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Comoditizar el conocimiento, descomoditizar el talento

Comoditizar el conocimiento, descomoditizar el talento

Cuando saber es gratis, qué ha de hacer la educación vasca ante la inteligencia artificial. En 1783, en un laboratorio de Bergara, los hermanos Elhuyar aislaron el wolframio. El hallazgo nació en una institución, el Real Seminario sostenido por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, que había entendido algo que hoy olvidamos con facilidad: el conocimiento no brota por generación espontánea, se cultiva en lugares concretos, con personas concretas y con dinero paciente. Dos siglos y medio después, una niña de Getxo puede pedirle a una máquina que le explique el wolframio en euskera a las tres de la madrugada. La pregunta incómoda llega sola: Si la respuesta es gratuita e inmediata, ¿para qué sirven escuelas, aulas y profesorados?

Durante buena parte de la historia, estudiar fue privilegio para pocos. La Ilustración vasca abrió Bergara a hijos de familias acomodadas; el pueblo llano seguía fuera. Lo notable de la trayectoria posterior es que la universalización se hizo, en buena medida, desde abajo. Con hitos sencillos también, desde la microhistoria o intrahistoria, como cuando en 1944, Elbira Zipitria abrió en Donostia una ikastola clandestina en su propia casa. 

Dos verbos prestados de la economía. Comoditizar un bien o un servicio es volverlo estándar, abundante, intercambiable y barato, como la electricidad o el agua del grifo. Descomoditizar es lo contrario: dotarlo de rasgos propios que lo hagan valioso y difícil de copiar. Un sistema educativo con equidad y excelencia necesita las dos operaciones a la vez, porque la sociedad exige que todos accedan a lo básico y, al mismo tiempo, que cada persona llegue lo más lejos que se pueda. La inteligencia artificial acelera ambos movimientos y los hace chocar. 

Entre el acceso universal y el polo de excelencia: futuro pedagógico vasco. Desde la creación de la biblioteca de Alejandría hasta la difusión de la imprenta de tipos móviles en el siglo XV, la historia del conocimiento humano ha respondido a una pauta recurrente: toda tecnología disruptiva reduce drásticamente los costes de empaquetar, almacenar y distribuir la información. Cada salto técnico desata una primera ola de democratización del acceso, seguida de una profunda reorganización de lo que una sociedad considera mérito, maestría y alta cultura. Nos hallamos hoy en el epicentro de la mayor mutación cognitiva desde la invención de la escritura. La inteligencia artificial ya no solo custodia o transmite la información; la sintetiza, la traduce, la contextualiza y la imparte a la carta. En el contexto de la educación vasca —históricamente comprometida con la equidad social y la vanguardia técnica e industrial—, este fenómeno desencadena una doble fuerza de gravedad: la comoditización de la instrucción formal y la descomoditización de la experiencia viva del aprendizaje. 

La comoditización como conquista del acceso universal. En la teoría económica, la comoditización describe el proceso mediante el cual un bien o servicio previamente escaso, complejo o exclusivo pasa a convertirse en una mercancía o servicio estandarizado, indiferenciado y accesible a bajo coste. Aplicado al ámbito pedagógico, las funciones tradicionales de la enseñanza instruccional —la lección magistral, la explicación de conceptos matemáticos complejos, el entrenamiento gramatical o la resolución guiada de problemas tipo— están dejando de ser un recurso limitado para transformarse en una utilidad pública tan disponible como el agua corriente o la luz eléctrica. 

Para el sistema educativo vasco, esta dinámica ofrece una oportunidad histórica de cohesión territorial y equidad. Desde la Educación Infantil y Primaria hasta la Educación Secundaria Obligatoria, un alumno matriculado en una escuela rural de Enkarterri o en una ikastola urbana de Getxo puede interactuar de forma cotidiana con tutores algorítmicos capaces de adaptar el ritmo, la metodología y los ejemplos a sus requerimientos neurológicos y cognitivos singulares. La IA comoditiza la instrucción básica: democratiza el acceso a explicaciones personalizadas en euskera, castellano o lenguas extranjeras, erosionando las desigualdades asociadas al entorno socioeconómico o al capital cultural de origen. El saber formal deja de ser un monopolio institucional para convertirse en un suelo común. Ahora bien, cuando la respuesta correcta y el dato preciso se vuelven ubicuos y de coste marginal nulo, el valor relativo de la mera memorización o repetición de contenidos desciende radicalmente. 

La descomoditización: la búsqueda de la excelencia singular. Como respuesta a la banalización del dato, emerge con fuerza la fuerza opuesta: la descomoditización. Si cualquier usuario dispone en su bolsillo de un asistente interactivo capaz de redactar un ensayo, resolver una ecuación diferencial o generar código de programación en segundos, ¿dónde reside el valor diferencial de una institución educativa? La respuesta se traslada hacia aquello que el algoritmo no puede replicar ni estandarizar: la presencia viva, la comunidad de indagación, la mentoría humana, la infraestructura experimental de vanguardia y la ética aplicada en entornos reales. 

La descomoditización transforma las escuelas, los institutos y los campus en centros de excelencia donde la educación se reafirma como una artesanía insustituible. En la Formación Profesional en Euskadi —articulada sobre polos de innovación como Tknika y redes de alto rendimiento— y en el ámbito universitario liderado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), la excelencia ya no se mide por el volumen de teoría acumulada en los programas, sino por la capacidad de articular laboratorios de prototipado, investigación en ciencia de materiales, biotecnología o computación cuántica. Los centros educativos de alto nivel se descomoditizan convirtiéndose en espacios de incubación intelectual y humana, donde la inteligencia artificial actúa como infraestructura transparente mientras que la interacción entre docentes, alumnado e investigadoras alcanza una dimensión de alta complejidad imposible de reproducir a través de una pantalla.

Un recorrido vertebrado: desde Infantil hasta la Universidad. Este ajuste entre lo universal y lo excelente se despliega de manera diferenciada en cada etapa académica del modelo vasco: 

Educación Infantil y Primaria: La IA comoditiza el diagnóstico precoz de dificultades de aprendizaje y la diversificación de itinerarios de lectura. Simultáneamente, el aula física se descomoditiza reivindicando la psicomotricidad, la empatía, el juego simbólico, el contacto con la naturaleza y la alfabetización emocional no digitalizable. 
Secundaria y Bachillerato: La ejercitación repetitiva y el repaso conceptual son asumidos por entornos interactivos universales. La excelencia del aula presencial se reubica en la retórica, la verificación de fuentes, el debate filosófico, la lectura profunda en papel y el desarrollo del pensamiento crítico frente a los sesgos de los propios algoritmos.
Formación Profesional y Universidad: La simulación de procesos y el diseño de código se comoditizan como herramientas cotidianas; en cambio, la experimentación en taller industrial, la transferencia directa con el tejido socioeconómico, la bioética y la investigación básica y aplicada de frontera se descomoditizan, erigiendo faros de especialización competitiva regional e internacional. 

Marco de acción pedagógica y social (2026–2036). Para articular de forma coordinada la comoditización inclusiva y la descomoditización de la excelencia, se propone un plan de activación institucional a diez años centrado en tres compromisos evaluables:

Pilar 1: Lectura profunda y pensamiento crítico (Plazo: 3–5 años). Objetivo: Garantizar que el 100% del alumnado de Secundaria y Bachillerato analice anualmente al menos ocho obras ensayísticas e históricas completas en papel, evaluando de forma reflexiva los límites y sesgos de los modelos sintéticos. Evaluación: Auditorías periódicas de comprensión lectora compleja y pruebas anonimizadas de razonamiento ético-argumentativo.
Pilar 2: Cuadernos de investigación y taller analógico (Plazo: 2–4 años). Objetivo: Generalizar en la FP y la Universidad los "Cuadernos de Campo y Taller", donde la memoria metodológica escrita a mano, la defensa oral pública y la ejecución experimental directa constituyan al menos el 60% de la evaluación final. Evaluación: Rúbricas de defensa ante tribunales mixtos académicos e industriales y tasas de titulación basadas en proyectos reales de investigación. 
Pilar 3: Mentoring intergeneracional y voluntariado educativo (Plazo: 5–10 años). Objetivo: Crear una red vasca de voluntariado en la que estudiantes universitarios y de FP tutoricen la alfabetización digital crítica de alumnado de Primaria, colaborando paralelamente en la inclusión digital de personas mayores. Evaluación: Índice de participación estudiantil (meta: 50% de la matrícula universitaria/FP) y encuestas anuales de impacto en la cohesión comunitaria. 

Un reparto de tareas. La imagen que emerge es la de una pirámide con dos regímenes. La base, donde conviven el cuidado, la lectura, la lengua y el pensamiento crítico, debe ser común, accesible, inclusiva y gratuita. La cima, donde se forman las personas capaces de juzgar, crear y mejorar las propias máquinas, debe ser singular, personalizado y exigente. La tecnología abarata procesos del acceso universal a la información; esto es condición necesaria, nunca suficiente. Pero ninguna máquina asegura el conocimiento. El peligro está en confundir los regímenes: Ni someter la cima a la lógica del producto estandarizado, de modo que todos entreguen el mismo ensayo generado, ni encerrar la base en una excelencia para unos pocos.

La educación vasca no debe temer a la comoditización del saber instruccional, sino utilizarla como el cimiento universal sobre el que erigir, con rigor y sentido comunitario, verdaderos espacios de excelencia humana e intelectual. Bergara lo intuyó en 1783 sin tecnología alguna parecida: lo valioso de una institución no es lo que enseña, sino la clase de personas que forma. ¿Qué personas queremos que salgan de nuestras aulas de educación permanente a lo largo de la vida cuando las respuestas ya no cuesten nada?

Sapere aude: Ausencias que aún no ha tratado este blog

Concluimos hoy con este post esta revisión interna del blog, pero cumpliendo la promesa de ver lo que callan las etiquetas y los análisis: Los temas escasos o inexistentes de este blog. ¿Qué dice de un blog lo que no se ha tratado y que preocupa a la mayoría? Dice, para empezar, que en octubre de 2026, tras más de 10.500 entradas, no figura ninguna etiqueta sobre vivienda, soledad, inmigración ni clima. Es el reverso del recuento anterior: allí contamos lo que más hemos escrito; aquí, lo que aún no hemos tratado.

Conviene leer los silencios con el mismo método. Una etiqueta ausente no prueba que un tema no se haya tocado (puede esconderse bajo educación, sociedad o tecnología), pero sí que no tuvo casa propia, y lo que no tiene casa se encuentra mal y se cita peor. Además, nombrar un tema no es adelantar una tesis: es comprometerse a tratarlo con datos y con todas las voces. Los vacíos caen en las mismas tres columnas del recuento anterior (temas, formatos y lugares), y cada uno de los cinco ejes proyecta su sombra: ahí buscamos. 

La educación como lente tiene sus rincones sin pulir. Entre las 4292 entradas de educación, las etiquetas de matiz son escasas: Educación Especial (14), adolescencia (17), absentismo (6), inclusión digital (4). Faltan la convivencia y el acoso escolar, la salud mental y las pantallas, la neurodiversidad, la formación profesional, la evaluación en tiempos de IA y la neurociencia del aprendizaje: preguntas que hoy están en cualquier claustro y en cualquier cocina.

Compartir en abierto es el eje que más huellas conserva de su época: web2.0 (810), twitter (334), eeepc (43). Falta lo de ahora: desinformación y deepfakes, estafas y privacidad, polarización en las redes. La propia inteligencia artificial, que ya asoma en nuestras entradas recientes tiene la etiqueta AI (en inglés), pero son escasos los formatos de hoy: videojuegos (juegos suma 45), series o cómic.

Lo local, como puerta al mundo, también tiene fronteras sin cruzar. Bizkaia suma 375 etiquetas; Gipuzkoa, 20, y Araba, 22; Navarra e Iparralde no tienen ninguna. Faltan la memoria colectiva y la convivencia, el pasado industrial y obrero de la ría, la bertsolaritza y las voces nuevas de la literatura vasca más allá de Atxaga. Y un tema de futuro: el euskara ante la traducción automática y la IA.

La ética cívica y esperanzada (solidaridad 582, ética 573, paz 515) tiene su contrapunto en lo concreto y áspero: no hay etiqueta para vivienda ni alquiler, la inmigración y la diversidad apenas asoman (interculturalidad, 7) y, dentro de ecología (312), no figuran clima ni energía. Son terrenos de debate intenso, y por eso piden un tono neutral, con datos y fuentes.

La memoria entre generaciones (familia 599, nietos 328, infancia 322) mira quizá más hacia el comienzo de la vida. Del otro extremo hay poco: madurez (84), nostalgia (34); ni soledad no deseada, cuidados, duelo, jubilación o pensiones, ni biología o medicina, que explican por qué vivimos más. Unamuno escribió Del sentimiento trágico de la vida: ahí hay un ancla para tratar el asunto con hondura.

Cinco ejes, cinco sombras: lo que callan las etiquetas no es necesariamente desinterés, sino trabajo por hacer. Y empezar es la mitad, según Horacio (siglo I a. C.): «Dimidium facti qui coepit habet: sapere aude, incipe», es decir, «tiene hecha la mitad quien ha empezado: atrévete a saber, empieza».

Proponemos un ejercicio a tres (3) años. Objetivo: abrir una etiqueta nueva sobre un tema que te cueste (vivienda, soledad, clima, el que sea) y escribir o leer sobre él una vez por trimestre, hasta sumar doce (12) piezas en octubre de 2029. Evaluación: cada octubre, contarlas, anotar cuántas fuentes distintas has consultado y qué opinión tuya ha cambiado. ¿Nos acompañas?

Capacitismo: De la exclusión hacia la equidad

El término capacitismo —traducción del inglés ableism— no es simplemente una etiqueta para la discriminación. Es, en su esencia, un sistema de valores que evalúa la dignidad y el potencial de los seres humanos en función de su adecuación a unos estándares de normalidad física o cognitiva. En el ámbito de la ética y la sociología contemporánea, entender el capacitismo es fundamental para comprender cómo hemos construido nuestras ciudades, nuestras leyes y, fundamentalmente, nuestra mirada hacia el otro (pronto más posts sobre la otredad).

Del modelo de prescindencia a la autonomía. Históricamente, la percepción de la discapacidad en Occidente, y específicamente en España, ha transitado por tres grandes paradigmas. Durante siglos predominó el modelo de prescindencia, donde la persona con discapacidad era invisible o considerada una carga. Con el avance de la medicina en el siglo XX, España adoptó el modelo médico-rehabilitador. Bajo esta óptica, la discapacidad se percibía como una "enfermedad" que debía ser curada para que el individuo pudiera integrarse en la maquinaria productiva.

No fue hasta la llegada de la democracia y la influencia de movimientos internacionales que empezó a calar el modelo social. Este paradigma sostiene que la discapacidad no reside en el individuo, sino en la interacción entre una persona con una deficiencia y las barreras (arquitectónicas, comunicativas y mentales) que la sociedad le impone.

Luces y sombras con pasos legislativos de calado en la última década. Un hito fundamental ha sido la reciente reforma del Artículo 49 de la Constitución Española, eliminando el término "disminuidos" para sustituirlo por "personas con discapacidad". Este cambio no es solo semántico; es un reconocimiento de la plena titularidad de derechos y de la dignidad humana por encima de cualquier condición.

Sin embargo, los datos y la realidad cotidiana muestran que el capacitismo sigue arraigado en las estructuras:

 - Empleo: La tasa de actividad de las personas con discapacidad sigue siendo significativamente menor que la del resto de la población, evidenciando un mercado laboral que aún penaliza la diversidad.

 - Educación: Aunque se aboga por la inclusión, la falta de recursos en centros ordinarios y la pervivencia de la educación segregada siguen siendo focos de debate ético.

 - Accesibilidad universal: A pesar de los plazos legales vencidos, el urbanismo y el entorno digital nuestra realidad aún presentan "muros" invisibles que limitan la autonomía personal.

El cine y la cultura como herramientas de cambio. Desde un punto de vista educativo, el cine ha jugado un papel ambivalente. Durante décadas, el séptimo arte alimentó el capacitismo mediante estereotipos: la persona con discapacidad como objeto de lástima, como villano amargado o como héroe "superador" cuya única meta es dejar de ser diferente.

Películas recientes como la reciente Sorda, o anteriores como Campeones o La consagración de la primavera han empezado a subvertir esta narrativa. Ya no se trata de contar historias sobre discapacidad, sino de permitir que la discapacidad sea una característica más de personajes complejos, con deseos, conflictos y voz propia. Esta transición en la pantalla es vital para reeducar la mirada de una sociedad que, a menudo, peca de un paternalismo paralizante.

Hacia una ética de la interdependencia. El capacitismo se combate reconociendo que la autonomía absoluta es un mito. Todos somos, en algún momento de nuestra vida, dependientes. La ética de la solidaridad nos invita a construir una sociedad donde la "capacidad" no sea el termómetro de la humanidad.

La educación es, en última instancia, la herramienta más poderosa. No se trata solo de adaptar rampas, sino de desmantelar la jerarquía mental que sitúa unas vidas por encima de otras basándose en su productividad o perfección física. El futuro de nuestra cohesión social depende de nuestra habilidad para ver en la diferencia no un límite, sino una manifestación más de la pluralidad humana.

@elpais Álvaro Cervantes gana el Goya a mejor actor de reparto por Sorda. El intérprete ha dedicado el premio a sus padres, pareja, hermana Ángela Cervantes ( nominada por La furia) y principalmente a su compañera en el filme Miriam Garlo (también nominada). Cervantes  aprovechó para hacer una reflexión sobre el mundo "que excluye a las personas con discapacidad": "La empatía no se basa de buenas intenciones, sino de revisar nuestros privilegios", señaló. #cineentiktok #goya2026 #capacitismo #empatia #sorda ♬ sonido original - El País

Tetris: 40 años del videojuego que cambió la industria


La película Tetris (Jon S. Baird en Apple TV) del año 2023 y ya en español nos ha recordado la historia.

En 1984, mientras el mundo occidental experimentaba con las posibilidades del entretenimiento digital, un programador soviético llamado Alexey Pajitnov creaba en Moscú lo que se convertiría en uno de los videojuegos más influyentes de la historia. Tetris nació en el Centro de Computación Dorodnitsyn de la Academia de Ciencias de la URSS, donde Pajitnov trabajaba desarrollando software para el gobierno soviético.

El concepto del juego era elegantemente simple: piezas geométricas compuestas por cuatro cuadrados —los tetrominós— caían desde la parte superior de la pantalla, y el jugador debía rotarlas y posicionarlas para formar líneas horizontales completas que desaparecían al completarse. Esta mecánica, inspirada en el pentominó —un antiguo rompecabezas— y el amor de Pajitnov por el tenis, dio origen al nombre: una fusión de "tetra" y "tenis". 

Lo que distinguió a Tetris de otros juegos de su época fue su diseño minimalista y su curva de dificultad progresiva. No había enemigos que vencer ni niveles que superar en el sentido tradicional; solo la lucha contra la gravedad acelerada y el espacio limitado. Esta simplicidad conceptual ocultaba una profundidad psicológica extraordinaria: el juego generaba un estado de flujo que los neurocientíficos estudiarían décadas después.

La historia de Tetris, sin embargo, trascendió lo meramente lúdico para convertirse en un laberinto legal y político digno de una novela de espionaje. En la Unión Soviética de mediados de los ochenta, los derechos de propiedad intelectual eran nebulosos. Pajitnov no podía poseer legalmente su creación; técnicamente pertenecía al Estado soviético. Esto desencadenó una batalla por los derechos del juego que involucró a empresas británicas, japonesas y estadounidenses, con negociaciones que llegaron hasta el Kremlin.

Robert Stein, un empresario británico-húngaro, fue el primero en reconocer el potencial comercial del juego y comenzó a vender licencias antes de asegurar completamente los derechos. Nintendo, entonces en plena expansión con su Game Boy, vio en Tetris el juego perfecto para su consola portátil. Henk Rogers, diseñador de videojuegos y empresario, jugó un papel crucial al negociar directamente en Moscú los derechos para consolas portátiles, estableciendo una relación personal con Pajitnov que duraría décadas.

La inclusión de Tetris como juego empaquetado con el Game Boy en 1989 fue una decisión estratégica que transformó ambos productos en fenómenos culturales globales. El juego vendió millones de copias y se convirtió en sinónimo de la consola portátil de Nintendo. Su diseño era perfecto para sesiones breves pero intensamente adictivas, ideal para el transporte público o momentos de espera.

Pajitnov no recibió regalías significativas por su creación hasta 1996, cuando los derechos finalmente revirtieron a él y fundó The Tetris Company junto a Rogers. Para entonces, Tetris ya había transcendido su medio original, apareciendo en prácticamente todas las plataformas imaginables, desde calculadoras hasta edificios iluminados.

El legado de Tetris en la cultura científica y educativa es considerable. Investigadores han utilizado el juego para estudiar la cognición espacial, la memoria y hasta el tratamiento del trastorno de estrés postraumático. El "efecto Tetris" —ver piezas cayendo al cerrar los ojos tras jugar extensamente— se ha convertido en un fenómeno psicológico reconocido que ilustra la plasticidad cerebral.

Cuatro décadas después de su creación, Tetris permanece como testimonio del poder del diseño elegante y universal, un puente cultural que conectó la Guerra Fría con la era digital global.

Celebrando 25 años de una comunidad de verano

Hemos cumplido 25 años en la Urbanización Riomar (ver varios posts) donde residimos en verano, y 37 años en Mil Palmeras. Está en un paraíso mediterráneo de Pilar de la Horadada (Alicante). Los miembros de la Junta Directiva de Propietarios, nos propusimos celebrar este cuarto de siglo entre vecinos. Es una ocasión perfecta para reforzar los lazos comunitarios, reconocer la historia compartida y proyectar juntos un futuro más sostenible y acogedor.

Entre las propuestas que hemos barajado para la celebración como hemos cumplido las principales como una Fiesta- Party del 25º aniversario con proyecciones de fotos históricas (ver álbum) tras la cena comunitaria.

Para asegurar la mejor comunicación abierta a todos los residentes, hemos creado un Grupo de WhatsApp general y bilingüe (véase en este post previo), premisa indispensable para la plena inclusión. También se ha celebrado una sesión de cine de verano, iniciativa que surgió el año pasado y que se ha repetido en esta ocasión con Manolito gafotas (vídeo).

Se ha reactivo una publicación en blog “Crónicas de la urbanización Riomar 8”. Allí queda recogido lo permanente, con una breve historia en formato digital con fotos, anécdotas, planos originales, etc. Un componente esencial ha sido la serie de entrevistas a protagonistas de esta historia, bajo la dirección periodística de Sara, una niña de apenas 11 años.

El objetivo es recoger ideas de mejora y resaltar el valor de nuestro refugio de verano o permanente para algunos vecinos. Las sugerencias de mejora serán trasladadas a la Junta para su incorporación. Se han realizado una veintena de conversaciones y el resultado puede verse ya en esta web que se traduce a todos los idiomas. Cada entrevista, grabada en menos de tres minutos, se ha publicado en Internet. Se planteaban estas dos preguntas:

1 ¿Qué es lo que más te gusta de nuestra comunidad de Riomar 8?

2 ¿Señala algunas propuestas de mejora para que Riomar 8 sea más agradable y acogedor?


Presentación por Sara (y todas las 20 entrevistas encadenadas) 

Otras ideas, que han quedado en el tintero por el momento, fueron:

- Exposición: “25 años, 25 fotos”. Recopilación de imágenes de antes y ahora, recuerdos de los primeros años y transformaciones visibles.

- Cápsula del tiempo. Recoger objetos simbólicos, deseos y recuerdos que se abrirán en el 50º aniversario.

- Homenaje a los pioneros. Reconocimiento público a las primeras familias, a personas mayores o a quienes han contribuido al bienestar común.

- Mural colaborativo o jardín conmemorativo. Creación artística entre vecinos o plantación colectiva como símbolo de futuro.

- Eco-iniciativas del futuro. Lanzamiento de campañas de reciclaje, compostaje comunitario, huerto urbano o energía solar compartida.

Entrevistas Riomar8 de 2025
Álbum de fotos de las entrevistas.