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De Vicepresidente a activista: Legado ambiental de Al Gore

Albert Arnold Gore Jr., conocido mundialmente como Al Gore, representa uno de los casos más singulares de reinvención política del siglo XXI. Nacido el 31 de marzo de 1948 en Washington D.C., este político estadounidense pasó de ser vicepresidente de Estados Unidos a convertirse en el principal activista climático del planeta, demostrando que el liderazgo ambiental puede ejercerse desde múltiples plataformas.

Trayectoria Política: Poder y Frustración. Gore creció en un ambiente político privilegiado como hijo del senador Albert Gore Sr. Tras graduarse en Harvard y servir brevemente en Vietnam, inició su carrera política en 1976 como representante demócrata por Tennessee. Su ascenso fue meteórico: senador en 1985 y vicepresidente junto a Bill Clinton de 1993 a 2001. Durante su mandato como vicepresidente, Gore ya mostraba un interés inusual por las cuestiones medioambientales, aunque la agenda política de la época relegaba estos temas a un segundo plano.

La elección presidencial de 2000 marcó un punto de inflexión dramático. Gore ganó el voto popular frente a George W. Bush por más de medio millón de votos, pero perdió en el Colegio Electoral tras una controvertida decisión de la Corte Suprema sobre el recuento en Florida. Esta derrota, considerada una de las más disputadas de la historia estadounidense, paradójicamente liberó a Gore para dedicarse por completo a su verdadera pasión: la lucha contra el cambio climático.

Una Verdad Incómoda: Ciencia para las MasasEn 2006, Gore lanzó el documental "Una verdad incómoda" (An Inconvenient Truth), que se convertiría en su obra más influyente. El filme, dirigido por Davis Guggenheim, presentaba una versión cinematográfica de la conferencia sobre calentamiento global que Gore había impartido durante años. Con gráficos impactantes, datos científicos accesibles y un tono urgente pero pedagógico, el documental logró lo que décadas de informes científicos no habían conseguido: hacer del cambio climático un tema de conversación cotidiana.

La película abordaba el deshielo glaciar, el aumento del nivel del mar, los eventos climáticos extremos y las proyecciones futuras con una claridad demoledora. Su famosa imagen subido a una plataforma elevadora para mostrar el aumento proyectado de temperaturas se convirtió en icónica. El documental recaudó casi 50 millones de dólares y ganó dos premios Óscar, demostrando que el cine documental podía ser tanto educativo como comercialmente exitoso.

En 2007, Gore compartió el Premio Nobel de la Paz con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) por sus esfuerzos para construir y diseminar conocimiento sobre el cambio climático antropogénico. Posteriormente, en 2017, presentó la secuela "Una verdad incómoda 2: Nuestro momento", que evaluaba los progresos y retrocesos en la lucha climática.

Legado y Controversias: Una Valoración Equilibrada. La contribución de Gore a la concienciación climática es innegable. Convirtió un problema científico complejo en un imperativo moral comprensible, inspirando a millones de personas y facilitando el camino para acuerdos como el de París. Su capacidad para comunicar ciencia de manera accesible sin trivializarla estableció un modelo para la divulgación ambiental.

Sin embargo, su legado también enfrenta críticas legítimas. Algunos científicos señalaron imprecisiones o exageraciones en sus presentaciones iniciales, aunque las tendencias generales que predijo se han confirmado dramáticamente. Sus inversiones en empresas de tecnología verde generaron acusaciones de conflicto de intereses, aunque otros argumentan que demostró coherencia al invertir en las soluciones que promovía.

Quizás la crítica más persistente sea la paradoja de su estilo de vida: residencias de alto consumo energético y viajes frecuentes en jet privado parecían contradictorios con su mensaje, aunque Gore respondió implementando compensaciones de carbono y energías renovables en sus propiedades.

Al Gore (otros posts) transformó una derrota política en una victoria para la conciencia planetaria. Su trabajo demostró que la comunicación efectiva puede ser tan importante como la investigación científica para impulsar el cambio. En la educación ambiental contemporánea, su modelo de divulgación accesible, emotiva y basada en evidencia sigue siendo referencial, recordándonos que el conocimiento sin comunicación permanece inerte. Al Gore logró traducir décadas de ciencia climática en un relato comprensible, urgente y éticamente ineludible. (Puestos a imaginar, sigue este TikTok)

@leaders.inevolution What If Al Gore won in 2000? #AlGore #History #Leadership #AlternateHistory #WhatIfStory ♬ som original - N_K - >_&lt ♪

Richard Henry y el fin del realismo: El cosmos es conciencia

En 2005, el físico y astrónomo Richard Conn Henry, profesor en la Universidad Johns Hopkins, publicó un breve pero provocador artículo titulado The Mental Universe (leer en PDFen la prestigiosa revista Nature: Cuando la física cuestiona la materia y la sustituye por conciencia,... En él formulaba una afirmación tan contundente como incómoda para el imaginario científico tradicional: el universo no es material en su esencia, sino mental. No se trataba de una concesión a la mística, sino de una conclusión derivada —según Henry— de los resultados más sólidos de la física moderna, especialmente de la mecánica cuántica.

Durante siglos, la ciencia occidental se ha construido sobre una premisa implícita: la realidad física existe independientemente del observador. La materia estaría “ahí fuera”, objetiva, sólida y gobernada por leyes deterministas. Sin embargo, la física del siglo XX erosionó profundamente esta imagen. Experimentos como el de la doble rendija mostraron que el comportamiento de las partículas subatómicas depende de si son observadas o no. El observador dejó de ser un mero espectador pasivo para convertirse en un actor relevante del fenómeno observado.

Richard Conn Henry recoge esta herencia y la lleva hasta sus últimas consecuencias. Para él, la mecánica cuántica no solo introduce incertidumbre o probabilidades, sino que obliga a replantear qué entendemos por realidad. Si los resultados experimentales dependen de actos de observación, entonces la conciencia no puede seguir siendo considerada un subproducto accidental de la materia. Más aún: la idea de una “materia objetiva” previa a toda experiencia resulta, cuando menos, filosóficamente insostenible.

En The Mental Universe, Henry se alinea con una tradición minoritaria pero influyente dentro de la física teórica. Cita, por ejemplo, a John Archibald Wheeler y su célebre afirmación it from bit(que merecerá un próximo post): lo físico (“it”) surge de la información (“bit”). Desde esta perspectiva, la realidad no está hecha primordialmente de partículas, sino de información y significado, conceptos que remiten inevitablemente a una mente que los interprete.

Conviene subrayar que Henry no defiende un idealismo ingenuo ni sugiere que “la mente humana crea el universo a voluntad”. Su tesis es más sutil y más radical a la vez: la conciencia es un elemento fundamental del cosmos, no un epifenómeno tardío producido por neuronas complejas. En este sentido, su postura se aproxima a ciertos desarrollos contemporáneos de la filosofía de la mente, como el panpsiquismo o el realismo informacional, aunque Henry se mantiene deliberadamente dentro del lenguaje de la física.

Las implicaciones educativas de esta visión son profundas. Durante décadas, la enseñanza científica ha transmitido una imagen mecanicista del mundo, en la que el sujeto cognoscente queda excluido del relato. El mental universe invita, en cambio, a reintegrar al observador en la explicación científica, fomentando un diálogo más honesto entre ciencia, filosofía y epistemología. No se trata de diluir el rigor, sino de reconocer los límites conceptuales de nuestros modelos.

Desde un punto de vista pedagógico, este enfoque puede ser especialmente fértil. Introducir a estudiantes avanzados en debates como el papel de la conciencia en la medición cuántica o la naturaleza ontológica de la información estimula el pensamiento crítico y evita una visión dogmática de la ciencia. La historia del conocimiento muestra que los grandes avances suelen surgir cuando se cuestionan supuestos que parecían intocables.

The Mental Universe no ofrece respuestas definitivas —Henry es explícito al respecto—, pero cumple una función esencial: recordar que la ciencia no es solo un conjunto de ecuaciones, sino una empresa humana que interroga el sentido último de la realidad. En un momento histórico marcado por la tecnificación del saber y la fragmentación disciplinar, esta llamada a pensar la conciencia como un problema central, y no marginal, resulta tan provocadora como necesaria.

@wakeupgenteconsciente El Universo es Conciencia: La Física Cuántica Revela la Verdad. Nos lo cuenta Jordi Pigem en el Documental “La humanidad en la Encrucijada de Álex Guerra #documental #conciencia #fisicacuantica ♬ sonido original - WakeUpPlatform

Diez «plot twists» magistrales en la cinematografía mundial

Hoy repasamos el arte de la subversión: Una decena de «plot twists» (anglicismo que nos enseñó nuestro nieto Julen para redefinir los que conocíamos como desenlace inesperado) que desafiaron nuestra mirada. En la gramática cinematográfica, pocos recursos son tan potentes —y a la vez tan arriesgados— como el giro de guion o plot twist

No se trata meramente de un artificio para impactar al espectador; en su mejor versión, el giro funciona como una anagnórisis clásica: una transición de la ignorancia al conocimiento que obliga a reevaluar todo lo visto hasta ese momento. Desde una perspectiva ética y pedagógica, estos quiebros nos enseñan sobre la falibilidad de nuestra percepción y los sesgos que proyectamos sobre el relato. A continuación, analizamos diez de los hitos más célebres a nuestro juicio del cine que transformaron la sorpresa en una forma de arte. 

1. Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960). Hitchcock rompió el contrato sagrado con la audiencia al asesinar a su protagonista en el primer acto. Más allá de la sorpresa, este giro fue una lección de nihilismo narrativo: nadie está a salvo, y la lógica del héroe es una ilusión.

2. El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968). El descubrimiento de la Estatua de la Libertad enterrada en la arena desplazó la película de la aventura espacial a la crítica sociopolítica. El giro no era sobre el "dónde", sino sobre el "cuándo", convirtiéndose en un potente recordatorio de la capacidad autodestructiva de la humanidad. 

3. El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980). La revelación de la paternidad de Darth Vader dotó a la saga de una dimensión de tragedia griega. El conflicto moral de Luke Skywalker dejó de ser una lucha externa contra el mal para convertirse en una exploración interna sobre la herencia y la redención.

4. Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995). Keyser Söze no es solo un personaje; es una metáfora sobre el poder del lenguaje y la narración poco fiable. Al final, el espectador descubre que ha sido cómplice de una mentira construida en tiempo real, cuestionando la validez de cualquier testimonio.

5. Seven (David Fincher, 1995). El contenido de "la caja" no solo cierra la trama, sino que completa el plan moral del antagonista. Aquí, el giro es un dilema ético: la victoria del villano ocurre a través de la pérdida de control moral del héroe.

6. El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999). Quizás el ejemplo más pedagógico sobre el punto de vista. La película nos obliga a volver a verla para entender cómo nuestra mente omite información evidente si esta no encaja con nuestra interpretación de la realidad. 

7. El club de la lucha (David Fincher, 1999). La disociación de la identidad del narrador sirve como una crítica feroz al consumismo y a la alienación moderna. El giro es una bofetada psicológica que nos interroga sobre quiénes somos cuando dejamos de seguir las normas sociales. 

8. Memento (Christopher Nolan, 2000). Nolan utiliza la estructura fragmentada para que el espectador experimente la amnesia del protagonista. El giro final (que cronológicamente es el inicial) revela una verdad incómoda sobre la autoengaño como mecanismo de supervivencia.

9. Oldboy (Park Chan-wook, 2003). Este exponente del cine surcoreano eleva el giro de guion a la categoría de tabú y castigo. La revelación del incesto provocado es una de las experiencias más perturbadoras de la historia del cine, explorando los límites de la venganza y la culpa.

10. Parásitos (Bong Joon-ho, 2019, ver reciente post dedicado). A mitad del metraje, el cambio de tono de la comedia negra al thriller de terror subterráneo redefine la lucha de clases. El giro no busca solo la sorpresa, sino subrayar la visibilidad de lo invisible en el tejido social.

El estudio de estos momentos nos permite comprender que el cine no es solo un espejo de la realidad, sino un laberinto diseñado para poner a prueba nuestra atención. Un buen giro de guion no engaña al espectador; lo invita a ser más crítico, más observador y, en última instancia, más consciente de las múltiples capas que componen la verdad.

@cineshow04 7 movies. 7 twists. One mind-blowing ride. Which one shocked you the most? Like & follow for more cinematic gems! #plotwist #mindblown #bestmovies #topmovies #movielovers #cinematok #filmtok #mustwatch #netflixrecommendations ♬ AURA - Ogryzek

La pedagogía del ejemplo, también con los móviles

Recogemos una TEDx Eindhoven, que acaba de salir publicada antes de ayer. En apenas 7' ofrece estrategias prácticas de bienestar digital, para las familias. La conferenciante Stephanie Reina es una norteamericana residente en Madrid.

"Criando hijos en un mundo de pantallas: Una Crítica al Espejo Digital", En el debate contemporáneo sobre la educación y la tecnología, solemos poner el foco en la vulnerabilidad del menor. Nos obsesionamos con el control parental, el tiempo de pantalla y las restricciones legales, asumiendo que el problema es una suerte de virus externo que infecta la voluntad de nuestros jóvenes. Sin embargo, como sugiere Stephanie Reina en su reciente intervención, la crisis de atención en la infancia no es solo un fenómeno generacional, sino un síntoma de un quiebre en el modelado ético y pedagógico dentro del hogar.

El Aprendizaje por Imitación: Más allá de la NormaDesde una perspectiva filosófica y psicológica, el aprendizaje no ocurre por la imposición de la norma, sino por la observación del ethos. Recordando la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura (posts recientes), el ser humano no es un receptor pasivo de instrucciones, sino un intérprete de acciones. Si el entorno doméstico está mediado por una "presencia ausente" —donde el cuerpo del padre está físicamente allí, pero su atención habita en el éter digital—, el niño no solo aprende a usar una herramienta, sino que interioriza una forma de estar en el mundo. 

Stephanie Reina apunta a una verdad incómoda: el smartphone de los hijos es, a menudo, el reflejo del de sus padres. La ciencia respalda esta intuición. La correlación entre la dependencia materna al móvil y la de los adolescentes no es una mera coincidencia estadística; es el resultado de un espejo de comportamiento que se construye durante años de convivencia.

La Atención (otros posts) como Acto Político y EducativoEn una sociedad que compite ferozmente por nuestra atención (la denominada "economía de la atención"), el acto de dejar el teléfono a un lado no es solo una medida de higiene mental, es un acto de resistencia educativa. Educar hoy requiere una ética de la presencia.

Para recuperar este espacio, el postulado de Reina se aleja del moralismo abstracto y propone una "ascética" cotidiana a través de dos prácticas sencillas pero profundas: 1º La Localización de la Tecnología: Tratar el smartphone como un objeto fijo (el viejo "teléfono de pared") rompe la simbiosis entre el cuerpo y el dispositivo. Al no llevar el móvil encima, reclamamos nuestra autonomía motriz y atencional. 2º El Resguardo de la Mirada: No usar el dispositivo frente a otros es un reconocimiento de la alteridad. Cuando un padre mira su teléfono mientras su hijo le habla, el mensaje implícito es que el dispositivo ofrece un mundo más valioso que la realidad compartida.

Conclusión: La Herencia del HábitoA menudo olvidamos que la educación es un proceso de "larga duración". Así como heredamos de nuestros padres el hábito casi inconsciente de apagar las luces al salir de una habitación —no por una charla técnica sobre electricidad, sino por la repetición constante de un ejemplo—, nuestros hijos heredarán nuestra relación con el silencio, el aburrimiento y la conexión humana.

La verdadera revolución educativa en la era digital no vendrá de una ley gubernamental o de una nueva aplicación de control parental. Vendrá de la capacidad de los adultos para reivindicar su propia atención. Si queremos que nuestros hijos levanten la mirada de la pantalla, debemos ser nosotros los primeros en redescubrir la profundidad de la realidad que nos rodea. El secreto, al final, es tan antiguo como la propia filosofía: El ejemplo es la única enseñanza que deja huella.

Como bonus final, otro REDx con la misma ponente, que sí está subtitulado en español.

Paradoja de la amistad: Tus amigos tienen más amigos que tú

La paradoja de la amistad: cuando la realidad desafía la intuición. Es un fenómeno sorprendente que opera silenciosamente en nuestras redes de relaciones personales: la paradoja de la amistad. Formulada inicialmente por el sociólogo Scott Feld en 1991, esta paradoja establece que, en promedio, nuestros amigos tienen más amigos que nosotros mismos. A primera vista, parece absurda. ¿Cómo es posible que casi todos experimentemos esta sensación? ¿No deberíamos ser mutuamente amigos en igual medida?

La respuesta reside en una verdad matemática incómoda que trasciende la lógica común. La paradoja no emerge de un defecto en nuestra percepción social, sino de la estructura fundamental de cómo se distribuyen los vínculos en cualquier red. Cuando calculamos el número promedio de amigos que tienen nuestros amigos, no estamos midiendo lo mismo que el promedio general de amigos en la población. Estamos realizando un muestreo sesgado que, inevitablemente, sobrerrepresenta a las personas con muchas conexiones.

Imaginemos una red social simple: si una persona popular tiene cien amigos mientras que la mayoría tiene cinco, cuando preguntamos a esos cien amigos cuántos amigos tiene su amigo popular, todos responden "cien". Sin embargo, ese popular aparece en el cálculo promedio una sola vez. Esta sobrerrepresentación estructural es el corazón matemático de la paradoja. Los nodos más conectados tienen mayor probabilidad de ser seleccionados como amigos en cualquier muestra, inflando sistemáticamente el promedio.

Desde una perspectiva sociológica, la paradoja revela insights profundos sobre la desigualdad en las redes sociales. Las sociedades humanas no son estructuras igualitarias de relaciones. Existe una jerarquía natural de popularidad, influencia y capital social. Algunos individuos actúan como "hubs" o nodos centrales que conectan múltiples comunidades, mientras que otros permanecen en posiciones más periféricas. Esta distribución no es accidental; refleja diferencias en carisma, recursos, posición profesional o simplemente en la habilidad de mantener relaciones.

En el contexto educativo, la paradoja de la amistad ofrece lecciones valiosas. Para estudiantes y educadores, comprender este fenómeno puede aliviar la angustia psicológica frecuente entre adolescentes que se sienten socialmente aislados. Muchos jóvenes experimentan la sensación de que "todos tienen más amigos que yo". La paradoja confirma que esta experiencia, aunque penosa, es estadísticamente normal y estructuralmente inevitable. No es un reflejo de inadecuación personal, sino una característica inherente a cómo funcionan las redes sociales.

La era digital ha intensificado esta paradoja de maneras inesperadas. Las plataformas de redes sociales, diseñadas para amplificar la conectividad, han exacerbado la visibilidad de los "hubs" humanos. Observamos constantemente las redes de influencers, celebridades y figuras públicas con millones de seguidores, lo que refuerza psicológicamente la sensación de que nuestra red personal es inadecuada. Los algoritmos, además, tienden a priorizar contenido de usuarios altamente conectados, creando un ciclo de concentración.

Curiosamente, la paradoja también actúa como mecanismo de cohesión social. Si nuestros amigos tienen más amigos que nosotros, existe una presión estructural hacia la expansión de nuestras redes. Esto favorece la difusión de información, la integración social y la emergencia de comunidades más amplias. Es, paradójicamente, un factor que promueve la conectividad social general.

La paradoja de la amistad nos invita a repensar nuestras expectativas sobre la vida social. Nos enseña que la soledad relativa no es patología, sino geometría. Que el sentimiento de estar ligeramente al margen es, matemáticamente, donde la mayoría reside. Y que comprender esta verdad incómoda puede ser, en sí mismo, un acto de liberación intelectual.

@hansfischerrr Por que tus amugos tienen mas amigos que tu? 🤔 (la paradoja de la amistad) #aprendeentitktok #datoscuriosos ♬ Originalton - Hans Fischer

La teoría de amigos que son extraños en cinco años

Nunca valoramos debidamente la amistad de verdad, ese fortísimo vínculo que nos une a personas que nos conocen desde hace tiempo y que nos siguen apreciando y buscando nuestra compañía. Esos "amigos kilómetro cero" o desde la infancia o juventud y que siguen ahí,...  Solemos confundirlos con otras amistades, estimables por supuesto, pero que se corresponde a determinadas etapas de nuestras vidas, que no perduran más allá de dicho período de tiempo o lugar. 

Existe una creencia cada vez más extendida en el discurso contemporáneo sobre las relaciones sociales: la Teoría del Extraño en Cinco Años. Esta propuesta sostiene que la mayoría de las personas que hoy nos rodean en la cotidianidad se convertirán en extraños dentro de aproximadamente 5 años, mientras que muchos extraños llegarán a ser esenciales en nuestras vidas de formas que actualmente no podemos predecir. Aunque esta formulación ha adquirido especial visibilidad a través de las redes sociales, sus fundamentos descansan en sólidas observaciones de la psicología social y el cambio relacional.

La psicología académica conoce este fenómeno como "relational turnover" o rotación relacional. Investigaciones de la sociología de redes, como las de Wellman y colaboradores, documentan que los círculos sociales experimentan transformaciones significativas aproximadamente cada siete años, con intensidad máxima alrededor del quinto año. Este patrón no constituye un fracaso de las amistades ni un defecto del carácter, sino la manifestación natural de que las personas evolucionan, adquieren nuevas prioridades, transitan fases distintas de vida y redefinen sus necesidades relacionales.

La evolución como principio estructurante. La teoría resalta un aspecto fundamental del desarrollo humano: no permanecemos estáticos. Las transformaciones biográficas —cambios de residencia, transiciones educativas o laborales, mutaciones en valores o perspectivas políticas— generan necesariamente reajustes en nuestros vínculos. Una amistad fundada en la coincidencia espacial o la circunstancia compartida puede perder su sustancia cuando los contextos que la originaron se disuelven. Esto no implica traición o abandono intencional, sino el reconocimiento de que la compatibilidad relacional es contexto-dependiente y dinámica.

El lado paradójico de la teoría. Paralelamente, la propuesta contiene un elemento de esperanza frecuentemente olvidado. Si bien muchas relaciones actuales se desvanecerán, la porosidad de nuestras vidas también significa que llegarán personas cuya importancia hoy no imaginamos. En este sentido, la teoría invita a una paradoja productiva: la aceptación serena de la impermanencia convive con la apertura a encuentros imprevistos que enriquecerán nuestro futuro. 

Implicaciones para la educación y la filosofía. Desde una perspectiva educativa, esta teoría cuestiona la narrativa tradicional de "amigos para siempre" que culturas como la occidental han romantizado. Educar en la inteligencia relacional implica enseñar a las personas jóvenes a reconocer que la calidad de un vínculo no se mide por su permanencia, sino por lo que proporciona en cada momento. Desde la filosofía existencial, la teoría resuena con las reflexiones sobre autenticidad: ¿somos fieles a nosotros mismos si insistimos en mantener relaciones que han dejado de representar nuestro auténtico desarrollo?

Hacia una ética de la transición. La teoría también propone una ética alternativa de las amistades. En lugar de culpabilizar la distancia o lamentar la transformación, invita a valorar el rol que cada persona cumple en una etapa específica de nuestro recorrido vital. Las amistades que "expiran" no son fracasos; son capítulos completados. Paradójicamente, esta aceptación puede liberar tanto la culpa como la falsa esperanza de restaurar vínculos cuya temporalidad ya ha vencido.

La Teoría de los Extraños en Cinco Años, aunque nacida del discurso viral contemporáneo, formula una pregunta profundamente humana: ¿cómo habitamos la transitoriedad de nuestras conexiones sin caer en el cinismo ni en la ilusión de permanencia? Su respuesta sugiere que la madurez relacional consiste en aprender a fluir con el cambio, valorar cada presencia en su debido tiempo, y permanecer abiertos a los encuentros que el futuro reserve.


Nueva educación... sin esperar a nadie (Reducación 2, crisis educativa)

Esta entrada es la segunda parte de una serie de tres posts encadenados, que se publicarán a razón de uno por día (ayer, hoy y mañana), concluyendo en una nueva propuesta sobre educación. Incluye dos vídeos con fuertes críticas sobre el sistema educativo actual. Están centrados y se refieren específicamente a Estados Unidos y el Reino Unido. No porque su educación sea peor que otras de su entorno, sino porque su periodismo (incluido WikiLeaks) es mucho mejor que el que abunda por nuestros lares...

Abunda en la misma idea de esta trilogía de posts. Estábamos "esperando a Superman", cuando descubrimos que "nosotros somos quienes hemos estado esperando"... El primero, Waiting for “Superman, a Documentary about School Choice, es una dura reflexión sobre si estamos ayudando a que se cumplan los sueños escolares de nuestra infancia. La escuela está fallando, continúa. Con palabras muy contundentes, con conocimiento de causa, concluyen: "Algo está fallando en el sistema educativo". En un ranking educativo ubican a EE.UU. entre... España y Portugal, y el alumnado estadounidense sólo es el primero... en autoconfianza. Eso, y autocomplacencia, es lo que parece abundar entre quienes debieran liderar la búsqueda de una educación de calidad y de equidad. Finalmente, alguien lo describe demasiado gráficamente: "Nuestros niños y niñas están en un Titanic,... y van a naufragar".

Y no es un vídeo cualquiera. Su autor es Davis Guggenheim, director oscarizado y creador de tres de los cien mejores documentales de todos los tiempos, con obras como "Una verdad incómoda" An Inconvenient Truth, con la que Al Gore viajó por todo el planeta y le sirvió para ganar el Nobel de la Paz,... It Might Get Loud, y Waiting for 'Superman').
El segundo vídeo, We are the people we´ve been waiting for, con una bellísima melodía y una cuidada realización muestra cómo Bill Clinton prometía que la educación de la ciudadanía sería la mejor posible, y cómo Tony Blair al principio de sus mandatos aseguraba que sus tres prioridades eran: "Educación, educación y educación". Con una claridad que muchos agradeceríamos se dijese entre nosotros, porque ni a entusiasmar tanto se atreven nuestros políticos.
La música de fondo personaliza a la juventud actual, y advierte que habrán de enfrentarse a un mundo complejo y dificultoso como nunca lo hubo en el pasado. Predice que los problemas no van a desaparecer, sino que -de hecho- aumentarán. Por ello, nuestras generaciones más jóvenes habrán de ser más preparadas, más inteligentes y más capaces de adaptarse que nunca. Y el único camino es la educación. Termina diciendo: "Somos la juventud de hoy y hemos de asumir el protagonismo de nuestra propia educación. Sin esperar a nadie. Nosotros somos quienes hemos estado esperando". Maravilloso mensaje que ojalá adopte como lema nuestra juventud.

Esta entrada es la segunda parte de una serie de tres posts encadenados, que se publicarán a razón de uno por día, concluyendo en una nueva propuesta sobre reducación.

Efecto Dunning-Kruger que explica el cuñadismo, el negacionismo o... Twitter


En psicología social, el Efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo en virtud del cual los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su habilidad, mientras que los individuos altamente competentes tienden a subestimar su habilidad en relación con la de otros. Está relacionado con el sesgo cognitivo de la superioridad ilusoria (sobre el que hemos escrito recientemente).

El Efecto Dunning-Kruger se debe a la incapacidad de los individuos incompetentes para reconocer su propia ineptitud, y a que los individuos muy competentes tienden a subestimar su competencia relativa. A consecuencia de este sesgo, los individuos competentes tienden a asignar tareas difíciles a individuos que no tienen habilidad suficiente para completarlas en la creencia de que dichas tareas son sencillas de realizar, mientras que los individuos incompetentes tienden a acometer tareas para las que no están preparados, y pueden no ser capaces de reconocer su fracaso. Los sujetos afectados por este sesgo tienen disminuida la capacidad metacognitiva para el autoconocimiento, con lo que tienen dificultades para evaluar objetivamente su habilidad o ineptitud.

El Efecto Dunning-Kruger fue descrito por los psicólogos sociales David Dunning y Justin Kruger en 1999 y les hizo merecedores, a ambos, del satírico Premio Ig Nobel de Psicología en 2000. En sus propias palabras, el sesgo resulta de una ilusión interna en personas incompetentes, y de una percepción externa errónea en personas competentes: "la mala calibración del incompetente se debe a un error sobre uno mismo, mientras que la mala calibración del altamente competente se debe a un error sobre los demás".

Fenómenos como el cuñadismo, los tertulistos o el negacionismo pueden ser fruto del Efecto Dunning-Kruger. En comportamiento humano, el negacionismo es exhibido por individuos que eligen negar la realidad para evadir una verdad incómoda. De acuerdo al autor Paul O'Shea, "es el rechazo a aceptar una realidad empíricamente verificable. Es en esencia un acto irracional que retiene la validación de una experiencia o evidencia histórica". El autor Michael Specter define el negacionismo grupal cuando "todo un segmento de la sociedad, a menudo luchando con el trauma del cambio, da la espalda a la realidad en favor de una mentira más confortable".

En ciencia, ha sido definido como el rechazo de conceptos básicos, aceptados y fuertemente apoyados por la evidencia que forman parte del consenso científico en tal área en favor de ideas que son radicales y controvertidas. Se ha propuesto que sus variadas formas tienen en común el rechazo a la arrolladora evidencia y la búsqueda de controversia en un intento de negar que exista un consenso. Un ejemplo usual es el creacionismo de la Tierra joven y su disputa con la evolución.

Se han acuñado los términos negacionismo del Holocausto, de la COVID-19 y del VIH/sida; y se ha llamado negacionistas del cambio climático a aquellos que se oponen al consenso científico que sostiene que el calentamiento global es real y se debe a las actividades humanas. Se ha criticado el uso de la palabra negacionismo como una técnica de propaganda para reprimir puntos de vistas minoritarios. Similarmente, en un ensayo que discute la importancia del escepticismo, Clive James objetó el uso de negacionista para describir a escépticos del cambio climático, afirmando que esto "recuerda al espectáculo de un fanático negando al Holocausto". Celia Farber se opone al término negacionista del vih, argumentando que es injustificado poner esta creencia en el mismo nivel moral que los crímenes nazis de lesa humanidad. Sin embargo, Robert Gallo et al. defienden esta comparación, sosteniendo que el negacionismo del VIH es similar al del Holocausto debido que es una forma de pseudociencia que "contradice un cúmulo inmenso de investigación".

Se han propuesto diversas motivaciones y causas para el negacionismo, incluyendo creencias religiosas y egoísmo, o un mecanismo psicológico de defensa contra ideas perturbadoras. Efecto Dunning-Kruger es la tendencia de los individuos incompetentes a sobreestimar su propia habilidad, y de los individuos altamente competentes a sobreestimar la habilidad de otros individuos. El resultado es que los incompetentes son incapaces de reconocer su ineptitud para desarrollar una tarea, y los competentes tienden a suponer que todos pueden acometerla con la facilidad con la que ellos pueden desarrollarla. Un buen ejemplo puede ser Twitter,...

Elefantes en medio de la sala

Elefantes en medio de la sala
Una gran metáfora como es "el elefante en medio de la sala que nadie quiere ver ni mencionar" nos ofrece . Es una variante del TabúPolite fiction, un elefante en una cristalería, esqueletos en el armarioEl traje nuevo del emperadorcuyo origen se remonta al "Conde Lucanor" de Don Juan Manuel en 1335 aunque la historia fuese después realmente popularizada por el escritor Hans Christian Andersen en 1837. 

Bansky pintó un elefante del mismo color de la pared, como parte de su primera exposición en EEUU en 2006, aludiendo al problema de la pobreza global. Fue obligado a “despintarlo”. En inglés, elephant in the room («elefante en la habitación») es una expresión metafórica, una verdad incontrastable que es ignorada o quiere pasar inadvertida. También se aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere aceptar y discutir.​

Se basa en la idea de que sería imposible pasar por alto la presencia de un elefante en una habitación. Las personas fingen que el elefante no está ahí, para no lidiar con el enorme problema que implica. Sin embargo, la propia presencia de una situación tan grande y obvia se vuelve incómoda para todos los involucrados, quienes, a pesar de ello, continúan evitando atender o hablar del problema.

Fue en 1814 cuando Ivan Andreevich Krylov, un poeta y escritor ruso, publicó una fábula titulada «El hombre inquisitivo». En ella se refería a un hombre que recorría un museo y notaba todo tipo de pequeños detalles pero, asombrosamente, no percibió un elefante. Aquel concepto no murió allí. Fiódor Dostoievski la retomó en su novela “Los endemoniados” cuando escribió: “Belinsky era como el hombre inquisitivo de Krylov, que no se dio cuenta del elefante en el museo.

Finalmente, fue Mark Twain quien perfiló mejor el concepto en El robo del elefante blanco” (leer en PDF), haciendo referencia a la ineptitud y falta de lógica que subyace a ese comportamiento. 
Más tarde,
The New York Times recogió la frase, que luego pasó a convertirse en una expresión popular que se utiliza para referirse a algo obvio que pasa desapercibido o de lo que nadie quiere hacerse cargo. La expresión indica una verdad evidente que es ignorada, aunque también puede tratarse de un problema que nadie quiere discutir o un riesgo que nadie está dispuesto a asumir.
Existen en nuestro entorno muchos elefantes que no queremos ver, de esos temáticas tan enormes que hay que reconocer, debatir y consensuar, tales como:
Post que estuvo en borrador desde el 4-11-2016.  Seguirá completándose.
Recuperado retrospectivamente cinco años después.