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"La sociedad del cansancio" según el filósofo Byung-Chul Han


"La sociedad del cansancio" (The Burnout Society) es ensayo de 2015 de Byung-Chul Han (otros posts sobre este autor)uno de los filósofos más influyentes de la actualidad. Según este filósofo alemán aunque nacido en Corea, el exceso de positividad nos está conduciendo a una sociedad llena de individuos agotados, frustrados y deprimidos. En este nuevo escenario social, víctima y verdugo son la misma persona. Ya no hace falta una dictadura ni un tirano para someter a la población. Nos bastamos nosotros solos para explotarnos hasta la extenuación. Y paradójicamente vivimos bajo una falsa sensación de libertad. 

La sociedad necesita una revolución en el uso del tiempo. El ritmo frenético en el que vivimos reduce nuestra capacidad de permanecer, precisamos más tiempo para nosotros, para emplearlo en áreas que nada tengan que ver con el trabajo. Debemos aprender a perder el tiempo, a no vivir obsesionados cada minuto con la productividad. Tenemos que reservar tiempo para el ocio.

En palabras del propio Byung Chul Han, “vivimos siempre con la angustia de no hacer todo lo que podríamos hacer y encima nos culpamos a nosotros mismos de nuestra supuesta incapacidad”. Esa angustia es la consecuencia de nuestra propia auto-explotación. Nos explotamos a nosotros mismos creyendo que nos estamos realizando. Y hay una consecuencia más dramática aún: ya no hay contra quién dirigir una revolución, no hay explotadores visibles a los que culpar. Es la alienación de uno mismo. Resulta imposible rebelarse cuando explotador y explotado son la misma persona. 

Somos un Prometeo cansado por su propia auto-explotación. La sutil técnica de la era neoliberal nos convierte en empresarios de nosotros mismos para explotarnos voluntaria y apasionadamenteCada uno es su amo y su esclavo en sí mismo. Incluso en los representativos gimnasios del momento, supuestamente un lugar de distención, se aplica la misma disciplina de rendimiento y de auto-explotación superando sus propias marcas creyendo que al explotarse se realiza. Algunas citas: 
  • En la época del reloj para fichar era posible separar claramente el trabajo del ocio. Hoy, la nave industrial se mezcla con la sala de estar. A causa de ello, es posible trabajar en todas partes”.
  • “En ninguna época se han cotizado más los activos, es decir, los desasosegados”.
  • “Es una ilusión pensar que cuanto más activo uno se vuelva, más libre es”.
  • “La actual aceleración está ligada a esa falta de ser. La pura actividad solo prolonga lo ya existente”.      
  • “El burnout es la consecuencia patológica de una autoexplotación voluntaria”. 
  • “Nunca está nadie más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que cuando está consigo mismo”.
  • “Los activos ruedan como rueda una piedra”.
  • Para concluir, nos quedamos con su referencia a Nietzsche: “A los activos les falta habitualmente una actividad superior… en este respecto son holgazanes…”. Es que sólo puede quebrarse la rueda de la hiperactividad, que conduce a la hiper-pasividad, con el ímpetu hacia una ocupación más elevada. Cultural, social, filosófica, espiritual. El desafío de poner pausa y mirar hacia arriba".

La expulsión de lo distinto: el coste humano de la hiperconexión

Si hay un filósofo actual cuya obra completa hay que leer, ése es Byung-Chul Han (ver en otros muchos posts). Hoy analizaremos su libro La expulsión de lo distinto (2016). Byung-Chul Han desarrolla una potente crítica a la sociedad actual, caracterizada por la desaparición de la alteridad. Vivimos en una cultura de la positividad, donde lo diferente, lo extraño, lo contradictorio o lo negativo —todo aquello que incomoda o interpela— es eliminado, neutralizado o absorbido por una lógica homogénea del “yo”.

Para Han, la sociedad contemporánea tiende al narcisismo, al consumo de lo idéntico y a una hipervisibilidad digital que borra la profundidad del otro. Esta expulsión simbólica y real de la diferencia provoca una pérdida de sentido, de comunidad, de experiencia e incluso de amor verdadero.

El pensamiento del surcoreano, influenciado por la tradición continental europea (Hegel -posts-, Heidegger -posts-, Lévinas), nos advierte del peligro de una sociedad transparente, sin opacidad ni misterio, donde todo es igual a sí mismo, repetido y digerido por algoritmos y redes sociales. La consecuencia: aburrimiento, ansiedad, intolerancia y soledad.

Es un libro breve pero profundo, que debe leerse despacio y discutirse con otros. Una obra crítica, incómoda, y, por eso mismo, necesaria. La expulsión de lo distinto es una advertencia lúcida y contundente sobre el rumbo de nuestras sociedades hipermodernas. Con un estilo filosófico sobrio y afilado, Han propone repensar nuestras formas de vida, de amar, de comunicarnos y de relacionarnos con lo otro. Nos recuerda que sin alteridad no hay humanidad, sin misterio no hay sentido, y sin negatividad no hay libertad.

Byung-Chul Han (Seúl, 1959) es un filósofo y ensayista surcoreano afincado en Alemania. Estudió metalurgia en Corea antes de trasladarse a Europa, donde se doctoró en filosofía en la Universidad de Friburgo. Ha enseñado en universidades de Basilea, Karlsruhe y Berlín. Han es uno de los filósofos contemporáneos más leídos y citados, con un estilo sobrio, aforístico y lúcido. Sus obras abordan con mirada crítica los efectos culturales, sociales y psicológicos del capitalismo tardío, la digitalización, la transparencia, el rendimiento y la pérdida de lo sagrado.

Otras obras destacadas de Han son La sociedad del cansancio (2010, post nuestro de 2024)La sociedad de la transparencia (2012), Psicopolítica (2014), La agonía del eros (2012), La desaparición de los rituales (2019) y No-cosas (2021, post nuestro de 2022).

El libro La expulsión de lo distinto, breve pero denso y aforístico, se construye en torno a contraposiciones esenciales: el yo frente al otro, la identidad frente a la diferencia, la positividad frente a la negatividad, la transparencia frente al misterio, la hipervisibilidad digital frente a la presencia encarnada, y la comunicación instantánea frente a la relación dialógica auténtica.

Han sostiene que la sociedad actual no reprime mediante la censura ni la prohibición, sino mediante la saturación, el exceso de positividad y visibilidad, lo cual termina siendo igualmente opresivo.

La sociedad de la positividad y la autoafirmación. Parte de la idea ya desarrollada en La sociedad del cansancio: la lógica del rendimiento y la positividad ha sustituido a la lógica disciplinaria. Ya no hay un “deber”, sino un “puedo”; ya no hay amo, sino autoexplotación. A esta lógica se suma la del narcisismo digital, donde los sujetos sólo quieren verse reflejados, reconocidos, “likeados”. Todo debe ser inmediato, familiar, cómodo, digerible. Y por eso la diferencia, lo ajeno, lo negativo, lo que desafía, es eliminado. La sociedad actual ya no es disciplinaria, sino una sociedad del rendimiento, del ego, de la autoexplotación.”

El otro como amenaza. El otro, el diferente, el no-asimilable, es visto hoy como potencialmente peligroso o inútil. La alteridad exige esfuerzo, interpretación, tiempo, tolerancia… cosas que la cultura digital inmediata y acelerada no tolera. Esto se manifiesta en fenómenos como: El miedo al inmigrante o al disidente, la sobreprotección de las identidades frágiles, la intolerancia a la crítica o al pensamiento complejo o la reducción de la alteridad a diferencia de consumo. Señala que incluso el multiculturalismo actual tiende a reducir lo distinto a lo exótico, lo folclórico, lo decorativo. No hay verdadera experiencia del Otro, sino una estetización superficial. La diferencia, cuando se tolera, es siempre domesticada.”

El infierno de lo igual. El resultado de esta lógica es la instalación de una especie de “infierno de lo igual”: una sociedad sin conflicto real, sin silencio, sin misterio, sin eros. El otro no es negado de manera violenta, sino absorbido, estetizado, neutralizado. Todo lo que no puede ser traducido a términos positivos o de rendimiento es expulsado. Esto afecta también al pensamiento, que necesita contradicción, negación, espera y ambigüedad. En una sociedad de la inmediatez y el algoritmo, pensar se vuelve sospechoso. La negatividad es el elemento esencial del pensamiento.”

El amor y el eros en crisis. Uno de los capítulos más intensos del libro está dedicado a la crisis del amor. El amor verdadero, sostiene Han, nace del encuentro con el otro, con su opacidad, su distancia, su inasimilabilidad. Pero en la era digital, lo que predomina son los vínculos narcisistas, líquidos, gestionados por aplicaciones que eliminan la alteridad: se busca lo similar, lo útil, lo cómodo. Así, el amor se convierte en consumo afectivo, en algoritmo predictivo que sustituye al misterio. Ya no hay espera ni entrega, sino optimización del deseo. El amor muere donde no se encuentra con el otro.”

La pérdida de lo ritual y lo comunitario. 

Han también señala cómo la expulsión de lo distinto ha acabado con los rituales, que eran formas de relación repetitiva y simbólica con el otro, con la comunidad, con el tiempo. Hoy, en cambio, vivimos en el presentismo, la interrupción constante, la ansiedad de la notificación. La comunidad ha sido sustituida por redes sin profundidad.

Política y vigilancia. Finalmente, Han advierte que este “infierno positivo” no es inocente. En un mundo donde todo debe ser visible, comunicable, eficiente y transparente, la vigilancia se vuelve omnipresente y voluntaria. No hace falta represión cuando la gente se autoexpone por voluntad propia. La transparencia, lejos de ser garantía de democracia, puede ser una nueva forma de control totalitario, ya que elimina el espacio interior, la intimidad, la crítica.

Otras citas destacadas: “La comunicación digital no tolera el silencio. Expulsa toda negatividad”. “La sociedad del cansancio ha dado paso a la sociedad de la autoexplotación del yo”. “La desaparición de la distancia destruye también el respeto”. “El infierno de lo igual comienza cuando lo distinto se vuelve sospechoso.”

Manifiesto por una Tecnología Humanista

Borrador de un MANIFIESTO POR UNA TECNOLOGÍA HUMANISTA. 
Hacia una Inteligencia Artificial ética, solidaria y al servicio del bien común

PREÁMBULO

Vivimos una encrucijada histórica. La tecnología, y en particular la inteligencia artificial (IA), ha dejado de ser una herramienta neutral para convertirse en una fuerza transformadora de todos los ámbitos de la vida: la educación, la política, el trabajo, la cultura, la salud. Como toda fuerza poderosa, puede construir o destruir, emancipar o esclavizar, humanizar o deshumanizar.

Por eso, frente a una visión tecnocrática o puramente mercantilista del desarrollo tecnológico, proclamamos la urgencia de una Tecnología Humanista: una tecnología centrada en la dignidad humana, en los derechos fundamentales, en el bien común y en la sostenibilidad del planeta.

1. UNA TECNOLOGÍA QUE POTENCIE LA EDUCACIÓN LIBERADORA

La IA no debe suplantar al educador ni automatizar el pensamiento, sino ampliar las capacidades humanas para el aprendizaje crítico, ético y creativo. Como escribió Paulo Freire, “La educación no cambia el mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo.”

La IA ha de ser aliada de este cambio: fomentando la equidad en el acceso al conocimiento, personalizando el aprendizaje sin anular la libertad, y combatiendo la brecha digital como una nueva forma de exclusión.

Referencias clave: Paulo Freire, Pedagogía del oprimido. Neil Selwyn, Should Robots Replace Teachers? (post)Audrey Watters, Teaching Machines.

2. UNA TECNOLOGÍA PARA LA DEMOCRACIA Y NO PARA LA DOMINACIÓN

En el ámbito político, la IA puede facilitar una participación más informada, abierta y deliberativa. Pero también puede ser usada para manipular, vigilar y controlar a las poblaciones, como advierte Shoshana Zuboff en La era del capitalismo de la vigilancia“Lo que se ofrece como personalización es en realidad una forma de control.”

Defendemos un uso democrático de la IA, con algoritmos transparentes, auditables, explicables, y bajo control ciudadano. La gobernanza de los sistemas inteligentes debe ser plural, pública y ética.

Referencias clave: Shoshana Zuboff, The Age of Surveillance Capitalism (post)Cathy O'Neil, Weapons of Math Destruction. Evgeny Morozov, To Save Everything, Click Here.

3. UNA TECNOLOGÍA CONSCIENTE DE LOS LÍMITES Y LA TIERRA

Toda tecnología debe someterse a los límites ecológicos del planeta. La IA, con su demanda energética y su dependencia de minerales escasos, plantea serios retos ambientales. Inspirados por pensadores como Ivan Illich y Bruno Latour, afirmamos que no hay justicia tecnológica sin justicia ecológica. “La tecnología sin ética es una forma moderna de barbarie.” Adela Cortina.

Referencias clave: Bruno Latour, Dónde aterrizar: Cómo orientarse en política (siguiente post)Kate Crawford, Atlas of AI. Adela Cortina, Ética cosmopolita.

4. UNA TECNOLOGÍA CON ALMA, NO CON ALGORITMO

La Tecnología Humanista reconoce que no todo lo valioso es cuantificable, ni toda decisión puede ser automatizada. El juicio humano, la empatía, la memoria cultural y el sentido del misterio deben seguir siendo centrales. Como recuerda Byung-Chul Han“La sociedad del algoritmo elimina el azar, la sorpresa, el encuentro.”

Frente al determinismo tecnológico, defendemos la pluralidad de saberes, la poética de lo impredecible y la ética de la compasión.

Referencias clave: Byung-Chul Han, Infocracia, La expulsión de lo distinto (posts). Martha Nussbaum, Sin fines de lucro (post)Simone Weil, La gravedad y la gracia. 

5. UN LLAMAMIENTO A LA RESPONSABILIDAD Y LA IMAGINACIÓN COLECTIVA

Este manifiesto no es una llamada a frenar la tecnología, sino a reimaginarla desde valores humanos universales: la justicia, la libertad, la solidaridad, el respeto por la vida y por las generaciones futuras.

Pedimos a los desarrolladores, legisladores, educadores, ciudadanos y científicas que se comprometan a: 1) Formular códigos éticos vinculantes para el desarrollo de la IA. 2) Garantizar la inclusión y la diversidad en todos los niveles de diseño e implementación tecnológica. 3) Promover una alfabetización digital crítica desde la infancia. 4)Establecer organismos públicos de control algorítmico democrático. 5) Fomentar una ciencia abierta, cooperativa y orientada al bien común.

EPÍLOGO

La tecnología no es destino: es decisión.
La IA no es un sujeto moral: somos nosotros.
Como ciudadanos del siglo XXI, tenemos el deber de orientar el desarrollo tecnológico hacia el florecimiento humano. Que la inteligencia no desplace al alma, ni la eficiencia a la justicia. “El futuro no es un lugar al que vamos, sino uno que estamos construyendo. Y el camino para construirlo cambia tanto el destino como a los que caminan.” John Schaar.

Por una tecnología al servicio de la vida,
Por una inteligencia que no renuncie a la sabiduría,
Por un mañana digno, solidario e inclusivo para todos y todas.

Firmamos, [Espacio para adhesiones individuales o institucionales]

Cien voces definiendo la libertad, de Kant a Sartre

Hoy en día, pero más o menos como siempre, se aduce con demasiada frecuencia la libertad como excusa para no comprometerse con nada, aceptar lo inadmisible o liberarse de cualquier obligación. Por ello conviene recordar que la libertad ha sido objeto de reflexión filosófica desde los albores del pensamiento humano. Este concepto, aparentemente simple pero profundamente complejo, ha generado algunas de las definiciones más brillantes de la historia intelectual. Aquí presentamos un recorrido por cien visiones que iluminan las múltiples dimensiones de la libertad.

Libertad como autodeterminaciónKant nos legó una de las definiciones más influyentes: "La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en querer lo que se debe". Esta concepción sitúa la autonomía moral en el centro de la experiencia libre. Spinoza complementa: "El hombre libre es aquel que vive según el solo dictamen de la razón". Rousseau añade que "el hombre nació libre, pero en todas partes se encuentra encadenado", señalando la tensión entre naturaleza y sociedad.

La libertad existencialSartre proclamó que "el hombre está condenado a ser libre", una paradoja que expresa nuestra ineludible responsabilidad. "La libertad es lo que haces con lo que te han hecho", continuaba. Simone de Beauvoir precisó: "Entre la independencia total y la esclavitud total, hay mil formas de libertad". Camus observó: "La única manera de lidiar con un mundo sin libertad es volverse tan absolutamente libre que tu misma existencia sea un acto de rebelión".

Límites y responsabilidadesJohn Stuart Mill estableció un principio fundamental: "La libertad de cada uno termina donde comienza la del otro". Montesquieu matizó: "La libertad es el derecho a hacer todo lo que las leyes permiten". Benjamin Franklin advirtió: "Aquellos que renuncian a la libertad esencial para comprar una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad".

Libertad interior y exteriorEpicteto distinguió: "Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo". Marco Aurelio reflexionó: "La libertad no se otorga, se conquista". Gandhi añadió una dimensión moral: "La libertad no vale la pena si no incluye la libertad de equivocarse". Nelson Mandela afirmó: "Ser libre no es simplemente romper las cadenas de uno, sino vivir de una manera que respete y mejore la libertad de los demás".

Pensamiento y expresiónVoltaire defendió: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Mill sostuvo: "Si toda la humanidad menos uno tuviera una opinión, y solo una persona tuviera la opinión contraria, la humanidad no tendría más derecho a silenciar a esa persona que ella a silenciar a la humanidad". Orwell advirtió: "La libertad es la libertad de decir que dos más dos son cuatro".

Dimensiones políticas y socialesHannah Arendt observó: "La libertad solo es posible en la esfera de la pluralidad humana". Isaiah Berlin distinguió entre libertad negativa (ausencia de interferencia) y libertad positiva (autogobierno). Tocqueville previó: "El hombre fue creado para la libertad, pero en todas partes vive en cadenas". Martin Luther King Jr. declaró: "La injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todos lados".

Libertad y educaciónFreire afirmó: "La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo". Montessori sostuvo: "La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle". Dewey añadió: "La educación es el método fundamental del progreso y la reforma social".

Reflexiones contemporáneasAmartya Sen definió la libertad como capacidad real de elección. Martha Nussbaum la vinculó con las capacidades humanas fundamentales. Zygmunt Bauman exploró cómo la modernidad líquida transforma nuestra experiencia de libertad.

Como corolario, diez citas provocadoras diseccionadas bajo la lupa de los dilemas éticos de nuestra década. 1. Jean-Paul Sartre: "El hombre está condenado a ser libre". El dilema actual: La parálisis por análisisEn un mundo con opciones infinitas (desde qué carrera estudiar hasta qué ver en Netflix), la libertad se siente como una condena. La angustia sartreana se manifiesta hoy en el agotamiento mental: si todo depende de nuestra elección, el fracaso es exclusivamente culpa nuestra. No hay destino a quien culpar, solo al "espejo".

2. Rosa Luxemburg: "La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien piensa de manera diferente". El dilema actual: La cultura de la cancelaciónLuxemburg no hablaba de tolerar al que opina igual, sino de proteger activamente la disidencia. En las cámaras de eco de las redes sociales, donde el algoritmo nos devuelve solo lo que queremos oír, esta cita es un recordatorio de que una libertad que solo admite el consenso es, en realidad, un dogma disfrazado.

3. Viktor Frankl: "Al hombre se le puede arrebatar todo salvo la última de las libertades humanas: la elección de su actitud ante cualquier serie de circunstancias". El dilema actual: Salud mental y resilienciaFrente al determinismo biológico o social, Frankl nos lanza un salvavidas ético. En una era de crisis sistémicas (climáticas, económicas), esta cita nos obliga a preguntarnos: ¿Somos víctimas de nuestro entorno o autores de nuestra respuesta ante él?

4. John Stuart Mill: "La libertad de uno termina donde empieza la de los demás". El dilema actual: Bioética y salud públicaParece un cliché, pero durante las crisis sanitarias globales (como la reciente pandemia o los debates sobre vacunación), este principio se volvió el campo de batalla principal. ¿Hasta qué punto mi autonomía corporal puede poner en riesgo la seguridad inmunológica del vecino? Es el eterno pulso entre el individuo y la colmena.

5. Byung-Chul Han: "Hoy el sujeto se explota a sí mismo creyendo que se está realizando". El dilema actual: La dictadura del emprendimiento y el "burnout". Aunque es una reflexión contemporánea, Han conecta con la ética clásica. La libertad de hoy no es contra un opresor externo (un rey o un dictador), sino contra un "yo" que se exige productividad constante. Somos esclavos y amos en el mismo cuerpo.

6. Hannah Arendt: "La libertad es la razón de ser de la política". El dilema actual: El desapego democráticoArendt sostenía que la libertad solo existe cuando actuamos en público. Hoy, muchos confunden libertad con privacidad (poder comprar lo que quiera en mi sofá). Si nos retiramos de lo público, la libertad política muere por inanición.

7. George Orwell: "Libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír". El dilema actual: La tiranía de lo 'políticamente correcto'. Orwell nos advierte que la verdadera libertad escuece. En un entorno educativo o mediático que prioriza no ofender por encima de la búsqueda de la verdad, esta cita actúa como un bisturí necesario contra la autocensura.

8. Baruch Spinoza: "La libertad es la conciencia de la necesidad". El dilema actual: Algoritmos y Big DataSpinoza decía que creemos que somos libres porque ignoramos las causas que nos determinan. Hoy, los algoritmos de IA predicen nuestros deseos antes de que los sintamos. ¿Somos libres o simplemente estamos siendo movidos por hilos matemáticos que no alcanzamos a comprender? 

9. Simone de Beauvoir: "Mi libertad no debe buscarse sino a través de la libertad de los otros". El dilema actual: Desigualdad globalEs una crítica directa al individualismo atomizado. ¿Puedo ser realmente libre si mi ropa o mi tecnología son producidas por personas en condiciones de semi-esclavitud al otro lado del globo? Beauvoir nos dice que la libertad es un proyecto colectivo o no es nada. 

10. Epicteto: "¿Quieres no ser esclavo? No tengas deseos de cosas que dependan de otros". El dilema actual: El capitalismo de la atenciónVivimos en una economía diseñada para crearnos deseos constantes (likes, estatus, consumo). El estoicismo de Epicteto es hoy una herramienta de liberación radical: la verdadera libertad es la capacidad de desconectar y recuperar el control sobre nuestra propia atención.

Estas cien voces nos revelan que la libertad no es un concepto monolítico, sino un prisma multifacético que refleja dimensiones éticas, políticas, existenciales y educativas. Comprender sus múltiples significados es el primer paso para ejercerla con responsabilidad y profundidad.

Semillas de papel: Canal YouTube que no puedes dejar de gozar


Un blog puede justificarse por múltiples razones. En nuestro caso, y en la actualidad, sirve para compartir lo que cada día aprendemos, reaprendemos, desaprendemos o simplemente disfrutamos y que creemos que puede ser de algún valor relativo para quienes nos leen. Es un modo simple de convivir e interaccionar con quienes se deleitan con nuestras mismas pasiones, como -por ejemplo hoy- la lectura.

La excelente y ecuánime selección de libros es la siguiente: El jugador – Fiódor Dostoievski, La muerte en Venecia – Thomas Mann, El sombrero de tres picos – Pedro Antonio de Alarcón, Canción de Navidad – Charles Dickens, El coronel no tiene quien le escriba – Gabriel García Márquez, La perla – John Steinbeck, El extranjero – Albert Camus (post previo), La llamada de lo salvaje – Jack London, Siddhartha – Hermann Hesse (posts) y El viejo y el mar – Ernest Hemingway.

Creo que me los he leído todos, algunos más de una vez, excepto El sombrero de tres picos. Ya he bajado su PDF para leerlo cuando pueda,...

La exquisita selección de libros transformadores: "La rebelión de Atlas" de Ayn Rand, "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl (posts previos), "Los secretos de la mente millonaria" de T. Harv Eker, "Padre rico, padre pobre" de Robert Kiyosaki y y Sharon Lechter, "Un paso por delante de Wall Street de Peter Lynch, "Vivir con abundancia" de Sergio Fernández, "El inversor inteligente" de Benjamin Graham, "El gran Gatsby" de F. Scott Fitzgerald, "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar (pronto post), "El banquero anarquista" de Fernando Pessoa, "La sociedad del cansancio" de Byung-Chul Han (posts previos), "Ética para Amador" de Fernando Savater, "Sobre la brevedad de la vida" de Séneca.

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