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El mundo comienza en un aula explicó la niña

El mundo comienza en un aula explicó la niña

Hoy repasamos la clave para arreglar el mundo, con una lección magistral de una niña de cinco años, Es una historia real que vivimos allá por 1990. A veces, las reflexiones más profundas sobre la vida provienen de quienes menos lo esperamos.

Hace muchos años, tuve que realizar un breve viaje para impartir una conferencia sobre un tema que me apasiona: la trascendencia de la educación. En aquella ocasión, mi hija Leire, que entonces tenía solo cinco años, me acompañó. Todo ocurrió en la habitación del hotel, justo antes de salir a cenar. Yo necesitaba un momento de concentración para dar un último repaso a mis notas, mientras Leire jugaba y exploraba cada rincón del cuarto. Como era de esperar, pronto el aburrimiento le ganó la partida y empezó a reclamar mi atención.

Buscando una solución rápida para mantenerla entretenida, vi sobre la mesa una revista abierta. En una de sus páginas aparecía un mapamundi que ilustraba un desolador panorama planetario, marcado por el hambre y las guerras. Para ganar algo de tiempo, arranqué la hoja, la rompí en pedacitos y le propuse un reto: recomponer aquel improvisado rompecabezas.

Confiado, pensé que aquella compleja tarea me regalaría al menos una hora de tranquilidad. Sin embargo, me equivoqué por completo. En apenas unos minutos, Leire no solo había armado la hoja entera, sino que la había unido perfectamente utilizando un poco de cinta adhesiva.

Sorprendido por su rapidez, me acerqué y le pregunté: —¿Cómo has conseguido reparar el mundo tan pronto?

Su respuesta, inocente pero cargada de una sabiduría aplastante, sigue siendo la mejor ponencia a la que he asistido: —No me fijé en el mundo —respondió—. Detrás del mapa venía la foto de un niño en su aula; simplemente puse bien la escuela, y el mundo quedó arreglado.

Esa sencilla frase es el resumen más perfecto sobre el verdadero poder de la enseñanza. Si queremos un mundo con menos conflictos y más humanidad, la solución no está en centrarnos únicamente en los problemas globales. Tenemos que empezar por la base: si "ponemos bien la escuela" y cuidamos la educación de nuestra infancia, el mundo terminará arreglándose por sí solo. 

Pongamos bien la educación. Quizá no consigamos arreglar inmediatamente el mundo. Pero estaremos formando a quienes sí podrán hacerlo. Publiqué esta anécdota en septiembre de 2004. Veintidós años después los mapas siguen mostrando hambre y guerra, y seguimos tentados de empezar por arriba: cumbres, planes, declaraciones. Leire nos enseñó que se empieza por lo que sabemos recomponer. No fue ingenuidad, fue método: no miró el mundo como un problema, sino como un trabajo con buen punto de partida. Y ese punto de partida se abre cada septiembre en miles de aulas: allí, pieza a pieza, se decide cómo será el anverso.

Saludar al llegar, despedirse al partir: Normas de cortesía

Llega el fin de agosto y es tiempo de despedidas y llegadas. Y con ello, la prueba del protocolo que es el arte universal de saber llegar y saber retirarse. Y conviene repasar esa delicada arquitectura de la cortesía, sobre el modo educado de saber llegar y, aún más decisivo, el saber despedirse. Brevemente repasaremos desde la hospitalitas clásica al omotenashi: la ética del saludo y la despedida. Así se marcan las pautas cada vez menos conservadas de aparecer y retirarse como se debe, con la precisa gramática invisible de la elegancia social. 

El sentido comunitario del saludo y la despedida para una correcta transición entre espacios. La convivencia en comunidad no se sostiene únicamente mediante leyes escritas o códigos normativos; se nutre, en primer lugar, de una filigrana cotidiana de gestos sutiles pero determinantes. Entre estos ritos mínimos de la urbanidad, dos destacan por su sencillez y su profundo impacto ético: la obligación de saludar al incorporarse a un espacio compartido y el deber de despedirse al abandonarlo. A menudo considerados meros formalismos, un análisis desde la pedagogía de la convivencia y la sociología revela que constituyen la estructura misma que articula nuestra interacción con el prójimo: los corchetes que delimitan el encuentro humano. 


El filósofo Emmanuel Levinas (otros posts nuestros) recordaba que la ética comienza en la atención hacia el rostro del otro. Bajo esa premisa, la iniciativa de quien llega al pronunciar el saludo inicial representa un acto de reconocimiento ontológico: es el recién llegado quien pide permiso simbólico para alterar, con su sola presencia, el equilibrio de la estancia. No en vano, en la tradición japonesa, el concepto de omotenashio la etiqueta del dōjō impone una inclinación precisa (rei) al cruzar el dintel, marcando la transición de la esfera exterior al recinto sagrado del grupo. Del mismo modo, en el mundo árabe, el inequívoco As-salamu alaykum —«la paz sea contigo»— es la llave verbal indispensable con la que el viajero o el visitante inaugura su interacción con la comunidad. En todos los meridianos, la omisión del saludo al entrar no se lee como simple distracción, sino como una declaración de indiferencia o una intrusión no deseada.


No menos determinante resulta el arte de la partida. Si saludar es anunciar la presencia, despedirse es restituir la armonía del grupo que permanece. Quien se va tiene el deber de cerrar el ciclo de la interacción. La retirada furtiva —aquello que los anglosajones denominan French leave y los franceses, en deliciosa simetría, partir à l'anglaise— genera una discontinuidad incómoda, un vacío sin explicaciones. En la cultura mediterránea, la despedida suele dilatarse en una conversación pausada en el dintel de la puerta, un rito de transición donde se refrenda el afecto y se proyecta el reencuentro. En el humanismo clásico, despedirse era expresar gratitud (hospitium) por el tiempo compartido y devolver al espacio la tranquilidad original. 


Desde una perspectiva educativa y humanista, estas formas invisibles son las que salvan a las sociedades modernas del anonimato deshumanizante. En una época paulatinamente inclinada hacia el individualismo y la prisa digital, recordar que la iniciativa del encuentro pertenece al que llega y la responsabilidad de la clausura al que parte supone educar en la atención hacia el otro. No se trata de imponer rigideces protocolarias, sino de cultivar la sensibilidad social.


La comunidad, en definitiva, no se edifica sobre la indiferencia. Saludar al entrar y despedirse al salir son las señas de identidad de quien comprende que vivir en sociedad exige presencia, conciencia y respeto. Son los cimientos invisibles y cosmopolitas que transforman un simple aglomerado de individuos en una verdadera comunidad humana.

Ardillas en nuestro paraíso: Lección de felicidad cotidiana

Ardillas en su paraíso

Una vez más escribimos sobre ardillas, incluyendo imágenes suyas. Ya ni de lejos se cumple aquel célebre mito de la ardilla que podía cruzar la península ibérica de árbol en árbol —desde los Pirineos o el mar Cantábrico hasta la Bética o Gibraltar— sin tocar jamás el suelo forma parte del imaginario popular sobre la exuberante cobertura forestal de la antigüedad.

Aunque la imagen resulta sugerente, la realidad ecológica e histórica muestra un panorama distinto. Esta cita popularmente se ha atribuido esta afirmación a autores clásicos como Plinio el Viejo o Estrabón. La realidad histórica es que en los textos de Estrabón (Geografía) y Plinio (Historia Natural) se describe una Iberia muy arbolada en amplias zonas del norte y del interior montañoso, pero ninguno de ellos escribió exactamente la frase de la ardilla. Se trata de una reconstrucción o hipérbole literaria nacida muy posteriormente.

Nuestro obligatorio baño matutino en la piscina comunitaria (posts), nos permite ver a diario a algunas de las tres ardillas felices que tenemos localizadas en el arbolado adyacente. Incluso, a nivel interno de familia, les hemos puesto nombre tirando de uno de nuestros libros favoritos: Momo (posts previos) de Michael Ende.

 A continuación, se explica quién es cada ardilla, aún no hemos conseguido una fotografía con los tres colegas,  y por qué les relacionamos con dicha obra:

  • Momo: Es la protagonista, la ardilla más habitual. Representa una niña pequeña, huérfana y misteriosa que vive en las ruinas de un antiguo anfiteatro. Su mayor virtud no es hablar, sino saber escuchar. Gracias a su capacidad de atención, logra que las personas que la visitan resuelvan sus propios problemas, encuentren la paz y jueguen de manera creativa.
  • Bepo el Barrendero: Es la segunda ardilla que le acompaña como uno de los mejores amigos de Momo. Es un hombre mayor, trabajador y muy silencioso que se dedica a barrer las calles. Bepo habla muy poco y es extremadamente reflexivo; sus respuestas suelen ser meditadas y solo dice la verdad. Es paciente y leal, y representa la sabiduría de la tranquilidad.
  • Gigi Cicerone (Girolamo): Es la ardilla más difícil de ver, y otro gran amigo de Momo. Es un joven soñador y contador de historias. Trabaja como guía turístico (de ahí el apodo "Cicerone") y se dedica a inventar cuentos fantásticos e inverosímiles para entretener a los niños y a la gente del barrio. Representa la imaginación y la creatividad.
@agirregabiria

Ardillas en la arboleda

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Vídeo con las gafas Meta 2 de cómo fue grabado el TikTok anterior.
@agirregabiria

Ardillas en la arboleda

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III Ruta de Coches Superdeportivos Clásicos y Modernos

III Ruta de Coches Superdeportivos Clásicos y Modernos
Grabación hecha por nuestro Tesla.

Hemos acudido a la visita a San Pedro del Pinatar (Murcia) de la III Ruta de Coches Superdeportivos Clásicos y Modernos. Una delicia ver estos motores legendarios junto al Mar Menor. El más significativo era un Ferrari 488 GTB, acompañado de varios Porsche,...

San Pedro del Pinatar: Donde el turismo se encontró con los superdeportivos. El domingo 24 de mayo de 2026, la localidad murciana de San Pedro del Pinatar vivió una jornada singular en la que el turismo cultural, la pasión automovilística y la convivencia ciudadana confluyeron gracias a la III Ruta de Coches Superdeportivos Clásicos y Modernos. El evento convirtió durante unas horas las inmediaciones del Museo Municipal Palacio Barón de Benifayó en un auténtico museo al aire libre dedicado al automóvil de excepción. 

La iniciativa reunió vehículos de distintas épocas y filosofías mecánicas: desde elegantes deportivos clásicos de combustión atmosférica hasta modernos superdeportivos de altas prestaciones, herederos de una industria automovilística donde diseño, ingeniería y tecnología conviven en permanente evolución. Más allá del atractivo visual de modelos legendarios, la ruta sirvió también como escaparate turístico para uno de los municipios más emblemáticos del litoral murciano.

A partir de las once de la mañana, los automóviles quedaron expuestos en una muestra estática que atrajo tanto a aficionados especializados como a familias, curiosos y visitantes ocasionales. El rugido contenido de motores italianos, alemanes o británicos contrastaba con la tranquilidad mediterránea de un municipio conocido por sus salinas, sus playas y su estrecha relación con el Mar Menor.

El recorrido no se limitó al componente automovilístico. Los participantes realizaron además una visita guiada al mural de la princesa rusa, explicada por su autor, el artista Goyo 203, junto al museo pinatarense. Esta combinación de patrimonio urbano, arte contemporáneo y cultura del motor evidenció cómo los eventos temáticos pueden enriquecer la oferta turística de una ciudad y diversificar su atractivo.

La presencia de coches clásicos aporta además un valor histórico y educativo que trasciende el mero espectáculo. Cada vehículo representa una época concreta de la evolución industrial: avances en aerodinámica, materiales, seguridad o diseño mecánico. Contemplar un deportivo de los años setenta junto a un híbrido contemporáneo permite observar, casi como en una lección de historia tecnológica, cómo ha cambiado la relación entre potencia, eficiencia y sostenibilidad.

En este tipo de encuentros también aparece una dimensión social frecuentemente olvidada. Los propietarios de estos automóviles suelen actuar como auténticos conservadores de patrimonio mecánico. Restaurar y mantener un clásico requiere conocimientos técnicos, paciencia y una considerable inversión emocional y económica. El automóvil deja entonces de ser solamente un medio de transporte para convertirse en memoria cultural rodante.

Para San Pedro del Pinatar, la cita supone igualmente una oportunidad estratégica. El municipio lleva años potenciando un turismo diverso que combina naturaleza, gastronomía, deporte y patrimonio. Eventos relacionados con el motor permiten atraer visitantes fuera de la temporada estrictamente veraniega y generan actividad económica en hostelería, comercio y restauración. Además, proyectan una imagen moderna y dinámica capaz de conectar con públicos muy diferentes.

No es casual que este tipo de concentraciones proliferen en numerosas ciudades españolas. Existe un creciente interés intergeneracional por el automóvil emocional frente a una movilidad cada vez más digitalizada y automatizada. En una época dominada por pantallas, asistentes inteligentes y electrificación, los coches clásicos y superdeportivos mantienen intacta cierta capacidad de fascinación estética y sensorial.

La III Ruta de Coches Superdeportivos Clásicos y Modernos demostró así que el motor puede integrarse plenamente en una experiencia cultural y turística de calidad. Entre salinas, palmeras y brisa mediterránea, San Pedro del Pinatar ofreció una imagen distinta del turismo: una donde patrimonio, tecnología, diseño y pasión compartida circulaban por la misma carretera. 

El Muro de los 80 Años: 44 ideas para envejecer con dignidad

Hoy repasaremos un libro de lectura obligatoria para personas mayores: El Muro de los 80 Años de Hideki Wada. Reúne 44 micro-lecciones sencillas para no sólo aceptar sino disfrutar de la vejez con sentido, gratitud y alegría. Es pura y valiosa educación intergeneracional para cultivar un activismo cotidiano. 

En un mundo que teme a la vejez, Hideki Wada escribe con honestidad: la vida después de los 80 puede ser movimiento, deseo, aprendizaje y risa. ‘El Muro de los 80 Años’ no promete remedios milagrosos: propone actitudes pequeñas y valientes para transformar la caída esperada en un nuevo comienzo.

Hideki Wada (和田秀樹) es médico y psiquiatra japonés, especializado en salud mental de personas mayores. A lo largo de décadas de práctica clínica ha tratado a miles de pacientes geriátricos y ha publicado una amplia obra divulgativa sobre envejecimiento, salud mental y calidad de vida, que le ha convertido en una figura muy conocida en Japón. Su trabajo se mueve en el cruce entre la práctica clínica, la divulgación y la crítica social sobre cómo afrontamos la vejez. 

Hideki Wada, nacido el 7 de junio de 1960 en Osaka, Japón, es un psiquiatra especializado en enfermedades mentales en la tercera edad. Con más de 35 años de experiencia, ha tratado a aproximadamente 6.000 pacientes, enfocándose en cómo la mente influye en el proceso de envejecimiento. Estudió en la Escuela de Psiquiatría Karl Menninger en Estados Unidos, lo que le permitió integrar perspectivas occidentales a su práctica japonesa. 

Más allá de la medicina, Wada es un polímata: director de cine, con obras como I Will Never Forgive (2018) y Juken no Shinderera (2007), y colaborador en reseñas cinematográficas para la revista Asahi Weekly entre 2003 y 2005.  Su interés por el cine se entreteje con su trabajo psiquiátrico, usando narrativas para explorar temas de resiliencia y felicidad en la vejez. A los 65 años (en 2025), Wada aboga por llamar a las personas mayores de 70 "personas afortunadas" en lugar de "ancianos", promoviendo una visión positiva del envejecimiento. Su obra refleja esta filosofía, desafiando sistemas médicos que priorizan la restricción sobre la libertad.

El Muro de los 80 Años —título traducido del inglés The 80-Year-Old Wall (o versiones con ese sentido)— llegó al gran público en Japón con un fuerte impacto: desde su aparición se ha señalado que superó las centenas de miles de ejemplares vendidos y se convirtió en un fenómeno de ventas y debate social, porque plantea una mirada optimista y práctica sobre la vida después de los 80 años. El libro recoge consejos directos y observaciones extraídas de la experiencia clínica del autor y ha sido glosado por medios y reseñas en distintos países. 

El libro articula una metáfora central —la “pared” de los 80 años— para hablar del corte o la transformación que muchas sociedades perciben al llegar a edades muy avanzadas. En lugar de entender la vejez como declive inevitable, Hideki Wada propone 44 verdades / consejos (enunciados breves y prácticos) para vivir con mayor bienestar físico, emocional y social más allá de los 80.

Los conceptos principales del libro son: 

  • Movimiento y cuerpo: la importancia de mantenerse activo, caminar y evitar la rigidez.  
  • Actitudes frente a la salud: evitar la medicalización excesiva, priorizar la calidad de vida sobre la obsesión por parámetros fisiológicos y aprender a convivir con ciertas limitaciones.  
  • Autonomía emocional: permitir deseos, cambiar de opinión, elegir con quién pasar el tiempo y conservar la capacidad de disfrutar.  
  • Relación social y sentido: mantener actividades que provoquen alegría, aprendizaje continuo y la práctica de pequeños actos de servicio a otros.  

El tono es directo, con máximas que buscan ser memorables y accionables: no es un ensayo académico sino una guía humana y práctica basada en la clínica. Con citas como: “Camina siempre. No dejes de moverte.” “Cuando estés enfadado, respira hondo.” “No hace falta bajar siempre la presión sanguínea o el azúcar a toda costa: el equilibrio es lo que importa.” “La vejez no debe ser la negación de los deseos: no finjas que ya no los tienes.” “Aprende siempre. Si dejas de aprender, te sentirás viejo de inmediato.” “Sonríe. Lo bueno suele venir detrás de una sonrisa.” 

Análisis crítico y valor pedagógico:

  • Fortalezas: el libro ofrece consejos prácticos, claros y fáciles de recordar; su origen clínico (experiencia con personas mayores) dota a las máximas de credibilidad y calidez. Además, plantea un enfoque positivo del envejecimiento que puede funcionar muy bien en contextos educativos para sensibilizar sobre la autonomía y la dignidad en la tercera edad.  
  • Limitaciones: algunas recomendaciones son muy generales y rozan el aforismo; el enfoque optimista puede minimizar complejidades sociales o económicas del envejecimiento (por ejemplo, el acceso a cuidados, pensiones o la soledad estructural). Desde una óptica pedagógica conviene usar el libro como punto de partida para debate, no como manual único.  
  • Uso en el aula o en talleres: ideal para sesiones intergeneracionales (jóvenes + mayores), actividades de reflexión personal (cada participante elige 3 máximas que quiere aplicar) y proyectos de educación para la salud que combinen el aprendizaje de hábitos con el análisis crítico de discursos sobre la vejez.

En un mundo donde la longevidad se ha convertido en una realidad cotidiana, especialmente en sociedades como la japonesa, surge un libro que desafía las concepciones tradicionales sobre el envejecimiento. El Muro de los 80 Años (título original en japonés: *80-sai no Kabe*), escrito por el psiquiatra Hideki Wada, se ha posicionado como un fenómeno editorial, con ventas que superan las 500.000 copias desde su publicación. 

Esta obra no es solo un manual de salud, sino un manifiesto por una vejez feliz y liberada de mitos médicos restrictivos. Acompáñame en este análisis profundo, donde exploraremos la vida del autor, un resumen de la obra, citas clave y reflexiones para lectores interesados en literatura y educación gerontológica.

El Muro de los 80 Años aborda el concepto de un "muro" invisible que muchos enfrentan al llegar a los 80: la brecha entre la esperanza de vida total (82 años para hombres y 88 para mujeres en Japón) y la esperanza de vida saludable (72 para hombres y 75 para mujeres). Wada argumenta que este muro no es físico, sino mental y social, impuesto por mitos médicos que fomentan el miedo y la inactividad. En lugar de enfocarse en curar enfermedades, el libro promueve "vivir con ellas" y disfrutar la vida sin excesivas restricciones. 

Estructurado en 44 "verdades" simples pero profundas, el texto es un compendio de consejos prácticos para personas entre 60 y 80 años, con el objetivo de alcanzar los 100 en buena salud y felicidad. Wada critica la sobredependencia de chequeos médicos innecesarios y anima a priorizar el placer: comer lo que se antoje, mantener la curiosidad y rechazar el aislamiento. No es un libro de autoayuda convencional, sino una crítica cultural al envejecimiento "productivo", proponiendo en su lugar un "envejecimiento feliz". Su tono es humorístico, accesible y subversivo, invitando a los lectores a liberarse de estereotipos para una vejez plena.

Algunas de las 44 Verdades para una Vida Afortunada. 

Sobre la Actitud Mental y Emocional:

1. "Sigue caminando." – Enfatiza el movimiento constante para mantener la vitalidad.

2. "Respira profundo cuando sientas ira." – Controla las emociones para preservar la salud mental.

21. "Cuando el auto llega a la montaña, aparece el camino": esta es la frase favorita de los ancianos afortunados. – Promueve la resiliencia ante obstáculos.

Sobre la Salud y los Hábitos Diarios:

10. "No te preocupes por las manchas en la piel." – Ignora preocupaciones estéticas superficiales.

20. "En lugar de luchar contra la enfermedad, aprende a vivir con ella." – Acepta la coexistencia pacífica con afecciones crónicas.

30. "Come lo que te apetezca. Un poco de barriga no te va a matar" – Rechaza dietas estrictas en favor del placer gastronómico.

Sobre Relaciones y Sociedad:

35. "No te preocupes por lo que piensen los demás." – Libérate de juicios externos.

40. "Mantén la curiosidad por lo nuevo." – Explora intereses para evitar el estancamiento.

44. "La felicidad en la vejez viene de la libertad, no de la restricción." – Sintetiza la filosofía central del libro.

Estas citas, extraídas de reseñas y extractos públicos, ilustran cómo Wada transforma la geriatría en una celebración de la vida. Para una lectura completa, recomiendo adquirir el libro, disponible en ediciones japonesas y traducciones internacionales. La obra no solo es literatura inspiradora, sino una herramienta educativa para repensar la vejez en contextos de envejecimiento poblacional. Wada nos recuerda que envejecer no es un límite, sino una oportunidad para la sabiduría y el gozo.

Todas las recomendaciones: 1. Sigue caminando. 2. Cuando estés enojado, respira hondo. 3. Haz suficiente ejercicio para que tu cuerpo no se ponga rígido. 4. Bebe más agua cuando uses el aire acondicionado en verano. 5. Los pañales ayudan a aumentar la movilidad. 6. Cuanto más masticas, más activos se vuelven tu cerebro y tu cuerpo. 7. La pérdida de memoria no se debe a la edad, sino a la falta de uso del cerebro. 8. No hay necesidad de tomar demasiados medicamentos. 9. No hay necesidad de bajar excesivamente la presión arterial ni el azúcar en sangre. 10. Estar solo no es soledad; es pasar tiempo en paz. 11. La pereza no es algo de lo que avergonzarse. 12. No hay necesidad de gastar dinero en un carnet de conducir (hay una campaña en Japón para que las personas mayores devuelvan sus carnets). 13. Haz lo que quieras; no hagas lo que no te gusta. 14. Los deseos naturales persisten incluso en la vejez. 15. En cualquier caso, no te quedes en casa todo el tiempo. 16. Come lo que quieras; un poco de peso extra es mejor. 17. Haz todo con cuidado. 18. No te involucres con gente que no te cae bien. 19. No veas la televisión todo el tiempo. 20. En lugar de luchar contra la enfermedad, aprende a vivir con ella. 21. “Cuando el coche llega a la montaña, aparece el camino”: esta es la frase mágica para la felicidad de las personas mayores. 22. Come fruta fresca y ensaladas. 23. La hora del baño no debe exceder los 10 minutos. 24. Si no puedes dormir, no te fuerces. 25. Las actividades que te traen alegría aumentan la actividad cerebral. 26. Di lo que sientes; no pienses demasiado. 27. Busca un médico de cabecera lo antes posible. 28. No seas demasiado paciente ni rígido; ser un viejo valiente tampoco está mal. 29. A veces, cambiar de opinión está bien. 30. En las etapas finales de la vida, la demencia es un regalo de Dios. 31. Si dejas de aprender, envejeces. 32. No anheles la fama; lo que tienes es suficiente. 33. La inocencia pertenece a los mayores. 34. Cuanto más difícil es algo, más interesante se vuelve. 35. Tomar el sol trae felicidad. 36. Haz cosas que beneficien a los demás. 37. Disfruta del día con tranquilidad. 38. El deseo es la clave de la longevidad. 39. Vive con alegría. 40. Respira con tranquilidad. 41. Los principios de la vida están en tus manos. 42. Acepta todo con paz. 43. Las personas alegres son queridas por todos. 44. Una sonrisa trae buena suerte.

Viajes desde La Manga (Murcia)

La Manga del Mar Menor, en la Región de Murcia, es un destino turístico único que ofrece una combinación de playas, naturaleza, actividades náuticas y una vibrante vida nocturna. A continuación, te presento un resumen de lo mejor que puedes visitar y hacer en esta zona:

🏖️ Playas y Naturaleza

Playa de Veneziola: Ubicada en el extremo norte de La Manga, esta playa destaca por su tranquilidad y aguas cristalinas. Cala del Pino: Una pequeña cala rodeada de pinos, ideal para familias y para disfrutar de un entorno más íntimo. Parque Regional de Calblanque: Situado cerca de La Manga, este parque natural ofrece playas vírgenes, dunas y senderos para los amantes de la naturaleza.

🌅 Miradores y Lugares Emblemáticos

Mirador de Monte Blanco:  Ofrece vistas panorámicas del Mar Menor y del Mediterráneo, siendo un lugar perfecto para contemplar el paisaje. Puente de la Risa (nuestras imágenes): Un puente con una inclinación peculiar que se ha convertido en una atracción turística por su diseño y las sensaciones que provoca al cruzarlo. La Veneciola: Una urbanización con canales navegables que recuerda a Venecia, ofreciendo un entorno pintoresco y único.

🚤 Actividades Náuticas y Excursiones

Deportes acuáticos: La Manga es ideal para practicar vela, windsurf, kitesurf, piragüismo y paddle surf, gracias a sus condiciones climáticas y a la presencia de escuelas especializadas. Paseos en barco: Se ofrecen excursiones en barco por el Mar Menor y el Mediterráneo, incluyendo visitas a la Isla Grosa y El Farallón, dos islas volcánicas de gran valor ecológico.

🛍️ Ocio y Vida Nocturna

Puerto Deportivo Tomás Maestre: Un puerto deportivo que cuenta con una amplia oferta de restaurantes, bares y tiendas, siendo un lugar animado para pasear y disfrutar del ambiente. Plaza Bohemia y El Zoco:  Dos zonas comerciales y de ocio donde encontrarás una gran variedad de locales, desde tiendas hasta bares y discotecas, ideales para disfrutar de la vida nocturna.
Visita al Puente de la Risa, km 18 de La Manga (Murcia)

La La Manga del Mar Menor es un destino que combina relax, naturaleza y diversión. Os sugerimos este itinerario en tres días: 

Primer día: Escapada exprés imprescindible.

Mañana: Playa de Levante: Comienza el día con un baño en esta playa de arena dorada y aguas cristalinas. Mirador de Monte Blanco: Disfruta de vistas panorámicas del Mar Menor y el Mediterráneo. Tarde: Puerto Deportivo Tomás Maestre: Pasea por el puerto, disfruta de la gastronomía local y contempla los barcos. Puente de la Risa: Cruza este peculiar puente y disfruta de su singular diseño. Noche: Cena en La Manga: Prueba platos típicos como el caldero del Mar Menor en alguno de los restaurantes locales.

Segundo día: Para un fin de semana relajante

Parque Regional de Calblanque. Explora este parque natural con playas vírgenes y senderos entre duna. Cala del Pino. Relájate en esta cala rodeada de pinos, ideal para familia. La Veneciola. Visita esta urbanización con canales navegables que recuerda a Venecia.

Tercer 3 día: Para una experiencia completa

Excursión en barco:  Realiza una excursión en barco por el Mar Menor y visita la Isla Grosa y El Farallón. Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar:  Observa flamencos y otras aves en este humedal protegido. Atardecer en la Playa de Veneziola:  Disfruta de un atardecer tranquilo en esta playa ubicada en el extremo norte de La Manga.

Viajes desde Guardamar de Segura (Alicante)

 

Hemos pasado una semana en Guardamar del Segura (Alicante), con viajes a Santa Pola y Torrevieja. Guardamar del Segura, ubicado en la Costa Blanca, es un destino que combina playas de ensueño, naturaleza, historia y gastronomía mediterránea. A continuación, te presento lo mejor que puedes disfrutar en esta encantadora localidad:

Guardamar cuenta con más de 11 km de costa con playas de arena fina y aguas cristalinas. Algunas de las principales son: Playa del Moncayo, ideal para relajarse y disfrutar del sol; Playa de la Babilonia, conocida por sus antiguas casas junto al mar; Playa dels Vivers, rodeada de dunas y vegetación, perfecta para quienes buscan tranquilidad; Paseo Marítimo, un lugar ideal para caminar, disfrutar de la brisa marina y degustar la gastronomía local en sus terrazas. 

Naturaleza y Espacios Verdes, con parques como los siguientes: Parque Alfonso XIII, un extenso pinar con senderos y áreas recreativas, perfecto para paseos en familia; Parque Reina Sofía, ubicado en el centro, con lagos, zonas de juegos y una variada fauna; Dunas y Pinada de Guardamar, un ecosistema único en el Mediterráneo, resultado de un ambicioso proyecto de reforestación.
Viajes desde Guardamar de Segura y Santa Pola (Alicante)
Patrimonio Histórico con el Castillo de Guardamar: Fortaleza del siglo XIII que ofrece vistas panorámicas del municipio. Rábita Califal: Conjunto monástico islámico del siglo X, único en Europa. Ciudad Portuaria Fenicia de La Fonteta: Yacimiento arqueológico que muestra la influencia fenicia en la región.

Actividades y Experiencias, con visitas guiadas: Recorridos por el casco antiguo y principales monumentos. Excursión a la Isla de Tabarca: Viaje en barco con visión submarina para explorar la fauna marina. Rutas en bicicleta: Senderos que recorren la desembocadura del río Segura y áreas naturales circundantes.

Gastronomía Local:  La cocina de Guardamar del Segura destaca por productos autóctonos como el Langostino de Guardamar, de reconocido por su sabor y calidad, y la Ñora, pimiento seco utilizado en arroces y guisos, aportando un sabor característico. Además, en los restaurantes locales podrás disfrutar de platos típicos como el arroz a banda, caldero y fideuá.
Viajes desde Guardamar de Segura