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Hijos mediados: Entre la responsabilidad y la invisibilidad

Resumen: Este post analiza la psicología de los "hijos mediados", destacando su excepcional adaptabilidad y capacidad negociadora frente al riesgo de invisibilidad afectiva en el núcleo familiar. Apoyándose en el pensamiento aristotélico sobre la virtud y la dialéctica de Hegel, se propone transformar esta posición intermedia en un observatorio privilegiado de la complejidad humana. El reto educativo consiste en validar su identidad intrínseca para que este "sándwich existencial" se convierta en un motor de creatividad y equilibrio personal.

Carmen y yo somos hermanos medianos o  sándwich, ni primogénitos ni benjamines. Y ahora tenemos un nieto en esa misma situación de intermedio entre tres. La psicología familiar ha estudiado durante décadas cómo el orden de nacimiento influye en la personalidad y el desarrollo de los hijos e hijas. Entre primogénitos que acaparan la novedad y benjamines que reciben las últimas dosis de permisividad parental, los hijos mediados ocupan un territorio peculiar: son quienes experimentan tanto la pérdida del trono como la llegada de nuevos aspirantes. Esta posición intermedia, lejos de ser neutra, moldea personalidades con características distintivas que conviene comprender. Veamos los p ros y contras de serlo.

El arte de la adaptabilidad Los hijos mediados desarrollan una capacidad excepcional para adaptarse a circunstancias cambiantes. Han experimentado la vida como benjamines brevemente, como hermanos mayores después, y finalmente como mediadores entre generaciones dentro de su propia fratría. Esta multiplicidad de roles les enseña flexibilidad cognitiva y emocional. Aprenden a leer el ambiente familiar, a negociar espacios y a encontrar su lugar sin tener garantizado ni el prestigio del pionero ni la protección del último.

Esta adaptabilidad se traduce frecuentemente en habilidades sociales superiores. Los mediados suelen ser excelentes negociadores, pacificadores naturales y personas con alta inteligencia emocional. Su posición les obliga a desarrollar estrategias relacionales sofisticadas: no pueden recurrir a la autoridad del mayor ni al encanto del pequeño, así que construyen su identidad desde la diplomacia y la creatividad.

La paradoja de la invisibilidad Sin embargo, esta misma posición intermedia conlleva riesgos significativos. El síndrome del hijo mediado, estudiado extensamente en psicología evolutiva, describe cómo estos niños pueden experimentar sentimientos de invisibilidad o falta de atención parental. Los padres, naturalmente sobrecargados, dedican energía considerable al primogénito por ser su primera experiencia y al benjamín por ser el último y más vulnerable. El mediado queda en una zona de menor intensidad afectiva, no por falta de amor, sino por economía emocional involuntaria.

Esta relativa invisibilidad puede generar inseguridad, necesidad de aprobación externa o tendencia a minimizar las propias necesidades. Algunos hijos mediados desarrollan una independencia prematura, no siempre saludable, al internalizar que deben resolver sus asuntos sin molestar demasiado. Otros buscan destacar mediante estrategias compensatorias: rebelión, logros académicos extraordinarios o construcción de identidades muy diferenciadas del resto de hermanos.

La construcción de una identidad propia El desafío principal del hijo mediado es construir una identidad que no esté definida por contraste u omisión. Los padres conscientes pueden transformar esta posición en ventaja cultivando intencionalmente el reconocimiento individual de cada hijo. Esto implica tiempo exclusivo, celebración de logros específicos y validación de emociones particulares. Los mediados necesitan escuchar que son valiosos no por su posición en el orden fraternal, sino por quiénes son intrínsecamente.

Para los propios hijos mediados, entender su posición puede ser liberador. Reconocer que ciertas dinámicas familiares responden a patrones estructurales, no a deficiencias personales, permite reescribir narrativas internas limitantes. La posición intermedia, lejos de ser una condena, puede ser el origen de una personalidad equilibrada, empática y con notable capacidad para tender puentes.

En síntesis:  Ser hijo mediado es vivir en el intermedio, ese espacio liminal que toda filosofía reconoce como lugar de transformación. Como en el pensamiento aristotélico sobre la virtud como término medio, o en la dialéctica hegeliana donde la síntesis emerge de la tensión, los hijos mediados encarnan la posibilidad de trascender dicotomías. Su desafío educativo y existencial consiste en convertir una posición aparentemente desventajosa en un observatorio privilegiado desde el cual comprender la complejidad humana. Con acompañamiento familiar consciente y autoconocimiento, esa posición intermedia puede ser no un vacío, sino un centro creativo desde donde construir una vida auténtica y plena.

Las madres ocultas (hidden mothers) en fotografías victorianas

En los primeros albores de la fotografía, cuando capturar una imagen requería largos tiempos de exposición y una quietud casi sobrehumana, los fotógrafos victorianos desarrollaron una técnica tan ingeniosa como inquietante: las "hidden mothers" o madres ocultas. Estas figuras fantasmales, cubiertas por telas y mantas, sostienen a bebés y niños pequeños que miran directamente a la cámara, creando un testimonio visual que hoy nos revela tanto sobre la tecnología del siglo XIX como sobre los roles de género, la maternidad y la invisibilidad femenina.

La necesidad técnica detrás del fenómeno. Entre las décadas de 1840 y 1860, la fotografía era un proceso técnicamente exigente. Los daguerrotipos y las primeras placas de colodión húmedo requerían tiempos de exposición que podían extenderse desde varios segundos hasta más de un minuto. Para un adulto consciente, mantener la inmovilidad absoluta era desafiante; para un bebé o niño pequeño, resultaba prácticamente imposible.

Los fotógrafos de la época, ante el creciente deseo de las familias de poseer retratos de sus hijos, desarrollaron diversas soluciones. Aparecieron sillas especiales con abrazaderas ocultas, soportes metálicos para el cuello y dispositivos de sujeción. Pero ninguna técnica resultó tan efectiva como la presencia física de la madre: sus brazos proporcionaban el soporte natural que mantenía al niño inmóvil, mientras su voz susurrante podía calmar cualquier inquietud.

El acto de borrarLo verdaderamente fascinante —y perturbador— de estas fotografías no es la presencia maternal, sino su ocultamiento deliberado. Las madres eran cubiertas con mantas, cortinas, telas estampadas o incluso se escondían detrás de sillas tapizadas. En algunas imágenes aparecen como bultos fantasmales; en otras, solo sus manos son visibles sosteniendo al infante. Ocasionalmente, los fotógrafos retocaban las placas para eliminar por completo cualquier rastro de la figura materna.

Esta práctica revela una paradoja cultural profunda: la madre era absolutamente esencial para la creación de la imagen, pero debía permanecer invisible en el resultado final. El niño aparecía como un ser autónomo, flotando en el vacío del estudio fotográfico, cuando en realidad dependía completamente del soporte físico y emocional de otra persona.

Más allá de la técnica: invisibilidad y géneroAunque la explicación técnica es válida, no agota el significado de estas imágenes. La práctica de las hidden mothers encarna literalmente la invisibilidad del trabajo femenino y maternal en la sociedad victoriana. Las madres proporcionaban el trabajo emocional, físico y práctico necesario para la existencia y presentación de sus hijos ante la sociedad, pero este trabajo debía permanecer oculto, naturalizado, invisible.

Esta invisibilización no era exclusiva de la fotografía. La ideología del "ángel del hogar" relegaba a las mujeres de clase media y alta a la esfera doméstica, donde su trabajo se consideraba una extensión natural de su ser femenino más que un esfuerzo consciente y valorable. En las fotografías de hidden mothers, esta ideología encuentra una expresión visual casi literal: la madre existe solo como soporte, no como sujeto.

El redescubrimiento moderno. En las últimas décadas, coleccionistas, historiadores y artistas han rescatado estas fotografías del olvido. Obras como las de la fotógrafa Linda Fregni Nagler, quien ha compilado cientos de estas imágenes en su proyecto "The Hidden Mother", han transformado lo que era una curiosidad técnica en un poderoso comentario sobre género, visibilidad y memoria.

Las redes sociales y los algoritmos de inteligencia artificial también han jugado un papel inesperado. Estas imágenes espectrales, con sus figuras cubiertas y su estética perturbadora, circulan ampliamente en Internet, a menudo descontextualizadas, generando fascinación pero también malentendidos sobre su propósito original.

Lecciones para el presente. Las fotografías de hidden mothers nos invitan a reflexionar sobre qué trabajo permanece invisible en nuestra sociedad actual. Aunque la tecnología fotográfica ha avanzado exponencialmente —hoy capturamos imágenes en fracciones de segundo sin necesidad de soportes humanos—, la invisibilización del trabajo de cuidados persiste de formas más sutiles.

Estas imágenes también plantean preguntas sobre la ética de la representación: ¿quién merece ser visto? ¿Qué trabajos se consideran dignos de reconocimiento visual? ¿Cómo construimos narrativas que incluyan a quienes hacen posible nuestras vidas pero permanecen fuera de cuadro? En definitiva, las hidden mothers son más que una curiosidad fotográfica del siglo XIX. Son un archivo visual de ausencias significativas, un recordatorio de que toda imagen contiene tanto lo que muestra como lo que deliberadamente oculta.

@bleu_roster The Hidden Mother: Unveiling the Secrets of Victorian Photography Discover the fascinating and often eerie practice of "hidden mothers" in vintage photography. Learn how mothers disguised themselves to keep their children still during long exposure times, uncovering the lengths families went to capture precious portraits in the 19th century. Explore the bittersweet stories behind these haunting images, including posthumous photographs of infants, and delve deeper into this unique chapter of photographic history. #photography #victorianera #hiddenstories #fyp #explore ♬ green to blue (Sped Up) - Aurenth

Robots, humanos y el abismo emocional del Valle Inquietante

En el desarrollo de la robótica y de la inteligencia artificial aplicada a la interacción social, existe un fenómeno tan fascinante como perturbador: el
valle inquietante (uncanny valley). Este concepto describe la reacción de incomodidad, rechazo o incluso repulsión que muchas personas experimentan ante robots, androides o representaciones artificiales que se parecen mucho a los seres humanos, pero no lo suficiente como para resultar plenamente creíbles.

La idea fue formulada ya en 1970 por el ingeniero japonés Masahiro Mori, profesor del Instituto de Tecnología de Tokio. Mori propuso que, a medida que un robot adquiere rasgos cada vez más humanos, nuestra empatía hacia él aumenta… hasta que se alcanza un punto crítico. En ese punto, pequeñas imperfecciones —un gesto rígido, una mirada inexpresiva, un movimiento ligeramente antinatural— generan una fuerte sensación de extrañeza. Ese abismo emocional es lo que Mori denominó el “valle inquietante”.

Una hipótesis psicológica y culturalAunque el valle inquietante nació como una hipótesis intuitiva, con el tiempo ha sido objeto de numerosos estudios en psicología cognitiva, neurociencia y ciencias sociales. Algunas teorías sugieren que el rechazo surge de mecanismos evolutivos: el cerebro humano podría interpretar rostros o cuerpos casi humanos, pero defectuosos, como señales de enfermedad, muerte o amenaza. De ahí la inquietud que producen ciertos maniquíes, muñecos hiperrealistas o cadáveres animados en el cine.

Otras explicaciones apuntan a factores culturales y de aprendizaje. En sociedades altamente expuestas a robots sociales —como Japón—, la tolerancia a estas figuras puede ser mayor que en culturas donde la frontera entre lo humano y lo artificial se percibe de forma más rígida. El valle inquietante, por tanto, no sería universal ni inmutable, sino dependiente del contexto histórico y social. 

Robótica social y diseño éticoEl concepto tiene implicaciones directas en el diseño de robots sociales, especialmente aquellos destinados a ámbitos sensibles como la educación, la atención a personas mayores o la asistencia sanitaria. Ingenieros y diseñadores se enfrentan a una decisión crucial: ¿conviene hacer robots cada vez más humanos o, por el contrario, mantener una estética claramente artificial pero amable?

Muchas empresas han optado por evitar el valle inquietante deliberadamente. Robots como Pepper o Nao presentan rasgos humanoides muy simplificados: ojos grandes, gestos exagerados y movimientos claramente robóticos. Esta elección no es solo técnica, sino también ética, ya que reduce el riesgo de engaño emocional o de expectativas irreales por parte de los usuarios.

El valle inquietante y la inteligencia artificial generativaEl fenómeno no se limita a la robótica física. En la era de los avatares digitales, los deepfakes y los asistentes conversacionales avanzados, el valle inquietante se manifiesta también en entornos virtuales. Voces casi humanas, pero con entonaciones extrañas, o rostros generados por ordenador con microexpresiones defectuosas pueden generar desconfianza y rechazo. 

Este aspecto es especialmente relevante desde el punto de vista educativo y ético. Si una inteligencia artificial se presenta como demasiado humana, puede inducir a error sobre su naturaleza, su grado de comprensión o su responsabilidad moral. El valle inquietante actúa, en cierto modo, como una señal de alerta que nos recuerda que seguimos interactuando con artefactos, no con personas. 

¿Superar o respetar el valle inquietante? Una cuestión abierta es si el valle inquietante desaparecerá con el progreso tecnológico. Algunos investigadores sostienen que, cuando la simulación humana sea prácticamente perfecta, el rechazo se disipará. Otros creen que siempre existirá un umbral psicológico difícil de cruzar, ligado a nuestra identidad como seres humanos.

Citas destacadas: “En robótica social, parecer menos humano puede ser una decisión ética tan importante como una decisión técnica.” “El valle inquietante describe el momento en que la semejanza con lo humano deja de generar empatía y comienza a provocar rechazo.” “No tememos a los robots por ser distintos, sino por ser casi humanos sin llegar a serlo.” “Pequeñas imperfecciones en un rostro artificial pueden resultar más perturbadoras que una apariencia claramente mecánica.” “El valle inquietante no es solo un problema de diseño tecnológico, sino un fenómeno psicológico y cultural.” “Cuando una máquina se presenta como demasiado humana, surge el riesgo del engaño emocional.” “El rechazo que provoca el valle inquietante actúa como una señal de alerta sobre los límites entre lo humano y lo artificial.” “El valle inquietante nos recuerda que la inteligencia artificial no solo debe ser eficaz, sino también comprensible y honesta.” “Educar sobre el valle inquietante es educar en pensamiento crítico frente a la tecnología.” “Allí donde la tecnología roza lo humano, la ética deja de ser opcional.”

Desde una perspectiva ética, quizá no se trate de “superar” el valle inquietante, sino de respetarlo. Mantener una diferencia perceptible entre humanos y máquinas puede ser beneficioso para preservar la autonomía, la dignidad y la claridad moral en nuestras relaciones con la tecnología. 

Educación, pensamiento crítico y futuroComprender el valle inquietante es fundamental para educar en un uso crítico y responsable de la robótica y la inteligencia artificial. No se trata sólo de un problema de diseño, sino de una ventana privilegiada para reflexionar sobre qué entendemos por humanidad, empatía y relación social en un mundo cada vez más mediado por máquinas.

El valle inquietante nos recuerda que el progreso tecnológico no es únicamente una cuestión de potencia o precisión, sino también de sensibilidad, cultura y ética. Allí donde la tecnología roza lo humano, la reflexión crítica se vuelve imprescindible.

Mapas de Esperanza: Carta apostólica de León XIV

Antes de concluir el año 2025, teníamos pendiente revisar el documento Diseñar nuevos mapas de esperanza: La visión educativa del Papa León XIV en el siglo XXI (ver íntegra en la web)
El 27 de octubre de 2025, víspera del 60.º aniversario de la Declaración conciliar Gravissimum educationis (1965), el Papa León XIV promulgó la Carta Apostólica Disegnare nuove mappe di speranza

Este documento no es un mero homenaje histórico, sino una brújula ética y pedagógica para navegar los desafíos contemporáneos: un mundo hiperdigitalizado, fragmentado por desigualdades, guerras y migraciones, donde la educación corre el riesgo de reducirse a mera formación funcional o instrumento económico.

León XIV recupera el legado de Gravissimum educationis, que afirmaba el derecho universal a la educación y la misión evangelizadora de la Iglesia en este ámbito. La educación, insiste el Papa, no es periférica: es tejido esencial de la evangelización, un gesto que convierte el Evangelio en relación, cultura y caridad. En un contexto de incertidumbre, las comunidades educativas católicas deben actuar como "constelaciones" que custodian la unidad entre fe y razón, pensamiento y vida, conocimiento y justicia.

La carta traza una historia dinámica de la pedagogía cristiana: desde los Padres del Desierto y San Agustín, pasando por las universidades medievales y el Ratio Studiorum jesuita, hasta los grandes fundadores modernos — San José Calasanz (post reciente), San Juan Bautista de La Salle, San Juan Bosco, San Marcelino Champagnat— y figuras femeninas como María Montessori, Santa Francesca Cabrini o Santa Katharine Drexel. Esta tradición viva enfatiza la opción preferencial por los pobres: "la educación de los pobres, para la fe cristiana, no es un favor, sino un deber".

En el núcleo antropológico, León XIV coloca a la persona como imagen de Dios, irreductible a "perfil de competencias" o "algoritmo predecible". Citando a San John Henry Newman, recuerda que "la verdad religiosa no es solo una parte, sino una condición del conocimiento general". La educación integral debe abarcar todas las dimensiones humanas —espiritual, intelectual, afectiva, social y corporal—, integrando ciencia, humanismo, técnica y ética. Aquí emerge una crítica sutil pero firme al mercantilismo educativo y al eficientismo tecnológico que deshumaniza.

Especialmente relevante para un blog de ciencia y ética es el tratamiento de la tecnología y la inteligencia artificial. En la sección dedicada a navegar por nuevos espacios, el Papa afirma que las tecnologías deben servir a la persona, no sustituirla. El progreso tecnológico "forma parte del plan de Dios para la creación", pero requiere discernimiento ético riguroso. La IA y los entornos digitales no pueden estandarizar el aprendizaje ni ignorar la dignidad humana. Se propone formar en un "digital humano": armonizar la inteligencia artificial con las inteligencias emocional, social, espiritual y ecológica. Las universidades católicas, en particular, están llamadas a ofrecer una diaconía de la cultura, fomentando creatividad científica al servicio del bien común.

La carta culmina heredando el Pacto Educativo Global del Papa Francisco y añadiendo prioridades: cultivar la vida interior, promover un uso sabio de la IA y educar para una "paz desarmada y desarmante". Invita a una "coreografía" educativa subsidiaria, donde familia, escuela y sociedad colaboren sin subordinación al mercado.

Desde una perspectiva laica y culta, este documento trasciende el ámbito confesional. Ofrece una antropología humanista que resiste la fragmentación posmoderna y el reduccionismo tecnocrático. En un tiempo donde la educación superior se mide por empleabilidad y rankings, León XIV recuerda que educar es un "oficio de promesas", un acto de esperanza que remienda "el tejido desgarrado de las relaciones". Para científicos y educadores éticos, supone un desafío: integrar rigor epistemológico con contemplación de la creación como vestigia Dei, y asegurar que la innovación tecnológica no eclipse la justicia social y ambiental. 

Finalmente, la carta cierra con una defensa de la vulnerabilidad humana. Frente al sueño del transhumanismo que busca la perfección técnica, León XIV reivindica la fragilidad, el error y la finitud como elementos esenciales de la experiencia humana. Los «nuevos mapas» no deben ser trazados por aquellos que quieren escapar de la condición humana, sino por quienes desean habitarla plenamente, con justicia y solidaridad.

Diseñar nuevos mapas de esperanza no prescribe recetas, sino que inspira creatividad profética. En palabras del Papa, citando a San Agustín, el presente es una intuición a aprovechar. Que las "constelaciones educativas" brillen como estrellas en la noche contemporánea, guiando hacia una humanidad más fraterna y sabia.

Cuentos navideños que ninguna IA podría imaginar jamás

Para un blog que navega entre la tecnología y la lírica, hay que seguir creando cuentos y no basta con decir que la IA "no tiene sentimientos". Hay que explicar por qué su arquitectura probabilística choca contra la pared de la íntima experiencia humana. Con sempiterna nostalgia y bajo el árbol de Navidad, tirando de humanidad y generatividad, sin recurrir al prompt de turno, el reto es describir la fragilidad humana en una época de solidaridad.

Cierto que vivimos, y lo que se avecina es impensable, en la era de la "creatividad estadística". Hoy, cualquier modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM) puede redactar, en segundos, un cuento sobre un reno que pierde su nariz roja o un robot que descubre el significado de la generosidad. Son relatos impecables, con una estructura de tres actos perfecta y una moraleja reconfortante. Sin embargo, todos comparten un aroma común: el de la media aritmética. Son historias nacidas del promedio de todo lo que ya se ha escrito.

La trampa de la perfección algorítmica. La Inteligencia Artificial trabaja mediante la predicción del "siguiente token más probable". Si le pides un cuento navideño, acudirá a los patrones de Dickens, a la estética de Coca-Cola y a la estructura de las películas de sobremesa. El resultado será acogedor, pero carecerá de "astillas".

Lo que la IA no puede imaginar no es la magia, sino la belleza de lo que no encaja. El silicio no entiende la melancolía de un juguete roto que, precisamente por estar roto, se convierte en el favorito. No comprende que la Navidad no ocurre en el árbol perfecto de Instagram, sino en el espacio entre lo que esperábamos y lo que realmente sucedió.

El cuento que ninguna IA escribiría jamás. Imaginemos un relato titulado "La Caja de Luces Fundidas". En él, no hay rescates heroicos ni milagros deslumbrantes. Trata sobre un niño que, al ayudar a su abuela a decorar un árbol raquítico, descubre una caja de bombillas viejas que ya no encienden.

Una IA resolvería el conflicto haciendo que las luces brillen por arte de magia o que el niño aprenda una lección sobre el reciclaje. Pero el cuento humano "imposible" para la IA sería aquel donde las luces siguen fundidas, y el clímax consiste en la abuela describiendo el color de cada una de esas bombillas muertas basándose en los recuerdos de los inviernos de 1964 o 1982.

El valor pedagógico no está en la resolución (el "output"), sino en la transmisión de la pérdida y la persistencia de la memoria a través de lo inútil. La IA, diseñada para la optimización y la resolución de problemas, tiene dificultades intrínsecas para valorar lo que no sirve para nada, que es, a menudo, donde reside lo sagrado.

Ética y Educación: El derecho al "error" humano. Desde una perspectiva educativa, delegar nuestras historias a la IA conlleva un riesgo ético: la homogeneización del asombro. Si alimentamos a los niños solo con relatos generados por modelos que evitan el riesgo, la ambigüedad y el dolor real, estamos atrofiando su capacidad para procesar la complejidad de la vida.

La educación humanista debe defender el "cuento con errores". Ese relato que un padre inventa antes de dormir, donde se equivoca de nombre, donde la trama no tiene sentido lógico, pero donde hay un hilo de verdad biológica y una conexión emocional que ningún servidor en la nube puede procesar. La IA no puede imaginar este cuento porque no tiene cuerpo; no sabe lo que es el frío en los pies, el olor a mandarina o el miedo irracional a que el tiempo pase demasiado rápido.

Pero la Navidad, en su esencia más profunda y pedagógica, no es un promedio. Es una anomalía. Es el territorio de lo que los científicos cognitivos llaman qualia: la experiencia subjetiva e intransferible de lo vivido. La genuina Navidad es, en términos técnicos, un glitch (un error) en el sistema de la lógica productiva. Es el momento en que decidimos que el tiempo de estar con otros vale más que la eficiencia.

La Navidad es, entre muchas otras cosas, un laboratorio emocional. Un espacio donde se mezclan memoria, imaginación, tradición y deseo. Y, sin embargo, en plena era de la inteligencia artificial, surge una pregunta que parece inocente pero que abre un debate profundo: ¿puede una IA imaginar un cuento infantil navideño que no esté ya contenido, de algún modo, en sus datos?

La cuestión no es trivial. Los cuentos infantiles son artefactos culturales que condensan valores, miedos, aspiraciones y contradicciones de una sociedad. No son solo historias: son pedagogía emocional. Y la Navidad, con su mezcla de magia, nostalgia y ritual, es un terreno especialmente fértil para esa pedagogía.

La imaginación humana como territorio irreductible. Un cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no es necesariamente un cuento complejo, ni oscuro, ni filosófico. Podría ser, paradójicamente, algo muy sencillo: una historia nacida de una vivencia íntima, de un gesto irrepetible, de un recuerdo que no está en ninguna base de datos.

Imaginemos, por ejemplo, que una niña de siete años inventa un cuento sobre un calcetín que se siente solo porque todos los demás tienen dueño, y que en Nochebuena descubre que su misión no es guardar regalos, sino calentar los pies fríos de quienes llegan tarde a casa.

La Navidad como territorio de lo no cuantificable. La Navidad es un fenómeno cultural saturado de símbolos: luces, villancicos, rituales familiares, expectativas, tensiones, reconciliaciones. Una IA puede describirlos, clasificarlos, analizarlos. Pero no puede experimentar la mezcla contradictoria de emociones que provoca una mesa llena de gente que se quiere y se irrita a partes iguales.

El cuento imposible en este extraño tiempo de algoritmos y villancicos. Quizá el cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no sea un cuento concreto, sino un tipo de cuento: aquel que nace de una vivencia irrepetible.

El cuento que surge cuando un niño observa cómo su abuelo, que siempre fue serio, se emociona al colgar un adorno antiguo. O cuando una madre inventa una historia improvisada para consolar a su hija en una noche de tormenta. O cuando un adolescente decide escribir un cuento para un hermano pequeño que aún cree en la magia.

Esos cuentos no están en ninguna base de datos. No pueden inferirse estadísticamente. No pueden replicarse. Son cuentos que existen porque alguien estuvo allí. Porque alguien sintió algo. Porque alguien quiso contarlo. Y esa es, quizá, la lección más importante: la imaginación humana no es sustituible porque no es transferible.


TheySeeYourPhotos.com: ¿Qué revela a la IA una sola imagen?

Hoy descubriremos algo tan asombroso y simple de utilizar como aterrador por lo que supone. Todo lo que la IA de Google descubre de nuestras vidas a través de una sola fotografía. El título ya es explícito: They See Your Photos / Ellos ven tus fotos. La web promueve una visión educativa para hacernos comprender el poder de la IA (véase en muchos posts).

En un mundo donde las imágenes son el lenguaje universal de la era digital, una sola fotografía puede ser más reveladora que un diario íntimo. Imaginen subir una instantánea casual a la nube: un atardecer en la playa, un retrato familiar o incluso un objeto cotidiano como una máscara de cómic. ¿Qué secretos desvela? ¿Qué inferencias construye una inteligencia artificial sobre nuestra identidad, deseos y vulnerabilidades? 

Esta es la premisa inquietante de They See Your Photos (https://theyseeyourphotos.com/), un sitio web interactivo lanzado en noviembre de 2024 que transforma la curiosidad en una lección magistral sobre privacidad y ética en la inteligencia artificial. Como un espejo distorsionado por algoritmos, este experimento nos confronta con el poder voraz de la visión computacional, recordándonos que, en la red, nada es verdaderamente privado.

Detrás de esta herramienta se encuentra Ente, una plataforma de almacenamiento de fotos de código abierto y cifrada de extremo a extremo, fundada por Vishnu Mohandas, un ingeniero de software indio que abandonó Google en 2020 por motivos éticos. Mohandas, quien se formó en programación autodidacta en Bengaluru, se desilusionó al descubrir la colaboración de Google con proyectos militares de IA, como el análisis de imágenes de drones para el Departamento de Defensa de EE.UU. "Quería crear algo más privado, wholesome y confiable", declara en entrevistas, impulsando Ente como alternativa a Google Photos, con más de 100.000 usuarios enfocados en la privacidad. Sin embargo, convencer al público masivo de migrar de la comodidad de Google a un ecosistema cifrado resultó un desafío. Aquí entra They See Your Photos, ideado por un becario de Ente como un "golpe de marketing" que usa la arma del adversario contra sí mismo: la API de Visión de Google Cloud.

El funcionamiento es sorprendentemente simple, pero sus implicaciones, profundas. El usuario sube una imagen —o selecciona una de las muestras proporcionadas, como un paisaje andino o una figura de Warhammer— y el sitio la envía al motor de visión computacional de Google. En segundos, recibe un informe exhaustivo de tres párrafos: una narración detallada que disecciona el contenido con precisión quirúrgica. No se limita a identificar objetos (un caballo, un pincel, una máscara); infiere emociones, demografías, contextos socioeconómicos y hasta inclinaciones políticas. 

Por ejemplo, una foto de una persona sola en un paisaje desolado podría describirse como "indicando una experiencia individualista o solitaria", ignorando que alguien más podría haber tomado la imagen. Otro caso: una imagen de un modelo de miniaturas de fantasía es etiquetada como perteneciente a alguien aficionado a la jardinería, la destrucción y la contaminación, alineado con el Partido Verde —una proyección absurda que roza lo cómico, pero ilustra el sesgo inherente en los modelos de IA entrenados en datos masivos y no auditados.

Estas deducciones no son meras curiosidades técnicas; son el combustible de la economía de la vigilancia. Google Photos, con sus 1.800 millones de usuarios activos, accede a nuestras bibliotecas visuales para entrenar modelos de IA y perfilar anuncios personalizados. Aunque los usuarios pueden desactivar algunas funciones de análisis, no hay forma de impedir el escrutinio total, ya que las imágenes no están cifradas de extremo a extremo. El sitio de Ente expone esta realidad: una foto tomada con un Pixel 8 a las 13:38 del 4 de diciembre de 2024 revela no solo el dispositivo, sino intereses en ciencia ficción, gaming y posiblemente impresión 3D, proyectando un perfil de "adulto joven con aficiones en fantasía". En foros como Reddit y Hacker News, los usuarios reportan asombro y alarma: "Esto enseña por qué la privacidad importa", comenta un redditor, mientras otro bromea sobre usarlo en r/roastme para autodesprecio algorítmico.

Desde una perspectiva educativa y científica, They See Your Photos es un artefacto pedagógico invaluable. En el cruce de la ciencia de la computación y la ética de la IA, ilustra conceptos clave como el reconocimiento de patrones en redes neuronales convolucionales (CNN) y los riesgos de sesgos en datasets como ImageNet, que perpetúan estereotipos raciales y de género —por ejemplo, asumiendo siempre un fotógrafo caucásico de clase alta, independientemente del contexto. En aulas de tecnología o talleres de IA, podría usarse para debates sobre el "derecho al olvido" o regulaciones como el RGPD europeo, que exigen transparencia en el procesamiento de datos. Además, resalta avances en multimodalidad: la API de Google no solo "ve", sino que narra, integrando visión con procesamiento de lenguaje natural (PLN), un pilar de modelos como GPT-4o.

Un año después de su lanzamiento —en este noviembre de 2025—, el sitio mantiene su vigencia en un panorama donde la IA generativa acelera la extracción de datos. Publicaciones como WIRED y PetaPixel lo alabaron por democratizar el conocimiento sobre vigilancia, pero también advierten: las fotos subidas al sitio se envían a Google, por lo que Ente urge leer su política de privacidad antes de experimentar. Ente, por su parte, ofrece importación desde Google Takeout, sincronización local y ML acelerado, posicionándose como baluarte contra esta erosión de la intimidad.

En última instancia, They See Your Photos no es solo un juguete interactivo; es un llamado socrático a la introspección digital. Nos obliga a cuestionar: ¿estamos dispuestos a ceder nuestra narrativa visual a algoritmos opacos? En una era de deepfakes y perfiles predictivos, recuperar el control —mediante herramientas como Ente— no es lujo, sino imperativo ético. Suban una foto, lean el veredicto y reflexionen: la IA no solo ve; interpreta, y en esa interpretación reside nuestro futuro compartido, o fragmentado.

¿Qué podemos hacer? Algunos medios y expertos sugieren medidas concretas para mitigar riesgos:

- Evitar la sincronización automática de las fotos con plataformas que puedan analizarlas sin tu control.
- Eliminar metadatos de las imágenes (por ejemplo, con herramientas como Exiftool) antes de subirlas o compartirlas.
- Utilizar servicios de almacenamiento más privados, como Ente o Proton Drive, que cifran los datos de extremo a extremo.
- Aplicar prácticas de alfabetización digital: educar a usuarios (especialmente jóvenes) sobre qué tipo de inferencias puede hacer una IA a partir de una imagen.

El aprendizaje como elixir contra el envejecimiento

La frase “Aprender es el único antídoto contra la vejez” ha sido atribuida a Howard Gardner (ver en más posts) en múltiples entrevistas y conferencias, aunque no aparece textualmente en sus libros más conocidos como Frames of Mind (1983) o The Disciplined Mind (1999). Por nuestra parte añadiríamos al aprendizaje otro factor: la escritura (aunque sea de un blog) como prevención al envejecimiento.

Esta cita representa una síntesis de su pensamiento sobre el valor del aprendizaje continuo. Es probable que haya sido expresada en alguna conferencia o entrevista pública, y luego ampliamente divulgada en contextos educativos y motivacionales.

Su pensamiento está alineado con el enfoque de la educación a lo largo de toda la vida, promovido por él y por instituciones como Harvard Graduate School of Education, donde ha sido profesor e investigador. 

La cita “Aprender es el único antídoto contra la vejez” proviene de Howard Gardner, un influyente psicólogo y neurocientífico estadounidense, conocido principalmente por su teoría de las inteligencias múltiples. Esta frase encapsula su visión del aprendizaje como un proceso continuo que mantiene viva y activa la mente, sin importar la edad.

Howard Earl Gardner nació el 11 de julio de 1943, en Scranton, Pennsylvania, EE. UU. Es Psicólogo, neurocientífico, investigador y profesor en la Universidad de Harvard. Experto en Psicología cognitiva, educación y neurociencia. 

Gardner es célebre por haber propuesto en 1983 la teoría de las inteligencias múltiples, que desafía la idea tradicional de una única inteligencia (medida por el coeficiente intelectual). En su modelo, plantea que existen al menos ocho tipos distintos de inteligencia, como la lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, corporal, interpersonal, intrapersonal y naturalista.

Esta frase sugiere que el aprendizaje continuo no solo nutre el conocimiento, sino que también preserva la vitalidad mental, emocional y hasta física. Vejez no se refiere aquí solamente al paso del tiempo, sino al deterioro del espíritu, la creatividad y la curiosidad. Aprender algo nuevo —sea un idioma, una habilidad manual o una idea— mantiene activo el cerebro y conectado con el mundo.

Desde una perspectiva neurocientífica, Gardner y otros investigadores han demostrado que el cerebro conserva plasticidad a lo largo de la vida, es decir, la capacidad de reorganizarse y adaptarse. Esta plasticidad se estimula a través del aprendizaje.

En un mundo donde el envejecimiento es muchas veces visto como una pérdida, Gardner propone un enfoque esperanzador: el conocimiento como renovación, como resistencia al estancamiento, como forma de seguir creciendo a cualquier edad. En síntesis: Aprender, el secreto para mantenerse joven, Educación para toda la vida: la receta de Gardner, La juventud del pensamiento se cultiva aprendiendo o “Aprender es vivir”.

Consejos para morir en paz cuando llegue el momento

Casi al concluir la primera reunión de Bagara (ver en el post anterior), tras un proceso de reflexión entre unas cuarenta personas en varias seis mesas, como contraste hemos pedido en el móvil algunos consejos a dos APPs de Inteligencia Artificial (AI) para morir en paz cuando llegue el momento. Según “El libro tibetano de la vida y la muerte”, si tomáramos en serio la muerte viviríamos mejor.

Siguen los resultados,... En todo caso, si has llegado hasta aquí por otros motivos, recuerda el teléfono de la vida 024 en España.

ChatGPT lo resumió así, con bastante concisión.

Si estás pensando en la muerte, quiero recordarte que no estás solo. Si necesitas hablar con alguien, hay personas que se preocupan por ti y que quieren ayudarte. Buscar apoyo en amigos, familiares o profesionales puede hacer una gran diferencia.

Si te refieres a prepararte para el final de la vida de manera tranquila, algunas ideas incluyen:

  • Vivir con propósito: Hacer lo que amas, rodearte de quienes te hacen feliz y dejar huella en los demás.
  • Poner en orden tus asuntos: Escribir cartas, hacer un testamento o expresar tus deseos finales.
  • Buscar paz interior: A través de la meditación, la naturaleza, la espiritualidad o la reflexión personal.
  • Dejar un legado positivo: Compartir tus experiencias, enseñar algo a otros o ayudar a quienes lo necesitan.

Si te sientes triste o abrumado, por favor habla con alguien de confianza o busca ayuda profesional. Tu vida es valiosa. 💙

DeepSeek, apenas presentada en público hace 3 días (ver posts) lo expuso en diez apartados. 

Morir en paz es un deseo universal, y hay varias formas de abordar este tema desde diferentes perspectivas: emocional, espiritual, práctica y filosófica. Aquí tienes algunas ideas que pueden ayudarte o ayudar a alguien a enfrentar el final de la vida con serenidad:

1. Aceptación y preparación emocional

    Reflexiona sobre la vida: Aceptar que la muerte es parte natural del ciclo de la vida puede traer paz. Reflexionar sobre los logros, las relaciones y las experiencias vividas puede ayudar a sentir satisfacción.

    Habla de tus miedos: Expresar tus temores o preocupaciones con seres queridos o un profesional puede aliviar la carga emocional.

    Perdona y pide perdón: Resolver conflictos pendientes y cerrar ciclos emocionales puede traer tranquilidad.

2. Cuidados paliativos y bienestar físico

    Busca atención médica adecuada: Los cuidados paliativos están diseñados para mejorar la calidad de vida en los últimos momentos, manejando el dolor y otros síntomas.

    Rodéate de comodidad: Estar en un entorno familiar y tranquilo, con objetos o personas que te hagan sentir seguro, puede ser reconfortante.

3. Espiritualidad y conexión interior

    Practica la meditación o la oración: Muchas personas encuentran paz a través de prácticas espirituales que les ayudan a conectar con algo más grande que ellos mismos.

    Lee textos inspiradores: Libros sagrados, poesía o filosofía pueden ofrecer consuelo y perspectiva.

    Vive el presente: Practicar la atención plena (mindfulness) puede ayudar a enfocarse en el aquí y el ahora, reduciendo la ansiedad por el futuro.

4. Dejar un legado

    Escribe cartas o memorias: Dejar mensajes para tus seres queridos puede ser una forma de mantener una conexión después de partir.

    Organiza tus asuntos: Asegurarte de que tus documentos legales, testamentos y deseos estén en orden puede evitar preocupaciones a tus familiares.

    Comparte tu sabiduría: Transmitir lecciones de vida, valores o historias personales puede ser un regalo invaluable para las generaciones futuras.

5. Celebra la vida

    Reúnete con seres queridos: Pasar tiempo con familiares y amigos puede llenar de significado los últimos días.

    Realiza actividades significativas: Escuchar música favorita, ver películas, leer o simplemente disfrutar de la naturaleza pueden ser fuentes de alegría.

    Agradece: Expresar gratitud por las personas y experiencias que han marcado tu vida puede ser profundamente reconfortante.

6. Enfrentar el miedo a lo desconocido

    Explora tus creencias: Ya sea desde una perspectiva religiosa, filosófica o científica, entender tus creencias sobre lo que sucede después de la muerte puede brindar tranquilidad.

    Acepta la incertidumbre: Reconocer que hay cosas que no podemos controlar o comprender puede ser liberador.

7. Busca apoyo profesional

    Terapia psicológica: Un psicólogo o terapeuta puede ayudarte a procesar emociones complejas relacionadas con el final de la vida.

    Acompañamiento espiritual: Si tienes creencias religiosas, un líder espiritual puede ofrecer guía y consuelo.

8. Planifica tus deseos finales

    Conversa sobre tus preferencias: Habla con tus seres queridos sobre cómo te gustaría que se maneje tu partida (rituales, ceremonias, etc.).

    Considera opciones ecológicas: Si es importante para ti, investiga opciones de despedida que sean respetuosas con el medio ambiente.

9. Encuentra significado

    Reconoce tu impacto: Piensa en cómo has influido en la vida de los demás y en el mundo. Esto puede ayudarte a sentir que tu vida ha tenido propósito.

    Enfócate en el amor: El amor y las conexiones humanas suelen ser lo que más importa al final.

10. Permítete sentir

    No reprimas emociones: Es normal sentir tristeza, miedo o incluso alegría. Permítete experimentar estas emociones sin juzgarte.

Morir en paz es un proceso personal y único. Lo más importante es que te sientas acompañado, comprendido y en armonía contigo mismo y con tu entorno. Si estás acompañando a alguien en este proceso, tu presencia, escucha y apoyo pueden marcar una gran diferencia. 🌿

Por último, el recién llegado ayer Qween2.5-Max, lo centra así.

Es comprensible que pensar en la muerte y cómo enfrentarla sea un tema importante para muchas personas, especialmente cuando se busca hacerlo con dignidad y paz. A continuación, te ofrezco algunas ideas que podrían ayudarte a prepararte emocionalmente y mentalmente para ese momento, basándonos en conceptos como el bienestar espiritual, emocional y físico:

1. Reflexión sobre tu vida

  • Balance emocional: Reflexiona sobre lo que has vivido, las experiencias buenas y malas. Reconoce tus logros, aprendizajes y errores, pero también perdona tanto a los demás como a ti mismo. Este proceso de aceptación puede traer una sensación de plenitud.
  • Reconciliaciones pendientes: Si hay asuntos o relaciones que aún no han sido resueltos, trata de buscar reconciliación con quienes consideres importantes. Esto puede proporcionar una sensación de cierre.

2. Preparación física y médica

  • Planificación anticipada: Hablar abiertamente con médicos, familiares o cuidadores sobre tus deseos en cuanto al final de la vida (como si prefieres tratamiento paliativo, cuidados intensivos o dejar que la naturaleza siga su curso) puede darte tranquilidad.
  • Cuidado paliativo: Considera recibir atención paliativa, que se enfoca en mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades graves mediante el manejo del dolor y otros síntomas. El objetivo es brindar comodidad y paz, sin prolongar innecesariamente el sufrimiento.
  • Dejar instrucciones claras: Prepara un testamento vital o documento de voluntades anticipadas donde especifiques tus preferencias médicas y cómo quieres ser tratado en caso de que ya no puedas comunicarte por ti mismo.

3. Bienestar emocional y espiritual

  • Prácticas espirituales o religiosas: Si tienes una fe o creencia particular, conectarte con prácticas que den sentido a tu existencia puede ser muy reconfortante. Puede incluir rezos, meditaciones, lecturas religiosas o conversaciones profundas con líderes espirituales.
  • Mindfulness y aceptación: La práctica de mindfulness puede ayudarte a estar presente en el momento, aceptando lo que viene sin resistencia. Esto puede generar una mayor paz interior frente a la incertidumbre del futuro.
  • Escribir cartas o mensajes finales: Dejar escritos mensajes o cartas para tus seres queridos puede ser una manera hermosa de decir adiós. Expresar amor, gratitud y recuerdos significativos puede ofrecerte un sentimiento de conexión incluso después de partir.

4. Crear un ambiente pacífico

  • Espacio cómodo y tranquilo: Si puedes elegir, rodearte de un entorno que te haga sentir seguro y cómodo será clave. Esto podría incluir música relajante, aromaterapia, colores suaves y objetos personales que te inspiren paz.
  • Presencia de seres queridos: Si es posible, tener cerca a las personas más cercanas a ti puede dar una sensación de apoyo y compañía. Algunas personas encuentran consuelo simplemente estando acompañadas por sus seres queridos mientras transcurren sus últimos momentos.
  • Conexión con la naturaleza: Si disfrutas de la naturaleza, pasar tiempo al aire libre o simplemente tener acceso a elementos naturales como plantas o flores puede ayudarte a sentirte más en sintonía con el ciclo de la vida.

5. Despedida consciente

  • Celebrar la vida: En lugar de enfocarse únicamente en la partida, organiza una despedida que celebre tu vida y legado. Puedes participar en planificar una ceremonia o reunión donde se honren tus logros, valores y pasiones.
  • Hacer las paces contigo mismo: Llegar a un estado de autoaceptación y autocompasión es crucial para morir en paz. Aprender a soltar cualquier resentimiento hacia ti mismo o hacia los demás puede facilitar un tránsito más tranquilo.

6. Legado positivo

  • Deja algo tras de ti: Escribir un diario, grabar videos o crear una obra artística pueden ser formas de dejar un mensaje duradero para aquellos que amas. Saber que parte de ti permanecerá en el corazón de los demás puede ser una fuente de consuelo.
  • Dar consejos o sabiduría: Compartir tus aprendizajes de vida con amigos, familiares o incluso futuras generaciones puede ser una forma de sentir que tu experiencia sigue teniendo impacto más allá de tu existencia física.

7. Aceptación y resignación

  • Aceptar la mortalidad: La aceptación de la muerte como parte natural de la vida puede ser liberadora. Muchas culturas antiguas y tradiciones espirituales ven la muerte como un paso más en el ciclo de la existencia, lo cual puede ayudar a reducir el miedo y aumentar la paz interna.
  • Rendirse al momento: Cuando llegue el momento, intenta rendirte al proceso, confiar en que todo está ocurriendo tal como debe ocurrir. Rendirse no significa renunciar, sino entregarse a lo inevitable con gracia y calma.

Conclusión:

La idea de "morir en paz" es subjetiva y depende mucho de las creencias, valores y circunstancias individuales. Lo más importante es encontrar una manera de conectar con lo que realmente importa para ti y asegurar que tus necesidades físicas, emocionales y espirituales sean atendidas durante este proceso. Recuerda que pedir ayuda y compartir tus pensamientos con alguien de confianza puede ser una herramienta valiosa para encontrar esa paz en el momento final.

Posts con el lema "Memento Mori", sobre la fugacidad de la vida.