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Carta por la compasión, esencia común de toda religión

La "Carta por la Compasión" es una llamada mundial a esa virtud tan mal comprendida como es la compasión. Esta cualidad, la más bella del alma humana, es la que nos impide convertirnos en piedra y la que nos ensalza a ser verdaderamente humanos. Quizá los más grandes saben disfrutar de las dos excelsas claves de la felicidad: la pasión y la compasión. La promotora de la Carta, Karen Armstrong, nos define el genuino sentido de la fe, de creer, de la religión (como se escucha en el minuto 3:30 del vídeo): "Yo digo que la religión no es de creer las cosas. Es la alquimia ética. Se trata de comportarse de una manera que te cambie, que te dé indicios de santidad y de lo sagrado".

Karen Armstrong nos ofrece la auténtica dimensión de
la religión, que es la acción por el bienestar de los demás, y no unos dogmas que se malinterpretan para alentar los enfrentamientos y los conflictos. Impresionante es su referencia en el minuto 16:10 al encuentro entre Aquiles y Príamo, uno de los pasajes más conmovedores de la Ilíada (Canto XXIV). Apela a la compasión con la que el anciano rey Príamo, humillado, acudió al campo enemigo al encuentro del vencedor Aquiles, para suplicarle la devolución del cadáver de su hijo Héctor, a fin de que no vagase durante toda la eternidad al no haber sido debidamente enterrado.

Tres citas breves sobre la compasión. La primera de Hugo Fóscolo: "¡Oh, compasión!: tú eres la única virtud. Todas las demás son virtudes usureras". Otra de Tenzin Gyatso, el 14º Dalai Lama: "Si deseas la felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felidad, sé compasivo". Para concluir estos breves pensamientos, una reflexión del poeta y político australiano Adam Lindsay Gordon: "La vida es, en su mayor parte, espuma y pompas de jabón; pero existen dos cosa que son sólidas como el mármol: la compasión ante la desgracia ajena y el valor ante la desgracia propia".

La Carta por la Compasión (leer en la imagen inferior) proclama un principio adoptado por todas las religiones y todos los códigos morales. Tanto que, a menudo, se le llama La Regla de Oro en todas las religiones monoteístas. La Regla de Oro requiere que usemos la empatía - la imaginación moral - para ponernos en el lugar de los otros. Debemos actuar con ellos como querríamos que ellos actuaran con nosotros. Debemos negarnos, bajo cualquier circunstancia, a llevar a cabo acciones que les causarían daño.
Carta Por La Compasión
Presencia de "Carta por la Compasión"en las distintas redes sociales, como en Facebook y en Twitter. Más conferencias TED subtituladas (ya hay muchas charlas traducidas).

Comprender la compasión

Susan Sontag, icono intelectual del siglo XX, nos enseñó que la compasión debe ser aprendida y ejercida con pasión.

El pasado martes, 28 de diciembre de 2004, falleció en Nueva York la influyente escritora, intelectual y activista estadounidense Susan Sontag, tras una larga y titánica lucha contra el cáncer al que venció en varias ocasiones. Su polifacética personalidad creativa le había permitido cultivar con gran éxito el ensayo, la novela, el teatro y el cine. Su obra -traducida a 32 idiomas- cuenta con libros de ensayo reflexivo como "Contra la interpretación" o "La enfermedad como metáfora", o de narrativa como "El benefactor" y "Yo, etcétera".

Su personalidad trascendió el mundo literario, participando con un dinámico activismo en favor de los Derechos Humanos, destacando su compromiso crítico contra la política norteamericana e incluso contra la generalizada pasividad de mundo occidental. La voz firme de Sontag criticó todo lo que juzgó ignominioso desde la guerra del Vietnam, cuando publicó que "la raza blanca es el cáncer de la historia humana''. Ante el escándalo de las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib no dudó en apuntar que "En Estados Unidos evitamos la palabra tortura, decimos abusos, humillaciones, pero la palabra justa, es tortura".

Sus invectivas alcanzaron a Fidel Castro o Sadam Hussein, y se alzó nítidamente en el conflicto de Irak, declarando una y otra vez su "desprecio" hacia el belicoso George W. Bush, al que había recriminado su política de aplicación de la pena de muerte, apodándole "asesino en serie de Texas". Proclamó que Bush "es muy estúpido, pero él no es la persona que hace la política, tiene gente que le rodea que es muy inteligente y que sabe exactamente lo que hace”. En cada rueda de prensa reiteraba: "¿Os dais cuenta de que Estados Unidos no quiere firmar acuerdos internacionales, ni medioambientales ni de nada, para no limitar su libertad?".

Su irreprochable postura ética de “compañera compasiva” le valió furiosas críticas de la prensa gubernamental en su país, pero ella siempre supo pagar el precio de la honestidad, como cuando arriesgó su vida viviendo casi tres años en la martirizada Sarajevo, donde puso en escena la hermética obra de Samuel BeckettEsperando a Godot”, apoyando desde su condición de judía newyorkina la causa bosnia en medio del trágico conflicto centroeuropeo.

Quizá sea su libro 'Ante el dolor de los demás' (publicado en Alfaguara) el título que mejor refleja el posicionamiento de Sontag ante la vida y la realidad. Describe cómo se siente la ciudadanía acomodada de Europa y Norteamérica al presenciar por televisión el sufrimiento de los dos tercios de la Humanidad pobre y apartada, mediante lo que denominó "compasión mediática del sufrimiento visto desde la comodidad". Corroboraba que una de las cosas que necesitan ser excesivas para ser apenas suficientes es la compasión. Seguramente la edad nos ayudará a comprender a quienes no poseemos la inteligencia culta de Sontag, lo que Albert Camus señaló: “envejecer es pasar de la pasión a la compasión”.

El poeta australiano Adam Lindsay Gordon dictó una de las citas más contundentes de la poesía del siglo XIX: “La vida es, en su mayor parte, espuma y pompas de jabón; pero existen dos cosas que son sólidas como el mármol: la compasión ante la desgracia ajena y el valor ante la desgracia propia”. Quizá incluso se podría permutar el orden de ambos elementos. La compasión ha sido un tema eterno de la literatura moderna, desde León Tolstoi la definiera como una de las más hermosas facultades del alma humana, hasta Constancio C. Vigil que citaba cuatro son los caminos para llegar a Dios: la sabiduría, la justicia, la belleza y, el más seguro de todos, la compasión. En la actualidad se reivindica la empatía como su­peradora de la compa­sión y la solidaridad, con la premisa de que es mejor para todos contar con los demás. La empatía se fundamenta en una lógica de la abundancia y refuta la idea de que al re­partir perdamos algo de lo nuestro; por el contra­rio, expresa que lo compartido se incrementa y que sólo coope­rando podremos lograr nuestros objetivos más per­sonales.

Susan Sontag supo transmitirnos lo que sienten las víctimas de la guerra, así como lo que podemos experimentar desde la distancia, tanto física como metafísica, cuando vemos las imágenes del sufrimiento ajeno en medio de este naciente siglo XXI que no abraza la paz. Sontag, con su medio siglo de firme insubordinación, concluyó que la compasión debe ser activa para generar rebeldía ante el militarismo, repudio de la anacrónica fuerza y fomento de la justicia humana desde la insoslayable responsabilidad individual de cada uno de nosotros.

Om mani padme hum (Om la joya en el loto Hum)

 
Como catarsis final de año, os proponemos un post de relajación con el mantra (que significa algo así como mente liberada) "Om mani padme hum" (que se puede traducir del tibetano como "Om la joya en el loto Hum" o la "Joya de Loto que atesoramos dentro").

Se trata del mantra más recurrente del budismo, con seis sílabas del bodhisattva (camino) de la compasión, Avalokiteshvara (en sánscrito) o Chenrezig (en tibetano).

Según la Wikipedia, las claves del "Om mani padme humserían las enunciadas abajo, con las seis virtudes (paramitas) -no están mal como metas del nuevo año- para purificar del karma

En todo caso, la música puede generar un efecto de sosiego, con independencia de las creencias (y aceptando la sabiduría como la intersección de verdades y creencias).
SílabaSeis ParamitasPurificaReino SamsáricoColoresSímbolo de la Deidad(Desearles) Que nazcan en
OmMeditación / DichaOrgullo/egoDevaBlancoSabiduríaReino Perfecto de Potala
MaPacienciaEnvidia / Lujuria por el entretenimientoAsuraVerdeCompasiónReino Perfecto de Potala
NiDisciplinaPasión / deseoHumanoAmarilloCalidad y actividad del cuerpo, habla y pensamientoDewachen
PadSabiduríaEstupidez / prejuicioAnimalAzulEcuanimidadEn la presencia del Protector (Chenrezig)
MeGenerosidadPobreza / deseo de poseerReino de los PretasRojoDichaReino Perfecto de Potala
HumDiligenciaAgresión / odioReino NarakaNegroCalidad de CompasiónEn la presencia del Trono de Loto (de Chenrezig)

Una versión que nos gusta de 24' (para más letanía, existe una versión de casi tres horas).
Origen de la imagen superior.

El poder de la conexión, de la empatía,... por Brené Brown

El poder de la empatía es un corto animado que explica la diferencia entre la empatía y la compasión. No siempre somos capaces de conectar con las emociones de otras personas cuando nos muestran y comunican sus emociones, especialmente las negativas. 

Mostrar compasión hace que las personas se distancien porque sienten que no las comprenden y que a quien nos escucha no le importa nada lo que está sucediendo.Sin embargo, cuando se muestra empatía se conecta con las personas. Se sienten escuchadas y comprendidas en su dolor. Aunque no encuentren una solución sí encuentran un espacio de refugio. 

La animación del corto es un trabajo de Katy Davis (AKA Gobblynne). La voz es de la trabajadora social e investigadora Dra. Brené Brown.

Post que estuvo en borrador desde el 7-1-2017. 
Recuperado retrospectivamente cuatro años después.

Las 24 fortalezas del carácter, según Martin Seligman


La felicidad, ese tema eterno, puede ser lograda por caminos como los que Martin Seligman (y Christopher Peterson) descubren de la psicología, analizando fuentes de conocimiento comunes a todas las culturas, religiones, eras,... 

El crecimiento personal, el que por realización personal alcanza la felicidad eudaimómica, se puede agrupar en seis grandes bloques de virtudes humanas, que suman hasta 24 fortalezas del carácter: 1 La sabiduría y el conocimiento. 2 El valor. 3 El amor y la humanidad. 4 La justicia. 5 La templanza. 6 La espiritualidad y la trascendencia.
Esta psicología positiva, mediante la investigación científica en personas felices, determina la fórmula que les ha permitido diferenciarse. 
    1. ----------SABIDURÍA Y CONOCIMIENTO-------- Curiosidad, abierto a la experiencia, interés por el mundo. Apertura a distintas experiencias y flexibilidad ante temas que no encajan con nuestras propias ideas previas. Participa en la novedad. 
    2. Amor por el aprendizaje. Aprendizaje de cosas nuevas y consideración que en cualquier lugar existen oportunidades de aprender.
    3. Mentalidad abierta, juicio, Pensamiento crítico. Pensamiento detenido y analítico, ver todos los puntos de vista, no precipitarse. Capacidad de cambiar de opinión. 
    4. Creatividad, originalidad, inteligencia práctica, perspicacia. No hay satisfacción en realizar tareas de modo convencional, encuentra comportamientos nuevos, creatividad. 
    5. Perspectiva. Solucionador de problemas, visión de mundo que tiene sentido para los demás y para consigo.  ------------------CORAJE-------------------------
    6. Valentía. No se amilana ante las amenazas, los retos, el dolor o las dificultades. Ausencia de temor. Separa aspectos emocionales de los conductuales. 
    7. Laboriosidad, persistencia, perseverancia. Acaba lo que comienza. Asume y termina, cumple con humor y mínima queja. Flexibilidad realista y no perfeccionista. 
    8. Honestidad, integridad, autenticidad. Vive de forma genuina y auténtica, gusta de la verdad. Tiene los pies sobre la tierra y no es pretencioso. 
    9. Entusiasmo, vitalidad, energía, pasión, vigor. Se dedica en cuerpo y mente, empieza el día con ansias, es contagiosa su energía. --------HUMANIDAD----------
    10. Bondad, generosidad, compasión, amor altruista, amabilidad, cuidado. Nunca está demasiado ocupado para hacer un favor, disfrutar realizar buenas obras para los demás. Concede valor a la otra persona. Empatía y compasión. 
    11. Amor. Valora las relaciones profundas con los demás y les permite a los demás experimentar lo mismo con ellos. 
    12. Inteligencia social, inteligencia personal, inteligencia emocional. Ser consciente de las motivaciones y sentimientos de los demás y sabe responder a ellos. Observar diferencias con respeto y actuar en consecuencia. Comprende y orienta su propio comportamiento. Justicia 
    13. Civismo, responsabilidad social, lealtad, trabajo en equipo. Es un compañero leal y dedicado, cumple con su parte, valora los objetivos del grupo incluso cuando difieren de los propios, respecto a la autoridad. 
    14. Imparcialidad y equidad. Le da una oportunidad a todo el mundo, se guía por principios morales, se toma en serio el bienestar de otros tan en serio como el propio. Logra separar los sentimientos de las decisiones. 
    15. Liderazgo. Organiza y se asegura de que las cosas se llevan a cabo, mantiene las relaciones entre los miembros de un equipo. No tiene malas intenciones en el trato con los demás, reconoce la responsabilidad de sus errores y es pacífica.
      ---------- TEMPLANZA---------
    16. Perdón, clemencia. Capacidad de perdonar a quienes le han causado mal, da segundas oportunidades, no se guía por la venganza. El perdón es beneficioso para su vida interiror. 1
    17. Prudencia, discreción, cautela. Cuidadoso, tiene visión de futuro y es dialogante. Puede resisterse al corto plazo en pro del éxito a largo plazo. 
    18. Humildad y modestia. No le interesa ser centro de atención, prefiere que sus logros hablen por él (Ella). 
    19. Autocontrol. Retiene sus deseos, necesidades e impulsos cuando la situación lo requiere. Es capaz de estar de buen humor incluso en situaciones delicadas.         ------------TRASCENDENCIA--------
    20. Disfruta de la belleza y la excelencia. Aprecia la belleza, la excelencia y la habilidad (virtuosismo) en todos los ámbitos. 
    21. Espiritualidad, propósito, fe, religiosidad. Sus creencias le definen y son una fuente de consuelo para él (ella). Posee una filosofía concreta de la vida, que le da significado, propósito y vinculación con algo más elevado. 
    22. Gratitud. Es consciente de lo bueno, se toma tiempo para expresar agradecimiento.. Apreciación por la vida misma. 
    23. Humor. Gusta de reír y hace reír a otras personas, ve fácilmente el lado cómico de la vida.
    24. Optimismo, esperanza, previsión. Espera lo mejor del futuro, planifica y trabaja para conseguirlo. Actitud positiva, espera acontecimientos positivos si se esfuerza y planifica.

Bushidō, el código samurái con 7 virtudes - 5 claves - 3 estados

En la tradición japonesa, el bushidō (武士道?) es un término traducido como «el camino del guerrero». Es un código ético estricto y particular al que muchos samuráis (o bushi) entregaban sus vidas, que exigía lealtad y honor hasta la muerte. 

Si un samurái fallaba en mantener su honor y lealtad, podía recobrarlo practicando el Seppuku o también llamado Harakiri o Haraquiri o Hara-Kiri el cual era una especie de suicidio ritual, aunque también el Seppuku/Harakiri se utilizaba para pagar con la propia vida la deslealtad y deshonor de un guerrero. También se utilizaba como una manera de mostrar honor y lealtad en ciertas circunstancias en la cual el guerrero decidía acabar con su propia vida cuando ya no tenía alguna salida o posibilidad de victoria, escape o supervivencia ante sus enemigos. Para ellos en su honor y lealtad era preferible suicidarse a ser asesinados, torturados o ser forzados a delatar a sus camaradas y así callar por siempre para "llevarse a la tumba" cierta información y secretos y todo lo que era de interés saber para sus enemigos. Se dice que desde pequeño, el bushidō era inculcado a los japoneses de la clase dirigente incluso antes de despegarse del pecho de la madre. 

La palabra samurái procede del verbo japonés saburau que significa «servir como ayudante». La palabra bushi es una palabra japonesa que significa «caballero armado». La palabra «samurái» fue utilizada por otras clases sociales, mientras que los guerreros se llamaban a sí mismos mediante un término más digno, bushi. 

Ha llegado a ser conocido como el código samurái, pero es más que eso. El nombre dado no es "el código" o "la ley" del guerrero, sino mejor, "el Camino". No es simplemente una lista de reglas a las cuales un guerrero se debe apegar a cambio de su título, sino un conjunto de principios que preparan a un hombre para pelear sin perder su humanidad, y para dirigir y comandar sin perder el contacto con los valores básicos. Es una descripción de una forma de vida, y una prescripción para hacer un hombre-guerrero noble.

Estas son las siete virtudes del guerrero:
  1. 義 Gi — Justicia o Rectitud (decisiones correctas).  Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái sólo existe lo correcto y lo incorrecto. 
  2. 勇 Yu — Coraje. Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. E vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución. 
  3. 仁 Jin — Compasión.  Mediante el entrenamiento intenso y la meditación el samurái se vuelve rápido, fuerte y sabio. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla. 
  4. 礼 Rei — Respeto, cortesía.  Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros. 
  5. 誠 Makoto — Honestidad, sinceridad absoluta.  Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. Hablar y hacer son la misma acción. 
  6. 名誉Meiyo — Honor.  Es la virtud más importante de todas. El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. En caso de quedar mancillado, la única forma de restaurarlo es mediante el Seppuku o suicidio ritual. 
  7. 忠義 Chuugi — Lealtad.  Haber hecho o dicho «algo», significa que ese «algo» le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

El código 7-5-3 completa las siete virtudes con cinco claves para la salud: Nutrición Racional, Ejercicio Sensible, Descanso eficiente, Higiene adecuada y Actitud positiva, así como tres estados de espíritu o de la mente Zanshin: Alerta/Consciente, Mushin: Mente clara / Mente vacía y Fudoshin: Equilibrio emocional.

Obituario de Alice Munro, la Nobel del cuento

Nos entristece profundamente la noticia del fallecimiento de Alice Munro, finalista del Premio Booker y ganadora del Booker Internacional en 2009. Alice Munro es considerada una de las escritoras más importantes de la literatura contemporánea. 

Nacida el 10 de julio de 1931 en Ontario, Canadá, Munro comenzó su carrera literaria en la década de 1960 y ha publicado numerosas colecciones de cuentos a lo largo de los años. Su obra se caracteriza por su estilo realista y detallado, así como por su exploración de la vida cotidiana y las relaciones humanas.

A menudo ambientados en Ontario y otras áreas rurales de Canadá, sus cuentos examinan las complejidades de la familia, el amor, el deseo y la pérdida. Alice Munro ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera, incluido el Premio Nobel de Literatura en 2013, convirtiéndose en la decimotercera mujer en recibir este prestigioso reconocimiento. Sus historias han sido aclamadas por su habilidad para capturar la esencia de la experiencia humana, así como por su capacidad para crear personajes complejos y memorables.

  • Nunca debemos subestimar el poder de la imaginación.
  • La verdad puede ser dolorosa, pero también nos ayuda a crecer. 
  • La belleza está en los detalles, en las pequeñas cosas de la vida. 
  • El amor puede ser hermoso, pero también puede ser destructivo. 
  • El arte de contar historias consiste en sacar a la luz lo escondido 
  • La vida no sigue un camino lineal, está llena de giros inesperados. 
  • El coraje no es la ausencia de miedo, sino la acción a pesar del miedo. 
  • La vida es una serie de despedidas, pero también de nuevos comienzos. 
  • La compasión y la empatía son fundamentales para una sociedad más justa. 
  • El miedo es una emoción poderosa, pero no debemos permitir que nos controle. 
  • El pasado siempre está presente en nuestras vidas, aunque tratemos de ignorarlo
  • Las apariencias pueden engañar, nunca juzgues a alguien por su apariencia externa. 
  • Las historias son como las personas; en cuanto a veces podemos hacerles frente, siempre se nos quedan cortas. 
  • La verdad está en el ojo de quien la mira, y cada uno tiene su propia verdad. 
  • La vida está llena de pequeños milagros, solamente hay que aprender a verlos. 
  • Las palabras tienen el poder de sanar y el poder de destruir. Las personas son mucho más complejas de lo que aparentan. 
  • Cada elección que hacemos tiene consecuencias, incluso las más insignificantes. 
  • Las mayores lecciones de la vida a menudo provienen de los momentos más difíciles. 
  • Las historias nos conectan con los demás y nos ayudan a comprendernos mejor a nosotros mismos. 
  • La felicidad no se encuentra en la perfección, sino en aceptar nuestras imperfecciones. 
  • El tiempo es un concepto relativo, a veces parece moverse lento y otras veces muy rápido. 
  • El destino tiene una forma misteriosa de entrelazarse en nuestras vidas. 
  • El perdón no siempre es fácil, pero es esencial para liberarnos del pasado. 
  • La memoria es a menudo selectiva, recordamos solo lo que queremos recordar. 
  • Las palabras no siempre son suficientes para expresar lo que sentimos. 
  • El amor no conoce fronteras, puede trascender el tiempo y el espacio
  • La vida es un constante balance entre el pasado, el presente y el futuro. 
  • Las mejores historias son aquellas que nos hacen reflexionar y cuestionarnos a nosotros mismos.

Visita al Puente de la Risa, km 18 de La Manga (Murcia)

No es la primera vez que visitamos el Puente de la Risa, km 18 de La Manga (Murcia). Y esperamos que tampoco sea la última. Pero jamás la hemos atravesado con el coche. Antes estaba peor asfaltada y, ahora, el Tesla Model 3 no es amigo de los desniveles. El Puente de la Risa, ubicado en La Manga del Mar Menor, es una construcción icónica que atrae tanto a lugareños como a visitantes. Se encuentra en el Polígono Veneziola C, en San Javier, Región de Murcia, España. Su dirección exacta es Avd. Gran Vía de La Manga, km 18. 

Recibe su curioso nombre debido a una sensación inusual que experimentan quienes lo cruzan en vehículo. La pronunciada pendiente del puente provoca una especie de ingravidez o “vacío en el estómago”, lo que a menudo desencadena risas espontáneas. De Estilo Veneciano, fue construido en 1978, a imagen de los típicos puentes venecianos. La idea detrás de su construcción era emular una pequeña Venecia residencial en La Manga. 

El Puente de la Risa cruza la Gola del Charco, un canal que atraviesa La Manga. Su singularidad y la experiencia divertida que ofrece lo han convertido en un punto de referencia en la zona. Si alguna vez tienes la oportunidad de visitar La Manga, te invito a cruzar el Puente de la Risa y experimentar esa sensación inusual que provoca sonrisas. ¡Es un lugar verdaderamente único! 
Puente de la Risa, km 18 de La Manga 

Incluso  cuenta con una leyenda: En una noche de luna llena, un anciano pescador llamado Don Manuel se encontraba en el Puente de la Risa. Don Manuel era conocido por su amor por el mar y su profundo respeto por las criaturas que lo habitaban. En esa noche especial, mientras observaba las aguas tranquilas de la Gola del Charco, vio algo inusual: una hermosa sirena sentada en una roca, cantando una melodía triste. La sirena tenía cabellos dorados y ojos del color del mar profundo. 

Don Manuel, cautivado por la belleza de la sirena, se acercó con cuidado. La sirena dejó de cantar y lo miró con ojos tristes. “¿Por qué estás tan triste, hermosa criatura?” preguntó Don Manuel. La sirena suspiró y le contó su historia: “Soy Marina, la última de mi especie de sirenas. Nuestra gente solía vivir en armonía con los humanos, pero con el tiempo, la codicia y la destrucción del medio ambiente nos llevaron al borde de la extinción. Ahora, estoy sola y mi canto es mi única compañía”. 

El pescador sintió compasión por Marina y prometió ayudarla. “¿Qué puedo hacer por ti?” preguntó. Marina sonrió y dijo: “Necesito que alguien me escuche cantar. Mi canto tiene el poder de sanar corazones rotos y traer alegría a quienes lo escuchan”. Don Manuel pasó muchas noches en el puente, escuchando el canto de Marina. La gente comenzó a notar su risa contagiosa y su espíritu alegre. El puente se convirtió en un lugar de encuentro para aquellos que necesitaban un poco de alegría en sus vidas. Desde entonces, el Puente de la Risa se ha asociado con la risa y la felicidad. Se dice que si cruzas el puente con una sonrisa sincera, Marina te bendecirá con buena fortuna y alegría duradera. 

Divagaciones geniales de Tim Minchin

Nueve lecciones de vida del músico y comediante Tim Minchin, al recibir un doctorado honorario en la Universidad Western Australia en 2013. Aunque el vídeo está subtitulado al español, recogemos la transcripción de lo fundamental.

1. No es obligatorio tener un sueño.

Los americanos en los concursos de talentos siempre hablan de sus sueños. Bueno, si tenéis algo con lo que siempre habéis soñado de corazón, ¡id a por ello! Después de todo, es algo que hacer con vuestro tiempo: perseguir un sueño. Y si es uno suficientemente grande, os va a llevar la mayor parte de vuestra vida alcanzarlo, así que para cuando lo consigáis y estéis observando el abismo de la falta de sentido de vuestro logro, estaréis casi muertos, así que no importará.
Yo nunca tuve realmente uno de esos grandes sueños, así que soy partidario de dedicarse apasionadamente a la persecución de objetivos a corto plazo. Sed micro-ambiciosos. Agachad la cabeza y trabajad con orgullo en lo que sea que tengáis delante; nunca sabes dónde puedes acabar. Sólo tened en cuenta que el próximo objetivo que merezca la pena probablemente aparecerá en la periferia, que es por lo que deberíais tener cuidado con los sueños a largo plazo: si miráis demasiado lejos hacia adelante, no veréis esa cosa brillante con el rabillo del ojo.

2. No busquéis la felicidad.

La felicidad es como un orgasmo: si piensas demasiado en ello, desaparece. Manteneos ocupados, intentad hacer a alguien feliz, y puede que os llegue también un poco de felicidad como efecto secundario. No evolucionamos para estar permanentemente satisfechos; a los australopithecus afarensis satisfechos se los comieron antes de que transmitieran sus genes.

3. Recordad: todo es suerte.

Tenéis suerte de estar aquí. Fuisteis increíblemente afortunados por haber nacido, e increíblemente afortunados por haber sido criados en una buena familia que ayudó a que tuvierais una educación y os animó a ir a la universidad.
O, si naciste en una familia horrible, entonces mala suerte y tienes mi simpatía, pero aun así eres afortunado. Afortunado porque resultaste estar hecho del tipo de ADN que fabrica el tipo de cerebro que, al sufrir un entorno infantil horrible, toma decisiones que te llevaron, finalmente, a graduarte en la universidad. Bien hecho por arrastrarte a ti mismo por los cordones de los zapatos, pero has tenido suerte. No has creado la parte de ti que te arrastró; ni siquiera tus cordones.
Supongo que yo trabajé duro para conseguir los dudosos logros que he alcanzado, pero yo no creé la parte de mí que me hace trabajar duro, como tampoco creé la parte de mí que comió demasiadas hamburguesas en vez de ir a clase mientras estuve aquí en la UWA. Comprender que en realidad no puedes atribuirte el mérito de tus éxitos ni tampoco culpar a otros de sus fracasos, te hará humilde y más compasivo. La empatía es algo intuitivo, pero también es algo que puedes trabajar intelectualmente.

4. Haced ejercicio.

Lo siento, pálidos fumadores graduados en filosofía que arqueáis vuestras cejas en una curva cartesiana mientras veis a la muchedumbre en movimiento serpenteando a través de los minúsculos conos de tráfico de su existencia: vosotros estáis equivocados y ellos tienen razón.
Bueno, tenéis razón a medias. Pensáis, luego existís; pero también: corréis, luego dormís bien, luego no estáis sobrecogidos por una angustia existencial. No podéis ser Kant, y tampoco queréis serlo.
Haced deporte, haced yoga, levantad pesas, corred, lo que sea, pero cuidad vuestro cuerpo: lo vais a necesitar. La mayoría de vosotros va a vivir casi cien años, e incluso el más pobre de vosotros alcanzará un nivel de riqueza que la mayoría de humanos a lo largo de la historia ni siquiera podría haber soñado. Y esta larga y lujosa vida que tenéis por delante ¡va a hacer que os deprimáis! ¡Pero no desesperéis! Hay una correlación inversa entre depresión y ejercicio. Hacedlo. Corred, mis bellos intelectuales, corred.

5. Sed severos con vuestras opiniones.

Un famoso dicho afirma que las opiniones son como los agujeros del culo porque todo el mundo tiene una. Eso encierra una gran sabiduría, pero yo añadiría que las opiniones difieren significativamente de los agujeros del culo porque las vuestras deberían ser constante y exhaustivamente examinadas.
Debemos pensar críticamente, y no sólo sobre las ideas de otros. Sed severos con vuestras creencias; sacadlas a la calle y pegadles con un bate de críquet. Sed rigurosos intelectualmente; identificad vuestros sesgos, vuestros prejuicios, vuestras preferencias. La mayoría de las discusiones sociales perduran por no saber reconocer los matices; tendemos a generar falsas dicotomías, tratando entonces de mantener una discusión usando dos conjuntos de suposiciones completamente diferentes, como dos jugadores de tenis tratando de ganar un partido dando bellos golpes perfectamente ejecutados desde extremos opuestos… de diferentes pistas de tenis.
Por cierto, ya que tengo enfrente de mí a graduados en ciencias y en letras: por favor, no cometáis el error de pensar que las letras y las ciencias son cosas opuestas. Esa es una idea reciente, estúpida y dañina. No tienes que ser anticientífico para crear bello arte, para escribir cosas bonitas. Si necesitáis pruebas: TwainDouglas AdamsVonnegutMcEwanSaganShakespeareDickens… (para empezar).
No necesitas ser supersticioso para ser poeta. No necesitas odiar la manipulación genética para preocuparte por la belleza del planeta. No necesitas tener un alma para promover la compasión. La ciencia no es un cuerpo de conocimiento ni un sistema de creencias; es sólo un término que describe la adquisición incremental de conocimientos de la humanidad mediante la observación. La ciencia es asombrosa.
Las letras y las ciencias necesitan trabajar juntas para mejorar cómo se transmite el conocimiento. La idea de que muchos australianos (incluyendo nuestro nuevo primer ministro y primo lejano mío, Nick Minchin) crean que la ciencia detrás del calentamiento global es discutible es un claro indicador de la magnitud de nuestro fracaso en la comunicación. El hecho de que el 30% de las personas de esta habitación se hayan enojado es todavía mayor evidencia. El hecho de que ese enojo tenga más que ver con la política que con la ciencia es incluso más desalentador.

6. Sed profesores.

Por favor, por favor, por favor: sed profesores. Los profesores son las personas más admirables e importantes del mundo. No tenéis que hacerlo para siempre, pero si estáis en la duda de qué hacer, sed profesores increíbles, sólo mientras seáis veintañeros. Sed maestros de educación infantil, especialmente si eres un tío; necesitamos hombres maestros de educación infantil.
Incluso si no sois profesores, sed profesores: compartid vuestras ideas; no deis por hecha vuestra educación; disfrutad de lo que aprendéis, y difundidlo.

7. Definíos por lo que amáis.

Me he encontrado yo mismo hace poco haciendo esto: si alguien me pregunta qué tipo de música me gusta, digo “bueno, no escucho la radio porque la letra de la música pop me molesta”. O si alguien me pregunta que qué comida me gusta, digo “creo que el aceite de trufa se usa en exceso y es ligeramente desagradable”. Y lo veo constantemente en Internet: gente cuya idea de pertenecer a una subcultura es odiar a Coldplay, o el fútbol, o a las feministas, o al Partido Liberal.
Tenemos tendencia a definirnos en oposición a algo; como cómico me gano la vida con eso. Pero tratad de expresar también vuestra pasión por las cosas que os gustan: sed efusivos y generosos en vuestros elogios a aquellos que admiráis; mandad tarjetas de agradecimiento y dad ovaciones en pie. Sed pro-algo, no sólo anti-algo.

8. Respetad a la gente con menos poder que vosotros.

En el pasado he tomado decisiones importantes sobre la gente con la que trabajo (agentes y productores) basándome en gran medida en cómo tratan a los camareros en los restaurantes en los que nos reuníamos. No me importa si eres el gato más poderoso en la habitación: te juzgaré por cómo trates a los que tienen menos poder. Que lo sepas.
9. No tengáis prisa.
No necesitas saber ya lo que vas a hacer con el resto de tu vida. No digo que os quedéis fumando porros todo el día, pero tampoco entréis en pánico. La mayoría de la gente que conozco que estaba segura del camino a seguir a los 20 años, ahora tiene una crisis de mediana edad.
Dije al principio de esta divagación que la vida no tiene sentido. No era una afirmación superficial; creo que es absurda la idea de buscar un sentido en el conjunto de circunstancias que casualmente existen después de 13,8 miles de millones de años de eventos sin rumbo. Dejad que los humanos piensen que el universo tiene un propósito para ellos.
Sin embargo, no soy un nihilista. Ni siquiera soy un cínico. Soy, de hecho, más bien romántico. Y ésta es mi idea de romanticismo: pronto estaréis muertos. La vida a veces parecerá larga y difícil y… ¡dios!, agotadora. Y a veces estarás feliz y a veces triste. Y después estarás viejo. Y después estarás muerto. Hay sólo una cosa sensata que hacer con esta existencia vacía, y es llenarla.
Y en mi opinión (hasta que la cambie), la mejor forma de llenar la vida es aprendiendo todo lo que puedas sobre todas las cosas que puedas; estar orgulloso de lo que sea que hagas; siendo compasivocompartiendo ideas; corriendo; siendo entusiasta. Y también está el amor, viajar, el vino, el sexo, el arte, los niños, regalar, escalar montañas,… pero todo eso ya lo sabéis.
Es algo increíblemente excitante esta vida vuestra, única y sin sentido. Buena suerte, y gracias por esta oportunidad.

Homenaje a Joseph Weizenbaum

Joseph Weizenbaum (8 de enero de 1923 - 5 de marzo de 2008) fue profesor emérito de Informática en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y se le considera uno de los padres de la cibernética.... En 1966 publicó un aparentemente simple programa llamado ELIZA que utilizaba el procesamiento del lenguaje natural para dar la sensación de cierta empatía. El programa aplicaba reglas de concordancia de patrones a las frases de los humanos para calcular sus respuestas. Weizenbaum se sorprendió del impacto que este programa tuvo, al tomarse en serio por mucha gente que incluso llegaban a abrirle sus corazones. Esto le hizo pensar sobre las implicaciones filosóficas de la Inteligencia Artificial y más adelante se convirtió en uno de sus más fervientes críticos. Su influyente libro de 1976 El Poder de las Computadoras y la Razón Humana (Computer Power and Human Reason) muestra su ambivalencia en cuanto a la tecnología introducida por la informática y afirma que cuando la Inteligencia Artificial sea posible, no deberemos dejarles tomar decisiones importantes por que los ordenadores nunca tendrán cualidades humanas como la compasión y la sabiduría al no haber crecido en el entorno emocional de una familia humana. [Texto extraído de la Wikipedia]

Cómo escribir relatos según Kurt Vonnegut

«The Shape of Stories», de Kurt Vonnegut, fue su tesis del máster en antropología en la Universidad de Chicago. En su autobiografía de 1981, dice que fue rechazado porque era demasiado simple y demasiado divertido para ser tomado en serio. Delicioso el chiste con la entropía (entropy), en vez de fin (end).

Kurt Vonnegut dibuja un gráfico en el que se puede trazar cualquier historia. El eje vertical representa la buena y mala fortuna que experimentan los personajes sobre el eje horizontal que representa el tiempo desde el principio hasta el final de una historia. Por buena fortuna o buena suerte se refiere a tener prosperidad y buena salud. Y por mala suerte entiende la muerte, la pobreza extrema, o la enfermedad. 
        
Los ocho tipos de historias, según Kurt Vonnegut:
  1. El hombre en el agujero. El protagonista comienza la obra estable (es decir, con una suerte ni buena ni mala), pero enseguida tiene que hacer frente a uno o varios hechos que le repercuten muy negativamente, sumiéndolo en un pozo. ¿Dejamos que nuestro protagonista se pudra dentro del hoyo? Aunque te sientas tentado de hacerlo, si quieres trabajar este tipo de historia tendrás que conseguir que supere sus obstáculos y termine la historia en una situación aún mejor de la que estaba en un principio. Aunque pueda sorprenderte, este patrón no se ajusta sólo a relatos dramáticos, sino que también lo puedes utilizar en historias cómicas. Un ejemplo es Arsénico por compasión (Arsenic and old lace) de Joseph Kesselring. 
  2. Chico conoce a chica. En este modelo de historia el protagonista encuentra algo maravilloso y lo consigue. Hasta este momento, la curva que se dibuja en el gráfico, como ya supones, es ascendente. ¿Dejarás a tu protagonista ahí, tan a gustito, disfrutando de su felicidad? Claro que no. Eso estupendo que consigue lo pierde (y ahora la curva la dibujamos en descenso). Pero como nos gustan los finales felices, hacemos que el protagonista vuelva a recuperarlo y nuestro gráfico culminará en una curva ascendente. ¿Cómo? Haciendo que eso que ha perdido lo recupere para siempre. Jane Eyre de Charlotte Brontë es un ejemplo de ello. 
  3. De mal en peor. En este caso debes ser algo sádico, no tener piedad del protagonista y dibujar esa curva en continuo descenso. Para ello se hace obligado que las circunstancias y los acontecimientos que viva el protagonista sean cada vez más negativos. ¿Tienes alguna obra en mente? La metamorfosis de Kafka se ajusta a este patrón. 
  4. Cenicienta. El gráfico que se obtiene en este tipo de historia es el siguiente: la línea asciende poquito a poquito como consecuencia de varios acontecimientos sucesivos. De pronto, la curva desciende mucho de forma brusca y, al final, asciende de manera brutal. Y si no te lo crees, mira lo que le pasa a la pobre Cenicienta, quien comienza su historia siendo huérfana de madre. Después, su suerte va cambiando a mejor debido a diferentes acontecimientos (le llega la noticia del baile en palacio, conoce a su hada madrina, ésta le ayuda a asistir al baile, conoce al príncipe, se enamoran…) Sin embargo, esa buena fortuna cae en picado (es la medianoche, finaliza el baile para ella y, además debe regresar a su vida anterior, tan desdichada). Pero, como nos encantan los finales felices, esto no puede quedar así. Un hecho inesperado supone una mejora drástica de su suerte (el príncipe la busca y la encuentra), conduciendo a la protagonista a una situación maravillosa (Cenicienta y príncipe son felices por siempre jamás).
  5. Hamlet. En este patrón la historia dibuja una línea recta, no hay curva. El paradigma para este modelo sería, como ya supones, Hamlet. Este tipo de historia, según Vonnegut, tiene cierta ambigüedad en si los hechos afectan al protagonista de forma positiva o negativa. De este modo, el arco ni ascendería ni descendería, sino que se mantendría neutro. Así, según este autor, la historia de Hamlet comienza me manera similar a Cenicienta: el padre del protagonista acaba de morir y su madre se casa con su tío. Sin embargo, Vonnegut considera que el desarrollo de los acontecimientos no repercute de forma clara en el personaje, ni de manera positiva ni negativa. El fantasma del padre se le aparece pidiéndole que le vengue. ¿Es esta petición de venganza buenas o malas noticias para Hamlet? Según este autor, hay cierta ambigüedad sobre ello. Hamlet es el príncipe, puede matar a alguien si lo desea y no ser arrestado y, finalmente, aunque muere, no está claro si irá al Cielo o al Infierno. A pesar de esto, Vonnegut opina que hay una razón por la que reconocemos a Hamlet como una obra maestra: es que Shakespeare nos dijo la verdad, y la gente rara vez nos dice la verdad en esos auges y caídas del protagonista. Y la verdad es que sabemos muy poco sobre la vida y realmente no sabemos cuáles son las buenas noticias y cuáles son las malas noticias. 
  6. Historia de la creación. En las historias de la Creación de diferentes culturas, la humanidad recibe regalos de una deidad. Primero, productos básicos como la tierra y el cielo, luego cosas más pequeñas como la fauna y la flora. Por tanto, el arco que se dibujaría sería creciente hasta el final. Este tipo de historia no es muy común en la cultura occidental. 
  7. Antiguo Testamento. Al igual que en el tipo anterior, la humanidad recibe regalos de una deidad tras su creación. De repente el ser humano es expulsado de esa situación privilegiada y el desarrollo de los acontecimientos hace que caiga en picado. Así, esta historia tendría una línea ascendente (momento de la creación) y después la curva descendería de manera abrupta, manteniéndose en ese punto bajo debido a que la situación no mejora. 
  8. Nuevo Testamento. Sería un modelo de historia similar a la anterior. Sin embargo, al final se le ofrece una recompensa positiva. En el caso del Nuevo Testamento, esa recompensa es el Paraíso tras la muerte. Y, como te avanzaba, aquí tienes la infografía que Maya Eilam ha diseñado sobre los modelos de historias enunciados por Vonnegut.


Cómo escribir con estilo, según Kurt Vonnegut en dos recopilaciones
  • Encuentra un tema que te importe. / No divagues, no obstante. No divagaré sobre este punto. / Escribe sencillo. / Ten el valor de recortar. / Suena como tú mismo. / Di lo que quieres decir. /Compadécete de los lectores. 
  • 1 Usa el tiempo de un total desconocido de manera que sienta que no lo ha desperdiciado. 2. Dale al espectador al menos un personaje con el que pueda enraizarse. 3. Cada personaje debe querer algo, aunque sea un vaso de agua. 4. Cada frase debe hacer una de estas dos cosas – desvelar al personaje o avanzar la acción. 5. Empieza tan cerca del final como sea posible. 6. Sé un sádico. No importa cómo de dulces e inocentes sean los protagonistas, haz que le ocurran cosas horribles para que el lector pueda ver de qué están hechos. 7. Escribe para agradar a una sola persona. Si abres una ventana para hacerle el amor al mundo, por así decirlo, tu historia pillará una pulmonía. 8. Dale a tus lectores la mayor cantidad de información lo antes posible. Al Diablo con el suspense. Los lectores deben saber perfectamente qué está pasando, dónde y por qué. Deben ser capaces de terminar por sí mismo la historia, por si las cucarachas se comen las últimas páginas.
Muchas más sugerencias de otros muchos grandes escritores y guionistas.
Cómo escribir relatos según Kurt Vonnegut
Otras varias imágenes con diferentes líneas de la historia
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