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Reservando billete para Marte,...

Reservando billete para Marte,... 
Hemos reservado billete para Marte,... aunque sea de modo virtual. Me encanta la campaña de la @NASA para mandar tu nombre en un microchip del Rover en la próxima exploración a Marte. Por el momento, anoche fuimos testigos de cómo la NASA posaba en el cráter Jezero el vehículo más pesado, complejo y caro que ha enviado al planeta rojo, el Mars Perseverance Rover. Su cometido será buscar rastros de vida en lo que fue el lecho de un lago hace millones de años.

La mayor misión a Marte de la historia ha aterrizado con éxito en el planeta rojo. El vehículo de exploración Perseverance —un prodigio de la técnica de una tonelada desarrollado por EE UU junto a otros países europeos, incluida España— ha tomado tierra este jueves en el cráter Jezero al filo de las diez de la noche, hora peninsular española.
Perseverance  está vivo en la superficie de Marte”, se ha escuchado en el centro de control de la NASA poco después del aterrizaje, entre los aplausos del equipo de la misión. Perseverance va a preparar el terreno para un objetivo futuro más ambicioso: traer por primera vez tierra y rocas de Marte. 

El rover va equipado con un sistema para seleccionar las muestras más interesantes, sellarlas en un contenedor metálico y dejarlas en la superficie. En un futuro, otras misiones irían a recogerlas. La razón es sencilla: por muy adelantados que sean los instrumentos a bordo de este vehículo, demostrar fuera de toda duda de que se han encontrado fósiles o rastros de vida es una tarea que sólo puede realizarse en la Tierra.
Hashtags:  #Mars2021 #MarsLanding #MarsPerseverance #Perseverance
Reservando billete para Marte,...

Mars Helicopter Ingenuity, un dron volando en Marte

Mars Helicopter Ingenuity, un drone volando en Marte
El helicóptero Ingenuity Mars de la NASA este lunes 19-4-21 ha realizado con éxito el primer vuelo controlado y con motor de una aeronave en otro planeta, Marte. El equipo del JPL-NASA, Laboratorio de Propulsión a Chorro, encargado de controlar la misión desde California, informó en directo de la recepción de los datos enviados por Ingenuity que confirmaron que había conseguido despegar, mantenerse flotando, girarse y aterrizar sobre la superficie de Marte. 

La pequeña aeronave o dron (mejor, dron en español, que drone), de 1,8 kg, se ha elevado a una altura de unos tres metros sobre el cráter Jezzero durante alrededor de 30 segundos y el Rover Perseverance ha captado las imágenes de este vuelo histórico.

Este primer vuelo del helicóptero de Marte se ha realizado únicamente en el plano vertical para probar que los sistemas funcionan correctamente y a lo largo de los siguientes días se programaran vuelos más ambiciosos que capten imágenes de la superficie marciana allá donde los vehículos terrestres no pueden acceder.

Volar de manera controlada en Marte es mucho más difícil que volar en la Tierra debido a que el helicóptero debe volar con la ayuda de una atmósfera cuya presión en la superficie es solo el 1% de la terrestre. Estos conjuntos de datos serán inestimables para posibles futuras misiones a Marte que podrían reclutar helicópteros de próxima generación para añadir una dimensión aérea a sus exploraciones. 

Para conseguir la sustentación suficiente en una atmósfera tan tenue, las palas contra-rotantes de Ingenuity han tenido que girar a gran velocidad, a unos 2500 rpm, muchos más deprisa que los helicópteros en la Tierra. El vuelo del Ingenuity ha sido también totalmente autónomo, con los sistemas de guía, navegación y control de Ingenuity haciendo el pilotaje. Eso se debe principalmente a que las señales de radio tardarían 15 minutos y 27 segundos en cerrar la brecha de 278 millones de kilómetros entre Marte y la Tierra.
Más posts sobre Marte, el planeta B.

Curiosity amartiza: Acaba de posarse en Marte

Hay muchas razones para confiar en la Humanidad, como son la Educación, la Literatura o... , y hoy desde las 7:32 se destaca, la Ciencia. El Mars Science Laboratory (abreviadamente MSL), más conocida como Curiosity se ha asentado suave y felizmente sobre la superficie marciana.

La sonda exploradora Curiosity, lanzada desde Cabo Cañaveral el 26 de noviembre de 2011, ha culminado con éxito su "aterrizaje" sobre la superficie de Marte, donde ha llegado a las 05.31 GMT, 07.31 hora española. De esta manera, el vehículo explorador ha culminado un viaje de 567 millones de kilómetros y ha dado comienzo a una misión de dos años en busca de pruebas de vida en el planeta rojo.

Hemos vivido por Internet y Twitter, los siete minutos de terror (ver en los dos vídeos al final del post) y el final feliz con la emisión de la NASA.

Por último, que nadie se plantee si es válida la inversión de 2.500 millones de dólares (2.021 millones de euros) en todo el Proyecto Curiosity. El coste militar anual desde 2004, supera con mucho el billón de dólares. El MSL tiene cuatro objetivos: Determinar si existió vida alguna vez en Marte, caracterizar el clima de marte, determinar su geología y prepararse para la exploración humana de Marte. Para ello y para conocer el objetivo principal (establecer la habitabilidad de Marte) se fijan ocho cometidos:

Evaluación de los procesos biológicos: 1º Determinar la naturaleza y clasificación de los componentes orgánicos del carbono; 2º hacer un inventario de los principales componentes que permiten la vida: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre; 3º e identificar las características que representan los efectos de los procesos biológicos. Objetivos geológicos y geoquímicos: 4º Investigar la composición química, isotópica y mineral de la superficie marciana; 5º e interpretar el proceso de formación y erosión de las rocas y del suelo. Evaluación de los procesos planetarios: 6º Evaluar la escala de tiempo de los procesos de evolución atmosféricos; y 7ºdeterminar el estado presente, los ciclos y distribución del agua y del dióxido de carbono. Evaluación de la radiación en superficie: 8º Caracterizar el espectro de radiación de la superficie, incluyendo radiación cósmica, erupciones solares y neutrones secundarios. [Datos de Wikipedia]

Mars Science City, la vida en Marte que se construye en Dubái


Bjarke Ingels, Arquitecto fundador de BIG (BIG-BJARKE INGELS GROUP), es uno de los arquitectos más famosos e influyentes en la actualidad. Según la revista Rolling Stone, es “el hombre que construye el futuro”. Con su espíritu innovador y curioso, afronta sus proyectos: “Por supuesto que hay un tipo de componente infantil en todo esto -aseguraba en una entrevista sobre su trabajo para la web SSense-. Cuando eres un niño no sueñas con llegar a ser un arquitecto, tu sueño es convertirte en astronauta. Pero también me gusta esta idea de que la arquitectura es inventar cómo hacer el planeta más habitable para la vida humana. No solo tenemos que trepar a un árbol o encontrar una cueva. Podemos construir nuestro propio árbol o nuestra propia cueva. Así es que… ¿a qué tipo de árbol nos gustaría subirnos?”.
Mars Science City, el nuevo proyecto del estudio de Bjarke Ingels es una ciudad que se construirá en mitad del desierto simulando estar en Marte. De esta forma unirá ese sueño infantil de viajar al espacio con una profesión, la arquitectura, que define como “el arte y la ciencia de convertir la ficción en realidad”. Como realidad son ya algunos de los edificios más emblemáticos del urbanismo actual (la sede de Lego en Dinamarca, o la futura de Google en California), salidos de la imaginación de este danés considerado por muchos el genio arquitectónico del siglo XXI. Su filosofía siempre a la vanguardia, está expuestas en la web de BIG (BIG-BJARKE INGELS GROUP), el estudio al que da nombre: “Históricamente, la arquitectura ha sido dominada por dos extremos opuestos: una vanguardia repleta de ideas alocadas, lo que ha originado desde filosofía a misticismo, y los bien organizados consultores corporativos que edifican cajas de alta calidad predecibles y aburridas. La arquitectura parece atrincherada: ingenuamente utópica o petrificantemente pragmática. Nosotros creemos que hay una tercera vía entre estos opuestos diametrales: una arquitectura pragmático-utópica que crea lugares perfectos social, económica y medioambientalmente como un objetivo práctico. En BIG estamos dedicados a invertir en la coincidencia entre lo radical y la realidad. En todas nuestras acciones intentamos mover el foco de los pequeños detalles a la gran (BIG) imagen.” 
Parte de ese porvenir pasa por la expansión de nuestra especie a otros planetas y, en concreto, a Marte, una posibilidad que cada vez parece más cercana. ¿Y cómo serán nuestras primeras ciudades allí? La respuesta del danés aparece alejada de los mamotretos metálicos que hemos visto en las películas de ciencia ficción: “Por supuesto, la gente no quiere vivir en una lata de conservas, asegura. Así que si vamos a ir a Marte debemos tratar de crear un ambiente que podamos disfrutar. Queremos tener acceso a plantas, a parques, a la luz del sol, a un aire respirable, a un rango de temperaturas aceptable”. Mars Science City, la ciudad que ha proyectado para ser construida en los Emiratos Árabes Unidos, responde a esta inquietud: se trata de varias cúpulas de plástico inflable y ultraligero, que cubrirán edificaciones levantadas sobre el suelo y construcciones subterráneas. La idea de Ingels es que, a nuestra llegada a Marte, en lugar de trasladar materiales -lo que resultaría muy costoso- seamos capaces de aprovechar los que ya existen en el planeta para construir a través impresión 3D y ayudados por la robótica. Mars Science City, que cuenta con una financiación inicial de 150 millones de dólares por parte de los Emiratos Árabes Unidos, es una propuesta original y arriesgada. La única vía posible si, como asegura Ingels, nos atrevemos a innovar de verdad: “No estamos recreando algo que siempre ha estado allí. Estamos dando forma a un futuro que nunca ha existido”.

Fuente: One en El País.

Planetas rojos

Cervantes ya habló de la blanda Venus y el duro Marte.

Aquí al lado, en esta misma galaxia a sólo 170 millones de kilómetros de distancia, existe un planeta hermano llamado Marte. Es noticia actual porque ha reunido sobre su superficie una pequeña flota internacional de vehículos terrestres: el Spirit y su gemelo Opportunity de la NASA, el europeo Mars Express, y sólo falta la fallida nave japonesa Nozomi. La revitalización de la aventura espacial, probablemente se inspira en prosaicos intereses electoralistas del Imperio norteamericano, cuando los redactores políticos de Washington comprendieron al final y acuñaron el lema “No war in ’04” (No guerra en 2004).

No importa el motivo, si sirve para concentrar el esfuerzo en tareas constructivas de interés general, que mejoren la vida de quienes vemos ese punto rojizo, visible en los anocheceres despejados, que ha inspirado a la Humanidad desde el principio de las civilizaciones. Junto con el otro planeta fraterno, Venus, ha sido atribuido a sus imaginarios habitantes el carácter bipolar de los seres humanos: hombres marcianos y mujeres venusianas. Un esquema simple de la Historia de la Humanidad, siempre oscilante entre la guerra y el amor.

La conquista de Marte indudablemente ofrecerá beneficios científicos y tecnológicos, favorecerá la cooperación internacional y despertará nuevos retos estimulantes para las generaciones más jóvenes. Tampoco será especialmente costosa, sino una gran y rentable inversión si se financia con parte de los inútiles e inconmensurables presupuestos militares. Porque nunca hemos de olvidar que todavía hoy convivimos en un segundo planeta rojo, el de la guerra real, que sigue tiñéndose de sangre humana en todos sus continentes.

El desafío técnico del espacio debe venir precedido y acompañado de una mejora ética de las personas, que habitamos como única tripulación este precario navío espacial llamado Tierra. Ojalá muy pronto que la Educación, la Cultura y la Política hagan realidad que una hipotética sonda extraterrestre, que aterrizase en nuestro planeta, no pudiese localizar en todas sus tierras y mares una sola gota vertida de ese funesto líquido encarnado denominado sangre, que tan profusa y cruelmente seguimos derramando.

Toda la verdad sobre la colonización de Marte y de la Luna

23.000 personas se presentaron a una de las oposiciones más duras del mundo, las de astronauta, y solo 17 personas lograron el puesto... la invitada de hoy fue una de ellas. Sara García Alonso, biotecnóloga y astronauta, visita The Wild Project para un podcast lleno de ciencia e historias increíbles. 

Sara García Alonso es la primera astronauta del país, y va a explicarnos como fue el loquísimo proceso de selección, con meses de exámenes y tests, algunos de ellos de dureza extrema. Además, conoceremos cómo se vive en el espacio, cómo se hacen las necesidades sin gravedad, y toda la verdad sobre la posibilidad de vivir en Marte y en la Luna. 

Sara García Alonso estudió el grado y el máster de biotecnología por la Universidad de León. En 2018, se doctoró en biología molecular del cáncer y fue premio extraordinario de fin de carrera. Durante su tiempo como candidata a doctora, trabajó como asistente de investigación universitaria para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizando investigaciones sobre medicina del cáncer.
Desde 2019, trabaja como investigadora posdoctoral en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde lidera un proyecto para descubrir nuevos fármacos contra el cáncer de pulmón y de páncreas en el laboratorio del bioquímico español Mariano Barbacid. 

En noviembre de 2022, la Agencia Espacial Europea (ESA) seleccionó a García como reserva para su promoción de astronautas de 2022. Junto a Pablo Álvarez Fernández, ambos leoneses, oriundos de la ciudad de León y formados en la Universidad de León, fueron seleccionados entre más de 22 000 candidatos de toda Europa.​ Los dos candidatos son los primeros españoles seleccionados por la Agencia Espacial Europea desde Pedro Duque, quien ingresó al cuerpo de astronautas europeos en 1992.

Space X, apuntando hacia Marte

Magnífico reportaje sobre Space X.

Space Exploration Technologies Corporation (Space X) es una empresa estadounidense de transporte aeroespacial fundada en 2002 por Elon Musk, quien es co-fundador de PayPal, y fundador de Tesla Motors, SolarCity, Hyperloop, The Boring Company y OpenAI. Ha desarrollado los cohetes Falcon 1, Falcon 9 y el impresionante Falcon Heavy los cuales han sido construidos con la meta de ser vehículos de lanzamiento espacial reutilizables
Space X también ha desarrollado la nave espacial Crew Dragon (ya amerizada con éxito, ver en vídeo final) que fue puesta en órbita por los vehículos de lanzamiento Falcon 9, también se encuentran desarrollando el BFR o Star Ship una nave la cual planea usar para enviar colonias de humanos en futuras misiones a Marte. Space X diseña, prueba y fabrica la mayor parte de los componentes por cuenta propia, incluyendo los motores de cohete Merlín, Kestrel y Draco. Originalmente con base en El Segundo, California, Space X ahora opera en las afueras de Hawthorne, California.
Otros posts sobre Space X. Su concurrido Twitter oficial en @SpaceX.

La aventura espacial inspira, ahora gracias a Elon Musk

El vuelo según estaba previsto del Falcon Heavy de Space X, fundada por Elon Musk en 2002. A continuación el vídeo del lanzamiento del Falcon Heavy y el aterrizaje simultáneo de ambos cohetes auxiliares en tierra firme.
Where the Falcon Heavy stands on the scale versus Saturn V
Tamaño comparado de diferentes cohetes propulsores.
Quienes  tuvimos la oportunidad de vivir la carrera espacial entre los años 1957 y 1975 como apasionantes avances científicos y tecnológicos gracias a la NASA y a la competición entre Rusia y EE.UU.,  no pudimos trasladar a nuestros hijos de los años '80 y '90 nada superior a lo que sucedió en apenas aquellos tres años entre 1969 y 1972:

La llegada de 12 norteamericanos a la Luna (transportados siempre por el cohete de tres fases y casi 111 metros de altura Saturno V) desde el 20 de julio de 1969 con el Apolo 11  hasta el último día que un hombre estuvo en la Luna el 14 de diciembre de 1972 con el Apolo 17.
Spaceman and Tesla
El pasado 6 de febrero de 2018, con la intención de "enviar un coche rojo hacia el planeta rojo", Elon Musk ha lanzado su Tesla Roadster hacia Marte mediante un vehículo de transporte espacial super pesado Falcon Heavy de Space X.

La publicidad ya nunca será igual, tras este hito: Tomar uno de los primeros coches que fabricó Tesla, un Tesla Roadster rojo de primera generación que Elon Musk se reservó para sí mismo, y que viaje de la Tierra hacia Marte mientras suena la canción Space Oddity de David Bowie (que parece una elección adecuada tanto si el Falcon Heavy explota en mil pedazos durante el proceso como si no).
 
Aunque había precedentes imaginarios en la ciencia-ficción de los '70, Starman en su  Tesla Roadster viajando hacia el cinturón de asteroides es una imagen insuperable.
Starman et sa Tesla

The final Countdown, música de los años 80


«The Final Countdown» es una canción interpretada por el grupo sueco de hard rock Europe. Fue lanzada en 1986 con el primer sencillo de su álbum The Final Countdown. La canción ocupó la primera posición en las listas de popularidad de 25 países, incluyendo el Reino Unido. En los Estados Unidos, alcanzó el número 8 en el Billboard Hot 100 y el 18 en el Billboard Mainstream Rock Tracks. «The Final Countdown» fue certificado como sencillo de oro en el Reino Unido en 1986.

Las estrofas ocupan tan solo 14 versos y el estribillo es bastante sencillo de memorizar, la letra de “The Final Countdown” tiene un significado más inquietante y distópico de lo que parece. La escribió el vocalista Joey Tempest, que también compuso la famosa melodía de sintetizador.
The final Countdown, música de los años 80
Inspirada en Space Oddity de David Bowie, cuenta la historia de la humanidad abandonando el planeta Tierra porque ya es imposible vivir en él. Aunque no se especifican las razones, en los años 80 hubo muchas canciones que reflejaron el miedo a las consecuencias de una guerra nuclear: desde  Dancing with tears in my eyes de Ultravox, pasando por Hammer to Fall de Queen hasta When the wind blows de David Bowie

La causa nuclear tendría sentido porque la letra dice “I guess there is no one to blame” (“Supongo que no hay nadie a quien culpar”), como queriendo decir que hubo errores en todos los bandos implicados en esa supuesta guerra. Otras opciones son el cambio climático, que estaba teniendo más repercusión a finales de los 80 y principios de los 90 por el calentamiento global, o, si nos ponemos más fantásticos, un desastre como un meteorito o una invasión alienígena que nos obligue a irnos a todos en busca de un nuevo hogar.

Sea como sea, la canción relata cómo los humanos nos embarcamos todos juntos en una nave hacia Venus, que, según Joey Tempest, sería nuestra nueva casa. Venus es el planeta más cercano a la Tierra y ha habido muchas teorías e investigaciones sobre su colonización. 

Treinta años después, Marte parece ser el planeta B porque para poder vivir en Venus (el nuevo Marte) tendríamos que ser capaces de, entre otras cosas, tolerar la gran cantidad de dióxido de carbono de su atmósfera, así como soportar los más de 460ºC de su superficie.

La canción es ya un icono de una época, pero sin el menor rigor científico. Habla de la distancia de tantos años luz entre la Tierra y Venus, pero esos aproximados -según el momento- 40 millones de kilómetros apenas son poco más de 2 minutos luz.
Ya explicamos en el post del "sesgo de supervivencia" la calidad de la música de los '80.

Los nombres de los meses y la brevedad de febrero


El calendario es un sistema de medida de tiempo utilizado para largos periodos y basado principalmente en una sucesión de actividades relacionadas con las estaciones del año, como la época de cosecha de distintos alimentos. Los calendarios iniciales eran lunares, se estructuraban en torno a las fases de nuestro satélite, como en el calendario musulmán. Pero se ajustaban mejor a las estaciones los calendarios solares o en función del sol como hacían en el Antiguo Egipto. 

Se trata de una herramienta que ha acompañado al hombre desde hace mucho tiempo, siendo el calendario más antiguo encontrado uno que data del 8.000 a.C. y que medía el tiempo tanto por la luna como por el sol. 

El calendario que ha llegado hasta nuestros días, como casi todo, es herencia del poderosos Imperio Romano. Originariamente, el calendario primitivo de Roma se dividía solamente en diez meses y no coincidía con los ciclos astronómicos. Los nombres que los romanos utilizaban para designar los meses del año tienen su origen en dioses, emperadores o números, y estos se han conservado en las lenguas inglesa, española, francesa, italiana y portuguesa.

El año romano original de Romulus, de diez meses porque los siguientes enero y febrero no valían ni para sembrar y, por tanto, ni se contaban, comenzaba con la primavera, con marzo.

MARZO. Proviene de Marte, dios de la guerra, porque en este mes con la primavera y el calor se iniciaban las campañas bélicas de las legiones romanas. 
ABRIL. Procede del término griego afros, que significa espuma, de la que surgió Venus. Este mes se dedicó a la fertilidad. 
MAYO. Es un homenaje a los mayores, ancianos o protectores del pueblo, ya que deriva de la palabra latina majorum, que significa seniors. Otros atribuyen su nombre a la diosa Maya, esposa de Vulcano, conocida también por Bona Dea. Representa la fertilidad, la castidad y la salud;. Su festival se celebraba por los romanos en el mes Maius.
JUNIO. Representado como un segador de heno, supone un homenaje a los jóvenes, ya que proviene del término latino 'junior'. También se dice que proviene del latín (mensis) Iunius 'mes de Juno'. Juno era la hermana y esposa de Júpiter. Representaba la feminidad y reunía los atributos que se le asignaban a esta en la sociedad tradicional, sobre todo, los de esposa y madre.
JULIO, o quintilis (quinto mes). El general Julio César le dio su nombre, ya que él nació en este mes. Debido a que era la época en que se llevaba a cabo la recolección del trigo, se representaba con un segador practicando esta faena agrícola. En un principio, comprendía 36 días pero fue cambiado a 31 por el rey Rómulo y reducido a 30 por el segundo rey de Roma Numa Pompilio, señalándose finalmente los 31 que tiene ahora por el dictador Julio César.
AGOSTO, o sextilis (sexto mes). Rinde homenaje al primer Emperador Augusto, que eligió este mes para que llevara su nombre debido a que fue cuando derrotó a Cleopatra y Marco Antonio, sus mayores enemigos. Inicialmente sextilis contaba un día menos que quintilis, pero para que un emperador no fuese menos que un general, se igualaron y ahora hay dos meses seguidos con 31 días.
SEPTIEMBRE. Como al principio ocupaba el séptimo lugar (septem, en latín), conservó su originaria denominación a pesar de haber pasado al noveno puesto. Diferentes escenas de vendimia representan este mes, dedicado al dios Vulcano. 
OCTUBRE. En este caso, ha conservado también su nombre original de la época de Rómulo, del término latino october: octavo. Tanto la vendimia como la siembra, tareas de la época que marca, servían para simbolizarlo. 
NOVIEMBRE. Mientras que su denominación ha perdurado desde que ocupaba el noveno lugar (november), sus días sufrieron cambios hasta la llegada de Augusto, quien los dejó en 30. 
DICIEMBRE. A pesar de estar en el último puesto, se le sigue conociendo por la décima posición que ocupaba originalmente.

Fue Numa Pompilio, el segundo rey de Roma (715-672 a. de C.), quien adaptó el calendario al año solar según el modelo egipcio y le agregó los dos meses restantes al comienzo del año. Desde que Roma lo hiciera su calendario oficial, el modelo compuesto por doce meses se extendió por toda Europa y fue utilizado hasta el siglo XV, cuando hizo su entrada el calendario gregoriano. 

ENERO. Éste fue el primer mes que se tuvo que añadir. Su nombre antiguo era Ianuro, en honor al dios Iano, que era el protector de puertas y entradas. A esta divinidad se la representaba con una vara y una llave.  
FEBRERO. Incorporado en segundo lugar por Numa Pompilio, lo dedicó a Plutón o Februo, para que éste aplacara sus iras.  

Los romanos teniendo la necesidad de alinear su calendario con las lunas, acabaron estableciendo años de 355 días y 12 meses. Fue entonces cuando se añadió al listado enero y febrero y, por pura superstición, pues querían que los días del año fuesen impares, se dejó a febrero solo con 28 días.

Los emperadores, conscientes del desajuste de los 355 días que había en su calendario respecto al Sol, llegaron a añadir días a placer haciendo que unos meses tuviesen más días que otros según sus propias necesidades. Julio César, para superar esos cambios puntuales, en el año 45 a.C, pidió a Sosígenes de Alejandría, un calendario con 365 días y seis horas, la misma cifra que tenían los egipcios y que mejor se ajustaba al calendario solar. 

Los nuevos diez días que hubieron de añadirse fueron repartiéndose de forma ordenada a cada uno de los meses del año empezando por el primero, marzo, hasta llegar al penúltimo, enero. Así, todos los meses sumaron un día más y pasaron de tener 29 días a 30 o de 30 a 31. La excepción fue febrero, que, por ser el último, no se llevó día extra y se ratificó como el mes más corto del calendario. Además, se estableció también que, con el objetivo de evitar el desajuste que existía respecto al año solar, cada cuatro años habría un año bisiesto.

Una semana fuera del tiempo: ¿Pasado o futuro?

Hoy en la piscina un vecino murciano muy viajado, Javier Navarro Pina, nos ha planteado a un grupo una pregunta con mucha enjundia, que hemos ido respondiendo como hemos improvisado. Esta era la formulación: Si pudieras pasar una semana en cualquier momento de la historia pasada o del futuro, ¿qué año y lugar elegirías? 

Ahora, con un poco más de tiempo, descomponemos la pregunta en dos posts, porque es una cuestión sumamente interesante para un blog de historia, literatura, filosofía y educación: 1º ¿Preferirías conocer el pasado que nos explica o viajar al futuro para saber qué nos espera? 2º Sería definirte por un tiempo y lugar (en el siguiente post).

¿Viajarías al pasado para comprenderlo o al futuro para descubrirlo? Siete días para conocer mejor el pasado o para descubrir el futuro de la humanidad en este viaje improbable hacia adelante e imposible hacia atrás que todos querríamos hacer, hacia el ayer (incluso previo a  nuestro nacimiento) o al mañana cercano o remoto. ¿Conocer nuestros orígenes o nuestro destino? Serían dos formas fascinantes de conocer la humanidad, su principio y -quizá- su final, revivir cómo fuimos o cómo seremos.

Es una pregunta excelente porque obliga a elegir entre la nostalgia de lo que sabemos que ocurrió y la curiosidad por lo que todavía no conocemos. Si la elección fuera realmente libre —una semana, cualquier lugar, con regreso garantizado y sin alterar la historia—, yo distinguiría entre una elección intelectualmente fascinante y otra emocionalmente poderosa. Analizamos sus pros y contras de cada opción.

Una semana en el pasado. 

Ventajas: 1. Ser testigo de un momento histórico real. Podrías estar en Atenas durante la época de Pericles, en Florencia con Leonardo, en París durante la Revolución Francesa, en Bilbao durante la industrialización o contemplar una civilización desaparecida.

2. Ver a grandes personajes sin intermediarios. Conversar —si fuera posible entenderse— con Sócrates, Aristóteles, Cervantes, Shakespeare, Einstein o Marie Curie sería una experiencia incomparable.

3. Resolver enigmas históricos. ¿Quién dijo realmente determinadas frases? ¿Cómo era exactamente una batalla? ¿Qué ocurrió entre bastidores? ¿Cómo vivía una persona corriente en una época concreta?

4. Comprender la vida cotidiana. Los libros conservan acontecimientos, pero rara vez transmiten completamente los olores, sonidos, comidas, enfermedades, miedos, trabajos y relaciones humanas de una época.

5. Comparar mito y realidad. Quizá descubriríamos que algunas épocas que idealizamos fueron mucho más duras de lo que imaginamos.

Desventajas: Higiene, enfermedades y medicina: una semana podría ser mucho más peligrosa de lo que parece. Barreras lingüísticas: incluso viajando a nuestro propio país podríamos no entender fácilmente la lengua de hace siglos. Violencia y desigualdad: muchas sociedades históricas eran extraordinariamente inseguras. Ausencia de comodidades modernas: electricidad, antibióticos, agua corriente, comunicaciones… Riesgo psicológico: comprobar que nuestros héroes eran seres humanos bastante menos admirables podría resultar decepcionante. Y existe una gran paradoja: sabemos cómo terminó el pasado, pero no podemos cambiarlo.

Una semana en el futuro

Ventajas: 1. Conocer qué ocurrió realmente. Podríamos saber qué tecnologías triunfaron, cómo evolucionó la humanidad y qué problemas actuales fueron resueltos.

2. Contemplar tecnologías hoy inimaginables. Medicina regenerativa, inteligencia artificial, energía ilimitada, exploración espacial, longevidad inverosímil, realidad aumentada, teletransporte,…

3. Conocer el destino de la humanidad. ¿Habrá ciudades en Marte? ¿Habrá desaparecido el automóvil privado? ¿Cómo será la educación? ¿Seguirán existiendo los Estados?

4. Resolver incertidumbres personales y colectivas. Incluso podríamos descubrir qué ocurrió con nuestra familia, nuestra ciudad, nuestra cultura o nuestro propio legado.

5. Volver con conocimiento extraordinariamente valioso. Una semana en el futuro podría proporcionar información capaz de transformar nuestro presente.

Desventajas: Y aquí aparece el gran problema de una experiencia que sería radicalmente distinta. Podría ser un futuro que no quisiéramos conocer. Podríamos encontrarnos con: cambio climático irreversible; guerras devastadoras; pérdida de libertades; sociedades profundamente desiguales; una inteligencia artificial dominante; desaparición de especies; colapso demográfico; una humanidad que ya no reconocemos.

Además, existe un riesgo filosófico y científico (porque nada con masa puede viajar al futuro): si conocemos el futuro, quizá dejamos de ser libres respecto a élY otro todavía más inquietante: ¿qué ocurriría si descubrimos que nosotros mismos ya no existimos, o no que nada del legado propio personal o colectivo?

¿Qué elegiría yo?

Si la condición fuese regresar exactamente al presente al cabo de siete días y no modificar nada, elegiría el futuroPero no viajaría miles de años. Elegiría probablemente unos 100-150 años hacia adelante, quizá alrededor de 2150-2175.

¿Por qué? Porque 150 años permitirían contemplar transformaciones enormes sin convertir el viaje en una visita a un universo completamente incomprensible. Me interesaría especialmente observar: cómo viven las personas, cómo aman, cómo educan a sus hijos, qué leen, qué consideran trabajo, qué significa ser humano y qué relación mantienen con las máquinas. Más que conocer los inventos del futuro, querría descubrir qué ha ocurrido con la condición humana.

Y hay una segunda opción que parece todavía más tentadora: viajar al pasado a un momento concreto de Bilbao o del País Vasco, para observar durante una semana la vida cotidiana de nuestros antepasados. Porque el futuro podemos intentar construirlo; el pasado ya es irrecuperable.

La verdadera elección, en realidad, las dos opciones responden a dos deseos humanos legítimos pero diferentes: Pasado → “Quiero saber de dónde venimos.” o Futuro → “Quiero saber hacia dónde vamos.”

Planes a largo plazo: Caso Emiratos Árabes Unidos en 2117

Planes a largo plazo: Caso Emiratos Árabes Unidos (UAE) en 2117 
Recomendamos visitar, en ingés mejor, la web del Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (UAE), y en particular su prospectiva de futuro con una visión a un siglo, hasta 2117. Con cien años de antelación ya prevén instalar los UAE el primer asentamiento humano en Marte habitable en marzo de 2117, mediante su proyecto espacial Mars 2117.
Cuando en nuestro entorno la planificación alcanza, cuando es ambiciosa, el año 2020,... o a lo sumo el 2030, hay quienes segmentan en futuro en etapas que incluyen la 2030-2117,... Todo un modelo de planificación a largo plazo,... que nos gustaría ver in situ,... 
Planes a largo plazo: Caso Emiratos Árabes Unidos (UAE) en 2117
Resulta muy gratificante ver cómo desde la EXPO Mundial de 2020, entre sus diversificados proyectos (urbanísticos, turísticos, energéticos, de salud,...) se destacan los planes de naturaleza educativa, con una serie de ambiciosos planes quinquenales diseñados para lograr una mejora cualitativa significativa en el sistema educativo, especialmente en la forma en que el profesorado enseña y el alumnado aprende. 

Incluyen estos planes educativos programas inteligentes de aprendizaje, nuevos cualificaciones para docentes, sistemas de aprendizaje y evaluación, así como una profunda revisión del currículo, que incluye la enseñanza de matemáticas y ciencias a través del inglés, como parte de la estrategia.