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El futuro de la democracia, según Daniel Innerarity

Siempre es un placer y un aprendizaje escuchar a Daniel Innerarity (posts previos), a quien puede conocer en persona y conversar largo y tendido en Getxo allá por 2002, gracias a Josune Ariztondo. Hoy lo hemos escuchado de nuevo, y recogemos su intervención, así como una reseña de su muy recomendable libro "El futuro de la democracia". Al final también recogemos recogemos recientes vídeos sobre este mismo tema. Todo de la mano de BBK Bilbao Kultura Social Forum 2026 extremadamente bien organizado por la Fundación Fair Saturday presidida por nuestro amigo Jordi Albareda (posts)

Encontrar Waterloo en Waterloo: Innerarity y el futuro de la democracia. Fabrizio del Dongo huye de Italia para sumarse al ejército de Napoleón y acaba estando en una batalla sin verla. Corre de un lado a otro, oye los cañones, pasa junto al emperador sin reconocerlo y, al final, solo sabría contar su asombro por no haber conseguido encontrar Waterloo en Waterloo. Con esa escena de La cartuja de Parma abre Daniel Innerarity su ensayo El futuro de la democracia (Galaxia Gutenberg, mayo de 2026). No es un adorno: la pregunta que recorre el libro es cómo ser un buen contemporáneo cuando el estruendo de las noticias impide distinguir lo decisivo de lo llamativo.

Theodor Adorno dejó una divisa para esa dificultad: mantener viva la conciencia de que, entre la ostentación y el alboroto, algo falta. Innerarity la aplica a la democracia, un régimen del que no sabemos si reclama indignación ante sus enemigos o serenidad confiada en su resistencia. 

Un título prestado a Bobbio. El título es de Norberto Bobbio, cuyo ensayo de 1984 nació de una conferencia en el Congreso de los Diputados en 1983. Entonces la democracia vivía un momento triunfal; hoy sabemos que puede retroceder, y eso cambia la manera de preguntar. Innerarity no cuenta su historia sino su porvenir, y arranca con una paradoja: hablar del futuro de la democracia es hablar de algo que no existe, porque lo propio de este régimen es poner el futuro en nuestras manos. La democracia de mañana será distinta de la de hoy; si fuera idéntica, no tendría futuro. 

Los malos y los males. La distinción más fértil del primer capítulo separa a los malos (autoritarios, golpistas, demagogos) de los males: desinformación, desigualdad, complejidad, instituciones mal diseñadas. Preferimos un culpable a una explicación estructural, enemigos a rivales, corrupción a torpeza. Pero si un gobernante sin escrúpulos puede hacer daño, argumenta el autor, es porque las instituciones estaban mal pensadas: los errores personales solo adquieren gran tamaño donde hay fallos de sistema. Hay malos, pero tal vez los males sean más dañinos. 

La fascinación de lo peor. Más incómodo es su segundo movimiento. El relato que lo explica todo por la brutalidad de los fuertes, con House of Cards como retrato, nos convierte en espectadores y desactiva la indignación. Innerarity pregunta a quién beneficia esa explicación derrotista, y apunta a los autoritarios, interesados en que creamos que pueden más de lo que pueden. Su aliado es Maquiavelo, que enseñó a los príncipes a conquistar, pero también a los pueblos a resistir. Con su imagen de la inundación: cuando llega, poco se puede hacer; en tiempo de calma se levantan los diques. 

Un mapa por recorrer. Estas líneas se apoyan en la introducción, el primer capítulo y el índice, disponibles en la web de la editorial. El índice anuncia diez partes y un epílogo: polarización, crisis de la democracia liberal, extrema derecha, políticas de identidad, democratizar el trabajo, la migración y el dinero, inteligencia artificial y tiempo. Algunos títulos, como una defensa de las políticas de la identidad o un capítulo contra el antiwokismo, toman partido en asuntos que dividen; conviene discutirlos con el texto entero delante y no con el titular. 

Buenos contemporáneos. En una entrevista, Innerarity dice partir del orgullo por una democracia a la que hay que hacer muchos ajustes, «sin arrojarla por la ventana». Quizá esa sea la forma más sobria de ser buen contemporáneo: no buscar la batalla donde más truena el cañón, sino preguntarse qué falta en el paisaje. ¿Qué falta hoy en nuestro Waterloo, y quién se ocupa de mirar?

Propuesta de acción. En lectura, a dos años: leer el libro junto al de Bobbio en un grupo de seis personas, una sesión mensual durante seis meses, y evaluar cuántos desacuerdos razonados es capaz de formular cada miembro. En escritura, a cinco años: llevar un cuaderno de «lo que falta», con una nota trimestral sobre algo que el ruido público omite, y revisar al final cuáles de esas intuiciones se confirmaron. En voluntariado, a diez años: participar en un órgano ciudadano local (asociación vecinal, consejo escolar, presupuestos participativos), con indicadores de asistencia, propuestas presentadas y mejoras logradas, evaluados cada dos años con otra persona.

El futuro de la democracia, Daniel Innerarity
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Los miserables: La novela total de Victor Hugo

Hoy repasamos "Los miserables", una novela que sigue actual, porque es un paradigma de cuando la literatura se convierte en conciencia ética. Hay libros que pertenecen a su época y libros que pertenecen a la eternidad. Los miserables (1862), de Victor Hugo, es inequívocamente de los segundos. Novela, alegato, catedral narrativa, documento histórico y tratado moral a la vez, esta obra monumental sigue interpelando al lector contemporáneo con una urgencia que no ha perdido un gramo de su vigencia original.

Victor Hugo: el hombre que fue más grande que sus libros. Victor Hugo nació en Besanzón el 26 de febrero de 1802, hijo de un general napoleónico y una madre de convicciones realistas y católicas. Esa tensión de origen —entre el orden establecido y la rebeldía íntima— atravesaría toda su existencia. Poeta prodigio, dramaturgo revolucionario con Hernani (1830), novelista de primer orden con Notre-Dame de París (1831), fue también diputado, par de Francia y, finalmente, exiliado político. Cuando Napoleón III dio su golpe de Estado en 1851, Hugo abandonó Francia y no regresó hasta la caída del Imperio, en 1870. Vivió en Jersey y en Guernesey, donde escribió gran parte de su obra mayor. Murió en París el 22 de mayo de 1885. Su funeral congregó a más de dos millones de personas. Pocos escritores han sido tan llorados y tan leídos en vida.

La novela y su arquitectura moral. Los miserables narra la historia de Jean Valjean, un exconvicto que cumplió diecinueve años de prisión por robar un pan para alimentar a sus sobrinos hambrientos. Liberado, marcado por el estigma social, Valjean se cruza con el obispo Myriel, cuya generosidad inaudita —le regala los candelabros de plata que él mismo era lo único que no le había robado— desencadena una transformación moral que es el verdadero motor de la novela. Frente a él, el inspector Javert: la ley encarnada en un hombre que jamás concibe la posibilidad de la redención.

Hugo construye una galería de personajes que funcionan como arquetipos sin perder nunca su humanidad concreta: la desgraciada Fantine, la pequeña Cosette, el pícaro y entrañable Gavroche, el estudiante Enjolras. Cada uno porta una fracción de la miseria —económica, social, moral— que el autor quiere radiografiar. La acción transcurre entre la batalla de Waterloo (1815) y las barricadas de la insurrección de junio de 1832, un arco histórico que Hugo utiliza para examinar la fragilidad de las promesas de la Revolución francesa.

Lo que hace grande a esta novela. La grandeza de Los miserables no reside únicamente en su arquitectura narrativa, sino en la pregunta que formula y que permanece sin respuesta satisfactoria: ¿puede una sociedad llamarse justa cuando condena a sus miembros más vulnerables por los efectos de su propia desigualdad? Hugo no es un revolucionario en sentido estricto; es algo más incómodo: un humanista que exige coherencia. No pide que caiga el orden, pide que el orden sea digno de su nombre.

La novela fue un fenómeno editorial inmediato. Traducida a docenas de lenguas, adaptada al teatro, al cine y a la escena musical, Los miserables ha sobrevivido a todas las formas de consumo cultural sin agotarse en ninguna. Cada generación la relee y encuentra en ella su propio retrato.

Una obra que sigue siendo necesaria. En un tiempo en que la desigualdad vuelve a colonizar el debate público y la cuestión de la dignidad humana se plantea con renovada urgencia, Los miserables no es un clásico polvoriento sino un texto activo. Leer a Hugo hoy es reconocer que las preguntas esenciales no cambian, solo cambian los nombres de quienes las padecen. Jean Valjean sigue caminando por alguna parte.

@ygarciacorpas Qué bonito es lo bonito!! #LosMiserables #BookTok #EduTok #TikTokCampaign #TikTokLearningCampaign ♬ sonido original - YGarciaCorpas

Biarritz en dos días: Guía culta entre historia y costa vasca

Biarritz (otros posts): una ciudad de capas históricas. Biarritz, ubicada en el extremo norte de la costa vasca francesa, representa uno de los casos más interesantes de transformación urbana del siglo XIX europeo. De un pueblo ballenero medieval pasó a convertirse en destino de la aristocracia y la burguesía industrial gracias a los caprichos de Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. Esta metamorfosis dejó huellas arquitectónicas que todavía estructuran la experiencia contemporánea de la ciudad, haciendo que cualquier visita breve adquiera una dimensión histórica incapaz.

Primer día: la costa y la arquitectura Belle Époque. Una jornada bien aprovechada comienza en la Playa del Ayuntamiento o la Grande Plage, desde donde la geografía urbana revela su lógica decimonónica. El paseo marítimo, con sus construcciones señoriales del XIX, comunica visualmente con el Casino, edificio emblemático de 1903 diseñado por el arquitecto Coquet. No se trata simplemente de admirar estructuras, sino de leer en la piedra y el hierro forjado las aspiraciones de una época que creía en el progreso material como vía hacia el refinamiento.

Desde allí, el recorrido hacia el norte conduce al Museo del Mar (Musée de la Mer), instalado en una construcción Art Déco que aloja una colección que ilustra tanto la historia ballenera de la región como la ecología marina atlántica contemporánea. La visita se complementa ascendiendo al Faro de Biarritz, desde donde la perspectiva panorámica permite captar la lógica geográfica y urbanística de la ciudad.

Por la tarde, conviene transitar por el barrio histórico alrededor de la Iglesia de Nuestra Señora del Atalay, núcleo medieval preservado donde la textura urbana premoderna aún respira. Una caminata hacia el sur, hacia la Roca de la Virgen, ofrece tanto puntos de vista privilegiados como reflexión sobre cómo el simbolismo religioso ha estructurado los paisajes costeros europeos.

Segundo día: naturaleza, cultura y pensamiento. El segundo día puede dedicarse a una exploración más reflexiva. Los acantilados de Côte des Basques constituyen un espacio donde naturaleza y práctica cultural (el surf) convergen de forma paradigmática. Es útil desayunar en un café próximo y observar cómo la modernidad del deporte acuático dialoga con la geomorfología ancestral.

Una visita al Museo Asiático (colección privada de arte oriental) amplía la perspectiva cosmopolita de Biarritz: la ciudad no solo mira hacia Europa, sino que históricos viajes comerciales y exotismo decimonónico dejaron marcas en sus colecciones. Por la tarde, el Château de Marracq (ahora hotel, pero su estructura es visitables desde sus espacios públicos) ejemplifica cómo la arquitectura residencial de élite operaba como manifestación del gusto burgués.

Recorrer Biarritz en dos días no significa agotar sus atractivos, sino comprender cómo una ciudad costera se convierte en palimpsesto: estratos medievales bajo capas Belle Époque, todo ello dialogando con la presencia atlántica permanente. Es un ejercicio de lectura urbana donde el viajero culto descubre que el ocio balneario nunca fue únicamente hedonista, sino expresión de transformaciones sociales, técnicas y estéticas profundas.

Álbum de imágenes públicas.

@gukgreen 🌊 5 COSAS QUE HACER EN BIARRITZ 🌊 1️⃣ ROCHER DE LA VIERGE 📍 Un icónico peñasco con una estatua de la Virgen María, accesible por un puente. 📸 No te olvides de sacarte una foto en su arco con el mar de fondo. 🌅 Vistas espectaculares del océano y la costa vasca. 2️⃣ PUERTO DE LOS PESCADORES 📍 Un pequeño y colorido puerto lleno de encanto. 🐟 Restaurantes con marisco fresco y ambiente marinero. 🚶‍♂️ Ideal para un paseo tranquilo mientras disfrutas de la brisa del mar. 3️⃣ CALLEJEAR Y DESCUBRIR SU ARQUITECTURA 📍 Recorre sus calles comerciales llenas de vida y tiendas. ⛪ Iglesia de Santa Eugenia: arquitectura neogótica con vistas al puerto. ⛪ Iglesia Ortodoxa de San Alejandro: un pedazo de Rusia en Biarritz. 💡 No te pierdas el Faro de Biarritz, con vistas de postal desde lo alto. 4️⃣ BUSCAR EL OSO DEL BALCÓN 👀 Un curioso detalle escondido en la ciudad, ¿serás capaz de encontrarlo? 📸 Una foto con el famoso ‘oso del balcón’ es casi obligatoria. 🔎 Pista: mira hacia arriba en los edificios de la calle comercial mas famosa. 5️⃣ DISFRUTAR DE SUS PLAYAS Y ATARDECERES 🌊 La Grande Plage y la Côte des Basques son perfectas para relajarse o surfear. 🌅 Atardeceres de ensueño, considerados de los mejores de toda Francia. 📸 No olvides capturar ese momento dorado y dejar relajarte ✨ Ideal para: amantes del postureo 🤣🤪 #Biarritz #PaísVascoFrancés #Francia #Surf #Viajes #Atardeceres #gukgreen #paysbasque #basquecountry #Euskadi #paisvasco ♬ In the Mood - Glenn Miller

Historia y economía sin genios: Visión estructural del cambio

Este es el tercer posts consecutivo, siguiendo la línea de los dos posts anteriores:  La controvertida  teoría del Héroe de Thomas Carlyle y  Stellar: Tecnologías convergentes para superar la escasez . Porque hemos encontrado, traducido y resumido este interesante  Substac  (leer en inglés en su integridad)  de Richard Turnock, un amigo norteamericano de nuestro hijo Aitor. Se titula "Why the Great Man Died Twice: Once in History, Once in Economics" (Por qué el gran hombre murió dos veces: una en la historia, otra en la economía).

Durante siglos, hemos interpretado la historia como una sucesión de figuras excepcionales. Napoleón forjó Europa moderna. Edison iluminó el mundo. Steve Jobs democratizó la tecnología personal. Esta narrativa —conocida como la Teoría del Gran Hombre (post previo), articulada por Thomas Carlyle en el siglo XIX— sostiene que individuos singulares crean los momentos históricos que definen épocas. Sin estos genios, según la teoría, las transformaciones simplemente no ocurrirían, o lo harían de forma radicalmente diferente.

Un análisis contemporáneo desafía frontalmente esta premisa, argumentando que confundimos correlación con causalidad. Las grandes transformaciones civilizacionales, sugiere el denominado Marco Meta-Stellaris, no dependen de individuos excepcionales sino de fuerzas estructurales que operan con independencia de quién ocupe posiciones de liderazgo.

Las curvas matemáticas que no esperan héroes.  El fundamento empírico de esta refutación se encuentra en la Ley de Wright, descubierta en 1936 al estudiar la manufactura aeronáutica. Wright observó que con cada duplicación del volumen acumulado de producción, los costes disminuyen en un porcentaje predecible. Los paneles solares siguen una tasa de aprendizaje del 89%: cada vez que se duplica la capacidad instalada acumulada, el coste se reduce un 11%. Las baterías de litio han pasado de costar más de mil dólares por kilovatio-hora en 2010 a menos de cien dólares en la actualidad.

Lo significativo de estas curvas es su motor: volumen de producción acumulado. No visión empresarial. No decretos gubernamentales. No genio inventivo. Simplemente la propiedad matemática de procesos industriales operando a través de miles de empresas, millones de trabajadores y billones de decisiones de consumidores distribuidas durante décadas.

Tomemos el caso de Elon Musk y Tesla. ¿Causó Musk la caída del precio de las baterías? El análisis estructural sugiere lo contrario: Musk reconoció que los precios de las baterías caerían —una distinción sutil pero crucial— y posicionó estratégicamente a Tesla para capturar valor conforme la curva progresaba. La curva habría seguido la Ley de Wright independientemente de quién construyera las fábricas.

El caso chino como validación empírica. China presenta un caso de estudio revelador. Entre 2019 y 2024, el país instaló más de mil gigavatios de capacidad solar, redujo costes de baterías a aproximadamente 81 dólares por kilovatio-hora para celdas de fosfato de hierro-litio, y alcanzó una penetración del 32,8% de vehículos eléctricos en su mercado. ¿Puede atribuirse esto al liderazgo de Xi Jinping? 

Un análisis contemporáneo desafía frontalmente esta premisa, argumentando que confundimos correlación con causalidad. Las grandes transformaciones civilizacionales, sugiere el denominado Marco Meta-Stellaris, no dependen de individuos excepcionales sino de fuerzas estructurales.

Las curvas matemáticas que no esperan héroes. El fundamento empírico de esta refutación se encuentra en la Ley de Wright, descubierta en 1936 al estudiar la manufactura aeronáutica. 

La perspectiva estructuralista sostiene que la coordinación centralizada china proporcionó condiciones institucionales que permitieron que las curvas de aprendizaje se aceleraran. El liderazgo creó condiciones, pero las funciones de forzamiento subyacentes —esas curvas matemáticas implacables— crearon la transformación. Con diferente liderazgo pero manteniendo la coordinación, curvas similares habrían emergido.

Arquetipos generacionales vs. individuos irremplazables.  la teoría generacional de Strauss-Howe: los Baby Boomers, la Generación X, los Millennials: Ciclos de 80-90 años durante los cuales las instituciones estadounidenses se transforman en períodos de crisis. La configuración actual asigna roles específicos a arquetipos generacionales: los Baby Boomers ejerciendo autoridad moral, la Generación X implementando soluciones pragmáticas, los Millennials movilizando energía colectiva.

La distinción crítica: los arquetipos describen roles que se ocupan, no individuos irremplazables que los cumplen únicamente. Si Franklin Roosevelt hubiera fallecido en 1931, la lógica generacional sugiere que otro líder habría ocupado el rol de Crisis. Las condiciones estructurales —la Depresión, el alineamiento generacional, el colapso institucional— demandaban transformación.

Implicaciones metodológicas. Esta perspectiva estructuralista establece límites claros sobre qué puede predecirse. El marco identifica cuándo las transformaciones se vuelven económicamente inevitables, pero no puede predecir qué actores específicos, empresas o mecanismos de política dominarán la economía emergente. ¿Qué compañías energéticas capturarán la oportunidad de paridad de red? ¿Qué fabricantes de vehículos sobrevivirán la transición eléctrica? Estas especificidades requieren razonamiento individual —precisamente lo que el marco rechaza como metodología predictiva fiable.

Esta restricción, argumentan sus proponentes, funciona como virtud metodológica. Un marco que reclama identificar tanto la inevitabilidad estructural como los individuos específicos que liderarán contamina su credibilidad analítica.

El contexto presente. La saturación cultural contemporánea de narrativas de Gran Hombre —el líder correcto restaurará la grandeza manufacturera, el fundador correcto desbloqueará la economía de IA— captura deseos humanos legítimos de agencia y responsabilidad. Sin embargo, esta perspectiva sostiene que estas narrativas sistemáticamente engañan sobre las fuerzas reales que impulsan transformaciones.

Las curvas de aprendizaje no pausan durante debates de liderazgo. Los costes de generación solar ya han caído por debajo del carbón y gas natural en la mayor parte de Estados Unidos, no porque un Gran Hombre lo decretara, sino porque décadas de experiencia manufacturera acumulada condujeron los costes hacia inevitabilidad matemática. Los precios de baterías se aproximan al umbral donde los vehículos eléctricos cuestan menos que sus equivalentes de combustión durante toda su vida útil.

Reconocimiento de patrones vs. culto al héroe. La Teoría del Gran Hombre sirvió a un mundo decimonónico que carecía de herramientas matemáticas para identificar funciones de forzamiento económico estructural. Los datos de curvas de aprendizaje no existían. La investigación sobre ciclos generacionales no se había desarrollado. El análisis de dinámica de sistemas permanecía a un siglo de distancia.

Esas herramientas analíticas ahora existen. Las curvas de la Ley de Wright trazan décadas de declive de costes con precisión notable. La teoría de ciclos generacionales identifica ventanas de transformación institucional con regularidad histórica documentada. La síntesis de estas herramientas, argumentan sus proponentes, alcanza poder predictivo precisamente al trascender el marco del Gran Hombre.

La cuestión permanece abierta: ¿Son las transformaciones civilizacionales producto de genios excepcionales que alteran el curso de la historia, o manifestaciones inevitables de fuerzas estructurales que ningún individuo puede crear, acelerar o detener significativamente? La respuesta que adoptemos determina no solo cómo interpretamos el pasado, sino cómo nos preparamos para transformaciones futuras.

Esperar a que surja el líder adecuado desperdicia el tiempo de preparación que la claridad analítica del marco posibilita. Las condiciones estructurales ya visibles —el cruce de umbrales ya en marcha, la alineación generacional ya madura— proporcionan una señal suficiente para el posicionamiento estratégico, la preparación institucional y la asignación de inversiones. La transformación no espera a su Gran Hombre. Nadie debería hacerlo.

La controvertida teoría del Héroe de Thomas Carlyle

La teoría del Gran Hombre: Cuando los héroes escribían la historia
. En 1840, el historiador y filósofo escocés Thomas Carlyle pronunció una serie de conferencias que condensaría en su obra On Heroes, Hero-Worship, and The Heroic in History. En ella plasmaba una idea tan seductora como polémica: la historia universal es, en esencia, la biografía de los grandes hombres. 

Para Carlyle, figuras como Napoleón, Mahoma, Shakespeare o Lutero no eran meros productos de su época, sino arquitectos del devenir humano, individuos excepcionales cuya voluntad y genio moldeaban el curso de civilizaciones enteras.

El contexto de una idea individualista. La teoría del Gran Hombre emergió en plena era victoriana, un periodo marcado por la expansión imperial británica y una profunda fe en el progreso individual. El romanticismo literario y filosófico, con su exaltación del genio y la originalidad, proporcionaba el clima intelectual perfecto para esta visión heroica de la historia. Carlyle no inventó el culto al héroe, pero sí lo sistematizó en una teoría histórica coherente.

Según su planteamiento, la masa de la humanidad avanza a tientas hasta que surge un individuo dotado de visión superior, capaz de discernir verdades ocultas y de arrastrar a las sociedades hacia nuevos horizontes. Estos "grandes hombres" poseerían cualidades innatas —carisma, inteligencia, valor— que los distinguirían radicalmente del común de los mortales. La historia, en consecuencia, no sería el resultado de fuerzas económicas, estructuras sociales o movimientos colectivos, sino el escenario donde actúan estos titanes excepcionales.

Las grietas de un monolito. Sin embargo, incluso en su momento de mayor influencia, la teoría de Carlyle enfrentó objeciones sustanciales. Herbert Spencer, contemporáneo suyo, argumentó exactamente lo contrario: que los "grandes hombres" eran productos de su sociedad, no sus creadores. Un Napoleón habría sido imposible sin la Revolución Francesa, un Shakespeare sin el florecimiento cultural isabelino. Los individuos excepcionales, sugería Spencer, emergen cuando las condiciones sociales y materiales hacen posible y necesaria su aparición.

El golpe más contundente vino del materialismo histórico. Karl Marx y Friedrich Engels rechazaron frontalmente el "culto al individuo" de Carlyle, proponiendo que las fuerzas económicas y las luchas de clase constituían el verdadero motor de la historia. Para ellos, incluso las figuras más carismáticas operaban dentro de límites estructurales que no podían trascender. Lenin lo expresó con claridad: los líderes son importantes, pero solo cuando canalizan correctamente las corrientes históricas subyacentes.

El legado y la historiografía contemporánea. La historiografía del siglo XX se alejó decididamente de la teoría del Gran Hombre. La Escuela de los Annales en Francia, la historia social británica y el análisis de sistemas-mundo privilegiaron las estructuras de larga duración, los movimientos colectivos y las dinámicas impersonales. Los historiadores comenzaron a preguntarse por la vida cotidiana de la gente común, por los cambios demográficos, económicos y culturales que operan más allá de la voluntad de cualquier individuo.

No obstante, la teoría de Carlyle no ha desaparecido del debate intelectual. En biografías políticas, libros de liderazgo empresarial y narrativas populares de la historia, persiste la tentación de atribuir el cambio histórico a personalidades carismáticas. La pregunta sigue siendo pertinente: ¿habría ocurrido la Revolución rusa sin Lenin? ¿Los derechos civiles en Estados Unidos sin Martin Luther King Jr.?

Una síntesis necesaria. Quizás la respuesta no sea elegir entre Carlyle y sus críticos, sino reconocer una interacción compleja. Los individuos excepcionales pueden acelerar, reorientar o cristalizar procesos históricos, pero raramente los crean de la nada. Actúan dentro de contextos que limitan y posibilitan simultáneamente. Como señaló el historiador E.H. Carr, la historia resulta de una danza continua entre el individuo y la sociedad, entre la acción personal y las fuerzas estructurales.

La teoría del Gran Hombre, con todas sus limitaciones, nos recuerda algo valioso: Las decisiones humanas importan y son decisivas. Pero también debemos recordar que esas decisiones nunca se toman en el vacío, sino en el terreno fértil o árido que prepara la historia colectiva.

La historia se repite: Para entender el belicismo de USA

Proseguimos con algunas perspectivas del Prof. Jiang Xueqin (ver otros controvertidos o indiscutibles posts). Aquí ofrece una acusación generalizada contra la política exterior angloamericana, argumentando que la lucha entre China y Estados Unidos es el último capítulo de una estrategia centenaria de dominio imperial. Comienza con una acusación histórica condenatoria, afirmando que durante los últimos dos siglos «Gran Bretaña ha sido la principal instigadora de guerras en todo el mundo». Afirma que «una de las grandes injusticias de [la Primera Guerra Mundial] fue que se obligó a Alemania a aceptar toda la culpa por haberla provocado... cuando, en realidad, se podría argumentar que Gran Bretaña tuvo más que ver con la causa de la Primera Guerra Mundial que Alemania».

Explica que la base de esta estrategia es la Teoría del Heartland de Mackinder. Como potencia marítima con mano de obra limitada, «Gran Bretaña... para mantener su hegemonía, necesita crear el mayor caos y conflicto posible dentro del continente euroasiático». Este imperativo significaba que «Gran Bretaña no puede permitir que surja ninguna potencia en Eurasia», lo que la llevó a financiar conflictos perpetuos, como las «siete grandes guerras contra Francia» para sabotear el sistema continental de Napoleón.

Hoy en día, afirma Xueqin, Estados Unidos ha heredado esta doctrina. El auge de China como superpotencia manufacturera y sus inversiones estratégicas en regiones ricas en recursos, como el «triángulo del litio» de Sudamérica para minerales críticos, suponen una amenaza directa. «Estados Unidos no puede permitir que China siga creciendo», advierte, por lo que ahora emplea su poderío marítimo de forma disruptiva. Condena incidentes como el abordaje de buques mercantes como «piratería descarada» y acusa a Estados Unidos de hipocresía: «Durante los últimos 50 años, [este país] ha dicho que defenderá el comercio mundial y ahora... para defender su imperio... recurre a la piratería mundial».

Esta agresión, combinada con el «privilegio exorbitante» del dólar estadounidense —que le permite «imprimir 30 billones de dólares sin sufrir las consecuencias, mientras que el resto del mundo tiene que absorber la deuda»— está forjando su peor enemigo. Está acelerando la formación de «la pesadilla del Imperio angloamericano: una alianza entre Rusia, Irán y China». Irán es el eje crucial, el «centro del mundo» para los corredores comerciales emergentes, por lo que «Estados Unidos está decidido a cambiar el régimen allí». Xueqin sostiene que «Estados Unidos no puede permitirse que esta alianza se materialice... China, Rusia e Irán pueden comerciar entre ellos... y Estados Unidos se quedaría atrapado con una deuda de 30 billones de dólares y el esquema Ponzi estadounidense se derrumbaría».

«Se trata, literalmente, de una lucha a vida o muerte para Estados Unidos», afirma, en la que el objetivo estratégico no es la victoria, sino la perturbación: «no tiene que ganar la guerra, pero necesita crear el mayor caos posible». Predice una fuerte escalada y pronostica que «en 2026 veremos una escalada en la retórica y el conflicto entre Estados Unidos e Irán», con «Israel actuando como el pitbull del imperio estadounidense» en esta prolongada contienda geopolítica.

Habla con Napoleón o Einstein gracias a la Inteligencia Artificial

Gracias a Character.AI, una aplicación web de chatbot basada en inteligencia artificial, podemos interactuar y conversar con personajes virtuales. Estos personajes reales o ficticios, que pueden estar basados en celebridades, personajes de videojuegos, anime, y más. Quizá no pase el Test de Alan Turing, pero resulta ilustrativo del avance de la Inteligencia Artificial (AI). 

La aplicación o web Character.AI es gratuita y permite a los usuarios chatear con variados personajes existentes o crear los nuestros propios. También ofrece una suscripción de pago, que brinda mensajes más rápidos y acceso a características adicionales. 

Algunos de los personajes disponibles son Albert Einstein, Napoleón Bonaparte, Elon Musk,  Ariana Grande,  Nicki Minaj, Billie Eilish,  Mark Zuckerberg, Taylor Swift, Joe Biden, Ronaldo, J. R. R. Tolkien,  Super Mario o Goku de Dragon Ball,...

Toda la conversación queda registrada en su integridad por escrito en la misma web, como puede verse en enlaces con una transcripción completa.
   
Además, los usuarios podemos crear y entrenar nuestros propios personajes de IA con rasgos de personalidad específicos, intereses y estilos de conversación. Crear tu propio personaje en Character.AI es un proceso bastante sencillo y divertido. 

La guía paso a paso para hacerlo incluye: 
  • Registrarse/Iniciar sesión: Primero, debes registrarte o iniciar sesión en la página web de Character.AI. 
  • Crear un personaje: Una vez dentro, haz clic en el botón de “Create” y selecciona “Create a Character”. 
  • Configurar detalles básicos: Introduce el nombre de tu personaje y escribe un saludo o introducción. Puedes usar un traductor si necesitas ayuda con el idioma. 
  • Personalizar el personaje: Imagen: Puedes subir una imagen o describir cómo quieres que se vea tu personaje para que la IA genere una imagen. 
  • Visibilidad: Decide si tu personaje será público, privado o no listado. 
  • Detalles avanzados: Haz clic en “Edit Details (Advanced)” para añadir descripciones más detalladas y definir la personalidad de tu personaje. 
  • Guardar y chatear: Una vez que hayas configurado todo, guarda tu personaje y empieza a interactuar con él.
Aún más instructivo que hablar con personajes del pasado o del presente, es conversar con tu yo del futuro (pero eso será un próximo post).
Alguna polémica también ya ha aparecido,...

Esperanza de vida y su evolución histórica

Esperanza de Vida en USA
¿Cuántos años te quedan de vida? La respuesta a esa pregunta es la esperanza de vida (ver en numerosos posts). Es un indicador que mide el promedio de años que se esperaría que una persona viva, basado en el nivel de mortalidad de un determinado grupo de población. Se usa para medir el IDH (Índice de Desarrollo Humano) y que varía según el sexo, el nivel educativo, el PIB y otros factores. 

En el gráfico superior visualizamos la esperanza de vida estadounidense actual por edad y género. Los gráficos y estudios de EE.UU. son muy precisos y clarividentes, si bien la esperanza de vida en nuestro entorno es superior. Una conclusión clave de la esperanza de vida es que aumenta a medida que se envejece. Esto se ve fácilmente en la anterior tabla, que enumera los años que le quedan de vida a una edad determinada a una persona estadounidense y la esperanza de vida proyectada.

Al nacer, un bebé estadounidense promedio puede esperar vivir hasta poco más de 74 años. Pero si el niño llega a la edad adulta, a los 21 años podría vivir un año más, más allá de los 75. Esta tendencia persiste incluso hacia el final de la vida, cuando el años que nos quedan disminuyen rápidamente, influidos por la mayor probabilidad de muerte. 

Las mujeres estadounidenses tienen una esperanza de vida mayor que los hombres. Al nacer, la brecha es cercana a los seis años y se reduce constantemente a alrededor de un año a los 85 años. Las mujeres sobreviven a los hombres en casi todos los países del mundo, debido a una combinación de razones sociológicas, conductuales y biológicas. 

Según los datos más actualizados, la esperanza de vida en España en 2021 fue 83,03 años. Ese año, la esperanza de vida de las mujeres fue de 85,81 años, mayor que la de los hombres que fue de 80,2 años. España fue el país de la Unión Europea con la esperanza de vida más alta por delante de Suecia. 

Estos cambios se deben a mejoras en la medicina, la salud pública, la nutrición, el acceso a agua limpia y saneamiento, la atención médica neonatal, los antibióticos, las vacunas y otros esfuerzos de salud pública. Además, el crecimiento económico y la reducción de la pobreza también han contribuido a la disminución de la mortalidad infantil. La historia nos muestra que, a pesar de las dificultades del pasado, hemos logrado avances significativos en la protección de la vida de los niños.

A principios del siglo XIX, cuando había menos de mil millones de seres humanos en la Tierra, en 1804 la esperanza de vida global al nacer era de aproximadamente 29 años. Se trata de una cifra sorprendentemente baja, porque la esperanza de vida es una proyección estadística de cuántos años más puede esperar vivir una persona, basándose en las tasas de mortalidad de ese momento. Y dado que la tasa de mortalidad infantil en particular era tan alta, la esperanza de vida resumía con precisión la baja probabilidad de que muchos bebés vivieran hasta la edad adulta.

En 1804, cuando Napoleón fue coronado como emperador de Francia en Notre-Dame (París), se estima que se alcanzó el primer "billion", los mil millones de seres humanos. Hubo que esperar hasta 1927, cuando Charles Lindbergh realizó el primer vuelo transoceánico desde Nueva York a París, para que dos mil millones de humanos habitaran el planeta.  Cuando nacimos en 1953, apenas existíamos 2.500 millones de personas. Las predicciones (ver en contador constante y actualizado) apuntan nunca se superarán los 11 mil millones de seres humanos y que el máximo será hacia el año 2100. 
Esperanza de vida a lo largo de la historia
Según un estudio del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington, se espera que España sea el país con la mayor esperanza de vida en el mundo en 2040, con una esperanza de vida de 85,8 años. Esto es casi tres años por encima del promedio actual. Sin embargo, estas son solo proyecciones y pueden cambiar debido a una variedad de factores, incluyendo avances en la medicina, cambios en las tasas de mortalidad y cambios en los estilos de vida. En el año 2040, los países con la mayor esperanza de vida serán: