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Posición Saavedra: La subpromoción más célebre del ajedrez


A petición de nuestro nieto Mateo, seguimos analizando temas de ajedrez. Hoy nos detendremos en La Posición Saavedra (1895): Un  finl de ajedrez que cambió la teoría. Autores: Georges Barbier y Fernando Saavedra. Por qué es famoso: Contiene la subpromoción (coronar una pieza menor o diferente a la dama) más célebre del ajedrez para evitar un ahogado.

Pocas composiciones ajedrecísticas han alcanzado la celebridad de la Posición Saavedra, un estudio de finales que sigue fascinando tanto a maestros como a aficionados. Su atractivo no reside en una combinación espectacular de muchas piezas, sino precisamente en lo contrario: con apenas dos reyes, una torre y un peón, demuestra que el ajedrez es un universo donde la creatividad puede derrotar a la intuición. 

La posición lleva el nombre del sacerdote español Fernando Saavedra, residente en Glasgow, quien descubrió una victoria allí donde los expertos creían que solo existían tablas. El origen del estudio se remonta a una partida disputada en 1875 entre Richard Fenton y William Potter. Dos décadas después, el periodista y problemista Georges Emile Barbier publicó una versión de aquella posición asegurando que el resultado era un empate. Saavedra encontró entonces un recurso extraordinario que transformó la evaluación por completo.

La clave del estudio es una de las ideas más elegantes del ajedrez: la coronación menor (underpromotion). Cuando el peón blanco alcanza la octava fila, la promoción natural a dama conduce inesperadamente al empate por ahogado tras una secuencia táctica precisa. Sin embargo, la solución correcta consiste en promocionar… ¡a torre!. Este movimiento, aparentemente inferior, evita el recurso defensivo del rival y crea amenazas de mate inevitables. Es uno de los ejemplos más célebres de cómo la pieza más poderosa no siempre es la mejor elección.

Desde el punto de vista educativo, la Posición Saavedra constituye una lección magistral sobre el pensamiento crítico. Enseña que las soluciones convencionales deben cuestionarse y que, en ocasiones, el éxito surge precisamente al apartarse de la respuesta aparentemente obvia. Esta enseñanza trasciende el tablero y resulta aplicable a la ciencia, la tecnología, la educación y la resolución de problemas complejos.

El estudio también ilustra la riqueza de los finales. Mientras muchos jugadores dedican la mayor parte de su tiempo a aperturas y tácticas, Saavedra demuestra que los finales contienen principios profundos de coordinación, cálculo y precisión. Cada movimiento tiene un propósito, y un solo tempo decide entre victoria, empate o derrota.

Más de 130 años después, la Posición Saavedra continúa apareciendo en manuales, cursos y recopilaciones de los mejores finales jamás compuestos. No solo representa una joya artística del ajedrez, sino también una metáfora del conocimiento: las grandes ideas pueden esconderse en los detalles más pequeños, esperando a quien se atreva a mirar más allá de lo evidente.

@sauloajedrez

Posición Saavedra (1895) El estudio tiene una larga historia, se originó de una partida entre Fenton vs Potter en 1875. La cual terminó en tablas. Sin embargo el ajedrecista Johannes Zukertort analizó la posición y llegó a la conclusión que era victoria para las blancas, llegando a un final de Rey y Dama vs Rey y Torre, final que en la teoría es ganado para las blancas. Este estudio fue publicado en el City of London Chess Magazine en 1875. Poco después esta forma de ganar se demostró que era un estudio de Kling y Horwitz publicado en The Chess Player en 1853. Potter falleció en 1895 (20 años después de la partida contra Fenton) tras su muerte G.E Barbier publicó una posición en su columna ajedrecista del Weekly Citizen de Gasglow, Escocia, que refutaba lo que había ocurrido en la partida entre Fenton y Potter. Sin embargo Barbier recordaba mal la posición. Fue publicada como un estudio en donde jugaban las negras y hacían tablas. Esto se lograba al cambiar la posición del rey negro de h6 a a1, avanzando el peón blanco a c7 y dándole el turno a las negras. No obstante nuestro protagonista Fernando Saavedra quien vivía en Gasglow encontró la forma de ganar con las blancas con la jugada “c8=T!!”. Hoy en día la posición moderna se encuentra con Blancas Rb6 peón c7/ Negras Ra1 y Td5 y cambiando el enunciado a “Juegan las blancas y ganan” Fuente: Del canal de YouTube Ajedrez a la Carta (uno de mis canales favoritos de ajedrez en español) y del artículo de la posición Saavedra en Wikipedia.

♬ sonido original - Saulo Hernández

Geometría del ajedrez, con la lección del Estudio de Réti

A petición de nuestro nieto Mateo, estamos analizando temas de ajedrez. En 1921, el maestro checoslovaco Richard Réti publicó un estudio de finales que, con solo cuatro piezas sobre el tablero, sigue asombrando más de un siglo después a jugadores, matemáticos y aficionados a la estética del pensamiento puro. La posición no podía ser más austera: rey blanco en h8, peón blanco en c6; rey negro en a6, peón negro en h5. Le toca mover a las blancas, cuyo rey se encuentra a una distancia aparentemente insalvable tanto de su propio peón, que necesita escolta para coronar, como del peón negro, que corre libre hacia la primera fila. Cualquier ajedrecista razonable diría que las blancas deben elegir: o defienden, o atacan. Réti demostró que esa disyuntiva era una ilusión óptica. 

La solución —1.Kg7 h4 2.Kf6 Kb6 3.Ke5 h3 4.Kd6— revela que el rey blanco, moviéndose en diagonal, no persigue dos objetivos sucesivos sino que los alcanza simultáneamente. Cada casilla diagonal reduce a la vez la distancia hacia el peón negro y hacia el propio peón coronador, de manera que cuando el peón negro corona en h1, el rey blanco ya está lo bastante cerca como para apoyar la coronación del suyo en c8, forzando las tablas. El truco no reside en ningún cálculo profundo de variantes, sino en una propiedad geométrica: en un tablero de casillas cuadradas, la diagonal permite cubrir dos frentes al precio de uno. Es, en cierto sentido, la demostración práctica de que la distancia entre dos puntos puede recorrerse por caminos que el sentido común no anticipa.

No es casual que este estudio surgiera en el mismo año 1921 en que la teoría de la relatividad general empezaba a popularizarse en la cultura europea. Réti pertenecía a la llamada escuela hipermoderna, ese grupo de jugadores —Nimzowitsch, Breyer, Tartakower— que cuestionó los dogmas clásicos sobre el centro y el desarrollo de piezas, proponiendo que el control del espacio podía lograrse desde la distancia, mediante la presión indirecta más que mediante la ocupación física. El estudio de 1921 es la culminación lúdica de esa sensibilidad: una lección sobre cómo la intuición geométrica puede desmentir el cálculo lineal, y sobre cómo un problema que parece exigir omnipresencia se resuelve, en realidad, con el trazado correcto de una sola línea.

Hay algo profundamente pedagógico en este estudio, más allá del ajedrez. Enseña que muchos dilemas que se presentan como elecciones excluyentes —atacar o defender, avanzar o esperar— esconden a menudo una tercera vía que solo aparece cuando se cambia el sistema de referencia. Ortega y Gasset advirtió que las ideas se tienen, pero las creencias se están en ellas; el estudio de Réti obliga a salir de la creencia intuitiva sobre la distancia euclídea del tablero para entrar en una idea más sutil sobre el tiempo compartido de dos amenazas convergentes. No sorprende que este pequeño diagrama se enseñe hoy en escuelas de ajedrez de todo el mundo como ejercicio introductorio a la llamada “regla del cuadrado” y al pensamiento posicional, ni que filósofos del juego lo citen como ejemplo paradigmático de cómo la belleza formal y la utilidad práctica pueden coincidir en un mismo gesto.

Un siglo después, el estudio de Réti conserva intacta su capacidad de sorpresa. Basta con mostrárselo a cualquier persona ajena al ajedrez para comprobar que la reacción es casi siempre la misma: incredulidad primero, y después esa forma particular de placer intelectual que produce comprender, de golpe, que lo imposible solo lo era porque se estaba mirando desde el ángulo equivocado.

Resumen: La diagonal que desafió la lógica ajedrecística. Cómo un rey solitario resolvió dos problemas a la vez. Un diagrama, cien años de asombro: el legado de Réti. La diagonal imposible: lección de geometría en 1921. El rey que estaba en dos sitios a la vez. 

Bonus final, con una variante más del final de Reti: Juegan blancas y hacen tablas.

Manuscrito de Voynich: Un libro que nadie ha sabido leer

Hay libros que se leen y libros que se interpretan. Y luego está el Manuscrito Voynich, un códice que, seis siglos después de su creación, sigue sin dejarse hacer ninguna de las dos cosas. Ni una sola palabra de sus más de 240 páginas ha sido traducida con garantías. Ningún criptógrafo, lingüista, matemático o algoritmo de inteligencia artificial ha logrado quebrar su cifra. Y sin embargo, el texto se comporta como un lenguaje real: tiene estructura, ritmo, regularidades estadísticas. Parece decir algo. Simplemente no sabemos qué.

Un objeto sin contexto. El pergamino sobre el que está escrito ha sido datado por carbono-14 entre 1404 y 1438, y el análisis estilístico apunta a la Italia del Renacimiento como lugar de origen. Su primer propietario documentado fue el alquimista praguense Georg Baresch, en el siglo XVII, pero el manuscrito debe su nombre al librero polaco Wilfrid Voynich, que lo adquirió en 1912 y lo sacó del anonimato. Hoy se conserva en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale.

Sus páginas están pobladas de ilustraciones desconcertantes: plantas que no corresponden a ninguna especie catalogada, diagramas astrológicos, mujeres bañándose en estructuras tubulares que parecen circuitos biológicos o hidráulicos. Todo ello envuelto en una escritura —bautizada como “voynichés”— que imita el aspecto de un idioma sin que nadie haya conseguido asignarle significado estable.

Un siglo de intentos fallidos. Desde su redescubrimiento, el manuscrito se ha convertido en el examen imposible al que se someten sucesivas generaciones de descifradores: criptógrafos militares de las dos guerras mundiales, lingüistas históricos, matemáticos, aficionados obsesivos y, más recientemente, sistemas de inteligencia artificial entrenados para encontrar patrones. Ninguno ha resistido el escrutinio de la comunidad académica. Cada supuesta solución ha terminado revelándose como proyección: encontramos sentido donde solo hay ambigüedad estadística, un fenómeno cercano a la pareidolia lingüística.

Lo que dice la investigación más recienteEl año 2026 ha traído dos aportaciones que, sin resolver el enigma, lo reformulan con más precisión. Un estudio del periodista científico Michael Greshko, publicado en la revista Cryptologia, comprobó si un método de cifrado ejecutable a mano podía explicar patrones estadísticos que aparecen repetidamente en el documento, como la frecuencia de ciertos símbolos y la longitud media de las palabras. El trabajo no descifra el texto, pero demuestra que un sistema de codificación plausible para el siglo XV puede reproducir buena parte de sus rarezas formales, sin necesidad de recurrir a explicaciones anacrónicas.

Casi en paralelo, otra investigación ha planteado una hipótesis más inquietante: que el manuscrito pudo diseñarse deliberadamente para resultar ilegible, como una estructura pensada para engañar a cualquier lector que intentara descifrarla. No se trataría de un idioma perdido ni de un simple galimatías, sino de un artefacto construido con la intención expresa de resistir la interpretaciónAmbas líneas coinciden en algo relevante: el Voynich sigue sin rendirse, pero ya no se le considera invencible por definición. El terreno de juego, dicen los especialistas, ha cambiado.

Por qué nos sigue importandoMás allá de la curiosidad criptográfica, el Voynich plantea una pregunta filosófica de fondo: ¿qué hacemos ante un texto que se resiste absolutamente a nuestros instrumentos de conocimiento? En una época dominada por la promesa de que la inteligencia artificial puede descifrarlo todo, el manuscrito funciona como recordatorio de humildad epistemológica. No todo objeto simbólico cede ante la potencia de cálculo. A veces, el sentido —si existe— sigue siendo terreno exclusivamente humano, o quizás ni siquiera eso. El Voynich seguirá ahí, resistiendo, mientras cada generación proyecte sobre sus páginas su propia obsesión por descifrar lo indescifrable.

Resumen. Manuscrito Voynich: seis siglos sin que nadie lo descifre. Un libro que la inteligencia artificial tampoco logra leer. Voynich, el libro que desafía a criptógrafos e IA por igual. Humildad epistemológica: lo que el Voynich nos sigue enseñando. El Manuscrito Voynich y los límites del conocimiento humano. La escritura que parece idioma sin serlo.

Un examen que demuestra que lo obvio no lo es

Como juego infantil navideño, hemos recopilado un examen de 40 preguntas capciosas, con apariencia elemental y tono sencillo, pero cuyas respuestas no son tan obvias como parecen, siguiendo el espíritu del ejemplo de la imagen. Las respuestas van aparte, en el primer comentario.

  1. ¿Cuántos años duró exactamente la Guerra de los Cien Años?

  2. ¿De qué país proceden realmente los croissants?

  3. ¿Qué animal da nombre al hipopótamo?

  4. ¿En qué idioma están escritas las cifras romanas?

  5. ¿Qué día comenzó oficialmente el siglo XXI?

  6. ¿De qué color es en realidad un oso polar?

  7. ¿Cuántos sentidos tiene el ser humano según la biología moderna?

  8. ¿Qué invento se utilizó antes: el tenedor o el sacacorchos?

  9. ¿Cuántos huesos tiene un bebé al nacer?

  10. ¿Qué sustancia se conocía históricamente como “azogue”?

  11. ¿Cuál es el animal nacional de Escocia?

  12. ¿Qué idioma tiene más hablantes nativos: el inglés o el español?

  13. ¿Qué parte del cuerpo humano no deja de crecer nunca?

  14. ¿Cuántos meses tienen 28 días?

  15. ¿Qué puedes sostener en tu mano derecha, pero nunca en la izquierda?  

  16. Si en una carrera adelantas al segundo, ¿en qué posición quedas?  

  17. París empieza con P, ¿y termina con...?  

  18. ¿Qué se moja mientras seca?  

  19. ¿Qué animal camina con cuatro patas al principio, con dos luego y con tres al final? 

  20. Dos madres y tres hijas van a comer, sólo piden tres menús, pero comen un menú completo cada una. ¿Cómo es posible?  

  21. ¿En qué mes los rusos celebran la Revolución de Octubre?  

  22. ¿Qué palabra se escribe incorrectamente en todos los diccionarios?  

  23. ¿Cómo levantar un elefante con una mano?  

  24. ¿Qué tiene cuello pero no cabeza?  

  25. ¿Cuál es el día más largo de la semana?  

  26. ¿Qué es lo que siempre viene, pero nunca llega?  

  27. ¿Qué puedes romper sin tocarlo ni cogerlo?  

  28. ¿Qué tiene hojas pero no es árbol?  

  29. Si tienes una cerilla en una habitación oscura con una vela, una estufa y una lámpara, ¿qué enciendes primero?  

  30. ¿Cuántos animales llevó Moisés al arca?  

  31. ¿Qué es lo que cuanto más grande es, menos se ve?  

  32. Un padre y un hijo tienen un accidente; el padre muere y el hijo va al hospital. El cirujano dice: "No puedo operar, es mi hijo". ¿Cómo es posible?  

  33. ¿Qué tiene dientes pero no muerde?  

  34. ¿Qué sube siempre pero nunca baja?  

  35. ¿Qué puedes encontrar en el centro de América?  

  36. ¿Qué invento permite ver a través de las paredes?    

  37. ¿Qué tiene un ojo pero no ve?  

  38. ¿Cuál es la pregunta que nadie puede responder con "sí"?  

  39. ¿Qué cosa es que cuanto más le quitas, más grande se hace?  

  40. ¿Qué puedes sostener sin tocarlo nunca?

Inteligencia Artificial vs. Acertijos: ¿Qué Modelos Triunfan?

Este acertijo, muy clásico y simple, es resuelto sin dificultad por ChatGPT, Gemini, Claude,... pero no por Grok o Meta AI, que sí saben animar la imagen con soltura. Vamos a resolverlo paso a paso, según el razonamiento de ChatGPT:

1️⃣ Cuando el loro está sobre la cabeza del hombre: H + L = 200

2️⃣ Cuando el loro está en el suelo junto al hombre: H - L = 170

Queremos hallar la altura del hombre (H) y la altura del loro (L).

Sumando ambas ecuaciones: (H + L) + (H - L) = 200 + 170 => 2H = 370 => H = 185

Resultado final:  Altura del hombre: 185 cm  Altura del loro: 15 cm

Lo mismo sucede con esta segunda adivinanza, apenas un poco más difícil. Los humanos la resolveríamos viendo que hay 15 cm (34 - 19) de diferencia entre la primera y segunda pila. Esos tres reboses de vasos miden 15; luego, cada rebose son 5 cm (15/3). Por tanto el vaso, restando en la segunda pila determina que tiene 14 cm de altura (19 - 5).

Tampoco ofrece dificultades para la Inteligencia Artificial los pasatiempos gramaticales, como el de esta imagen: "Estoy en todo, pese a estar en nada". La solución en comentarios,... o consultad vuestra inteligencia conversacional preferida.

Ejemplo del estado actual de la Inteligencia Artificial gratuita
Como bonus final, un cuarto pasatiempo en X (Twitter).

Pareidolia: la ciencia detrás de ver patrones donde no existen

La pareidolia (véase en otros postses un fenómeno psicológico en el que percibimos formas familiares—como rostros, animales u objetos—en estímulos ambiguos o aleatorios. Deriva del griego para (“junto a”) y eidolon (“imagen o forma”).

Ejemplos famosos de pareidolia en distintas categorías con un ejemplo:

Nubes y formaciones: Ver formas de animales, caras o fantasías en nubes. Incluso huracanes han parecido rostros o calaveras desde satélites.

Marte: La icónica “cara marciana” vista en una meseta fotografiada por Viking 1 en 1976, luego confirmada como una ilusión óptica.

Religión y cultura: Vistas como Jesucristo en tostadas, la Virgen María en alimentos o “rostros” en llamas de incendios, como en Notre Dame.

Artefactos cotidianos: Un billete con la “cara del diablo” en el cabello de la reina en una edición de Canadá (años 50), generó cambios de diseño. 

Tests psicológicos: El test de manchas de Rorschach se basa en este fenómeno: proyectamos significados en imágenes indefinidas.

¿Por qué se origina?

- Instinto evolutivo: el cerebro tiene un área especializada llamada área fusiforme facial, que se activa ante cualquier forma parecida a un rostro. Esta rapidez en reconocer rostros fue crucial para nuestra supervivencia.

- Procesamiento visual subcortical: se cree que interpretar emociones humanas de manera rápida ocurre antes de que el cerebro entre en procesamiento consciente, ayudando a tomar decisiones inmediatas.

Capacidad creativa y emocional: estudios recientes sugieren que la pareidolia podría mejorar la creatividad, el enfoque y el bienestar emocional, e incluso utilizarse en entornos terapéuticos.

La pareidolia es una subcategoría de la apofenia, que es la tendencia general a ver conexiones o significados en información aleatoria. Lejos de ser un síntoma de trastorno, hoy se considera una manifestación normal del funcionamiento del cerebro, ligada a su asombrosa capacidad de detectar patrones y significados. Además, está cobrando interés como herramienta innovadora en creatividad, rehabilitación y salud mental.

¡Capitán, capitán, tierra a la vista! Imposible, sólo somos 7.

El humor del chiste radica en la incongruencia entre la tradicional orden de avistar tierra y una respuesta totalmente inesperada y absurda. Normalmente, cuando se anuncia “¡tierra a la vista!”, se espera que la tripulación se enfoque en prepararse o celebrar el hecho de ver la tierra después de un largo periplo marítimo. Sin embargo, el interlocutor responde con “¡Pero si solo somos 7!”, lo que cambia completamente el marco de la situación al centrarse en el número de personas a bordo, como si la cantidad de tripulantes tuviera alguna relevancia lógica con respecto a haber avistado tierra.

Esta respuesta absurda rompe con la expectativa y juega con la lógica de la situación: en un contexto naval, el conteo de la tripulación es irrelevante para la situación que se plantea, y al hacerlo se crea un efecto cómico por el contraste entre lo que se debería decir y lo que se dice. Es un ejemplo de humor surrealista, en el que la atención se desplaza deliberadamente del contexto a un detalle trivial, generando un efecto inesperado y divertido.

Este chiste juega con un juego de palabras y una confusión intencionada. La frase “¡Capitán, capitán, tierra a la vista!” es una exclamación típica de los marineros al avistar tierra desde el barco. Sin embargo, la respuesta “¡Pero si solo somos 7!” introduce una confusión al interpretar “tierra” como si fuera el nombre de una persona, sugiriendo que debería haber una octava persona llamada “Tierra” en la tripulación.

Este tipo de humor se basa en la ambigüedad y en la interpretación literal de expresiones comunes, lo que puede resultar desconcertante para algunos. De hecho, ha sido objeto de discusión en foros y redes sociales, donde muchos usuarios han compartido su desconcierto al intentar entenderlo.

En resumen, es puro humor y no una adivinanza. El chiste juega con la doble interpretación de la palabra “tierra”, generando humor a través de la confusión entre su significado literal y un supuesto nombre propio.

Por cierto, si alguien le encuentra algún sentido lógico al acertijo, por favor que no deje de compartirlo en comentarios.

Momo: Una fábula sobre el inmenso valor del tiempo

Momo es una novela escrita por el autor alemán Michael Ende, publicada en 1972. Es una obra de fantasía dirigida tanto a jóvenes como a adultos, reconocida por su profundidad filosófica y crítica a la sociedad moderna. Podría considerarse una metáfora sobre el valor del tiempo y la conexión humana.

Michael Ende (1929-1995) fue un escritor alemán, conocido principalmente por “Momo” y “La historia interminable”. Su obra combina elementos de fantasía con profundas reflexiones filosóficas y sociales. “Momo” ganó el Premio al Libro Juvenil Alemán en 1974 y ha sido traducido a numerosos idiomas, convirtiéndose en un clásico de la literatura universal.

La historia gira en torno a Momo, una niña huérfana que vive en las ruinas de un anfiteatro en una ciudad sin nombre. Momo posee una cualidad especial: su capacidad de escuchar a los demás con una atención tan plena que las personas encuentran en ella las respuestas a sus problemas. Gracias a su presencia, la comunidad vive en armonía.

Momo, después de escaparse de un orfanato, termina encontrando un hogar en el viejo anfiteatro a las afueras de la ciudad. Rápidamente la comunidad del lugar la encuentra y después de discutirlo entre ellos deciden cuidar de ella entre todos. Es descrita como una niña pequeña que bien podría tener 8 u 12 años, con un pelo negro muy descuidado y unos ojos igual de negros que miraban todo con asombro y amabilidad, siembre anda con el mismo vestido remendado y un chaquetón viejo, grande, que se solía arremangar alrededor de la muñeca.

A pesar de su falta de escolarización, Momo es una niña muy inteligente y se le daban muy bien los acertijos, es muy imaginativa, amable y "sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le  ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar  esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro  con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él. Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era importante a su manera, para el mundo.

Un día, aparecen los Hombres Grises, misteriosas criaturas que representan una organización que roba el tiempo de las personas. Convencen a la gente de ahorrar tiempo depositándolo en un banco del tiempo, prometiendo que podrán usarlo en el futuro. Sin embargo, en realidad, estos hombres se alimentan del tiempo ahorrado, dejando a las personas vacías, apresuradas y desconectadas de la vida.


Momo, con la ayuda de su amigo Beppo Barrendero, el niño Gigi Cicerone, la tortuga Casiopea y el sabio Maestro Hora, se enfrenta a los Hombres Grises para recuperar el tiempo robado. Con su valentía y amor, logra desbaratar sus planes, devolviendo el equilibrio y la alegría a la comunidad. Como temas principales se abordan ideas sobre la importancia del tiempo y cómo se vive, la conexión humana frente al aislamiento o la crítica al consumismo y la prisa en la vida moderna. 


Otros posts nuestros sobre Momo.

¿Cuántos 5 hay al contar de 1 al 100? ¿Y ceros? ¿Y en total?

Para contar cuántos "cinco" hay en los números del 1 al 100, consideremos las posiciones de las decenas y unidades: 1º. En las unidadesLos números que terminan en 5 son: 5, 15, 25, 35, 45, 55, 65, 75, 85, 95. Esto da un total de 10 números2º. En las decenasLos números que tienen un 5 en la posición de las decenas son: 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59. Esto da un total de 10 números3º. El número 55Tiene dos cincos, uno en las decenas y otro en las unidades. Este lo hemos contado en ambos pasos, porque debemos contabilizarlo las dos veces.


Por lo tanto, el total es: 10 (unidades) + 10 (decenas) = 20 cincos. Lo mismo parece suceder con los unos, doses, treses, cuatros,... y nueves. Pero ¿qué sucede con los ceros?


Para contar cuántos 0 hay en los números del 1 al 100, debemos considerar la posición de las unidades y las decenas:  1º. En las unidadesLos números que terminan en 0 son: 10, 20, 30, 40, 50, 60, 70, 80, 90, 100. Esto da un total de 10 números2º. En las decenasLos números que tienen un 0 en la posición de las decenas son: 01, 02, 03, …, 09 (en realidad sólo los números del 1 al 9). Sin embargo, como estamos observando los números del 1 al 100, el 0 en la posición de las decenas no aparece aquí fuera del sistema posicional3º. El número 100El 0 en el número 100 aparece dos veces, por lo que hay que sumar el undécimo cero.


En el caso de los ceros, en total hay solamente 11 ceros. Faltan los nueve ceros desde el 0 (porque hemos contado del 1 al cien) y los 9 ceros del 01, 02,...,08 y 09. 


Como cuestión final, ¿cuántos dígitos hay en total al contar del 1 al cien?


Según lo anterior, serían 9 x 20 + 1 x 11 = 191, 9 sumas de veinte unos, veinte doses,...., veinte nueves, más once ceros. Sin embargo, si contamos los cien números, 92 tienen en promedio dos dígitos (el 100 le da un cero al 1, por lo que dos dígitos tienen 1,10,11,...,99 y 100), y solamente tienen una cifra los 8 números del 2 al 9 (ambos incluidos). Eso daría un total de 92 x 2 + 8 =192. En el dibujo de calcula rápidamente: Números del 1 al 9 con 1 dígito, dan 9. Números del 10 al 99 con 2 dígitos, suman  dígitos. Y el número 100, tiene 3 dígitos. Total: 192 dígitos al contar del 1 al 100.


Pero si hay una veintena de "unos", de "doses",... y de "nueves", más once "ceros", que suman 191,... ¿qué cifra nos falta?


¿Dónde está el fallo? ¿Son 191 o 192 guarismos en total?

 Que nos lo expliquen, o lo explicaremos nosotros, en comentarios.