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Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer: IA en los ojos

La gorra interfiere con las Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer

Álbum creciente de imágenes.


Ver el mundo con inteligencia artificial integrada en la montura. Hay inventos que llegan demasiado pronto y fracasan por ello. Las Google Glass de 2013 fueron un prototipo brillante entregado a un mundo que aún no sabía qué hacer con él: cámaras apuntando a los interlocutores, interfaces torpes y el estigma social del «glasshole». Una década después, la lección parece aprendida. Las Ray-Ban Meta Gen 2 Wayfarer representan el intento más maduro hasta la fecha de fusionar tecnología ponible con diseño que no asusta a nadie. 


La herencia del icono. El modelo Wayfarer cumplió setenta años en 2022. Su silueta —trapezoidal, gruesa, inconfundible— ha sobrevivido a modas, generaciones y subgéneros culturales. Que Meta y Luxottica eligieran precisamente esa montura para incrustar micrófonos, altavoces y una cámara ultra gran angular de 12 megapíxeles no es un detalle menor: es una declaración de intenciones. El diseño mantiene el ADN clásico de Ray-Ban, con más de 150 combinaciones de montura y cristales disponibles para ajustarse a todo tipo de estilos. La tecnología se camufla; el objeto se desea por sí mismo antes de que el usuario sepa que lleva IA encima.


Qué puede hacer este wearable (posts)Las gafas permiten capturar fotos y vídeos, escuchar música, realizar llamadas manos libres y consultar al asistente Meta AI en movimiento, con traducción en vivo en seis idiomas y contando. La cámara ultra gran angular, ubicada en la esquina de la montura, permite capturar fotos y vídeos en calidad 3K de hasta tres minutos, gestionando los archivos directamente desde las gafas. Los comandos son del tipo «Hey Meta, haz una foto» o «¿Qué edificio es ese?», activando la visión artificial del sistema para identificar objetos en tiempo real. 


Respecto a la primera generación, la mejora es sustancial en los dos parámetros que más importan al usuario común: calidad de imagen y autonomía. La Gen 2 graba a 6,5 megapíxeles frente a los 2,6 de la generación anterior, y su batería alcanza las 8 horas de uso frente a las 4 horas previas, con hasta 19 horas en espera. El estuche de carga añade una reserva adicional considerable para el uso durante todo un día sin conexión a la corriente.

La dimensión educativa y social. Para quienes trabajan en educación o comunicación, este tipo de dispositivo plantea interrogantes que van más allá de la hoja de especificaciones. Una cámara integrada en las gafas, prácticamente invisible para el interlocutor, reconfigura los supuestos de privacidad en entornos presenciales: aulas, reuniones, consultas médicas. La IA embebida que identifica objetos, traduce conversaciones y responde preguntas en tiempo real amplía las posibilidades de accesibilidad —para personas con discapacidad visual o barreras lingüísticas— pero también multiplica los vectores de vigilancia pasiva.

En redes sociales, la fricción entre grabar y no grabar desaparece. El gesto de levantar el teléfono, que aún actúa como señal social de «voy a registrar esto», queda eliminado. Esa ausencia de señal es, precisamente, lo que más debate ha generado en foros especializados: ¿qué ocurre con el consentimiento cuando la cámara pesa menos que un par de cristales graduados?

El momento del mercado. Las Ray-Ban Meta Gen 2 se posicionan como la opción mainstream del segmento a 379 euros, integrando Meta AI vía LLaMA 4 con capacidad de responder preguntas, traducir e identificar objetos a través de la cámara. Por encima existen ya alternativas con pantalla incorporada en una lente, como las Ray-Ban Meta Display lanzadas en septiembre de 2025 a 799 euros, que abren el siguiente capítulo de esta historia.

El mercado de gafas inteligentes lleva años prometiendo un futuro que no terminaba de llegar. La segunda generación de Ray-Ban Meta no resuelve todos los dilemas éticos ni alcanza la sofisticación de la realidad aumentada plena. Pero sí logra algo que sus predecesores no consiguieron: que la gente las lleve puestas sin que nadie las mire raro. En tecnología de consumo, ese es, a menudo, el verdadero punto de inflexión.

@agirregabiria

Desayunando en AlicanTerapia

♬ původní zvuk - Jaro Kvarin

Waymo Car, robotaxi autónomo: ¿Promesa o realidad?

Vídeo captado casualmente por Aitor en Portland (OR). Otras imágenes.

Es impresionante el estado actual del robotaxi de Alphabet que está redefiniendo la movilidad urbana y que no anuncia dónde hace las pruebas. Es Waymo Car (ver en otros posts) o cuando la inteligencia artificial toma el volante. Waymo acumula 200 millones de millas sin conductor: ¿El futuro llegó?

Hay tecnologías que avanzan en silencio durante años, acumulando kilómetros en carreteras secundarias y titulares modestos, hasta que un día aparecen en medio de una carrera popular de San Francisco guiando a treinta mil corredores. Ese momento ocurrió el pasado 17 de mayo de 2026, cuando un Waymo —con su nueva carrocería bautizada como Ojai— ejerció de vehículo oficial de cabeza en la mítica prueba Bay to Breakers. No era un anuncio. Era una demostración.

De proyecto Google a subsidiaria de Alphabet. Waymo nació en 2009 como el Google Self-Driving Car Project, bajo la dirección del investigador Sebastian Thrun. Su objetivo inicial era austero y preciso: completar diez rutas de cien millas sin intervención humana. A lo largo de aquella primera fase, los vehículos —principalmente Toyota Prius y Lexus RX450h modificados— alcanzaron 300.000 millas autónomas en vías públicas sin un solo accidente en 2012. Hoy, como filial independiente de Alphabet —la matriz de Google—, el sistema ha recorrido cerca de 200 millones de millas completamente autónomas en ciudades estadounidenses.

Lo que resulta menos visible para el pasajero que sube a uno de estos vehículos es que, en paralelo, el sistema entrena en miles de millones de millas virtuales, dominando escenarios complejos antes de encontrarlos en calles reales. A esto responde el recién presentado Waymo World Model: un modelo generativo de simulación hiperrealista que eleva a nueva cota la preparación del conductor artificial.

La sexta generación y el vehículo Ojai. En febrero de 2026, Waymo anunció el despliegue de su sistema de conducción de sexta generación. Este nuevo sistema actúa como el motor principal de su siguiente era de expansión, con una configuración más optimizada que reduce costes sin comprometer los estándares de seguridad, y con capacidades ampliadas para operar en entornos más diversos, incluidos climas de invierno extremo.

El vehículo que lo aloja es el Ojai, fabricado sobre una plataforma base del fabricante chino Geely, con sistemas de lidar y radar de nueva generación que mejoran la visión respecto a modelos anteriores. La paradoja no es menor: la empresa más avanzada en conducción autónoma de Estados Unidos utiliza carrocerías de un gigante automovilístico chino. La tecnología, como siempre, desborda las fronteras geopolíticas.

Expansión y precio. A comienzos de 2026, Waymo ofrece servicio completamente público en Phoenix, San Francisco, Los Ángeles, Austin y Atlanta, con planes de expansión a unas veinte ciudades nuevas, entre ellas los primeros mercados internacionales: Londres y Tokio. En España y Europa, los marcos regulatorios aún no permiten este nivel de autonomía en vías abiertas, pero el horizonte se acorta visiblemente.

El precio es todavía una barrera. En la actualidad, Waymo resulta entre un 30 y un 40% más caro que Uber, posicionado como una experiencia de alta gama. Es, en esencia, el mismo patrón histórico de toda tecnología disruptiva: primero cara y exclusiva, luego accesible y ubicua.

La pregunta que el coche no puede contestar. Técnicamente, el argumento es sólido: los vehículos autónomos son, estadísticamente, considerablemente más seguros que los conductores humanos. Sin embargo, la cuestión relevante no es solo la estadística; es la responsabilidad. ¿Quién responde cuando el algoritmo falla? ¿La empresa, el fabricante del hardware, el municipio que autorizó la circulación? El derecho, la ética y la pedagogía cívica tienen aún mucho trabajo por delante.

Waymo conduce ya entre nosotros. La pregunta no es si los coches autónomos llegarán, sino si nuestras instituciones, nuestras leyes y nuestra cultura estarán a la altura cuando lo hagan plenamente.

Venus, Lucero del Alba o Estrella Vespertina


Venus es el tercer objeto más brillante del cielo nocturno (después del Sol y la Luna) por una combinación de factores físicos y orbitales:

1º Albedo excepcional. Venus refleja aproximadamente el 70% de la luz solar que recibe, gracias a sus densas nubes de dióxido de azufre que cubren el planeta completamente. Es uno de los albedos más altos del sistema solar.

2º Proximidad a la Tierra. Es el planeta que más se acerca a nosotros, llegando a unos 38 millones de kilómetros en su punto más cercano (la conjunción inferior). Esa distancia relativamente corta amplifica enormemente su brillo percibido.

3º Tamaño considerable. Con un diámetro casi igual al de la Tierra (~12.100 km), ofrece una superficie reflectante grande en comparación con otros planetas interiores. Órbita interior. Al orbitar entre el Sol y la Tierra, Venus puede alcanzar elongaciones de hasta ~47°, lo que permite verlo en condiciones de cielo oscuro, a diferencia de Mercurio que siempre está muy cerca del horizonte solar.

La combinación de estos factores le da una magnitud aparente máxima de –4,9, suficientemente brillante como para proyectar sombras tenues en noches despejadas y ser visible incluso de día si se sabe exactamente dónde mirar.

Por eso los antiguos lo llamaban Lucero del Alba o Estrella Vespertina: Es tan luminoso que aparece antes que cualquier otra estrella al atardecer, y persiste después del amanecer.

Paul Ricœur y la ética del reconocimiento mutuo

Hoy dedicamos un post a Paul Ricoeur, el filósofo que nos enseñó a leer la vida como un texto. Toda una referencia es su hermenéutica que nos interpretar el mundo para habitar en él. Su posición entre Freud y el Evangelio, entre Marx y la esperanza nos ofrece una identidad narrativa: somos lo que contamos de nosotros. Paul Ricoeur es el arte de pensar sin rendirse al cinismo. 

Hay pensadores que irrumpen en la filosofía como relámpagos y hay quienes la habitan como arquitectos pacientes. Paul Ricoeur (1913-2005) pertenece decididamente a la segunda categoría. Durante más de seis décadas construyó una de las obras filosóficas más vastas, rigurosas y humanamente generosas del siglo XX, un edificio intelectual en el que caben la fenomenología y el psicoanálisis, la teología y el marxismo, la lingüística y la ética, sin que ninguno de sus inquilinos expulse a los demás.

Nacido en Valence y educado bajo la severa luz del protestantismo francés —huérfano de madre a los dos años, de padre durante la Primera Guerra Mundial—, Ricoeur aprendió pronto que la existencia humana exige interpretación. No como lujo académico, sino como necesidad vital. Esa intuición fundacional recorre toda su obra: somos seres que necesitan entender lo que les ocurre, y para entenderlo lo narran.

La hermenéutica como filosofía de la condición humanaRicoeur tomó el concepto de hermenéutica —el arte de interpretar textos, heredado de Schleiermacher y Dilthey— y lo transformó en una filosofía de pleno derecho. Si Heidegger había ontologizado la comprensión y Gadamer había convertido la tradición en horizonte de sentido, Ricoeur fue más lejos: propuso que la interpretación no es solo un método sino el modo en que los seres humanos nos relacionamos con la realidad. El mundo no se nos da como dato bruto sino como texto que exige lectura.

Su Teoría de la interpretación (1976) y la monumental trilogía Tiempo y narración (1983-1985) desarrollan esta idea con una precisión casi matemática: el tiempo humano —a diferencia del tiempo físico— solo se vuelve inteligible cuando se configura narrativamente. Contamos historias porque de otro modo el tiempo nos aplastaría con su incoherencia. La novela, la historiografía y el mito no son entretenimientos opcionales; son las prótesis cognitivas con las que la humanidad hace habitable el paso de los años.

Identidad narrativa: somos el relato que construimosQuizá la contribución más influyente de Ricoeur a la filosofía contemporánea sea el concepto de identidad narrativa, desarrollado en Sí mismo como otro (1990). Frente a la ilusión de un yo sustancial e inmutable —el cogito cartesiano como roca—, Ricoeur propone que la identidad personal es dinámica, frágil y narrativa: somos lo que contamos de nosotros mismos y lo que los demás cuentan de nosotros. El idem —lo que permanece igual— y el ipse —lo que se mantiene fiel a sus promesas— se tensan en un equilibrio nunca resuelto del todo.

Esta distinción tiene consecuencias éticas y políticas de primer orden. Si la identidad es narrativa, puede reescribirse. Los individuos y las comunidades tienen la capacidad —y la responsabilidad— de narrar de otra manera su pasado para abrir un futuro diferente. La memoria no es un archivo sino una tarea.

Memoria, olvido y perdónSu obra tardía La memoria, la historia, el olvido (2000) confrontó el problema más urgente del final del siglo XX: ¿cómo recordar las atrocidades colectivas sin quedar atrapados en ellas? Ricoeur rechazó tanto la amnesia cómoda como la memoria paralizante. Propuso una «política justa de la memoria» que reconozca el sufrimiento sin convertirlo en identidad definitiva. El perdón —no la impunidad— aparece como horizonte ético: no borra el pasado, pero libera a los actores de su determinismo.

Una filosofía para tiempos rotosEn un presente marcado por la polarización identitaria, la desinformación y el colapso de los relatos compartidos, Ricoeur resulta más necesario que nunca. Su insistencia en que toda interpretación es parcial pero no por ello arbitraria, en que el conflicto de las interpretaciones es condición de la democracia y no su patología, en que comprender al otro exige un «rodeo» por sus textos y sus historias, ofrece una alternativa filosófica al cinismo y al dogmatismo que hoy compiten por el espacio público.

Leer a Ricoeur no resuelve los problemas. Pero enseña a plantearlos con mayor honestidad, mayor paciencia y mayor respeto por la complejidad irreductible de lo humano. En eso, precisamente, consiste la filosofía cuando está a la altura de su nombre.

Slavoj Žižek y la crítica del capitalismo contemporáneo

Lo hemos citado en varias ocasiones (incluso comprobamos demasiado tarde que ya escribimos con detalle hace un año), pero hoy queremos dedicarle un nuevo postSlavoj Žižek: el filósofo que piensa donde duele. Hay pensadores que consuelan y pensadores que incomodan. Slavoj Žižek pertenece sin ambigüedad a los segundos. Nacido en Liubliana en 1949, en lo que entonces era la Yugoslavia socialista, este filósofo esloveno ha construido a lo largo de cinco décadas una obra tan vasta como provocadora, capaz de irritar simultáneamente a la derecha y a la izquierda, al académico y al militante, al creyente y al ateo. Esa capacidad de incomodar a todos, lejos de ser un defecto, constituye quizá su mayor mérito intelectual.

Žižek es, ante todo, un síntoma de nuestro tiempo. Su método consiste en tomar la cultura popular —una película de Hollywood, un chiste de bar, una novela de ciencia ficción— y someterla al escalpelo de tres tradiciones filosóficas que en apariencia no deberían convivir: el psicoanálisis lacaniano, la dialéctica hegeliana y el marxismo crítico. El resultado es una escritura que desconcierta: densa y accesible a la vez, erudita y provocadora, siempre dispuesta a demoler el sentido común precisamente allí donde parecía más seguro.

La gran apuesta teórica. El núcleo de su pensamiento gira en torno a una idea perturbadora: lo que creemos que es la realidad es en gran medida una construcción ideológica que nos protege del encuentro con lo Real —en sentido lacaniano, aquello que no puede ser simbolizado ni domesticado—. La ideología no funciona hoy mediante la imposición abierta de creencias, sino a través del cinismo. Sabemos perfectamente que el sistema es injusto, pero actuamos como si no lo supiéramos. Esta complicidad cínica, que Žižek denomina fetichismo de la mercancía, es para él el mecanismo central del capitalismo tardío: no necesita que creamos en él, solo necesita que sigamos participando.

Su obra cardinal, El sublime objeto de la ideología (1989), publicada apenas dos años antes del derrumbe soviético, anticipaba con notable lucidez que el fin del comunismo realmente existente no supondría la liberación anunciada por el liberalismo triunfante, sino la emergencia de nuevas formas de sujeción ideológica, más sutiles y por ello más eficaces.

Un marxismo sin partido ni nostalgia. Žižek se reivindica marxista, pero no de manera ortodoxa. Critica con igual ferocidad la socialdemocracia acomodaticia, el identitarismo progresista y el populismo de izquierda, a los que acusa de haber abandonado la crítica al capitalismo en favor de batallas culturales que el sistema puede absorber sin dificultad. Su polémico argumento es que la política de identidad, cuando no está articulada con una crítica económica estructural, termina siendo funcional al orden que pretende impugnar.

Esta posición le ha granjeado enemigos en todos los frentes: la izquierda le reprocha sus provocaciones deliberadas y cierto exhibicionismo intelectual; la derecha no sabe qué hacer con un marxista que cita a Chesterton y defiende el legado cristiano como reserva crítica frente al nihilismo del mercado.

El filósofo como espectáculo. No puede ignorarse la dimensión performativa de Žižek. Sus conferencias son eventos casi teatrales, sus tics verbales y su energía desbordante forman parte de un estilo que ha convertido a la filosofía en algo que puede llenarse de audiencias. Hay quien ve en ello pura mercadotecnia intelectual; hay quien lo celebra como la única filosofía capaz de competir en la economía de la atención.

La verdad, probablemente, es que Žižek hace lo que los grandes filósofos siempre hicieron: forzar a sus contemporáneos a pensar lo que preferirían no pensar. En una época de pensamiento reconfortante y consenso administrado, eso no es poca cosa. Como titulares finales: Žižek irrita a la izquierda y desconcierta a la derecha, Hegel, Lacan y Hollywood al servicio del pensamiento crítico o la ideología cínica según Žižek: Sabemos, pero actuamos como si no.

BookCrossing o libros viajeros en el CC La Zenia

Nos ha sorprendido que en La Zenia también había un punto de BookCrossing (nuestras fotos). Este tema de cruce libre de libros (ver en muchos posts previos), es una práctica que convierte el mundo entero en una biblioteca sin paredes ni horarios. Nacida en Estados Unidos en 2001 de la mano de Ron Hornbaker, la idea es tan sencilla como radical: registrar un libro en la plataforma global bookcrossing.com, asignarle un código de identificación único —el BCID— y liberarlo en un lugar público para que otro lector lo encuentre, lo lea y lo devuelva a la circulación. Cada ejemplar se convierte así en un viajero con historia propia.

En España, el movimiento arraigó con notable entusiasmo durante la primera década del siglo XXI, cuando las comunidades virtuales comenzaban a vertebrar formas de sociabilidad inéditas. Ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao o Valencia acogieron puntos de liberación habituales: bancos de parques, vestíbulos de bibliotecas, cafeterías, salas de espera de hospitales. Los participantes, denominados bookcrossers, comparten en la plataforma sus avistamientos y sus lecturas, tejiendo una red de afinidades literarias que trasciende la geografía.

El fenómeno conecta con una tradición cultural profunda: la del libro prestado, anotado y comentado que circula entre amigos. Pero le añade una dimensión comunitaria y rastreable que lo resignifica. Cada libro liberado es un acto de confianza en el desconocido, una apuesta por la generosidad como norma social. En un tiempo dominado por el consumo individual y la pantalla, el BookCrossing propone una economía del don aplicada a la cultura escrita.

Las cifras globales de la plataforma superan los quince millones de libros registrados en más de cien países. En España, aunque el pico de actividad corresponde a los años 2005-2012, persisten comunidades activas y eventos periódicos organizados por bibliotecas públicas y asociaciones culturales, que han sabido integrar esta práctica como herramienta de animación lectora y cohesión social. El libro que alguien abandona no se pierde: empieza otro viaje.

¿Por qué Alicante es la provincia de los descapotables?

Descapotables en la costa de Alicante

Solemos comer o cenar en una terraza desde donde se ven muchos coches... descapotables. Caros o no tanto, pero en ocasiones uno de cada cuatro o cinco vehículos particulares va descapotado (álbum de imágenes tomadas en tres minutos en La Zenia). La presencia masiva de descapotables en la costa de Alicante, no es casualidad. Responde a una combinación perfecta de factores climáticos, demográficos y turísticos. Estas son las cinco razones principales:

1. El factor climático: El "Eterno Verano". Alicante disfruta de un microclima excepcional con más de 300 días de sol al año y temperaturas medias que rondan los 18-20°C incluso en invierno. Humedad y brisa: A diferencia del interior de España, donde el calor puede ser sofocante, la brisa marina permite circular sin techo de forma agradable durante gran parte del día. Estacionalidad extendida: Mientras que en el norte de Europa un descapotable solo se aprovecha dos meses, en la Costa Blanca se puede disfrutar prácticamente de enero a diciembre.

2. Perfil del residente: El "Expatriado" Europeo. La provincia de Alicante tiene una de las mayores concentraciones de residentes extranjeros de España (británicos, alemanes, escandinavos y centroeuropeos). Cumplimiento de un sueño: Muchos de estos residentes son jubilados con un poder adquisitivo medio-alto que ven en el descapotable el símbolo máximo del estilo de vida mediterráneo que no podían disfrutar en sus países de origen. Mercado de segunda mano: Existe un mercado muy fluido de vehículos de este tipo importados o comprados localmente para estancias vacacionales.

3. El auge del "Rent-a-Car" de ocioAlicante cuenta con uno de los aeropuertos con más tráfico de ocio de la península. Experiencia turística: Muchas agencias de alquiler han diversificado su flota incluyendo descapotables (desde el clásico Fiat 500C hasta modelos de gama alta) porque los turistas buscan que el trayecto por las carreteras costeras sea parte de la experiencia vacacional.

4. Orografía y rutas escénicasLa costa de Alicante no es solo playa; es muy montañosa. Carreteras como las que bordean el Cabo de la Nao o las que suben hacia el interior (como el valle de Guadalest) ofrecen vistas espectaculares. Conducir por estas rutas con la visión 360° que permite un descapotable convierte un simple desplazamiento en una actividad recreativa por sí misma. 

5. Estatus y "Postureo". No se puede ignorar el factor social. Lugares como los puertos deportivos de Campomanes o Denia son puntos de encuentro donde el coche es una extensión de la imagen personal. El descapotable encaja perfectamente en esa estética de lujo y relax que proyecta la Costa Blanca.

Si nos ceñimos estrictamente a los datos de matriculaciones de vehículos y volumen de mercado en España, el título de "la provincia de los descapotables" se lo disputan tres zonas muy concretas, dependiendo de si miramos el volumen total o la densidad por habitante: 

1. Alicante (La reina de la densidad y el residente extranjero). Si paseas por la calle y cuentas cuántos ves, Alicante (especialmente la zona de la Marina Alta y Baja) es probablemente la provincia con mayor densidad de descapotables de uso particular en la península. La altísima concentración de residentes europeos jubilados y de mediana edad con alto poder adquisitivo hace que el "cabrio" sea aquí un coche del día a día, y no solo un capricho de fin de semana. 

2. Baleares / Mallorca (La reina del alquiler). Si contamos tanto los coches particulares como las gigantescas flotas de las empresas de rent-a-car, Baleares es, con diferencia, la provincia con más descapotables rodando en los meses de primavera y verano. Para el turista europeo, alquilar un descapotable para recorrer la Sierra de Tramuntana o las calas de Menorca es casi un ritual, lo que obliga a las agencias locales a tener miles de estos vehículos en stock. 

3. Málaga / Costa del Sol (La reina del lujo). Málaga compite directamente con Alicante en el plano peninsular. Zonas como Marbella, Estepona o Puerto Banús concentran el mayor número de descapotables de gama alta y superdeportivos (Ferrari, Porsche, Aston Martin) de toda España. Si Alicante es la provincia del descapotable "estilo de vida", Málaga es la del descapotable de gran lujo.

El tiempo que no se recupera: una lección de felicidad

Nos gustó Una cuestión de tiempo (About Time, 2013), o cómo vivir cada instante como si fuera el últimoPorque el tiempo no se recupera. O quizás sí. Pero es una película que no olvidarás con el tiempo. Richard Curtis lo intenta con ternura, humor y una melancolía que cala hondo. Hay películas que se anuncian como comedias románticas y terminan siendo algo mucho más hondo: una reflexión sobre la felicidad, la pérdida y el arte de habitar el presente. Una cuestión de tiempo (About Time, Reino Unido, 2013) pertenece a esa rara categoría de films que engañan al espectador para bien, conduciéndole desde la risa hacia la emoción sin que advierta el instante exacto en que se produjo el cambio.

Richard Curtis: el arquitecto de las emociones británicas. Escrita y dirigida por Richard Curtis, About Time es una comedia dramática y romántica británica protagonizada por Domhnall Gleeson, Rachel McAdams y Bill Nighy. Curtis es ya un nombre mítico en el género: el hombre que escribió Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y Love Actually lleva décadas codificando el amor con acento inglés, esa mezcla de torpeza, ironía y sinceridad que resulta tan universalmente reconocible.

About Time fue solo su tercera película como director, y el propio Curtis reconoció que probablemente sería la última en ese rol, aunque aseguró que continuaría vinculado a la industria cinematográfica. La génesis de la idea surgió durante un almuerzo con un amigo, cuando salió el tema de la felicidad. Al admitir que no era verdaderamente feliz, la conversación derivó hacia la descripción de un día ideal; Curtis se dio cuenta entonces de que aquel almuerzo constituía precisamente uno de esos días, lo que le llevó a escribir una película sobre cómo se alcanza la felicidad en la vida cotidiana. Pensando que el concepto resultaba demasiado "simple", decidió añadir el elemento del viaje en el tiempo.

Argumento: el tiempo como segunda oportunidad. La película trata sobre un joven con la capacidad de viajar en el tiempo que intenta cambiar su pasado con la esperanza de mejorar su futuro. Tim Lake (Gleeson), al cumplir veintiún años, recibe de su padre una revelación extraordinaria: los hombres de su familia pueden desplazarse al pasado. Basta encontrar un espacio oscuro, cerrar los ojos y apretar los puños. Con ese don aparentemente irresistible, Tim se lanza a conquistar el amor de Mary (McAdams) y a enmendar los errores de su vida cotidiana. Pero el relato evoluciona con inteligencia: Curtis deja muy claro que hay hechos y momentos que solo se tienen que vivir una vez, y que viajar en el tiempo y tratar de prevenir ciertos desastres puede causar muchos otros, borrando incluso a personas de la propia vida. El verdadero viaje no es temporal, sino interior.

Un reparto de altura. El joven actor Domhnall Gleeson se maneja de manera perfecta entre lo cómico y lo dramático, siendo uno de los puntos fuertes de la película junto con el guión. Bill Nighy impregna ese toque de dulzura y elegancia muy británica que resulta imprescindible para el tono del film. Rachel McAdams, completamente diferente al estilo de papeles que había interpretado anteriormente, aparece aquí más dulce y natural, formando con Gleeson una dupla perfecta. En los papeles secundarios destacan Tom Hollander, Lydia Wilson como la frágil y entrañable hermana Kit Kat, y una breve pero memorable aparición de Margot Robbie.

Inteligente y dulce, divertida y realmente emotiva, About Time no es una película perfecta en términos técnicos. Los críticos han señalado los agujeros de la trama relacionados con el viaje en el tiempo, y su metraje podría haberse recortado. Pero esos defectos se disuelven ante la autenticidad de lo que propone: que la verdadera magia no está en retroceder en el tiempo, sino en aprender a vivir cada jornada con plena conciencia. "Todos viajamos juntos a través del tiempo, cada día de nuestras vidas. Todo lo que podemos hacer es disfrutar al máximo de este extraordinario viaje", dice Tim en su monólogo final. Pocas moralejas cinematográficas resultan tan genuinas.

En 2025, la película fue incluida en la edición "Readers' Choice" de la lista del The New York Times con las 100 mejores películas del siglo XXI, alcanzando el puesto 160. Un reconocimiento tardío, pero merecido, para una obra que ha ido ganando adeptos con los años.

@ruso.recs ⏳ “About Time” (2013) no es solo una historia de amor. Es un recordatorio de que cada día, por más simple que parezca, puede ser extraordinario si sabemos vivirlo de verdad. Una película que te hace reír, llorar y valorar el presente. ❤️🎬 #AboutTime #LiveTheMoment #TimeTravelMovie #MovieThatStaysWithYou #RomanticDrama #FilmRecs #EmotionalCinema #Movies #DomhnallGleeson #RachelMcAdams ♬ original sound - Ruso.recs