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La eterna vigencia de Space Oddity

Hoy dedicamos este post a una de nuestras canciones preferidas, con una gran historia detrás. El 12 de mayo de 2013, el comandante canadiense Chris Hadfield publicó desde la Estación Espacial Internacional un vídeo que detuvo el tiempo durante unos minutos: su versión de Space Oddity (ver en otros posts), la canción que David Bowie había compuesto en 1969. Hadfield lo hizo el mismo día en que cedía el mando de la ISS, antes de regresar a la Tierra en una cápsula Soyuz. Era la primera vez en la historia que se rodaba un videoclip musical completo en el espacio. 

La elección de la canción no fue casual, aunque tampoco fue idea suya. Tras publicar una canción original junto a su hermano, la demanda en internet para que interpretara Space Oddity fue tan masiva que acabó cediendo. El resultado fue algo más que un homenaje: Hadfield modificó ligeramente la letra para hacerla más fiel a la experiencia real del vuelo espacial, algo que Bowie aprobó y celebró. El propio Bowie, que llevaba décadas especulando poéticamente con la soledad del cosmos, reconoció en aquella versión algo que sus propias palabras no habían alcanzado del todo. La describió como "posiblemente la versión más conmovedora de la canción jamás creada."

El vídeo muestra a Hadfield tocando la guitarra mientras la Tierra azul se despliega al fondo a través de la cúpula de la estación, con tomas que solo la ingravidez hace posibles. La música fue producida desde tierra: la pianista y colaboradora canadiense Emm Gryner desarrolló el arreglo incorporando ruidos ambientales de la propia estación espacial que Hadfield había subido a SoundCloud. 

La canción de Bowie nació en julio de 1969, días antes del alunizaje del Apolo 11, inspirada en 2001: Una odisea del espacio y en un sentimiento personal de alienación. Hadfield la devolvió al espacio real, despojándola de toda metáfora. Donde Bowie imaginaba a un astronauta ficticio a la deriva —el Mayor Tom—, Hadfield flotaba de verdad, guitarra en mano, mirando por la ventana el planeta que dejaba atrás.

El vídeo acumuló más de 35 millones de visualizaciones en YouTube y desencadenó además un curioso debate jurídico sobre derechos de autor en el espacio exterior, cuando la editorial propietaria de los derechos intentó retirarlo de la plataforma. Pocas veces una canción había generado simultáneamente emoción, filosofía y derecho internacional. 

Cuando Bowie murió en enero de 2016, Hadfield lo despidió con una frase que era, a la vez, cita y epitafio: "Ashes to ashes, dust to stardust. Your brilliance inspired us all. Goodbye, Starman."

La aventura espacial inspira, ahora gracias a Elon Musk

El vuelo según estaba previsto del Falcon Heavy de Space X, fundada por Elon Musk en 2002. A continuación el vídeo del lanzamiento del Falcon Heavy y el aterrizaje simultáneo de ambos cohetes auxiliares en tierra firme.
Where the Falcon Heavy stands on the scale versus Saturn V
Tamaño comparado de diferentes cohetes propulsores.
Quienes  tuvimos la oportunidad de vivir la carrera espacial entre los años 1957 y 1975 como apasionantes avances científicos y tecnológicos gracias a la NASA y a la competición entre Rusia y EE.UU.,  no pudimos trasladar a nuestros hijos de los años '80 y '90 nada superior a lo que sucedió en apenas aquellos tres años entre 1969 y 1972:

La llegada de 12 norteamericanos a la Luna (transportados siempre por el cohete de tres fases y casi 111 metros de altura Saturno V) desde el 20 de julio de 1969 con el Apolo 11  hasta el último día que un hombre estuvo en la Luna el 14 de diciembre de 1972 con el Apolo 17.
Spaceman and Tesla
El pasado 6 de febrero de 2018, con la intención de "enviar un coche rojo hacia el planeta rojo", Elon Musk ha lanzado su Tesla Roadster hacia Marte mediante un vehículo de transporte espacial super pesado Falcon Heavy de Space X.

La publicidad ya nunca será igual, tras este hito: Tomar uno de los primeros coches que fabricó Tesla, un Tesla Roadster rojo de primera generación que Elon Musk se reservó para sí mismo, y que viaje de la Tierra hacia Marte mientras suena la canción Space Oddity de David Bowie (que parece una elección adecuada tanto si el Falcon Heavy explota en mil pedazos durante el proceso como si no).
 
Aunque había precedentes imaginarios en la ciencia-ficción de los '70, Starman en su  Tesla Roadster viajando hacia el cinturón de asteroides es una imagen insuperable.
Starman et sa Tesla

The final Countdown, música de los años 80


«The Final Countdown» es una canción interpretada por el grupo sueco de hard rock Europe. Fue lanzada en 1986 con el primer sencillo de su álbum The Final Countdown. La canción ocupó la primera posición en las listas de popularidad de 25 países, incluyendo el Reino Unido. En los Estados Unidos, alcanzó el número 8 en el Billboard Hot 100 y el 18 en el Billboard Mainstream Rock Tracks. «The Final Countdown» fue certificado como sencillo de oro en el Reino Unido en 1986.

Las estrofas ocupan tan solo 14 versos y el estribillo es bastante sencillo de memorizar, la letra de “The Final Countdown” tiene un significado más inquietante y distópico de lo que parece. La escribió el vocalista Joey Tempest, que también compuso la famosa melodía de sintetizador.
The final Countdown, música de los años 80
Inspirada en Space Oddity de David Bowie, cuenta la historia de la humanidad abandonando el planeta Tierra porque ya es imposible vivir en él. Aunque no se especifican las razones, en los años 80 hubo muchas canciones que reflejaron el miedo a las consecuencias de una guerra nuclear: desde  Dancing with tears in my eyes de Ultravox, pasando por Hammer to Fall de Queen hasta When the wind blows de David Bowie

La causa nuclear tendría sentido porque la letra dice “I guess there is no one to blame” (“Supongo que no hay nadie a quien culpar”), como queriendo decir que hubo errores en todos los bandos implicados en esa supuesta guerra. Otras opciones son el cambio climático, que estaba teniendo más repercusión a finales de los 80 y principios de los 90 por el calentamiento global, o, si nos ponemos más fantásticos, un desastre como un meteorito o una invasión alienígena que nos obligue a irnos a todos en busca de un nuevo hogar.

Sea como sea, la canción relata cómo los humanos nos embarcamos todos juntos en una nave hacia Venus, que, según Joey Tempest, sería nuestra nueva casa. Venus es el planeta más cercano a la Tierra y ha habido muchas teorías e investigaciones sobre su colonización. 

Treinta años después, Marte parece ser el planeta B porque para poder vivir en Venus (el nuevo Marte) tendríamos que ser capaces de, entre otras cosas, tolerar la gran cantidad de dióxido de carbono de su atmósfera, así como soportar los más de 460ºC de su superficie.

La canción es ya un icono de una época, pero sin el menor rigor científico. Habla de la distancia de tantos años luz entre la Tierra y Venus, pero esos aproximados -según el momento- 40 millones de kilómetros apenas son poco más de 2 minutos luz.
Ya explicamos en el post del "sesgo de supervivencia" la calidad de la música de los '80.