La teoría del Gran Hombre: Cuando los héroes escribían la historia. En 1840, el historiador y filósofo escocés Thomas Carlyle pronunció una serie de conferencias que condensaría en su obra On Heroes, Hero-Worship, and The Heroic in History. En ella plasmaba una idea tan seductora como polémica: la historia universal es, en esencia, la biografía de los grandes hombres.
Para Carlyle, figuras como Napoleón, Mahoma, Shakespeare o Lutero no eran meros productos de su época, sino arquitectos del devenir humano, individuos excepcionales cuya voluntad y genio moldeaban el curso de civilizaciones enteras.
El contexto de una idea individualista. La teoría del Gran Hombre emergió en plena era victoriana, un periodo marcado por la expansión imperial británica y una profunda fe en el progreso individual. El romanticismo literario y filosófico, con su exaltación del genio y la originalidad, proporcionaba el clima intelectual perfecto para esta visión heroica de la historia. Carlyle no inventó el culto al héroe, pero sí lo sistematizó en una teoría histórica coherente.
Según su planteamiento, la masa de la humanidad avanza a tientas hasta que surge un individuo dotado de visión superior, capaz de discernir verdades ocultas y de arrastrar a las sociedades hacia nuevos horizontes. Estos "grandes hombres" poseerían cualidades innatas —carisma, inteligencia, valor— que los distinguirían radicalmente del común de los mortales. La historia, en consecuencia, no sería el resultado de fuerzas económicas, estructuras sociales o movimientos colectivos, sino el escenario donde actúan estos titanes excepcionales.
Las grietas de un monolito. Sin embargo, incluso en su momento de mayor influencia, la teoría de Carlyle enfrentó objeciones sustanciales. Herbert Spencer, contemporáneo suyo, argumentó exactamente lo contrario: que los "grandes hombres" eran productos de su sociedad, no sus creadores. Un Napoleón habría sido imposible sin la Revolución Francesa, un Shakespeare sin el florecimiento cultural isabelino. Los individuos excepcionales, sugería Spencer, emergen cuando las condiciones sociales y materiales hacen posible y necesaria su aparición.
El golpe más contundente vino del materialismo histórico. Karl Marx y Friedrich Engels rechazaron frontalmente el "culto al individuo" de Carlyle, proponiendo que las fuerzas económicas y las luchas de clase constituían el verdadero motor de la historia. Para ellos, incluso las figuras más carismáticas operaban dentro de límites estructurales que no podían trascender. Leninlo expresó con claridad: los líderes son importantes, pero solo cuando canalizan correctamente las corrientes históricas subyacentes.
El legado y la historiografía contemporánea. La historiografía del siglo XX se alejó decididamente de la teoría del Gran Hombre. La Escuela de los Annales en Francia, la historia social británica y el análisis de sistemas-mundo privilegiaron las estructuras de larga duración, los movimientos colectivos y las dinámicas impersonales. Los historiadores comenzaron a preguntarse por la vida cotidiana de la gente común, por los cambios demográficos, económicos y culturales que operan más allá de la voluntad de cualquier individuo.
No obstante, la teoría de Carlyle no ha desaparecido del debate intelectual. En biografías políticas, libros de liderazgo empresarial y narrativas populares de la historia, persiste la tentación de atribuir el cambio histórico a personalidades carismáticas. La pregunta sigue siendo pertinente: ¿habría ocurrido la Revolución rusa sin Lenin? ¿Los derechos civiles en Estados Unidos sin Martin Luther King Jr.?
Una síntesis necesaria. Quizás la respuesta no sea elegir entre Carlyle y sus críticos, sino reconocer una interacción compleja. Los individuos excepcionales pueden acelerar, reorientar o cristalizar procesos históricos, pero raramente los crean de la nada. Actúan dentro de contextos que limitan y posibilitan simultáneamente. Como señaló el historiador E.H. Carr, la historia resulta de una danza continua entre el individuo y la sociedad, entre la acción personal y las fuerzas estructurales.
La teoría del Gran Hombre, con todas sus limitaciones, nos recuerda algo valioso: Las decisiones humanas importan y son decisivas. Pero también debemos recordar que esas decisiones nunca se toman en el vacío, sino en el terreno fértil o árido que prepara la historia colectiva.
En un mundo que teme a la vejez, Hideki Wada escribe con honestidad: la vida después de los 80 puede ser movimiento, deseo, aprendizaje y risa. ‘El Muro de los 80 Años’ no promete remedios milagrosos: propone actitudes pequeñas y valientes para transformar la caída esperada en un nuevo comienzo.
Hideki Wada (和田秀樹) es médico y psiquiatra japonés, especializado en salud mental de personas mayores. A lo largo de décadas de práctica clínica ha tratado a miles de pacientes geriátricos y ha publicado una amplia obra divulgativa sobre envejecimiento, salud mental y calidad de vida, que le ha convertido en una figura muy conocida en Japón. Su trabajo se mueve en el cruce entre la práctica clínica, la divulgación y la crítica social sobre cómo afrontamos la vejez.
Hideki Wada, nacido el 7 de junio de 1960 en Osaka, Japón, es un psiquiatra especializado en enfermedades mentales en la tercera edad. Con más de 35 años de experiencia, ha tratado a aproximadamente 6.000 pacientes, enfocándose en cómo la mente influye en el proceso de envejecimiento. Estudió en la Escuela de Psiquiatría Karl Menninger en Estados Unidos, lo que le permitió integrar perspectivas occidentales a su práctica japonesa.
Más allá de la medicina, Wada es un polímata: director de cine, con obras como I Will Never Forgive (2018) y Juken no Shinderera (2007), y colaborador en reseñas cinematográficas para la revista Asahi Weekly entre 2003 y 2005. Su interés por el cine se entreteje con su trabajo psiquiátrico, usando narrativas para explorar temas de resiliencia y felicidad en la vejez. A los 65 años (en 2025), Wada aboga por llamar a las personas mayores de 70 "personas afortunadas" en lugar de "ancianos", promoviendo una visión positiva del envejecimiento. Su obra refleja esta filosofía, desafiando sistemas médicos que priorizan la restricción sobre la libertad.
El Muro de los 80 Años —título traducido del inglés The 80-Year-Old Wall (o versiones con ese sentido)— llegó al gran público en Japón con un fuerte impacto: desde su aparición se ha señalado que superó las centenas de miles de ejemplares vendidos y se convirtió en un fenómeno de ventas y debate social, porque plantea una mirada optimista y práctica sobre la vida después de los 80 años. El libro recoge consejos directos y observaciones extraídas de la experiencia clínica del autor y ha sido glosado por medios y reseñas en distintos países.
El libro articula una metáfora central —la “pared” de los 80 años— para hablar del corte o la transformación que muchas sociedades perciben al llegar a edades muy avanzadas. En lugar de entender la vejez como declive inevitable, Hideki Wada propone 44 verdades / consejos (enunciados breves y prácticos) para vivir con mayor bienestar físico, emocional y social más allá de los 80.
Los conceptos principales del libro son:
Movimiento y cuerpo: la importancia de mantenerse activo, caminar y evitar la rigidez.
Actitudes frente a la salud: evitar la medicalización excesiva, priorizar la calidad de vida sobre la obsesión por parámetros fisiológicos y aprender a convivir con ciertas limitaciones.
Autonomía emocional: permitir deseos, cambiar de opinión, elegir con quién pasar el tiempo y conservar la capacidad de disfrutar.
Relación social y sentido: mantener actividades que provoquen alegría, aprendizaje continuo y la práctica de pequeños actos de servicio a otros.
El tono es directo, con máximas que buscan ser memorables y accionables: no es un ensayo académico sino una guía humana y práctica basada en la clínica. Con citas como: “Camina siempre. No dejes de moverte.” “Cuando estés enfadado, respira hondo.” “No hace falta bajar siempre la presión sanguínea o el azúcar a toda costa: el equilibrio es lo que importa.” “La vejez no debe ser la negación de los deseos: no finjas que ya no los tienes.” “Aprende siempre. Si dejas de aprender, te sentirás viejo de inmediato.” “Sonríe. Lo bueno suele venir detrás de una sonrisa.”
Análisis crítico y valor pedagógico:
Fortalezas: el libro ofrece consejos prácticos, claros y fáciles de recordar; su origen clínico (experiencia con personas mayores) dota a las máximas de credibilidad y calidez. Además, plantea un enfoque positivo del envejecimiento que puede funcionar muy bien en contextos educativos para sensibilizar sobre la autonomía y la dignidad en la tercera edad.
Limitaciones: algunas recomendaciones son muy generales y rozan el aforismo; el enfoque optimista puede minimizar complejidades sociales o económicas del envejecimiento (por ejemplo, el acceso a cuidados, pensiones o la soledad estructural). Desde una óptica pedagógica conviene usar el libro como punto de partida para debate, no como manual único.
Uso en el aula o en talleres: ideal para sesiones intergeneracionales (jóvenes + mayores), actividades de reflexión personal (cada participante elige 3 máximas que quiere aplicar) y proyectos de educación para la salud que combinen el aprendizaje de hábitos con el análisis crítico de discursos sobre la vejez.
En un mundo donde la longevidad se ha convertido en una realidad cotidiana, especialmente en sociedades como la japonesa, surge un libro que desafía las concepciones tradicionales sobre el envejecimiento. El Muro de los 80 Años (título original en japonés: *80-sai no Kabe*), escrito por el psiquiatra Hideki Wada, se ha posicionado como un fenómeno editorial, con ventas que superan las 500.000 copias desde su publicación.
Esta obra no es solo un manual de salud, sino un manifiesto por una vejez feliz y liberada de mitos médicos restrictivos. Acompáñame en este análisis profundo, donde exploraremos la vida del autor, un resumen de la obra, citas clave y reflexiones para lectores interesados en literatura y educación gerontológica.
El Muro de los 80 Años aborda el concepto de un "muro" invisible que muchos enfrentan al llegar a los 80: la brecha entre la esperanza de vida total (82 años para hombres y 88 para mujeres en Japón) y la esperanza de vida saludable (72 para hombres y 75 para mujeres). Wada argumenta que este muro no es físico, sino mental y social, impuesto por mitos médicos que fomentan el miedo y la inactividad. En lugar de enfocarse en curar enfermedades, el libro promueve "vivir con ellas" y disfrutar la vida sin excesivas restricciones.
Estructurado en 44 "verdades" simples pero profundas, el texto es un compendio de consejos prácticos para personas entre 60 y 80 años, con el objetivo de alcanzar los 100 en buena salud y felicidad. Wada critica la sobredependencia de chequeos médicos innecesarios y anima a priorizar el placer: comer lo que se antoje, mantener la curiosidad y rechazar el aislamiento. No es un libro de autoayuda convencional, sino una crítica cultural al envejecimiento "productivo", proponiendo en su lugar un "envejecimiento feliz". Su tono es humorístico, accesible y subversivo, invitando a los lectores a liberarse de estereotipos para una vejez plena.
Algunas de las 44 Verdades para una Vida Afortunada.
Sobre la Actitud Mental y Emocional:
1. "Sigue caminando." – Enfatiza el movimiento constante para mantener la vitalidad.
2. "Respira profundo cuando sientas ira." – Controla las emociones para preservar la salud mental.
21. "Cuando el auto llega a la montaña, aparece el camino": esta es la frase favorita de los ancianos afortunados. – Promueve la resiliencia ante obstáculos.
Sobre la Salud y los Hábitos Diarios:
10. "No te preocupes por las manchas en la piel." – Ignora preocupaciones estéticas superficiales.
44. "La felicidad en la vejez viene de la libertad, no de la restricción." – Sintetiza la filosofía central del libro.
Estas citas, extraídas de reseñas y extractos públicos, ilustran cómo Wada transforma la geriatría en una celebración de la vida. Para una lectura completa, recomiendo adquirir el libro, disponible en ediciones japonesas y traducciones internacionales. La obra no solo es literatura inspiradora, sino una herramienta educativa para repensar la vejez en contextos de envejecimiento poblacional. Wada nos recuerda que envejecer no es un límite, sino una oportunidad para la sabiduría y el gozo.
Todas las recomendaciones: 1. Sigue caminando. 2. Cuando estés enojado, respira hondo. 3. Haz suficiente ejercicio para que tu cuerpo no se ponga rígido. 4. Bebe más agua cuando uses el aire acondicionado en verano. 5. Los pañales ayudan a aumentar la movilidad. 6. Cuanto más masticas, más activos se vuelven tu cerebro y tu cuerpo. 7. La pérdida de memoria no se debe a la edad, sino a la falta de uso del cerebro. 8. No hay necesidad de tomar demasiados medicamentos. 9. No hay necesidad de bajar excesivamente la presión arterial ni el azúcar en sangre. 10. Estar solo no es soledad; es pasar tiempo en paz. 11. La pereza no es algo de lo que avergonzarse. 12. No hay necesidad de gastar dinero en un carnet de conducir (hay una campaña en Japón para que las personas mayores devuelvan sus carnets). 13. Haz lo que quieras; no hagas lo que no te gusta. 14. Los deseos naturales persisten incluso en la vejez. 15. En cualquier caso, no te quedes en casa todo el tiempo. 16. Come lo que quieras; un poco de peso extra es mejor. 17. Haz todo con cuidado. 18. No te involucres con gente que no te cae bien. 19. No veas la televisión todo el tiempo. 20. En lugar de luchar contra la enfermedad, aprende a vivir con ella. 21. “Cuando el coche llega a la montaña, aparece el camino”: esta es la frase mágica para la felicidad de las personas mayores. 22. Come fruta fresca y ensaladas. 23. La hora del baño no debe exceder los 10 minutos. 24. Si no puedes dormir, no te fuerces. 25. Las actividades que te traen alegría aumentan la actividad cerebral. 26. Di lo que sientes; no pienses demasiado. 27. Busca un médico de cabecera lo antes posible. 28. No seas demasiado paciente ni rígido; ser un viejo valiente tampoco está mal. 29. A veces, cambiar de opinión está bien. 30. En las etapas finales de la vida, la demencia es un regalo de Dios. 31. Si dejas de aprender, envejeces. 32. No anheles la fama; lo que tienes es suficiente. 33. La inocencia pertenece a los mayores. 34. Cuanto más difícil es algo, más interesante se vuelve. 35. Tomar el sol trae felicidad. 36. Haz cosas que beneficien a los demás. 37. Disfruta del día con tranquilidad. 38. El deseo es la clave de la longevidad. 39. Vive con alegría. 40. Respira con tranquilidad. 41. Los principios de la vida están en tus manos. 42. Acepta todo con paz. 43. Las personas alegres son queridas por todos. 44. Una sonrisa trae buena suerte.
Sir Demis Hassabis (Londres, 27 de julio de 1976) es un investigador de inteligencia artificial (IA), neurocientífico, diseñador de juegos de ordenador y maestro de ajedrez británico. Este año 2024, fue galardonado con el Premio Nobel de Química por sus contribuciones al diseño computacional de proteínas, junto a David Baker y John Jumper.
Este científico británico, empresario y experto en inteligencia artificial (IA) es más conocido por ser el cofundador y CEO de DeepMind (ver en otros posts), una de las compañías líderes en el desarrollo de IA, que fue adquirida por Google en 2015. Demis Hassabis tiene un perfil multidisciplinario, un polímata que combina su experiencia en neurociencia, IA y juegos, lo que lo ha convertido en una figura clave en el avance de la inteligencia artificial.
Algunos aspectos importantes de su carrera:
Éxito en el ajedrez y los videojuegos: Desde joven, Hassabis fue un niño prodigio en el ajedrez y llegó a ser maestro internacional a los 13 años. También trabajó en el desarrollo de videojuegos, y fue uno de los creadores del aclamado juego Theme Park a los 17 años, que fue un gran éxito comercial.
Formación académica y primeros años: Hassabis estudió en la Universidad de Cambridge, donde se graduó en informática. Luego completó un doctorado en neurociencia cognitiva en el University College London, lo que lo ayudó a combinar su interés por la mente humana y el aprendizaje automático.
DeepMind y la IA (AI): En 2010, Hassabis fundó DeepMind junto a Shane Legg y Mustafa Suleyman. DeepMind ha desarrollado sistemas de IA que han logrado hitos impresionantes, como AlphaGo, un programa que venció a los campeones mundiales de Go, un juego mucho más complejo que el ajedrez para las máquinas. Esto marcó un avance significativo en el aprendizaje automático y la inteligencia artificial.
Enfoque en la IA de propósito general: Hassabis y DeepMind buscan desarrollar una inteligencia artificial de propósito general (AGI, por sus siglas en inglés), es decir, una IA que pueda realizar cualquier tarea cognitiva humana. Aunque esto sigue siendo un desafío a largo plazo, los avances en campos como el aprendizaje profundo y el refuerzo han posicionado a DeepMind como un líder mundial en IA.
Además de su trabajo en IA, Hassabis ha expresado interés en los impactos éticos de la inteligencia artificial, promoviendo un desarrollo seguro y beneficioso para la humanidad.
Concebido por Ferdinand Porsche cuando tenía 24 años, el sistema de vehículos eléctricos e híbridos “Lohner-Porsche” se aplicó a diversos automóviles. Este modelo, totalmente eléctrico, recibió la medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1900. Utiliza motores eléctricos montados en las ruedas, un método emulado por la NASA para el Lunar Roving Vehicle e incluido hoy en día en un amplio abanico de medios de transporte particular libres de emisiones.
Es director general de SpaceX, de Tesla Motors, presidente de SolarCity y copresidente de OpenAI. En enero de 2021 su fortuna se estima en 187 000 millones de dólares, lo que lo convierte en la persona más rica del mundo, superando al fundador de Amazon, Jeff Bezos. En enero del mismo año, Elon Muskfue nombrado como la persona más rica del mundo por la revista Forbes.
A los 10 años, con su primer ordenador, un Commodore VIC-20, Elon Musk empezó a aprender programación por su propia cuenta. Dos años después, vendió su primer videojuego -llamado Blastar- por cerca de 200 dólares. En aquel entonces pasó por momentos difíciles; sus compañeros de escuela lo sometían a bullying por sus intereses poco comunes para ellos.
En el periodo entre los 12 y 15 años de edad entró en una crisis existencial influida por las lecturas de Nietzsche y Schopenhauer. En su hogar las cosas no iban mejor, la relación con su padre era bastante complicada. Sufría la violencia emocional de un progenitor incapaz de comprenderlo.
El servicio militar obligatorio le molestaba. Por tales motivos, Elon Muska los 17 años, luego de graduarse de la secundaria en Pretoria, decidió salir de Sudáfrica y refugiarse con su madre en Canadá. En 1992, gracias a una beca, pudo estudiar Administración de Empresas y Física en la Universidad de Pensilvania.
Recibió su título del Wharton School y permaneció un año más en la universidad para completar su segundo título en física. Tras obtener sus licenciaturas decidió dedicarse a Internet, las energías renovables y la conquista del espacio.
“Engineering is the closest thing to magic that exists in the world.” – Elon Musk pic.twitter.com/LuxqTZBruz
Iniciamos una serie de, al menos, 20 genios o polímatas que han cambiado la vida de más de mil millones de personas, inspirados en este post. Con alguno de ellos hemos podido conversar, comer o estar en el mismo salón. Además con personas que demasiada gente desconoce, sumidos en el banal ruido de medios de comunicación que sólo manejan información irrelevante. Internet pre-existía antes de WEB: Vinton Cerf inventó Internet y Tim Berners-Lee inventó la WEB (verlo claramente en este tuit).
El primer polímata es Vinton Gray Cerf, estadounidense nacido en 1943, el hombre con traje que más ha contribuido al crecimiento de Internet como co-autor del protocolo TCP/IP (Premio Turing de 2004, junto a Robert Kahn, por ello). Atípico, Vinton Cerf, suele vestir con traje y pajarita a pesar de que el código indumentario en Silicon Valley, California, sede de empresas como Google o Apple, es el riguroso casual: camiseta y vaqueros. Su aspecto decimonónico, sin embargo, no debe llevarnos a engaño, pues, además de haber obtenido la Medalla Nacional de la Tecnología, el Premio Turing y la Medalla Presidencial de la Libertad, Cerf es probablemente la persona que más ha contribuido en la creación, diseño y promoción de internet.
Cuando solo tenía 25 años Vinton Cerftrabajó en el motor de cohete F-1 que sirvió para propulsar el cohete Saturno V que viajó a la luna. A principios de los años 70 comenzó a desarrollar con Robert Kahn un conjunto de protocolos de comunicaciones para la red militar, financiado por la agencia gubernamental DARPA. Sus credenciales son: formar parte del grupo de interconexión que conectó los primeros dos nodos de Arpanet, y haber sido director del programa DARPA, donde desarrolló la tecnología TCP/IP, el conjunto de protocolos que se considera la base de internet. También diseñó el primer servicio comercial de correo electrónico mientras trabajaba en MCI, una compañía telefónica de larga distancia. Y durante más de una década ha sido director de ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), lo que le convirtió para muchos en uno de los «padres de internet».
Vinton Cerf es, indudablemente, uno de los personajes que podría defender la siguiente frase de la serie de televisión de la HBO Silicon Valley: «Que todos esos ceros y unos vayan directamente a tu mierdecilla de teléfono inteligente y que cualquier gilipollas que se caga en los pantalones sea capaz de suscribirse en doce segundos no es “magia”, es sudor y talento».
Vinton Cerf cree que el internet de las cosas cambiará el mundo. Sin embargo, se lamenta de que en 1977 desarrollara la versión 4 de la IP actual (IPv4), en un contexto en el que ni siquiera se sabía si Internet iba a funcionar. Y es que IPv4, algo así como la dirección de cada dispositivo que se conecta a Internet, solo proporciona direcciones IP a aproximadamente 4000 millones de conexiones. Una cifra suficiente si solo nos conectamos con ordenadores y smartphones (aunque ya se está agotando), pero que de todo punto resulta insuficiente si, como propone Cerf, algún día conectamos todos los objetos que nos rodean a internet a través de pequeños sensores. Para subsanar su error del pasado, Vinton Cerf está dirigiendo la nueva generación de protocolos, la IPv6, que tendrá suficiente espacio para 3,4 x 1038 (340 billones de billones de billones) de direcciones únicas. Unos 50.000 cuatrillones de direcciones para cada ser humano de la Tierra.
Quienes trabajamos en innovación, disruptiva porque es la única genuina, recordamos siempre la cita de R. Buckminster "Bucky" Fuller: «No intentes cambiar un sistema,... Construye uno nuevo que haga que el anterior se vuelva obsoleto».
«Diseñar es hacer lo máximo con lo mínimo». De ahí deriva su gran concepto de Efemeralización.
«Si el éxito o el fracaso de la vida en este planeta dependiese de quién quieres ser tú, y de qué es lo que quieres hacer, ¿quién querrías ser? ¿Qué querrías hacer?».
No intentes cambiar un sistema: Construye uno nuevo que deje obsoleto al anterior.
«Cada vez que el hombre realiza un experimento, aprende más. Es imposible que aprenda menos».
«La humanidad está desarrollando la tecnología correcta por las razones equivocadas».
«No vamos a ser capaces de pilotar nuestra Nave Espacial Tierra durante mucho tiempo más, a no ser que entendamos que es una única nave, y que nuestro destino es común. Tenemos que ser todos, o no seremos ninguno».
«La contaminación no es otra cosa que los recursos que estamos desperdiciando. Permitimos que se dispersen porque ignoramos su valor».
"Realidad" siempre deberá ir entre comillas”.
«Hay que acabar con la noción absolutamente engañosa de que todo el mundo tiene que ganarse la vida. Es un hecho hoy que uno de cada diez mil de nosotros puede hacer una innovación tecnológica capaz de sostener a todo el resto. La juventud de hoy tiene toda la razón en reconocer esta tontería de ganarse la vida. Seguimos inventando trabajos debido a esta falsa idea de que todo el mundo tiene que ser empleado en algún tipo de trabajo penoso, porque, según la teoría Malthusiano-Darwinista, él debe justificar su derecho a existir. Así tenemos inspectores de inspectores y personas haciendo instrumentos para inspectores para inspeccionar a los inspectores. El verdadero negocio de la gente debe ser volver a la escuela y pensar en lo que fuera que estaban pensando antes de que alguien se acercara y les dijera que tenían que ganarse la vida».
«En este momento (después de miles de años de invenciones y descubrimientos) la escasez real, por fin se ha vencido, estamos manteniendo una escasez artificial por pura ignorancia. Tecnológicamente [...] ahora tenemos cuatro mil millones de multimillonarios a bordo de la nave espacial Tierra que están completamente inconscientes de su buena fortuna. Desconocido para ellos, su legado se encuentra detenido en sucesiones por ignorancia general, miedo y egoísmo».
«La Tierra es una nave espacial que se nos entregó sin manual de instrucciones».