Mostrando las entradas para la consulta profesor ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta profesor ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

H. L. Mencken: Iconoclasta de Baltimore que se rió de todo

Pocas plumas han combinado el rigor periodístico con la mordacidad como la de Henry Louis Mencken (otros posts), nacido en Baltimore el 12 de septiembre de 1880 y fallecido en la misma ciudad el 29 de enero de 1956. Hijo de un fabricante de tabaco de origen alemán, Mencken fue un autodidacta voraz: la lectura de Huckleberry Finn y la imprenta de juguete que le regaló su padre marcaron su vocación temprana por la escritura. 

Trabajó brevemente en el negocio familiar hasta la muerte de su padre en 1899, momento en el que, sin perder un solo día, se lanzó al periodismo en el Baltimore Morning Herald. En 1906 se incorporó al Baltimore Sun, diario con el que mantendría un vínculo casi vitalicio, y en 1908 empezó a ejercer la crítica literaria en la revista The Smart Set. En 1924 fundó su propia publicación, The American Mercury, que alcanzó rápidamente difusión nacional y lo consolidó como uno de los intelectuales más influyentes de la América de entreguerras.

Su hito periodístico más recordado fue la cobertura del célebre Juicio del Mono (Scopes Trial) de 1925 en Tennessee, donde un profesor fue procesado por enseñar la teoría de la evolución. Mencken bautizó el proceso con ese apodo burlón y convirtió sus crónicas en un ejercicio de sátira feroz contra el fundamentalismo religioso y la estrechez de miras provinciana. Fue amigo cercano de figuras como Theodore Dreiser, F. Scott Fitzgerald y el editor Alfred Knopf, y se erigió en defensor incondicional de la libertad de expresión y de conciencia, en una época en la que ambas se veían constantemente amenazadas por la censura moral.

Lo que hace de Mencken una lectura tan vigente cien años después no es solo su biografía, sino su estilo: un humor corrosivo que convertía cada frase en un dardo. Sobre la democracia, escribió que es la creencia de que la gente común sabe lo que quiere y merece conseguirlo, para bien o para mal. Definió el puritanismo como el temor obsesivo de que, en algún lugar, alguien pudiera ser feliz. Advirtió que ante todo problema complejo existe siempre una respuesta sencilla, clara... y equivocada. Y describió al cínico como aquel que, al oler unas flores, busca instintivamente el ataúd cercano. Su escepticismo alcanzaba también a la política institucional: llegó a sostener que todo gobierno es, en esencia, una forma de explotación organizada, y que un buen político resulta tan improbable como un ladrón honesto.

Algunas de sus citas más célebres: "El amor es el triunfo de la imaginación sobre la inteligencia." "La conciencia es la voz interior que nos advierte de que alguien podría estar mirando." "Un idealista es quien, al notar que una rosa huele mejor que una col, concluye que también hará mejor sopa." "El puritano es alguien que vive con el miedo permanente de que otra persona pueda estar divirtiéndose." "El objetivo práctico de la política consiste en mantener a la población alarmada mediante una interminable serie de amenazas, la mayoría imaginarias." "Nadie se ha arruinado jamás subestimando la inteligencia del público." 

Mencken no se libró de la controversia: sus posturas sobre raza y su tono a veces despiadado le valieron críticas que persisten en las relecturas contemporáneas de su obra, un matiz necesario para entender a un autor que nunca buscó ser complaciente. En la década de 1940 publicó su trilogía autobiográfica —Happy Days, Newspaper Days y Heathen Days— donde repasó con la misma ironía su propia vida. En 1948 sufrió un derrame cerebral que lo dejó consciente pero incapaz de leer o escribir, una ironía cruel para quien había vivido de la palabra; pasó sus últimos años escuchando música clásica y hablando de sí mismo en pasado, como si ya hubiera muerto. Fue enterrado en el cementerio de Loudon Park, bajo un epitafio que él mismo redactó y que pedía, en lugar de lágrimas, comprensión hacia un pecador y un guiño a alguna joven poco agraciada.

Rival de Ambrose Bierce y Mark Twain en el arte del aforismo estadounidense, Mencken sigue siendo hoy una referencia obligada para entender el periodismo de opinión, el escepticismo ante el poder y el uso del ingenio como herramienta de crítica social. En tiempos de polarización y de eslóganes vacíos, releer al Sabio de Baltimore es un ejercicio saludable de humildad intelectual disfrazada de carcajada.

ResumenCitas mordaces y vida del periodista más temido de América. El humor corrosivo de Mencken, cien años después. Retrato del hombre que "lo odiaba todo" con estilo.

El monje que vendió su Ferrari: Fábula del éxito personal

Hace tiempo teníamos un borrador de este libro clásico de autoayuda, El monje que vendió su Ferrari: cuando el éxito exterior no basta. Hay libros que no se leen tanto como se atraviesan, y "El monje que vendió su Ferrari" (1996), de Robin S. Sharma, pertenece a esa categoría de fábulas contemporáneas que buscan menos la sofisticación literaria que la eficacia terapéutica. 

Su protagonista, Julian Mantle, es un abogado de éxito fulminante —mansión, coche deportivo, honorarios desorbitados— que se derrumba, literalmente, en pleno tribunal, víctima de un infarto que funciona como umbral simbólico entre dos vidas posibles. A partir de ahí, Sharma construye una narración de raíz clásica: el héroe abandona su mundo conocido, viaja a un territorio remoto —el Himalaya, poblado por los sabios de Sivana— y regresa transformado para transmitir lo aprendido. Es, en esencia, el viaje del héroe de Joseph Campbell trasladado al lenguaje del management y la autoayuda de finales del siglo XX.

El libro se sostiene sobre siete virtudes o "pilares de la sabiduría" —el dominio de la mente, el propósito definido, la disciplina, el tiempo, el servicio desinteresado, la simplicidad y el presente— que Sharma dramatiza a través de metáforas fáciles de recordar: el jardín como símbolo de la mente que hay que cultivar, el faro como imagen de un propósito claro, el reloj de arena como recordatorio de que el tiempo es el único capital irrecuperable. Esta arquitectura mnemotécnica explica en buena medida su éxito comercial: más de tres millones de ejemplares vendidos y traducciones a medio centenar de idiomas convierten a esta fábula en uno de los fenómenos editoriales del género de autoayuda contemporáneo.

Conviene, sin embargo, leer el libro con la distancia crítica que merece cualquier texto de este tipo. Su estructura dicotómica —Occidente frente a Oriente, materialismo frente a espiritualidad, prisa frente a contemplación— simplifica tensiones que la tradición filosófica ha tratado con mayor matiz. Ortega y Gasson recordaba que "yo soy yo y mi circunstancia", y esa circunstancia no siempre permite el retiro purificador que Sharma propone como solución universal: no todos disponen de los recursos, el tiempo o el privilegio de vender el Ferrari, precisamente porque no todos han tenido uno. Unamuno, por su parte, entendía el sentimiento trágico de la vida no como algo que se resuelve mediante fórmulas de autoayuda, sino como una tensión permanente entre razón y fe, entre finitud y anhelo de eternidad, que ninguna fábula de sabios himalayos disuelve del todo.

Aun así, sería injusto despachar el libro como mera literatura de aeropuerto. Su mensaje central —que la vida contemplativa y la vida activa no son necesariamente incompatibles, que el éxito medido en posesiones puede convivir con un vacío interior profundo— conecta con una tradición filosófica mucho más antigua, de Spinoza a los estoicos, que distinguía entre bienes verdaderos y bienes aparentes. Leído así, como puerta de entrada popular a preguntas que la filosofía lleva siglos formulando, el libro cumple una función legítima: introduce a millones de lectores en la posibilidad de examinar su propia vida, aunque sea con herramientas conceptuales modestas.

Para el lector que llega desde la filosofía o la literatura, "El monje que vendió su Ferrari" funciona mejor como síntoma cultural que como sistema de pensamiento: revela una época obsesionada con la aceleración, el rendimiento y el agotamiento, y el hambre consiguiente de relatos que prometan una salida sencilla. Su valor pedagógico —especialmente en contextos de educación emocional— es innegable; su profundidad filosófica, más discutible. Como toda fábula, simplifica para enseñar. La tarea del lector maduro es tomar la enseñanza sin renunciar a la complejidad de la vida real que la fábula, por necesidad, deja fuera.

Robin S. Sharma nació el 16 de junio de 1964 en Port Hawkesbury, Canadá. Se licenció en derecho en la Universidad de Dalhousie y ejerció durante algunos años como profesor de derecho antes de continuar su carrera como abogado litigante. Dejó esa profesión a los veinticinco años, una experiencia personal que se convirtió en el germen de su obra más célebre.

"El monje que vendió su Ferrari" fue inicialmente autopublicado; su éxito llegó cuando Sharma coincidió por casualidad con Ed Carson, expresidente de HarperCollins, editorial que supo promocionar el libro hasta convertirlo en un fenómeno global. Publicado en el año 2000 por HarperCollins, ha vendido más de tres millones de copias hasta 2013 y ha sido traducido a 51 idiomas diferentes, lo que llevó a Sharma a abandonar la abogacía para dedicarse por completo a la escritura.

Desde entonces se ha consolidado como uno de los conferenciantes y expertos en liderazgo más reconocidos internacionalmente. Ha sido reconocido como el segundo mejor experto en liderazgo por una publicación independiente y dirige Sharma Leadership International Inc., firma de formación en liderazgo cuyos clientes han incluido a GE, Nike, FedEx, NASA, Unilever, Microsoft e IBM. Es autor de una veintena larga de libros, entre ellos "El club de las 5 de la mañana" y "El líder que no tenía cargo", y suele resumir su filosofía en la máxima "lidera sin título", que resume su convicción de que el liderazgo es una actitud personal antes que un cargo jerárquico. Actualmente reside en Toronto.

ResumenSiete virtudes para una vida simple: releer a Robin Sharma hoy. Del bufete al Himalaya: el viaje interior de un abogado agotado. ¿Autoayuda o filosofía práctica? Una metáfora sobre el tiempo que no recuperamos. El libro que vendió tres millones de copias hablando de vacío interior.

@ygarciacorpas La técnica de la rosa. (El monje que vendió se Ferrari) #crecimientopersonal #crecimientoespiritual #yosvanygarcia #crecimiento ♬ sonido original - YGarciaCorpas

Ley de Goodhart-Campbell: Si el mapa sustituye al territorio

Hoy nos detendremos en la famosa Ley de Goodhart-Campbell. Porque hay leyes que no rigen la materia sino la conducta de quienes la miden, y entre ellas ninguna resulta tan incómodamente fértil como la que hoy conocemos como ley de Goodhart-Campbell. El economista Charles Goodhart la formuló en 1975 para criticar la política monetaria británica, advirtiendo que cualquier regularidad estadística tiende a colapsar en cuanto se ejerce presión sobre ella con fines de control. 

El sociólogo Donald T. Campbell había llegado también, en 1976, a una conclusión paralela desde la evaluación de políticas sociales: cuanto más se emplea un indicador cuantitativo para tomar decisiones, más se corrompe y más distorsiona los procesos que pretendía vigilar. La formulación popular, atribuida a la antropóloga Marilyn Strathern, la resume con una economía admirable: cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida. 

El fenómeno no es una curiosidad técnica, sino una lección sobre la naturaleza misma del conocimiento aplicado. Toda métrica nace como representación parcial de una realidad más rica; funciona mientras permanece inocente, mientras nadie actúa deliberadamente para satisfacerla. En el instante en que se convierte en criterio de recompensa o castigo, los agentes racionales —y no hace falta que sean cínicos, basta con que sean razonables— reorientan su comportamiento hacia el número y no hacia el fin que el número debía representar. Ortega y Gasset advirtió que las ideas se convierten en creencias cuando dejamos de cuestionarlas; algo semejante ocurre con los indicadores, que de instrumentos pasan a ser dogmas administrativos en cuanto se institucionalizan.

Los ejemplos abundan y son familiares para cualquier profesor. Cuando la calidad educativa se reduce a resultados en pruebas estandarizadas, los centros terminan enseñando para el examen y no para la comprensión, erosionando precisamente lo que el examen debía certificar. Cuando la productividad médica se mide en número de intervenciones, se multiplican las intervenciones innecesarias. Cuando el rendimiento policial se mide en detenciones, se detiene más y se investiga menos. En cada caso el indicador sobrevive, pero la realidad que nombraba se ha desvanecido detrás de él, sustituida por su propia sombra estadística.

Esta patología revela algo más profundo sobre la relación moderna entre poder y cuantificación. Hannah Arendt observó que la administración burocrática tiende a sustituir el juicio por el procedimiento, precisamente porque el procedimiento es medible y el juicio no. La ley de Goodhart-Campbell describe el precio de esa sustitución: ganamos gestionabilidad y perdemos verdad. No se trata de un defecto corregible con mejores estadísticas, sino de una tensión estructural entre la vida —siempre excesiva, siempre desbordante respecto de cualquier categoría— y los instrumentos que empleamos para gobernarla. Unamuno hubiera reconocido aquí una variante de su desconfianza hacia los sistemas que aspiran a encerrar lo viviente en fórmulas cerradas.

La respuesta razonable no es abandonar la medición, tarea imposible para cualquier sociedad compleja, sino cultivar una relación más humilde con ella: multiplicar los indicadores para que ninguno concentre por sí solo el poder de definir el éxito, mantener espacios de evaluación cualitativa que ningún número sustituye, y recordar constantemente que toda métrica es un mapa, nunca el territorio. La universidad, la sanidad, la administración pública y la propia investigación científica —sometida hoy a la tiranía de las citas y los índices de impacto— harían bien en releer a Goodhart y Campbell no como una anécdota de la economía de los setenta, sino como una advertencia permanente contra la tentación de confundir lo que se mide con lo que importa.

ResumenLa ley de Goodhart-Campbell: cuando medir se convierte en mentirEl número que devora la realidad que pretendía representar. De indicador a dogma: la corrupción silenciosa de las métricas. Cuando el mapa sustituye al territorio: la ley de Goodhart.

@stgoallamand

El problema no es la métrica. El problema es olvidar para qué la estás usando. Ahorrar, vender o invertir no son objetivos en sí mismos: son medios para lograr algo más grande. Cuando optimizas solo el número, terminas saboteando el resultado que buscabas desde el inicio. Usa los números como brújula, no como destino. Ahí está la verdadera diferencia. #FinanzasPersonales #MetasFinancieras #LeyDeGoodhart #EducaciónFinanciera #PensamientoEstratégico

♬ original sound - 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗶𝗮𝗴𝗼 Allamand

Brandon Sanderson reescribe las reglas de la fantasía

Con los nietos se aprende cada minuto, y no depende de su edad. Julen en una de nuestras librerías preferidas nos ha señalado uno de autores preferidos y ha sido para nosotros un descubrimiento literarioBrandon Sanderson y la arquitectura de lo posible. Pocos autores contemporáneos han logrado convertir la construcción de mundos en una disciplina casi científica como lo ha hecho Brandon Sanderson. 

Nacido en Nebraska en 1975 y formado en la Brigham Young University, donde imparte desde hace años un curso de escritura creativa que se ha vuelto legendario —sus clases grabadas circulan libremente por internet y han formado a toda una generación de autores—, Sanderson representa un caso singular en las letras anglosajonas: el del escritor que enseña explícitamente las reglas de su oficio mientras las aplica con una productividad que roza lo inaudito.

Su obra se articula en torno al Cosmere, un universo compartido que vertebra sagas como Mistborn, El archivo de las tormentas o Elantris, y que funciona como un vasto experimento narrativo donde la magia no es un misterio inefable sino un sistema con reglas, límites y costes verificables. Esta aproximación, que el propio autor ha teorizado bajo el nombre de "leyes de Sanderson sobre la magia", supone una ruptura silenciosa con la tradición tolkieniana de lo maravilloso como fuerza inexplicable. Para Sanderson, la magia debe comportarse casi como la física: el lector necesita comprender sus mecanismos para que la resolución de un conflicto resulte satisfactoria y no un simple recurso arbitrario del autor.

Esta vocación sistemática no es ajena a su formación religiosa mormona, que ha influido de manera perceptible en su tratamiento de temas como la fe, el sacrificio y la responsabilidad moral del poder, sin que ello convierta su obra en literatura confesional. Sanderson construye sociedades complejas, economías de la magia y estructuras políticas que dialogan con preocupaciones muy contemporáneas: la desigualdad, la manipulación de las masas, el coste ecológico del progreso.

Su irrupción pública más comentada llegó en 2022, cuando lanzó una campaña de financiación colectiva para publicar cuatro novelas adicionales que había escrito en secreto durante la pandemia, recaudando más de 40 millones de dólares y pulverizando todos los récords previos de Kickstarter. El episodio reveló algo más que su popularidad: mostró la existencia de una comunidad lectora extraordinariamente fiel, construida a través de años de transparencia sobre su propio proceso creativo, sus cifras de ventas y su método de trabajo, algo infrecuente en un autor de su estatura comercial.

Desde el punto de vista de la teoría literaria, el caso Sanderson invita a repensar la frontera entre literatura "seria" y literatura de género. Su prosa, deliberadamente funcional y poco interesada en el lucimiento estilístico, ha sido objeto de reparos por parte de cierta crítica académica que privilegia la densidad formal sobre la arquitectura narrativa. Sin embargo, resulta difícil no reconocer en su obra una sofisticación estructural —el manejo de líneas temporales múltiples, la construcción de sistemas de causalidad interna, la planificación de un macrotexto que abarca décadas de publicación— que merece un análisis más allá del prejuicio de género literario.

Sanderson también ha heredado y culminado la obra de otros: completó La Rueda del Tiempo de Robert Jordan tras la muerte de este, una tarea de ventriloquismo literario que exigía tanto disciplina técnica como humildad autoral, y que resolvió con un oficio que confirmó su estatus como uno de los grandes arquitectos narrativos de la fantasía actual.

En un momento en que la industria editorial y la enseñanza de la escritura (posts) creativa dialogan cada vez más estrechamente, la figura de Sanderson —profesor, sistematizador, autor hiperproductivo y gestor directo de su relación con los lectores— condensa buena parte de las tensiones y posibilidades de la literatura de género en el siglo XXI.

Resumen: Brandon Sanderson: el profesor que convirtió la magia en sistema. Brandon Sanderson: disciplina, fe y sistemas mágicos. El escritor que enseña lo que practica. Entre la fantasía épica y la pedagogía.

Educación crítica frente al auge del tecnofascismo

Sin título
Hoy nos ha deslumbrado por su lucidez este artículo de El Correo sobre los nuevos leviatanes, tecnología, poder y el fin de la democracia con una cuestión que debería preocuparnos sobremanera: ¿Puede la libertad sobrevivir al poder absoluto del tecnofeudalismo (muchos posts)? Algo que desde la Asociación HumanTek Euskadi (https://humantek.eus/) estamos tratando de divulgar. 

Tecnofascismo: las máscaras caen ante esta amenaza autoritaria con traje de algoritmoHay momentos en la historia en que un sistema se quita la máscara y anuncia abiertamente sus objetivos. A finales de abril de 2026, la empresa Palantir Technologies publicó un manifiesto de 22 puntos titulado The Technological Republic (vídeo inferior) que ha sacudido el debate político en Occidente. En él se reclama el servicio militar obligatorio, el rearme de Alemania y Japón, y la participación de la élite ingenieril de Silicon Valley en la defensa nacional. 

El escritor Diego Fonseca lo describió como una "rara ocasión" de ver cómo un sistema se quita la máscara para anunciar sus objetivos ideológicos: la tesis de que "la civilización ha caído" y que "solo una recuperación del poder duro puede evitar el colapso".

El término que ha cristalizado en el debate académico y periodístico es tecnofascismo. Mark Coeckelbergh, profesor en la Universidad de Viena y estudioso de los peligros del poder tecnológico para la democracia, calificó el manifiesto de Palantir como "un ejemplo perfecto de tecnofascismo", señalando que se trata de una empresa con cientos de contratos con la administración que busca una acumulación de poder en torno a los magnates tecnológicos. La analogía que propone Coeckelbergh es reveladora: como el Leviatán de Hobbes, estos actores privados proponen restaurar el orden imponiendo su dominio, no mediante el contrato social democrático, sino mediante el control de datos, algoritmos e infraestructuras de vigilancia.

La genealogía ideológica de este movimiento no es improvisada. Las raíces del concepto se remontan a los años treinta con el movimiento "Technocracy Inc." en Estados Unidos y Canadá, fundado por Howard Scott, que proponía un régimen dirigido por ingenieros. Joshua Haldeman, abuelo de Elon Musk, fue promotor de la idea, convencido de que la democracia debía ceder ante una élite técnica con poder político. Lo que en los treinta fue marginal, hoy tiene fondos ilimitados, plataformas globales y acceso directo a los gobiernos.

El núcleo filosófico lo expresó Peter Thiel sin ambigüedades: "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles." Esta declaración de 2009 ha dejado de ser una provocación intelectual para convertirse en programa de acción. Thiel, Musk y otros como Zuckerberg, Bezos o Altman orbitan hoy alrededor de las políticas gubernamentales gracias a sus miles de millones, pero sobre todo al poder que les brindan los datos de los individuos que proporcionan sus plataformas.

El concepto que el economista Yanis Varoufakis acuñó —tecnofeudalismo— describía esta mutación del capitalismo. Pero el tecnofascismo va un paso más allá: no solo acumula capital, sino que aspira a sustituir la soberanía popular por la soberanía algorítmica. Curtis Yarvin, ideólogo con influencia reconocida en figuras como J.D. Vance, propone directamente desmantelar la democracia liberal e instaurar una dictadura corporativa con la inteligencia artificial como arma de guerra.

Frente a esto, la respuesta no puede ser solo técnica ni regulatoria. La democracia no es un software que se actualiza con un parche de seguridad. Es una conquista civilizatoria que requiere ciudadanos capaces de reconocer la amenaza cuando, por fin, el sistema se atreve a hablar sin máscara. Ahí reside, quizás, la primera y más urgente tarea educativa de nuestro tiempo.

Los 72 Tropos más usuales en la literatura

Este es un post atípico por su extensión (que preferimos no fragmentar), que reúne una amplia colección de tropos o tropes. Si lees suficiente literatura contemporánea, inevitablemente empezarás a notar patrones. Arquetipos de personajes, situaciones y motivos aparecerán una y otra vez dentro de un género dado, ofreciendo a los lectores una idea de qué esperar cuando toman un libro del estante. Estos motivos recurrentes se denominan "tropos", y son algo así como un arma de doble filo para los escritores. Te guiaremos a través de todo lo que necesitas saber sobre los tropos literarios, con algunos de los más comunes en siete géneros populares de ficción.

¿Qué es un "tropo o trope" en la escritura? Un tropo es un recurso argumental, incidente o tipo de personaje recurrente que observamos una y otra vez en los medios narrativos. Estos motivos recurrentes pueden resultar cómodamente familiares, aunque pueden volverse tediosos cuando se usan en exceso de la misma manera. Un grupo de amigos que alquila una cabaña para una fiesta en el bosque es un ejemplo de un tropo común en el terror.

Los tropos literarios son polarizantes porque representan lo que los lectores más aman de un género determinado, pero también pueden significar una falta de originalidad. Los mejores tropos son aquellos que se subvierten de alguna manera o se examinan a través de una nueva lente.

¿Cuál es la diferencia entre un tropo y un cliché? Tanto los tropos como los clichés representan patrones recurrentes en la narrativa. Sin embargo, los clichés son tropos que se han utilizado demasiadas veces y se han vuelto excesivamente predecibles o simplistas. En este punto, el patrón reconocible ya no es efectivo; en el peor de los casos, puede incluso ser despectivo u ofensivo.

Por ejemplo, crear un personaje estereotipado que sea una rubia tonta o un deportista bruto es un cliché, porque representa una visión muy limitada y dañina de lo que las personas pueden ser.

¿Cuál es la diferencia entre un tropo y un arquetipo? Los tropos son situaciones o patrones que nacen de los arquetipos. Un arquetipo es una imagen o idea amplia que existe a través de culturas y generaciones, representando una experiencia humana universal. Por ejemplo, los héroes, los villanos y las figuras de mentor son todos arquetipos de personajes; este tipo de personajes existen en todas las narrativas, sin importar qué tan atrás en el tiempo o qué tan lejos en el globo terráqueo viajes. Asimismo, la búsqueda, el viaje del héroe y el viaje de la pobreza a la riqueza son ejemplos de arquetipos argumentales: puedes encontrar este tipo de historias en todas partes.

Estos arquetipos forman la base de los tropos y los clichés. Mientras que los arquetipos son manifestaciones reconocibles de nuestras esperanzas, necesidades y experiencias universales, los tropos y clichés son formas específicas en las que estos arquetipos han sido explorados.

La lista definitiva de tropos literarios por género:

Tropos de literatura fantástica. Estos son algunos de los tropos más comunes que verás en la literatura fantástica clásica y contemporánea.

El tropo del "elegido". Este tropo literario fue una vez muy efectivo, pero se ha vuelto tan extendido que tiende a levantar una bandera roja, o al menos una ceja, entre lectores y editores. Estas historias presentan protagonistas que son, por azar, elevados por encima de los demás de alguna manera. Además, esto suele ser una sorpresa para el protagonista. Podría ser el sujeto de una profecía controvertida, o descubrir un linaje secreto de seres sobrenaturales.

La razón por la que este tropo es menos apreciado hoy en día es probablemente porque puede ser un tanto perezoso. Si quieres poner a tu personaje principal en el centro de una guerra mágica generalizada, la forma más fácil de hacerlo es simplemente colocarle una placa de "Elegido" en la chaqueta y dar por terminado el asunto. Aún es posible usar este tropo de manera satisfactoria, pero requiere un poco más de imaginación y una caracterización exhaustiva para que resulte fresco y novedoso.

La búsqueda. La historia de búsqueda más famosa en la historia literaria es la del Rey Arturo y el Santo Grial. Desde entonces, este tropo argumental se ha abierto camino en una alta proporción de historias fantásticas. Los personajes principales necesitan algo que determinará el destino de sus familias, comunidad o mundo, por lo que emprenden una peligrosa y emocionante excursión para recuperarlo.

El romance sobrenatural. Hay una razón por la que las novelas de "romantasy" son algunas de las estrellas emergentes del mundo literario. Los lectores, particularmente aquellos de cierto, digamos, grupo demográfico, se derriten por el floreciente romance entre un humano y el "otro". Vampiros, hombres lobo, gárgolas, gorgonas, centauros, hadas, tritones, fantasmas, zombis, fantasmas zombis, estrellas caídas, demonios, ángeles y prácticamente cualquier otra criatura mágica vagamente humanoide que puedas imaginar son un objetivo válido.

4º El triángulo amoroso sobrenatural. Bien, pero ¿qué pasa si tu violeta que se marchita no tiene uno, sino dos seres sobrenaturales atractivos jadeando por su afecto? ¿Y si pertenecen a clanes rivales que han gobernado en secreto [inserte aquí una ubicación urbana sombría] durante siglos? Los tres se ven tan bien juntos en la portada que no puedes evitar desear que todos se llevaran bien.

5º El MacGuffin. Un "MacGuffin" es un término literario que se refiere a un recurso argumental tangible que pone en movimiento a los personajes principales. Podría ser una carta secreta, un amuleto, un libro sagrado, una llave, etc. Un MacGuffin es una forma útil de poner en marcha tu trama.

6º El arquetipo del mentor. Si bien las figuras de mentor son arquetípicas, más que estrictamente "tropotípicas", hay una encarnación particular del mentor que tiende a surgir con frecuencia en la literatura fantástica. Fue introducido por primera vez a través de Merlín, popularizado aún más por Gandalf el Gris, y firmemente arraigado en la conciencia colectiva por Albus Dumbledore.

Este personaje es uno de los tropos más populares en la escritura fantástica y crea expectativas definidas en el lector sobre el tipo de historia que está a punto de experimentar. Sin embargo, como el "elegido", a veces puede ser un síntoma de tomar el camino más fácil.

7º El gobernante reacio. Gestionar un reino es difícil, escritores. A pesar de la ropa de cama de lujo y el vino importado, los gobernantes a veces pueden experimentar el llamado de la vida sencilla y lo desconocido. Esto es especialmente cierto en el caso de los gobernantes jóvenes que han heredado su posición y que preferirían ir a acampar con sus amigos. Lo bueno de este tropo es que crea un gran potencial para generar conflicto y puede tomar muchas direcciones diferentes.

8º El héroe reticente. A menudo emparejado con el tropo del "elegido", este tropo literario presenta a un personaje —a menudo un protagonista, pero a veces un personaje secundario— que es arrojado a una posición de heroísmo a pesar de su mejor juicio. Puede comenzar como alguien cobarde o egoísta que no quiere ponerse en la línea de fuego, o que es incapaz de ver el mundo como algo más grande que él mismo. Más tarde, llegará a encarnar valores más nobles y se convertirá en un símbolo de esperanza.

9º La sociedad secreta. ¿Hay algo más emocionante que descubrir una organización elitista de siglos de antigüedad que quizás sacrifique vírgenes desprevenidas a cambio de un poder sombrío? O, tal vez, una organización elitista de siglos de antigüedad que protege a humanos desprevenidos de fuerzas más allá de su comprensión. Este es un tropo favorito de los fans que ofrece el potencial de explorar temas poderosos como la segregación, el clasismo y la identidad.

10º El mundo oculto. Las sociedades secretas son a menudo la "punta del iceberg" de un mundo secreto mucho más profundo y siniestro. Estas historias muestran a los personajes principales expuestos a una capa oculta debajo de la suya propia, llena de peligros hermosos y seductores. Este podría ser un mundo secundario literal, o podría ser un elemento de nuestro propio mundo que los personajes no podían ver antes.

11º Profecías inconvenientes. ¿No odias cuando tu destino está determinado antes de que siquiera nazcas? Y luego, para empeorar las cosas, la gente empieza a intentar matarte por lo que temen que puedas llegar a ser. Las profecías pueden ser una forma útil de poner en marcha una historia (eso es un "MacGuffin", ¿recuerdas?), y a menudo hacen que los personajes se conviertan en sus peores enemigos, provocando finalmente su propia perdición.

12º La Vieja Taberna. El escenario histórico medieval idealizado es un pilar de la fantasía clásica, y a menudo hay un pub donde la gente se reúne para beber, bailar, acuchillarse por la espalda, intercambiar objetos místicos y recoger chismes locales. Por esta razón, puede ser un escenario útil cuando necesitas que tus personajes adquieran nueva información. Sin embargo, ten cuidado de limitar tu ficción histórica fantástica a este motivo muy específico y muy saturado. Vale la pena explorar otras tradiciones culturales y ver qué pueden ofrecer al canon de la narrativa.

13º El mal supremo. Un tropo recurrente común en las historias fantásticas es esta idea de un poder maligno supremo y abarcador. Los héroes necesitan derrotar al mal supremo para asegurar la supervivencia de la raza humana. Esta figura podría ser una amenaza humana que ha alcanzado un poder astronómico, o podría ser algo antiguo y arcano.

Tropos de literatura de ciencia ficción

Adyacentes en el espectro de la ficción de género, aquí hay algunos de los tropos narrativos más populares que verás en la escritura de ciencia ficción.

14º La sociedad distópica. La ficción distópica es un gran negocio. Podemos agradecer a grandes como George Orwell y H. G. Wells por ello, pero cada año se publican más novelas que utilizan la especulación como un lente a través del cual explorar problemas sociales, políticos y culturales reales en el mundo actual. Las distopías representan el peor curso posible que puede tomar nuestro mundo si no aborda estos problemas. Puedes usar este tipo de escritura para comunicar poderosos mensajes sociales y temas.

15º La utopía cuestionable. En el extremo opuesto de los tropos del género de ciencia ficción, está el mundo donde todo es perfecto… ¿o no? La ficción utópica presenta un mundo en el que todos los problemas del mundo han desaparecido, excepto que al eliminarlos, el mundo a menudo ha creado algo mucho peor.

16º Nuevos superpoderes. Los superhéroes (y villanos) han sido un pilar del género de ciencia ficción desde las tiras cómicas de la década de 1930. Sin embargo, los héroes más perdurables y resonantes parecen ser aquellos que descubren sus poderes por casualidad, en lugar de venir al mundo ya equipados con ellos. Por ejemplo, ser mordido por un [inserte aquí un animal espeluznante] radiactivo, estar expuesto a rayos planetarios no identificados en el espacio, o llegar a una herencia inesperada a través de un cambio físico, como la pubertad o la menstruación.

17º El montaje de entrenamiento. Aunque sea horriblemente usado en exceso, la mayoría del público todavía tiene un cariño por el clásico montaje de entrenamiento. El héroe aprende a usar sus nuevos poderes, armas o habilidades. En los medios cinematográficos, esto es casi invariablemente acompañado por edificantes acordes de poder de los años ochenta.

18º El viaje en el tiempo. Aunque el viaje en el tiempo también puede existir en la literatura fantástica, se asocia en gran medida con la ciencia ficción. Este tropo muestra a los personajes centrales saltando hacia atrás o hacia adelante en el tiempo, causando inevitablemente problemas para sí mismos o para el mundo en general.

19º La política interestelar. En estas historias, la trama gira en torno a la comunicación conflictiva entre planetas o sistemas solares.

20º Universos alternativos. ¿Podría haber un universo paralelo en el que tomaste una decisión diferente o seguiste un camino distinto? ¿O uno en el que tu acosador de la secundaria fue devorado por tiburones que deambulan por la tierra? El único límite es tu imaginación.

21º Robots espeluznantes. Desde Rosie, la robot, hasta la amenaza más apremiante de la IA, la ciencia ficción está cargada de máquinas humanoides que pueden hacer cualquier cosa, desde tu lavandería hasta derrocar a líderes mundiales.

22º Ingeniería genética. ¿Qué pasaría si pudieras diseñar al bebé perfecto? ¿Al marido perfecto? ¿O mejorarte a ti mismo cuando necesitaras una renovación post-divorcio? ¿En qué momento los humanos de diseño dejan de ser humanos en absoluto? Haciéndose las grandes preguntas.

23º El apocalipsis inminente. "Si llega el apocalipsis, llámame". —Una época más simple en la que los adolescentes que salvaban el mundo todavía se comunicaban por busca. La ciencia ficción está plagada de catástrofes a nivel del fin del mundo, ya sea por fuerzas de otro mundo o por la codicia humana básica.

Tropos de literatura romántica 

A continuación, veamos uno de los géneros literarios más profundamente cargados de tropos: la historia de amor.

24º El encuentro adorable (meet-cute). El "meet-cute" es el tipo de historia que te encantaría contar a tus futuros nietos o invitados a la boda sobre cómo tú y tu pareja se cruzaron por primera vez. Por un golpe de destino casual, dos personas terminan entrando en la vida del otro y uniéndose por algo pequeño: mascotas descarriadas, arte renacentista, pan artesanal, etc.

25º El encuentro vergonzoso (meet-cringe). El tipo de historia que esperas que tus futuros nietos o invitados a la boda nunca lleguen a descubrir. Un personaje experimenta algo mortificante y el otro personaje lo presencia.

26º El amor a primera vista. Un pilar de los cuentos de hadas y los romances paranormales para jóvenes adultos, estas historias presentan a sus personajes principales descubriendo a "la pareja ideal" a los pocos momentos de conocerse. A veces, puede haber un destino sobrenatural involucrado. Otras veces, son solo hormonas.

27º De enemigos a amantes. Por más repetido que sea, los lectores nunca se cansan de gritar "¡BÉSENSE YA!" a las dos de la madrugada a personajes que creen que no se soportan. Estas historias muestran a protagonistas que comienzan enfrentados y se sienten cada vez más atraídos el uno por el otro a medida que pasa el tiempo.

28º De amigos a amantes. En el extremo opuesto, esta historia involucra a dos amigos cercanos de la infancia que crecen y aprenden a verse de una nueva manera. Estas relaciones a menudo funcionan bien porque ya han visto lo mejor y lo peor del otro.

29º De amantes a enemigos y de vuelta. Estas historias de "segunda oportunidad" muestran cómo una relación se desmorona debido a una traición que destroza el mundo. Y, sin embargo, no pueden parecer capaces de mantener sus mentes (o sus manos) alejadas el uno del otro.

30º Triángulos amorosos. Uno de los tropos románticos más antiguos de todos los tiempos (si no estás seguro, pregúntale a Eva, Adán y Lilith), estas historias siguen a un protagonista que se encuentra atrapado entre dos intereses amorosos opuestos. Cada interés amoroso tiene algo muy diferente que ofrecer y, a menudo, se utilizan como personajes en contraste entre sí. Uno podría ser peligroso y sensual, mientras que el otro es reconfortante y hogareño, etc. Si bien es poco probable que este tropo muera pronto, se ha hecho una y otra vez, así que querrás tratar de usarlo para aportar algo nuevo a tu historia.

31º Proximidad forzada. El tropo de "proximidad forzada" significa coaccionar a dos personajes en un espacio finito, como una mansión espeluznante, un ascensor o una cama. Sin ningún lugar donde esconderse, los sentimientos latentes comienzan a surgir. A menudo verás esto usado junto con el tropo de "enemigos a amantes".

32º Dinámicas desiguales. Hay algo catárticamente seductor en las parejas que salvan el abismo de estatus de alguna manera, ya sea una división en edad, clase o posición económica. Los "romances de milmillonarios" y muchos romances sobrenaturales entran en esta categoría.

33º El crush prohibido. El atractivo de lo prohibido es real. Este tropo sigue la atracción de un personaje hacia alguien que sabe que no debería desear: el ex de un amigo, el padre de un amigo, un compañero de trabajo, un profesor, etc. Estas historias pueden ser atractivas, pero sus mensajes deben manejarse con cuidado.

34º La relación fingida. Este popular tropo muestra a dos personajes fingiendo salir o casarse para satisfacer alguna necesidad externa apremiante. Quizás uno necesita una cita para la boda de su primo para que su tía bienintencionada deje de intentar concertarle una cita con el hijo de su contable. Quizás el otro necesita una relación socialmente aceptable para ocultar un amor más conflictivo. Estas relaciones de conveniencia comienzan como un acuerdo de negocios y se convierten en algo más profundo, ya sea amor real o una amistad rápida.

35º El amor de segunda oportunidad. Estas historias muestran a dos personas que perdieron su oportunidad y que intentan de nuevo alcanzar un final feliz. Podrían ser una pareja que rompió porque uno de ellos cometió un error estúpido, o podrían ser dos amigos de la universidad que nunca fueron lo suficientemente valientes para dar el siguiente paso. Los lectores disfrutan viéndolos aprender de su pasado y luchar por el amor verdadero.

Tropos de literatura de misterio

Como uno de los géneros literarios más estructurados, los misterios tienen una amplia gama de tropos de personajes y recursos argumentales instantáneamente reconocibles, reconfortantes e indulgentes. Aquí hay algunos favoritos rápidos.

36º El detective curtido. Famoso por Humphrey Bogart, a menudo imitado, este tropo de personaje tiene nervios de acero y un corazón de oro. Él (siempre es un hombre) usa zapatos brillantes, bebe demasiado, no confía en una cara bonita y tiene olfato para la verdad (y los problemas).

37º El detective aficionado. Un favorito del género de misterio acogedor, este personaje es una persona común que se ve inevitablemente atrapada en un caso. Puede ser cualquier cosa, desde una pastelera hasta un músico en apuros o un diseñador de moda, pero algo que tienen en común es que no son curtidos, duros o particularmente capaces. En cambio, tienen que aprender rápido a medida que las apuestas se vuelven cada vez más altas.

38º El restaurante abierto toda la noche. Al igual que la "vieja taberna" en la literatura de alta fantasía, el comedor cutre que siempre está abierto le da al detective y a su cliente, informante o sospechoso un lugar neutral para ponerse en contacto y desahogarse. El café es barato y no muy bueno, y puedes encontrarte con casi cualquier persona si te quedas ahí el tiempo suficiente.

39º El pequeño pueblo con secretos. ¿Crees que la ciudad de Nueva York tiene una alta tasa de criminalidad? Espera a que conozcas a los habitantes del dulce pueblo del medio oeste con la feria anual de la cosecha, o al pueblo de Yorkshire rebosante de encanto cottagecore. No comas nada que no hayas horneado tú mismo. No confíes en nadie.

40º La familia ensangrentada. ¿Pueden los instintos asesinos ser una enfermedad hereditaria? ¿Qué haces cuando el "negocio familiar" implica "ocuparse" de los "problemas" de otras personas? Justo cuando crees que has encontrado al asesino, te enteras de que las raíces del ennegrecido árbol genealógico se extienden más allá de lo que podrías haber imaginado.

41º El reloj en marcha. Introducir una restricción de tiempo es siempre una excelente manera de aumentar la tensión, y en ningún lugar esto es más cierto que en los misterios y thrillers. Esto podría ser una bomba que está a punto de estallar, información fundamental que está a punto de ser revelada o destruida, o la entrada o salida de un personaje esencial.

42º El narrador no fiable. Los narradores no fiables son personajes desde cuyo punto de vista se cuenta la historia que, intencional o involuntariamente, ocultan información al lector. Podrían estar escondiendo algo de su pasado, o podrían estar confundidos acerca de lo que realmente está sucediendo. Este es un recurso argumental útil para mantener a tus lectores adivinando.

43º El affaire oculto. En las novelas de misterio y suspense, casi siempre hay alguien enredándose con otra persona. Esto se utiliza a menudo como una "pista falsa", o un recurso que engaña intencionadamente al lector. ¿Crees que el sospechoso dueño de la ferretería sin coartada para el asesinato era el asesino? En realidad, pasó esa noche en la cama con la esposa de su vecino.

Tropos de literatura de acción y aventura 

Muy relacionados con los thrillers están las historias de aventura. Un favorito de lectores de todas las edades desde los días de La Isla del Tesoro y Las Minas del Rey Salomón, estos libros a menudo contienen múltiples tropos.

44º La búsqueda del tesoro. ¿Hay algo más emocionante que la búsqueda de un tesoro enterrado? O si no es un tesoro enterrado, un manuscrito raro invaluable, un objeto maldito o un mundo perdido. En otro uso clásico del MacGuffin, estas historias muestran a los personajes principales yendo en busca de riquezas que cambiarán sus vidas.

45º Acertijos y adivinanzas. A menudo vistos de la mano con la búsqueda del tesoro, este tropo brillantemente satisfactorio anima a los héroes a usar su ingenio. Si resuelven el acertijo, pueden continuar su viaje. Si fallan, pueden quedar atrapados para siempre en una tumba maldita o ser aplastados por escombros que caen.

46º Lugares exóticos. Si bien todo lugar es "insólito" para alguien, muchas historias de aventura provenientes de la cultura occidental a menudo involucran a personajes que viajan a tierras lejanas. Esto ayuda a los lectores a viajar desde su sillón a lugares que quizás nunca vean en la vida real, así como a transmitir una sensación de que los personajes están en un territorio desconocido e impredecible.

47º El agente doble. En un mundo donde todos tienen una agenda, tu mejor amigo puede convertirse en un traidor... o tu enemigo puede convertirse en un amigo.

48º El hombre común convertido en héroe. Todo lo que quería era ir a la tienda a comprar leche, y de repente se encuentra en el centro del espionaje internacional y de una maldición centenaria.

49º El monólogo del villano. Para ser completamente justos con ellos, lo entiendo. Solo quieres que alguien aprecie lo brillante que fuiste, y el héroe atado a una silla es la audiencia cautiva perfecta.

50º La batalla secreta de alto riesgo. Te sorprendería saber cuántas veces el destino del mundo se ha decidido justo bajo nuestras narices. Ya sea que tenga lugar en una aeronave sobre la tierra, en cavernas bajo el suelo o en algún mundo de ensueño paralelo oculto, estas historias ven batallas épicas ocurriendo justo fuera de la vista de la sociedad.

51º La escena de persecución obligatoria. No intentes esto en casa (a menos que sea con tus coches de juguete Hot Wheels).

52º La mejora de vestuario. Puedes darte cuenta de que las cosas se están poniendo serias cuando el héroe recibe un nuevo look, completo con útiles artilugios.

Tropos de literatura de terror

Ah, el género de terror. Consolador, predecible, y amamos cada momento.

53º Objetos malditos (también conocidos como MacGuffins espeluznantes). Te dará todo lo que siempre quisiste... a cambio de un precio. (La muerte. El precio es la muerte).

54º Monstruos. ¿Feroces, sedientos de sangre o terriblemente incomprendidos? ¿Quizás todo lo anterior? Desde que existe la narrativa, han existido cosas que acechan en la noche. Revisa viejos favoritos, subvierte viejos favoritos de maneras nuevas y frescas, o crea los tuyos propios. Vampiros, hombres lobo y zombis son solo algunos de los clásicos atemporales, pero vale la pena examinar el folclore regional y los mitos de otros mundos en busca de inspiración también.

55º Tratos en la encrucijada. Un tropo raro que nunca envejece, este motivo de terror folclórico muestra a alguien haciendo un trato con el diablo (u otro villano nefasto, a veces un demonio) a cambio de su alma inmortal. Tradicionalmente, esta historia se asocia con músicos que venden su alma a cambio de habilidad o fama, pero puedes usar este tropo de formas ilimitadas.

56º El conjuro de invocación en estado de embriaguez. Fiesta después de la fiesta en la biblioteca y todos están invitados. Oigan, miren este extraño libro que encontré.

57º Casas antiguas espeluznantes. O están abandonadas y sosteniéndose solo con pura furia, o son sospechosamente inmunes a los estragos del tiempo y todavía se ven como en 1712. Hay una alta probabilidad de que fueron construidas sobre los huesos de huérfanos.

58º Pantanos antiguos espeluznantes. Como "casas antiguas espeluznantes" pero trasladado a Luisiana.

59º La herencia con condiciones. En la economía actual, heredar la mansión, el negocio o la fortuna familiar podría parecer una bendición divina. Resulta que hay una razón por la que la tía abuela Edna se encerró y nunca habló con nadie (ver "casas antiguas espeluznantes", arriba).

60º Vehículos averiados. No hacer: a.) bajarse del coche bajo ninguna circunstancia, b.) rodear el coche para ver cuál es el problema, o c.) dejar a una persona sola en el coche mientras la otra va a pie al pueblo más cercano. En su lugar: quédate en el coche hasta el amanecer y di tus últimas voluntades.

61º La fiesta en el bosque. Sin padres, sin vecinos y sin inhibiciones. Algunas cosas parecen una buena idea en el momento hasta que la gente empieza a matarse entre sí. "Ayuda, me he caído y no puedo levantarme". "Si solo hubiera un hombre grande y fuerte cerca para salvarme... oh no, espera, estoy muerto".

62º Personajes estereotipados. El terror clásico, especialmente el terror visual (es decir, cine y cómics), a menudo está lleno de personajes estereotipados arquetípicos. Esto le da al lector una idea de qué esperar, ya que estos personajes encajan cómodamente en las normas narrativas. Sin embargo, los personajes estereotipados también pueden deslizarse hacia el estigma y el cliché. Como escritor, desafíate a ti mismo a subvertir estas normas o usarlas para sorprender a tu lector con algo que no esperaba.

63º Muerte por karma. ¿Fuiste un matón con ese niño nerd de la chaqueta con letras? Espero que hayas disfrutado de tu mejor momento en la secundaria, porque eso es todo lo que vas a obtener.

64º Vida por virginidad. Si una generación de películas de terror nos ha enseñado algo, es que las vírgenes tienen la mejor oportunidad de salir con vida.

Tropos de literatura juvenil (YA Young Adult)

Si bien la ficción para jóvenes adultos puede caer en cualquier género, hay ciertos tropos que vemos surgir una y otra vez en las historias para jóvenes en el umbral de la vida.

65º Padres realmente malos. La ficción YA, especialmente la ciencia ficción y la fantasía, parece tener una escasez de modelos adultos saludables. Los padres pueden ser abusivos, distantes o simplemente muy incompetentes. A menudo esto es necesario para avanzar en la trama para que los adolescentes puedan dar un paso adelante y tomar el centro del escenario. Sin embargo, hay excepciones a este tropo, como las fuertes relaciones madre-hija en Ciudad de Hueso de Cassandra Clare o El Diario de la Princesa de Meg Cabot.

66º Figuras de autoridad realmente malas en general. La ignorancia voluntaria frente al peligro inminente parece ser un pilar de muchos adultos en la ficción YA, incluidos maestros, niñeras y empleadores. Cuando las figuras de autoridad a cargo no asumen la responsabilidad, depende de la próxima generación arreglar las cosas.

67º Familia encontrada (ver arriba). Lo que esto a menudo significa es que los personajes principales de la ficción YA, incapaces de confiar en sus propias familias de sangre, construyen nuevas familias encontradas a su alrededor de aliados y amigos. El protagonista busca la lealtad familiar que había faltado en su propia vida y la encuentra en un improbable grupo variopinto de otras almas descarriadas.

68º Primer amor. ¿Hay algo más intrínseco a la experiencia adolescente que el primer amor? Ya sea un doloroso amor secreto no correspondido por su mejor amigo o un romance veraniego de primera juventud, los personajes YA entran en un nuevo estado de ser donde una avalancha de hormonas está pintando el mundo en colores vivos.

69º Primer todo. Puedes intentar poner un rango de edad a la ficción YA, pero la verdad es que el género no está definido en absoluto por la edad de sus personajes o lectores. La ficción YA trata sobre crecer y aprender a habitar el mundo de una manera completamente nueva. Esto significa primer amor, primer concierto, primera trasnochada, primer viaje por carretera, primer desamor, primera traición, primera vez usando una nueva habilidad o enfrentando un miedo particular.

70º El romance con una celebridad. Parece haber muchos romances con celebridades en la ficción YA. Ese galán, estrella de cine en ascenso, se ha inscrito en una escuela secundaria estadounidense típica como investigación para su próximo papel (el actor británico Tom Holland realmente hizo esto para prepararse para protagonizar como Spider-Man de Marvel). El heredero de un pequeño reino insular ha sido enviado a la escuela secundaria como castigo por algún escándalo de ebriedad de alto perfil. Pronto las chispas vuelan a través de la enorme brecha social.

71º Protagonistas marginados o forasteros. Es común que los protagonistas de la ficción YA sean niños que son "poco populares", desfavorecidos o fuera de las normas sociales. Estos personajes son efectivos para resonar con lectores que también se sienten como forasteros de alguna manera.

72º Autosacrificio. Los adolescentes de la ficción YA tienen una cosa a su favor: su nobleza sobrehumana. Constantemente se ponen en la línea de fuego por sus seres queridos o por el mundo en general.

73º El oscuro secreto familiar. Las lecturas para adolescentes a menudo siguen a un protagonista que descubre una impactante verdad oculta sobre su familia, ya sea un linaje mágico, un fondo fiduciario oculto de orígenes dudosos o fantasmas del pasado (figurativos o literales) que regresan para atormentarlos.

Cómo usar los tropos literarios de manera efectiva. ¿Te sientes inspirado? Los lectores esperan ver ciertos tropos y motivos recurrentes en sus géneros favoritos, pero necesitas ser creativo para crear una historia que sea significativa y memorable. Aquí tienes las claves a tener en cuenta.

I Subvierte las expectativasLos tropos literarios vienen con expectativas preconcebidas. Cuando comienza la historia, puedes usar estos tropos de género familiares para darle al lector una sensación de familiaridad y sumergirlo en tu mundo. Sin embargo, trata de pensar en formas de usar estos tropos para sorprender a tus lectores a medida que avanzan en la historia.

Por ejemplo, considera el tropo atemporal del terror de la casa embrujada vieja y espeluznante: una bestia siniestra y semiconsciente que infecta a todos los que entran en ella hasta que no queda nadie. Es una historia que todos hemos escuchado antes, o al menos hemos oído hablar de ella. Pero ¿y si la casa resulta ser una entidad protectora que trata de protegerse de algo mucho peor? ¿Y si tus héroes de repente descubren que la casa es lo que los mantiene a salvo? Ahora has tomado un tropo que de otro modo podría sentirse rancio y lo has puesto patas arriba.

Puedes hacer esto con tropos de personajes u otros puntos de la trama que vimos anteriormente. Observa qué sucede si cuentas una historia clásica con su tropo opuesto e invertido, o llevas un tropo muy querido en una dirección inesperada. Con muchos de estos tropos siendo tradicionalmente dominados por identidades mayoritarias —generalmente hombres caucásicos, cisgénero, de clase media a media-alta y mujeres heterosexuales suaves y pulidas— la subversión puede ser un gran enfoque para aportar más diversidad a tu escritura. Ayuda a considerar por qué tenemos ciertas asociaciones visuales con ciertos tipos de historias o personajes, y por qué estos estereotipos han existido durante tanto tiempo.

II Desarrolla personajes plenamente realizadosDebido a que los tropos literarios pueden ser un tanto bidimensionales, es esencial crear personajes que sean verosímiles, multifacéticos y humanos. Incluso si se encuentran en situaciones familiares y muy transitadas, tu historia será única porque las personas que la pueblan son únicas. Aportarán sus propias esperanzas, miedos, creencias, juicios y experiencias formativas a la historia, y estos elementos influirán en cómo actúan y reaccionan a lo largo de los eventos de la trama.

Esto significa tomarte tu tiempo con el desarrollo del personaje, explorando el trasfondo de tu protagonista y abordándolo desde un lugar de autenticidad. También presta atención a los otros personajes con los que tu protagonista interactúa. Evita los clichés fáciles y los personajes estereotipados, y recuerda que cada persona en el mundo de tu historia tiene sus propias esperanzas, miedos, creencias, juicios y experiencias formativas. (Aquí es también donde obtienes subtramas, que puedes usar para impresionar a tus amigos escritores).

Si tus personajes son lo suficientemente atractivos y efectivos, tus lectores no notarán que estás usando un tropo viejo y cansado; solo verán que has creado una historia emocionante y legible ambientada en los parámetros narrativos que conocen y aman.

III Usa tropos antiguos para explorar nuevas ideasLos tropos pueden tener una mala reputación en la literatura contemporánea, pero eso es solo porque muchos escritores los usan como una muleta en lugar de una plataforma de lanzamiento. Los tropos literarios son los bloques de construcción de la ficción de género clásica, por lo que usarlos como punto de partida para una historia o escena les muestra a los lectores que "hablas el idioma" de un género elegido. El truco está en girarlos ligeramente en un ángulo y aportar tu propio enfoque personal, para que tu escritura siga sintiéndose innovadora y viva.