Concretamente desde un AppleiPhone 4y con el operador Euskateltras pasar a la versión iOS 5.0, gratuita, hemos perdido el acceso vía 3G, que también sin coste alguno ofrece Euskatelpara sus clientes de telefonía fija. Esta esperada y novedosa actualización representa un paso radical que exige un buen rato para completarse, en nuestro caso casi 65 minutos. El resultado es que reinstala el sistema operativo desde cero y luego se transfieren todas las aplicaciones previas. Pero, parece y en nuestro caso ha sido así, que olvida la configuración anterior de la red de datos móviles.
Llamando al servicio de averías, local y muy eficaz, en el 1718 simplemente nos han recordado algo que Appleno ha previsto (o que, según parece, no ofrece ni como aviso, ni como opción) en esta gran actualización. Se trata de recordar la configuración de acceso propia del operador. Simplemente se trata en AJUSTES, ir a GENERAL y en el apartado de RED, activar 3G, también Datos Móviles e Itinerancia de Datos, indicando en la RED DE DATOS MÓVILES que el Punto de Acceso es internet.euskaltel.mobi (todo en minúsculas), el Nombre de Usuario es CLIENTE (en mayúsculas) y la Contraseña es EUSKALTEL (todo en mayúsculas). Este problema es similar al que sucedió con el paso a iOS 4.0. En este post del momento se recuerdan para los principales operadores la configuración APN que se borra en algunos terminales con esta re-instalación para la nueva versión iOS 5.0.Adjuntamos la tabla aludida en el post citado.
La nada está llena de oportunidades. Desde Demócrito sabemos que el universo está constituido por aislados átomos y mucho vacío.
El vacío parece asociado a algo negativo, y muchas veces así es. Con la tripa vacía, no hay alegría. Una botella vacía, un plato vacío, el bolsillo vacío o la cabeza vacía, no es algo bueno. Tampoco lo es construir castillos en el aire, o besar el vacío. Pero la nada es paradójica, por eso la cántara vacía hace más ruido. Y la barriga vacía es un fardo pesado. También cuanto más vacío está un corazón, tanto más cuesta llevarlo, porque en un corazón lleno siempre hay espacio para todo, mientras que en un corazón vacío no queda lugar para nada.
El vacío puede ser gratificante, es lo que resta cuando ya nada queda. Es un espacio de libertad absoluta. Como dijo el gran Newton: “Llamo vacío a todo lugar donde un cuerpo pueda moverse sin encontrar resistencia”. A veces, el vacío se busca y se fabrica, porque de su nada surge la utilidad. Un jarrón para flores hecho de arcilla, es sólo una forma de rodear el vacío para llenarlo de vida.
La naturaleza aborrece el vacío, y tiende a llenarlo. El vacío repugna a la razón. En todo proceso creador hay un vacío o una prueba del vacío. Primero, hemos de vaciar un entorno para colmarlo de dicha. Nacemos y morimos con las manos vacías. Siempre que haya un vacío en nuestra vida, llenémoslo de ilusión, de amistad, de amor. Los tiempos felices de la Humanidad surgen de las páginas vacías de la Historia.
Ha sido el capricho gadget de estas navidades,... que hace años se materializaba con las originales y precursoras - aunque ahora primitivas- Stanley. Su evolución llegó a la HidrateSpark Pro 2, uno de esos dispositivos que parecen anecdóticos —una botella de agua "inteligente"— pero que, al incorporar sensores, conectividad Bluetooth y sincronización con plataformas de salud digital, se convierten en un objeto revelador de cómo vivimos la tecnología en el siglo XXI. No sólo promete mejorar la hidratación diaria (más posts sobre el agua como elixir), sino que también plantea preguntas sobre dependencia tecnológica, privacidad y educación del autocuidado.
La puesta en marcha es fácil y rápida: Basta extraer el fondo, recargar la batería, instalar la APP, calibrar el sensor de peso en vacío y rellenar con agua o cualquier líquido (su función de termo, mantiene la temperatura). Cada sorbo es registrado en la aplicación y se gamifica con retos diarios, en equipo si se quiere.
La peculiar base del HidrateSpark Pro 2, aparentemente propensa a la inestabilidad, es para ajustarse en la típica anchura de los posavasos en coches,...(fotos). Según la información oficial, la HidrateSpark Pro 2 es “la botella más inteligente del mundo”, fabricada en acero inoxidable reciclado, con aislamiento al vacío y un sensor SipSense capaz de registrar cada sorbo y emitir recordatorios luminosos de 360 grados. Su integración con Apple Health y Fitbit la sitúa en el ecosistema de la salud cuantificada, donde cada gesto corporal se convierte en dato.
Qué ofrece la HidrateSpark Pro 2. La botella incorpora varias funciones destacadas: • Sensor SipSense que registra automáticamente la ingesta de agua. • Recordatorios luminosos personalizables para beber a intervalos regulares. • Sincronización con Apple Health, Fitbit y relojes inteligentes, ajustando objetivos según actividad física o clima Amazon. • Aislamiento térmico de doble pared, manteniendo el agua fría hasta 24 horas. • Fabricación en acero inoxidable reciclado, con un enfoque explícito en sostenibilidad. • Diferentes capacidades: 621 ml, 887 ml y 946 ml, según el modelo y la tienda. • Precio entre 70 y 90 € según tamaño y distribuidor.
1. Mejora del comportamiento de hidratación. La mayoría de las personas bebe menos agua de la recomendada. La botella automatiza el seguimiento y ofrece recordatorios visuales que ayudan a establecer un hábito más constante. La gamificación —trofeos, metas, progresos— añade un componente motivador.
2. Integración con ecosistemas de salud. La sincronización con Apple Health y Fitbit permite que la botella ajuste objetivos según pasos, ejercicio o clima. Esto convierte la hidratación en un parámetro más dentro del conjunto de métricas de bienestar.
3. Diseño ergonómico, robusto y térmico. El acero inoxidable reciclado y el aislamiento al vacío garantizan durabilidad y conservación del frío durante 24 horas. Esto la hace útil tanto para el día a día como para deporte o trabajo.
4. Personalización estética y funcional. Los recordatorios luminosos de 360° no solo son útiles, sino también agradables visualmente. El usuario puede elegir colores, patrones y frecuencia.
5. Precisión del sensor. El sistema SipSense registra cada sorbo con notable exactitud, lo que permite un seguimiento fiable de la ingesta diaria HidrateSpark.
1. Precio elevado. Con precios entre 70 y 90 € según modelo y tienda, es un gadget costoso comparado con botellas térmicas de alta calidad sin electrónica.
2. Dependencia tecnológica. Convertir un acto tan básico como beber agua en un proceso mediado por sensores y notificaciones plantea preguntas: ¿Estamos externalizando funciones corporales esenciales? ¿Puede la gamificación generar ansiedad por cumplir objetivos? ¿Qué ocurre cuando el dispositivo se queda sin batería?
3. Privacidad y datos corporales. La botella recopila datos sobre hábitos de consumo, horarios y patrones de comportamiento. Integrarla con Apple Health implica que la hidratación pasa a formar parte del ecosistema de datos biométricos. Esto abre debates sobre: quién controla esos datos, cómo podrían usarse en el futuro, y si es necesario registrar cada sorbo para mejorar la salud.
4. Sostenibilidad ambigua. Aunque está fabricada con acero reciclado, su electrónica interna y batería dificultan su reciclaje completo. La pregunta ética es clara: ¿Necesitamos tecnología para todo?
5. Ergonomía mejorable. Algunos usuarios señalan que los modelos de mayor capacidad pueden resultar pesados o voluminosos, y que el sistema de tapa no siempre es intuitivo.
🧩 Conclusión: ¿Vale la pena? En absoluto es imprescindible, pero la HidrateSpark Pro 2 es un ejemplo perfecto de cómo la tecnología puede mejorar hábitos cotidianos, pero también de cómo puede colonizar espacios que antes pertenecían a la autonomía personal. Es útil, precisa y bien diseñada; ideal para quienes ya viven en ecosistemas digitales de salud y disfrutan de la cuantificación.
¿Vale la pena una botella "inteligente" para beber agua? 💧📱 Probamos a fondo la HidrateSpark Pro 2 y no todo es brillo LED y sincronización: https://t.co/iXIELUGX2m Aumenta tu hábito de hidratación, gamifica tus sorbos y se integra con Apple Health & Fitbit… Pero también abre… pic.twitter.com/br69KrzAwE
El 5 de enero de cada año es tiempo de conmoverse con Las abarcas desiertas de
Miguel Hernández: ética de la pobreza, memoria y dignidad.
La poesía de nuestro admirado Miguel Hernández (de la cercana y pronto revisitadaOrihuela
alicantina) ocupa un lugar singular en la tradición literaria española del siglo XX. En ella convergen la experiencia vital extrema, la conciencia ética y una voz poética que, sin renunciar a la belleza formal, se compromete con los desposeídos.
Las abarcas desiertas, poema incluido en El hombre acecha (1939), constituye uno de los ejemplos más sobrios y conmovedores de esa poética de la dignidad herida.
A diferencia de otros textos más expresamente políticos del autor, Las abarcas desiertas adopta un tono íntimo y casi infantil para abordar un problema estructural:
la desigualdad social y la repetición del sufrimiento de generación en generación
.
El poema evoca la imagen de un niño —el propio poeta en su memoria— que contempla unas abarcas (calzado humilde de campesino) vacías, símbolo de la ausencia, la carencia y la espera frustrada.
Desde una perspectiva ética, el poema plantea una pregunta incómoda: ¿qué significa crecer en un mundo donde la necesidad no es una excepción, sino la norma? Hernández
no describe la pobreza como accidente individual, sino como condición social persistente
.
Las abarcas no están rotas por descuido; están “desiertas”, deshabitadas, porque quien debería calzarlas carece incluso de lo mínimo. El objeto cotidiano se transforma así en signo moral.
En este sentido, el poema puede leerse como una anticipación literaria de lo que hoy llamaríamos una
ética de la vulnerabilidad
.
El niño no es solo un sujeto pasivo del dolor, sino
un testigo temprano de la injusticia.
La mirada infantil, lejos de suavizar el drama, lo intensifica: la carencia resulta más insoportable cuando afecta a quien aún no ha tenido tiempo de elegir ni de defenderse. Hernández logra, con un lenguaje llano y casi ascético, una potencia crítica comparable a la de los grandes discursos sociales, pero sin retórica ni abstracción.
Desde el ámbito educativo, Las abarcas desiertas ofrece una oportunidad privilegiada para reflexionar sobre el valor de la memoria. El poema no es únicamente recuerdo personal, sino memoria colectiva de un mundo rural empobrecido, frecuentemente ausente de los relatos oficiales del progreso. En una era dominada por indicadores económicos, innovación tecnológica y promesas de crecimiento ilimitado, la voz de Hernández introduce una pregunta fundamental:
¿quién queda fuera del relato del avance?
Esta cuestión conecta de forma directa con debates contemporáneos en ciencia y tecnología. El progreso técnico, si no va acompañado de justicia social, corre el riesgo de reproducir —con medios más sofisticados— desigualdades antiguas.
Las abarcas desiertas pueden leerse hoy como metáfora de las brechas digitales, educativas o energéticas
:
tecnologías disponibles, pero no accesibles; recursos existentes, pero mal distribuidos. El poema nos recuerda que la ausencia no siempre es falta de medios, sino falta de voluntad colectiva.
En el plano estético, destaca la austeridad formal del texto. Hernández renuncia deliberadamente a la exuberancia metafórica para acercarse a una lengua casi oral, marcada por la repetición y el ritmo sencillo. Esta elección no es casual: el estilo refleja el contenido.
La pobreza no se adorna; se muestra.
La ética del poema se inscribe también en su forma, coherente con una poética de la verdad desnuda.
Por último, Las abarcas desiertas interpela al lector contemporáneo desde una
ética de la responsabilidad.
No se trata solo de conmoverse ante la miseria pasada, sino de reconocer las continuidades del presente. La educación humanista —especialmente en contextos científicos y tecnológicos— necesita de textos como este para recordar que todo conocimiento tiene consecuencias sociales. La poesía de Hernández no ofrece soluciones técnicas, pero sí algo previo y esencial: una conciencia despierta.
¿Es la tecnología el fin de la pobreza o solo una nueva forma de "abarcas desiertas"? 👞❄️ Miguel Hernández nos habló de la decepción de un niño ante una ventana vacía cada 5 de enero. Hoy, la neurociencia nos dice que ese vacío no es solo emocional: el estrés crónico por… pic.twitter.com/uBd5UTP1kX
Como prometimos recientementehoy escribimos un homenaje aJoan Didion (1934–2021). Fue una de las grandes maestras de la prosa norteamericana del siglo XX y comienzos del XXI. Nacida en Sacramento, California, creció en un ambiente marcado por las tradiciones pioneras y la luz implacable del Oeste americano, un paisaje moral y físico que impregnó gran parte de su obra.
Precoz escritora desde los cinco años, fue Licenciada en la Universidad de California, Berkeley. Joan Didioncomenzó su carrera como redactora en Vogue en los años sesenta. Fue allí donde perfeccionó un estilo único, preciso como un bisturí, capaz de diseccionar con fría lucidez las tensiones y fracturas de la cultura estadounidense.
Periodista, ensayista, novelista y memorialista, Didion destacó como figura señera del nuevo periodismo, ese movimiento que rompió las fronteras entre el reportaje, la crónica y la literatura. Su escritura combina una mirada casi clínica con una sensibilidad doliente, revelando las grietas bajo la superficie del sueño americano.
Joan Didionfue también testigo lúcida y desgarrada de la dimensión más íntima del dolor. En sus libros de memorias, abordó sin concesiones la experiencia del duelo, el amor conyugal y la fragilidad de la vida, conquistando a nuevas generaciones de lectores con su honestidad brutal y su belleza implacable. Falleció en 2021 en Nueva York, dejando una obra que sigue iluminando las sombras de nuestra época.
Las Principales obras de Joan Didionsegún formatos de periodismo, memoria y ficción.
✒️ Ensayo y crónica.
Slouching Towards Bethlehem (1968). Una colección seminal del nuevo periodismo: retratos implacables de la contracultura californiana y el desmoronamiento de los valores tradicionales.
The White Album (1979). Ensayos emblemáticos sobre el caos de finales de los años 60 y 70 en EE. UU., desde los asesinatos de Manson hasta las grietas en la psique colectiva.
After Henry (1992). Una colección que confirma su mirada crítica y melancólica sobre la cultura y la política americanas.
Political Fictions (2001). Análisis agudo de la política estadounidense, desnudando sus ficciones y rituales vacíos.
South and West (2017, póstumo en parte). Fragmentos de cuadernos que revelan su investigación sobre el Sur profundo y la California rural.
✍️ Memorias.
The Year of Magical Thinking (2005). Ganadora del National Book Award. Un relato inolvidable sobre el duelo tras la muerte súbita de su esposo, el escritor John Gregory Dunne. Una exploración sobre el dolor, la memoria y la obstinación de la esperanza.
Blue Nights (2011). Un texto aún más íntimo y desgarrador, centrado en la muerte de su hija adoptiva, Quintana Roo. Reflexión sobre la maternidad, la pérdida y la fragilidad de la propia vejez.
📖 Novela.
Run River (1963). Su debut novelístico: un oscuro retrato del legado familiar y la violencia soterrada en el valle de Sacramento.
Play It As It Lays (1970). Considerada su obra maestra de ficción: el vacío moral de Hollywood, el nihilismo elegante de una actriz rota, y la belleza mortal del desierto californiano.
A Book of Common Prayer (1977). Una novela política y existencial ambientada en un país ficticio de Centroamérica, con mujeres atrapadas en el caos.
Democracy (1984). Ambiciosa y elusiva, explora la política internacional y las intrigas personales en el Pacífico.
The Last Thing He Wanted (1996). Thriller político que anticipa con fría ironía el escándalo Irán-Contra.
Joan Didion no fue solo una gran cronista de su tiempo. Fue, ante todo, una exploradora de la incertidumbre, de la fragilidad humana ante la muerte, el amor, la política y el mito del progreso. Su estilo —económico, luminoso y devastador— transformó el periodismo y la narrativa contemporánea. Su obra sigue siendo un espejo incómodo pero necesario, que nos obliga a mirar de frente el coste de nuestras ficciones colectivas y personales. ‘El agua estaba quieta y no sabíamos nadar’: el legado de Joan Didion, anatomista del colapso”
Este vídeo nos recuerda un caso verídico donde se calcula cuánta la energía se requiere para calentar o enfriar un litro de agua fría desde 6°C (al beberla) hasta 36°C (al orinar) con la fórmula: Q = m * c * ΔT. Si fuese agua destilada (agua pura), en calorías (no en Joules), dos vasos grandes que sumarían un litro, requerirían un calor robado de Q = 1 Kg *1cal/gr.°C * 30 °C = 30 Kcal.
Dado que las "Calorías" que se usan en nutrición (alimentación) son Kcal en física, algo que conviene no olvidar, esta ingesta de un litro de agua fría apenas representaría el equivalente a comer 12 gramos de pan,... Por tanto no aplicar la ciencia sin entender muchas equivalencias,... ni beber demasiada agua fría. Ello no tiene nada que ver con lo que dice, acertadamente, este vídeo de Nutritionfacts.org.
Ha muerto Jorge Oteiza, y se publicará su colosal biografía, repetida en todos los periódicos. Oteiza ha sido, indudablemente, uno de los mayores personajes de las artes plásticas del siglo XX, comparable a Picasso, Le Corbusier, Gaudí, Henri Matisse, Chillida o Henry Moore, pero para muchos de nosotros ha fallecido uno de nuestros padres espirituales.
En tu aposento etéreo y eterno, lleno de vacío, reencontrado con tu Itziar, toda tu fuerza encontrará destino. Te confieso, Jorge, mi voluntariosa admiración, que me sume en una orfandad plena por tu desaparición. Siempre me ha gustado releer "Quousque tandem”, tu insuperable ensayo de interpretación ética y estética del alma vasca. Nadie me ha influido tanto como tú, excepto Gabriel Zelaia, poeta de una hondura sólo comparable con la tuya. Lamento no poder estrechar mi subrayado ejemplar de tu obra, que se halla en mi hogar de vacaciones, donde los libros predilectos encuentran su tiempo.
Siempre admiré vuestra personalidad vehemente y radical, Oteiza y Zelaia, de sentimiento trascendente de la existencia, vuestro experimento vital renacentista de probar tantas artes, tantas expresiones, tantas formas de la misma esencia vasca, poética y pragmática, corpórea y sutil, radical hasta la hora suprema, como sólo algunos (vosotros y Chillida,..) habéis sabido condensar, significando la categorización de nuestro pueblo, recio y espiritual, celestial y telúrico a un mismo tiempo.
Siempre he pensado, contigo, que Euskadi también es un Cromlech circular y vacío, que sólo necesita de escultores que se lancen a vaciar la piedra en busca de la escultura que sus entrañas esconden. Cincelar, tallar, esculpir, labrar la piedra hasta descubrir la maravilla que encierra. Esa otra versión apacible del famoso microcuento de Monterroso: “Cuando despertó, Euskadi ya estaba allí”. Habremos de esperar, Jorge, pero… ¿hasta cuándo?
Una historia que les sonará familiar, acerca de un medio donde el sonido se propaga lastimosamente lento.
Hace muchos siglos los pensadores intuyeron que el sonido se propaga en el aire como las ondas en el agua. Los primeros fueron el filósofo griego Crisipo (año 240 a. C.) y el arquitecto romano Vitruvio (siglo I a. C.). Hubo de esperarse hasta el siglo XVII, para conocer con mayor detalle la transmisión del sonido tras establecer Galileo la base del “método científico”.
Fue el propio Galileo (1564-1642) quien calculó por primera vez la velocidad del sonido, de una forma sencilla. Con la colaboración de un artillero, una medianoche dispararon una salva (sólo con pólvora), mientras observaban desde un monte próximo, a unos 3.500 metros del cañón. Con ayuda de un primitivo reloj inventado por Galileo, el "pulsilogium", contaron el tiempo transcurrido desde que se vio el fogonazo hasta que se oyó el estruendo. Fueron aproximadamente 10 segundos, por lo que Galileo exclamó en voz alta: ¡350 metros por segundo!
Poco después, el monje y matemático francés Marin Mersenne (1588-1648) realizó medidas precisas del retorno de un eco y calculó un valor más exacto de la velocidad del sonido. Por ello, Mersenne es considerado el padre de la Acústica, si bien es mucho más conocido en el mundo matemático por sus famosos (números) primos. En 1660, el científico inglés Robert Boyle (1627-1691) demostró que el sonido necesitaba un medio gaseoso, líquido o sólido para su transmisión, comprobando que una campana era inaudible en el vacío. El gran físico británico Isaac Newton (1643-1727) demostró que la propagación del sonido a través de cualquier fluido depende de sus propiedades, como la elasticidad o la densidad.
El sonido es una vibración que recorre un material haciendo que sus moléculas se contraigan o expandan. Por ello, el sonido no viaja en el vacío, a diferencia de las ondas electromagnéticas (como la luz) que no necesitan ningún éter de soporte. La velocidad del sonido varía según el medio y la temperatura: En aire a 20ºC viaja a 343 m/s, en aire a 100ºC a 390 m/s; en agua a 20ºC llega a 1.483 m/s y en acero alcanza los 5.060 m/s.
Sorprendentemente existe un medio, el entorno familiar, donde el sonido se oye casi instantáneamente… pero se escucha al cabo de una generación. Los padres damos múltiples consejos a nuestros hijos durante sus etapas infantil y juvenil: Estudia, aprende, lee, organízate, escucha a tus mayores, elige buenas amistades,… Los niños parece que atienden, pero no lo aplican. Los jóvenes lo rechazan directamente. Pero hay que insistir… El sonido les va llegando… muy vagamente. Los progenitores no debemos desesperar… Continuemos día tras día con buenos consejos y con mejores ejemplos.
Aparentemente pasan los años infructuosamente… Hasta que un día, tu hijo o tu hija te sorprenden. Me está pasando recientemente, de forma reiterada. Por ejemplo, uno de mis hijos me cuenta: “Anoche, tras revisar lo que puede del temario, me fui a dormir pronto para estar despejado por la mañana. Creo que fue una buena decisión, porque he rendido más en el examen”. Le contesto: “Has hecho muy bien, en lugar de estar toda la noche repasando y llegar dormido a la prueba. ¿Quién te lo ha aconsejado?”. Respuesta de nota: “¡Aita (papá en lengua vasca)!, ¿te has olvidado que tú siempre nos lo dices?”.
La humanidad ha conseguido construir artefactos, como el avión supersónico X-43 de la NASA que vuela a 11.265 km/h y supera en más de 10 veces la barrera del sonido (Mach 10). Pero hemos de mejorar mucho la educación para que en la comunicación familiar, la velocidad de propagación de la sabiduría de los abuelos no requiera toda una generación para ser traspasada a los padres, y otra generación para alcanzar a los nietos.
Hoy repasaremos un novela satírica (y una película deliciosa) que creíamos haber citado con anterioridad en este vuestro blog, pero no es así: "Desde el jardín" de Jerzy Kosinski. Basado en este libro, se hizo "Bienvenido Mr. Chance" (Un jardinero con suerte), una película estadounidense estrenada en 1979, dirigida por Hal Ashby y protagonizada por Peter Sellers.
Jerzy Kosinski, de nombre real Józef Lewinkopf, nació en 1933 en Łódź, Polonia. Durante la Segunda Guerra Mundial, para sobrevivir al Holocausto, cambió su identidad, adoptó una partida de bautismo falsa y en algunos momentos ocultó su origen judío. Tras la guerra, estudió historia y ciencias políticas en Lodz. En 1957 emigró a los Estados Unidos.
Se graduó en la Universidad de Columbia (EE. UU.). Fue profesor en universidades como Yale y Princeton. Entre sus obras más destacadas están El pájaro pintado (1964), Pasos(1969, que le valió el National Book Award) y Desde el jardín (1971). La novela Desde el jardín fue adaptada al cine en 1979, bajo el título Being There. Kosinski participó en el guión. Falleció el 3 de mayo de 1991, a los 57 años, por suicidio.
Jerzy Kosinskivivió las extremas tensiones del siglo XX: guerra, desplazamientos, reconstrucción, adopción de identidades. Esa experiencia de frontera entre lo oculto y lo público –lo interior y lo mediado– recorre muchas de sus obras. Con Desde el jardín, crea una fábula casi sardónica acerca de cómo una persona “vacía”, sin pasado social explícito, puede proyectarse mediáticamente con efectos sorprendentes. Sus 160 páginas, son purasátira social, una novela simbólica, una fábula moderna.
El protagonista, Chance Gardiner (o “Mr. Chance”), ha vivido toda su vida cuidando un jardín dentro de una mansión. No conoce prácticamente nada del mundo exterior salvo lo que obtiene de la televisión y algunas revistas. Al morir el dueño de la casa, Chance tiene que abandonar ese espacio aislado. En su salida, es atropellado por un automóvil. La dueña del vehículo lo recoge, lo cuida, lo lleva a su hogar, y allí lo invita a quedarse como huésped.
Aunque no tiene ambiciones políticas ni conocimientos explícitos, la gente interpreta sus declaraciones literales sobre jardinería como metáforas profundas para economía, política y filosofía. Así, Chance es proyectado a las más altas esferas sociales y mediáticas sin proponérselo. ´La trama termina sin un cierre moral definitivo: el lector o espectador debe decidir si Chance es ingenuo, iluminado o un espejismo de nuestra sociedad mediática.
En esta fábula modernase abordan algunos temas y reflexiones como:
- La mediación de los medios. Lo que define y moldea la percepción pública no es el contenido real sino la interpretación mediática. Chance carece de mensaje profundo — proyectan un contenido sobre él.
- Inocencia vs. interpretación. Es paradójico que una persona ingenua y literal sea elevada a portavoz simbólico: revela cuán vacías pueden ser las expectativas de quienes interpretan.
- Poder, fama y vacío. La novela critica la superficialidad del éxito social: cómo el reconocimiento puede surgir no del mérito real, sino de las proyecciones colectivas.
- La ilusión de profundidad. Muchos leen en Chance reflexión filosófica donde no la hay; Kosinski invita a cuestionar esa ilusión.
Algunas citas destacadas para mostrar el tono neutro, algo paradójico y mordaz del relato.:
- “Era domingo. Chance estaba en el jardín. Se movía con lentitud, arrastrando la manguera verde de uno a otro sendero mientras observaba atentamente el fluir …”
- “Chance es un gran enigma: el héroe de los «media» americanos. La televisión le ama, los periódicos y revistas van tras él.”
- “Todos hablan de él, aunque nadie sabe de qué habla él. Nadie sabe de dónde viene, pero todos están enterados de que es un imán para el dinero, el poder y el sexo.”
Esta novela corta que expone como la ignorancia y la inocencia pueden llegar a convertirse en el álter ego del mundo simplemente por aparecer en la televisión… De todo ello surgen cuestiones como “¿Puede un jardinero llegar a ser consejero político sin proponérselo?”, ¿sigue siendo vigente hoy? ¿qué lecciones para estudiantes de comunicación, política o filosofía? Incluso ya dirigidas a los lectores: ¿qué papel cumple el lector en proyectar sentido?
Desde el jardín (Jerzy Kosinski, 1971) es una fábula moderna sobre la inocencia y el poder mediático. Chance, un jardinero sin mundo ni malicia, se convierte por azar en símbolo de sabiduría y éxito. https://t.co/D2Gek6X0rD Su silencio es interpretado como profundidad. Una… pic.twitter.com/6tNSp2GYMY
Rueda Activa Michelin Active Wheel es una rueda que incluye la llanta y el neumático convencionales, un freno de disco -que en el futuro debiera ser regenerativo- (hasta aquí algo habitual), un motor eléctrico para la tracción (ya existen muchos precedentes) y una suspensión eléctrica (ésta es la adicción innovadora). Innovando sobre la rueda motor, Michelin reinventa la rueda al incluir una suspensión eléctrica.
Así se aprovecha el espacio vacío dentro de la llanta, lo que evita el peso de elementos innecesarios: barra estabilizadora, eje de transmisión, caja de cambios, embrague,... Por otro lado, la eliminación del motor tradicional delantero sirve para aumentar la protección de la carrocería en el frontal e incluso para diseñar un nuevo departamento de carga. El motor eléctrico integrado en la rueda de 41 CV puede alimentarse con baterías de ion-litio u otras, pilas de combustible, capacitores o condensadores o cualquier fuente eléctrica.
Cada tarde-noche experimento dos efectos consecutivos con mi lector de noticias sindicadas, el Google Reader… por supuesto. Primero, el estrés de leer rápidamente la lista interminable, que parece no acabarse; después, al terminar con la última entrada, una impresión de vacío. Algo parecido a lo que anteriormente ocurría los fines de semana, cuando se acumulaban diversos periódicos y suplementos que parecen imposibles de ojear en su integridad. Y cuando concluía, parecía reavivarse el deseo de más lectura reposada… Continúa en Sensaciones blogueras II
Hoy nos centraremos en un autor esencial: Haruki Murakami. Nacido en Kioto, Japón, en 1949, es uno de los autores contemporáneos más influyentes del mundo. Su estilo combina lo cotidiano con lo surrealista, fusionando influencias de la cultura japonesa con la literatura occidental, el jazz y la soledad moderna.
Antes de dedicarse a escribir, Murakami dirigía un bar de jazz en Tokio, lo cual marcó profundamente su narrativa. Su obra ha sido traducida a más de 50 idiomas y ha sido galardonado con múltiples premios internacionales.
Haruki Murakami ofrece la magia de lo cotidiano: así conquista lectores en todo el mundo. Del jazz al surrealismo: así escribe. Es el escritor que convirtió la introspección en bestseller. ¿Realidad o sueño? Ese es su estilo inconfundible, propio de un eterno candidato al Nobel que ya ganó a sus lectores
Veamos algunos de sus mejores libros (imperdibles):
- Tokio Blues (Norwegian Wood)– Un nostálgico viaje por la juventud, el amor y la pérdida. Fue la novela que lo catapultó al éxito internacional.
- Kafka en la orilla – Una historia onírica con gatos parlantes, lluvias de peces y adolescentes en busca de sí mismos.
- 1Q84 – Una ambiciosa trilogía que entrelaza realidades paralelas, amor, sectas y literatura, en un Tokio alternativo.
- Crónica del pájaro que da cuerda al mundo – Un misterio psicológico con elementos fantásticos y oscuros pasajes históricos.
🎷 Después del terremoto / Hombres sin mujeres – Recopilaciones de cuentos breves con temas como la soledad, la pérdida y la introspección.
Nos centraremos en “Tokio Blues”, que es una novela íntima y melancólica sobre el paso a la adultez, el amor y la pérdida. La historia sigue a Tōru Watanabe, un estudiante universitario en el Tokio de los años 60, quien recuerda su juventud al escuchar la canción “Norwegian Wood” de los Beatles.
Tōru mantiene una relación complicada con Naoko, una chica emocionalmente frágil marcada por el suicidio de su novio y que lucha contra sus demonios internos. A lo largo del libro, aparece Midori, una joven vivaz y extrovertida que representa una alternativa más luminosa y libre a la tristeza que envuelve a Naoko.
La novela explora temas como la salud mental, la soledad, el duelo y las decisiones que marcan el rumbo de nuestras vidas. Con un tono nostálgico y profundo, Murakami crea una atmósfera poética y realista a la vez.
Pensamos que Tokio Blueses su mejor libro porque combina emociones humanas universales con una escritura simple pero poderosa. Es el más accesible de sus libros, sin elementos fantásticos, y con una honestidad emocional que lo ha convertido en un fenómeno internacional.
Concluimos con una mini historia al estilo Murakami, con un toque onírico, melancólico y, por supuesto, un gato parlante: El gato que sabía dónde estaban las cosas perdidas.
Cuando terminé de desayunar, encontré una nota escrita con tinta azul sobre la mesa de la cocina. La letra era mía, sin duda, pero no recordaba haberla escrito. Decía: “Ve al parque a las 11:46. Lleva una moneda de 100 yenes. Pregunta por Soseki.” No tenía ningún plan para ese día, y la hora escrita en la nota me parecía curiosamente precisa, como si alguien supiera que a las 11:46 exactas algo muy específico iba a suceder. Así que fui. El parque estaba vacío, salvo por un gato negro sentado en el banco de piedra bajo el árbol de ginkgo. Me acerqué con la moneda en el bolsillo, sintiéndome un poco ridículo.
—¿Eres tú Soseki? —pregunté, intentando que mi voz sonara firme. El gato bostezó y me miró con unos ojos amarillos como faroles encendidos. —Depende —dijo—. ¿Trajiste la moneda?
Se la di sin decir nada. El gato la tomó con la garra como si fuera una antigüedad frágil. La inspeccionó, la olió, y luego la dejó caer en el suelo con un suave “clink”.
—¿Qué has perdido? —preguntó. No supe qué decir. Pensé en mis llaves, mis gafas de sol, incluso una bufanda vieja que no encontraba desde el invierno pasado. Pero ninguna de esas cosas me parecía verdaderamente perdida.
—No lo sé —contesté al fin—. Pero siento que me falta algo. Soseki asintió con solemnidad. —Es lo más común. La gente siempre pierde cosas que no sabe que ha perdido. Cosas que no tienen nombre. Un momento de claridad. Una posibilidad. Un recuerdo de cuando aún soñabas con ser otra cosa. Una canción que te hizo llorar sin saber por qué.
Me quedé en silencio, sintiendo que algo en mi interior se removía lentamente, como una hoja atrapada en la corriente de un río subterráneo. —Ven mañana a la misma hora —dijo el gato—. Si tienes suerte, quizás te devuelva algo.Y se marchó caminando con elegancia, perdiéndose entre los árboles como si nunca hubiera estado allí.