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Otra Escuela es posible, con Tonucci en Euskadi

Hoy, tras una agradable y fructífera reunión con Neli Zaitegi e Isabel Galende (foto), recogemos de Isabel un documental reciente, inspirador y refrescante grabado en Euskadi. Ha sido en Zizurkil y Abaltzisketa con dos de las Eskola Txikiak (Escuelas Rurales Vascas), grabación que presentamos al inicio sobre Otra escuela es posible, con Francesco Tonucci (ver en otros posts nuestros) y la mirada de los niños. 

¿Cuándo fue la última vez que un niño decidió algo importante en tu ciudad o en tu escuela? Francesco Tonucci (Fano, Italia, 1940), pedagogo e investigador del Consiglio Nazionale delle Ricerche de Roma, lleva décadas formulando esa pregunta, y también dibujándola con el seudónimo de Frato, en viñetas de humor tierno y afilado. 

Su tesis es sencilla de enunciar y difícil de practicar: los niños no son futuros ciudadanos, son ciudadanos de pleno derecho desde hoy. De ahí nació en 1991 el proyecto «La ciudad de los niños», en su Fano natal, con alcaldes dispuestos a escuchar a los consejos infantiles y a cambiar aceras, plazas y rutas escolares según sus propuestas. De ahí también su insistencia en que la escuela deje de ser un lugar donde se transmite y se evalúa, para ser un lugar donde se investiga, se pregunta y se juega con el conocimiento.

Hemos observado, en tantos años de aulas y conversaciones con maestros, que lo más difícil no es la pedagogía, sino renunciar a la comodidad de la rutina: la lección magistral, el libro de texto único, los deberes interminables. Tonucci propone lo contrario: tiempo, autonomía, entornos seguros para ir solos al colegio y un currículo que parta de la curiosidad real del alumnado. Nada de utopías abstractas: se trata de decisiones pequeñas, de centros, municipales y cotidianas.

"Si la escuela no cambia la vida de los niños que acoge, la escuela no sirve para nada", afirma Francesco Tonucci.Y aquí, en Euskal Herria, donde tanto debemos a la educación, conviene preguntarse qué parte de esa mirada ya practicamos y cuál nos falta. Recomendamos leer a Tonucci, empezando por Con ojos de niño, y buscar sus viñetas de Frato. Después, dejar el libro y salir a la calle con alguien de ocho años. Veremos nuestro barrio con otros ojos. ¿Lo probamos?

Llamada a la acción: Leer a Tonucci este trimestre y compartir una propuesta con el centro escolar o el ayuntamiento. Objetivos: a 2 años, una ruta escolar segura y autónoma en un barrio; a 5, un consejo infantil con voz real en decisiones municipales; a 10, que la participación infantil sea norma y no excepción. Evaluación: cada año, número de propuestas infantiles adoptadas, niños que van solos al colegio y encuesta de bienestar al alumnado. ---> Sigue una imagen de Carmen y yo con Tonucci en 2015. 

Con Francesco Tonucci, Carmen de la Sen y Mikel Agirregabiria. Foto realizada por la organización de #ICOT2015

Tomás Mazón reescribe la primera vuelta al mundo de Elcano

Hoy, jueves 23 de octubre de 2026 (que alcanzamos 24 millones de visitas esta madrugada), hemos tenido Carmen y yo el privilegio de pasar toda la mañana y comer con Tomás Mazón Serrano, un ingeniero amigo de Aitor (con quien estuvo en Sudáfrica trabajando) apasionado por la historia y cuyos libros que recuperan la primera vuelta al mundo y cambian nuestra visión del planeta y de la historia de la humanidad. Su emocionante web, rutaelcano.com, escrita y diseñada por él  mismo debiera ser objeto de estudio obligatorio en la educación.

Tomás Mazón nació en Alicante en 1975, reside en Villanueva de la Serena (Badajoz) y ejerce como ingeniero técnico de obras públicas. No es historiador universitario de oficio, y esa condición de diletante entusiasta da a su trabajo un aire excepcional: el de quien se acerca y navega entre los archivos con método científico y curiosidad de aficionado, en el mejor sentido de la palabra, hasta superar la visión previa de la historia más gloriosa pero peor contada de navegantes vascos como Elcano (de Getaria) y Urdaneta (de Ordizia). 

Su vocación empezó en la red, con rutaelcano.com, una web sobre la primera circunnavegación donde él mismo elabora los mapas. Sus editores la presentan como referencia con más de millón y medio de visitas, una cifra que conviene tomar como dato de la editorial. El reconocimiento llegó pronto. En 2020 recibió el XI Premio Magallanes-Elcano, del Círculo de Artesanos de Sanlúcar de Barrameda, y en 2022 el Premios Casa Asia 2022 en la categoría de Cultura y Sociedad. El jurado de este último destacó su labor de investigación y divulgación para dar a conocer la expedición de Magallanes y Elcano a un público no especializado, con una visión nueva basada en fuentes originales. 

A ello suma más de 59 conferencias hasta hoy en foros académicos y extraacadémicos. Ayer tarde dictó una ponencia en la Sociedad Bilbaína y aprovechando esa oportunidad hoy le hemos acompañado en su visita a Portugalete (Bizkaia), último de los lugares de Elcano que tenía pendiente de realizar. En el vídeo inicial nos explicó el motivo que se relaciona con su tercer libro. Tras la primera vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano, la siguiente expedición que se organizó fue la Expedición de fray García Jofre de Loaysa (también conocida como la Segunda Armada de la Especiería). 

A comienzos de 1525, el propio Juan Sebastián Elcano (nombrado piloto mayor y segundo al mando de la flota) reclutó hombres, reunió provisiones y armó cuatro de las naves en la villa vizcaína de Portugalete. Esta flotilla inicial partió de las aguas de la ría de Portugalete con rumbo a La Coruña, donde se unió al resto de la gran expedición  para iniciar el viaje definitivo hacia las islas Molucas. En este histórico viaje desde el puerto vasco también se enroló un jovencísimo Andrés de Urdaneta, quien se convertiría en uno de los cosmógrafos más importantes de la historia. Alcanzó fama universal por descubrir y documentar la ruta a través del océano Pacífico desde Filipinas hasta Acapulco, conocida como Ruta de Urdaneta o tornaviaje. 

Tres libros, absolutamente recomendables porque son tres modos de mirar una hazaña. Su primer libro, Elcano. Viaje a la historia, apareció en 2020 y fue reeditado en versión ampliada en 2022, con Ediciones Encuentro. Es el relato de conjunto de la expedición que Magallanes concibió y Elcano remató.

Los dos siguientes miran hacia los márgenes. Espinosa. El último capitán de la vuelta al mundo (Encuentro, 2022) reconstruye la vida de quien quedó al mando de la nao Trinidad en Tidore mientras Elcano mandaba la Victoria, y regresó a España en 1527. Según la reseña de la Revista de Historia Naval, el libro se cierra con catorce transcripciones documentales que aportan datos nuevos sobre su vida. Un lector lo describe como una biografía levantada a partir de actas notariales, registros administrativos, pleitos y cartas de petición de socorro, es decir, de papeles y no de epopeya.

El tercero, La vuelta al mundo maldita (Edaf, 2024), cuenta la expedición de García Jofre de Loaysa. Comenzó en 1525 y no terminó hasta 1536 para quienes lograron volver: apenas doce de sus 450 integrantes. Es una cifra que da el propio autor, y otras fuentes sobre esta empresa manejan números algo distintos, lo que ya habla de lo difícil que es reconstruirla. Elcano murió en medio del Pacífico durante ese viaje, de modo que el segundo libro y el tercero se tocan: Espinosa y Loaysa son las dos caras de lo que ocurrió después de la gloria. 

El conocimiento como travesía. Lo más sugerente de Mazón no es solo lo que cuenta, sino cómo llega hasta ahí. Para el libro sobre Loaysa visitó nueve archivos históricos solo en 2023. Es la versión terrestre del oficio de navegante. Se parte con una hipótesis, se corrige el rumbo con cada folio hallado y se vuelve con menos certezas y algo más de verdad. Nadie recibe el conocimiento como un mapa terminado. Se hace con documentos, con paciencia y con la disposición a que un papel desmienta la leyenda cómoda.

Hay en ello una lección discreta para quienes enseñamos y aprendemos. Desconfiar de la versión heroica no significa despreciarla, sino contrastarla. Las fuentes originales no destruyen la hazaña, la vuelven humana: devuelven nombres, miedos, pleitos y súplicas a quienes la protagonizaron. Y quizá por eso Mazón ha elegido mirar a los segundos capitanes, a los que quedaron atrás y a los que el relato oficial dejó sin foco. Queda una pregunta abierta. ¿Cuántas historias de nuestro propio entorno esperan, sin leer, en un archivo municipal, parroquial o familiar? 

Una propuesta de acción a diez años: Propongo un plan en tres escalones, con objetivos medibles. A 2 años, leer los tres libros de Mazón y escribir una reseña de cada uno, publicada en un blog, una revista local o una biblioteca. La evaluación es sencilla: tres reseñas publicadas y, al menos, una conversación pública sobre ellas, en un club de lectura, por ejemplo. A 5 años, pasar de leer a participar: colaborar como voluntario en la transcripción de documentos históricos de un archivo o una asociación cultural cercana, con la meta de veinte documentos transcritos y revisados por un archivero o historiador que valide la calidad. A 10 años, llevar la experiencia a un aula, una biblioteca o un grupo vecinal mediante un taller anual de fuentes primarias, en el que cada grupo reconstruya la biografía olvidada de alguien de su localidad con al menos tres documentos originales. Se evaluaría contando biografías publicadas y participantes, y con una pequeña rúbrica de pensamiento crítico: ¿distingue el grupo entre hecho, interpretación y leyenda? Si al cabo de una década hay veinte vidas recuperadas del olvido, el viaje habrá merecido la pena.

Tomás Mazón en Portugalete

Álbum de imágenes y vídeos. Otros posts sobre este autor.

La traviata de Verdi: la ópera de una libertad imposible

La traviata de Verdi: la ópera de una libertad imposible

En unos días nos deleitaremos en el Palacio Euskalduna con La traviata de Verdi, la ópera que quiso vestirse de su tiempo y sentó a la sociedad en el banquillo. En febrero de 1847 murió en París una joven de veintitrés años, y los periódicos le dedicaron tanta atención que, según anotó Dickens, durante días abandonaron la política, el arte y el comercio. Seis años después, en Venecia, ocurrió lo contrario: Marie Duplessis, la cortesana tísica que Dumas hijo había convertido en heroína, volvía a escena como Violetta Valéry y, el 6 de marzo de 1853, el público de La Fenice no se creyó a la soprano que la encarnaba y se burló de ella. 

Hoy La traviata compite con Carmen y La flauta mágica por ser la ópera más representada del mundo, según Operabase. Entre aquella burla y este éxito hay un reparto mejor elegido y algo más difícil de fechar: la disposición del público a reconocerse en Violetta. 

Un asunto de su propia época. Verdi vio La dama de las camelias en París, en febrero de 1852, junto a Giuseppina Strepponi, y al comenzar 1853 escribió a su amigo De Sanctis que preparaba para Venecia un tema de su propia época. Él y su libretista, Piave, querían vestir a los personajes con ropa del presente; las autoridades de La Fenice impusieron que la acción se situara hacia 1700, y habría que esperar a la década de 1880 para que se cumpliera su deseo. Es, además, la única ópera de Verdi que transcurre íntegramente en interiores: no hace falta calle para que el juicio de la sociedad entre por la puerta. 

El estreno: un fiasco con revancha. El primer acto terminó entre aplausos, pero en el segundo el público se volvió contra los cantantes, sobre todo contra Fanny Salvini-Donatelli, una soprano de 38 años que le pareció demasiado madura y corpulenta para morir de tisis. Al día siguiente, Verdi escribió a Emanuele Muzio que había sido un fiasco y se preguntó si la culpa era suya o de los intérpretes. Respondió el tiempo: el 6 de mayo de 1854, con retoques en los actos segundo y tercero y con Maria Spezia-Aldighieri como Violetta, la obra triunfó en el Teatro San Benedetto. 

El tribunal de las apariencias. Verdi conocía ese tribunal. Vivía con Strepponi sin estar casado, la pareja encontró hostilidad en Busseto y solo se casaron en 1859. Algunos comentaristas han querido oír en el severo padre Germont la voz de Antonio Barezzi, el protector de Verdi, que desaprobó aquella unión. Nadie puede confirmarlo, pero la sospecha ayuda a oír el gran dúo del segundo acto como la voz de un hombre razonable que, en nombre de la respetabilidad, destruye una vida.

El título mismo es un veredicto: traviata significa extraviada, descarriada, y la ópera se tituló en origen Violetta. Pero la música se niega a firmar la sentencia. Reserva a la «extraviada» su música más honda, incluido ese destello de vida justo antes de morir. Quizá por eso La traviata no envejece: siempre habrá alguien a quien llamar extraviada y alguien dispuesto a pagar la respetabilidad ajena. Tampoco ha desaparecido la enfermedad que mató a Marie Duplessis: la OMS calcula 1,23 millones de muertes por tuberculosis en 2024. 

Como propuesta a futuro. En dos años: leer la novela de Dumas hijo y ver tres Traviatas distintas (una clásica, una actualizada y una filmada), anotando qué juicio social retrata cada una. En cinco: escribir una reseña comparada y llevar a una persona joven a su primera ópera. En diez: mantener un voluntariado o una aportación regular a una causa contra la tuberculosis o a un programa que acerque la ópera a las escuelas.  

Álbum de imágenes La traviata de Verdi
En unos días, álbum de imágenes.

49º aniversario de boda de Carmen y Mikel

Hoy, 26 de agosto de 2026, celebramos las bodas de cedro o de circón. Son 49 años desde que nos casamos, y más de 53 años juntos. Nos conocimos en otro verano, a mediados de agosto de 1973. Ella tenía entonces 18 años y yo, 20. Nos casamos este mismo día de 1977. Suman exactamente 17.897 días de amor y felicidad. 

Dicen que el mejor regalo que unos padres pueden hacer a sus hijos, aparte de la educación, es seguir unidos después de muchos años. Suponemos que también es el mejor don que unos abuelos pueden legar a sus nietos. Esto lo hemos cumplido como padres y abuelos. 

Hace años solíamos comer una paella todos juntos en un restaurante cercano. Hoy estamos en continentes distintos respecto a nuestros familiares más cercanos, hijos y nietos, pero pronto -pasado el verano- nos reuniremos todos. 

Se adjunta una imagen del día, con los primeros regalos sorpresa que hemos recibido de unos buenos amigos. Arriba una canción creada para la fecha por Aitor con ayuda de la IA (APP Suno AI). 

Entradas previas de nuestro aniversario en los años
2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2020, 2022, 2023, 2024, 2025,...

Mural a La Princesa Rusa en San Pedro del Pinatar

Goyo203

Con ocasión de una cita de coches deportivo, hemos visitado el nuevo mural de grandes dimensiones rinde homenaje, en las inmediaciones del Museo Barón de Benifayó, a la leyenda de La Princesa Rusa en San Pedro del Pinatar. Esta monumental obra ha sido realizada por el destacado artista pinatarense José Luis Martínez Escudero, conocido como Goyo 203, gracias a la colaboración de la Concejalía de Cultura con el galerista y promotor cultural Darío Vigueras, en el marco del 25 aniversario del museo. 

El alcalde de San Pedro del Pinatar, Pedro Javier Sánchez; la edil de Cultura, Carmen María López; y el director del Museo Barón de Benifayó, Marcos David Gracia, junto a Darío Vigueras y Goyo 203, han visitado hoy esta obra que recrea una de las leyendas más célebres y extendidas del municipio. 

El artista ha contado con plena libertad para la realización de este mural, basado en la leyenda de la princesa rusa de San Pedro del Pinatar, la cual narra el trágico amor y asesinato de una noble amante del Barón de Benifayó en la Isla del Barón (Mar Menor). Se dice que su fantasma, una figura de luz blanca, se aparece a pescadores y merodea el actual museo, evocando una historia de traición y celos del siglo XIX. 

El autor ha explicado que a esta leyenda ha sumado la historia personal de su familia. Una tatarabuela suya, de profesión trovera y que regentaba una posada, fue cortejada por el altanero Barón de Benifayó, quien la obsequió con una muñeca de porcelana y vidrio. Esta pieza aún permanece en la familia y ha servido también de inspiración al artista para esta obra. 

El alcalde ha alabado el trabajo realizado por Goyo 203, destacando que refleja a la perfección ese misterio que envuelve a la leyenda de La Rusa y que se convertirá en una excelente carta de presentación para las personas que visiten el municipio y el museo. 

José Luis Martínez Escudero (San Pedro del Pinatar, 1982), conocido artísticamente como Goyo 203, comenzó a pintar de forma autodidacta desde su infancia, convirtiendo su pasión en su forma de vida. Actualmente está considerado como un reconocido pintor de arte urbano en la Región de Murcia, habiéndose posicionado con éxito en otras ciudades nacionales y europeas. 

El trabajo de Goyo 203 está enfocado en el desarrollo y ejecución de rostros de gran formato, sobresaliendo por una gran expresividad lograda mediante la exaltación de elementos como los ojos, los cuales trabaja con minucioso detalle. Los críticos de arte destacan una evolución y madurez evidente en su obra, tanto en sus creaciones de estudio como en sus trabajos de gran formato. En ellos se observa una transición del realismo al surrealismo, con el uso de técnicas que van desde el impresionismo hacia un nuevo post-expresionismo.

Álbum de fotos y vídeos
@agirregabiria

Goyo203 explica el mural a la leyenda de La Rusa

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73 años tratando de vivir, aprender, compartir y amar

Family Agirregabiria: Carmen, Leire, Mikel y Aitor TOP ¿1989?
Foto de hace 37 años, ya con hijos y mirando al futuro
Gracias a quienes habéis recordado este 73º cumpleaños,...

Cumplir 73 años invita, más que a celebrar, a pensar. No en el sentido solemne de quien se siente obligado a justificar su trayectoria, sino en el de quien reconoce que la vida, vista con la distancia que da el tiempo, se parece más a un cuaderno de campo que a una autobiografía ordenada. Hoy, al mirar atrás, descubro que mis pasos —a veces firmes, a veces vacilantes— han estado guiados por una convicción persistente: la educación, la ciencia, la filosofía y la sociología no son disciplinas aisladas, sino formas complementarias de comprender y mejorar el mundo.

He vivido estos 26.663 días entre dos Viernes Santo (el de 1953 y de 2026) como un aspirante a aprendiz constante. La docencia me enseñó que el aula es un laboratorio de humanidad, un espacio donde las ideas se ensayan, se discuten y, con suerte, se transforman. Cada estudiante que he encontrado ha sido una pregunta nueva, una invitación a revisar mis certezas. Quizá por eso nunca he sentido la tentación de convertirme en un profesor que dicta verdades; siempre me he sentido más cómodo como acompañante intelectual, como quien abre puertas y señala caminos sin imponer destinos.

La escritura, por su parte, ha sido mi modo de ordenar el pensamiento. No escribo para dejar un legado, sino para comprender mejor aquello que me inquieta: la aceleración tecnológica, los cambios culturales, las tensiones entre tradición y modernidad, la fragilidad de los vínculos humanos. A veces me pregunto si mis textos han logrado acompañar a otros en sus propias búsquedas. Me basta con saber que, al menos, han sido honestos con mis dudas y mis esperanzas.

A los 73 años, descubro que la sociología me ha enseñado a mirar lo colectivo sin perder de vista lo singular. La filosofía, a preguntar sin prisa. La literatura, a escuchar los matices de la experiencia humana. Y la educación, a confiar en que cada generación trae consigo una forma inédita de interpretar el mundo. Esa confianza es, quizá, mi mayor celebración: seguir creyendo que el futuro merece ser pensado con rigor, pero también con ternura.

No puedo negar que el paso del tiempo deja su huella. Sin embargo, lejos de sentirlo como un límite, lo vivo como una ampliación del horizonte. La edad me ha regalado una perspectiva que no tenía a los treinta ni a los cincuenta: la capacidad de aceptar la complejidad sin necesidad de resolverla del todo. Hoy sé que la vida intelectual no consiste en acumular respuestas, sino en cultivar preguntas que nos mantengan despiertos.

Este cumpleaños no es un cierre, sino un umbral. Me gustaría seguir escribiendo, enseñando, conversando, aprendiendo. Me gustaría seguir participando en debates que incomoden y en proyectos que ilusionen. Me gustaría, sobre todo, seguir siendo parte de una comunidad que cree en el valor del pensamiento crítico y en la fuerza transformadora de la educación.

Si algo he aprendido en estas siete décadas largas es que la vida se sostiene en los vínculos: los que construimos con quienes nos rodean, los que tejemos con las ideas y los que mantenemos con nosotros mismos. Hoy celebro esos vínculos. Celebro el privilegio de haber vivido rodeado de personas curiosas, generosas y exigentes, especialmente Carmen (53 años juntos), nuestros hijos, nietos, sobrinas, ahijadas y ahijados. Celebro la oportunidad de seguir aportando, aunque sea modestamente, a un mundo que necesita más reflexión y menos estridencia.

Julen jugando con su primer periódico... en papel TOP
A mis 73 años y por todas ellas y ellos, sigo creyendo que pensar es un acto de esperanza. Y hoy, más que nunca, quiero seguir practicándolo. Aún hay tiempo para libros sin leer, ideas sin madurar, lectores sin encontrar. Quiero seguir escribiendo. Quiero seguir aprendiendo. Quiero seguir creyendo —con Spinoza (posts), con Arendt (posts), con todos los pensadores que han acompañado estas páginas— que el conocimiento es el camino más corto hacia la solidaridad, y que la ignorancia es siempre el origen del miedo.
 

Siete años con un Tesla Model 3 LR AWD

Teslas en el Service Center de Tesla en L' Aliana Valencia
Cumplir años es rutina para un Tesla Model 3 LR AWD. El nuestro, de nombre Tresla, tiene ya 7 años. Fue de la primera remesa de Model 3 que llegaron a Europa en febrero de 2019. Lo habíamos reservado en 2017, pagado íntegramente en diciembre de 2018 y lo recogimos en Getafe (Madrid) el 28 de febrero de 2019.

Como todo esto ya lo hemos contado en numerosas ocasiones, este último años (sin ITV por año impar), la única reseña es la primer avería que tuvo en pleno verano de 2025 (posts dedicados). Significó grúa y reparación en apenas horas, una vez que llegó al Service Center (SC) de Valencia (foto superior al recogerlo). Como en años anteriores, no ha habido ningún otro mantenimiento. 

El odómetro marca 60.400 km, apenas 6.000 km  más que el año pasado (el primer año recorrimos 20.000 km, pero luego la pandemia,... y que cada vez estamos más septuagenarios Carmen y yo). La autonomía parece prácticamente la misma, según su autodiagnóstico del 93% (imagen) y comprobado fehacientemente por viajes reiterados en nuestros desplazamientos regulares entre el Cantábrico y el Mediterráneo. 

En nuestro coche han pasado 7 años con muchas actualizaciones, pocos cambios, sin que todavía podamos explotar aquí plenamente el AutoPilot FDS (Full Drive System), que parece que pronto llegará a Países Bajos,... Pero sí ha habido muchas mutaciones en el escenario de la movilidad eléctrica (ahora se ven Teslas por todas partes, especialmente taxis y VTC), y de todo ello quizá pronto publiquemos alguna entrevista con testigos clave de esta transición hacia la movilidad eléctrica (por el momento no podemos leer  escribir más).
Explorando el Modo Service del Tesla Model 3 (2018): Menús Ocultos

 Celebrando anteriores cumpleaños: Primer año, cuarto año, 5 años, 6 años,...

Hijos mediados: Entre la responsabilidad y la invisibilidad

Resumen: Este post analiza la psicología de los "hijos mediados", destacando su excepcional adaptabilidad y capacidad negociadora frente al riesgo de invisibilidad afectiva en el núcleo familiar. Apoyándose en el pensamiento aristotélico sobre la virtud y la dialéctica de Hegel, se propone transformar esta posición intermedia en un observatorio privilegiado de la complejidad humana. El reto educativo consiste en validar su identidad intrínseca para que este "sándwich existencial" se convierta en un motor de creatividad y equilibrio personal.

Carmen y yo somos hermanos medianos o  sándwich en nuestras respectivas familias, ni primogénitos ni benjamines. Y ahora tenemos un nieto en esa misma situación de intermedio entre tres hijos de nuestra hija. La psicología familiar ha estudiado durante décadas cómo el orden de nacimiento influye en la personalidad y el desarrollo de los hijos e hijas. Entre primogénitos que acaparan la novedad y benjamines que reciben las últimas dosis de permisividad parental, los hijos mediados ocupan un territorio peculiar: son quienes experimentan tanto la pérdida del trono como la llegada de nuevos aspirantes. Esta posición intermedia, lejos de ser neutra, moldea personalidades con características distintivas que conviene comprender. Veamos los p ros y contras de serlo.

El arte de la adaptabilidad.  Los hijos mediados desarrollan una capacidad excepcional para adaptarse a circunstancias cambiantes. Han experimentado la vida como benjamines brevemente, como hermanos mayores después, y finalmente como mediadores entre generaciones dentro de su propia fratría. Esta multiplicidad de roles les enseña flexibilidad cognitiva y emocional. Aprenden a leer el ambiente familiar, a negociar espacios y a encontrar su lugar sin tener garantizado ni el prestigio del pionero ni la protección del último.

Esta adaptabilidad se traduce frecuentemente en habilidades sociales superiores. Los mediados suelen ser excelentes negociadores, pacificadores naturales y personas con alta inteligencia emocional. Su posición les obliga a desarrollar estrategias relacionales sofisticadas: no pueden recurrir a la autoridad del mayor ni al encanto del pequeño, así que construyen su identidad desde la diplomacia y la creatividad.

La paradoja de la invisibilidad.  Sin embargo, esta misma posición intermedia conlleva riesgos significativos. El síndrome del hijo mediado, estudiado extensamente en psicología evolutiva, describe cómo estos niños pueden experimentar sentimientos de invisibilidad o falta de atención parental. Los padres, naturalmente sobrecargados, dedican energía considerable al primogénito por ser su primera experiencia y al benjamín por ser el último y más vulnerable. El mediado queda en una zona de menor intensidad afectiva, no por falta de amor, sino por economía emocional involuntaria.

Esta relativa invisibilidad puede generar inseguridad, necesidad de aprobación externa o tendencia a minimizar las propias necesidades. Algunos hijos mediados desarrollan una independencia prematura, no siempre saludable, al internalizar que deben resolver sus asuntos sin molestar demasiado. Otros buscan destacar mediante estrategias compensatorias: rebelión, logros académicos extraordinarios o construcción de identidades muy diferenciadas del resto de hermanos.

La construcción de una identidad propia.  El desafío principal del hijo mediado es construir una identidad que no esté definida por contraste u omisión. Los padres conscientes pueden transformar esta posición en ventaja cultivando intencionalmente el reconocimiento individual de cada hijo. Esto implica tiempo exclusivo, celebración de logros específicos y validación de emociones particulares. Los mediados necesitan escuchar que son valiosos no por su posición en el orden fraternal, sino por quiénes son intrínsecamente.

Para los propios hijos mediados, entender su posición puede ser liberador. Reconocer que ciertas dinámicas familiares responden a patrones estructurales, no a deficiencias personales, permite reescribir narrativas internas limitantes. La posición intermedia, lejos de ser una condena, puede ser el origen de una personalidad equilibrada, empática y con notable capacidad para tender puentes.

En síntesis:  Ser hijo mediado es vivir en el intermedio, ese espacio liminal que toda filosofía reconoce como lugar de transformación. Como en el pensamiento aristotélico sobre la virtud como término medio, o en la dialéctica hegeliana donde la síntesis emerge de la tensión, los hijos mediados encarnan la posibilidad de trascender dicotomías. Su desafío educativo y existencial consiste en convertir una posición aparentemente desventajosa en un observatorio privilegiado desde el cual comprender la complejidad humana. Con acompañamiento familiar consciente y autoconocimiento, esa posición intermedia puede ser no un vacío, sino un centro creativo desde donde construir una vida auténtica y plena.

2025, un año de humanismo e innovación en este blog

Queridos lectores y lectoras: Pedimos a la IA (AI) que analizase el 2025, un año matemáticamente perfecto (45^2 = 2025), en nuestro blog. Tras analizar la trayectoria y las entradas de este año, estas son las etiquetas predominantes: #IA (Inteligencia Artificial): El tema estrella, enfocándose en la IA generativa y su impacto ético. #Educación: Siempre en el núcleo, analizando el cambio de paradigma en las aulas. #Euskadi / #Bilbao: El arraigo local, eventos culturales y la actualidad vasca. #HumanismoDigital: La búsqueda de la esencia humana frente a la automatización. #Citas: Reflexiones breves apoyadas en grandes pensadores. #Futuro: Proyecciones optimistas pero críticas sobre lo que vendrá. #Familia y #Amistad: El lado más personal y humano del autor.

Con 382 entradas publicadas, el blog se consolida no solo como un diario personal, sino como un faro de optimismo informado en un mar de incertidumbres tecnológicas y sociales. Si algo ha caracterizado este ciclo de 365 días (con su habitual ritmo de más de una publicación diaria), ha sido la capacidad de Mikel para tejer puentes entre lo ancestral y lo futurista. Al repasar estas 382 paradas, detectamos tres grandes ejes que han vertebrado la conversación.

1. El año de la IA con alma. La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana. En el blog, este tema ha sido tratado no desde el miedo o el deslumbramiento ciego, sino desde el Humanismo Digital. Mikel nos ha recordado en decenas de posts que, aunque las máquinas puedan alucinar o calcular, sólo los humanos podemos "sentir" el propósito. Sus reflexiones sobre LLMs, agentes autónomos y la ética algorítmica han servido para bajar el balón al suelo, siempre bajo la etiqueta de tecnología para la vida.

2. La Educación como resistencia y vanguardia. Como es habitual en su trayectoria, la educación ha ocupado un espacio privilegiado. En 2025, el debate se ha desplazado de "cómo usar las pantallas" a "cómo enseñar a pensar en un mundo automatizado". A través de sus crónicas de eventos pedagógicos y sus famosas metáforas, Mikel ha insistido en la necesidad de una educación que fomente la creatividad, el espíritu crítico y, sobre todo, la empatía. Sus posts han sido un recordatorio de que, en la era de la IA, el papel del docente es más sagrado que nunca: es el guía que enseña a distinguir la señal del ruido.

3. El arraigo: Entre Bilbao y el Mundo. A pesar de su mirada global, el blog nunca pierde su aroma a café en el Gran Bilbao o a paseo por Getxo. Las 382 entradas de 2025 están salpicadas de crónicas locales, homenajes a amigos que se han ido o que celebran hitos, y una defensa constante de la cultura vasca. Es este equilibrio entre la "aldea global" y el "botxo" lo que otorga a su escritura esa cercanía tan característica. Las fotos propias que acompañan sus textos no son meros adornos, son pruebas de vida de un observador que sigue disfrutando de un atardecer en el Abra tanto como de un nuevo descubrimiento científico.

Otras pequeñas cápsulas de sabiduría. No podemos olvidar las etiquetas de #Citas y #Humor. A menudo, entre densos análisis tecnológicos, Mikel nos ha regalado píldoras de sabiduría de otros autores o aforismos propios que invitan a la pausa. En un mundo que corre demasiado rápido, estas entradas han funcionado como oasis de reflexión. Su capacidad para conectar un problema de física con una lección de vida, o una anécdota familiar con una teoría sociológica, sigue siendo la marca de la casa.

Las temáticas dominantes de 2025 giran en torno a la literatura y la novela, que emergen como el pilar central del contenido. Con al menos tres etiquetas explícitas de “literatura” y “novela” en mayo, y numerosas entradas dedicadas a reseñas y análisis de obras clásicas y contemporáneas, el blog se convierte en un refugio para los amantes de las letras. Por ejemplo, en “Stoner: la épica silenciosa de una vida común” (mayo), se explora la obra de John Williams como un retrato de la existencia ordinaria elevada a lo extraordinario. Similarmente, “Demian” de Hermann Hesse (mayo) indaga en la identidad personal, mientras que “Lo raro es vivir” de Carmen Martín Gaite (mayo) navega por la memoria y el amor perdido. Otras joyas incluyen “Trampa 22” (abril), una sátira bélica absurda, y “El Señor de las Moscas” (noviembre), una parábola sobre la civilización. Esta temática no solo refleja un amor por la narrativa, sino también una invitación a reflexionar sobre la condición humana, con influencias de autores como Sándor Márai (“La elegancia de la decepción”, julio) o Irène Némirovsky (julio). En total, más del 30% de las entradas tocan la literatura, convirtiéndola en la temática más usada, a menudo entrelazada con filosofía para enriquecer el debate.

La filosofía y las reflexiones éticas ocupan el segundo lugar, con etiquetas como “filosofía” apareciendo en febrero, mayo y septiembre (al menos tres menciones). Temas como el meliorismo –la creencia en que el mundo puede mejorar con esfuerzo humano– (febrero) o el estoicismo clásico como guía en la “modernidad líquida” (diciembre) destacan la búsqueda de sabiduría práctica. Entradas como “El rostro del Otro: la revolución ética de Emmanuel Lévinas” (septiembre) o “Dónde aterrizar: una brújula filosófica para tiempos de colapso” (julio) abordan el colapso ambiental y social, inspiradas en pensadores como Bruno Latour. Asimismo, “La expulsión de lo distinto” (julio) critica la hiperconexión, y “Manifiesto por una Tecnología Humanista” (julio) propone una ética tecnológica. Estas publicaciones, que representan cerca del 25% del total, invitan a la introspección, con toques de optimismo como en “Ten el coraje de ser diferente” (marzo) o “La ley del espejo” (junio).

La sociedad y la política, con etiquetas como “sociedad” (tres menciones entre febrero y mayo) y “política” (dos), forman otro núcleo temático, abordando desigualdades y crisis actuales. “Bullshit Jobs” (febrero) critica empleos inútiles, mientras que “Gaza: Un genocidio flagrante” (mayo) denuncia injusticias globales con etiquetas como “derechos humanos” y “genocidio”. Otras incluyen “Cultura woke: Despertar Social y Justicia Global” (mayo), “Chavs: La demonización de la clase obrera” (febrero) y “¿Puede aún la educación salvarnos del fascismo?” (junio), reflejando una preocupación por la polarización y el ascenso social, como en “Síndrome de Doña Florinda” (abril). Estas entradas, alrededor del 20%, combinan análisis crítico con llamadas a la acción.

La salud y la longevidad emergen como temas recurrentes, especialmente en un contexto de longevidad. Con etiquetas como “salud” y “suplementos” (febrero), “envejecimiento” (mayo) y “vejez” (septiembre), publicaciones como “Suplementos alimenticios para mayores” (febrero), “El aprendizaje como elixir contra el envejecimiento” (mayo) y “Creatina: Un aliado para el músculo, el cerebro y la longevidad” (diciembre) ofrecen consejos prácticos. “El Muro de los 80 Años” (septiembre) propone 44 ideas para envejecer con dignidad, y “Tu rostro leído por la IA predice tu salud” (octubre) fusiona tecnología con bienestar. Este bloque, con un 15% de las entradas, resalta la importancia de la vitalidad en la tercera edad.

Otras temáticas notables incluyen tecnología y AI (10%), con posts como “Seis años con un Tesla Model 3” (febrero), “Kai-Fu Lee, pionero de AI” (junio) y “Neo, el robot que quiere entrar en casas” (octubre); música y artes (8%), destacando “Roberta Flack” (febrero) o “Los Soprano” (noviembre); educación (5%), como “Taller infantil de ciencia” (mayo) o “José de Calasanz” (noviembre); y viajes (5%), con exploraciones en La Manga y Guardamar (abril). El ajedrez aparece esporádicamente, como en “Homenaje a Boris Spassky” (febrero) o “Relación entre nivel de rating y duración” (diciembre), con etiquetas como “ajedrez” y “Lichess”.

Este 2025 ha sido un año de celebración intelectual, culminando en hitos como las 10 millones de visitas (julio) y reflexiones navideñas (diciembre). Gracias por acompañarme en este viaje. Que 2026 traiga más preguntas profundas y respuestas iluminadoras.

Hacia un 2026 de nuevas preguntas, retos y oportunidades. Llegar al final de este 2025 con 382 nuevas reflexiones en la mochila es un testimonio de disciplina, pero sobre todo de curiosidad inagotable. El blog de Mikel Agirregabiria sigue siendo un espacio donde se celebra la inteligencia en todas sus formas, pero donde siempre prima la inteligencia cordial.

Mientras nos preparamos para el próximo año, nos quedamos con esa idea que ha sobrevolado el blog este invierno: que la tecnología es el escenario, pero la humanidad es la obra de teatro. Gracias, Mikel, por seguir abriendo la persiana de tu blog cada mañana y por recordarnos que, en un mundo de algoritmos, lo más disruptivo que podemos hacer es seguir siendo profundamente humanos, curiosos y agradecidos. ¡A por el 2026, con la misma pasión y, ojalá, con otras tantas entradas que nos ayuden a entender mejor el mundo!