esta aceleración? Olvida por un momento los suplementos de moda, las cámaras hiperbáricas o los regímenes espartanos. La herramienta más sofisticada para "hackear" tu percepción temporal y añadir densidad a tus años podría estar acumulando polvo en tu estantería.

Hablamos de la Longevidad Narrativa. Hoy vamos a explorar cómo el concepto de "esculpir el tiempo" del cineasta Andréi Tarkovsky o la prosa laberíntica de Thomas Mann no son meros pasatiempos intelectuales. Son gimnasios de neuroplasticidad. Enfrentarse a una obra de arte compleja obliga a tu cerebro a volver a "grabar", devolviéndote esa sensación de eternidad que creías perdida en la infancia.

El cerebro perezoso y la trampa de la fluidez. Vivimos en la era de la "fricción cero". Las aplicaciones están diseñadas para ser intuitivas; las series de streaming, para ser consumidas en maratón; y los best-sellers, para leerse sin esfuerzo. Esta fluidez es cómoda, pero es letal para nuestra percepción del tiempo.

Cuando consumimos contenido fácil, nuestro cerebro entra en piloto automático. No hay sorpresa, no hay esfuerzo cognitivo, y, por tanto, no hay memoria densa. Es como conducir por una autopista recta: llegas a tu destino sin recordar el trayecto. Aquí es donde la Alta Cultura actúa como un freno de emergencia saludable.

Literatura: El gimnasio de la densidad cognitiva. Leer a autores como Marcel Proust, Virginia Woolf o Thomas Mann (cuyo clásico La Montaña Mágica trata precisamente sobre la distorsión del tiempo) es un acto de resistencia neurológica.

Sus frases largas, subordinadas complejas y metáforas profundas obligan al cerebro a salir del modo predictivo. No puedes "escanear" a Dostoievski; tienes que decodificarlo. Este esfuerzo activa la Reserva Cognitiva, fortaleciendo las conexiones neuronales. Al obligar a tu mente a construir mundos complejos y empatizar con personajes difíciles, estás creando nuevos recuerdos de alta definición.

Al final de una hora de lectura profunda, sientes que ha pasado mucho tiempo. No por aburrimiento, sino por densidad de experiencia. Has vivido una vida ajena, y tu cerebro la ha registrado como propia.

Cine: La atención plena sin meditar. Si la literatura entrena la memoria, el cine de autor entrena la atención. En un mundo de TikToks de 15 segundos y cortes frenéticos que destrozan nuestra capacidad de concentración, el "Slow Cinema" es el antídoto.

El director ruso Andréi Tarkovsky definía el cine como "esculpir en el tiempo". Sus planos largos, donde "no pasa nada" frenético, nos obligan a observar la lluvia, el viento o el rostro de un actor durante minutos. Obras modernas como Perfect Days de Wim Wenders o el cine de Apichatpong Weerasethakul funcionan igual.

Al principio, el cerebro moderno se resiste; busca el siguiente estímulo de dopamina. Pero si aguantas, ocurre la magia: entras en un estado de presencia radical. Al re-calibrar tu atención, el tiempo subjetivo se expande. Una película de dos horas puede sentirse como un viaje de una semana, dejándote una sensación de plenitud que ningún scroll infinito puede igualar.

Hacia una longevidad fenomenológica. La ciencia de la longevidad suele obsesionarse con añadir años a la vida. Pero las humanidades nos enseñan algo más importante: cómo añadir vida a los años. De nada sirve llegar a los 100 años si tu percepción subjetiva es que han pasado en un suspiro. La cultura, el arte difícil, el cine lento y la lectura compleja son las herramientas que nos permiten vivir múltiples vidas dentro de una sola. Son la única máquina del tiempo que funciona de verdad.

Así que, la próxima vez que te sientas culpable por pasar una tarde entera leyendo un clásico o viendo una película antigua en blanco y negro, recuerda: no estás perdiendo el tiempo. Lo estás esculpiendo.

Reto del Fin de Semana: "Esculpir el Tiempo". Te propongo un experimento de neurociencia casera para poner esto a prueba: Este fin de semana, sustituye 2 horas de scrolling en redes sociales (que encogen tu tiempo) por una película de ritmo pausado o 50 páginas de esa novela densa que tienes pendiente.

Observa cómo cambia tu sensación del domingo por la tarde. ¿Se ha sentido el día más largo? ¿Más rico? Si aceptas el reto, comparte este post o tu experiencia con el hashtag #LongevidadNarrativa y desafía a un amigo a frenar el tiempo contigo.

@en99palabras La calificación es por la película, no porque se hayan muerto de cancer. En otras noticias: el domingo voy a subir un video donde en una parte salgo d3snud0 👀 no se puede ser artista sin hacer ese tipo de escenas. #cine #peliculas #recomendaciones #tarkovsky ♬ Creepy and simple horror background music(1070744) - howlingindicator

Polírica... sólo en la televisión... norteamericana


Lo mejor comienza a partir del minuto 3:00,...

Hace apenas unos días, el 24 de Junio de 2012, la cadena HBO estrenó la serie The Newsroom. Creada por el gran guionista Aaron Sorkin, autor de series de éxito como El ala oeste de la Casa Blanca. Relata la historia de un famoso presentador de televisión (protagonizado por Jeff Daniels) que se destapa (políRicamente diríamos) con unas polémicas declaraciones en una universidad ante las preguntas de jóvenes estudiantes de periodismo.

Que la serie exista y mantenga un cierto éxito habla de la capacidad de autocrítica de una ciudadanía (o de parte de ella), que ojalá fuese más generalizada allí,... y aquí. Cuando el protagonista se anima, finalmente, a decir la verdad y expresarla en alto, en público,... se produce el milagro de la verdad y se inicia un camino para ser mejores.

No se trata de ser la mejor nación del mundo, sino de ser una humanidad más solidaria, más culta, más movida por la verdad desnuda que por el miedo o por obsoletos patriotismos que sólo son un periclitado "sálvese quien pueda". Porque desde nuestro esfuerzo personal, en ese mínimo espacio donde nos movemos, podemos ir mejorando el mundo, día a día, sin engañarnos ni desesperanzarnos, con el esfuerzo cotidiano de hacer lo mejor que podamos lo que nos corresponde asumir.
"No somos los mejores, pero podríamos serlo", "mejoremos la comprensión lectora (alfabetización), las Matemáticas, las Ciencias,..., avancemos en educación que aún queda mucho", "la juventud como la generación peor (in)formada de la historia",... y en la parte final de su sublime discurso (desde el minuto 6:15), "luchábamos contra la pobreza, no contra los pobres", "tratemos de conquistar las estrellas",.. son citas que sólo cabe escuchar en una serie televisiva norteamericana. Y no se refieren a EE.UU., sino a lo más glorioso de nuestro mundo, a sus mejores épocas, a cuando sabíamos qué queríamos mirando hacia el cielo.

Ojalá viésemos líderes así, en la política, en el periodismo y en todos los ámbitos comenzando por el educativo, que remueven el adormecimiento y la autocomplacencia colectivas, e impelen al esfuerzo de mejorar entre todos y para el bien de todos. Pocos vídeos, aunque sean de ficción como éste, representan tan perfectamente la políRica, o la política lírica que muchos preconizamos.

El ajedrez es un deporte

Jaque a la Dirección Vasca de Deportes que lo niega.

Deporte, según el diccionario de la RAE y derivado del latín “deportare” (diversión, recreo, descanso), es toda actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas, o en segunda acepción, toda recreación, pasatiempo, placer o ejercicio físico, por lo común al aire libre. En términos similares se pronuncian la Enciclopedia Británica, Larousse, Lur Entziklopedia, Enciclopèdia Catalana, Encarta o Wikipedia: Un deporte consiste en una actividad diaria realizada con un propósito y en un ambiente diferente al habitual, destinado a la competición, el disfrute, el logro de excelencia, el desarrollo de una habilidad, o una cierta combinación de estos objetivos. La diferencia de la intención es lo que caracteriza al deporte, combinado con la noción de habilidad individual o en equipo.

Lo definitorio de deporte no es el esfuerzo físico puesto en juego, completamente variable entre límites como el atletismo, el tiro o la hípica, sino el carácter de sujeción a unas normas, sin intervención del azar, y donde se acredite destreza en una actividad derivada de la vida común. Justamente la excelencia en la sublimación de lo cotidiano es lo paradigmático del deporte. El lema olímpico "Citius, Altius, Fortius" denota la búsqueda del más rápido, más alto o más fuerte. Coubertin, pedagogo y sociólogo, engrandecía el espíritu de esfuerzo como cualidad vital. El ajedrez emula la actividad humana de lucha más común, la guerra, pero la depura con cálculo, la purifica con creatividad y la enaltece sobre un escenario de escaques y trebejos con insondable belleza matemática. Franklin certificó que “La vida es una especie de ajedrez” y Goethe dictó que “El ajedrez es un desafío para la mente humana”. Un deportista trata de rendir al máximo: El ajedrez, con su ejercitación, permite que sobresalga el potencial mental de concentración, de decisión, de táctica y estrategia de cada persona.

El ajedrez está definido como deporte-ciencia, por la moción del Senado desde el 5 de octubre de 1994, con los votos favorables de CC, PNV, PP, PSOE y CiU. Está reconocido en 156 países como disciplina deportiva, por cumplir los requisitos exigibles: accesible a todos, carácter divertido de juego, principio de rendimiento, regido por reglas, fórmula de competición y presencia internacional. Contiene el indiscutible factor competitivo, con una organización plenamente deportiva (federaciones, reglamentos, árbitros, resultados, rankings ELO), sin que la suerte influya en la prueba y sin depender esencialmente de ningún artilugio mecánico.
El ajedrez, superlativa expresión del sutil equilibrio del lema 'Mens sana in corpore sano'", será deporte de exhibición en la Olimpiada de Sydney. El COI ha acogido al ajedrez en el "Movimiento Olímpico", junto al golf y el rugby, tras comprobar que cumple las normas de no discriminación por raza, sexo, religión, así como los principios fundamentales del Olimpismo: "Una filosofía de la vida que exalta y combina en un conjunto equilibrado las cualidades del cuerpo, de la voluntad y del espíritu. Uniendo el deporte a la cultura y a la educación, se quiere crear un estilo de vida construido sobre la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto de los principios éticos universales".

En Euskadi somos más de 7.000 ajedrecistas federados (5.000 en la CAV, 1.500 en la CFN y 500 en Iparralde), agrupados en un centenar de clubs, e incontables los aficionados al ajedrez. Adicionalmente están los millares de alumnos participantes en torneos escolares y universitarios, con sus correspondientes monitores y profesores. El valor del “Ajedrez Escolar” es inigualable, como representativo de lo más inteligente del deporte. Su singularidad es tal que muchos educadores abogamos por su incorporación como materia curricular, además de la opción extraescolar, para favorecer el desarrollo cognitivo y actitudinal a través de su provecho interdisciplinar. Además favorece la integración de colectivos que, por minusvalías (motoras, sensoriales o mentales) o retraimiento, encuentran un cauce perfecto para su incorporación grupal en espacios de deporte u ocio. Igualmente es destacable su validez común para niñas y niños, con independencia de edad, pudiendo competir en un deporte cuya práctica no se veta a nadie. Esta joya lúdico-deportiva ofrece la facilidad de poder jugarse a distancia, por Internet o por correo, entre jugadores diferentes en lengua, edad o cultura de todo el mundo, como pasatiempo o competición, intercambiando movimientos en una notación universal, comprensible para todos.

Los innumerables ajedrecistas, vascos o no, requerimos un análisis más profundo a los autores de tan desafortunado borrador de deporte, para ver más allá del “efecto horizonte” propio de las primeras computadores jugando torpemente al ajedrez, pidiéndoles que no se enroquen en una defensa cerrada que les lleva a la derrota. Sr. Director de Deporte: Cuando se está en jaque y no se puede capturar a la pieza atacante, porque somos demasiados, es mejor no interponer piezas menores que serían comidas prosiguiendo el jaque. Conviene mover y apartar la pieza jaqueada. Hasta ese momento, continuaremos situando nuestros peones en línea, las torres en columnas abiertas, activando alfiles libres y ahorquillando con caballos. Seguro que así ganaremos esta decisiva partida… posiblemente en dos jugadas como en el “Mate del León” (la partida más breve posible).

Publicado en BERRIA (29-4-2004), CyberEuskadi (Columna diaria, 27-4-2004), Kaos en la Red (27-4-2004), Foro Republicano (27-4-2004), Sr. Director (27-4-2004), Vistazo a la Prensa (27-4-2004), Portal Miami (27-4-2004), Foros EITB (25-4-2004), El Debate (IblNews, 20-4-2003), Estrella Digital (Carta central, 26-4-2004), E-Galicia Diario (26-4-2004), Revista Pangea (26-4-2004), Uribe Kosta Digitala (Colaboración diaria, 26-4-2004), Vorem (26-4-2004), Carta-Traca nº 89 (Sección propia en Galicia Información 26-4-2004), E-Familiar (25-4-2004, comentario de Vicente Oltra), Periódico Hispanidad (27-4-2004), Que se vayan todos (Boletines de diversos medios, recensiones frecuentes, 27-4-2004), ...


Kirola edo deportea latineko deportare hitzetik etorria zera da, Espainiako Hizkuntza Akademiaren hiztegiaren arabera: jarduera fisiko oro, lehiaketa edo joko modura egiten dena, eta entrenatzea eta arau batzuk betetzea eskatzen du; edo, bigarren adieran, edozein jolas, denbora-pasa, afizio edo ariketa fisiko, gehienetan aire zabalean egiten dena. Horren moduko antzeko definizioa irakur daiteke Entziklopedia Britanikoan, Laroussen, Lur Entziklopedian, Enciclopèdia Catalanan, Encartan edo Wikipedian: kirola eguneroko jarduera bat da, helburu jakin batekin egiten dena, ohiz kanpoko giro batean; lehiaketa, gozamena, bikaintasuna edo abilezia lortzea du helburu, edo aurreko helburu guztiak nolabait batuta. Asmo ezberdintasuna da kirolaren ezaugarria, banakoaren edo taldearen abilezia nozioarekin uztartuta.

Kirola ez du eginahal fisikoak definitzen, eginahala asko aldatzen baita atletismoa izan, tiro ariketa izan edo zaldi lasterketak izan, edo bestelakorik izan. Ezarritako arau jakin batzuk betetzea da kirolaren izatea, zoriak zerikusirik ez duela, eta eguneroko bizimoduan iturburua duen abileziazko jarduera. Egunerokoa goratzea eta bikain bihurtzea da kirolaren ezaugarria. «Citius, Altius, Fortius» ikurritz olinpiarrak bizkorrena, garaiena edo indartsuena izatea bultzatu nahi du. Coubertin pedagogo eta soziologoak bizi ezaugarritzat jotzen zuen ahaleginerako gogoa izatea. Xakeak giza jarduera ohikoena imitatzen du: gerra. Baina kalkuluarekin gardendu, sormenarekin araztu eta laukiz eta piezaz osatutako jokalekuko matematika harrigarriarekin goratzen du. Franklinentzat, «bizitza xake mota bat da»; Goetherentzat, «erronka da giza adimenarentzat». Kirolariak ahalik eta gehien egiten du beti: xakeak, jardun ahala, kontzentrazio ahalmena, erabakimena, taktika eta estrategia indartzen ditu jokalariarengan.

Xakea zientzia-kiroltzat jo zuten 1994ko urriaren 5eko Espainiako Senatuan onartu zen mozioan; CC, EAJ, PP, PSOE eta CIU alderdiek aldeko botoa eman zuten. 156 herritan kirol izaera aitortzen zaio xakeari, bete beharreko baldintza guztiak betetzen dituelako: denentzako modukoa, gozagarria, errendimendu printzipioa duena, arautua, lehiaketa formuladuna eta nazioartekoa baita. Alderdi lehiakorra ere badu, eta kirol antolamendu erabatekoa (federazioak, araudiak, epaileak, emaitzak, ELO sailkapenak); zorteak ez du eraginik, eta ez dago inolako gailu mekanikoren beharrik. Xakea da «mens sana in corpore sano» esaeraren adierazpenik gorenena, baina erakustaldi kirola izango da Atenasko Olinpiar Jokoetan. Nazioarteko Olinpiar Batzordeak Olinpiar Mugimenduan sartu du xakea, golfarekin eta errugbiarekin batera, egiaztatu baitu kirol horrek bete egiten dituela arauak (arrazagatik, sexuagatik edo erlijioagatik inor ez baztertzea eta Olinpiar printzipioak betetzea) eta oinarrizko olinpiar printzipioak: «Olinpismoa bizi-filosofia bat da, eta goratu eta orekatu egiten ditu gorputzaren, borondatearen eta espirituaren gaitasunak. Kirola hezkuntzari eta kulturari uztarturik, biziera bat eraiki nahi da ahaleginaren poztasunean, ondo eginaren balio hezitzailean eta printzipio etiko orokorren begirunean oinarriturik».

Euskal Herrian 7.000tik gora xakelari federatu gaude (5.000 Euskal Aautonomia Erkidegoan, 1.500 Nafarroako Foru Erkidegoan eta 500 Ipar Euskal Herrian) 100 bat klubetan sailkatuak; xakezaleak, berriz, asko eta asko dira. Horrezaz gain, kontuan hartu behar dira unibertsitate eta eskola txapelketetan parte hartzen duten milaka ikasle, beren monitore eta irakasleak lagun dituztela.«Eskolako Xakearen» balioa berdingabea da, kirolik adimentsuena baita. Hain aparteko deritzogu joko horri, hezitzaile askok eskola curriculumean sartu nahi genuke, eskolaz kanpo ere aukerakoa izan arren, gisa horretan ikasleen ezagutza eta jarrera garapena hobetuko liratekeelakoan. Hori gutxi izango balitz bezala, mesede egiten die giza talde ezindu eta elbarriei gizarteratzeko garaian, taldeetara moldatzeko modu ederra eskaintzen baitie xakeak kirol eta aisialdi guneetan. Azpimarragarria da, era berean, xakeak balio berbera duela mutikoentzat nahiz neskatoentzat; edadea ere ez da muga, eta kirol hau ez zaio inori galarazten. Xakeak urrutira jokatzeko aukera ere ematen digu, gero eta hedatuago dagoen Internetez edo postaz, beste hizkuntza, adin, kulturetako jendearekin, lehia zein jolas modura... Izan ere, mugimenduak modu unibertsalean egiten dira, denek uler dezaketen eran.

Xakelari ugarik, euskaldun izan ala ez izan, azterketa sakonagoa egin dezaten eskatzen diegu kirolaren zoritxarreko zirriborro hori egin duten egileei. Zabal dezatela beren ikuspegi estu hori, eta ez daitezela porrota besterik ez dakarren enroke erako defentsa itxirik egin. Kiroletako Zuzendari jauna: xakean zaudenean, eta erasoko pieza jan ezin denean, asko baikara, hobe da janak izango liratekeen pieza txikiak tartean ez sartzea gero xakeak bere hartan jarraituko badu. Mugitzea komeni da, xakepean dagoen pieza apartatuz. Gure peoiak lerroan jartzen segituko dugu, dorreak zutabe irekietan, gotzain libreak abian jarri eta zaldiekin jokaldiak egingo ditugu. Horrela, ziur irabaziko dugu partida erabakigarri hau... ziurrenik bi jokalditan, Lehoiaren Matea eginez (denik eta partida laburrena, alegia).
Tag Technorati: .

Diez estrategias básicas de manipulación mediática


Buen resumen en Facebook de una fake new, mezclando reflexiones sobre manipulación mediática atribuido a Noam Chomsky, pero obra de Sylvain Timsit. Penosa entre las penosas, la estrategia séptima: No educar a la ciudadanía.

Históricamente, los medios de comunicación han demostrado ser una vía muy eficiente para moldear la opinión pública. Gracias a ellos se han creado, potenciado o aniquilado movimientos sociales, se han estimulado corrientes ideológicas y se han ocultado crisis sociales, económicas y políticas. 

El escritor francés Sylvain Timsit describió en 2002 las 10 estrategias de la manipulación mediática masiva a través de los medios de comunicación. De esta forma, los verdaderos problemas que padece la población son difuminados mediante la manipulación de la opinión pública con la ayuda de los medios de comunicación, consiguiendo una sociedad más sumisa y poco crítica. Estos son los diez mecanismos:

1. La estrategia de la distracción. La primera de las formas de manipulación mediática es la distracción, ya que es el elemento primordial del control sobre la sociedad. La distracción consiste en desviar la atención del público de los asuntos importantes. Mediante la inundación con continuas distracciones e informaciones sobre temas concretos, el público no se interesará por las cuestiones esenciales de la política, la cultura, la economía o la problemática social. La idea es focalizar la atención de la gente lejos de problemas reales y atraerlos hacia cosas que realmente no importan. Cuando se presta atención a algo, el precio que se paga es la pérdida de atención a lo demás. Mantener el público ocupado, distraído, entretenido, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja de Orwell con los otros animales.

2. Invente problemas, para ofrecer soluciones simplonas. Este método consiste en crear un problema para causar cierta reacción en el público, y que la ciudadanía acepte de buen grado o incluso pida las medidas de solución que el poder quería implantar desde el principio. Por ejemplo, crear una crisis económica para que el público acepte como un “mal necesario” el retroceso de los derechos laborales y la precarización de los servicios públicos. Otro ejemplo puede ser dejar que se desarrolle o se intensifique la violencia urbana, para que el público demande políticas represivas. Caso paradigmático: El muro de Trump.

3. La estrategia de gradualización. Se trata de lograr la aceptación de una medida inaceptable, aplicándola de forma gradual, lentamente, incluso durante años, como la privatización de las industrias o la precarización de las condiciones laborales. “No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar”, cita de Bertolt Brecht. Un buen ejemplo es la fábula de la rana hervida.

4. Aplazamiento hacia el futuro. Otra forma de aceptar una decisión impopular es presentarla como “dolorosa, pero necesaria”, obteniendo la aceptación pública en el momento, con la promesa de aplicarla más adelante. Es mucho más fácil para las personas aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato, porque el esfuerzo no debe hacerse inmediatamente. Diferir da más tiempo a la masa para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. Caso citado: "Voy a adelgazar,... pero mañana o el año que viene",

5. Infantilizar el discurso público. La mayoría de la publicidad utiliza discursos, argumentos, caracteres y entonaciones infantiles. Es como si los espectadores no fueran lo suficientemente maduros o no tuvieran la capacidad de comprender ciertas ideas. De esa manera, cuando los medios de comunicación intentan engañar al público, éste solamente puede responder de una manera aún más infantil.

6. Apelar a las emociones y no al raciocinio. Utilizar la parte más emocional de las personas es una estrategia clásica para disuadirlas de analizar situaciones de manera racional. Además, la utilización del registro emocional de las personas apela a su comportamiento instintivo, basado en deseos y miedos. Lemas muy antiguos como "America, first" y casi todos los eslóganes repetidos en las campañas electorales.

7. Mantener a la ciudadanía en la ignorancia y la incultura política. Otra estrategia de manipulación de los poderosos mantener a su población con bajos niveles educativos y de análisis crítico, a fin de que sea incapaz de comprender y rebelarse contra los métodos utilizados para su control. Esto se aplica en recortes en una educación sesgada, poco o mal cualificado profesorado, masters selectivos de alto coste, carreras imposibles casi para una gran parte de la población,...

8. Popularizar la mediocridad. Dar pábulo a personas ignorantes sin nada que ofrecer, cederles púlpitos para hacer sentir que todas las opiniones son igual de acertadas que la de quienes llevan décadas estudiando en temas especializados. Así se promueve la creencia de que cualquiera puede ser famosete, sin educación alguna ni mínimo esfuerzo intelectual. Puedes ver muchos ejemplos de esto en programas de televisión: Telecinco es el prototipo, pero en casi todos los canales se puede ver a "personajes de la farándula" opinando sobre epidemiología o la ciencia que se tercie,...
9. Reforzar la autoculpa. Hacer creer a cada individuo que solamente él es el culpable de su propia desgracia, debido sobre todo a su falta de inteligencia, sus pobres capacidades, o su falta de esfuerzo. De esta manera, las personas se culparán a sí mismas en lugar de rebelarse contra el sistema. Ahora se denomina eufemísticamente "responsabilidad individual", como si la responsabilidad de quienes han sido elegidos fuese similar a la de cualquier ciudadano.

10. Conocer a las personas mejor que ellos mismos. La última de las estrategias de manipulación mediática de Sylvain Timsit se basa en desarrollar un sistema que permita conocer más a los individuos que ellos mismos, gracias a técnicas como el marketing, la psicología o el Big Data y la Inteligencia Artificial para segmentar y abordar sectores poblacionales. Esto permite personalizar los mensajes según las múltiples variantes de un electorado. Como en la inesperada victoria de Trump en 2016. 

Aparte de estas estrategias existen muchísimas otras técnicas de persuasión y de influencia social que provenientes del mundo del marketing. Aplicadas a la política pueden provocar grandes mutaciones. Algunas referencias bibliográficas para ampliar y profundizar en torno a la publicidad política: «Armas silenciosas para guerras tranquilas» de Noam Chomsky, “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman (véase en este post de 2013), “El dominio mundial: Elementos del poder y claves geopolíticas” de Pedro Baños Bajo, "Marketing de guerra” de Al Ries y Jack Trout, “The political mind” de George Lakoff,...

Post en elaboración, con contenido antiguo, antes de ir a la dentista.

PISA 2025: 5 causas capitales del desastre y 6 posibles soluciones

Debate sobre #PISA2015 en el programa La Noche En Jake
Imagen de 2016, explicando en ETB los resultados de PISA 2015 en prime time. Contexto del artículo: Hace más de 8 años que me jubilé con 65 años. Desde entonces me he centrado en otros temas, pero siempre he sido un educador. Comencé con 22 años, en 1975, como Profesor Titular de Didáctica de las Matemáticas y Ciencias Experimentales en la UPV-EHU. En 1985 pasé al Gobierno Vasco como responsable de Tecnología y Educación, y luego muchos años como responsable de Innovación Educativa. He escrito y divulgado mucho sobre PISA (posts aquí recogidos). En este primer artículo, he preferido apuntar medidas generales, a escala universal. Seguirá una entrada sobre el caso de la Comunidad Autónoma de Euskadi, con soluciones que siguen siendo oportunas, muchas de ellas como lo eran tras PISA 2015 (leer aquí). Tampoco en este texto he apuntado razones permanentes y obvias que diferencian en resultados de comprensión lectora a alumnado de la misma edad que estudia en comunidades bilingües respecto a monolingües, y más si es con idiomas tan distantes lingüísticamente.

Los resultados de PISA 2025, publicados el 8 de septiembre de 2026, nos han dejado anonadados. Era esperable el declive. porque confirma lo que ya se insinuaba en PISA 2018 y PISA 2022 (PISA 2021 no pudo realizarse por la pandemia), pero no en esa grado de pérdida de nuestras generaciones de infancia y juventud. Cae peligrosamente el rendimiento de los adolescentes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias ha seguido deteriorándose en buena parte del mundo rico. No se trata de un tropiezo puntual ni, según la propia OCDE, de un artefacto del instrumento. Es un cambio de época educativa, visible a la vez en el promedio de la OCDE, en España y, con particular intensidad, en el País Vasco.

PISA no mide “cultura general” ni fidelidad al currículo nacional. Mide la capacidad de aplicar conocimientos a problemas nuevos. Por eso su caída no es un dato administrativo: es un indicador de la capacidad cognitiva colectiva con la que una generación entra en la vida adulta, en un momento en que la inteligencia artificial y la complejidad informativa exigen precisamente lo contrario: atención sostenida, lectura de textos largos, razonamiento y perseverancia.

La pregunta útil no es quién tiene la culpa. Es qué ha cambiado en los estudiantes, en las familias, en el profesorado, en las aulas, en los sistemas y en la sociedad, y qué se puede corregir con evidencia, no con eslóganes. Repasamos, a continuación y con una extensión inhabitual, las principales causas de la bajada de resultados y algunas fórmulas clave para recuperar el aprendizaje requerido para un futuro incierto.

Hay momentos en los que una estadística deja de ser simplemente una estadística. Los resultados de PISA 2025, publicados por la OCDE el 8 de septiembre de 2026, constituyen uno de esos momentos. Más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías han participado en esta evaluación internacional y el diagnóstico es inequívoco: el deterioro del rendimiento no afecta únicamente a un país o a un determinado modelo educativo. La OCDE registra una caída generalizada y sitúa el rendimiento medio de sus países miembros en mínimos históricos en matemáticas, lectura y ciencias.

Por tanto, sería un error interpretar el resultado exclusivamente como un «fracaso un agente o una comunidad», del mismo modo que sería tranquilizador atribuirlo únicamente a la pandemia, a los teléfonos móviles, a una determinada ley educativa o a la supuesta falta de esfuerzo de los adolescentes. El problema es más profundo, multifactorial y estrepitoso por fallo sistémico de todos los intervinientes. Estamos ante una disrupción cultural, tecnológica y educativa de gran alcance. Y precisamente por eso las soluciones tampoco pueden reducirse a apuntar hacia algo en concreto y menos aún a cambiar alguna ley cada pocos años.

Premisa crucial: la caída es internacional. La primera conclusión obliga a abandonar cualquier explicación exclusivamente nacional. Entre 2015 y 2025, la puntuación media de la OCDE cayó 22 puntos en matemáticas y 28 puntos en lectura. En ciencias, donde PISA 2025 situó su principal foco de evaluación, también se produjo un descenso, aunque considerablemente menor.

La magnitud es extraordinaria porque PISA no está describiendo solamente una oscilación coyuntural. La tendencia descendente venía manifestándose desde antes de la pandemia en numerosos sistemas. La COVID-19 agravó probablemente un problema que ya existía, pero no lo creó desde cero. Esta distinción es fundamental. Si pensamos que todo se debe a los confinamientos, nuestra respuesta será recuperar simplemente las clases perdidas. Si entendemos que existe una transformación estructural del aprendizaje, necesitaremos rediseñar parte del sistema.

1. Primera causa: la pandemia, pero no como explicación total. La pandemia provocó interrupciones escolares, aislamiento social, pérdida de rutinas, dificultades familiares y una aceleración improvisada de la educación digital. Su impacto sobre determinados grupos fue especialmente intenso. Pero la propia evidencia de PISA 2022 ya advertía de que no existe una relación sencilla entre duración del cierre escolar y caída del rendimiento. Algunos sistemas con cierres relativamente prolongados tuvieron resultados mejores que otros con interrupciones menores. 

La pandemia debe entenderse, por tanto, como un acelerador. Aceleró tendencias anteriores: desigualdad, problemas de salud mental, pérdida de hábitos de lectura, dependencia tecnológica, dificultades de concentración, absentismo y debilitamiento de determinados vínculos entre escuela y familia. La cuestión no es volver a 2019. Es aprender a educar en una sociedad que ya no es la de 2019.

2. Segunda causa: la revolución de la atención. Probablemente estamos ante uno de los cambios menos comprendidos de nuestro tiempo. Durante siglos, aprender significaba fundamentalmente concentrarse durante períodos prolongados. Ahora vivimos rodeados de estímulos diseñados para interrumpir la concentración. Móviles, redes sociales, vídeos breves, videojuegos, notificaciones y plataformas digitales compiten permanentemente por la atención de los adolescentes.

No es una cuestión moral. Es una cuestión cognitiva. La atención sostenida es un recurso limitado. Y la escuela tiene que competir con industrias cuyo modelo económico consiste precisamente en maximizar el tiempo de permanencia del usuario. PISA ofrece señales relevantes. En 2022, alrededor del 30% de los estudiantes de los países de la OCDE declaraba distraerse por dispositivos digitales durante las clases. Además, la utilización moderada de dispositivos para aprender podía asociarse positivamente con el rendimiento, mientras que el uso excesivo o recreativo presentaba relaciones negativas. La conclusión no debería ser «tecnología sí» o «tecnología no». Debe ser: tecnología dentro cuando mejora el aprendizaje; tecnología fuera cuando destruye la atención.

3. Tercera causa: hemos debilitado la lectura profunda. La caída en comprensión lectora merece una consideración especial. Leer no significa únicamente descodificar palabras. Significa construir significado, inferir, relacionar ideas, distinguir hechos y opiniones, interpretar argumentos, reconocer matices y mantener información en la memoria de trabajo. La lectura profunda necesita tiempo. Y necesita una cierta tolerancia al aburrimiento. Una generación acostumbrada al desplazamiento permanente de contenidos puede encontrar especialmente difícil enfrentarse a un texto largo, complejo y sin recompensas inmediatas.

España ofrece aquí una señal preocupante: en PISA 2025 obtiene 451 puntos en lectura, frente a 474 en 2022. Es su peor resultado histórico en esta competencia.  La respuesta debería ser inequívoca: hay que volver a enseñar a leer mucho, despacio y críticamente. No solamente en Lengua. También en Ciencias, Matemáticas, Historia, Filosofía y Tecnología. Un alumno que no comprende un problema escrito difícilmente podrá resolverlo matemáticamente, aunque conozca las operaciones.

4. Cuarta causa: menor esfuerzo cognitivo. Existe otro fenómeno que conviene abordar sin prejuicios generacionales. Aprender cuesta. La memoria, la práctica deliberada, la resolución de problemas, la escritura y la lectura exigente requieren esfuerzo. La educación contemporánea ha incorporado con razón metodologías activas, aprendizaje por proyectos, colaboración, creatividad y competencias. El problema aparece cuando estos enfoques se interpretan como sustitutos de los conocimientos básicos, y no como instrumentos para utilizarlos. 

No existe pensamiento crítico sin conocimientos. No existe creatividad sólida sin dominio de un campo. No existe competencia científica sin fluidez matemática. No existe inteligencia artificial bien utilizada sin criterio intelectual. La educación debe recuperar un equilibrio entre conocimiento y competencia, contenidos y aplicación, memoria y comprensión.

5. Quinta causa: la inteligencia artificial cambia las reglas. PISA 2025 incorpora explícitamente el nuevo contexto de la inteligencia artificial. El problema no es que los estudiantes utilicen ChatGPT, Gemini, Claude u otros sistemas. El verdadero problema sería que la IA sustituyera precisamente las operaciones cognitivas que la escuela pretende desarrollar. Si una máquina resume, redacta, calcula, traduce y resuelve problemas, la educación debe plantear una pregunta nueva: ¿Qué necesitamos seguir aprendiendo los humanos cuando las máquinas pueden ejecutar buena parte de las tareas intelectuales rutinarias? La respuesta no puede ser «nada».

Debe ser exactamente la contraria: necesitamos más comprensión, más capacidad para formular preguntas, más razonamiento, más verificación, más cultura científica, más pensamiento crítico y más capacidad para distinguir una respuesta plausible de una respuesta verdadera. La IA debería convertirse en tutor, simulador, interlocutor y herramienta de investigación, no en sustituto del esfuerzo intelectual.

España: el problema es especialmente serio. España llega a PISA 2025 con resultados históricamente bajos. La puntuación nacional se sitúa en 457 puntos en matemáticas, 451 en lectura y 477 en ciencias. Respecto a 2022, las pérdidas son aproximadamente de 16 puntos en matemáticas, 23 en lectura y 8 en ciencias. El dato resulta particularmente preocupante porque España ya había experimentado retrocesos en las ediciones anteriores. 

En PISA 2022, la OCDE constataba que los resultados españoles habían descendido respecto a 2015 en las tres competencias. No parece razonable atribuir todo el deterioro a una única reforma educativa. Tampoco sería científico afirmar que la LOMLOE es por sí sola responsable del descenso. Los estudiantes evaluados en PISA 2025 han pasado por una combinación de circunstancias: pandemia, transformación digital, cambios curriculares, nuevas pautas familiares, mayor diversidad social y lingüística, modificaciones en las prácticas docentes y cambios culturales profundos. La respuesta debería ser, por tanto, igualmente sistémica. 

Euskadi: una alarma especialmente insufrible. El caso vasco merece un análisis específico porque Euskadi había construido durante décadas una reputación de sistema educativo relativamente sólido y equitativo. Los resultados de PISA 2025 obligan a revisar esa percepción. Euskadi obtiene 460 puntos en matemáticas, 419 en lectura y 459 en ciencias, frente a 482, 466 y 480 respectivamente en PISA 2022. La caída es particularmente dramática en comprensión lectora:47 puntos menos.

En lectura, Euskadi queda en la parte inferior de las comunidades autónomas. No es un pequeño retroceso estadístico. Es una señal estructural. Y precisamente por eso sería un error responder mediante una explicación simplista —por ejemplo, atribuirlo exclusivamente al modelo lingüístico, a la inmigración, a la metodología competencial o al uso de pantallas—. Cada una de esas hipótesis puede ser investigada. Ninguna debería convertirse automáticamente en una conclusión causal. 

El propio organismo vasco de evaluación, ISEI-IVEI, señala que PISA 2025 incorpora además nuevas dimensiones relacionadas con el aprendizaje en el mundo digital y la lengua extranjera, mientras ciencias constituye la competencia principal de la edición. Euskadi necesita ahora investigación educativa propia, no solamente interpretación política de las tablas.

El factor socioeconómico sigue siendo determinante. PISA demuestra reiteradamente que el contexto familiar importa. En España, el estatus socioeconómico y cultural continúa siendo un predictor relevante del rendimiento. En PISA 2022 explicaba aproximadamente el 14% de la variabilidad del rendimiento matemático, frente al 15% en el conjunto de la OCDE. Pero hay una conclusión igualmente importante: la escuela sí puede compensar parcialmente las desigualdades de origen.

El objetivo no debería ser conseguir que todos los alumnos obtengan exactamente el mismo resultado. Eso sería imposible y tampoco deseable. El objetivo es que el origen familiar determine lo menos posible el destino educativo. Para ello hacen falta refuerzos tempranos, orientación, tutorías, becas, apoyo lingüístico, educación infantil de calidad y una atención mucho más individualizada.

Pasemos a las fórmulas urgentes que puedan corregir esta aterradora deriva.

1. Primera fórmula: recuperar la lectura. La medida más barata y probablemente una de las más poderosas sería establecer un innovador Plan Vasco y Español de Lectura Profunda. Entre 30 y 45 minutos diarios de lectura sostenida y cumplimiento estricto. Libros completos. Textos científicos. Ensayos adaptados. Literatura clásica. Prensa de calidad, si se encuentra. Y después, conversación y escritura. No se trataría de convertir la lectura en una asignatura más, sino en una infraestructura intelectual transversal. Un estudiante que lee bien aprende mejor prácticamente todo. 

2. Segunda fórmula: volver a enseñar explícitamente los fundamentos. Necesitamos recuperar una idea aparentemente antigua y profundamente moderna: lo básico debe dominarse. Ortografía, vocabulario, sintaxis, cálculo, álgebra, proporcionalidad, estadística, razonamiento científico, comprensión de gráficos, escritura argumentativa. Después vendrán los proyectos interdisciplinarios, la creatividad, la programación, la robótica y la inteligencia artificial. Pero no antes. Un sistema educativo innovador no es aquel que utiliza más aplicaciones. Es aquel que consigue que sus estudiantes aprendan más y mejor. 

3. Tercera fórmula: una política inteligente de pantallas. Ni tecnofobia ni tecnolatría. Un buen colegio del siglo XXI debería poder utilizar tablets, ordenadores, simuladores, laboratorios virtuales e inteligencia artificial y, simultáneamente, establecer períodos protegidos sin dispositivos. La evidencia disponible sugiere precisamente esa moderación: un uso educativo limitado puede resultar beneficioso, mientras que la distracción digital se relaciona negativamente con el rendimiento. La pregunta correcta no es «¿hay tecnología en el aula?». Es: «¿Qué aporta esta tecnología que el estudiante no podría aprender mejor de otra manera?» 

4. Cuarta fórmula: dignificar y reconocer al profesorado. Ninguna reforma educativa funcionará sin profesores preparados, motivados y con tiempo para enseñar. Hay que reducir tareas burocráticas, mejorar la formación permanente, reforzar la carrera profesional y atraer talento hacia la docencia. Y hay que proporcionar al profesorado herramientas eficaces para gestionar aulas heterogéneas. PISA 2022 ya mostraba la importancia del apoyo docente: los estudiantes que percibían mayor disponibilidad de ayuda del profesor presentaban mejores resultados matemáticos. La innovación educativa no debería consistir en pedir al profesor que haga cada año diez cosas nuevas. Debería consistir en ayudarle a hacer mejor las cosas esenciales.

5. Quinta fórmula: intervenir antes. Una caída detectada a los 15 años puede haberse iniciado a los 7, a los 9 o incluso antes. Por ello necesitamos sistemas de alerta temprana. Si un niño presenta dificultades persistentes de comprensión lectora en tercero de Primaria, no deberíamos esperar hasta Secundaria. La regla debería ser sencilla: detectar pronto, intervenir pronto y evaluar si la intervención funciona. Esto exige evaluaciones diagnósticas rigurosas, pero no convertir la escuela en una sucesión interminable de exámenes. Evaluar no es examinar continuamente. Evaluar es obtener información útil para tomar mejores decisiones. 

6. Sexta fórmula: menos teorías, más evidencias. España necesita superar el ciclo perverso de las reformas educativas. Cada cambio político modifica currículos, terminología, prioridades y estructuras. El profesorado vuelve a empezar. 

Una política educativa madura debería establecer objetivos para diez o quince años. Por ejemplo: elevar sustancialmente la comprensión lectora; reducir el porcentaje de alumnado por debajo del nivel básico; aumentar el alumnado excelente; mejorar matemáticas y ciencias; reducir las brechas socioeconómicas; mejorar la formación docente; disminuir la distracción digital; integrar la IA con criterios pedagógicos. Y medir anualmente el progreso. No esperar tres años hasta PISA. 

Una propuesta específica para Euskadi. Euskadi debería responder al resultado con un nuevo Pacto Escolar por el Aprendizaje, construido sobre evidencia y no sobre trincheras políticas. Debería incluir al menos: 1. Un plan extraordinario de comprensión lectora. 2. Refuerzo intensivo de matemáticas y ciencias. 3. Evaluación externa e independiente de las metodologías utilizadas. 4. Investigación rigurosa sobre el impacto de los modelos lingüísticos. 5. Programas específicos para alumnado inmigrante recién incorporado. 6. Formación avanzada del profesorado en IA y alfabetización digital. 7. Regulación efectiva de móviles durante la jornada escolar. 8. Reducción de burocracia docente. 9. Tutorías individualizadas para alumnado vulnerable. 10. Publicación transparente y pormenorizada de indicadores de progreso.

Y una undécima medida sine quo non: recuperar la ambición. Euskadi no debería conformarse con estar cerca de la media estatal o europea. Por esfuerzo histórico, por inversión mantenida y por imperativo de supervivencia debería aspirar de nuevo a situarse entre los sistemas europeos de mayor rendimiento y equidad.

La OCDE también necesita aprender de PISA. A modo de recopilación final, es preciso comprender que el problema no es exclusivamente vasco, ni español, ni de toda la OCDE. Si numerosos sistemas educativos avanzados están retrocediendo simultáneamente, la propia OCDE debería promover una investigación internacional sobre las causas. Necesitamos saber cuánto corresponde a: pandemia; digitalización; móviles; redes sociales; inteligencia artificial; hábitos familiares; lectura; salud mental; absentismo; disciplina; motivación; cambios curriculares; composición demográfica; condiciones docentes,... Y, sobre todo, necesitamos estudios longitudinales que permitan distinguir correlación de causalidad. PISA es extraordinariamente valioso, pero es una fotografía periódica. Para comprender la película necesitamos más datos y mucha más investigación. 

Tampoco debemos convertir PISA en una competición de rankings. PISA no mide toda la educación. No mide directamente la calidad humana de una escuela, la creatividad completa de una persona, su ciudadanía, su felicidad, su ética o su capacidad para construir relaciones. Por eso sería absurdo reducir la educación a una tabla de posiciones. Pero también sería absurdo despreciar PISA cuando los resultados son malos. Las dos posiciones extremas son intelectualmente cómodas y científicamente pobres. PISA es un termómetro. No es la enfermedad. Pero cuando el termómetro marca fiebre, conviene investigar. Y en 2025 la fiebre es alta. 

Una apelación a la verdadera innovación educativa. Quizá la lección más profunda de PISA 2025 sea paradójica. Para preparar el futuro no necesitamos necesariamente una escuela más tecnológica. Necesitamos una escuela más inteligente en el uso de la tecnología. Una escuela que enseñe a leer cuando todos consumen fragmentos. A calcular cuando existen calculadoras. A escribir cuando existe la IA generativa. A memorizar aquello que conviene tener disponible mentalmente. A investigar cuando existe Google, Quora, ChatGPT,... A contrastar cuando existen millones de respuestas. A conversar cuando proliferan las pantallas. Y a pensar cuando las máquinas empiezan a hacerlo extraordinariamente bien. La innovación educativa no consiste en introducir cada novedad. Consiste en conservar lo que funciona (siempre ha sido mucho más difícil de discernir que lo que hay que sumar) y cambiar aquello que ha dejado de funcionar. 

Una década para recuperar el aprendizaje. El resultado de PISA 2025 debería provocar preocupación, pero no pesimismo. Los sistemas educativos pueden y deben cambiar. Existen países y territorios que han demostrado que es posible combinar equidad y excelencia. PISA identifica sistemas capaces de mantener buenos niveles de competencia básica junto con una distribución relativamente equitativa del rendimiento. La cuestión no es descubrir una fórmula mágica. No existe. La fórmula real es mucho menos espectacular y mucho más exigente: buenos profesores, buenos directores, familias implicadas, alumnos que estudian, currículos coherentes, evaluación rigurosa, lectura abundante, matemáticas sólidas, ciencia, disciplina razonable, tecnología bien utilizada y políticas educativas estables.

Y, por encima de todo, una sociedad adulta y consciente que vuelva a transmitir a sus jóvenes una idea esencial: aprender merece la pena. PISA 2025 no debería ser recordado dentro de diez años como el momento del desastre educativo. Debería convertirse en el momento en que decidimos cambiar de rumbo. No para volver al pasado. Sino para construir una escuela capaz de preparar a nuestros hijos y nietos para un mundo que será simultáneamente más tecnológico, más complejo y más humano. Porque la verdadera pregunta que plantea PISA no es qué posición ocupa España o Euskadi en una clasificación. La cuestión más trascendente es: ¿Qué estamos haciendo hoy para que las próximas generaciones puedan comprender mejor el mundo que nosotros? Y esa respuesta todavía está en nuestras manos.

@enjakeETB #PISA2015

Imagen de PISA 2015. Posts previos nuestros sobre PISA